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La entrada A la mitad del gobierno de Alberto, Domínguez relanzó la política forestal: Quieren plantar dos árboles nuevos por habitante se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El actual ministro Julián Domínguez fue quien tomó la posta luego de dos años signados por la pandemia, la inmovilidad de las anteriores autoridades políticas de Agricultura y un silencioso trabajo de Daniel Maradei, el director forestal nacional Daniel Maradei, por recuperar fondos para desplegar esta política, que básicamente consiste en aplicar los estímulos de la Ley 25.080 de Bosques Implantados aprobada en 1999 y ya prorrogada en dos ocasiones.
Entusiasta, como suele ser en sus anuncios, Domínguez anunció hoy “un auspicioso plan de forestación impulsado por su cartera” y pensado en función de “el presente y en las futuras generaciones, poniendo en valor el cuidado del ambiente”. La idea es, de aquí al final del mandato de Alberto, implantar la menos dos árboles por habitante.
“En 2022 vamos a iniciar un programa para plantar 100 millones de árboles en todo el país”, destacó Domínguez, que no dio precisiones sobre las medidas para llevar a cabo ese objetivo.
El ministro añadió que “el Programa tiene como objetivo plantar, cuidar y acompañar en su crecimiento 100 millones de árboles en todo el país, un equivalente a dos árboles por habitante”. En otro tramo el funcionario indicó: “Queremos que este programa sea una motivación nacional para poner en valor nuestra posición geográfica como país, para poner en valor el cuidado del ambiente”.
La excusa para lanzar este plan fue la presentación de un largo trabajo para que la Argentina cuente con un inventario forestal. El titular de la cartera agropecuaria destacó al respecto que “después de 20 años se puedan conocer las conclusiones del relevamiento de la industria forestal, porque sin dudas va a ser punto de partida para pensar la estrategia de negocios, por un lado, y de políticas públicas del Estado Nación y el Consejo de Ministros, por el otro”.
Veremos.
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]]>La entrada Vicente Dell’Arciprete pone garra y corazón para sostener la Estación Forestal 25 de Mayo del INTA, que tiene un gran banco de especies y distribuye plantines hacia todo el país se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El establecimiento no fue siempre del INTA. Inició su recorrido como escuela agropecuaria y luego pasó a formar parte del Instituto Forestal Nacional (IFONA), pero cuando ese organismo se disolvió en 1991 esta estación forestal y algunas otras quedaron bajo el paraguas del Instituto de Tecnología Agropecuaria.
Actualmente cuenta con una superficie de 115 hectáreas, ubicadas a siete kilómetros de la localidad bonaerense de 25 de Mayo. Entre sus principales tareas está la investigación, la experimentación y la transferencia tecnológica de especies forestales, tanto en forma de plantas como de semillas. La estación se ha convertido en uno de los principales bancos de especies de todo el país, y su producción, multiplicación y venta se realiza a través de la Asociación Cooperadora del INTA Pergamino. Se especializa en sauces y álamos, que son las más difundidas en esta región del país. Pero hay semillas, plantines o estacas de un montón de árboles diferentes.
“Tenemos parcelas experimentales donde producimos semillas que se multiplican, y después por otra parte multiplicamos clones de álamo y de sauce, entre otras especies, que son nuestro ícono a nivel de producción forestal. Tenemos un banco clonal genético que es una reserva de variedades. Trabajamos con muchos clones para indicarle al productor cuál puede plantar según el tipo de suelo. De sauces y álamos debemos tener 120 clones distintos. Algunos todavía siguen experimentándose y otros ya son comerciales”, explicó a Bichos de Campo Dell’Arcipetre.
“Eso es un poco el por qué de poner carteles en las rutas. Al ver la palabra forestal la gente consulta, sabe que es un lugar donde hay plantas y donde puede preguntar. La idea fue ubicar a la estación y motivarlos”, agregó el investigador.

Teniendo ese gran reservorio forestal -el más importante de la provincia de Buenos Aires y del cual salen muchas semillas y plantines rumbo a varias provincias del país- se podría pensar que la experimental está llena de trabajadores, dada la gran extensión de la misma. Pero a Bichos de Campo le asombra cierta sensación de soledad. Es evidente que esta estación atraviesa una escasez de mano de obra preocupante, pese a que Vicente se desvive para tapar los agujeros como puede.
“Acá somos 7 personas con el administrativo incluido, y lamentablemente debido a la pandemia se redujo la planta. Tuvimos que enfrentar esta situación hasta hace un mes con solo dos auxilares de campo. Tratamos de cumplir, dentro de nuestras posibilidades y haciendo un gran esfuerzo, con los productores del resto del país”, reconoció con pesar Dell’Arcipetre.
Mientras el coronavirus mantenía a todos encerrados, a la Estación seguían llegando pedidos de estacas, plantas o semillas de todas partes del país. Por ejemplo, cuenta el investigador que ahora existe una gran demanda de álamos desde Córdoba a raíz de la sanción allí de una ley que obliga a forestar al menos 2% de la superficie de todos los campos. Responder a ese tipo de pedidos -además de a la de investigadores, viveros, municipios o productores particulares interesados en implantar sus propios bosques- tiene que ver con la necesidad de generar ingresos para sostener a la estación, que si bien logró sobrevivir no está en las mejores condiciones en que debería dada su importancia.

“Hoy estoy orgulloso de decir que la estación la hemos podido mantener. Quizás no como estaba antes del inicio de la pandemia. No ha habido un gran deterioro, salvo algunas partes en donde debimos dejar el cuidado a un lado, como por ejemplo cortar el pasto. En general tenemos las herramientas caminando y la maquinaria en funcionamiento, que no es poca cosa”, afirmó el técnico.
El estado de cosas no sorprende si se tiene en cuenta la situación del sector forestal a nivel nacional. Lo que ocurre en esta estación del INTA es un claro ejemplo de la falta de promoción e incentivos que tiene esta actividad. Así lo demuestran las estadísticas: la superficie forestada no ha crecido de 1,2 millones de hectáreas desde hace muchas décadas, cuando la Argentina está en condiciones de elevar fácilmente su área de bosques implantados hasta un piso de por lo menso 5 millones. Pero la Ley 25.080 promociona las nuevas plantaciones con subsidios que usualmente llegan tarde y desactualizados por la alta inflación.
“Eso es lo que a veces nos pone un poco mal a quienes venimos tirando del carro hace muchos años en el tema forestal. Argentina tiene superficies que no compiten en lo más mínimo con la agricultura y la ganadería. Pero no llegamos a tener más de 40.000 o 50.000 hectáreas nuevas por año”, señaló Dell’Arcipetre. Muchas de las que se implantan, especialmente en la región del delta bonaerense y de la pradera pampeana, reciben estacas o plantines de esta estación forestal.
Mirá la nota completa acá:
Una de las razones que el especialista esboza es que el productor no ve rentabilidad en un cultivo agrícola de largo plazo, que solo puede ser cosechado en 12 o 15 años. Esto se debe en parte a la falta de incentivos y a la concientización sobre la potencialidad que tiene la actividad.
“El tema forestal no termina en cortar la madera que se va a comprar en el aserradero. La captación de carbono, la acción contra el cambio climático, la generación de sombra, son ventajas comparativas. Tenemos que pregonar que la forestación no es solo forestar. Los árboles pueden convivir con los cultivos agrícolas y sabemos muy bien que puede convivir con la ganadería en los sistemas silvopastoriles”, sostuvo el especialista.
En ese sentido, la actividad de un vivero forestal como el del INTA en 25 de Mayo no solo está ligada a una apuesta al largo plazo. También se trata de una actividad muy artesanal, que no puede automatizarse ni mecanizarse. De allí la necesidad de que esta experimental cuente con una mayor dotación de mano de obra calificada que pueda supervisar y atender los distintos cultivares.

Pero aún con todo el viento en contra, Dell’Arcipetre espera con los brazos abiertos y las ganas intactas de responder dudas a todo aquel que quiera acercarse a visitar la estación, la que ha sido su casa por más de 40 años. “Acá se puede acercar todo el mundo y se atiende a todo el mundo. Ya sea un productor particular, una empresa o un municipio, así sea por una planta o por una forestación de diez hectáreas”, invitó.
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]]>La entrada ¿Seguro verde o eco impuesto? El Senado aprobó la creación de un programa de sustentabilidad ambiental que permitiría financiar las nuevas forestaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El PROSAS se integrará con el aporte obligatorio que deberán realizar los asegurados del seguro del ramo automotor, en una proporción de 0,5% de la prima que será liquidada trimestralmente sobre los seguros directos, deducidas las anulaciones, de acuerdo con lo establecido en el artículo 81 inciso b) de la ley 20.091“, dice el artículo 2 del proyecto.
Los memoriosos recordarán que algo similar fue impuesto por el gobierno de Mauricio Macri allá por el 2018. En esa oportunidad, el bautizado “Seguro Verde” consistía en derivar el 1% de todos los seguros automotrices contratados para sostener las nuevas forestaciones, y de alguna forma quitarle un gasto al Presupuesto de Agroindustria en época de ajuste fiscal. Permitió, por aquellos días, comenzar a saldar una importante deuda del estado con los forestadores, que trepaba más allá de los 600 millones de pesos.
De nuestro archivo: Macri anunció un “seguro verde”, en las pólizas del auto, para financiar las nuevas forestaciones
Este ajuste en la alícuota llevaría el presupuesto actual de 70 millones a más de 100 millones de pesos, según indicó el senador misionero, autor de la propuesta Maurice Closs (FDT). El 10% de los aportes recibidos serán aplicados por la Dirección Nacional de Desarrollo Forestal para cubrir los gastos necesarios para la implementación de las acciones asignadas en la Ley N° 25.080.

“El sector forestal se quedaba sin presupuesto y los planes y política se discontinuaban. ¿Por qué necesitamos financiar al sector forestal? Porque esas inversiones son de mediano y largo plazo. ¿Por qué obligatorio? Porque así todos los que participen ayudarán a bajar esa alícuota. Esto logrará que nuestro país tenga ventajas comparativas y competitivas en una industria que es sumamente generadora de puestos de trabajo, inversiones y que tiene mucho por crecer”, afirmó Closs.
Agregó luego que la ampliación de los bosques implantados tendrá un impacto positivo en el medio ambiente al generar “un efecto purificante”.
Sin embargo la oposición mostró sus reservas a esta iniciativa. “Un eco-impuesto o un impuesto verde, que es lo que pretende ser esta prima sobre los seguros automotores, es una herramienta fiscal que tiene que cumplir tres condiciones: se debe imponer sobre actividades que han demostrado su impacto ambiental negativo; debe perseguir el fin de modificar positivamente patrones de consumo y de producción; los fondos deben destinarse a la promoción de actividades bajas en carbono”, señaló la presidenta de la Comisión de Ambiente, Gladys González (PRO-Buenos Aires), que no parecía recordar que la idea original fue de su propio partido.
“En este caso esas tres condiciones no se cumplen porque no desincentivamos a los responsables de la contaminación o de las emisiones de carbono, como podía ser el impuesto a los combustibles fósiles o las industrias, y lo hacemos sobre las aseguradoras, no en quienes deben cambiar hábitos”, agregó.

Según Gonzáles, el 97% de las plantaciones son de especies exóticas como el pino, el sauce y el eucalipto, y numerosas organizaciones como el Conicet han aclarado que estas no garantizas la absorción de carbono.
“Esta es una ley de promoción de la actividad forestal, no un programa de sustentabilidad ambiental y va a ser financiado por todos los argentinos. Todos reconocemos que la ley de bosques está desfinanciada. Si queremos que aporten respecto a la sustentabilidad ambiental mejor hubiese sido destinar los fondos al fondo nacional de enriquecimiento y conservación de los bosques nativos”, sentenció.
Fue por esa razón que la senadora solicitó la conformación de una Comisión Bicameral de seguimiento de la implementación de esta ley, porque “hablamos de mucho dinero” y su trabajo permitiría “influir en la política forestal que queremos”.
La iniciativa finalmente fue aprobada por 52 votos afirmativos, 1 negativo y 10 abstenciones, y ya fue girada a la Cámara de Diputados para su tratamiento.
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]]>La entrada El sector forestal advierte que la exportación de madera como materia prima sin industrializar está desabasteciendo los aserraderos locales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nos falta madera en las industrias por la exportación de rollos. Los grandes cosechadores se han volcado a hacer la logística de lo que se exportan a China dejando desabastecido nuestros aserraderos. En algún momento va a haber un bache muy importante”, advirtió a Bichos de Campo Guillermo Fachinello, presidente de Apicofom.
Desde 1947 esta asociación Apicofom –la más antigua de Misiones- congrega y representa a todos los actores de la cadena foresto industrial. Si bien las empresas encargadas de desarrollar las forestaciones obtuvieron una relativa estabilidad fiscal por parte de los distintos gobiernos, gracias a la Ley 25.080, desde aquel episodio de Botnia no hubo grandes inversiones industriales en el país para absorber la masa de bosques implantados. En ese contexto comenzó a preocupar el aumento en la exportación de madera como materia prima.
-¿Considera que se trata de un a situación negativa para los aserraderos y quienes agregan valor?- le preguntamos a Fachinello.
-Por supuesto. Nosotros creemos que todos los sistemas de producción tienen que convivir. Pero en principio tendríamos que dar prioridad a la gente que da valor agregado y trabajo a nuestro personal.
Mirá la entrevista completa a Guillermo Fachinello, presidente de Apicofom, acá:
La falta de reglas claras de Argentina terminó por provocar que las inversiones y la radicación de nuevas industrias nunca lleguen, y que no exista la suficiente capacidad para procesar la madera al interior del territorio nacional. Uno de los grandes faltantes son las industrias de tableros, capaces de darle un valor agregado al rollo de madera, que no es más que el tronco sin su corteza.
-¿Los rollos que se hacen en Argentina podrían procesarse aquí?
-Sí pero que no alcanza para todo y no estamos dando las condiciones para que vengan inversores de afuera. Tenemos que ver en qué estamos fallando.

–¿Qué necesitan ustedes como agregadores de valor interno?
-Hay que ir trabajando en todos los costos de producción. En Misiones no tenemos gas para producir y en 30 días la energía aumentó un 58%. Pedimos algún diferencial respecto a eso. No tenemos los puertos habilitados y estamos a mil kilómetros de primer puerto para exportar. Necesitamos facilidades para trabajar y planes estratégicos en todas las provincias para que podamos aumentar el uso de la madera en la construcción.
Fachinello indicó además que la exportación debe pensarse no sólo en términos de volúmenes sino de mercados que ofrezcan mejores precios. Tal es el caso de Estados Unidos y Centro América, que ofrecen un diferencial por madera de mejor calidad. En el mientras tanto, sostuvo que es importante generar condiciones para poder sostener la competencia con nuestros vecinos de Chile y Brasil.
El presidente señaló también la necesidad de leyes laborales más flexibles, que permitan las capacitaciones a obreros más jóvenes.
-Básicamente necesitan un plan de desarrollo forestal para que la madera se procese acá y podamos exportar con valor agregado…
-Sí- resumió el industrial.
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]]>La entrada ¿Hay trabajo en el campo? Desde Concordia se impulsa como salida laboral la construcción de viviendas con madera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Martín Sánchez Acosta, ingeniero forestal que trabaja en el INTA Concordia investigando mucho sobre este tema, es además uno de los capacitadores del Centro de Formación Profesional 2. En Bichos de Campo, explicó que “hay un punto más importante que la madera en sí y es lo que se puede hacer con ella, a través de la capacitación”.
“Hay un punto que, para mi es más importante que el productivo, y es el de mejorar la calidad de vida de la gente. Nosotros hicimos capacitaciones en Canadá, trajimos incluso a los canadienses para que nos enseñen a hacer casas como las de allá, donde reside uno de los estándares de vida más altos del mundo. Esto significa transferirle conocimientos directos a la gente de menores recursos”, apuntó.
El ingeniero forestal, que trabaja en el área de tecnología de madera, explicó que “apuntamos a la madera de calidad, y a tener un producto con el mayor valor agregado posible, tanto desde el mejoramiento genético como desde el manejo de las plantaciones”.
Lo interesante según Sánchez Acosta, es que, “enseñándoles, las clases de menores recursos pueden lograr hacer una casa con los materiales que tienen en la zona, y lograr una casa que supera a una casa de mampostería de planes sociales”.
Mirá la entrevista completa realizada a Martín Sánchez Acosta:
Sánchez Acosta agregó que están ayudando a unos barrios de bajos recursos en Concordia. “Tratamos de demostrarles que con el mismo esfuerzo y casi con el mismo material con que armamos una casilla, podemos armar una casa que tiene un comportamiento totalmente diferente. Estas casas derrumban mitos, como el tema de la durabilidad. Una de las casas modelo armadas por el INTA sufrió vientos de más de 200 kilómetros por hora, y aguantó”, describió.

El ingeniero analizó que “la juventud está leyendo este tema, y hasta construye con materiales renovables. En este punto, un término al que terminaremos acostumbrándonos es al del carbono neutral”.
El carbono neutral se logra, según Sánchez Acosta, cuando “un material que en su momento capturó dióxido de carbono de la atmósfera, y todo lo que uno emitió al cortarlo, transportarlo y procesarlo, esas emisiones se equilibran con lo que capturó y termina volviéndose neutro. Ese carbono atrapado, se queda en la madera y en una vivienda que durará años y no volverá a la atmósfera”.
Acerca de si el recurso madera ofrece una real salida laboral en la zona, de modo ambiental y sostenible, Sánchez Acosta manifestó que “antes había una barrera enorme, porque la madera no era considerada como material tradicional; entonces no entraba en ningún plan de Gobierno o crédito. Pero eso se derogó el año pasado”.
“Ya se abrieron las puertas a construir casas de madera, y hoy día, por ejemplo en Colón, se hacen financiadas por el Banco Nación, y son aseguradas siempre y cuando se usen tecnologías como las que usamos acá”, explicó.

El especialista en construcción de madera dijo que hay todo un trabajo en conjunto detrás. “Desde el INTA trabajamos con el Centro de Desarrollo Foresto Industrial (CeDeFI), con el INTI, y con universidades como la UTN o la de Concepcion del Uruguay, en donde definimos pautas de construcción similares a las de Canadá. Con esas pautas, conseguimos créditos”, enunció.
Sánchez Acosta agregó que “Entre Ríos fue la primera provincia en sacar una ley mediante la cual, el 10% de las casas que compre el Gobierno, estén hechas de madera. Prueba de eso es que en Concordia se esté haciendo todo un barrio con 250 viviendas que siguen estas pautas. Misiones es la provincia con más experiencia en esto, y nosotros vamos atrás de eso”.
De la oferta forestal de toda la Argentina, “el pino se lleva el 60%, el eucalipto un 30% y el resto son salicáceas, básicamente sauces y álamos. Otro resto se aboca a especies raras, pero el fuerte de Argentina siempre fue el pino”, describió.
Pero para el ingeniero forestal, “la madera del futuro es el eucalipto, porque al ser de plantación, es renovable y tiene una gama de usos muy grande; va desde celulosas, tableros de MDF como se los conoce, hasta maderas aserradas”.
“La tendencia es ir hacia maderas certificadas en muchos productos”, concluyó.
Para tomar contacto con Martín Sánchez Acosta y el proyecto de capacitaciones de construcción de viviendas con madera de plantación, se puede llamar por teléfono al 0345 429 0000 o escribir un mail a: sanchezacosta.martin@inta.gob.ar
La entrada ¿Hay trabajo en el campo? Desde Concordia se impulsa como salida laboral la construcción de viviendas con madera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Marcos Pereda: “El sector forestal requiere de una política de Estado que trascienda todos los gobiernos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pereda expresó que “el desarrollo depende de la instalación de industrias que puedan tener la capacidad de absorber esa producción”, y ante la pregunta acerca de porqué Uruguay logra ese propósito mientras que Argentina no, el coordinador de la Mesa Foresto- Industrial consideró que “esto responde a la seguridad jurídica que nuestro país ofrece al mundo desde hace décadas, y las crisis económicas no ayudan para nada”.
“Si no es por Vaca Muerta, no ha habido ninguna inversión importante en Argentina, y Vaca Muerta fue tomada como una política nacional de Estado. Y precisamente el sector forestal requiere de una política nacional de Estado que trascienda a todos los gobiernos, que pueda tener una política pública estable, sólida y que se consolide”, disparó Pereda.
Escuchá el reportaje completo realizado a Marcos Pereda en Bichos de Campo:
Al respecto de la ley de Inversiones para Bosques Cultivados, Pereda explicó que “no es sólo la ley, ya que esta promueve la plantación, y no es el principal problema la plantación, ya que tenemos un gran potencial por delante para seguir forestando. Lo que más precisamos es que puedan industrializar los productos. La madera no es como la soja que tiene gran valor y que se puede exportar, sino que a la madera hay que procesarla y agregarle valor”.
En cuanto a la exportación, Pereda dijo que “es muy incipiente la exportación de madera en Argentina, lo que se debió al cepo cambiario del gobierno anterior, a la caída de la demanda internacional en 2008 que irrumpió con el mercado de la construcción en Estados Unidos, y ahora se suma la falta de competitividad con tipo de cambio alto, falta de puertos y la falta de inversión de las industrias”.
En relación a los requerimientos del sector forestal para despegar, Pereda exigió que “necesitamos competitividad, y por eso las mejoras en logística son fundamentales. Y después necesitamos una ley que promueva a las grandes industrias con una estabilidad económica y seguridad jurídica para que se puedan instalar. Imagínense que para que cada planta se instale se necesitan 1.500 millones de dólares; se requieren al menos de 20 años de estabilidad y nuestro país, eso, no lo brinda”.
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