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Santiago Sarandón – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 21 Jul 2021 20:32:18 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png Santiago Sarandón – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Santiago Sarandón habla sobre la siembra directa: “Vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo, pero se transformó en una religión, algo dogmático e intocable” http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/ http://wi631525.ferozo.com/santiago-sarandon-habla-sobre-la-siembra-directa-vino-bien-en-un-momento-donde-habia-un-exceso-de-laboreo-pero-se-transformo-en-una-religion-algo-dogmatico-e-intocable/#comments Wed, 21 Jul 2021 15:52:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73869 “La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata. “Venimos de una idea muy simplista, […]

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“La siembra directa fue una tecnología que vino bien en un momento donde había un exceso de laboreo; el problema es que se transformó en una religión, en algo dogmático, intocable”. Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo, investigador y docente (jefe de Cátedra) de la Universidad Nacional de La Plata.

“Venimos de una idea muy simplista, de creer que podemos dominar la naturaleza, pero lo cierto es que no podemos reducir la realidad a una parcela experimental y luego querer aplicarlo a la finca real”. Sarandón, es también, presidente de la Sociedad Argentina de Agroecología y presidente honorario de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA).

-La siembra directa se posiciona como un sistema productivo que cuida el suelo. ¿Cuál es su visión como científico?

-Que ubicada en su correcto lugar es eficiente, pero no indiscutible. Puede ser una buena alternativa en suelos con gran riesgo de erosión o con fuertes declives pero también ha generado y genera daños colaterales.

-¿Cómo cuáles?

-Nuevas malezas que aparecen, justamente, al no removerse el suelo; la compactación subsuperficial del suelo cuando se siembra con humedad, y los ritmos de disponibilidad del nitrógeno que se retrasaron por la menor temperatura y la falta de aireación. O sea que, como toda técnica, por un lado arregló algunas cosas y, por el otro, las complicó porque se excluyeron prácticas muy útiles como la labranza vertical (que no da vuelta el pan de tierra) que de pronto se tornaron inaceptables. Además, en este escenario se empezó a poner más fertilizantes y, para eliminar las malezas, más herbicidas.

-¿Son un problema los agroquímicos?

-Hablemos claro: dentro de los agroquímicos tenemos los fertilizantes y los plaguicidas. Estos, como su sufijo cida lo indica (“que mata, que extermina”, del latín), tienen el objetivo, han sido formulados para eliminar alguna forma de vida. La aplicación de un herbicida está asociada a la muerte y no solo de las hierbas problema, sino también puede afectar a otros seres vivos.

-Sin embargo hay muchos estudios que aseguran que, bien usados, no dañan al ambiente ni a la salud.

-No conozco esos estudios particulares, pero no creo que pueda demostrarse científicamente que no hagan daño. Lo que ocurre es que los ensayos de toxicidad, se realizan en modelos muy simples donde no se evalúan efectos crónicos a largo plazo, que quizás se verán en 20 años, ni los efectos combinados de productos. Un herbicida no pasa por 20 años de testeos antes de ser aprobado para su uso… Además, como factor colateral no siempre hablamos de mortandad sino, también, de producir un mal funcionamiento en los organismos u otros seres. Y de esto sí hay pruebas. Por otro lado, la afirmación de que “bien usados no hacen daño” desplaza la responsabilidad hacia quienes aplican, o sea los y las productoras, que son, en definitiva, los clientes de quienes los responsabilizan.

-¿No hay ensayos que aseguran que ya a 100 metros no hay incidencia, por ejemplo, de una aplicación de glifosato?

-Sí, pero no son categóricos. Lo único que se pudo demostrar fue que el papel hidrosensible con el que se hacen esos ensayos no dio muestras de agua en un radio de 100 metros. Pero que el papel no haya detectado gotas de agua de la pulverización con herbicidas no significa que no haya deriva, es decir, no significa que la molécula no esté presente en el aire. Por ejemplo, si entra una persona perfumada a una habitación uno la huele, aunque un papel hidrosensible no la registre. Pero eso no importa porque el problema es la molécula, no el agua.

-No termino de entender… Si hay pruebas de que los plaguicidas dañan la salud y el ambiente, ¿por qué se defienden a ultranza?

-Hay varios factores. Creo que el primero es el miedo al cambio. Aceptar lo que plantea la agroecología, que es un nuevo paradigma, es tomar la pastilla roja de Matrix y enfrentarse a que vivimos en un mundo artificial y que se está desmoronando, un mundo donde parecía que ciertas cosas no sucedían, pero están sucediendo. Si yo acepto lo nuevo debo replantearme todo y se me derrumba el “edificio” laboral, personal y hasta de estatus social que he construido. Por eso muchas personas aunque saben o sospechan que esto es así, pueden pensar: “Bueno, que se derrumbe todo pero no mientras yo esté en actividad” y siguen defendiendo este modelo de producción basado en insumos.

José Miguel Mulet, defensor de transgénicos y agroquímicos: “Por mucho que creas en la Pachamama, si hay una plaga no vas a tener cosecha”

-Una crítica que se le hace a la agroecología es que trajo ideología a la ciencia…

-Es interesante porque, justamente, creer que la ciencia es “neutra” … ¡es una ideología!

-Pero la ciencia es ensayo y error. ¿Cómo que no es neutra?

-Es que no puede serlo: siempre tendrá una ideología porque la ciencia parte de una pregunta y esa pregunta siempre es ideológica, porque es un ser humano (con ideologías, lo sepa o no) quien la formula. Por ejemplo, tomar al rendimiento por hectárea como la principal variable o entender al productor como un sujeto sin particularidades, responde a un paradigma de investigación. ¿Y qué es un paradigma? Un conjunto de ideas dominantes, o sea, una ideología.

-Pero si no lo es, ¿por qué históricamente se dice con vehemencia que la ciencia es neutra?

-Para sostener una ideología que coloca al científico en un lugar superior e indiscutible, como un sujeto que tiene la razón, la verdad y la certeza. Por eso también la agroecología es muy resistida: porque hemos sido criados con la idea de que la ciencia es dura, impoluta, que no tiene sesgos y que por eso es buena. Que es un lugar seguro donde nos podemos refugiar.

-Entonces la ciencia no es la fuente de verdad absoluta…

-Es que vivimos en un mundo complejo y la complejidad implica incertidumbre. Y la ciencia es de este mundo, por lo tanto está obligada a tener en cuenta esa incertidumbre, si no es fanatismo, ignorancia o interés disfrazado de investigación. Sin ir más lejos: cuando yo estudiaba en la facultad se permitían plaguicidas que hoy están totalmente prohibidos, entonces, ¿en qué momento la ciencia tuvo razón?

-Sus argumentos me dejan pensando. Haciendo analogías, a veces parece que lenguaje inclusivo, feminismo y agroecología enojan por igual…

-Es que la agroecología y estos movimientos mencionados tienen en común que ponen en riesgo un capital simbólico legitimado que quien lo tiene no está dispuesto a soltar. Centrándome en el mundo agropecuario, por ejemplo, ser un asesor de grandes superficies, usar modernas tecnologías como drones y sofisticada maquinaria da estatus y te posiciona de una manera en la sociedad. Y si todo eso deja de tener valor, ese estatus, cae.

-A ver si entiendo. ¿La resistencia a la agroecología es en verdad por no querer cambiar pero se disfraza con el argumento de que no es científica ni rentable?

-La agroecología es una revolución de pensamiento y de producción. No se trata sólo de nuevos conocimien­tos o de otra tecnología; tampoco se refiere sólo al uso de productos menos tóxicos, es mucho más que eso. Es la construcción de una nueva re­lación del ser humano con la naturaleza, es asu­mir la complejidad y la incertidumbre como algo inherente a los sistemas biológicos y sociocultu­rales y es recuperar el respeto por los otros seres.

-Se argumenta que sus rindes son bajos y que por eso no se la puede tomar muy en serio…

-Éste es uno de los mitos que restringe su potencial. La agroecología no es un modelo adecua­do sólo para productores de pequeña escala, sino que es una ciencia con la cual se pueden diseñar y manejar agroecosistemas capaces de producir alimen­tos en cantidad, calidad nutritiva e inocuidad para alimentar a todos los seres humanos.

-También se dice que lo que Argentina necesita son divisas y que es el modelo actual el que las puede generar…

-Nada impide que la agroecología pueda producir un exceden­te para exportar y obtener divisas. Lo que pasa es que acá se trata de pensar la producción de otra manera, por ejemplo en vez de pensar cómo ataco esta plaga, debo entender por qué apareció. El modelo actual productivista y atado a insumos lo que hace es tapar síntomas y luego surgen otros problemas, como la degradación de los suelos, del aire y la contaminación de las aguas, entre muchos otros. Pero nadie puede aprender cosas nuevas contra su voluntad; para aprender algo hay que cuestionar lo establecido y dialogar con lo nuevo.

-¿Y hay muchos productores que se están pasando a la agroecología?

-Cada vez más, porque es un modelo científico mucho más racional y quien lo conoce en profundidad no vuelve para atrás: una vez que una persona entiende que lo que aplica en sus cultivos es veneno, nunca pero nunca más vuelve a hablar de ´fitosanitarios´.

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Se realizará en octubre en Chaco el segundo congreso argentino de agroecología http://wi631525.ferozo.com/se-realizara-en-octubre-en-chaco-el-segundo-congreso-argentino-de-agroecologia/ Mon, 07 Jun 2021 12:10:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69315 El segundo Congreso Argentino de Agroecología se realizará en octubre próximo en la provincia del Chaco. La idea de los organizadores es “enlazar saberes ancestrales” con los aportes de las diferentes disciplinas científicas, para la construcción de sistemas productivos más saludables. Lo destacó la Universidad del Nordeste (UNNE), que figura entre las entidades organizadoras. De […]

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El segundo Congreso Argentino de Agroecología se realizará en octubre próximo en la provincia del Chaco. La idea de los organizadores es “enlazar saberes ancestrales” con los aportes de las diferentes disciplinas científicas, para la construcción de sistemas productivos más saludables. Lo destacó la Universidad del Nordeste (UNNE), que figura entre las entidades organizadoras.

De hecho, “entrelazando saberes hacia el buen vivir” será el lema de esta segunda edición del encuentro organizado por la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE) y que se efectuará entre el 13 y el 15 de octubre.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca Luis Basterra, al lanzar el Congreso, destacó que “la agroecología no puede estar circunscripta hacia un solo sector productivo, tiene que ir al conjunto de las actividades agropecuarias”.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE), Santiago Sarandón, consideró que “llegó el momento, aún en pandemia, de entrelazar saberes para lograr otro mundo, que es posible, que lo sabemos mejor y necesario, y diría prácticamente urgente”.

“Acá estamos discutiendo los saberes científicos y los del campesinado, este Congreso nos va a permitir dialogar y sobre todo a dar visibilidad a un sector que nos marca un camino que es posible”, agregó Sarandón, a quien Bichos de Campo entrevistó hace pocos meses.

María Angélica Kees, presidenta de la comisión organizadora de este sgeundo Congreso (el primero se había realizado en Mendoza), consideró que “tenemos que seguir construyendo este camino, que la tierra y las semillas y los bienes comunes sean considerados bienes sociales y no solo bienes empresariales al servicio de lo hegemónico”.

“Esperamos poder llevar adelante un debate social, que nos permita poder saber si queremos un modelo de saberes ancestrales, hablamos de un camino y de un horizonte, porque estamos convencidos que otro mundo es posible”, aseguró.

Delfina Veiravé, rectora de la UNNE, en cuya sede de Chaco se desarrollará el evento, destacó que “la universidad tiene un compromiso por el buen vivir de nuestras comunidades y debemos trabajar para solucionar los problemas y contribuir así al buen vivir”.

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Los padres de la agroecología: “Es una revolución de pensamiento, un movimiento superior al que fue la Revolución Verde”, afirma Santiago Sarandón http://wi631525.ferozo.com/los-padres-de-la-agroecologia-es-una-revolucion-de-pensamiento-un-movimiento-superior-al-que-fue-la-revolucion-verde-afirma-santiago-sarandon/ http://wi631525.ferozo.com/los-padres-de-la-agroecologia-es-una-revolucion-de-pensamiento-un-movimiento-superior-al-que-fue-la-revolucion-verde-afirma-santiago-sarandon/#comments Sun, 04 Oct 2020 14:46:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=48302 Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo recibido en La Plata y se lo considera uno de los padres de la agroecología a nivel local y regional. Actualmente preside la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) y la Sociedad Argentina de Agroecología. Desde que comenzó a transitar en 1992 por esta corriente lo hace convencido de que […]

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Santiago Sarandón es ingeniero agrónomo recibido en La Plata y se lo considera uno de los padres de la agroecología a nivel local y regional. Actualmente preside la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) y la Sociedad Argentina de Agroecología. Desde que comenzó a transitar en 1992 por esta corriente lo hace convencido de que el modelo agropecuario convencional está “totalmente agotado”.

Para Sarandón, la agroecología “es mucho más que una tecnología” que viene a reemplazar otra. “Es una revolución de pensamiento, y es un movimiento superior al que fue la Revolución Verde, por lo que implica”.

Aclara, de todos modos, que “estos paradigmas y cambios profundos en la manera de ver las cosas llevan su tiempo, porque implica deconstruirse y reconstruirse de otro modo. Es otra manera de percibir el conocimiento y lo que son los sistemas agropecuarios”.

Para el ingeniero agrónomo, la agroecología va ganando cada vez más fuerza “porque es cada vez más evidente que el modelo actual de agricultura está colapsando, y los problemas que se pueden enumerar son muy reconocidos: desgaste de los suelos, erosión, pérdida de nutrientes, contaminación, la dependencia cada vez más creciente por los plaguicidas y la resistencia em malezas. Todo esto no son más que síntomas de un modelo equivocado”.

Ante estos problemas es que aparece la agroecología con más fuerza. “La agroecología no es el problema, es la solución. Hay gente a la que parece molestarle su aparición, pero si ésta no existiera los problemas serían peores”.

Mirá la entrevista completa a Santiago Sarandón:

-Me imagino que a esa gente le molesta más el deconstruirse, y por eso su rechazo hacia la agroecología

-Como a todos, porque yo también soy ingeniero agrónomo recibido de la Universidad de La Plata, la facultad más antigua de la Argentina, y con estas nuevas lentes comprendemos que tuvimos una formación muy reduccionista, simplista y hasta inocente, en la idea de que los seres humanos podíamos dominar la naturaleza y construir los sistemas agropecuarios como si fueran una receta de cocina. Pero claro, luego nos dábamos cuenta de que quedaban los platos sucios, o lo que llamamos las externalidades. La mirada de una ciencia reduccionista, que no sólo está presente en las ciencias agropecuarias sino en otras disciplinas, comenzó a ser reconocida como insuficiente. Permitió ciertos avances o ciertas ilusiones de dominio, pero hoy vemos que no dominamos y que se nos escapan miles de cosas aplicando la ciencia. Es decir, este modelo que está colapsando no es producto de no haber hecho lo que la ciencia decía sino que es producto de haber seguido las instrucciones de la ciencia y eso nos obliga a reflexionar que es lo que está mal.

-Pero la ciencia aportó herramientas poderosas a todo este proceso…

-Claro, pero hoy tenemos resistencia de malezas que se volvieron imparables a los herbicidas, y no solo al glifosato. Están apareciendo cuatro biotipos por año, entonces este ritmo es imparable y los precios para controlar malezas en el campo aumentaron. Ahora, la aparición de malezas resistentes la generó la aplicación de tecnología de un modelo simplista que creía que con un herbicida para una planta transgénica que era la soja, durante muchos años, en grandes superficies iba a poder controlar y erradicar las malezas. Bueno, algo falló porque eso no ocurrió y el panorama empeoró. Si pensamos en los responsables, pareciera ser que son cosas que iban a pasar y que era producto de ciertos desajustes, pero para nosotros se trata de algo mucho más profundo.

-Sin embargo las empresas que propiciaron este modelo están buscándole la vuelta para solucionar estas contingencias con más ciencia. Nuevos transgénicos, aplicaciones selectivas, la agricultura digital, etcétera…

-La idea de que quieren solucionar es una percepción subjetiva. Nosotros no sabemos lo que quieren, sólo sabemos lo que ofrecen. Y la evidencia del problema es tan grande que empiezan a reconocer que hay un modelo que está mal, aunque sea indirectamente. El concepto de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) indica automáticamente que las otras no lo eran. No somos ingenuos y sabemos que una buena aplicación de un producto es mejor que una mala aplicación. La duda es si es esa la solución. Asumimos este reconocimiento que hacen con las BPA para marcar que las otras no eran buenas.

Lo que estamos discutiendo es si la solución pasa por más dentro del mismo esquema, o directamente cambiar de esquema. Hay que ver si esta idea de aplicar más tecnología, eventos apilados, drones, satélites, apretando el acelerador estamos yendo al precipicio a más velocidad o si realmente estamos cambiando. No hay ninguna razón para entender que estos pequeños cambios dentro del mismo modelo puedan conducir a la solución, porque en nuestro análisis, la causa de los problemas es el modelo. Y como dijo Einstein, pretender solucionar los problemas con la misma estructura que los generó es una ilusión. Por eso hay que reflexionar porque estamos donde estamos y como es que se llegó a un modelo agropecuario tan deficiente.

-¿Entonces no resultan creíbles las soluciones ofrecidas por las empresas?

-Las empresas tienen un lucro como objetivo, y van a seguir ofreciendo una solución para seguir vendiendo. El tema es que hoy utilizan algo que nosotros construimos, que es el haber logrado que la palabra agroecología tenga un valor positivo. Si hoy alguien dice que esta comida es agroecológica, significa que para la mayoría es mejor. Hoy ese término está siendo apropiado por las empresas.

-Bueno, por lo menos lo están discutiendo.

-Antes lo discutían, ahora ya no pueden. Acá hubo tres etapas: primero la ignorancia, decían que no teníamos la entidad suficiente para discutir. Después el combate, a través del cual decían que esto no era cierto ni viable, ni científico. La tercera etapa es la cooptación. Por eso son tan importantes las universidades y centros de formación que puedan generar un pensamiento crítico, porque hay que comprender que cualquier tecnología tiene por detrás una idea subyacente, un modelo, y por eso hay que saber ubicarla a esa tecnología en el lugar que corresponde.

Agroecología, Agricultura Orgánica y Buenas Prácticas: Para Eduardo Requesens, la confusión es grande y hay que “desensillar hasta que aclare”

 

-¿Está en condiciones la agroecología de responder a una suerte de mandato mundial sobre la Argentina y el Mercosur? Según este mandato, la región parece estar condenada a ser proveedora de materia prima para el resto del mundo.

-Hay que entender que hay un modelo de flujo de alimentos en el mundo totalmente irracional e insostenible en el tiempo. Que sea rentable en lo económico no significa que sea viable. Y te pongo el ejemplo del modelo sojero en estos países. Ven a la soja como un cultivo de grandes extensiones, que rinde miles de kilos, y cuyo grano se exporta en barcos para servir como alimento a animales en otros países lejanos. Ahora, este es un modelo totalmente irracional, porque vacía completamente el suelo; cada vez que salen 4 mil kilos de soja, se van con ella kilos de fósforo, potasio, magnesio, azufre, etcétera. Y esto lo hacemos desde hace años.

Esta generación se comió los suelos. Pero además de eso, el transporte es muy caro, porque van muchos kilos y llegan a su destino, por ejemplo a China, para darle de comer a los cerdos, generando un problema de acumulación de residuos allá y de vaciamiento acá. Que traiga divisas no significa que conceptualmente sea una buena idea. Es una idea pésima. Por eso hay que, cambiarlo. Va a llevar tiempo, pero es un modelo insostenible físicamente, e intelectualmente no hay manera de probar que sea un buen modelo. Nadie lo ha hecho. A su vez, se tiende a pensar que el modelo agroecológico no podría producir excedentes para exportar, pero no es así. Se podría exportar y obtener las divisas que el país precise.

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