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san josé – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 01 Oct 2021 14:11:34 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png san josé – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Pequeña gran lección del encargado de una finca: “Al olivo se lo llama planta vecera, porque a veces da, a veces no…”, dice Horacio Aguero http://wi631525.ferozo.com/pequena-gran-leccion-del-encargado-de-una-finca-al-olivo-se-lo-llama-planta-vecera-porque-a-veces-da-a-veces-no-dice-horacio-aguero/ Fri, 01 Oct 2021 11:33:17 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81668 Horacio Agüero es encargado del único olivar y la única fábrica de aceite de oliva de la localidad de San José, en el Valle de Traslasierra, Córdoba. Está ubicado a 700 metros de la entrada del pueblo, por la Ruta E-91, yendo al Oeste, hacia Cerrillos. Horacio está a cargo del emprendimiento desde sus comienzos […]

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Horacio Agüero es encargado del único olivar y la única fábrica de aceite de oliva de la localidad de San José, en el Valle de Traslasierra, Córdoba. Está ubicado a 700 metros de la entrada del pueblo, por la Ruta E-91, yendo al Oeste, hacia Cerrillos. Horacio está a cargo del emprendimiento desde sus comienzos hace unos 12 años. La finca tiene en producción unas 1200 plantas de olivo.

San José es un pueblo rural cercano a Villa Dolores, cuya principal producción era de papa. También se solía cultivar allí maíz, sandía, melón y menta. No había olivos en esa zona hasta que una familia de Buenos Aires decidió plantarlos y montar una fábrica de aceite.

Horacio nos explica que “la vida útil de una planta de olivo ronda los 50 años y el aceite de oliva mantiene sus propiedades intactas por un mínimo de dos años”. También afirmó que lo mejor es que “la fábrica del aceite de oliva debe ubicarse próxima al olivar porque el mejor aceite resulta de ser procesado dentro de las 24 horas posteriores a haber sido cosechado. Entonces, la aceituna que se cosechó a la mañana, en general se procesa a la tarde del mismo día”.

Horacio nos mostró la pequeña fábrica de aceite, que como muchas otras cuenta con equipamiento italiano: por centrifugado se separa el aceite del orujo. El aceite se cuela, se filtra, para quitarle las impurezas y se almacena en un tanque de 1000 litros de acero inoxidable, para luego fraccionarlo en envases de litro o de la medida que se desee.

“Al olivo se lo llama planta `vecera`, porque `a veces da y a veces no`”, dice el veterano Horacio, con el característico humor cordobés.

El rendimiento de un árbol, en efecto, varía por efecto del clima y mermará, por ejemplo, si sufre una granizada. La etapa de la floración es un tiempo muy delicado para la planta –explica Horacio- y si cae una lluvia copiosa o si la planta sufre el acoso de fuertes vientos, quedará luego con pocas aceitunas.

“De cada flor sale una aceituna. Las aceitunas verdes y las negras son las mismas, sólo que estas últimas tomaron ese color oscuro porque se dejaron madurar. Para empezar a cosechar, un 30% del total de las aceitunas debe estar, en la planta, de color negro, ya maduras”, asegura.

Un secreto para él es que el olivo tiene que tener unas 400 horas de frío, cada invierno, para llegar a tener una buena floración y que su producción sea buena. Sobre todo con una buena calidad de aceite. “Por este motivo, en un año podemos producir 700 u 800 litros, y al otro, 300 o 500 litros”, nos dijo Aguero.

Sigue contando el encargado de la finca: “En este momento estamos atravesando una gran sequía, porque hace 5 o 6 meses que casi no llueve. Pero como el olivo cuenta con raíces profundas tiene cierta resistencia. Además, acá tenemos una perforación de donde sacamos agua cuando no llueve, y hacemos riego por gravedad”, aclara. “En esta época, al final del invierno, que viene la floración, debemos regar cada 15 o 20 días”.

Don Horacio nos detalla con orgullo: “El aceite que elaboramos es de primera calidad, extra virgen. Los dueños se encargan de la parte bromatológica y ya obtuvieron todos los permisos para comercializarlo. Lo venden en Buenos Aires, bajo la marca Wayra. Y acá ya hay gente que lo está conociendo y lo pide. Además, los médicos lo están recetando a sus pacientes.”

Horacio siguió dándonos más detalles: “En la empresa trabajan 10 o 12 personas, en general jóvenes, que ya conocen bien el oficio. Es un buen trabajo, liviano, que les queda cerca de sus casas y por eso no es difícil conseguir mano de obra. En los comienzos de este proyecto, los dueños nos llevaron a varios lugares para capacitarnos, por ejemplo, a una fábrica de Nogolí, en San Luis”.

Finalmente, Horacio nos completó la información de la pequeña empresa olivícola: “Los dueños acertaron en la elección de las variedades, `le pegaron justo`: Manzanilla y Arbequina. El aceite que sale de cada una es muy similar, pero se elaboran por separado. La Manzanilla madura antes que la Arbequina y se procesa primero. La Manzanilla es más para mesa, tiene menos aceite que la Arbenquina, pero da su aceite también y en el sabor hay muy poca diferencia”.

“El producto ya está a la venta en Buenos Aires, así es que lo pueden buscar en los comercios de allá”, nos despide.

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Rubén “Chiche” Domínguez relata los desafíos, éxitos y desventuras de un pequeño productor de papas de Villa Dolores: “Hace falta un poco de buena suerte”, admite http://wi631525.ferozo.com/ruben-chiche-dominguez-relata-los-desafios-exitos-y-desventuras-de-un-pequeno-productor-de-papas-de-villa-dolores-hace-falta-un-poco-de-buena-suerte-admite/ Thu, 23 Sep 2021 13:33:42 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80783 Rubén “Chiche” Domínguez es un pequeño productor de papa y de cebolla de la localidad de San José, en el Valle de Traslasierra, donde nació. Tiene 59 años de edad y 4 hijos. Contó a Bichos de Campo que la vida nunca le fue fácil, porque decidió desde muy chico arreglárselas solo y apostar al […]

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Rubén “Chiche” Domínguez es un pequeño productor de papa y de cebolla de la localidad de San José, en el Valle de Traslasierra, donde nació. Tiene 59 años de edad y 4 hijos. Contó a Bichos de Campo que la vida nunca le fue fácil, porque decidió desde muy chico arreglárselas solo y apostar al trabajo.

“En la década de 1970 yo tenía unos 7 años de edad y mi papá producía cebolla en enormes cantidades. Terminé de estudiar la primaria y cuando cumplí 13 le dije a mi padre que quería estudiar e ir al colegio secundario, a una escuela técnica. Pero me dijo que no, que había que trabajar. Entonces me enojé tanto, que me fui de mi casa. Conseguí un trabajo donde podía quedarme a dormir y ahí comencé a aprender todos los oficios agrícolas”, comenzó su relato.

Y continuó: “Hoy llevo 30 años trabajando con el mismo patrón, que ya es un amigo. Él me dio la posibilidad de trabajar tranquilo, a mi manera, y el día de hoy que le administro casi toda su empresa, porque me tiene una gran confianza. Es una empresa grande, que produce papa, cebolla, trigo, maíz”.

Pero hace un tiempo, cerca de siete años, con otros tres socios incluyendo a su propio hijo, Chiche pudo lanzarse también a producir papa por cuenta propia. “Nos propusimos juntar para fin de año unos 100 mil pesos y compramos semillas de papa y fertilizante, y nos pusimos a sembrar. Y como ya vivimos de nuestro trabajo en la empresa, reinvertimos la ganancia que sacamos de la papa, cada año, para ir creciendo”, describió.

Chiche Domínguez nos dio una clase magistral sobre el cultivo en la zona de Villa Dolores:

“Hemos llegado hoy a producir entre 30 y 40 hectáreas de papa, pero siempre sembramos 2 hectáreas de cebolla, para rotar los cultivos. Y de paso, por ahí hacemos una buena diferencia. Pero si hubiese querido empezar solo, apenas podría sembrar 4 o 5 hectáreas. Trabajo todos los domingos, que es cuando puedo venir. Mi único hijo varón, Erich, me ayuda con la siembra.”

Chiche nos explicó la diferencia: “El tema de sembrar cebolla es más complicado, porque tiene un período más largo y agarra muchas malezas. Aunque el tema de la papa es más costoso, en cuanto a su inversión. Se necesita mucha inversión, unos 250.000 a 300.000 pesos por hectárea, que incluye la compra de fertilizantes”.

“En estos campos podés sacar 1.000 a 1.100 bolsas por hectárea (de 18 kilos aproximadamente cada bolsa). Y salís hecho. Porque nosotros no podemos regar por pivot, que es muy efectivo pero es muy caro, al menos para nosotros. Con un pivot podés regar como más te guste o convenga y hacés diferencia, porque podés hacer `fertirriego`, es decir, fertilizás en el agua”, explicó el pequeño productor.

-¿Y entonces es un buen negocio producir papa?

-Hoy en día nos pagan unos 300 pesos la bolsa de 18 a 20 kilos, y puesta en las verdulerías de Buenos Aires, cuesta entre 900 o 1000 pesos. Yo ya se que cada tres años viene una buena paga de la papa, en que nos llegan a pagar 1000 pesos la bolsa, y al verdulero se la venden a 2000 mil. Pero al año vuelve a caer. Nosotros (por sus socios) tenemos una ventaja, que los cuatro vivimos de otro trabajo. Si no, no lo podríamos hacer, o al menos, no hubiéramos podido crecer como lo hemos hecho. Además el 15% del producto bruto va para pagar el alquiler del campo.

A la hora de comparar con la zona papera de Buenos Aires, o de Mendoza o del cordón verde de Córdoba, Domínguez contó que su zona “tiene un privilegio, que se pueden hacer dos cosechas al año (siembran en febrero/marzo y cosechan en julio; y vuelven a sembrar en septiembre/octubre y cosechan en noviembre o diciembre), cuando en el resto de las zonas paperas del país se puede hacer una sola cosecha anual”.

“Pero también debemos tener en cuenta que nosotros sumando las dos cosechas del año, no llegamos a producir la cantidad que se produce en una hectárea, por año en la provincia de Buenos Aires o en Mendoza, siendo que realizan una sola cosecha anual”, aclaró.

Según Chiche, “sumando las dos cosechas del año, podemos producir unas 1800 a 2000 bolsas por hectárea, cuando ellos producen 2000 a 3000 bolsas por hectárea en una sola cosecha”.

-¿Y por qué tanta la diferencia?

-La razón se debe al tiempo que la papa dura bajo tierra, en su crecimiento. En la provincia de Buenos Aries dura entre 120 a 160 días bajo tierra, y acá tenemos apenas entre 70 y 90 días, en invierno, y 100 a 115 días en verano. Porque el clima no nos da tiempo. Tenemos para sembrar del 20 de febrero al 15 de marzo, y corremos el riesgo de que el 25 de mayo nos caiga una helada y apenas cosechemos 600 bolsas. Lo mismo nos pasa en la segunda cosecha, porque tenemos tiempo hasta el 20 de noviembre, ya que a partir de ese momento empieza a complicarse por las lluvias y el calor.

Queda claro que el de producir papa en Villa Dolores no es un negocio exento de riesgos. “Hace falta un poco de buena suerte. Por ejemplo, en el año anterior a la pandemia nos perdimos casi toda la producción de papa, por una peste. Y de 800 a 900 bolsas por hectárea, esa vez cosechamos 150. En la siembra de febrero/marzo, que se cosecha en junio, si en mayo te la agarra un hongo por la humedad y no la podés curar, porque el tratamiento es carísimo, la perdés”, explicó Chiche.

Los riesgos no son solo climáticos y de enfermedades. “En general trato de vender antes de que la mayoría venda su producción en esta zona, y así puedo vender a un buen precio. Pero esto alguna vez me sale mal, como el año pasado que terminé de cosechar el 6 de noviembre y la vendí a 450 pesos la bolsa, cuando el 15 del mismo mes se vendía a 700 pesos”, contó Chiche Domínguez.

“Yo creo que el problema del encarecimiento está en la cadena de comercialización que va desde el Mercado Central hasta la verdulería. Ahí el producto, se encarece demasiado. Uno nunca entiende cómo nos pagan la papa a 300 pesos en tal año, y al otro nos la pagan a 1000 pesos. Y tampoco se entiende cómo de 300 pesos que nos pagan a los productores, se la terminan vendiendo a 2000 pesos al verdulero de barrio”.

-¿Y hay financiamiento adecuado para producir?

-Si pedís un crédito de 10 millones de pesos para maquinaria, el banco te obliga a comprar una nueva. Y ese monto no te alcanza para comprar 1 tractor nuevo, y menos de primera marca. Yo voy a preferir comprar 2 tractores usados.

Chiche no solo está orgulloso de su hijo, que comparte su actividad. También nos contó que tiene un emprendimiento propio que trata de resolver este tipo de cosas para los pequeños productores de la zona. “Hoy mi hijo se dedica a comprar maquinaria vieja, abandonada (en campos usualmente de la provincia de Buenos Aires) y la recupera, poniéndola a punto de nuevo”.

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¿De dónde viene la menta? Graciela Benegas dirige un secadero en Traslasierra y nos explicó todo el proceso, hasta antes del chicle http://wi631525.ferozo.com/de-donde-viene-la-menta-graciela-benegas-dirige-un-secadero-en-traslasierra-y-nos-explico-todo-el-proceso-hasta-antes-del-chicle/ Sat, 18 Sep 2021 07:40:40 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80055 El establecimiento de Graciela Benegas huele, literal, a menta. Está ubicado  en San José, una localidad agrícola vecina a Villa Dolores, dentro del hermoso valle cordobés de Traslasierra. Graciela cultiva esa planta herbácea y además dirige un secadero y planta procesadora de la cual luce orgullosa. Sahicor Aromáticas se llama la empresita, que incluso brinda servicio […]

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El establecimiento de Graciela Benegas huele, literal, a menta. Está ubicado  en San José, una localidad agrícola vecina a Villa Dolores, dentro del hermoso valle cordobés de Traslasierra. Graciela cultiva esa planta herbácea y además dirige un secadero y planta procesadora de la cual luce orgullosa. Sahicor Aromáticas se llama la empresita, que incluso brinda servicio a otros pequeños productores de menta.

“Habrá poco más de 60 productores que se dedican a cultivar menta en esta zona, que es muy buena para el cultivo, no como otras zonas que tienen exceso de humedad. Acá la mantenemos con un riego semanal”, explicó Benegas a Bichos de Campo.

“Por lo general los productores de menta son pequeños, no cosechan grandes cantidades, por ahí tienen media o una hectárea y para llevar a secar su menta a otro lado es muy costoso. En cambio ahora pueden traer su producción acá, se la pesamos y la procesamos y envíamos a las yerbateras nosotros mismos”, explicó la mujer.

Mirá la entrevista completa a Graciela Benegas:

La menta es un cultivo que puede admitir varios cortes por año; y de las cuatro variedades de menta que existen una de ellas puede llegar a tener hasta nueve cortes. “El primer corte se hace a los tres meses y luego se hace de a un corte por mes o cada 40 días, todo depende de la atención que le ponga el productor”, explicó Benegas.

También contó que la vida útil de una planta de menta puede llegar hasta los 10 años, pero solo si el lote no se llena de malezas y se mantiene limpio. “Pero si por el contrario el terreno se llenara de malezas, esos plantines seguirían siendo útiles, solo que habría que sacarlos de allí y llevarlos a nueva tierra”.

-¿Por qué hay que secar la menta?

-Por lo general la menta viene seca del campo pero acá le damos un par de días de sol y luego la procesamos. Ocurre que la hoja se humedece con el palo, y precisamente para que no se caiga la hoja en el campo se la trae con algo de humedad. La ponemos sobre nylon, y luego de dos días la pasamos por una trilladora (en este caso es una vieja cosechadora de granos convertida) que trabaja parada, se le van acercan los paños de las hojas y se las coloca dentro. Luego esta maquina va sacando el palo grande por un lado, y la hoja por el otro lado.

“La hoja se lleva a un galpón y es pasada por una zaranda con 5 bocas para sacarle el polvillo, pero también para sacarle el palo, de modo tal que en la última boca salga limpita la hoja”, agregó explicando el proceso de secado y procesado de la menta.

Benegas relató que entre sus clientes se encuentran las yerbateras que le compran mucha cantidad de menta para elaborar la yerba compuesta. En su caso Benegas la vende de dos formas: con palo destinada a hierbas y sin palo que va en paquetes de un kilo a herboristerías fundamentalmente. “La menta se usa en todo, en la yerba, en el licor, en remedios, en perfumes. La menta va para todo”, aseguró. El proceso de producción de los chicles de menta se los debemos.

Para los pequeños productores de San José, lo bueno de la menta es que “es un cultivo que se puede hacer todo el año, no es como la papa que son sólo dos cosechas al año”. Esto les asegura un  ingreso más o menos permanente.

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Los hermanos Analía y Adrián Sánchez decidieron llevar la producción de uvas Red Globe de Mendoza a Córdoba: “Esta finca es nuestro pequeño paraíso”, aseguran http://wi631525.ferozo.com/los-hermanos-analia-y-adrian-sanchez-decidieron-llevar-la-produccion-de-uvas-red-globe-de-mendoza-a-cordoba-esta-finca-es-nuestro-pequeno-paraiso-aseguran/ Thu, 16 Sep 2021 18:45:36 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79934 El valle de Traslasierra en Córdoba tiene no sólo bellos paisajes, sino historias productivas muy ricas que valen la pena ser conocidas, como la de Analía y Adrián Sánchez, hermanos mendocinos de origen, quienes decidieron irse a vivir a la provincia serrana hace 40 años, llevando con ellos la cultura de la uva de mesa […]

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El valle de Traslasierra en Córdoba tiene no sólo bellos paisajes, sino historias productivas muy ricas que valen la pena ser conocidas, como la de Analía y Adrián Sánchez, hermanos mendocinos de origen, quienes decidieron irse a vivir a la provincia serrana hace 40 años, llevando con ellos la cultura de la uva de mesa tipo Red Globe, una producción tradicional de Mendoza, pero no tan explorada en la zona que eligieron: San José en el departamento San Javier.

Hace unos 20 años plantaron los primeros parrales en la zona y fundaron su empresa Sánchez Amezcua SA. “Esta finca es nuestro pequeño paraíso. Vinimos porque, al estar un poco más al norte, lográbamos que la producción de fruta se diera un poco antes, entonces encontramos un nicho de mercado allí, ya que la fruta valía un poco más cuando todavía no salía uva de San Juan y Mendoza”, dijo Analía Sánchez en diálogo con Bichos de Campo.

Su hermano Adrián es ingeniero agrónomo y juntos siguen dando forma a su proyecto productivo en Córdoba. Su gusto por la actividad fue heredada por su padre, Juan y su madre Ana. En efecto, Juan Sánchez fue el precursor de la empresa. Este año cumple 80 años y según Analia, su padre trabajó toda su vida en esto de producir frutas.

Mirá la entrevista completa a Analía Sánchez:

Durante muchos años los hermanos Sánchez hicieron duraznos y ciruelas y luego pasaron a hacer uva de mesa para evaluar cuál era la variedad que más se adaptaría a la zona. “Somos los únicos en hacer uva de mesa en este lugar, ya que lo que sí había era quienes producían uva para vinificar”, apuntó.

Primero hicieron una uva blanca de mesa, que no resultó bien; entonces tuvieron que reconvertirla hasta que pasaron a producir la Red Globe. “Es la uva del postre, con un grano grande y rosado”, comentó Sánchez.

 

Primero probaron una hectárea experimental con la variedad Red Globe y como vieron que les fue bien, decidieron dejar su principal producción, que eran los duraznos, para sumar más hectáreas para las uvas hasta llegar a tener unas 14, que hoy dan aproximadamente unos 20.000 kilos por hectárea. E los últimos tiempos incluso están experimentando con uva para vinificar.

Ese nivel de producción de uva de mesa les permitió abastecer tanto el mercado interno- llegan a Córdoba, Rosario en Santa Fe y Buenos Aires- como a la exportación, cuyo cliente habitual era hasta hace poco Brasil, pero por una traba de ese país no pudieron hacerlo más; entonces salieron a buscar otros mercados y así llegaron al sudeste asiático.

“Nuestro cliente natural siempre fue Brasil, pero por una traba que nos pusieron en hacer un procedimiento (bromurado) que no podíamos hacerle a la uva en Córdoba, decidimos buscar otros mercados y ahí descubrimos a Malasia, Indonesia y Hong Kong, así como también descubrimos un buen mercado interno”, resumió.

 

 

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Un caso real “del campo al plato”: Montiel cría ovinos en Misiones y también los cocina http://wi631525.ferozo.com/un-caso-real-del-campo-al-plato-montiel-cria-ovinos-en-misiones-y-tambien-los-cocina/ Mon, 30 Jul 2018 18:58:51 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=11234 ¿Cría de ovinos? ¿En la Patagonia? ¡No! En Misiones. Se trata de la única cabaña que cría ovejas de la raza Hampshire Down en esa provincia. Cabaña La Armonía está ubicada en San José, en el km 30 de la Ruta 105, a pocos minutos de Posadas y Apóstoles. Se dedica a la producción de carne […]

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¿Cría de ovinos? ¿En la Patagonia? ¡No! En Misiones. Se trata de la única cabaña que cría ovejas de la raza Hampshire Down en esa provincia. Cabaña La Armonía está ubicada en San José, en el km 30 de la Ruta 105, a pocos minutos de Posadas y Apóstoles. Se dedica a la producción de carne ovina y hasta tiene un restaurante propio donde sirven sus propios platos a base de ovino.

“Comenzamos hace 10 años en la provincia criando Hampshire Down, la raza carnicera por excelencia. Tenemos un rodeo de 50 madres, de donde tratamos de sacar la mayoría de reproductores para la majada natural. Y tenemos un restaurante en el campo, en donde consumimos todo lo que producimos”, explicó Gabriel Montiel, dueño de la cabaña a Bichos de Campo. El suyo en un caso real de la tan mentada estrategia de abarcar “del campo al plato”

Escuchá el reportaje completo a Gabriel Montiel:

“Faenamos en un matadero pequeño que tiene la provincia. Es decir que hacemos todo el proceso e integramos toda la cadena, empezando por la genética; desde criar al ovino hasta ponerlo en el plato”, se ufana el ganadero.

Montiel aclaró: “En el restaurante, que tiene una vista soñada, únicamente se come carne de oveja. Se puede comer desde un guiso, hamburguesas y hasta un plato gourmet. Intentamos generar platos regionales, por ejemplo, un guiso con carne de oveja, nuestro chorizo de oveja, o pastel de oveja con mandioca. A todo eso intentamos ponerle nuestro valor agregado regional”, señaló.

El productor también genera desarrollo social, ya que tras la esquila de cada año dona la lana obtenida, la cual es trabajada por dos asociaciones integradas por mujeres artesanas rurales. “Ellas, a lo largo de 10 años han aprendido a hacer artesanías, y eso generó trabajo en dos comunidades de nuestra provincia. A su vez, trabajamos en formación con jóvenes de una escuela técnica rural cercana a nuestra cabaña”, dijo Montiel.

El mercado interno es el fuerte con el que trabaja este proyecto. “A través de nuestro desarrollo gastronómico tratamos de promocionar el consumo de carne ovina. Y nos dio buen resultado. Hoy en Misiones creció el stock ovino y a su vez el hábito del consumo. Pensemos que sólo se consumen 800 gramos por habitante por año. Es bajo. Y a su vez, Misiones es una provincia donde hay mayoría de ganaderos bovinos. Pero ahí está el desafío de generar el desarrollo.”, concluyó Montiel.

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Una buena noticia: Se anuncia la reactivación del frigorífico San José http://wi631525.ferozo.com/una-buena-noticia-se-anuncia-la-reactivacion-del-frigorifico-san-jose/ Wed, 27 Dec 2017 14:03:57 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=5973 Una carta fue el medio que eligió Mu Xinfu, el presidente de Procesadora Ganadera Entrerriana SA, una sociedad entre capitales chinos y entrerrianos, para comunicar a los trabajadores del frigorífico San José que muy pronto se reactivaría la faena. La noticia, por cierto, despertó más de una alegría, pues es largo el derrotero de esa planta […]

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Una carta fue el medio que eligió Mu Xinfu, el presidente de Procesadora Ganadera Entrerriana SA, una sociedad entre capitales chinos y entrerrianos, para comunicar a los trabajadores del frigorífico San José que muy pronto se reactivaría la faena. La noticia, por cierto, despertó más de una alegría, pues es largo el derrotero de esa planta que ha pasado por todas las vicisitudes de la industria cárnica.

Como bien recuerda Elentrerios.com, el frigoríico ubicado en la localidad de San José, vecina a Colón, de cara al río Uruguay, primero fue el famosos Vizental, luego fue adquirido por Swift; más tarde los compraron los brasileños de JBS, que lo cerraron junto a muchas otras plantas; fue estatizado gracias a un crédito del Banco Nación ; pasó a manos de una sociedad integrada por empresarios entrerrianos que intentó, sin éxito, reabrirlo. Sobrevino luego la venta a un grupo chino (el mismo que adquirió la lechera Cotapa en Paraná), que se quedó con la mayoría del paquete accionario del frigorífico. Pero seguía prácticamente sin faena.

Ahora, en la misiva a los trabajadores, Mu Xinfu anuncia una inminente reapertura.  “El reinicio de las actividades es un nuevo esfuerzo de socios de Procesadora Ganadera, que desea en esta nueva etapa, junto a su personal, cumplir con las expectativas empresariales y aspectos sanitarios exigidos tanto por los comercios nacionales e internacionales y hacer de esta, una actividad rentable, para poder crecer y mantener esta importante fuente laboral”, dice.

Más adelante, la empresa le pide a sus empleados “la máxima dedicación”, resalta que ha habido inversiones en “nuevos equipos”, aunque también admite que todo reinicio “es complicado” y que debe por ello aceptarse la “carencia de algunos elementos y personal en varios puestos de trabajo, que lentamente se irán solucionando de acuerdo a nuestros avances productivos”.

Sobre el final, el mensaje precisa que la empresa “está desarrollando cría de animales y explorando el mercado local”.

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