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La entrada Nuevo estudio sobre el impacto de los cultivos transgénicos: La Argentina obtuvo siete cosechas adicionales por haberlos adoptado hace ya 25 años se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En 2006, los investigadores del INTA Eduardo Trigo y Eugencio Cap midieron el impacto de la decisión que diez años había tomado el ex secretario Felipe Solá, hoy reconvertido a canciller, al habilitar la siembra de la soja resistente al glifosato y el maíz y el algodón resistentes a orugas. “Los beneficios totales generados por los tres cultivos, estimados en base al modelo matemático de simulación SIGMA desarrollado por el INTA, se calculan en más de 20 mil millones de dólares”, decía ese trabajo.

Más tarde, en 2016 y con apoyo de Argenbio, el propio Eduardo Trigo volvió a repetir el análisis económico. Y a 20 años de la introducción de los OGM llegó a la conclusión de que “los beneficios brutos acumulados” por aquella decisión llegaba a 126.969 millones de dólares.
Todo esto a cuento de que este jueves fueron los economistas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que respaldaron al veterano Eduardo Trigo en una nueva investigación, los que establecieron que -cumplidos 25 años del desembarco de los transgénicos- esta tecnología “ha generado más de 159 mil millones de dólares en beneficios económicos”.
Este es el documento completo:
25 años de OGM
El trabajo analiza los beneficios económicos, sociales y ambientales que ha generado la utilización de este tipo de cultivos mejorados con biotecnología.
El economista jefe de la Bolsa, Agustín Tejeda Rodriguez, mencionó que con más de 26 millones de hectáreas, Argentina sigue siendo uno de los países líderes en la utilización de cultivos genéticamente modificados (GM), aunque ya desde hace varios años perdió el segundo puesto a manos de Brasil. Históricamente el líder en siembras de OGM fue Estados Unidos, que introdujo la soja RR un año antes que aquí, en 1995.
El trabajo, a un cuarto de siglo de aquella historia, destaca que hasta aquí se han registrado más de 2.000 variedades GM en nuestro país. “Argentina ha sido uno de los países en donde más rápido se adoptó esta tecnología, capturando sus beneficios de manera temprana en relación a sus competidores. Actualmente, los niveles de utilización de esta tecnología llegan al 100% en Soja, Maíz y Algodón”, destacó Tejeda Rodriguez.

Según el documento, a nivel de productor los transgénicos “incrementaron rendimientos, redujeron costos de producción y aumentaron la rentabilidad, lo que generó incentivos para incrementar el área sembrada”.
Hacinedon números más finos, se afirmó que en el período 1996-2020 los planteos agrícolas con cultivos GM superaron en promedio a los convencionales en 29,1 dólares por hectárea en soja, 35 dólares en maíz y 217 dólares por hectárea en algodón.
Así las cosas, se lograron “beneficios agregados para el país” calculados en 159 mil millones de dólares para el total de los 25 años. Esto equivale al valor de más de 7 cosechas de soja argentinas. De este total, el 92% corresponden al cultivo de soja, el 7% a maíz y el restante 1% al algodón.
La Bolsa agregó que “la mayor producción (obtenida gracias a la tecnología) llevó a mayores exportaciones de granos y subproductos, que generaron 153 mil millones de dólares adicionales durante el período analizado, el equivalente a casi 3 años de exportaciones totales del país”.
Tejeda Rodriguez resaltó que el empleo adicional demandado por las cadenas agrícolas al aplicar la tecnología GM, promedió 93 mil puestos de trabajo directos por cada campaña agrícola.
También se defendió a los transgénicos en términos ambientales, quizás su flanco más discutido. El documento, en este aspecto, afirma que “los cultivos GM han favorecido la incorporación de un modelo productivo más amigable con el medio ambiente”.

¿Cuáles son lso argumentos? Se identificaron, por un lado, los beneficios por el menor uso y toxicidad de los fitosanitarios aplicados. Por el otro, se indicó que el paquete tecnológico, que incluye a la Siembra Directa, permitió reducir las
Emisiones de Gases de Efecto Invernadero en más de 18 mil millones de kilos de carbono, equivalente al consumo anual de 3,9 millones de autos particulares.
También se dijo que la biotecnología permitió incrementar el carbono orgánico secuestrado del ambiente en nuestros suelos en 7,3 millones de toneladas para la campaña 2020/2021 y 121,1 millones de toneladas en las últimas 25 campañas.
Mirando hacia el futuro, Eduardo Trigo mencionó que será muy importante que Argentina continúe aprovechando los beneficios de la biotecnología agrícola, para lo que será clave: cuidar las tecnologías existentes e incentivar la innovación para asegurar que el país continúe siendo un “adoptante temprano” en los nuevos ciclos tecnológicos, valiéndose de las experiencias acumuladas en estos primeros 25 años.
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]]>La entrada Preguntas transgénicas: ¿Cómo será el retiro de la tecnología Intacta del país? ¿Y se terminan los controles de Bolsatech? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aquella compañía Monsanto, antes de ser vendida Bayer, había desarrollado tres grandes sojas transgénicas (obviamente con variaciones). La primera soja RR1 resistente al glifosato ingresó al país en 1996 pero nadie pagó aquí regalías por dicha tecnología y todavía hoy se utiliza de modo gratuito. Hace una docena de años llegó su sucesora, la mencionada Intacta RR2 Pro, que incorporaba resistencia a insectos. Monsanto enfrentó muchas peleas con el gobierno y las entidades del campo, pues no había una legislación acorde que le permitiera cobrar regalías por esta tecnología. Luego apareció la soja Xtend, que Monsanto directamente decidió no introducir al país debido a que no tenía garantías de obtener alguna ganancia por ella.
Con la Intacta todo fue muy complejo y trabajoso, pues Monsanto puso en práctica primero un esquema de control compulsivo de todos los camiones de soja. Ante las protestas del sector, luego devino en el Sistema Bolsatech (a cargo de las bolsas de Cereales) y finalmente pasó a ser coordinado por el Estado a través del INASE (Instituto Nacional de Semillas). Pero siempre la que pagó el costo de los análisis (versiones extraoficiales hablan de un presupuestos anual cercano a los 4 millones de dólares) fue la propia Monsanto. Y desde 2018, Bayer.
La compañía alemana anda ahora por otros senderos: sus nuevas obsesiones son la agricultura digital (que también heredó de Monsanto vía FieldView) y la captura de bonos de carbono. La soja Intacta finalmente fue útil para los productores del norte del país (más expuestos a plagas que los de las zonas templadas), pero solo logró una penetración del 10% en el mercado de semillas certificadas de soja, que no redituaba como corresponde a las arcas de Bayer y mucho menos si había que seguir bancando el costoso sistema de control de Bolsatech, que implicaba pagar todos los reactivos para hacer los análisis en los laboratorios habilitados. “Con la Intacta perdimos mucha plata durante diez años”, reconoció a Bichos de Campo un ejecutivo de la compañía que pasó por todo ese tránsito y todos los trances simultáneos.
De allí la decisión, muy meditada, de retirarse del mercado de la semilla de soja certificada con su propis marca Asgrow. Pero también de cancelar los contratos de licenciamiento de la tecnología con una decena de multiplicadores que incorporaron el gen de Intacta RR2 Pro a sus germoplasmas. Según las fuentes consultadas en Bayer, desde hace un año y medio, por lo menos, se les avisó a estos semilleros que iba a discontinuarse el negocio, como para que buscaran con tiempo suficiente otras alternativas para el control de plagas y malezas.
Esto no implica que en la campaña de soja que está por arrancar, la 2021/22, los productores de la Argentina no puedan utilizar la variedad Intacta. Aunque se discontinúe el financiamiento de Bayer al programa de control Bolsatech, la empresa alemana ya habló con las autoridades (el actual secretario de Agricultura, Jorge Solmi, ha sido un histórico opositor al cobro de este tipo de regalías) para dar garantías de que no iniciará reclamos administrativos y mucho menos judiciales por el uso de esta tecnología por parte de los productores.
En la negociación con el gobierno, Bayer también aseguró haberse comprometido a facilitar la continuidad de los certificados que requieren los exportadores de soja y sus derivados, de modo de evitar que China pueda rechazar a futuro algunos cargamentos con el argumento de que no tiene certezas de que tal o cual barco de soja contenga el gen Intacta.
En el caso de los contratos con los multiplicadores, la compañía que absorbió Monsanto avisó con antelación que no iba a renovar los contratos de licencia de dicho transgénico, pero queda claro que no objetará la venta de las semillas de soja con el evento Intacta que ya estaban siendo multiplicadas para su comercialización. Se estima que este “waiver” podría tener efectos esta nueva campaña y la que sigue.
Prueba de ello es una gacetilla recientemente emitida por la empresa Don Mario (GDM), que abastece el 60% del negocio de la semilla de soja fiscalizada en el país, y que anunció sus novedades para la nueva siembra de soja ratificando que su paleta de alternativas “incluye tecnologías RR1 e Intacta y suma este año variedades con tecnología Enlist”. Lo antedicho responde cómo puede ser que GDM siga ofreciendo la Intacta a pesar del retiro anunciado por Bayer.

De hecho, desde esta mirada, uno de los anuncios de Don Mario tendría una vida demasiado corta: “La marca lanza este año DM 40i21 IPRO STS con tecnología Intacta, complementando así a DM 46i20 IPRO STS y asegurando al productor una oferta que marca un salto productivo muy importante respecto a las variedades más competitivas del mercado”, indicó la gacetilla. Salvo que se exponga a un conflicto judicial, Don Mario no podría sostener esta línea de semillas más allá de lo que haya acordado en sus contratos con la ex Monsanto.
“Todo el mundo estuvo avisado y con tiempo suficiente”, ratificaron en la compañía alemana, totalmente decididos a discontinuar este flanco de sus negocios en el país.
-¿Y qué sucederá con el Bolsatech ahora que Bayer dejará de hacerse cargo de los costos de los análisis? ¿Los tendrá que asumir el Estado?
La respuesta de los ejecutivos de Bayer a esta pregunta clave fue la siguiente: El sistema de control que ideó y lanzó Monsanto -incluso con todo el resto del agro en contra- no se limitaba a controlar solo la presencia en las cargas de soja de la variedad Intacta., aunque en los hechos así haya sido Siempre estuvo pensado para incorporar nuevas tecnologías OGM a medida que éstas se fueran presentando al mercado local.
Pues bien, Bayer retira su Intacta y no pondrá más dinero para sostener el Bolsatech. Las empresas que quedan apostando a nuevas tecnologías en soja son las que deberían hacerse cargo a partir de ahora. Eso, claro, si quieren cobrar las regalías que les correspondan.
El mensaje tiene un destinatario más que claro: el resto de la industria semillera tendrá que resolver qué hacer y en todo caso los que más deberían preocuparse son las empresas estadounidenses Corteva (fruto de la fusión de Dow y Dupont) y Stine (un tradicional semillero que acaba de desembarcar en el país). Es que esas son las dos compañías que están lanzado desde esta campaña una nueva soja transgénica, la Enlist, preparada para tolerar las aplicaciones de dos herbicidas, el glifosato y el 2,4D, y que aspira a suplantar después de casi dos décadas las tecnologías OGM de la vieja Monsanto.
Muchachos, les dejamos las llaves… Pero ustedes háganse cargo de pagar las expensas.
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]]>La entrada Sojas recargadas: Las compañías apuestan a una genética con múltiple resistencia a herbicidas y tolerancia a orugas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuentan desde la red que existen cerca de 30 resistencias distintas y dentro las más complicadas y diseminadas por el país están las latifoliadas yuyo colorado (Amaranthus) y rama negra (Conyza). En cuanto a las gramíneas, se complica el control de las poblaciones de sorgo de alepo, raigrás, Chloris, Eleusine, Digitaria, Echinochloa, entre otras más específicas por zona.
Bajo este contexto, los semilleros buscan agregar resistencias a sus semillas para que el abanico de productos y control sea mayor. Con la soja RR resistente al glifosato, que tan bien funcionó años atrás, ya no es suficiente. Por esovarios de ellos están agregando la tecnología STS (tolerantes a la sulfonilurea) que resiste las aplicaciones del herbicida Ligate (Sulfometurón Metil + Clorimurón) que es de Corteva y derriba tanto hoja ancha como gramíneas anuales.
Durante la campaña 2018/19 se calcula que se sembró la tecnología STS en un 23% del total, la campaña pasada creció a 28% y los semilleros esperan que crezca a 33% en la campaña entrante. Es por esto que las compañías le apuestan a esta tecnología y la incorporan cada vez más en sus variedades ‘elite’. Es el caso de Syngenta que para la próxima campaña de soja lanzará dos nuevas variedades bajo la marca NK y cuatro nuevas para Nidera.
“Todos los productores requieren rinde, pero para lograrlo, las variedades deben contar con las tecnologías necesarias para proteger el potencial genético. Hoy, uno de los grandes desafíos tiene que ver con el manejo de malezas”, explicó Damián Torino, gerente de autógamas de Nidera Semillas.
Algunas de estas variedades vendrán además con la tecnología IPRO, otra forma de llamar a la soja Intacta creada por Monsanto (ahora en manos de Bayer), que soporta ataques de orugas (lepidópteros), con la consistente disminución de las aplicaciones de insecticidas sobre el cultivo, que implican costo y pisada de plantas. Para el norte del país resulta muy valiosa esta herramienta. Serán las variedades NS 4621 IPRO STS y la NS 6721 IPRO STS de Nidera, y en cuanto a NK la 49X20 IPRO STS y la 80X20 IPRO STS.
Sobre estas dos últimas, el gerente de marketing de NK, dijo: “Son dos novedades de alto potencial de rendimiento y que ofrecen mucha estabilidad, porque a la resistencia al glifosato le suman la tecnología STS para manejo de malezas difíciles y la IPRO para control de lepidópteros”, explicó Francisco Pérez Brea.
En cuanto a la 49X20 IPRO STS, “es un material posicionado para lotes de media-alta productividad, que aporta amplia estabilidad en ambientes específicos y permite realizar barbechos cortos con ciertos herbicidas. Tiene buen perfil sanitario y excelente comportamiento a vuelco”, describió Matías De Felipe, líder de desarrollo de soja.
Por su parte, la 80X20 IPRO STS ofrece excelente desempeño para los ambientes del NOA y NEA. Es una variedad con buen comportamiento ante atrasos en la fecha de siembra y ofrece una óptima adaptación para ambientes con media-baja productividad. Es de ciclo largo, ramificación media-alta y buen comportamiento a vuelco.
Otra de las grandes novedades de Nidera, será la NS 3821 STS y NS 5421 STS, una variedad de Grupo 5 medio, recomendada para la zona central de Argentina, con especial foco en Entre Ríos. A su vez, a partir de esta campaña, los productores podrán contar también con los nuevos materiales NS 5030 IPRO STS y NS 6120 IPRO, lanzados el año pasado.
De cara al nuevo ciclo, Torino espera una superficie de soja similar o levemente superior a la pasada, de acuerdo a las condiciones climáticas que presente el invierno. Teniendo en cuenta la realidad actual, en una vasta zona del país el mejor negocio para los productores es el doble cultivo trigo/soja. Como siempre, el desafío está en la adecuada elección de variedades para cada ambiente, una oportuna fecha de siembra y un cuidadoso manejo del cultivo con el objetivo de explorar los potenciales de rinde que hoy propone la genética.
Otra de las empresas que incursiona en el apilado de eventos es DonMario, la cual ya está difundiendo la Soja Enlist (tolerante al 2,4 D y Glufosinato de amonio) que lanzará el año que viene al mercado luego de 7 años de mejoramiento local y de que China aprobará recientemente su importación. Vendría a sumar una nueva herramienta al productor, tendiente a ampliar el abanico para el control de las malezas resistentes.
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]]>La entrada Pioneros de la Siembra Directa: “tuve que armar mí propia sembradora, que se llamaba ‘No va a andar'”, recuerda Nicolás Milatich se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Yo era un pequeño productor que me fui relacionando con tipos que pregonaban la técnica, como Rogelio Fogante y Hugo Ghío, y así me metí. En el año 89 cuando formamos Aapresid éramos entre 0,4% a 0,5% del total de productores nacionales, y representábamos entre 6 mil a 8 mil hectáreas. Y por aquel entonces el objetivo era la difusión del conocimiento y promoción del modelo”, recordó Milatich a Bichos de Campo.
“Fue difícil porque había que convencer a los fabricantes de maquinaria. Tanto es así que me terminé creando mi propia sembradora, le intercalé un surco a la legendaria Mira SA 4, para pasarla de 70 cm a 35. Y como todos me decían que no iba a andar le puse de nombre: No va andar. Salió la uno y el modelo dos. ¡Y como anduvo!, fue para la campaña 87-88 en la que hubo una sequía bárbara, que la mayoría no pudo ni cosechar la soja y yo le saqué 600 kilos por hectárea. Ahí me convencí del modelo y sigo implementándolo hasta el día de hoy con rotaciones intensivas”, destacó.
Aquí la entrevista completa con Nicolás Milatich:
En cuanto a los modelos y cultivos, Milatich recuerda que la siembra directa surgió como una buena forma de sembrar soja luego de un trigo, debido a corto período de tiempo, que hacía imposible todo el laboreo de suelo. Cuenta que luego se empezó a sembrar el maíz, el sorgo y hasta el trigo de esta forma.
“Pero el que rotó los cultivos anduvo bien, en cambio el que empezó con el monocultivo de soja empezó a tener problemas, de malezas, fertilidad y erosión. Siembra directa no es sembrar directamente, también es rotar los cultivos y hacer buenas prácticas (BPA)”, enseñó Milatich.
“Yo igual entiendo que todos tienen esa conciencia, pasa que no han acompañado las políticas. Metiéndole retenciones al trigo y el maíz, que son los cultivos para rotar la soja, hizo que todos hagan soja. Ahora fijate cómo se recuperó la ecuación cuando le sacaron las retenciones a los cereales”, explicó.
“La presión fiscal sobre el agro es tremenda. Hay que bajarla para poder hacer una agricultura sustentable en el tiempo, con menos uso de agroinsumos y baja contaminación ambiental”, finalizó.
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]]>La entrada Pioneros de la Siembra Directa: “Una de las equivocaciones fue poner el eje en los insumos”, dice Telmo Trossero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En realidad la historia de la siembra directa en la Argentina data en 1974, cuando el INTA Marcos Juárez junto a la Experimental de Pergamino trajeron los primeros equipos para solucionar los graves problemas de erosión hídrica que se estaban generando en la cuenca del río Carcarañá por el laboreo de los suelos”, señaló Trossero a Bichos de Campo.
Luego relató que “mi padre ya se había dado cuenta a principios de los 70 que había que incorporar la materia orgánica al suelo y no quemarla, como se hacía en aquella época con los rastrojos. Fue en el año 73 que vendió los arados y empezó a trabajar con cinceles. Así que para el año 89 teníamos mucho tiempo intentando con la siembra directa, pero faltaban conocimientos y tecnologías. Así que la formación de Aapresid fue muy importante”, destacó.
Aquí la entrevista completa con Telmo Trossero:
Bichos de Campo consultó al pionero por los sabores dulces y amargos que ha tenido a lo largo de estos 30 años. El productor destacó como valioso la gestación de Aapresid como institución, con ideas jovenes y disruptivas.
Pero, según Trossero, “una de las principales equivocaciones fue poner el eje en los insumos, cuando en realidad hay que poner el eje en los principios que rigen los sistemas de producción. Para que los sistemas sean sustentables deben ser complejos y con biodiversidad. Pasa que son sistemas más difíciles de manejar”, explicó.
“Después de la irrupción de la tecnología RR en el 96 la difusión de la siembra directa se dio en base a la simplificación y fue un avance enorme, eso no hay que descartarlo. Pero hay que volver a imitar a la naturaleza, que lleva miles de años en equilibrio con el ambiente. Es más complejo, pero hay que intentarlo”, finalizó el pionero.
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]]>La entrada Un ex secretario de Agricultura cuenta en un libro cómo arrancó el largo conflicto de Monsanto con la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Más de 15 años después este conflicto en torno a las regalías que deben cobrarse por las semillas modificadas genéticamente está lejos de haber sido resuelto, pues luego de los sucesos que relata Campos en el libro sobre aquella pretensión de Monsanto de imponer un pago por la primera soja RR, que el país resistió en los tribunales internacionales, hubo una nueva pulseada en torno a la soja RR Pro Intacta. Además, aquella situación desencadenó en el actual debate para actualizar la Ley de Semillas. Sobre este proceso actual en el Congreso también opina Campos en su libro.
Dedicado a su amigo y ex jefe de Gabinete, Patricio Lamarca, Campos accedió a que Bichos de Campo compartiera con sus lectores un capítulo de su libro. Elegimos justamente por su valor testimonial el capitulo que cuenta cómo arrancó esta larga disputa que todavía hoy, para bien o para mal, tiene impacto para toda la Argentina:

“En junio de 2003, apenas asumí como Secretario de Agricultura de la Nación, expresé en una larga entrevista para el diario La Nación que mi intención era liberar al medio ambiente un Maíz RR cuanto antes, para intentar obtener un mejor balance en las rotaciones agrícolas y así recuperar parte del terreno perdido con el boom de la soja.
La regulación para la liberación de eventos transgénicos supone una serie de pasos burocráticos, presentaciones sucesivas y acciones de lobby, que llevan varios años. Si bien el Secretario de Agricultura tiene la potestad de liberar un gen (o evento) al medio, debe pasar por instancias consultivas no vinculantes: la CONABIA (Comisión Nacional Asesora en Biotecnología Agropecuaria) con respecto a la inocuidad ambiental, el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria) para los aspectos toxicológicos, y la Dirección Nacional de Mercados para los comerciales. A principios de 2004, yo ya contaba con el visto bueno tanto de la CONABIA como del SENASA para la liberación del primer evento de maíz transgénico resistente al glifosato, el NK603, propiedad de Monsanto. La Dirección de Mercados se negaba a darme su placet, atendiendo al riesgo de perder el mercado europeo de maíz, ya que ese evento no estaba autorizado en la Unión Europea. Argentina aplicaba la política denominada de “espejo”, por la cual siempre esperaba la iniciativa de la UE para liberar cualquier evento transgénico.
Yo no estaba dispuesto a esperar mucho, así que les di un ultimátum; y luego, sin el visto bueno explícito de la Dirección de Mercados, en julio de 2004, liberé el NK603 a través de la Resolución 640/04. Fue un acto de suma importancia, que mereció la presencia del Ministro de Economía, Roberto Lavagna, en la Secretaría; fue él quien hizo el anuncio. Lo más trascendente fue que, contra todos los pronósticos, la Unión Europea aprobó también a los pocos días el NK603, por lo que nuestras exportaciones de maíz nunca se vieron afectadas. Habíamos quebrado la política “espejo”, que tantas dilaciones en materia de adopción de nuevas tecnologías nos había generado.
Fue sin duda un hito en la historia de la biotecnología argentina. Al año siguiente, a través de la Resolución 142/2005, liberé lo que yo consideré en ese momento el primer evento apilado de maíz en Sudamérica: el maíz TL 1507 Herculex, de Pioneer y Dow Agroscience, ya que era resistente a una gama muy amplia de lepidópteros pero también era tolerante al herbicida no selectivo glufosinato de amonio.
Tan sólo a una semana de emitido el trascendente anuncio de la liberación del NK603, Monsanto me pidió una audiencia en la que yo pensaba la empresa mostraría su beneplácito y ofrecería alguna muestra de agradecimiento dentro de lo que marca y permite el protocolo. Pero estaba muy equivocado. Sin introducciones ni eufemismos, el flamante CEO en Argentina, Alfonso Alba (hoy trabaja en Bayer), me informó que pretendían comenzar a cobrar regalías a los productores argentinos por el uso de la Soja RR. Aunque no me dijeron la verdadera razón para este cambio drástico de estrategia, yo la sospechaba: Monsanto en cuatro años había perdido su gallina de los huevos de oro; desde el año 2000, había pasado de tener el monopolio del glifosato a tan sólo participar en el mercado casi marginalmente. Quienes ahora lo dominaban eran Atanor y otros glifosatos de origen chino. Nos comunicaron que pretendían cobrar a cada productor, en concepto de regalías por la Soja RR, un monto de 15 dólares por tonelada de grano comercializada. A partir de ese momento supimos, junto con mi Jefe de Gabinete y amigo Patricio Lamarca, que comenzaría una nueva etapa de nuestra relación con Monsanto, signada por el lobbying, la confrontación y, lo que es mucho más grave, la extorsión.
Mi respuesta fue casi automática:
—¡Ah, bueno…! Ustedes están totalmente locos. Monsanto no tiene patente válida en Argentina para su Soja RR. Aun durante el proceso de patentamiento, fueron ustedes quienes decidieron a partir de 1996 y hasta hoy, 2004, entregar semilla de Soja RR, licenciándola con todos los semilleros, a prácticamente toda la Argentina. A esta altura de los acontecimientos, el reclamo de regalías por una patente que no existe carece de validez y de sentido.
—Nosotros —me dijo Alfonso Alba— tenemos que defender los intereses de la empresa y poner en padrones de igualdad a los productores americanos y argentinos. Allá todos pagan regalías. No hemos venido a Argentina a hacer beneficencia.
Con esa frase, creo que, sin darse cuenta, Alba había encendido la mecha de una verdadera bomba. Yo no iba a dejar que Monsanto, aprovechándose de su incuestionable posición dominante, apostara claramente contra los productores argentinos. Los iba a defender con toda vehemencia.
—Allá en Estados Unidos, Monsanto tiene una patente válida para su Soja RR; aquí en Argentina, no. El pago de regalías es un acuerdo entre privados. Imaginarán que desde el Estado no podemos, no queremos y no vamos a apoyar esta solicitud.
— Ingeniero Campos, es importante que sepa que vamos a presentar nuestro reclamo ante la justicia.
—Señor Alba, Monsanto está en todo su derecho, pero no cuente con nosotros.
Luego del accionar consistente y persistente de diversos “lobistas”, tanto en el gobierno como en el sector privado, de varias reuniones sectoriales, de idas y vueltas, la justicia argentina nos dio la razón. La Soja RR no tenía patente válida en la Argentina. Ante esa evidencia incontestable, Monsanto nos informó que, como tenía patente válida en la Unión Europea, destino de nuestras exportaciones de derivados de soja (aceite y harina), nos iba a parar los barcos que llegaran a ese destino, para liberarlos sólo una vez cobradas las regalías pretendidas. A partir de allí, la presión y la extorsión vinieron principalmente desde el exterior y al más alto nivel.
A esta altura de mi narración, es conveniente que mis lectores puedan apreciar la perversidad de nuestro poderoso adversario, Monsanto, en cuanto a su falta de escrúpulos en la utilización de personas y comunidades para el logro de su ganancia económica. El hecho que rememoro a continuación es un claro ejemplo. Había sucedido unos meses antes de la liberación al medio ambiente del Maíz NK603. El antecesor de Alfonso Alba como presidente de Monsanto Argentina, Jorge Ghergo, con quien yo empatizaba bastante, nos había cursado una invitación para visitar la central de Monsanto en Missouri. Cuando todo estaba listo, una semana antes del viaje, los primeros días de mayo de 2004, falleció Jorge Ghergo inesperadamente. Recuerdo que cuando llegamos a Monsanto, nos esperaban unas empleadas con nuestras respectivas tarjetas identificadoras. Para nuestra desagradable sorpresa, no parecían haber tomado nota del fallecimiento de su propio presidente en Argentina. Entre las tarjetas habían puesto una con su nombre. Su persona y los años de servicio prestados a Monsanto habían desaparecido. Se limitaron a preguntar:
—Isn’t Jorge Ghergo with you? Hasn’t he come?
—Jorge Ghergo was Monsanto Argentina’s President. It was he who invited us, who arranged for the trip. He died last week. Haven’t you taken notice of that?— respondí, indignado.
La ira, junto con el asco, me sirvieron mucho para todas las discusiones que siguieron con los cuatro más altos directivos de la empresa, con quienes desplegué durante tres largas horas, sin éxito, todos mis argumentos técnicos para convencerlos de que la estrategia de Monsanto en Argentina estaba totalmente equivocada”.
La entrada Un ex secretario de Agricultura cuenta en un libro cómo arrancó el largo conflicto de Monsanto con la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Leonardo Galetto, del Conicet: “Hay pocas posibilidades de que la biodiversidad de insectos se mantenga en la soja” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este escenario, la población de flora y fauna también ha disminuido considerablemente, al contar con pocos refugios.
Leonardo Galetto es biológo de profesión y estudia los verdaderos “bichos de campo” desde hace décadas. Por eso tiene bien claro el efecto de la sojización sobre los campos argentinos. “El desplazamiento de la frontera agrícola hizo perder bosques nativos y por ende, el refugio para los insectos. La soja no es un buen albergue, hay pocas posibilidades de que la biodiversidad de bichos se mantenga”, dijo al medio con tal nombre.
El investigador del Conicet destacó luego la importancia de los polinizadores: “Tienen la función de llevar las gametas masculinas hasta los estigmas de las flores -parte femenina- y son fundamentales para muchas plantas nativas pero también para cultivos, como el girasol o las cucurbitáceas (zapallo, pepino, melón, sandía, et)”, destacó.
Aquí la entrevista completa a Leonardo Galetto:
Actualmente Galetto trabaja en un programa lanzado por la empresa multinacional Syngenta, en cooperación con grandes jugadores del agro local como Aceitera General Deheza (AGD), para generar en los predios rurales “refugios” o “parches” de biodiversidad, que permitan regenerar las poblaciones de insectos polinizadores, empezando por las abejas.
Ver: Dos empresas agrícolas de peso ya trabajan para el rescate de los polinizadores
“Los objetivos que tienen las empresas son los de tratar de revertir cuestiones generadas por la agricultura convencional: pérdida de fertilidad, mayor tasa de inundaciones y caída de rindes en los cultivos”, detalló Galetto a Bichos de Campo.
El experto estudia desde hace años las ventajas de los paisajes multifuncionales, aquellas áreas sin intervención en donde se promueve la aparición de flora y fauna silvestre. AGD ha impuesto dicha práctica en sus 40 mil hectáreas agrícolas y el biólogo es quien supervisa y mide los resultados de esa experiencia.
“Estas prácticas se van a terminar imponiendo, porque la sociedad reclama buenas prácticas agrícolas, más amigables con el medio ambiente, alimentos con menos contaminantes, más nutritivos y sin importar tanto la cantidad como la calidad. Es un camino largo y dificil de andar, pero hay que ser optimistas”, razonó Galleto.
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]]>La entrada En el mundial de los transgénicos, la Argentina sigue tercera se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los datos surgen del relevamiento que todos los años realiza el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA, por su sigla en inglés), la organización que más promueve la adopción de este tipo de semillas modificadas a nivel internacional.
Para dar una dimensión del área ocupada con transgénicos en todo el globo, una comparación posible es decir que equivale a seis veces la superficie para granos de la Argentina, que se ubica en unas 32 millones de hectáreas.

Estados Unidos, con 75 millones de hectáreas sembradas entre soja y maíz, y Brasil, que ya llega a 50 millones de hectáreas, son los países con mayor presencia de transgénicos en su agricultura. El primero inauguró esta etapa histórica de la agricultura mundial en 1995, con la soja RR resistente al glifosato. La Argentina lo hizo un año después y durante mucho tiempo ocupó la segunda posición en este mundial, hasta que hace tres o cuatro años fue desplazada por Brasil al tercer puesto.
Canadá, India, Paraguay, Pakistán, China, Sudáfrica, Bolivia y Uruguay son otros países que tienen más de 1 millón de hectáreas sembradas con OGM. En Latinoamérica, que picó en punta en materia de biotecnología agrícola, también hay cultivos modificados (en especial soja y maíz) en Costa Rica, Colombia y Chile. En Europa, que durante años se opuso y todavía se opone a este tipo de tecnologías, solo hay siembras en España y Portugal.
Como es habitual, el relevamiento del ISAAA viene acompañado de una prolífica “bajada de línea” a favor de estas innovaciones. Este año, además del crecimiento de la superficie ocupada con OGM, se destacó que “la continua expansión de las tecnologías ofrece también características que mejoran la calidad nutricional y que pueden ayudar a contrarrestar el efecto negativo que puede tener el cambio climático en algunos cultivos”.
¿Por qué? la organización dijo que hay estudios que demuestran que el cambio climático “podría reducir de manera considerable el contenido de proteína, zinc y hierro de los cultivos básicos, lo que pondría a 1,4 mil millones de niños en riesgo de presentar deficiencias significativas de hierro hacia el 2050”. Frente a ese peligro, el ISAAA destacó que “hay muchos desarrollos realizados en instituciones públicas con el objetivo de mejorar la calidad nutricional de diversos cultivos, como arroz, banana, papa, trigo, garbanzo, guandú (un tipo de poroto)”.
El presidente del Consejo Directivo de ISAAA, Paul Teng, elogió además “la reciente producción de cultivos transgénicos de última generación, como manzanas y papas que no se oscurecen ni deterioran, el ananá súper-dulce enriquecido con antocianinas, el maíz con mazorcas de mayor biomasa y altos niveles de amilosa, y la soja con contenido modificado de aceite, además de la autorización para comercializar caña de azúcar resistente a insectos”.
Pese a estos avances en otros rubros, las variedades de soja transgénica ocuparon el 50% del área total con OGM en todo el mundo. Considerando el área total destinada a cada cultivo, en 2017 el 77% de la soja era transgénica, lo mismo que 80% del algodón, el 32% del maíz y el 30% de la canola.
En 2017, un total de 67 países usaron cultivos transgénicos, aunque solamente se sembraron en 24 países. De estos últimos, 19 fueron países en desarrollo y solamente 5 países industrializados. Otros 43 países que no los siembran sí autorizaron la importación y uso de transgénicos para alimentación humana y animal o para procesamiento.
Por otro lado, esta semana se presentó otro estudio pro-transgénicos llamado “Impactos socioeconómicos y ambientales de los cultivos genéticamente modificados entre 1996 y 2016”, elaborado por PG Economics. Esa consultora calculó que a partir de los cultivos modificados se obtuvieron ganancias de 186.000 millones de dólares distribuidas entre unos 17 millones de agricultores en todo el mundo.
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