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Silos Mengo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 21 Sep 2021 14:12:29 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png Silos Mengo – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Hasta los bulones para armar silos se traen de Brasil: “La sustitución de insumos importados es una de las cuentas pendientes que tenemos las fábricas”, define la cordobesa Luciana Mengo http://wi631525.ferozo.com/hasta-los-bulones-para-armar-silos-se-traen-de-brasil-la-sustitucion-de-insumos-importados-es-una-de-las-cuentas-pendientes-que-tenemos-las-fabricas-define-la-cordobesa-luciana-mengo/ Tue, 21 Sep 2021 13:55:38 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80350 Las fábricas nacionales de maquinaria agrícola y otros implementos para el sector atraviesan una buena etapa y esto siempre se nota en la demanda de empleo calificado: en las 200 empresas que existen en Córdoba, las ventas crecieron 30% este año y eso obligó a incrementar 20% la dotación de mano de obra. Pero Luciana […]

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Las fábricas nacionales de maquinaria agrícola y otros implementos para el sector atraviesan una buena etapa y esto siempre se nota en la demanda de empleo calificado: en las 200 empresas que existen en Córdoba, las ventas crecieron 30% este año y eso obligó a incrementar 20% la dotación de mano de obra.

Pero Luciana Mengo, la presidenta de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Afamac) y titular de la empresa familiar Silos Mengo, ubicada en Río Tercero, aclara que a pesar de este repunte de la actividad el sector está muy lejos todavía de lograr algunos objetivos críticos.

¿Qué objetivos? En principio, contar con mayor cantidad de mano de obra calificada. “No es un problema porque tiene solución. Pero la coyuntura está en que quizás los jóvenes no reúnen todas las herramientas para desempeñar ciertos oficios, y es ahí donde las empresas muchas veces reemplazamos al estado en la formación de la gente”, contó a Bichos de Campo.

Entre los oficios requeridos, Mengo comentó que “se piden desde los tradicionales, como tornería y soldadura, hasta manejar máquinas a control numérico, Inteligencia Artificial y lecturas satelitales”.

La directiva empresaria contó que habría que establecer un plan de trabajo para potenciar el sector, que necesariamente necesita del acompañamiento de los distintos estamentos del Estado. “Las pymes estamos conformadas mayormente por empresas familiares y se nos va la diaria en solucionar problemas cotidianos. No tenemos ese tiempo de desarrollar cuestiones que tienen más que ver con el futuro”, explicó.

La coyuntura económica no ayuda, por cierto. “Creo que con un escenario más claro y tranquilo podríamos pensar en el más adelante”, remarcó Mengo, que ahora gasta las horas -como el resto de los fabricantes- ocupada en cómo pagar los salarios o bien en “cómo conseguir un insumo necesario para terminar una pieza en lugar de estar pensando cómo desarrollar esa pieza de otra forma con mayor tecnología”.

Mirá la entrevista completa a Luciana Mengo:

-¿Se puede ser competitivo en el interior del interior?

-Se puede ser competitivo. Hoy la conectividad y la tecnología nos acerca a muchos lugares y segmentos que antes era algo impensado, y además los procesos son cada vez más cortos desde la venta, lo que te hace competitivo porque te da la posibilidad de vender mayor volumen y mientras tanto vas ampliando tu línea de producción corriendo tus portones para generar mayor equipamiento y así dar respuesta a esa demanda- respondió.

Un anhelo para Mengo es el de poder incrementar el porcentaje de componentes nacionales de la maquinaria agrícola si fuera posible.

“Hacer la sustitución de insumos importados es una de las cuentas pendientes que tenemos todas las fábricas. Estamos tratando de no depender, pero por escala y por números hay insumos que quizás nunca podamos producir y sí necesitemos de la colaboración de fábricas que estén localizadas en otros países e importarlas. Por ejemplo, neumáticos, motores o bulones”.

-¿Bulones?

-¡Mirá vos! Algo tan básico como la bulonería hoy en Argentina tiene muy poco abastecimiento y dependemos del país más cercano, que es Brasil. Es decir, aquello que une todas las piezas que vendemos es en lo que no tenemos escala de producción a nivel nacional- resaltó.

En 2022, la firma Silos Mengo cumplirá 50 años de vida al frente de un negocio que desde siempre se abocó a la llamada Ingeniería en postcosecha que es, en palabras de Luciana Mengo, “todo lo que pasa desde que levantaste el cereal y decidiste venderlo”.

El padre de Luciana comenzó vendiendo otras marcas hasta que decidió animarse y emprender con su propia fábrica. “Para nosotros Silos Mengo representa una marca, un posicionamiento en el segmento de almacenaje, una unión familiar que por el momento existe, puestos de trabajo para Río Tercero y fundamentalmente representa confianza porque tenemos continuidad”.

“Entre nosotros tenemos un dicho y es que contamos con el mismo número de teléfono desde que inició mi papá hasta ahora”, afirmó Luciana, orgullosa de que las fábricas de maquinaria estén insertas en pequeñas localidades.

La presidenta de Afamac, que reúne a unos 80 socios, resaltó que el rasgo distintivo es que muchas de esas fábricas se ubican en localidades de menos de 50 mil habitantes. “Los motores económicos de los pueblos son las industrias y las fábricas. En este caso todas ellas están ubicadas en el interior de la provincia, surgieron, se quedaron y se desarrollaron en los pueblos”, declaró Mengo.

No obstante, insistió que los fabricantes necesitan un horizonte más claro para seguir operando. “Todo depende de que tengamos un escenario más previsible en lo económico y en lo político industrial, donde haya una conciencia de que la industria es realmente importante, y que no sea sólo un eslogan para quienes toman las decisiones políticas y así acompañen nuestros procesos”, reclamó.

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Luciana Mengo se hizo camino al andar: “La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos” http://wi631525.ferozo.com/luciana-mengo-se-hizo-camino-al-andar-creo-que-la-unica-diferencia-entre-hombres-y-mujeres-es-que-ellos-ya-tienen-asegurados-los-lugares-de-poder-y-nosotras-debemos-luchar-por-ellos/ Fri, 06 Aug 2021 22:13:25 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75467 Entre silos creció Luciana Mengo, una cordobesa que, si bien inició su carrera lejos de la empresa familiar, Silos Mengo, con el tiempo regresó para hacerse cargo de la misma junto a sus hermanos.  En la actualidad además preside la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas de Córdoba (Afamac). “Lo que me acercó al campo […]

La entrada Luciana Mengo se hizo camino al andar: “La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos” se publicó primero en Bichos de Campo.

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Entre silos creció Luciana Mengo, una cordobesa que, si bien inició su carrera lejos de la empresa familiar, Silos Mengo, con el tiempo regresó para hacerse cargo de la misma junto a sus hermanos.  En la actualidad además preside la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas de Córdoba (Afamac).

“Lo que me acercó al campo fue la crisis de 2001, que me dejó sin trabajo en la Capital y entonces regresé a Río Tercero, donde ya funcionaba la empresa familiar junto a mi hermano y mi papá, especializada en fabricación de silos e ingeniería poscosecha. Yo no tenía ninguna intención de venir a la empresa, pero finalmente mi hermano, mi mentor más importante, me hizo ver que tenía un potencial increíble y que era algo nuestro y que le debía hacer justicia a quienes emprendieron este camino”, comentó en diálogo con Bichos de Campo.

En efecto, Silos Mengo, fundada por Segundo, tiene 60 años en el rubro y hoy se encuentra bajo la dirección de sus tres hijos: Luciana, Rosela y Matías, quienes persiguen los mismos objetivos que su padre, aunque buscando modernizar y aggiornarse a las nuevas demandas de los clientes. Desde entonces a Mengo le gusta pensar más en el concepto de agroindustria que en el de campo

“Somos tres hermanos y nos complementamos bastante bien. Mi función particular tiene más que ver con el personal, con recursos humanos, la carrera que estudié, pero también estoy con la parte institucional y la comunicación, participando del área de ventas, haciendo visita a obras y ahora también abocada a la parte gremial empresaria como presidente de Afamac cuando me designaron en diciembre pasado”, agregó.

En la fábrica se dedican al armado y mecanizado de silos para el productor. También realizan la obra civil y el montaje, la instalación eléctrica y además mantienen y reparan instalaciones, para lo cual cuentan con componentes y repuestos.

-Hoy, desde la parte empresarial y gremial institucional, ¿qué mirada tenés del campo?

-Hoy veo al campo como la columna vertebral de la economía argentina, sin duda alguna, pero más que eso el campo argentino es una escuela de trabajo para todo aquel que necesita una oportunidad. Desde que llegaron los inmigrantes hasta hoy, el campo no ha hecho otra cosa más que darnos: a los que lo trabajamos, a los que colaboramos y a los que no también. Es la base fundamental del ejemplo del esfuerzo, de la constancia y del riesgo que se asume. Veo al campo como una gran usina formadora, no sólo de economías, sino también de modalidades de trabajo, de formas de encarar la vida; es una invitación permanente a conectar con la tierra, con lo que te da la naturaleza, y desde el lado más duro diría que es lo que mueve la economía de cada uno de los pueblos del interior.

-¿Conocés la realidad del agro en otros países?

-No tuve la oportunidad de viajar, pero sí mantuve reuniones y rondas de negocios relacionadas a la venta de maquinaria agrícola en otros países y lo que veo es que Argentina es una usina y un semillero que puede dar mucho “know how” sobre siembra y maquinaria, y acá quiero destacar a todos los pioneros del país que se dedicaron a innovar y que con la siembra directa dieron el salto de lo artesanal al uso de la tecnología.

 

-¿Cómo es un día de tu vida?

-Un día en la fábrica o en Afamac empieza en la oficina; a veces compartimos un café con el personal o con colegas, me doy una vuelta por la planta, atiendo llamados telefónicos, libro discusiones con mis hermanos en ponernos de acuerdo y negociar sobre cómo encarar los problemas del día a día y escucho a nuestros colaboradores. En la diaria todo es una novedad por más planificación que se haga. También me reparto entre la maternidad y la recreación.

-¿Te considerás una mujer de riendas tomar?

-Sí, me considero una mujer de riendas tomar porque voy por lo que me parece justo, por lo que creo que corresponde. Creo que soy una persona coherente con lo que pienso y lo que hago y me molestan muchísimo las injusticias y las situaciones antiéticas.

-¿Qué visión tenés acerca de una posible lucha de géneros en el agro?

-No creo mucho aquel concepto acerca de que la agroindustria o el campo es un lugar de varones o en el que hay machismo. Creo que el agro siempre fue un lugar para todos. En los comienzos, con la llegada de los inmigrantes, las mujeres trabajaron a la par de los hombres y lo hicieron sin ningún tipo de tecnología. Pienso en mi abuela, que vivía con sus hermanos y tenía que planchar, cocinar, y emprender miles de tareas que no terminaban nunca, y no eran menos válidas o importantes que las que hacía el hombre, el cual quizás se volcaba más a trabajar la tierra, pero la mujer también hacía eso, incluso en la quinta con la huerta. Lo que sí noto es que antes las mujeres trabajaban tranqueras adentro y en estos últimos años hemos tomado la calle y ocupamos espacios que quizás siempre estuvieron ahí para nosotras, esperándonos. Cada revolución se da en su debido momento y hoy estamos ocupando los mismos espacios que tomaban los hombres.

-¿Entonces no ves machismo en el sector?

-No. En lo personal hablo, no me ha pasado con mis clientes, ni con mi familia ni en la parte gremial empresaria. Al contrario, percibo un clima de camaradería total en donde las mujeres tenemos nuestro lugar y espero que esta costumbre de diferenciar mujer de varón deje de ser necesario para decir nuestros nombres o cargos sin detallar el género. A su vez, admiro y felicito a todas las mujeres que trabajan en el campo; ellas hacen un trabajo silencioso que no necesita de ninguna vanidad, que no necesita de ninguna pantalla. Me gusta que sigan ocupando los lugares que les corresponde porque eso es lo justo, pero si quieren estar más visibles o no, creo que eso depende de cada una.

-¿Considerás entonces que es una cuestión más personal que de posibilidades sobre hasta dónde puede llegar una mujer?

-Sí, creo que hoy las mujeres tenemos todos los recursos y medios para ser mas visibles o invisibles. Yo he visto muchas activistas del campo y asociaciones formadas por mujeres defendiendo a sus familias. Está en nuestro ADN femenino tener una matriz formadora, damos forma a las cosas, acompañamos, pero también somos creadoras, mediadoras, y está en nosotras el querer ir “al lado de” o ir solas. La clave es ir siempre hacia adelante. Por otra parte, quiero aclarar que no es que demostraremos más o menos que los hombres por no tener un puesto que requiera fuerza física y considero que en cuanto a lugares de tomas de decisiones y poder estamos cada vez más cerca de lograr un equilibrio. Dicho esto, quiero marcar que la única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos y ahí es donde creo que radica la cuestión, en que nosotras debemos reclamar, pedir y ocupar los espacios cuando desde el lado del varón estos ya vienen asignados.

-¿Cambiarías algo del agro argentino?

-Del campo argentino no cambiaría absolutamente nada, porque siempre está anticipándose a los cambios y vicisitudes todo el tiempo. Los productores son verdaderos empresarios del campo porque invierten permanentemente en su negocio y enfrentan cada día la labor de llevar adelante la siembra, la cosecha, de arriesgar en las compras y en las ventas, con sus animales y ni hablar de los tamberos. Lo que sí haría es potenciar ese campo si estuviera en mi poder, no exprimiéndolo, sino dándole más oportunidades, aflojándole un poco la rienda impositiva también a las industrias para generar cada vez más inversiones. No podemos negar lo que es un hecho: vivimos en gran parte del campo. Somos un país agrícola ganadero por más que queramos diversificar. Tenemos empresas de tecnología, excelentes médicos y científicos, pero la caja la pone el campo argentino.

-¿Debería el campo seguir luchando por ganar lugares en la política?

-Creo que la política esta presente en todas y en cada una de las acciones que llevamos adelante, militando o no, siendo partidarios o no de una ideología. La política está presente, aunque no queramos. Responde a los lineamientos de acción que decidimos llevar adelante cada día y por eso es necesaria.
Hay que tomar espacios de tomas de decisiones para lograr verdaderos cambios.

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