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La entrada La otra carrera de los Morresi: Producen cítricos, los empacan, exportan y dan trabajo a 230 familias en la localidad de San Pedro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Antes de incursionar e instalarse definitivamente en la actividad frutícola, los Morresi también pasaron por el rubro carnicero. “Mi papá tradicionalmente era carnicero y a la vez repartía mercadería para otras 10 carnicerías. En tiempos de la dictadura, un día se dispuso una veda y sólo se podía vender carne de vaca por 15 días y otros 15 días no se podía. Eso obligó a que mi papá se quedara con una sola carnicería y entonces empezamos a probar con la fruta”, recordó Jorge Abel Morresi en diálogo con Bichos de Campo.
Para ese momento San Pedro ya estaba consolidado como polo citrícola, con cerca de 15 mil hectáreas de plantaciones, sobre todo de naranjas. “No teníamos idea del rubro, no teníamos campo siquiera, pero empezamos a traer fruta de Río Negro (peras y manzanas) en una camioneta Ford 600 y luego la vendíamos en el garaje de mi casa. Nos fue gustando la idea”, relató el patriarca familiar.
Mirá la entrevista completa a Jorge Abel Morresi:
Tiempo más tarde pudieron adquirir una quinta de naranjas para ir metiéndose en el mundo citrícola. Para aquel momento, Jorge Abel ya tenía más de 18 años e vendía también en el antiguo Spinetto, uno de los mercados mayoristas de frescos más importante de Buenos Aires luego del Abasto, ambos hoy reconvertidos a shoppings. “Vendí fruta en ese mercado por 12 años y ahí aprendí mucho”, contó.
“Antes de pasar a las plantas cítricas yo era duraznero y me costaba pasar el invierno. Es decir, el durazno es un producto espectacular en el que se trabajaba bien durante tres meses; te podés volver millonario sin darte cuenta o fundirte sin darte cuenta tampoco. Al mismo tiempo, me costaba vender la naranja en el mercado durante los meses de frío”, rememoró. De a poco se fue especializando en los cítricos hasta que aprendió a conseguir calidad e incluso se animó a exportarlos. Tenía buenos argumentos: Morresi sostiene que siempre la mejor “Naranja Ombligo” está en San Pedro.
“Mi primera exportación fue para Holanda. Hasta al intendente me acuerdo que llamé para contarle que había logrado cargar un camión de naranjas de San Pedro para exportar”, rememoró Jorge Abel con orgullo.
Hoy la planta de empaque de Morresi Fruit se abastece 70% de producción propia y otro 30% de producción comprada a productores independientes. La empresa está inscrito como exportador e importador y hasta ofrece el servicio de exportación a otros productores.
No solo ingresa fruta de la zona, donde ha caído mucho la superficie implantada con cítricos. Los Morresi producen fruta propia en San Pedro y también en Entre Ríos.
Hay un hecho bisagra en la historia de progreso de Morresi Fruit y es, según Jorge Abel, que la empresa “explotó” cuando comenzaron a trabajar con él sus hijos, Federico y Matías. “Llegaron con buena mentalidad y la cambiaron toda. Algunos padres pensamos que los hijos no van a poder, pero eso es mentira. Vienen con unas ideas que aunque a uno les cueste aceptarlas, es la realidad”, reconoció.

La siguiente parte de la historia nos la contó Matías Morresi, contador de profesión, quien confesó que su padre exageró un poco cuando le tira flores a él y a su hermano por lo que hicieron en la planta. “Él es el que lleva la historia de este lugar. Pero sí creo que cuando nos sumamos con mi hermano le dimos la fuerza para seguir ¿Qué más quiere un padre que sus hijos continúen en el rubro”, dijo a Bichos de Campo.
“Junté experiencia en otras empresas de Buenos Aires cuando me recibí y para cuando volví acá intenté volcar todo ese conocimiento. Un punto que le faltaba a mi papá era la parte tecnológica, entre otros cambios que fueron necesarios para que el negocio no se cayera”, reflejó.
Mirá la entrevista completa a Matías Morresi:
En San Pedro comenzó a reducirse la superficie de cítricos (ahora habría solo unas 2.500 hectáreas) y bajó notablemente la cantidad de fruta exportada por problemas de competitividad frente a otros jugadores, como Perú o Sudáfrica,. “Simplemente nuestros competidores pasaron a estar más baratos que nosotros y las políticas de Argentina no nos ayudaron”, simplificó Matías Morresi.
Hay que entender que la fruta que se produce en San Pedro se puede vender en contra estación a mercados como el europeo o el ruso. “Acá se trabaja así, cuando produce el hemisferio sur competimos con ellos, con países como Brasil, Chile, Uruguay y Sudáfrica, exportando al hemisferio norte. Y cuando producen los del hemisferio norte nosotros tenemos fruta sólo para mercado local o de estación”, describió Matías.
El joven Morresi comentó que “el riesgo de esta actividad es que maneja mucha mano de obra, con lo cual muchos productores optaron por poner soja con menos personal y no someterse al riesgo de tener más gente y estructura empleada para quizás no conseguir un rendimiento favorable”.
Pero lejos de acovacharse, los hermanos Morresi le pusieron más ingenio, para precisamente tener el empaque abierto funcionando a pleno todo el año sin descuidar producción ni mano de obra, fomentando el tan hablado “valor agregado” al que se refieren día y noche los políticos.
“Empezamos a traer fruta de Entre Ríos al ver que podíamos estirar la temporada haciendo mandarinas o naranjas de jugo, ya que acá en San Pedro tenemos la mejor naranja de ombligo del país pero Entre Ríos es el mejor productor de mandarinas y naranjas de jugo. Entonces metimos más variedad de productos, tanto para exportación como para mercado interno y eso nos permitió una continuidad e incrementar la temporada”, agregó el joven.
Esa continuidad les permite tener al empaque de fruta funcionando de modo permanente y amortizar costos fijos y de personal. Ahora los Morresi decidieron construir cámaras de frío para tener fruta disponible casi siempre.
Una ventaja con la que cuentan Morresi Fruit y otros dos o tres empaques instalados en la localidad bonaerense es que están cerca de Buenos Aires y de Rosario, además de los puertos.
“El beneficio que tenemos trayendo fruta de Entre Ríos y empacándola acá en San Pedro es que si hay problemas climáticos en otra zona estamos más cerca y con un flete más corto la logística se hace mucho más fácil. A su vez tenemos la posibilidad de hacer Aduana acá. Traemos los contenedores de Buenos Aires, consolidamos acá y ya los devolvemos cerrados al puerto, con lo cual el cliente lo abre directo en el destino”, sintetizó Matías.
No obstante, el empresario encendió una luz de alerta. “Siento que es necesario capacitar más gente porque la actividad cultural (en las fincas citrícolas y en la planta) se está perdiendo, ya sean ingenieros o gente para la cosecha y el empaque. Creo que precisamos inversión en capacitación. De lo contrario será cada vez más difícil conseguir gente para estas actividades. Por eso queremos darles la estabilidad de poder trabajar todo el año”, concluyó.
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]]>La entrada De silopapa a silobatata: En el INTA San Pedro ensayan nuevas formas de conservar las batatas para extender su vida útil y evitar la caída en los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué ocasiona esto? Que los productores oferten al mismo tiempo sobresaturando el mercado y haciendo que los precios bajen considerablemente. Frente a eso, investigadores del INTA San Pedro comenzaron a realizar ensayos sobre nuevas formas de almacenarla para lograr extender su vida útil.
“Aplicamos la tecnología que se utiliza para papas, que se llama silopapas. El objetivo es estirar el período de almacenamiento y alargar su conservación para que en distintos momentos haya producto para comercializar”, explicó Adolfo Heguiabeheri, técnico extensionista del INTA San Pedro, a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
“Fue una demanda que vino del lado de los productores. Se contactó con la empresa, el municipio hizo su aporte, y todos en conjunto estamos llevando adelante este ensayo”, agregó el investigador.
Ya es el segundo año que se realiza esta experiencia con las ahora bautizadas “silobatatas”. La primera se realizó durante el mes de abril del año pasado, en pleno inicio de la pandemia en el país. En esta oportunidad se trabaja con batatas cosechadas en marzo, que han logrado extender su vida útil casi seis meses.
La silobolsa cuenta con un sistema electrónico que potencia un forzador de aire, que busca mantener un equilibrio entre las temperaturas externas e internas. El mismo utiliza un ventilador de extracción de aire que puede manejarse con una aplicación a distancia. La única diferencia con su aplicación en papas es que en este caso se trabaja con los bolsones de batata, mientras que la papa se almacena a granel.

-¿Se puede pensar en estos silobolsa en los campos?- le preguntamos.
-Lo único que necesita es energía eléctrica porque tiene que mover el ventilador e internet para manejarlo en forma remota. Son los dos requerimientos que tiene el dispositivo.
-¿Hasta cuándo van a durar con el ensayo?
-La idea es ver cuánto aguanta. Vamos a intentar extenderlo lo máximo posible para tener mayor referencia. Esperamos repetirlo el año que viene.
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]]>La entrada Al final, la Reina Batata vivía en San Pedro: La familia Manresa la produce desde 1900 y su principal mercado es el interno se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Los que trajeron la batata fueron mis bisabuelos mallorquines. El apellido de Manresa viene de Mallorca y hace mucho que estamos con esto. Después de algunos avatares del país y de no poder comercializar, nuestro padre alquiló un lavadero de batatas en 1993, que posteriormente compró. Él desarrolló el proceso y nosotros lo continuamos”, dijo a Bichos de Campo Sebastián Manresa.
Sebastián es psicólogo de profesión pero en lugar de llevar a personas al diván está ocupado de aquella planta de empaque y de la venta de la raíz (porque eso es la batata) hacia el mercado interno. Su hermano Nicolás está por recibirse de veterinario, y se ocupa de coordinar las tareas a campo. Para tener oferta de batatas todo el año, reparten la producción entre unas 140 hectáreas en el partido de San Pedro, en el norte bonaerense, y otro tanto en la provincia del Chaco.
Mirá la nota a Sebastián Manresa:
“La batata llega al lavadero con tierra del campo porque se cosecha extrayéndola por debajo de esta, salvo que venga de una zona de suelo más liviano, tipo arena, que se desprende más fácil. Todo depende del momento y de la zona donde se coseche. Luego, en el empaque, la lavamos con agua y fricción y la clasificamos por tamaño; los calibres más grandes van a industria, con los cuales hacen dulce de batata sobre todo, y los calibres medianos o mas chicos van a los supermercados”, explicó Sebastián.
Dado que la batata tiene, como todos los cultivos, una determinada estacionalidad, el desafío de los Manresa fue lograr tener la planta activa todo el año. “Trabajamos con otras zonas del país. Un poco se guarda acá en San Pedro, otro poco se cosecha en Colonia Caroya y en Cruz del Eje, Córdoba, luego en Chaco donde también producimos y después en Formosa”, contó Sebastián.
“Rompemos la estacionalidad y logramos producción todo el año. Pero los años que tocan más heladas, suele ingresar mucha batata de Brasil para compensar la falta”, añadió.
-¿Y se puede almacenar la batata?
-Si, se puede almacenar. Acá hacemos la pila sobre un cerco al reparo y se la tapa para protegerla del agua. Así puede conservarse de 3 a 4 meses pero no siempre. También puede conservarse a cámara tratando de controlar todos los parámetros de humedad y temperatura, pero el costo de lograr eso es mayor y el mercado no siempre devuelve ese costo que se aporta.
En cuanto a la comercialización, Sebastián describió que “como el ciclo de la batata es indeterminado, mientras no nos apure el frío podemos mantener el producto en tierra, otras veces nos apuramos a vender cuando sabemos que su precio va a bajar, pero otras veces le erramos. La verdad es que si supiéramos exactamente lo que sucediera, no seríamos productores”.
Desde hace un par de años los Manresa comenzaron a hacer ensayos de exportación, pero es un filón de negocios muy pequeño todavía para ellos: el año pasado y este hicieron dos contenedores, de modo que su subsistencia depende 100% del mercado interno, en donde venden a industrias y supermercados.
Lo que más los condiciona para exportar es la logística: “Hay cosas a mejorar. No hemos conseguido los rendimientos que queríamos al llegar a destino, por lo que no se justifica el riesgo ni el gasto a veces porque es difícil conjugar los tiempos de transporte en barco con la vida útil de la batata. Seguiremos probando pero sin meternos de cabeza. Nuestro principal cliente es el mercado interno”, remarcó Sebastián.
En el campo, donde se estaban comenzando a preparar los almácigos, Nicolás Manresa contó a Bichos de Campo que en San Pedro el ciclo de la batata comienza durante los primeros días de agosto. “Esta es una producción intensiva y debemos partir de la producción de nuestro propio material de propagación, por lo cual hicimos primero los almácigos hacia fines de julio para luego tener los plantines, y así hasta pasar por el trasplante a partir de octubre cuando ya no tenemos riesgo de heladas. La cosecha se dará desde febrero a mayo, la fecha límite antes que lleguen los fríos”, desarrolló.
Mirá la nota a Nicolás Manresa:
El ciclo de la batata tiene aproximadamente 120 días pero Nicolás informó que suelen arriesgarse a sacarla un poco antes, en detrimento del rendimiento. “La batata es una raíz engrosada que crece bajo tierra y que si la dejás allí sigue creciendo, al menos hasta que llegan las heladas y detienen su crecimiento”, comentó.
La cosecha es 100% manual. Lo único que tienen mecanizado es el proceso de exteriorización de las raíces, lo cual realizan con un arado de dos rejas. “Se invierte la planta quedando las raíces hacia afuera y toda la parte aérea queda enterrada, cosechándose a mano. Se va juntando en canastos que luego vuelcan lo recogido en big bags y después, con una especie de grúa se van cargando y se llevan al galpón donde se procesan”, reflejó el productor.
Según explicó Nicolás, al igual que los sembradíos de papa, la batata necesita rotaciones permanentes entre campos. “Siembra directa 0. Nosotros no podemos hacer nada de eso porque necesitamos tener un suelo bien trabajado y aireado, con lo cual sí o sí tenemos que rotar y lo hacemos con otros cultivos como soja, maíz y sorgo. Por ende, tratamos de hacer un año de batata y mínimo dos años de descanso para utilizar el mismo campo”, resumió Nicolás.
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]]>La entrada Inés Videla es una ganadera de casi 70 años que vive en medio del campo: “Yo reclamo caminos, educación, salud y sobre todo previsibilidad” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El campo lo dividimos en tres partes junto a mis tres hermanas, y yo me quedé con la parte ganadera y con el casco”, relató Videla a Bichos de Campo mientras caían los últimos rayos de sol.
Con hijos ya grandes viviendo en otras partes y dedicándose a otras cosas, Inés casi no se despega de su campo. Sus 69 años parecen no pesarle nada a la hora de ir de acá para allá y hacer muchas de las tareas rurales. Insistimos en que nos llamó la atención cómo maneja por los caminos de tierra con una destreza impecable. “Será la costumbre. Vivo hace 8 años en el campo y entonces me habitué a hacer muchos kilómetros”, explicó.
Mirá la entrevista completa a Inés Videla:
En su relato, Inés compartió algunos de los problemas que atraviesa al igual que otros productores de la región. Una dificultad pasa por conseguir personal para el campo, pues el mal estado de los caminos, la mala o nula calidad de internet y de señal de celular, alejan a la gente del medio rural. Para ella son “gajes del oficio”, porque lo que prima es su amor por la vida en el campo.
“La vida acá es maravillosa. Mire esto, escuche los sonidos. Creo que se trata de hacer lo que nos gusta y a mi siempre me gustó el campo”, expresó.
Videla decidió muy rápido que esto era lo que le gustaba. “Primero estudié para profesora nacional de jardín de infantes, pero más tarde me recibí de técnica en Producción Agropecuaria. Integré el CREA Arrecifes y desde los 15 años descubrí que lo que me gustaba era el campo”, comentó.
Dentro de su planteo ganadero, Videla intenta llegar a preñar vaquillonas para luego venderlas. “A veces es difícil llegar con los presupuestos por todos los problemas económicos y financieros más los cambios de cosas en Argentina para llegar a hacer el ciclo, porque hay que llevarlas, y una tiene un año y medio antes de empezar el servicio, y antes de los dos años prácticamente no se está vendiendo. A veces las necesidades financieras me obligan a venderlas como terneras, sin poder hacer lo que quiero”, explicó.
En una zona más húmeda con bañado, Videla tiene las vaquillonas que va a entorar. “El negocio que nos gustaría hacer es la vuelta completa. Estamos viendo de hacer un creep feeding (suplementación diferencial del ternero al pie de la madre) para destetar con más promedio en el verano y ver si así podemos llegar con más cantidad de terneras para volverlas vaquillonas y poderlas entorar porque no todas las terneras llegan con la suficiente madurez como para preñarlas a partir de los quince meses”, describió.
En cuanto al manejo del campo, Videla indicó que trabajan por parcelas y que suelen suplementar a sus animales a través de pasturas, avena y rollos. Por ahora no está alimentándolos a grano, y en parte la ayuda a haberse armado una buena base forrajera, dado que la relación de precio de los granos no le ayudaría en la ecuación económica. Contó, de todos modos, que el año pasado tuvieron que apelar a ellos debido a la seca.
“Ahora comen por parcelas de 3 o 4 días y además les damos rollos. Lego las vacas salen de la pastura y van al bañado, al campo natural. Ellas entran y salen solas de los potreros, pero esto también es para cuidar al pasto de las heladas”, resaltó.
Las dificultades existen en el campo, como en cualquier otro ámbito laboral. “He logrado armar un muy buen equipo, con dos chicos, pero cuesta conseguir personal con ganas de vivir y trabajar acá. Uno de ellos tiene su esposa y dos chicos en edad escolar, y viven acá; bueno, a él le lleva cuatro viajes al día, entre llevarlos e ir a buscarlos a la escuela”.
Por otro lado, incluso si hay cercanía con una ruta nacional como la 9, Videla comentó que “es muy difícil tener buena internet y buena señal de celular. En nuestro caso tenemos un servidor de internet satelital pero en cuanto me alejo un poco perdí recepción”.
“Yo le reclamo a las autoridades municipales y nacionales, caminos, educación, salud y sobre todo previsibilidad. La ganadería es un plan a largo plazo, hablamos de 3 o 4 años y como nos cambian las reglas de juego todo el tiempo se nos hace muy difícil armarnos y enfrentar las distintas situaciones. En general no veo incentivos para que aumentemos el número de cabezas, incluso a pesar de tener buena tecnología y buenas cabañas y genética”, remarcó.
“Es terrible perder un ternero, porque para mi es como perder un pedazo de mi fábrica. Si uno tiene una mirada corta no ayuda. Una vaca preñada a la que por ahí hay que hacerle una cesárea probablemente no vuelvas a entorarla, pero la engordas, la vendes, lo que sea. Si te dejó una cría hembra, esa hembra te puede dar terneros, y si tenés un macho le vas a poder agregar kilos y venderlos. Por eso digo que para mi pensar en ganadería requiere hacerlo con largo plazo”, sintetizó.
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]]>La entrada Como productor integrado, Leonardo Cajide pretende modernizar sus galpones avícolas para poder soportar el alto costo de la energía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los productores integrados reciben de la empresa que los contrata el alimento y los elementos veterinarios necesarios. Pero la mano de obra y el manejo, el mantenimiento de las instalaciones y el costo de la energía corren por cuenta de ellos. Es allí donde estos productores a veces pierden económicamente.
¿Y cómo se cría a los pollitos? En galpones especiales –de esos alargados que muchas veces se observan a los costados de las rutas- que mantienen una temperatura constante, para que los animales no pasen frío o calor. Allí tienen a disposición agua y alimento en forma constante.
Cuanto más modernas y actualizadoss sean esos galpones, mejor cumplirán su función. Una de las claves es que estén bien aislados, para mantener mejor la temperatura interna de las instalaciones, que se suele corregir apelando tanto a estufas como a ventiladores. Eso dispara los costos de la energía -tanto de electricidad como de gas- a extremos a veces impensables. Y definitorios para la actividad.
En caso de Leonardo Cajide es particular, porque decidió innovar y acondicionar sus instalaciones para lograr un mejor aprovechamiento energético. Tiene un total de seis galpones, cinco viejos que han sido aislados lo mejor que se pudo y uno muy moderno, equipado con las últimas tecnologías disponibles.
A diferencia de los galpones tradicionales, que se encuentren aislados con telas especiales, en este último galpón Leonardo optó por implementar la tecnología “dark house”, que utiliza fibra de vidrió para crear un ambiente completamente cerrado y oscuro. Incluso puso lana de vidrio Isover en los techos. La tradicional empresa de aislación siguió su caso con atención, porque implicaba su debut en la construcción de granjas avícolas.

“Los galopes más antiguos tampoco son desechos viejos, pero no tienen aislación. Cuando mejor ambiente le das al pollo mejor es la conversión de alimento a kilos de carne. Sino (el animal) consume mucha energía en regular su temperatura y las conversiones son horribles”, dijo Cajide a Bichos de Campo.
En ese sentido agregó: “Hoy para que la integración de la avicultura sea realmente rentable tenemos que tener galopes ‘dark house’. El costo de la energía debe andar entre el 50% o 60% de la facturación. Se nos quiere llevar a la energía renovable, a las pantallas solares, y tenemos dos inconvenientes: el tipo de facturación que tiene los servidores de energía, con las declaraciones de potencia, y el hecho de que antes de hacer energía renovable tenemos que hacer un buen uso de la energía que ya tenemos”, razonó el productor.
Mirá la entrevista completa acá:
¿A qué se refiere con la declaración de potencia? A que el usuario debe costear la potencia de la energía más allá de cuánto utilice de ella. Eso hace que la facturación no descienda en los momentos en que menos se utiliza, y que los costos se mantengan siempre altos.
“El consumo de energía en la granja es de tipo serrucho. Tiene picos de acuerdo a la cantidad de pollos, a la edad que tienen, etcétera. Por momentos tenés mucha demanda de energía y por otros tenés cero. Argentina todavía no tiene el ‘toma y vuelve de la energía’”, indicó el productor.

-¿Y los productores integrados no tienen algún régimen especial como actividad electrodependiente?- le preguntamos.
-No, de hecho pagamos más. En Argentina se sanciona a quien consume más. No es que te premian por buen consumidor sino que te castigan aunque produzcas alimento. Y después el gobierno no se acuerda de nosotros porque cuando vas a solicitar créditos y financiamiento, nos ponen en una reglamentación que tenemos que dejar solamente el 5% del trigo o soja guardado para llegar a la línea de crédito subsidiada (se refiere a la decisión del Banco Nación de no dar prestamos a los productores que almacenen un porcentaje mayor de su cosecha de granos).
Frente a este panorama, la inversión en galpones con aislamiento parece ser casi la única solución para recortar los elevados costos energéticos.
“La avicultura en el mundo se maneja en galpones como este. Nosotros somos los únicos que seguimos criando pollos en chozas. Con eso ahorrarías energía, harías más rentable tu actividad y podrías invertir en nuevos galpones. Aparte de eso, cuando vos sos eficiente la empresa –la que entrega los pollos- te premia con tarifa y con cantidad de pollo por metro cuadrado. Es todo una cadena”, sostuvo Cajide.

Aunque el camino sea claro, este productor afirma tener las manos atadas y no poder terminar de avanzar hacia esta anhelada reconversión de sus instalaciones. “Allí tengo todos los materiales y no puedo hacer el nuevo galpón”, señaló a Bichos de Campo durante la visita a su granja.
-Hace poco se anunciaron créditos para la avicultura por una cifra de miles de millones de pesos. ¿Creés que caerá algo para este lado?
-No. Yo quedo afuera por ser productor agrícola y estar en el registro del SISA. Mi carpeta puede dar, pero yo quedo afuera. Lo que más bronca nos da es que arrancamos con una granja chica y crecimos de la mano de la empresa proveedora que nos financió la construcción de los primeros galpones. Hoy, que podés llegar a recibir algo de eso, te sancionan.
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]]>La entrada Karina y Daniel mantienen viva la tradición viverista en San Pedro, pero la falta de personal les pone un techo: “Tuvimos que achicar 50% la producción a campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“A Dany no le gusta la cámara, por eso hablo yo. A él le gusta el campo y la producción de plantas”, contó Karina Kisling en diálogo con Bichos de Campo. Karina también viene de familia arraigada en el campo y, en efecto, sabe hacer plantines, aunque desde que ella llegó a su vida en 2005, decidieron repartir las tareas en el trabajo y ser él quien produce y ella quien maneja la parte administrativa.
Mirá la entrevista completa a Karina Kisling:
¿Por qué San Pedro tiene tanta tradición en viveros? ¿Es cultura o aptitud agronómica? “Es un poco de las dos cosas”, reconoció Kisling, quien explicó que la mayoría de los viveristas son mallorquines, es decir, provienen de la zona española de Palma de Mallorca y ellos tienen esa tradición arraigada a su cultura. En cambio, yendo hacia la zona de Merlo, la actividad es realizada por descendientes de italianos y en la zona de Escobar la tradición es fundamentalmente japonesa.
“En mi apreciación creo que a los inmigrantes les rompe la cabeza ver tanta extensión de campo en la Argentina. He podido viajar a Europa y noté que es un continente tan pequeño, y en cambio si ellos vienen para acá ven todo tan extenso que creo que se enamoran de la tierra y empiezan a cultivar. Acá en San Pedro empezaron a cultivar los cítricos y los duraznos, y así se fueron introduciendo luego los arbustos, las coníferas y árboles de sombras, pero el puntapié inicial fueron los frutales en San Pedro”, manifestó.
Kisling admitió que no todo es color de rosa. “Este año decidimos hacer menos producción, pero no porque no se venda o por nuestros clientes, al contrario, ellos nos ayudan a seguir, sino por la pérdida de la cultura de trabajo que hay en el lugar”.
“Nos cuesta conseguir gente para venir a trabajar, no les gusta, no se comprometen y esta es una actividad a la que hay que tomarle amor. No conseguimos injertadores, así como en los montes frutales no consiguen podadores. Son actividades que se llevaron de tradición en tradición y que la gente joven hoy no quiere aprender. Tenemos gente grande que ya está cansada y que no puede absorber a tantos viveristas; nos faltan jóvenes que quieran hacer esas tareas manuales”, remarcó Kisling.
A su vez, hay actividades clave en el establecimiento, tales como la extracción de árboles, lo cual se hace a pala y por ende requiere de personas con cierta aptitud física; no todas las tareas de un vivero pueden tecnificarse. “Yo no puedo poner una maquina que me seleccione cuál planta está lista y cuál no, o una que me limpie los yuyos de otro sector. No podemos integrar al personal nuevo con gente joven porque, al menos este tipo de trabajo, no les interesa. Aunque vamos a seguir, tuvimos que achicar en un 50% nuestra producción a campo, y esta merma recién se verá en 2023”, advirtió.
El año pasado fue excelente para Karina y Dany y vendieron toda su producción debido a que, en el marco de la pandemia, muchos productores regresaron a los campos y comenzaron a revalorizar el cuidado del paisaje rural; lo mismo ocurrió con aquellos que residen en casas con jardines. Si bien este año también viene bien en venta, tuvieron problemas en conseguir reposición de personal por ausencias o licencias. “Ese es hoy el techo para nuestro crecimiento”, resaltó.
La producción se hace sobre un predio de 5,0 hectáreas, donde producen en contenedores o macetas, pero además cuentan con otras 60 hectáreas donde cultivan especies arbóreas a campo. “Nuestro fuerte son los arbustos y ornamentales y, en menor proporción, los rosales y frutales. Cada variedad tiene su ciclo y etapa y hay que respetarla. Como dicen los agrónomos, se requiere de una receta para cada especie”.
En el vivero Dany hacen hasta sus propios sustratos porque eso les permitió encontrar algunas soluciones a problemas surgidos como el pH complicado del agua en la zona. “Lo que logramos fue regular el pH (acidez) a través del sustrato; estudiamos el tema y copiamos determinados ingredientes para hacerlo”.
Se trata también de abaratar los costos todo lo que se pueda. Es así como traen corteza de Papel Prensa a partir del desecho que se usa en esa fábrica o resaca de Entre Ríos, la cual les resulta muy buena para el sustrato de propia producción.
¿Cuál es la clientela de Vivero Dany? “Tenemos muchos clientes en el conurbano bonaerense, en Santa Fe, en La Pampa, en Córdoba y Mendoza. Hasta en Salta tenemos clientes. Esto es como un mundillo en donde nos conocemos todos y los clientes se vuelven como amigos. Ya en diciembre vienen, miran la producción o nos van llamando para saber qué habrá, o bien vamos trabajando en la medida de lo que ellos nos pidan. Y siempre se incorporan nuevos”, explicó.
En cuanto a la etapa de extracción de plantas a campo, la etapa más fuerte de ventas arranca cuando empiezan las primeras heladas, porque en ese momento se las pueden extraer y pasar a totora o maceta. “En invierno la planta estaciona la savia y es ahí donde podemos extraerla en panes de tierra o bien podemos llevarla a una maceta. Esto ocurre porque las plantas hibernan; entonces los clientes pueden llevárselas en totoras o en macetas y así poder venderlas a partir de la primavera, una época donde ya las plantas comienzan a trabajar y por ende no podemos sacarlas”, describió Kisling. Por supuesto, las plantas que se hacen en maceta bajo invernadero pueden moverse en cualquier momento.

¿Cómo se define qué se plantará al año siguiente teniendo especies tan diversas? “La realidad es que lo que es más fácil se hace más y ahí vamos viendo la demanda. Este año por ejemplo vendí mucho fresno que se hace injertado, y hasta me quedé corta porque me siguieron pidiendo. Pero hay veces en que la cosa sale mal, considerando que no tenemos mucha extensión de campo y por ende, hay que reutilizarla”, consideró la viverista.
“Pensemos que una producción a campo dura dos años, es decir plantamos y debemos esperar dos años para sacarlas. Hay que ir armando la cadena y en esto marca mucha tendencia el paisajismo. Por ejemplo, con respecto a ornamentales, se usa la hoja ancha pero si hablamos de árboles, sombra o especies para hacer cortinas y parar los vientos, esas especies se usan siempre y cuando quedan de clavo, como en todo negocio, se venderá a menor precio”, reflejó.
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]]>La entrada En San Pedro está en marcha la investigación para producir cannabis medicinal: “Hoy un frasco sale mucha plata y muchas veces no se sabe de dónde viene”, aseguró su intendente se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De nuestro archivo: San Pedro instalará el primer parque industrial para la producción integral de cannabis
“Con este gobierno la verdad es que las cosas han avanzado mucho. La semana que viene ya empieza a construirse los invernaderos para iniciar la investigación, que es lo primero que hay que hacer”, dijo a Bichos de Campo Cecilio Salazar, intendente de San Pedro.
Mirá la entrevista completa acá:
¿Qué se busca? Principalmente aumentar la capacidad productiva de esta planta, para obtener compuestos medicinales, a partir del estudio de las condiciones necesarias para producir determinados cultivares, según lo permite la Ley 27.350 sancionada en el año 2017. Actualmente, la mayor parte de la producción se realiza en invernaderos o en hidroponias, pero el objetivo es llegar a producir a campo para abaratar costos y maximizar producciones.
-¿En qué se imagina que va a terminar la aventura del cannabis?- le preguntamos.
-Va a ir muy bien, es lo que se viene. La idea es que los productores se dediquen a eso, que se vayan reconvirtiendo. Ellos están interesados y la gente que lo consume también. Hoy un frasco sale mucha plata y muchas veces no se sabe de dónde viene. Existe un mercado negro importante y hay que analizar bien eso. Acá hay profesionales médicos que ya los prescriben, cumpliendo todo lo que tienen que cumplir dentro de la legalidad. Confiamos en que el año que viene, si todo se da de acuerdo a los planes, comenzaremos con la producción.
-¿Tendríamos plantines dentro de un par de campañas para sembrar a campo?
Esa es la idea. En los laboratorios ya se produce con sistemas de hidroponía y quizás sea eso con lo que se avance primero. ¿Por qué nos interesa a nosotros? Porque sabemos que hay mucha gente que consume eso y fundamentalmente porque va a crear mucha fuentes de trabajo.
El Congreso se prepara para aprobar un marco regulatorio para la producción, industrialización y comercialización del cannabis para uso industrial (no recreativo, claro). Cuando esa legislación esté vigente, será legal obtener licencias para el cultivo de cáñamo con variedades que tengan menos del 1% de THC o valor psicoactivo.
En el uso medicinal o terapéutico del cannabis, se incluye el farmacéutico (el más alto de calidad de producción y requiere grandes inversiones, puesto que se trata de cultivos 100% controlados en invernáculos), suplementos alimentarios (aquí ingresan los cultivos de cáñamo, muchos de estos productos tienen una etiqueta que dice HEMP) y cosmética terapéutica (cremas).
Respecto al cáñamo de usos industriales, se incluyen las semillas tostadas, harinas, industrializados de harina (pastas, galletas, etcétera), textil e industrializados de textil (ropa y calzado), alimento y salud animal y bioenergías, entre otros usos.
María Laura Sandoval: “No sólo se puede sino que la producción de cannabis debe ser agroecológica”
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]]>Son preguntas que hay que hacer, aunque no siempre se encuentren las respuestas que uno busca. Bichos de Campo se las formuló a Cecilio Salazar, histórico colaborador del fallecido Venegas en el gremio y nada menos que presidente del Partido Fe.
Salazar en 2015 ganó la intendencia de San Pedro y fue reelecto en 2019 como parte de la fórmula de Juntos por el Cambio. Hoy existe un visible cisma dentro del oficialismo en esa ciudad agroindustrial del norte bonaerense, porque el intendente que ganó con unos ahora será candidato con los otros. En efecto, Cecilio ahora va de candidato a diputado provincial por el Frente de Todos.
Todo sucedió hace quince días, cuando se acercaba el cierre de listas. Como presidente del Partido FE, Cecilio acompañó al secretario general de la UATRE, Jose Voytenco, hasta la sede del Frente de Todos para consumar este realineamiento político que tendrá consecuencias en la política agropecuaria. Allí se proclamó la nueva fidelidad del gremio con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y sobre todo a Máximo Kichnner, el principal gestor de este acercamiento.
Mirá le entrevista con Cecilio Salazar:
-¿Así que vuelven al kirchnerismo?
-Yo soy peronista. Lo he dicho siempre y no tengo empacho de decirlo. No soy duhaldista ni kirchnerista, soy peronista. En definitiva es lo que va a trascender los tiempos, el peronismo nunca va a dejar de existir más allá de que muchos lo desean. Eso de los ismos que siempre se establecen no es tan así. Yo estoy volviendo al peronismo y me siento como en casa. Y la verdad es he hecho muy buenas relaciones con el gobierno de la Provincia, con la Nación, con Máximo. Tengo excelente relación con todos ellos. Y la verdad es que me siento bien.

Sentado en su despacho de intendente de San Pedro, que seguramente dejará si sale electo diputado provincial por el peronismo que vuelve a cobijarlo en sus filas, Salazar recuerda rápidamente su historia, que es la historia de la UATRE. Su familia era muy pobre y él nació en Federal, en Entre Ríos. Migró a San Pedro siendo niño porque allí había trabajo en la cosecha de naranjas: su padre ferroviario había sido despedido en 1965 por ser peronista y desde entonces la malaria los obligó a hacer de todo para sobrevivir. El mismo Cecilio confiesa sin ruborizarse que ni bien terminó la primaria, a los 14 o 15 años, comenzó a trabajar en la recolección de cítricos.
Le decimos que eso es trabajo infantil y que en este momento no sería tolerable. “Ahora está muy en debate el tema, pero para nosotros, para la familia, era muy importante que yo trabajara”, simplifica.
Salazar tuvo la buena fortuna de convertirse en sindicalista, quizás la mejor manera de zafar de todo aquello. En 1974 integró la primera comisión directiva del gremio de trabajadores rurales en san Pedro, pero el gremio fue intervenido luego por la dictadura militar, en 1978. Recién comenzaron a pensar en recuperar la UATRE en 1982, con Saul Ubaldini a la cabeza de los reclamos. En 1986 comienza ese proceso pero recién puede consumarse en 1991, cuando surge Gerónimo Venegas como candidato de unidad desde la regional de Necochea. Cecilio, al igual que Ramón Ayala, el sucesor del Momo fallecido en septiembre de 2020 por Covid, pertenecían a la Regional Pergamino.
“En el 91 normalizamos el gremio y tuvimos, diría yo, treinta años de tranquilidad con la conducción de Momo. Yo tuve el honor de acompañarlo en el gremio hasta el 10 de diciembre de 2015, porque me había presentado como candidato a intendente y fui electo”, rememora.

-Esa primera experiencia electoral la hicieron con lo que era Cambiemos…
-El partido FE lo creamos en 2012, porque Venegas había decidido participar por su cuenta, solo. En 2015 Venegas había acordado con Juntos por el Cambio y nosotros, los sindicalistas, es muy difícil que no seamos muy orgánicos y disciplinados, es lo primero que aprendemos. Por distintas situaciones, Venegas en su momento se alejó del peronismo.
-¿Ese motivo no fue el conflicto del campo con Cristina Kirchner en 2008?
-En 2003 fuimos el único gremio en el orden nacional que acompañó a Néstor Kirchner. Venegas era un fanático peronista y cuando el partido decidió acompañar a Néstor, nosotros estuvimos ahí. Después uno de los detonantes del alejamiento fue el conflicto agropecuario de 2008. De ahí vienen los enfrentamientos que hubo.
Cecilio aprovecha para contar que en su caso, a pesar de haber ganado una intendencia, no fueron buenos momentos los que vivió con ese alineamiento de Venegas con la oposición. Apunta directamente contra la gestión de Mauricio Macri y la de María Eugenia Vidal, con quien le tocó compartir el momento histórico de su primera intendencia en San Pedro.
“Acá la relación con el oficialismo de ese momento no fue muy buena, Fue bastante traumática, Yo no estaba tan convencido de estar ahí, pero si estaba convencido de que había que gobernar bien San Pedro, que era una de las ciudades pero gobernadas hasta 2015”, describe.

-¿Está insinuando que no se sentía bien con Juntos por el Cambio? Ahora el Partido Fe para muchos ha pegado una voltereta. Pero para otros ha vuelto a su carril histórico. Hay muchos productores perplejos por la decisión.
-Perplejos pueden estar los que conocen de lejos el tema. Yo iba al foro de intendentes y a nosotros nunca nos nombraban. Nunca nos tenían en cuenta al partido FE. Si bien es cierto que de sesenta y pico intendentes que éramos (de Cambiemos), yo era el único del Partido FE. Y a nosotros nunca nadie nos nombraba aunque aportábamos muchísimo a las elecciones. En 2015 ganamos con el 53% y en 2017 con el 61%. Y eso permitía (al macrismo) ganar la sección electoral tranquilamente.
-¿Me está diciendo que Cambiemos ninguneaba al Partido del Momo Venegas a pesar de que también, como sucedió con Néstor en 2003, fue uno de los pocos gremialistas que acompañó a Macri en 2015?
-Fue el único. Y en efecto fue una relación conflictiva. Ahora ya fue, me siento como en casa realmente.
-¿Ya no siente el maltrato de antes?
-En absoluto y eso es realmente notable. (El peronismo) me podría haber tratado mal, pero sin embargo no lo hace.
-Le podrían haber dicho de todo…
-En el orden local algunos me lo dicen. Pero en realidad yo siempre me sentí peronista. Y cuando estuve con ellos (por los macrista) siempre les dije que era peronista. Era imposible que yo no tuviera ese sentimiento. Lo conservo desde que nací.
-¿Y ser peronista implica tomar un alineamiento en contra del sector agropecuario?
-Esa es una falsa dicotomía. Yo he hablado con el gobernador (por Axel) y con Máximo del tema porque ellos saben que yo pertenezco al ámbito rural y soy parte de la dirigencia de los trabajadores rurales desde hace mucho tiempo. Hemos cambiado opiniones y veo que no están alejados de eso: hay una falsa dicotomía. Sí claramente hay una diferencia de aquellos grandes monopolios, pero no con los pequeños y medianos productores, que son los que realmente aportan un montón al país, y que quizás no fueron bien tratados, porque eso puede ser…

-No solo es usted el que hace un realineamiento frente al Gobierno. La UATRE también está haciendo un realineamiento visible. José Voytenko ha dicho con claridad cuando asumió que “yo soy peronista y quiero volver al seno de la CGT. También ha mostrado los dientes a las patronales agropecuarias con varios temas, Ya no es el gremio que podía parecer tan dócil como en otras épocas.
-Al compañero Voytenko lo conozco hace treinta año y es n muy buen dirigente. No puedo decir que hace cinco o seis años atrás éramos amigos, pero ahora lo somos realmente porque tuve la oportunidad de conocerlo estos últimos tiempos. Y es peronista y eso a mi realmente me tranquiliza mucho porque no tengo que estar pensando ‘el gremio está en un lado y yo estoy en otro’.
¿Y está bien que la UATRE tome este perfil más reivindicativo?
-Estoy total y absolutamente de acuerdo. Nosotros los trabajadores rurales somos los más explotados. Existen muchas economías regionales donde existe trabajo en negro lamentablemente. Y nosotors estamos convencidos de que podemos aportar mucho. Yo conozco el país y sé de la situación de los trabajadores, pero también sé de la situación de los empleadores, que son pequeños y medianos productores. Por eso te digo que la diferencia que tiene el peronismo con el campo no es tal, es solo con algunos sectores monopólicos y los grandes semilleros, que por ahí sin necesidad no tienen bien a sus trabajadores. Con esos sí nosotros tenemos muchas diferencias.
-¿Y está seguro que el el kirchnerismo piensan lo mismo que ustedes?
-Tenemos una íntima relación con los pequeños y medianos productores. ¿Cómo nos vamos a pelear con ellos si son los que nos dan trabajo. y son los que sufren también a los grandes monopolios? Máximo tiene claro que es así. Máximo tiene claro que el enemigo no es el campo. Pasa que por ahí los medios monopólicos pretenden hacer creer que pasa eso.

-¿Así que Máximo Kirchner le parece permeable para discutir sobre política agropecuaria?
-Totalmente. Es una falsa dicotomía esto, que piensen que Máximo está contra el campo. Tiene claro Máximo cuál es la diferencia entre los pequeños y medianos y los grandes. Nosotros no somos enemigos del campo. El campo siempre ha sido históricamente quien ha recuperado el país, esté el gobierno que esté.
-¿Y qué les dice usted a los productores que no pueden bajarse del caballo de la pelea? Porque hay gente enfática de ambos lados…
-Hay incentivadores que hacen que esto sea así, Yo te puedo asegurar que el gobierno, que el peronismo, nunca fue contra el campo. Todo lo contrario. Los productores, fundamentalmente el pequeño y mediano, tienen que entender que para el país es importante el trabajo que realizan y que en realidad el problema son aquellos intermediarios parasitarios que se llevan gran parte de su producción. Ahí está el problema que debiéramos resolver.
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]]>La entrada La historia de un acopio que se supo diversificar: Ramón Rosa & Cía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Su historia comenzó en San Pedro en los años ’40. Primero fue una forrajería y luego se sumó la comercialización y transporte de granos. En 1956, Ramón Rosa logró la inscripción como “Acopiador de Granos”. Seis años más tarde pudo estrenar la primera planta, con cuatro silos de 300 toneladas cada uno.
A medida que la flota de camiones y la capacidad de almacenamiento iban en aumento, Ramón Rosa apostó por la expansión territorial. “Hacia 1963, el partido de Lincoln -Buenos Aires-, estaba plagado de grandes estancias y galpones llenos de maíz. Entonces alquiló una planta de silo en la estación de Arenaza, que se convirtió en la primera sucursal de la firma”, relata Norberto Rosa, a cargo de mantener el legado de su padre Ramón.
Así hizo pie en el oeste bonaerense, una región que a lo largo de los años se ha convertido en fundamental. “Al estar en estas dos áreas productivas de la provincia de Buenos Aires logramos diversificar el negocio y estabilizar los costos. Sabemos que en agricultura el efecto climático es clave, pero también que impacta de manera diferente en las distintas regiones”, reflexiona Norberto.

Esta diversidad ambiental también se refleja en las distintas realidades productivas de cada región. “Son tipos de empresas agropecuarias muy diferentes. En San Pedro, un productor promedio trabaja un campo propio de entre 40 y 50 hectáreas. En el Oeste, en cambio, un pequeño productor puede sembrar entre 100 y 200 hectáreas, uno mediano arriba de las 500, y los grandes pueden poseer 1.000, 2.000, 5.000 y hasta 15.000 hectáreas”, señala el director ejecutivo de la compañía.
Para Rosa, el nivel de rendimientos también marca la diferencia: mientras que en San Pedro un buen maíz ronda los 8.000 kg/ha, en los ambientes regulares del oeste bonaerense pueden rendir entre 9.000 y 10.000 kg/ha.
“Además, entre ambas regiones siempre pudimos manejar una importante diversidad de cultivos. El girasol desapareció de San Pedro hace 20 años, pero todavía sigue vigente en la zona de Carlos Tejedor. Y cuando la soja llegó a ocupar gran parte del área de San Pedro, en el Oeste aun resistían con la siembra de maíz y trigo”, recuerda.
Actualmente este acopio cuenta con 80.000 toneladas de capacidad de almacenaje distribuida en cuatro plantas de silos: dos en San Pedro (de 7.000 y 48.000 toneladas), otra en Arenaza (Partido de Lincoln) y una más en la localidad de Carlos Tejedor. Además, la flota de logística y transporte está integrada por 17 camiones, mientras que el personal a cargo entre las tres sucursales abarca alrededor de 50 personas.
“El acopio sigue siendo el eje principal de nuestro negocio. Pero también hemos ido complementando la actividad con la venta de insumos, enfocados principalmente en facilitarle al productor toda la logística”, comenta Rosa. “Se trata de un negocio de confianza y mucha responsabilidad, porque la gente deposita sus ahorros en grano en nuestras instalaciones”, asegura.
A su vez, la firma maneja 2.500 hectáreas propias repartidas entre los partidos de San Pedro, Lincoln y General Pinto. Allí no solo se dedican a la producción de granos con destino de comercialización, sino también a la multiplicación en cooperación con los principales semilleros del país. “Somos multiplicadores oficiales de trigo para Don Mario, Klein y Buck. En cuanto a soja, trabajamos también con Don Mario y Nidera”, añade.
Rosa mira el futuro con optimismo: “volvió el trigo, volvió el maíz, e incluso ahora estamos viviendo un boom del sorgo. Mientras tanto, la soja apenas reduce el área de siembra. Nuestro país tiene todavía mucho potencial para explorar en rendimiento y en este contexto no tengo dudas de que va haber trabajo para todos, aún con altos niveles de competencia”, consideró.
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]]>La entrada San Pedro instalará el primer parque industrial para la producción integral de cannabis se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La carta de intención para la creación del parque industrial firmada este miércoles entre el municipio de San Pedro y la empresa Clúster Cannábico, que habilita el parque industrial, Allí se ofrecerán condiciones favorables para la radicación de empresas. Se pretende que funciones allí ” un ecosistema que integrará toda la cadena de valor, investigación y servicios para la producción controlada, legal y segura del cannabis y sus derivados”.
Según se informó desde la Cámara Argentina de Cannabis, que es parte de esta iniciativa, el parque podrá estar integrado por empresas privadas, las cuales articularán con el sector académico y estarán vínculadas con los organismos públicos para asegurar todas las condiciones de seguridad que exige esta actividad, lo que permitirá, a su vez, generar una importante mano de obra directa e indirecta.

El proyecto del Clúster Cannábico San Pedro se compromete, además, a albergar a las organizaciones de la sociedad civil interesadas en llevar adelante cultivos comunitarios, solidarios y en red, para garantizar así el acceso a fitopreparados medicinales accesibles, seguros y legales, con el necesario monitoreo y trazabilidad de los mismos por parte de las autoridades.
El Intendente de San Pedro, Cecilio Salazar, remarcó que la región cuenta con importantes ventajas. “Estamos cerca de los puertos más importantes del país, contamos con profesionales y mano de obra calificada en cultivos intensivos, y tenemos muchas esperanzas en la reactivación del sector agroindustrial por su rol dentro de la economía del partido, generando muchos puestos de trabajo”, señaló.
Pablo Fazio, presidente del Clúster Cannábico, expresó que “este es uno de los proyectos de cannabis más ambiciosos de América Latina, donde el Estado asume un rol central como articulador, facilitador y ordenador de la actividad y genera los incentivos adecuados para que los privados encuentren el ambiente más propicio para desarrollar sus actividades: innovar, generar valor agregado, producir y salir a poner a Argentina en un lugar importante en la industria del cannabis a nivel global”.
San Pedro cuenta con condiciones de suelo y clima, accesos directos desde los principales centros urbanos, y una importante infraestructura hotelera, que pueden potenciar a la producción de cannabis y su cadena de valor. Además del uso terapéutico o medicinal, los derivados de cannabis se utilizan en alimentos, cosmética, textiles, materiales de construcción, y bioplásticos, entre otros.
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