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La entrada Riffel y Elizalde midieron el impacto del cepo exportador sobre los márgenes de distintos modelos ganaderos: Cuando más chicos, peor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“A pesar que el cierre de las exportaciones no afectó el precio del ternero de invernada, las mismas tuvieron un impacto muy negativo sobre todas las categorías de vacas (gordas, manufactura y conserva). Por ende, los planteos que tienen bajos indicies reproductivos fueron los más afectados, llegando a reducciones del 19% en el margen bruto en el caso de campo propio con bajos porcentajes de destete (60% destete)”, definió un estudio elaborado por los socios de la consultora Riffel&Elizalde.

Es decir que el cierre de las exportaciones de carne vacuna tiene, según esta análisis, una primera y gran víctima: el criador de vacas, y cuanto más pequeño peor será su situación. Usualmente el índice promedio de destete (cantidad de terneros logrados sobre el stock de vacas) se reduce cuando más chico es el ganadero y más alejado está de la región centro. El promedio nacional de destete es de apenas 63/64%, por lo que la mayor parte de los productores está en dicha franja.
De todos modos, en su estudio sobre el Impacto del cierre de las exportaciones de carne vacuna sobre el margen económico de diferentes modelos productivos, los expertos concluyeron que también “todos los modelos de recría-terminación tuvieron un impacto negativo en los resultados económicos debido a un menor precio de venta de los novillos”.
“El cierre de las exportaciones afectó el precio de todas las categorías de novillos, aunque los mas perjudicados fueron los novillos pesados con destino exportación UE no Hilton. En este sentido, los planteos que producen este tipo de novillo fueron los más afectados, llegando a reducciones de 44 a 82 dólares por cabeza en el margen bruto”, precisaron los asesores ganaderos.
Este es el estudio completo:
Efecto del cierre de loas exportaciones Riffel y ElizaldeLuego de hacer estos números, Riffel y Elizalde añadieron que solo hubo una actividad que mejoró el margen bruto a partir del cierre de las exportaciones: el negocio corto de engorde a corral de terneros livianos, destinados usualmente al consumo interno.
Como se había supuesto con el anuncio de estas restricciones a la exportación, pero ahora confirmadas en las planillas de mérgenes ganaderos, el nuevo escenario “estimula el cambio productivo a favor de los animales livianos (300 kilogramos) respecto de los novillos pesados (420 a 460 kilogramos), lo cual redundará en una menor producción de carne en el mediano plazo”, dijeron los analistas.

Para Elizalde y Riffel, el cierre parcial de las exportaciones de carne vacuna “fue una medida inesperada para el sector ganadero, no solo por repetida sino también por lo poco efectiva para lograr una disminución del precio de la carne para el consumo interno”.
El análisis de los técnicos parte por interpretar que la medida afectó el precio de venta de las distintas categorías de hacienda en forma diferencial, según se trate de aquellas involucradas en la exportación (caso de la vaca de conserva) respecto de aquellas relacionadas con el consumo interno (animales livianos). Por lógica, esto impactó sobre “el resultado económico de las actividades ganaderas que las generan (cría, recría y engorde a corral)”.
Pero además, los costos directos de las distintas actividades han cambiado desde el cierre de las exportaciones iniciado a mitad de mayo. Las variaciones en los precios de los insumos llegaron incluso al estratégico maíz.

“Existe una gran variación en los precios ganaderos antes y después del cierre de las exportaciones. Los precios más afectados (en forma negativa) son las categorías que se exportan siendo más importante en las vacas (inferior y regular) con 15% promedio respecto de los novillos UE no Hilton, con 9% de promedio”, dijeron los especialistas.
Pero “las categorías destinadas al consumo interno (novillo 390 kilos y terneros/as gordas y vacas gordas), como los novillos Cuota 481, se vieron menos afectadas”, aclararon.
En estos dos meses de cierre y cupos, en tanto, el precio del ternero/a de invernada sufrió un leve retroceso mientras que el precio del grano de maíz tuvo una baja importante en el precio afectada por una caída en precio internacional del grano.
“Estos cambios en los precios relativos pueden afectan sin duda el margen bruto de las distintas actividades planificadas de antemano”, consideraron Riffel y Ellizalde, a la hora de encarar el análisis más fino de cómo quedaron parados los distintos modelos ganaderos.
En el caso de la cría vacuna estos gráficos muestran como se redujo el margen bruto expresado en dólares por cabeza en campo propio (no incluye el costo de oportunidad de la tierra). En campo alquilado (incluye costo de oportunidad de la tierra), los márgenes comienzan a ser negativos.
“Las figuras indican que los resultados económicos fueron afectados por el cierre de las exportaciones tanto en campo propio como campo alquilado. Sin embargo, el impacto fue distinto según el la eficiencia productiva lograda. Cuando el porcentaje de destete es bajo, el impacto negativo es mayor”, explicaron los profesionales. Mientras los campos más tecnificados retrocedieron 9%, los de peor desempeño reproductivo se desinflaron 19%.
En los modelos de recría-terminación el cierre de las exportaciones afectó el margen en forma diferente. Los modelos mas intensivos (mayor carga/ha) que se realizan sobre campos agrícolas (mayor costo oportunidad) fueron los más afectados con una reducción de 15 y 31 dólares por cabeza, para la recría a corral y pastura de alfalfa
Finalmente, en el Engorde a corral el cierre de las exportaciones no afectó el margen del engorde de terneros livianos en forma negativa, a diferencia de lo ocurrido en el resto de los planteos ganaderos.
“Es mas, por otras razones tales como una reducción del 15% en el precio del grano de maíz, este negocio se vio favorecido por las medidas tomadas por el gobierno nacional a mediados de mayo, logrando mejoras de 10 y 12 dólares por cabeza para machos y hembras, respectivamente”, apuntaron loa especialistas.
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]]>La entrada Efecto “desaliento”: Sebastián Riffel conoce mucho de ganadería y advierte que el cepo exportador hará caer la oferta de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En Bichos de Campo, el consultor Sebastián Riffel analizó los impactos de las medidas en los diferentes eslabones de la cadena ganadera. Arrancó por la cría y dijo que el primer impacto tiene que ver con la desvalorización de la producción, pero que hay otros que tiene relación con las decisiones de cada establecimiento y que impactarán en la producción futura de carne.

La cría “es una actividad de las más perjudicadas porque si bien el precio del ternero no es un insumo que haya bajado mucho, a raíz de esta medida la vaca de descarte y la vaca gorda fueron muy perjudicadas”, evaluó Riffel.
Y aclaró: “Por supuesto que los modelos más eficientes -que son los que tienen alto nivel de destete- tienen menos vacas para vender. El que tenga 85% de destete tiene mucho menos vacas residuales que el que tiene 60%, como es el promedio nacional. Cuanto más ineficiente sea el modelo de cría mayor es el impacto”.
Escuchá la entrevista completa:
El especialista ganadero dijo que por ese motivo habrá una reducción notable del resultado económico de los campos de cría. “La baja será de 10 a 20% en los planteos eficientes con campo propio, pero en los alquilan -aun con un planteo eficiente y 85% de destete- la reducción en el margen bruto es de 70%”.
Esto, a juicio de Riffel, “quiere decir que el resultado va a ser muy bajo y eso lleva a menos inversión, a menos poder de compra para ir a buscar un toro o vientres de reposición. Entonces hay pérdida de valor en toda la cadena, menos resultado económico y menos inversión, en alambrados, mangas tanques de agua”, enumeró.
En cuanto al mediano plazo, consideró que es esperable también una baja en el precio del ternero de invernada, porque si deja de ser negocio producir novillos para la exportación habría una mayor tendencia al engorde a corral de hacienda liviana. Para que el negocio le cierre a ese sistema debe ajustarse el precio del alimento y del ternero que les compran a los criadores.
En este punto, Riffel consideró que se esta repitiendo el modelo productivo que llevó el kirchnerismo en su anterior gestión y que los productores optarían entonces por hacer animales de 300 kilos, que no tienen destino en el mercado de exportación. Sucede que, en las condiciones actuales que impone la política, es ése el único modelo con resultados positivos ya que se ajustó levemente a la baja el precio de la invernada y además cayó de forma más significativa el precio del maíz.

El analista consideró que ese modelo de alta oferta de animales de 300 kilos “es la repetición porque es lo único que sabe hacer el kirchnerismo”.
“No analizan el impacto global, pues lo que les importa es tener carne barata y en cantidad en el corto plazo, en un año eleccionario. La visión es muy de corto plazo, pero cuando lo hizo Néstor teníamos más de 60 millones de cabezas y perdimos 12 millones. Hoy partimos de un stock mucho más chico. La medida puede ser más perjudicial si esto no se revierte, sino va a tener impacto negativo para el sector y para toda la economía del país”, advirtió.
Luego agregó: “Nuestra preocupación es que la gente opte por ese modelo productivo, que es lo que el gobierno quiere, que es una posibilidad de producir carne en el corto plazo y afectar la producción de carne a nivel nacional. El escenario es negativo”.
Claramente el otro eslabón afectado por las medidas oficiales es la producción de animales pesados: el engorde de vacas ya se mencionó, pero también se vería afectada la producción de novillos, una categoría que se estaba recomponiendo lentamente luego de haberse perdido la mitad del stock durante la intervención kirchnerista de 2006. Cabe recordar que en 2005 la Argentina tenía más de 6 millones de novillos y que cuando Cristina dejó el poder en 2015 quedaban sólo 3 millones de ese tipo de bovinos.
“Las medidas afectan a otros eslabones como son los que producen novillos de exportación, porque los que se mandaban a la Unión Europea por fuera de la Hilton y que se integraban con China tuvieron una caída de precios significativa”, explicó Riffel.
Además, luego de esta medida se generó una situación de alta incertidumbre que desalienta la apuesta por la producción de este tipo de animales, que lleva un tiempo prolongado.
Riffel aclaró que las medidas hacen ineficiente a toda la cadena, por el desaliento a las inversiones en la cría que terminarán repercutiendo en menos inversiones en infraestructura en los campos y en los rodeos. Esto se traducirá luego en que se producirá menos carne por animal. Y eso a su vez afectará a la industria frigorífica, que además de vender menos carne al extranjero producirá menos kilos por animal, lo que elevará sus costos por unidad producida.
“No es lo mismo faenar un novillo de 450 kilos que una ternera de 300 kilos. E tema complica a toda la sociedad, nos preocupa muchísimo lo que está pasando”, aseguró el experto ganadero.
Riffel concluyó advirtiendo que así “habrá menos kilos por cabeza, menos puestos de trabajo. Desde 2015 se venía revirtiendo la tendencia de producción masiva de animales livianos, pero ahora es probable que en dos meses eso se tire todo por la borda”.
La entrada Efecto “desaliento”: Sebastián Riffel conoce mucho de ganadería y advierte que el cepo exportador hará caer la oferta de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El coronavirus metió la cola en los márgenes ganaderos: Riffel y Elizalde presentan los números de los diferentes planteos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La devaluación del peso ocurrida en agosto del año pasado, después de las PASO, afectó los precios relativos de la mayoría de los insumos que intervienen en los diferentes planteos ganaderos, así como del producto (terneros, animales terminados, etcétera). Los insumos aumentaron en pesos en forma significativa post-devaluación, sobre todo aquellos relacionados en forma directa al tipo de cambio, tal es el caso de los granos y subproductos de la agroindustria condicionados por el tipo de cambio”.
Este proceso es bien visible en el primer cuadro elaborado por los consultores:

Pero Riffel y Elizalde marcan que “a partir de mediados de marzo de este año comenzó a operar un factor imprevisto como fue el efecto del coronavirus, con efectos negativos sobre las variables económicas. Esto tuvo consecuencias internas (mayor emisión monetaria y aumento del tipo de cambio, aumento de la desocupación y pobreza, etcétera) y externas (caída en el precio de los comodities, menor exportación de carne a UE, etcétera), que afectaron los precios relativos nuevamente”.
Hay un cuadro específico para mostrar lo que sucedió con las variables ganaderos en este último bimestre. En principio, se puede observar que en los últimos dos meses el tipo de cambio y el precio del ternero aumentaron en la misma magnitud (7% y 8%, respectivamente), mientras que se registraron caídas en el precio del maíz y la hacienda gorda, de entre 4 y 5%:

Queda claro, la situación cambió. ¿Pero como impactó entonces el coronavirus sobre la rentabilidad de los diferentes modelos ganaderos que se realizan en el país. El informe de Riffel y Elizalde justamente compara los resultados económicos de diferentes actividades (cría, recría-terminación y feedlot) obtenidos para este año y compararlos con los obtenidos el año anterior para la misma fecha. La comparación s eha hecho a marzo y a mayo de cada año.
Descargar el estudio RESULTADOS ECONOMICOS DE LOS DIFERENTES SISTEMAS GANADEROS DE PRODUCCION DE CARNE VACUNA (Riffel y Elizalde, 2020)
Los analistas se detienen en diferentes modelos. Uno de cría que logra un porcentaje de destete del 80%, otro de recría y terminación; y finalmente un feedlot de terminación sin recría previa. En todos los modelos se asumió un precio de venta del novillo sobre base 410 kilos menos 6% gastos comerciales y un precio de compra del ternero más 7% gastos comerciales. El desbaste fue del 5% en la venta y la mortandad del 1,5%.
En estos dos cuadros se puede ver la evolución de los márgenes brutos (por cabeza y por hectárea) de cada una de esas actividades, realizadas sobre campo propio, para los tres momentos planteados (marzo 2019, marzo 2020 y mayo 2020).
“Las figuras indican que los resultados económicos son variables entre actividades. Cuando comparamos marzo 2020 contra marzo 2019 se observa una mejora en la cría y una disminución del resultado en todas las actividades de recría y terminación, respecto del año anterior. La cría en campo propio, sigue siendo una actividad de margen moderado, aunque este año fue la única que mejoro los resultados económicos, llegando a 126 dólaresd por cabeza (u$s/cab) y 88 dólares por hectárea (u$S/ha)”, apuntaron lso expertos ganaderos.
Pero de inmediato aclaran que “el resultado de esta actividad se reduce drásticamente cuando se realiza en campo alquilado. A diferencia de años anteriores, la cría puede pagar el costo de alquiler de la tierra y generar un resultado neutro a levemente positivo”. Esto se puede ver en estos dos gráficos:
Con todos estos cambios, hay cosas que Riffel y Elizalde deciden remarcar. Por caso, que “la cría en campo alquilado, que históricamente fue una actividad de márgenes negativos, presenta un resultado neutro tanto en u$s/cabeza como en u$s/ha”.
En la misma sintonía, concluyeron que “los mayores aumentos de precios registrados en los precios de la hacienda de invernada respecto de la destinada a faena y una suba moderada en los costos de alimentación y personal afectaron a todos los planteos ganaderos de recría y/o terminación. Por esta misma razón, la cría mantuvo los resultados económicos, aunque lejos de ser muy positivos sobre todo referidos por unidad de superficie”.
Otra conclusión es que el coronavirus “modificó radicalmente los resultados económicos respecto del mes de marzo de este mismo año”.
“En este sentido, la actividad cría fue la única que no sufrió variaciones en los resultados económicos, mientras que todos los planteos de recría y terminación se vieron muy afectados. En la medida que no reacomoden los precios de la hacienda gorda (por mayor tracción de la exportación fundamentalmente) la ganadería va a atravesar una situación muy difícil este año”, fue la delicada conclusión de los consultores.
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]]>La entrada El análisis de Elizalde & Riffel: Quiénes ganan y quiénes pierden con el nuevo peso mínimo de faena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La consultora Elizalde & Riffel analizó la Resolución 74/19, publicada el 6 de marzo, la cual redujo el peso mínimo de faena de las hembras a 140 kilogramos res con hueso. La idea es evaluar el impacto de dicha medida sobre la producción de carne y estacionalidad de la misma, como así también establecer algunas recomendaciones para lograr planteos ganaderos rentables escapando a esta resolución que tiene mucho de político y poco de técnico.
Muchos opinaron que la resolución tiene efecto “electoralista” y fue hecha a medida del consumo liviano, más específicamente de un sector o grupo que se dedica a esto. Aún cuando no lo sea, la resolución así escrita y justificada genera un sensación tan parecida que es imposible discernir las diferencias. Las opiniones que se conocen no responden al conocimiento técnico, ni a si la producción va a bajar o subir, etcétera, sino más bien que es una medida conveniente para que el Estado no se entrometa más con la actividad ganadera.
Rara explicación porque en realidad no es que se eliminen completamente las restricciones sino que cambian las reglas de la misma (macho sigue en 300 kilogramos y hembra por encima de 245 kilogramos). Por caso, el Estado se sigue entrometiendo igual y sería lo mismo que decir que el Estado no se entromete más en nuestras ganancias porque decidió bajar la alícuota del impuesto a la Ganancias del 35 al 32%, por ejemplo.
La mayoría de las opiniones provienen de los sectores beneficiados que enumeraremos más abajo, aduciendo las causas que detallaremos. Pero la opinión más coherente (y no poco interesada) fue la de Sergio Pedace, de la Cámara de Matarifes, quien dijo que si bien ellos se benefician temporalmente por recibir menos grasa, esta media es una “sabana corta” porque resta cualquier mejora de elevar el peso de otra categoría. Y así se podría seguir agregando opiniones en favor o en contra.
Ver Confirmado: Bajan hasta 250 kilos el peso mínimo de faena para las hembras
Un poco de historia. El interés de bajar el peso de faena de parte de un sector de la industria no es actual sino que comienza con el inicio del actual gobierno. La necesidad de bajar el peso de faena (además no se hacia discriminación de machos y hembras) ya se discutía en el 2016.
El querer bajar el peso de faena se aceleró con el intento del gobierno de controlar la comercialización de carne (evasión, cortes, etcétera). La aparición de la sequía de 2018 fue otro argumento para que el Ministerio de Agroindustria (hoy devenido a Secretaría) baje el peso de faena por 90 días. Luego, la presión sobre la Secretaria continuó y se logró que el 10% de los animales puedan faenarse debajo del peso permitido. El argumento fue siempre el mismo: como no se puede hacer recría, o no es negocio, o demora mínimo un año, hay que engordar rápido un animal destetado liviano (sobre todo porque quienes lo proponen son un sector de la industria que poseen engordes de gran magnitud).
Pero este argumento sirve para realizar un negocio financiero de engorde muy rápido (cuanto más rápido mejor) que provoca que muchas veces los animales no alcanzaran el peso de faena. Por esto el interés por bajarlo persistió en el tiempo.
Todo esto transcurría en momentos en que no había corrección del precio de la hacienda y por lo tanto no había componentes inflacionarios. Es decir, no se podía culpar a la carne como causa de suba de precios.
La llegada de la corrección del precio de la carne y de la invernada en 2019 generó el inicio de una nueva oportunidad para bajar el peso de faena. Por esas casualidades, esto tiende a ser muy conveniente y oportuno para que fluya la idea de controlar el precio de la hacienda (no se sabe si de la carne al mostrador) en un año electoral y después de un febrero donde la carne vuelve a tener la culpa de la inflación.
Ver En vez de subirlo, una cámara pide aflojarle al peso mínimo de faena
Algunos sectores sabían que esta baja iba ocurrir pero lo ocultaron. Se sabía que se iba a bajar el peso de faena a 270 kilogramos y que iba a ocurrir recién en julio. Ahora que aparece la resolución con una sorpresa de peso mínimo de 245 kilogramos aproximadamente, y en abril en lugar de julio, muchos se rasgan las vestiduras porque los toma por sorpresa.
Así llegamos al presente, donde se mezcla una suma de intereses cruzados a la resolución que se publicó el día después de las murgas y el carnaval. Como en el juego del Estanciero, retrocedimos a cerca del punto de partida previo a la década ganada.
La resolución. Los argumentos que figuran en la resolución son poco menos que preocupantes, dado que parecen redactados directamente por el sector de la industria que quería bajar el peso. Se aduce que la reducción es por cuestiones de “la propia biología”(???). ¿La biología…. cuando cambió? ¿Ahora o en el 2015? ¿Cambió sólo en Argentina o también en el resto del mundo?
Bueno saberlo, porque vamos a tener que cambiar las currículas de las Facultades de Agronomía, Zootecnia y Ciencias Veterinarias de la Argentina para adaptarnos a la “nueva biología”.
Que la hembra es menos eficiente que el macho no es ninguna novedad. Pero que por esto no se la pueda recriar es error conceptual gravísimo. Requiere de otro proceso que el macho, pero no quiere decir que no se pueda hacer. Además las diferencias metabólicas entre sexos no son de tal magnitud para haber dejado el macho en 300 kilos y la hembra en 245 kilos.
Se argumenta que la medida no cambia la producción por la mejora de la eficiencia del animal liviano. Por lo tanto, se confunde producción con eficiencia. Una cosa es gastar menos alimento para producir un kilo y otra es producir menos kilos de carne. La hembra es un 5% menos eficiente pero NO un 20% menos eficiente respecto del macho.

Los argumentos de la resolución tampoco explican el criterio hormonal, metabólico y nutricional para haber fijado los 245 kilos y no los 270 kilogramos. ¿Y por qué no a los 225 kilogramos? O a los que fuera…. Uno se pregunta cual habrá el algoritmo matemático por el cual se decidió establecer el peso de la res en 140 kilogramos.
¿Quiénes se pueden beneficiar con esta medida?
¿Quiénes se pueden perjudicar con esta resolución??
¿Cómo se podría haber resuelto este tema?
En cualquier parte del mundo civilizado una problemática de esta característica y/u otras cuestiones técnicas, se resuelven por alguna o varias de las siguientes acciones:
Más allá de lo bueno y lo malo o de lo acertado o no de esta medida, es muy triste ver para las generaciones que nos suceden -a pesar de haber cambiado de clima político, de haber pasado los años-, que no se ha evolucionado mucho y seguimos con la misma ineptitud para poder enfrentar y solucionar nuestros problemas.
La entrada El análisis de Elizalde & Riffel: Quiénes ganan y quiénes pierden con el nuevo peso mínimo de faena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “Raciones de autor”: Las vacas ya disfrutan de platos con firma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La ganadería argentina está lanzada hacia un proceso de intensificación en el que una materia clave resulta ser la alimentación de los bovinos, que cada vez es más sofisticada y utiliza un mayor número de ingredientes. Los feedlots o corrales de engorde han pasado a ser una pieza clave del proceso productivo, y allí -cual restaurante- comienzan a tallar cada vez con más fuerza los expertos en nutrición. No son cocineros pero más o menos, porque preparan las raciones justas para cubrir los requerimientos de los animales.
En este contexto de acelerada especialización en el campo de la nutrición animal, en la Argentina ya existen media docena de “chef” que incluso han decidido elaborar sus propias raciones o platos, y que le ponen su firma al producto comercial. Uno de estos pocos casos es el de la dupla formada por Juan Elizalde y Sebastián Riffel, que se asociaron con la firma Provimi, adquirida hace un tiempo por Cargill y con planta en Venado Tuerto, y proponen a sus clientes “soluciones integrales” para alimentar a su ganado.
De esa experiencia, y de la evolución del feed lot en la Argentina, hablamos con Riffel. Mirá acá la entrevista completa:
Riffel explicó que junto a Elizalde diseñaron una línea de suplementos vitamínico-minerales para el engorde bovino “que cubre todos los requerimientos de macro y microminerales, vitamina D y monensina”.
Luego enfatizó: “Es lo que recomiendo y tiene mi firma por estar convencido de lo que hay que usar”.
Según Riffel, los feedlots llegaron a la Argentina para quedarse, aunque todavía hay que trabajar mucho en la eficiencia del sistema. No solo en la confección de las raciones sino también en el manejo. “Uno en el corral es menos permisivo a la hora de tener errores porque a diferencia del manejo pastoril el período de tiempo para lograr resultados es más rápido y hay que sacarle provecho”, explicó el experto.
“Hay una evolución hacia el profesionalismo, pero el 50% de los feedlots todavía son desprolijos. Y trabajar bien o mal es el cambio entre ganar o perder plata. Un feedlot bajo los mismos parámetros de costos y precios de insumos puede perder hasta 1.000 pesos por cabeza, o ganarlos si es que hace las cosas bien”, destacó Riffel.
Para tener el mejor restaurante, desde esta lógica, hay que estar pendiente de todos los detalles y no solamente ofrecer los mejores platillos. “Además del alimento (que es una parte del éxito del manejo a corral), hay que hacer una buena lectura de comederos, que no les sobre ni falte alimento. Trabajar con 2 o 4 frecuencias de alimentación y que nunca haya comida en exceso. Y siempre reducir los desperdicios, tanto en el patio de comida como en la distribución. Todo eso hace a la eficiencia del uso de los alimentos, más allá de la fórmula diseñada”, explicó el especialista.
Bichos de Campo preguntó si el crecimiento del feedlot implica el final de la ganadería de base pastoril tradicional en la Argentina. Riffel contestó que los corrales deben funcionar como un complemento al modelo pastoril.
“Debe ser un eslabón más en el ciclo de producción del novillo. No hay que hablar del feedlot que cría y termina a un ternero bolita, sino hacer recrías a pasto -que pueden ser cortas (6 a 8 meses) o largas (un año en alfalfas por ejemplo)-, donde el novillo entra a terminarse en los corrales durante 70 a 80 días. Sino hacemos esto y ese novillo siguiera a pasto, tardaría 6 a 8 meses en terminarse”, explicó el experto en nutrición.
El especialista que pone su firma a las raciones sí ve en el feedlot una herramienta ineludible para llegar al novillo pesado que se desea producir para exportar. Pero a la vez advirtió que “hay que aprovechar la producción de pasto en distintos ambientes que tiene la Argentina”.
En cuanto a la imagen negativa que una parte de la sociedad tiene sobre el sistema de producción intensivo en los feedlot, Riffel reconoció que el maltrato animal y el hacinamiento existen en algunos establecimientos que trabajan mal. Pero aclaró que si los animales ganan peso a tasas superiores a 1 kilo por día, no hay forma de que la estén pasando mal.
“Hay una gran tarea por hacer en bienestar animal pero hay muchos que trabajan bien y son los que obtienen resultados positivos”, afirmó. Y destacó que la carne de feedlot argentina es “la más natural” del mundo, ya que en el país no se utilizan anabólicos u hormonas de crecimiento, como sí sucede en otros países ganaderos.
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