Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
soguero – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 29 Oct 2021 01:35:23 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png soguero – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Valentín Verea de Rauch, soguero por vocación, trabaja como lo hacían los gauchos dos siglos atrás: “Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver”, asegura http://wi631525.ferozo.com/valentin-verea-de-rauch-soguero-por-vocacion-trabaja-como-lo-hacian-los-gauchos-dos-siglos-atras-por-mas-explicacion-que-tenga-uno-lo-tiene-que-ver-asegura/ Thu, 28 Oct 2021 16:49:30 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84008 Los días en que no le toca trabajar en el campo, Valentín Verea se levanta por las mañanas, se prepara un mate y se pone a coser en su taller hasta que es momento de almorzar. ¿Qué cose? Las costuras de todas las piezas de cuero que necesita para fabricar las sogas, riendas y bozales […]

La entrada Valentín Verea de Rauch, soguero por vocación, trabaja como lo hacían los gauchos dos siglos atrás: “Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver”, asegura se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Los días en que no le toca trabajar en el campo, Valentín Verea se levanta por las mañanas, se prepara un mate y se pone a coser en su taller hasta que es momento de almorzar. ¿Qué cose? Las costuras de todas las piezas de cuero que necesita para fabricar las sogas, riendas y bozales que le piden por encargo. De oficio soguero, Verea tiene muy aceitada la paciencia a la hora de trabajar, cuestiones que le parecen centrales para lograr el mejor acabado de las piezas.

Aunque suele ser una práctica que se hereda, este hombre de los pagos raucheros, en la provincia de Buenos Aires, no aprendió de ningún familiar, sino que se interesó e instruyó por cuenta propia. Desde 1996 vive con su mujer en una quinta ubicada en Rauch y en su pequeño taller día a día pone en práctica las distintas técnicas de sogueo que conoce.

“Es un oficio que se aprende trabajando o viendo a otros sogueros. Uno va copiando o le van explicando. Al año de mudarnos, Satiago Biondi –un soguero de renombre internacional- dio un curso en el centro de formación. De él aprendí a retejer cuchillos y a hacer costuras. Después viendo a otros amigos. Gracias a Dios me llevo bien con ellos, siempre que he pedido, me han explicado”, contó Verea, desde su taller, a Bichos de Campo.

Además de la paciencia y concentración, para ser un buen soguero se necesitan buenas materias primas, y en eso el hombre de Rauch es un experto, ya que prepara él mismo sus cueros.

“Yo empiezo desde que voy al frigorífico a buscar la materia prima. Lo limpio, lo lonjeo y lo dejo secar bien. Cuanto más estacionamiento tiene, mejor y más fuerte sale. A lo mejor eso me llevó a tener tanto trabajo, que sea todo natural. No uso ningún producto químico: ni jabón. Es más lento y trabajoso el proceso, pero la duración que tiene la presentación del cuero es nada que ver”, aseguró el especialista.

Y lo cierto es que le da buenos resultados, ya que constantemente tiene nuevos pedidos. Si bien dice, entre risas, que se considera un poco lerdo, la clave de la durabilidad y la resistencia está en el tiempo en que le dedica a cada sogueo. Tal es así que ha recibido mensajes de clientes que aún tienen sus bozales fabricados hace 15 años.

“Lo hago con mucho gusto, y me gusta a su vez entregar un trabajo y que pasen los años y que aún estén. Me agarra alegría de ver trabajos viejos y tan intactos”, dice Verea.

Su trabajo le dio también otras alegrías, como visitar la ciudad de Buenos Aires por primera vez, luego de ser invitado a una exposición en Palermo; ganar un primer premio por soga de trabajo y hasta conocer al dueño de la bodega de vino López, quien le pidió unos bozales y lo invitó a conocer su estancia en Mendoza.

Mirá la entrevista completa acá:

-¿Crees que este oficio tiene cuerda para rato? ¿O considerás que va extinguiéndose?- le preguntamos.

– Pienso que esto va a seguir. Aparte hoy hay muchos medios por Internet o por el teléfono desde donde uno puede sacar cosas. Antes nosotros veíamos algo y lo imaginábamos. Ahora usted agarra el teléfono, busca y la página de sogueros tiene todo. Lo más difícil es el preparado del cuero. De los años que tengo, no mucha gente soguera prepara bien. Se necesita aprender cuándo está el cuero, qué humedad necesita y cuándo está a punto para sobarlo. Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver.

-¿Está tratando de enseñarle esto a alguien?

-Me hubiera gustado de haberlo transmitido, que esto, que es tan nuestro, no se pierda. El gaucho se inició con esto, a caballo se hizo la patria y se necesitó el cuero y la soga. Ahora tengo un cliente en Balcarce que me invitó para dar clases a Río Colorado.

La entrada Valentín Verea de Rauch, soguero por vocación, trabaja como lo hacían los gauchos dos siglos atrás: “Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver”, asegura se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La Peña del Colorado: Francisco Penacino, cantautor y soguero, aprendió de sus mayores y de cada pueblo donde creció en la pampa bonaerense http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-francisco-penacino-cantautor-y-soguero-aprendio-de-sus-mayores-y-de-cada-pueblo-donde-crecio-en-la-pampa-bonaerense/ http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-francisco-penacino-cantautor-y-soguero-aprendio-de-sus-mayores-y-de-cada-pueblo-donde-crecio-en-la-pampa-bonaerense/#comments Tue, 07 Sep 2021 11:52:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79019 Francisco Penacino (34) nació en la localidad de Emilio V. Bunge, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Se crió escuchando folklore, porque es hijo del reconocido y prolífico cantautor Tomás Eduardo Penacino, quien además fue bancario toda su vida. Como tal, gerenció muchas sucursales en diversos pueblos de la provincia de Buenos Aires, […]

La entrada La Peña del Colorado: Francisco Penacino, cantautor y soguero, aprendió de sus mayores y de cada pueblo donde creció en la pampa bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Francisco Penacino (34) nació en la localidad de Emilio V. Bunge, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Se crió escuchando folklore, porque es hijo del reconocido y prolífico cantautor Tomás Eduardo Penacino, quien además fue bancario toda su vida. Como tal, gerenció muchas sucursales en diversos pueblos de la provincia de Buenos Aires, a los que se fue mudando con su familia.

De este modo Francisco, se fue empapando de diferentes paisajes de la pampa húmeda. En pueblos chicos y de gran impronta rural, a saber y en el siguiente orden: Arenales, Chacabuco, Lincoln, Tejedor, Casares, Villegas, Tres Algarrobos y Vedia. Por último, su padre Tomás Eduardo se jubiló, regresando a su pago natal, Bunge, donde vive hasta hoy. 

Cuenta Francisco que un verano, él tenía 6 años y su padre le trajo un bombo de Cosquín. Y cuando apenas tenía 9, le propuso subir a un escenario por primera vez, para acompañarlo con el bombo, y se animó. Pero al día siguiente lo incitó a subir a tocar ante una multitud, al aire libre, en Villegas, y del miedo, se puso a llorar. Estaba con su abuelo Tomás, quien lo convenció y al final tocó junto a su padre.

Pero Francisco recuerda más influencias que lo fueron nutriendo en sus años mozos: sus dos abuelos eran chacareros. “Mi abuelo Tomás Penacino era oriundo de Rosales, al sur de Córdoba, y tocaba el acordeón y la armónica. Mi abuelo materno, Renato, fue resero y algo soguero, andaba siempre vestido de paisano. Mientras preparaba los asados me cebaba unos mates, en silencio, escuchando chamamés”, cuenta.

Y continúa: “Puedo decir que comencé mi carrera como solista en Tres Algarrobos, a mis 17 años de edad, pero terminé el secundario y me fui a Buenos Aires a estudiar música en la EMBA, canto y guitarra. En realidad yo arranqué tocando el bombo, influenciado por el folklore del noroeste. Pero además, a esa edad en que solemos querer ponernos un jean y zapatillas, yo fui haciendo un proceso inverso, de ir volviendo, poco a poco, a mis raíces y cantar sobre el paisaje que yo más conocía, el de la pampa bonaerense”.

“Fue así que en cada uno de mis espectáculos empecé a cerrar con una milonga. Por ejemplo, me identificaba con `Estación de vía muerta`, de Domingo Berho. Poco a poco fui asumiendo mi identidad y hoy canto y hago música de la provincia de Buenos Aires, con algo de Uruguay y algún chamamé, porque me gusta mucho”.

Francisco prosigue su relato: “Ya estando en la Capital Federal, conocí a Alberto Iriart, quien me invitó a cuidar un caballo, con mi novia, en Ezeiza, con lo que tuvimos la oportunidad de `ensillar` todos los fines de semana y seguir cultivando mi pasión por este noble animal. En cuanto al trabajo, conseguí enseñar música en 5 jardines de infantes, llegando a tener 500 alumnos en total, y en esa época hice música para chicos”, cuenta. 

“Mi esposa es de Cuenca, cerca de General Villegas. La conocí en un cumpleaños en Buenos Aires. Unos días después la invité a comer a una pizzería, a media cuadra de La Peña del Colorado, en el barrio de Palermo, de la que yo era asiduo concurrente. Y de pronto ella me dijo que estábamos cerca de una peña a la que a ella le gustaba ir. Y yo pensé: `Ésta es mi oportunidad`. Pagamos y la llevé a la peña, pedí una guitarra y me lucí. Esa misma noche nos pusimos de novios”, recuerda Francisco con picardía.

En 2009 editó su primer disco, `Coplas para mi tierra`, con 6 temas, dos de su autoría y uno de su padre. “Recuerdo que me vi con Raúl Carnota en La Peña del Colorado y le pedí permiso para poner ese título a mi disco, ya que un tema de él lleva ese mismo nombre. Y me dijo: `Pero claro que sí!`”, relata este auténtico cantor, emocionado.

En 2012 ingresó como coordinador general -musical- de la Orquesta de Cámara del Congreso de La Nación, adonde concurre hasta hoy, dos veces por semana.    

En 2013 Francisco grabó otro disco, “Raíces y versos”, con 11 temas, 3 propios y “Comadre Dora”, “La Pedro Cáceres”, etc. 

Pero Francisco desarrolló dos artes en su vida: “También de chico me gustó el arte de la soguería criolla, pero en esa época era sólo trenzar con fines utilitarios y en forma tosca. Pero cuando iba a la Expo de La Rural, en Palermo, veía el arte fino de la soga. Más tarde, yo usaba un `cuenta ganado` de cuero, y en un asado en Buenos Aires, don Antonio Balbiani me preguntó si al mismo lo había hecho yo. Yo le dije que no y le expliqué que como ya me dedicaba al canto, debía cuidar mis manos. Y él me advirtió: `Si el cuchillo está bien afilado, no te cortás`. Y así fue cómo empecé en el arte fino de las sogas o de las guascas, como dicen en otras provincias. Tomé clases con Juan Luciano Vicenti, que es una eminencia”.

Hicieron trueque: él le enseñaba guitarra y Luciano, soga. Comenzaron los primeros encargos y mi primer trabajo fue un bozal para mi amigo Bruno Baldoménico, de San Francisco, Córdoba. Hasta que en el año 2019 fue invitado a participar de El cuarto de las sogas, la exposición de sogueros de todo el país, en La Rural de Palermo.

“Llevé un bozal y fue seleccionado como el mejor, en esa categoría”, cuenta, con orgullo y aclara que hoy se dedica sobre todo a la soguería relacionada al caballo, como cabezadas, cabrestos, cinchas y demás. “El arte de la soga se relaciona con todo lo que canto”, dice. Con su maestro, Vicenti, conformó además el dúo “Vuelta y media”, con el que hasta hoy interpreta danzas tradicionales para fiestas, peñas y bailes folklóricos, alternando con su actividad de solista. 

“Desde el año 2015, con mi padre venimos componiendo una o dos canciones, compartidas, por año. En ese mismo año grabé `Cantor bonaerense`, un compendio de clásicos de la música surera, de la provincia de Buenos Aires. Tiene 11 temas. Incluye la zamba `Para un soguero`, con letra de mi padre, y yo le puse la música”, explica. 

“Desde el 2017, vivo con mi familia en la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires y viajo a Buenos Aires, por trabajo. Mi señora estudia profesorado de danzas y monta `a la Amazona`. Mi hijito Vicente, tiene 7 años de edad, baila folklore y toca muy bien el bombo”, nos actualiza, Francisco y completa: “Durante la pandemia me mantuve haciendo espectáculos semanales, como solista, en vivo por las redes. Y este año editaré el CD `La tradición`, con 14 temas, que incluye un aire de milonga, `Sobre mi sombra`, de Francisco Amor, `La cañera`, chamarra de Aníbal Sampayo, `Por las chacras`, una chacarera bonaerense de Domingo Berho, `Huella de pueblo`, de mi autoría, y `Con mi estilo`, al que le puse música. Mi pasión es tradicionalismo, al que disfruto, venero y pretendo compartir y seguir cultivando, todos los días de mi vida”. 

Francisco nos quiso dedicar una milonga con versos de Osvaldo Gauna y música de él mismo, “La Tradición”, porque simboliza todo el camino que él eligió: 

 

La entrada La Peña del Colorado: Francisco Penacino, cantautor y soguero, aprendió de sus mayores y de cada pueblo donde creció en la pampa bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-francisco-penacino-cantautor-y-soguero-aprendio-de-sus-mayores-y-de-cada-pueblo-donde-crecio-en-la-pampa-bonaerense/feed/ 2