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La entrada El proyecto de ley agroindustrial y la “teoría de los juegos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Como convencer a un empresario agropecuario, acostumbrado a las planillas de Excel, a invertir con instrumentos que funcionan como una referencia circular?
Con el muy atractivo objetivo de crear 700 mil puestos de trabajo, y exportar 100 mil millones de dólares se redactó un proyecto de ley denominado “Régimen de fomento al desarrollo agroindustrial federal, inclusivo, sustentable y exportador” (sic). Un objetivo muy ambicioso, que, tal como se observa, requería de un pomposo título de nomenclatura casi imperial.
Este proyecto viene acompañado de la creación de un nuevo ente burocrático encargado de asegurar de materializar la ecuación que conjuga la referencia circular. El nuevo “buroducto” se denominará “Registro nacional de fomento al desarrollo agroindustrial, federal, inclusivo sustentable y exportador” (sic), en el cual se supone se anotarán empresarios del agro para intentar comprobar que van a superar una determinada “línea de base” productiva medida en cantidades físicas en relación a años anteriores, para luego, si es que la “autoridad competente” autoriza, y si hay partida presupuestaria, poder acceder ex post a una promesa evanescente de futuras desgravaciones impositivas.
Al no ser los beneficios para el total de los productores agro, y solo para los aspirantes anotados en tal registro, el nuevo ente de control analizara, CUIT por CUIT, para ver quién es el beneficiario (o no) de estas gracias. Desde ya que auditar para cada caso cantidades de fertilizantes utilizadas, aumento peso promedio de hacienda vendida, stocks, etcétera, etcétera, es impracticable, ya que esa información no surge de los balances impositivos o DDJJ de las empresas del sector.
La “teoría de los juegos” estudia cuáles pueden ser las reacciones probables ante una determinada situación con distintos participantes. Y el cómo se toman las decisiones en el ambiente empresario, encaja perfectamente en la “teoría de los juegos”.
Un razonamiento para un empresario ganadero sería el siguiente: ¿Cuál es el incentivo para invertir en fertilizar pasturas o construir nuevos corrales si la exportación de mi producto (carne) está cerrada o condicionada? Evidentemente hay un problema previo a la posibilidad de eventualmente desgravar la compra de un fertilizante o acogerse a la remota probabilidad de amortización acelerada de bienes de capital.
La implacable planilla de Excel del empresario, frente a un proyecto intrincado como el mencionado, “tira error”, ya que la ecuación es una “referencia circular”. Caemos repetidamente y hasta el infinito en la “celda” inicial de la planilla, en la cual hay un problema irresuelto.
Así como mencioné la actividad carnes, lo mismo sucede con maíz, trigo y lácteos, entre otros productos. Intervenir el mercado es el “tapón” de la inversión. Saber que hay un mercado intervenido es una certeza que muestra la estrechez del camino o bien anuncia el frustrante callejón sin salida.
Ahora, y volviendo a la “teoría de los juegos”, quienes diseñaron este proyecto de ley, se puede decir que quizás no conocen los “drivers” auténticos que movilizan la inversión en la mente de los empresarios agropecuarios. Ese desconocimiento sería una posibilidad y no hay que descartarla.
La otra posibilidad es que quizás realmente son conscientes que esto es así y el hecho de saber que es un proyecto de ley intrascendente y de “suma cero” permite desviar la atención de los temas cruciales. Con lo cual, si el objetivo central es dejar contento al Poder Ejecutivo, la propuesta no es mala para quienes la impulsan.
Si el contenido del proyecto de “ley agroindustrial” promovido por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) omite hablar de derechos de exportación, diferencias de tipo de cambio (“retenciones cambiarias”), apertura de la economía, mercados no intervenidos, presión impositiva y, de esa manera, logra conformar al gobierno, se pueden lograr los otros objetivos buscados, una vez instalada la discusión en temas irrelevantes, quitando presión a los gobernantes.
Una vez que esta iniciativa entre a debatirse, como si realmente fuese el “proyecto del campo”, se comenzarán a discutir nimiedades de cómo se van a registrar las “líneas de base” o alguna de las otras “abstracciones”. De esa manera, se puede seguir trabajando en la agenda interna particular para lograr lo que cada cámara agroindustrial propone para su micro-interés. Y ahí sí, se corre el velo, y tiene sentido toda esta movida.
Sin tener en cuenta el interés global real de la agroindustria de nuestro país, pero sí el interés particular de alguna cámara, parecería cerrar que esta ley sea presentada como el “proyecto del campo”.
Posiblemente ese sea el “juego” al que estamos sometidos. Partido hay, pero por lo visto se juega en otro tablero fuera de la vista de la discusión pública.
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“Semejante volumen de trigo alcanzaría para sembrar 2,5 millones de hectáreas con dicha variedad, que es algo menos de la mitad de la superficie argentina. Pero ese trigo todavía no está autorizado en el país y es rechazado por nuestros compradores”, advirtió Del Solar, que siempre ha sido crítico de la introducción del trigo transgénico por el peligro que implicaría para conservar los mercados que tiene abiertos la Argentina. El mayor temor de la Comisión de Granos de la Rural es que haya una mezcla accidental con partidas de trigo convencional.
El ex funcionario de Cambiemos fue más allá y estableció que el riesgo de que aparezcan trazas de este trigo modificado es mayúsculo, porque en un kilo de entran 27 mil granos del cereal (cada 1000 granos pesan cerca de 36 gramos). Y en cada camión van 29 mil kilos.
“El riesgo no debe medirse en kilos sino en cada grano de trigo, porque cada grano es en si mismo es potencial presencia del gen HB4. Y son muchos productores. Cualquiera de ellos puede cometer un pequeño error involuntario, que no limpió bien el camión o la cosechadora, y esa semilla se mezcló con otra. Toda esa propagación involuntaria se puede dar, y cada granito es potencial causante de un problema”, explicó.

Del último balance presentado por Bioceres, la compañía argentina que desarrolló este trigo HB4, tolerante a la sequía y resistente al herbicida glufosinato de amonio, surgió que 225 productores sembraron -bajo estrictas cláusulas de bioseguridad- en total 55.000 hectáreas con el trigo HB4. Es decir que hubo un crecimiento sustancial de la superficie respecto de las 7.000 hectáreas que habían sido implantadas en 2020.
En la Comisión de Semillas de la SRA se analizó el asunto y se estableció que el riesgo de contaminación cruzada no debe ser minimizado. Del Solar explicó que Bioceres firmó con cada uno de los productores un contrato que incluye un “Plan de Stewardship” (custodia) o de uso responsable de la tecnología HB4 para evitar fugas del sistema. La Conabia y el INASE dieron su visto bueno y se supone que están a cargo de los controles de bioseguridad correspondientes.
“¿Quién se hace cargo si esto falla? ¿Qué plan de control hay? Y si falla el control, ¿qué plan de contingencia se aplicará?” Preguntas de ese tenor son las que formuló Del Solar, que cuando era funcionario del ex ministro Luis Miguel Etchevehere rechazó aprobar el trigo HB4. El evento, sin embargo, fue aprobado con condicionamientos por el nuevo ministro Luis Basterra, luego de recibir el visto bueno del Senasa y de la Conabia.
Ese condicionamiento tiene que ver con la aprobación también del trigo HB4 en Brasil, que todavía está pendiente. es decir que la siembra se habilitará recién acá cuando sea aprobado allá también. La Comisión Nacional de Biotecnología (CNTBio) estuvo apunto de analizar el expediente en su reunión de mayo pasado, pero reclamó alguna documentación adicional. Ahora se espera el tratamiento en la reunión de octubre próximo.

“Nosotros estamos a favor de la tecnología y la innovación. Pero este tipo de trigo transgénico no ha sido aprobado por nuestros competidores y tampoco alcanza con que lo apruebe solo Brasil. La Argentina exporta 13 o 14 millones de toneladas de trigo y Brasil a lo sumo nos compra 5 millones. El resto va hacia muchos países”, argumentó Del Solar.
El productor añadió que, incluso aunque las autoridades brasileñas den su visto bueno al nuevo cultivo modificado, “el consumidor siempre es el que manda”. En ese sentido, consideró que la comunidad brasileña rechaza el uso de transgénicos en trigo y que por lo tanto el posible hallazgo de trazas del HB4 en envíos a ese país puede terminar siendo “la excusa perfecta” para que Brasil elimine el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur para poder importar trigo sin aranceles de otros orígenes.
Argentina ya suma un total de 78.000 hectáreas sembradas con cultivos HB4 tolerantes a sequía
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Por ahora los logros mas concretos del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) han sido dos: la restitución del diferencial aceitero, que era el monotema hasta la obsesión de la industria oleaginosa durante la administración de Mauricio Macri, y el segundo “logro” fue el retorno del fideicomiso aceitero. Ambos significan transferencia de recursos desde el chacarero a la industria. Las magnitudes van de los 400 a 450 millones de dólares por año para el caso del diferencial y 190 millones de dólares aproximadamente en lo que respecta al fideicomiso. Todos los costos, desde ya, a cargo de la producción.
El próximo paso del CAA parece ser conseguir “desgravar” del Impuesto a las Ganancias algunos insumos. Para poder desgravar por ley de Ganancias un insumo utilizado en el agro, el resto de los otros insumos deben continuar siendo gravados. Pocos pueden ser los elegidos para una distinción tan atractiva. La lista debe ser corta y selecta.
Quienes tengan la capacidad dialéctica de posicionarse asegurando que “este insumo en particular es estratégico para la agricultura” o, mejor dicho, asegurar que “este insumo es más estratégico que otros insumos que venden otros”, van a poder acceder a una posición privilegiada.
Pareciera que en “pole position” estarían los fertilizantes, las semillas, los tractores nacionales y alguna que otra maquinaria agrícola. Habrá que ver a quienes les toca la “varita mágica” y a quienes no. Seguramente es momento de muchas charlas palaciegas y mil promesas de posible reactivación, si es que tal o cual insumo accede al privilegio de la “desgravación”.
Pensar que un plan, proyecto de ley o estrategia productiva que se basa en escoger algunos productos para que tengan un tratamiento impositivo preferencial, es al menos un plan bastante precario y de corto vuelo.
Hoy las limitantes para acceder a tecnologías y poder aumentar las producciones son otras, como el desdoblamiento cambiario, el cierre o cuotificacion de importaciones, los altos aranceles de importación para cosechadoras y tractores, la prohibición de importar maquinaria usada, como así también la silente intervención del mercado de trigo y maíz, o la letal combinación de derechos de exportación con diferencial de tipo de cambio, que hacen que el chacarero argentino acceda al 50% del valor FOB del trigo y maíz y al 40 % del valor FOB de la soja, reduciendo así la capacidad de compra del productor.

Se piensa en este tipo de supuestas soluciones micro, de dudoso impacto, omitiendo por ejemplo la agenda de creación de impuestos que continua a tambor batiente, como lo es la reciente intención de aumentar alícuota del Impuesto a las Ganancias a las empresas, terminar con el “Pacto Fiscal” que disminuía gradualmente Ingresos Brutos en las provincias y la creación del “Impuesto a la Riqueza”. Pareciera que el problema es no saber dimensionar las magnitudes de los problemas. Si no, no se entienden las prioridades.
La imposición de precios máximos no aparece tampoco con la relevancia que esta tiene en la agenda del CAA. Política que descoloca el sistema de precios, que se topa con un dique que no permite capturar los valores que podrían revertir la situación productiva. Tal es el caso de la lechería. El Siglea arrojó para marzo precios de la leche rondando los 24 $/ litro, cuando haciendo la conversión con precios internacionales y tomando el valor del dólar oficial, el precio al productor por capacidad de pago exportación debería ser del orden de 34 $/ litro; los tambos hoy no son rentables, pero capturando esos precios lo serían. Desgravar un insumo de Ganancias nada va a cambiar la ecuación lechera, ya que el problema pasa otro lado. El problema es el no acceso al precio.
Visto esto, pareciera que el CAA busca ser una suma anárquica de pedidos de sectores individuales, sin un objetivo común como cadena agroindustrial. Una suerte de “sálvese quien pueda” institucionalizado, donde los más hábiles tienen las de ganar y todos los sectores agregados tienen las de perder. Lamentablemente, ni siquiera es un juego de suma cero, sino que la sumatoria de prebendas termina achicando la torta y destruyendo la confianza.
Si vamos a pensar en el agro con políticas de Estado de mediano y largo plazo, tenemos que focalizarnos en los temas que sí son relevantes y no en aprovechar la primera “ventanita” para buscar algún beneficio de algún sector que pueda intentar salvarse solo.
A la hora de pensar políticas de largo plazo, la agenda debe ser otra; la de la infraestructura, la apertura comercial, los Tratados de Libre Comercio, bajar la presión tributara, reducir burocracia y no buscar tener las “mejores zapatillas” para que el león se devore al que corre más despacio.
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]]>La entrada Santiago del Solar: “El desacople de los precios del maíz, en lugar de la solución, es parte del problema” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Los alquimistas buscaban la “piedra filosofal”. El mágico catalizador, que podía nada menos que convertir el plomo en oro. Para agradar a reyes que soñaban con una solución fantástica a los problemas financieros de su reino, los cortesanos traían figuras misteriosas, que con sus conjuros aseguraban de ser capaces de crear esa piedra. Una vez lograda la alquimia, le darían prosperidad eterna al rey. Pero, desde ya, los expertos en esos menesteres, previamente, y por un tiempo (lo más largo posible), tenían que recibir generosos favores reales. Si no, nunca iba a haber piedra que convierta plomo en oro.
¿Qué alquimista puede acercar hoy al gobierno la fórmula que permita vender más barato (aún) carnes, leche y granos en el mercado interno y, a su vez, poder exportar cada vez más para generar más divisas y vender en el exterior con el mayor precio posible?
Quien traiga una receta, aunque sea fantasiosa, pero que este rodeada de un cierto halo de credibilidad, va a tener una silla cercana al soberano mientras dure el proceso de ir preparando el conjuro salvador.
Hoy en la Argentina, y de la manera más improvisada, escuchamos teorías que en base a “fideicomisos” y “fondos estabilizadores” (que imaginariamente funcionan a la perfección en otras tierras), serían las atractivas soluciones que harían cantar “Eureka” y lograr así el descubrimiento de una nueva teoría económica.
Se proponen sin desenfado formas que lograrán poder vender (aún) más “barato” buena parte de las veinte millones de toneladas de maíz que se consumen en el mercado interno, para todos los interesados o al menos para algunos “amigos”, por medio del “desacoplamiento” del precio internacional del cereal respecto del valor interno.
Durante el proceso de presentar estas propuestas al gobierno, se tiene que decir lo que los funcionarios del gobierno están dispuestos a escuchar, y cuidarse bien de no insinuar jamás que en realidad el soberano está “desnudo” y que lo que pide es impracticable. Mostrando, eso sí, siempre empatía y blandiendo el estandarte del noble propósito de conseguir alimentos más baratos para la industria.

Pero el objetivo final, de quienes así actúan, no es la de encontrar la fórmula que resuelva el problema que saben de solución imposible. El objetivo es lograr, por la vía de no confrontar (y evitar a toda costa explicar con los antipáticos argumentos de las leyes de la cruda oferta y demanda), que la solución verdadera y sostenible sería una solución de mercado, es decir, buscan agradar al interlocutor con una fórmula supuestamente componedora y, de esa manera, poder obtener un beneficio o al menos desviar los embates hacia otros sectores de la misma cadena.
Las reacciones del gobierno suelen ser intempestivas: cierre del registro de exportaciones de maíz. No se exporta más y punto. Esas reacciones, alimentan los temores de algunos operadores, quienes, ante el nuevo escenario prefieren “cantar” la música que el gobierno quiere escuchar.
Jamás les dirían como cualquier conocedor de aritmética básica que: ¡El “desacople” hoy existe! ¡Y de qué manera! Tenemos el maíz más barato del planeta (vale la mitad que en cualquier otro país), lo mismo pasa con el aceite, las carnes y cualquier otro alimento que se compare con su valor tanto en la región como resto del mundo.
El “desacople”, en realidad, es parte del problema. La solución pasa por recorrer el camino inverso. Ningún bien escaso es barato y las políticas del “desacople” terminan desacoplando los costos (hacia arriba) y los ingresos (hacia abajo). Eso se traduce sencillamente en desaliento a la inversión, que a su vez se traduce en menor producción y, finalmente, en desabastecimiento. Y la menor producción termina por aumentar el precio de los bienes. Ya sucedió período 2006-2015.
La visión de corto plazo de quienes hoy ocupan una representación transitoria no permite ver los efectos del largo plazo, ya que su visión de corto no está embebida en la continuidad de un proceso productivo de largo. Hoy están y mañana quizás estén en otro lado. Pero, ¡por qué pensar mucho más allá? La visión del gobierno también es de corto plazo (las elecciones legislativas de octubre próximo)
Y es por eso que sirve presentar la idea de que existe un alquimista capaz de encontrar esa ansiada piedra filosofal. El hecho de sostener eso, da los argumentos suficientes como para continuar ganando tiempo, a pesar de que el costo para la producción y la economía en Argentina sea inmenso.
La alquimia milenaria no conoce la manera de poder convertir el plomo en oro. Pero el alquimista sí conoce muy bien las ambiciones de los hombres y sabe muy bien cómo explotar sus debilidades, transformando esa credulidad en satisfacer sus propios propósitos.
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]]>La entrada Santiago del Solar explica por qué lucha contra el diferencial de retenciones en soja: “Nunca tantos cedieron tanto a tan pocos (y por tanto tiempo)” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Fueron 34 años de una transferencia silente de recursos de parte del productor a la industria aceitera. Por un lado, 60 mil productores aproximadamente, y por el otro unas 8-10 empresas importantes de crushing.
El “diferencial” aceitero, pasaba de alguna manera desapercibido a los ojos de muchos productores. Y ese fue (en parte) el secreto para que haya durado tanto una prebenda de una magnitud que rondaba entre 300 y 500 millones de dólares por año. Prebenda que tuvo su fin en agosto 2018.
En la práctica, jamás un chacarero tuvo que firmar un cheque a nombre de una empresa aceitera equivalente al 3% del precio FOB de la soja que vendía. Nunca llegó a sincerarse con una factura con logo de la empresa, y en la cual rezara como concepto a pagar: “Por diferencial del 3 % correspondiente a su venta de Soja”. Las sumas hubiesen oscilado entre 8 y 15 dólares por tonelada, y habrían generado seguramente reacciones inmediatas. Esa imaginaria factura nunca llegó, pero en su lugar, el cargo se descontaba sistemáticamente de la liquidación de venta como menor precio al productor. Sutilezas.
Las pocas veces que este tema salía tímidamente a la superficie para discutirlo, al no haber muchos argumentos, solo se alegaba a la pasada que esa es la manera de “agregar valor” a los productos “primarios”. Luego se hacía un solemne silencio, y se cambiaba de tema. Lo mejor era no hacer muchas olas, ya que el 85% del valor agregado y el 71% del empleo de la cadena de la soja lo aporta el “sector primario”.
Para justificar la medida también, se suele aseverar que “sin diferencial, no da el margen del crushing”. Apelan así, a una supuesta desigualdad de oportunidades, en la cual el estado debería mediar a favor del más débil: la industria. Una suerte de “Soja solidaria” que justificaría la transferencia de recursos del campo a las aceiteras. Un razonamiento comprensible y de espíritu socialista. Reconozco que el capitalismo es bastante duro, tiene sus reglas, y la eficiencia se construye con meritocracia y efectividad en los procesos. Y estos suelen ser caminos más tortuosos que el de la búsqueda de soluciones rápidas en los despachos oficiales.
Las transferencias de recursos por alguna regulación palaciega hecha a medida de un beneficiario, y a costillas de otro, no agregan valor alguno. El “diferencial” en definitiva, era transferir dinero del bolsillo del chacarero de Junín o Wheelright y llevarlo al bolsillo de unas pocas aceiteras. Tan sencillo como eso.
El hecho más llamativo fue el de la exportación de biodiesel argentino más barato que el aceite desde 2014 a 2018. El producto elaborado (biodiesel) se vendía a menor precio que su materia prima. La explicación: un brutal diferencial de impuestos entre exportar un producto versus el otro. ¿Y el valor agregado? Eso era simple destrucción de valor, en la cual el chacareo argentino subsidiaba al consumidor europeo que llenaba alegremente y a menor precio su tanque de gasoil en Bruselas o Berlín. No solo el chacarero perdía, Argentina también perdía.
Toda esta obsesión e insistencia de la industria por este tema, no permite ver el elefante que está presente dentro de la sala: La soja argentina está estancada desde 2010. Brasil desde esa fecha aumentó su producción 80%, Paraguay 53%, Bolivia 44% y Argentina la redujo en 8%. Demás está decir que ninguno de estos países tiene ni tuvo una política de “diferenciales”.
El problema radica en otro lado. No en si estamos moliendo más o menos soja. El problema real, es que estamos perdiendo la carrera de la soja frente a nuestros vecinos, y la discusión se dispersa. No enfocamos la raíz del problema. Producir 10 millones de toneladas más de soja en NEA, NOA o soja de segunda en zonas de menor aptitud, es posible y sería la manera de impactar de lleno en la creación de valor.
Muchas veces dudo si no estamos frente a un “Problema de agencia”, donde el interés de los gerentes y cámaras no está alineado con el interés general de las empresas exportadoras. Ya que la fijación por poner en la palestra de manera recurrente el tema del “diferencial” es totalmente inconducente a la hora de aumentar exportaciones. Y es un tema demasiado de cabotaje como para que resista una discusión a nivel comercio internacional. Por ese motivo, en el acuerdo UE-Mercosur quedo taxativamente aclarado que Argentina no va a utilizar estos mecanismos que enturbian el mercado.
Lo que necesitamos es poner foco en lo que si cambiaría la situación actual para que se siembre más y con más tecnología. Y para eso, las medidas concretas son tender a bajar presión impositiva, atender los temas ambientales, unificar el tipo de cambio, alentar ley de semillas, y explicar de manera sencilla que “atajolandia” no existe.
Es hora de archivar este tema y terminar con cabriolas argumentativas para defender un punto que no incide en los grandes números a la hora de producir, exportar, agregar valor y generar divisas.
Momento de dar vuelta la hoja, y enfocarse en lo conducente, si es que de verdad estamos preocupados por la producción y las exportaciones de Argentina.
Santiago del Solar
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]]>La entrada Retenciones bajo la lupa: Para Santiago del Solar, “es increíble que a los economistas argentinos no se les ocurra otra cosa” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde su lugar de cuarentena en Rojas, le preguntamos a Del Solar su opinión sobre las retenciones, a las que Mauricio Macri solía calificar como un “mal impuesto”. Recordemos que Cambiemos había prometido un cronograma de reducción de esos derechos de exportación que no pudo cumplir. En septiembre de 2018 debió reimplantar el impuesto para todos los productos y hasta los servicios.
Del Solar apunta que este tributo es sin duda un “invento argentino”, pues “no se ve en ninguna parte del mundo”.
“Por ahí en Rusia aplican permisos de exportación o supo haber impuestos así en lugares como Ucrania. Pero en general, y si tomás a nuestros principales competidores, no aplican impuestos a la exportación. Eso hace que en ujna carrera de 100 metros arranquemos 33 metros más atrás que ellos”, afirmó. Se refirió metafóricamente así a la alícuota que se le aplica a la soja hoy, y que es del 33%.
Aquí la entrevista completa con Santiago del Solar:
El ex funcionario sumó al impacto de las retenciones el actual diferencial entre distintos tipos de cambio. “Una soja en Uruguay vale 310 dólares (la tonelada) y aquí vale 14 mil pesos ¿Pero cuántos dólares son si el banco no te los da?”, mencionó Del Solar en Bichos de Campo.
Para el productor, “de esta forma, las retenciones terminan generando una gran diferencia de competitividad y retraso, porque el fertilizante sale lo mismo que en todos lados”.
A su juicio, lejos de permitir un progreso, este impuesto estanca o reduce la producción. “En el 2010 producíamos 55 millones de toneladas de soja y hoy estamos en 49 millones. Cuando todos nuestros competidores crecieron. En Brasil construyeron ciudades de cero, como es el caso de Lucas do Rio Verde, en el Mato Grosso que hace 25 años no existía. Acá en Rojas estamos hace décadas en 20 mil habitantes. Pero acá es como que seguimos jugando con los jugadores lesionados”, ironizó.
Consultado sobre su propia experiencia de haber formado parte de un Gobierno que no pudo o no supo eliminar este impuesto, para Del Solar la explicación pasa por dos aspectos: “Primero, que es es un impuesto muy fácil de cobrar, se sienta un tipo, pone unos puntos más y se cobran directamente en el puerto. Por otro lado, es increíble que a los economistas argentinos no se les ocurra otra cosa”, exclamó.
“Tenemos muchos economistas reconocidos en el mundo. Pero si estos mismos quieren escribir un paper sobre retenciones en Canadá, no duran ni un segundo. Este argumento se cae al instante. Es un argumento muy localista”, destacó.
Por último, el ex jefe de Gabinete se refirió a los diferenciales de retenciones según el “agregado de valor”, una discusión que sostiene desde hace años con la industria aceitera, que ha logrado varias veces en la historia que la harina, el aceite de soja o el biodiésel pague menos retenciones que el poroto, con el argumento que se lo industrializa aquí. “Eso no es más que una avidada que beneficia a la industria aceitera y un par de directivos”, señaló Del Solar, que junto a Etchevehere impulsó la eliminación de ese diferencial en agosto de 2018.
“El ejemplo que yo les pongo a todos y los dejo tartamudeando es: tomando el gas como insumo para hacer urea que luego pasa a un maíz que termina en alimento animal, el maíz o la carne deberían pagar menos retenciones que el gas. Pero no, usan mal el concepto de valor agregado y señalan que un grano es un producto primario”, argumentó.
“Las retenciones te permiten todo este tipo de debates internos, porque son una rareza argentina. El tema es que acá están internalizadas y se considera que están bien, pero salís al mundo y no lo pueden creer”, señaló el productor.
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]]>La entrada Con el ascenso a Ministerio, Agricultura recuperaría todas sus funciones: “Dante tiene temas industriales a los que dedica mucho tiempo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Respecto del trabajo conjunto de ahora en más con el ministerio de Producción y Trabajo, a cargo de Dante Sica, Del Solar expresó: “Somos un mismo gobierno, por ende hay trabajo coordinado, más ahora que hay dos ministerios que trabajarán en la misma mesa”.
De todos modos, aclaró que Agricultura recuperará sus funciones históricas: “En nuestro caso, se mantiene la competencia del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, que es hasta la primera transformación de los productos, con lo cual queda claro que involucra a la molienda de trigo, molienda seca y húmeda del maíz, la industria del crushing de la soja y del girasol, la indsutria láctea y el empaque de frutas y verduras”, aseguró.
En el caso de la competencia de la cartera liderada por Sica, Del Solar observó que “Dante tiene una tarea muy importante que es la del mercado interno y temas industriales a los que dedica mucho tiempo”.
Luego, tras ser consultado por la polémica al respecto de qué cartera manejaría el reparto de la cuota Hilton, el jefe de Gabinete de Agricultura remarcó que “se creó un comité de cuota donde estaba jefatura de Gabinete, el ministerio de Producción y la secretaría de Agroindustria, pero con el cambio reciente, la misma ahora pasará bajo la órbita del ministerio de Agricultura, por lo cual ese comité desaparece”.
Escuchá la entrevista realiza a Santiago del Solar:
En función del análisis político tras el resultado de las PASO, en donde el macrismo sufrió un revés importante, Del Solar expresó que “el camino que sigue Macri desde que asumió la gestión tuvo un efecto positivo en la agricultura, ganadería y pesca. Pensemos que en 2013 sólo se habían producido 8 millones de toneladas de trigo, y en esta gestión pasamos a producir 19 millones de toneladas, y este año con un área 3% mayor que la del año anterior, y batiendo récord de crecimiento desde hace 3 años. Lo mismo ocurrió con el consumo de fertilizantes. El área de siembra de maíz aumentó en más del 50% y se triplicó la exportación de carne. Por eso creo que debemos continuar este camino. Volver para atrás sería una enorme pérdida para todas las zonas productivas”
Del Solar mostró su apuesta al gobierno de Macri y al de Vidal en Buenos Aires, y declaró: “¿Qué más queremos que una persona como María Eugenia Vidal, con características como la honestidad, el trabajo, la capacidad de formar equipos y la capacidad de trabajo en conjunto con otras provincias y con el gobierno nacional?. La oportunidad de volver a elegirla, y de elegir el camino que marcó Macri está al alcance de la mano para el próximo 27 de octubre”.
En relación al diálogo con la dirigencia agropecuaria, el jefe de Gabinete de Etchevehere destacó que “tenemos diálogo fluido con la Mesa de Enlace y conocemos los 14 puntos presentados por ellos, entre los que se destaca el pedido de apertura de la economía y de los mercados, algo que estamos haciendo. Y en el pedido de bajar la presión impositiva, estamos de acuerdo. Para eso sabemos que hay que bajar el gasto público, algo que venimos haciendo. Sabemos que el kirchnerismo duplicó ese gasto de 2004 a 2015, llevándolo del 12% al 24% del PBI. Nosotros bajamos el gasto público al 18% en 4 años, y ese es el camino, el de bajar la presión impositiva a través de la baja de gastos, y seguir ordenando el gasto público”.
Sobre las retenciones, Del Solar aclaró que “seguimos sosteniendo que siguen siendo un muy mal impuesto que no ayuda para nada a incrementar la producción. Se tuvieron que poner el año pasado en un momento de emergencia, en donde hubo retenciones para todas las exportaciones, por lo cual no fue algo discriminatorio para el agro en sí mismo, y las retenciones de 4 y 3 pesos por dólar exportado se eliminarán en diciembre de 2020, tal como lo prometió Macri”.
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]]>La entrada Santiago del Solar: “El ritmo de industrialización del poroto de soja es alto y demuestra que hay intención de seguir moliendo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El ritmo de industrialización en relación a la exportación del poroto de soja es alto y demuestra que hay intención de seguir moliendo”, afirmó a Bichos de Campo Santiago del Solar, jefe de Gabinete de Agroindustria. Con esto, Del Solar dio la señal de que las aceiteras no necesitarían de este diferencial de retenciones para definir el procesamiento de soja dentro del país.
Escuchá el reportaje completo realizado a Santiago del Solar:
El funcionario agregó que “en otros lugares del mundo, las industrias aceiteras tampoco tienen estos diferenciales de retenciones, con lo cual se transparenta el mercado, y además nos da impulso para seguir abriendo mercados, ya que con la firma del acuerdo Mercosur- Unión Europea, logramos que la harina de soja se consolide con arancel cero de importación”.
“Tengamos en cuenta que Europa es uno de los mercados más importantes que tenemos para este producto. Por eso vemos un gran futuro para la actividad de molienda del polo aceitero rosarino, del cual nos sentimos muy orgullosos, y seguiremos peleando porque se produzca más soja”, añadió el funcionario.
Según Agroindustria, “durante el mes de junio se industrializaron 4.294.195 toneladas de soja, mientras que sólo se destinaron a la exportación 488.956 toneladas. Esta relación arroja un porcentaje del 90% que se destinó a la industrialización local”.
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]]>La entrada Santiago del Solar explica los detalles del acuerdo con la Unión Europea: “Buscamos negociar bien” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Creemos que en 2 años estará en marcha el acuerdo. Y destacamos que hay 14% de productos que ingresará con arancel cero entre los 4 y los 10 años. Otro 15% ingresará con sistema de cuotas, como ocurre con la carne o el pollo, y en esos casos nos darán cuotas de cantidades en donde entraremos con aranceles preferenciales”, remarcó a Bichos de Campo Santiago del Solar, jefe de Gabinete en la Secretaría de Agroindustria
El funcionario comentó que de entrada “con arancel cero ingresarán la harina de soja, las cerezas, las peras y manzanas, ciruelas, legumbres, frutos secos, frutos de la pesca; y de 4 a 10 años entrarán con arancel cero productos como las frutillas, hortalizas, cítricos dulces, biodiésel o el maní”.
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En el sentido inverso, Del Solar mencionó que “tenemos productos de la UE que ingresarán al mercado argentino, como el caso del aceite de oliva, el cual recién podrá ingresar con arancel cero dentro de 15 años, mientras que nosotros podemos ingresar con nuestro oliva al mercado europeo apenas se ratifique el acuerdo en los parlamentos”.
“Con esto quiero marcar que buscamos negociar bien, teniendo en cuenta todas las sensibilidades y su impacto en las economías regionales”, aclaró.
Del Solar consideró que, por otro lado, “es inédito haber podido firmar un anexo de diálogo sobre productos biotecnológicos con la UE, ya que nunca antes el bloque había firmado algo así. Por ende trabajaremos mucho en la sincronía de aprobación de eventos ya que no queremos que esto interfiera en el comercio bilateral”.
Históricamente, debido a la resistencia de sus consumidores, la UE ha sido el continente más reacio a la incorporación de cultivos transgénicos. En los últimos años, además, ha puesto reparos al avance de la edición génica.
En cuanto a los subsidios que reciben los productores europeos, del Solar reconoció que “sabemos que los mismos son altos, pero lo fueron en los ´90, porque algo que no se sabe es que bajaron hacia el año 2004. Entonces, esa caja (en referencia a la caja ambar o roja) se redujo de 38.000 millones de euros a 8.000 millones”.
Además remarcó que “tenemos un montón de salvaguardas firmados en caso de que haya problemas de dúmping o subvenciones. Para esos casos tenemos mecanismos de diferendos mucho más sencillos y ágiles que los que teníamos antes, ya que ahora tenemos diálogo directo con la UE cuando surjan algunos de estos problemas”.
“Lo mismo con los aspectos sanitarios. Quedó bien claro que esto no debe constituir carrera comercial alguna ya que cada estrato sanitario debe sentarse sobre bases científicas y debe ser ratificado ante la Organización Mundial del Comercio (OMC)”, remarcó.
Respecto de la política interna de retenciones, del Solar dijo que “lo que se firmó para cuando entre en vigor el acuerdo, es que las retenciones para todos los productos quedan excluídas, ya que no se pueden aplicar retenciones nuevas a los distintos productos, a excepción de aquellos que ya tenían derechos de exportación antes de que se implementara la política de $3 y $4 por cada dólar exportado en 2018”.
Así, los productos que podrían seguir tributando serían “los hidrocarburos, papel, chatarra y la cadena de la soja”, reconoció. Y explicó que “ahí el compromiso es que si hay derechos de exportación, los mismos no pueden ser superiores al 14% y no puede haber diferenciales en distintos productos de la cadena porque eso distorsiona el comercio. Ese es el estándar al cual nos comprometimos”.
En cuanto al fin del resto de las retenciones, del Solar ratificó que “las mismas vencen el 31 de diciembre de 2020. Eso es una decisión del Gobierno y así será. Por otro lado, Macri terminará su mandato con las retenciones del complejo sojero al 18%. Y luego queda la política de $3 o $4 por dólar exportado, la cual terminará un año después”.
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]]>“Si hay alguien que entiende que éste es un pésimo impuesto es el Presidente de la Nación, Mauricio Macri. Les puedo asegurar que no hubo otra alternativa en ese momento, pero (las retenciones) nacieron para morir en 2020. Queremos terminar con este impuesto que no sirve”, indicó del Solar en la apertura del Congreso Maizar.
El funcionario nacional, que reemplazó en la apertura el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, indicó que desde el Gobierno nacional “sabemos que la presión impositiva en altísimia y tenemos que trabajar sobre eso”.
Por otro lado, del Solar analizó que las medidas tomadas por el Gobierno a poco tiempo de asumir, como fue la eliminación de las retenciones y de los ROE, entre otras acciones, provocaron que, desde 2015 hasta la actualidad, la producción de maíz aumentara cerca del 50% en la Argentina.
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