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La entrada Hace su debut la soja Enlist resistente a varios herbicidas: Toda la paleta de variedades para esta campaña se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el seminario anual de Acsoja, que concluyó el miércoles, hubo un capítulo dedicado a revisar la situación de estas tecnologías, que cobran importancia no solo por la aparición de numerosas malezas resistentes (especialmente al glifosato) sino también por el anunciado retiro del mercado de semillas de soja de la multinacional Bayer, que implicará el retiro de su variedad Intacta RR2 Pro, que ofrecía resistencias simultáneas a herbicidas y plagas.

En la reunión de la cadena sojera, el agrónomo Rafael Frene, de la firma Corteva, brindó detalles del llamado sistema Enlist, que es el que podrá ser utilizado desde este mismo año. Según su descripción, contiene tres componentes básicos:
El evento que le confiere tolerancia a la soja E3 a 2,4-D, glifosato y gufosinato “es un trait metabólico de rápida detoxificación en meristemas que no tiene impacto en rendimiento. Eso es algo muy importante, de mucho valor, ya que es un trait robusto en tolerancia y limpio en el sentido de que no tiene efectos secundarios ni afecta la expresión de la genética de elite”, detalló Frene.
El técnico de Corteva remarcó que el objetivo con este lanzamiento es “disponer de cultivos o tecnología en cultivos que permitan una amplia flexibilidad en cuanto a la ventana de aplicación de herbicidas y que admita diversidad de sitios de acción y de uso de mezclas simultáneas de diferentes grupos químicos, de manera de poder trabajar con diversidad química dentro del ciclo del cultivo”.

Pidió que esa flexibilidad sea compatibilizada dentro de un sistema de manejo agronómico que contemple diversidad de rotaciones de cultivos e inclusión de cultivos de cobertura. “Se trata de darle a los cultivos una ventaja competitiva frente a las malezas”, dijo Frene.
Según informaron los organizadores de Acsoja, esta campaña habrá una gran variedad de sojas Enlist a disposición de los productores:
A su vez, por otro carril, la empresa estadounidense Stine también tiene derecho de propiedad sobre la soja Enlist, ya que participó de su desarrollo junto a la firma Dow, que luego se fusionó con Dupont para formar Corteva.

En este caso, la firma informó que “encara su primera campaña en la Argentina con cinco variedades de soja que cuentan con su tecnología Enlist E3. Con ellas abarcan todo el espectro sojero de la zona central del país hacia el sudeste”. Se trata de STINE 25EB32, una soja 2.5 de madurez que tiene 118 días a R8; la 29EB02 con un grupo de madurez 2.9 y 122 días a R8; la STINE 38EB03 de grupo 3.8 y de 134 días a R8; la 40EB20 con una madurez 4.0 y 136 días a R8; y por último una variedad de madurez 4.8 la 48EB20 con 140 días a R8.
“Sine es la propietaria de esta genética única y copropietario de la tecnología Enlist E3, un evento transgénico que le da resistencia a los herbicidas 2.4 D y glufosinato de amonio además de ser tolerantes al glifosato. Estos herbicidas no vienen a reemplazar el uso normal de preemergentes en soja, sino que buscan combatir las malezas en post emergencia sin hacerle daño a la soja. Sobre todo, con malezas más problemáticas como son la rama negra o el yuyo colorado, por ejemplo”, explicó esa compañía.
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]]>La entrada Preguntas transgénicas: ¿Cómo será el retiro de la tecnología Intacta del país? ¿Y se terminan los controles de Bolsatech? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aquella compañía Monsanto, antes de ser vendida Bayer, había desarrollado tres grandes sojas transgénicas (obviamente con variaciones). La primera soja RR1 resistente al glifosato ingresó al país en 1996 pero nadie pagó aquí regalías por dicha tecnología y todavía hoy se utiliza de modo gratuito. Hace una docena de años llegó su sucesora, la mencionada Intacta RR2 Pro, que incorporaba resistencia a insectos. Monsanto enfrentó muchas peleas con el gobierno y las entidades del campo, pues no había una legislación acorde que le permitiera cobrar regalías por esta tecnología. Luego apareció la soja Xtend, que Monsanto directamente decidió no introducir al país debido a que no tenía garantías de obtener alguna ganancia por ella.
Con la Intacta todo fue muy complejo y trabajoso, pues Monsanto puso en práctica primero un esquema de control compulsivo de todos los camiones de soja. Ante las protestas del sector, luego devino en el Sistema Bolsatech (a cargo de las bolsas de Cereales) y finalmente pasó a ser coordinado por el Estado a través del INASE (Instituto Nacional de Semillas). Pero siempre la que pagó el costo de los análisis (versiones extraoficiales hablan de un presupuestos anual cercano a los 4 millones de dólares) fue la propia Monsanto. Y desde 2018, Bayer.
La compañía alemana anda ahora por otros senderos: sus nuevas obsesiones son la agricultura digital (que también heredó de Monsanto vía FieldView) y la captura de bonos de carbono. La soja Intacta finalmente fue útil para los productores del norte del país (más expuestos a plagas que los de las zonas templadas), pero solo logró una penetración del 10% en el mercado de semillas certificadas de soja, que no redituaba como corresponde a las arcas de Bayer y mucho menos si había que seguir bancando el costoso sistema de control de Bolsatech, que implicaba pagar todos los reactivos para hacer los análisis en los laboratorios habilitados. “Con la Intacta perdimos mucha plata durante diez años”, reconoció a Bichos de Campo un ejecutivo de la compañía que pasó por todo ese tránsito y todos los trances simultáneos.
De allí la decisión, muy meditada, de retirarse del mercado de la semilla de soja certificada con su propis marca Asgrow. Pero también de cancelar los contratos de licenciamiento de la tecnología con una decena de multiplicadores que incorporaron el gen de Intacta RR2 Pro a sus germoplasmas. Según las fuentes consultadas en Bayer, desde hace un año y medio, por lo menos, se les avisó a estos semilleros que iba a discontinuarse el negocio, como para que buscaran con tiempo suficiente otras alternativas para el control de plagas y malezas.
Esto no implica que en la campaña de soja que está por arrancar, la 2021/22, los productores de la Argentina no puedan utilizar la variedad Intacta. Aunque se discontinúe el financiamiento de Bayer al programa de control Bolsatech, la empresa alemana ya habló con las autoridades (el actual secretario de Agricultura, Jorge Solmi, ha sido un histórico opositor al cobro de este tipo de regalías) para dar garantías de que no iniciará reclamos administrativos y mucho menos judiciales por el uso de esta tecnología por parte de los productores.
En la negociación con el gobierno, Bayer también aseguró haberse comprometido a facilitar la continuidad de los certificados que requieren los exportadores de soja y sus derivados, de modo de evitar que China pueda rechazar a futuro algunos cargamentos con el argumento de que no tiene certezas de que tal o cual barco de soja contenga el gen Intacta.
En el caso de los contratos con los multiplicadores, la compañía que absorbió Monsanto avisó con antelación que no iba a renovar los contratos de licencia de dicho transgénico, pero queda claro que no objetará la venta de las semillas de soja con el evento Intacta que ya estaban siendo multiplicadas para su comercialización. Se estima que este “waiver” podría tener efectos esta nueva campaña y la que sigue.
Prueba de ello es una gacetilla recientemente emitida por la empresa Don Mario (GDM), que abastece el 60% del negocio de la semilla de soja fiscalizada en el país, y que anunció sus novedades para la nueva siembra de soja ratificando que su paleta de alternativas “incluye tecnologías RR1 e Intacta y suma este año variedades con tecnología Enlist”. Lo antedicho responde cómo puede ser que GDM siga ofreciendo la Intacta a pesar del retiro anunciado por Bayer.

De hecho, desde esta mirada, uno de los anuncios de Don Mario tendría una vida demasiado corta: “La marca lanza este año DM 40i21 IPRO STS con tecnología Intacta, complementando así a DM 46i20 IPRO STS y asegurando al productor una oferta que marca un salto productivo muy importante respecto a las variedades más competitivas del mercado”, indicó la gacetilla. Salvo que se exponga a un conflicto judicial, Don Mario no podría sostener esta línea de semillas más allá de lo que haya acordado en sus contratos con la ex Monsanto.
“Todo el mundo estuvo avisado y con tiempo suficiente”, ratificaron en la compañía alemana, totalmente decididos a discontinuar este flanco de sus negocios en el país.
-¿Y qué sucederá con el Bolsatech ahora que Bayer dejará de hacerse cargo de los costos de los análisis? ¿Los tendrá que asumir el Estado?
La respuesta de los ejecutivos de Bayer a esta pregunta clave fue la siguiente: El sistema de control que ideó y lanzó Monsanto -incluso con todo el resto del agro en contra- no se limitaba a controlar solo la presencia en las cargas de soja de la variedad Intacta., aunque en los hechos así haya sido Siempre estuvo pensado para incorporar nuevas tecnologías OGM a medida que éstas se fueran presentando al mercado local.
Pues bien, Bayer retira su Intacta y no pondrá más dinero para sostener el Bolsatech. Las empresas que quedan apostando a nuevas tecnologías en soja son las que deberían hacerse cargo a partir de ahora. Eso, claro, si quieren cobrar las regalías que les correspondan.
El mensaje tiene un destinatario más que claro: el resto de la industria semillera tendrá que resolver qué hacer y en todo caso los que más deberían preocuparse son las empresas estadounidenses Corteva (fruto de la fusión de Dow y Dupont) y Stine (un tradicional semillero que acaba de desembarcar en el país). Es que esas son las dos compañías que están lanzado desde esta campaña una nueva soja transgénica, la Enlist, preparada para tolerar las aplicaciones de dos herbicidas, el glifosato y el 2,4D, y que aspira a suplantar después de casi dos décadas las tecnologías OGM de la vieja Monsanto.
Muchachos, les dejamos las llaves… Pero ustedes háganse cargo de pagar las expensas.
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]]>La entrada La semillera Stine se prepara para lanzar la soja Enlist. “Viene a mejorar el control de rama negra y yuyo colorado”, define Ignacio Rosasco se publicó primero en Bichos de Campo.
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En la Argentina, la firma ha montado su base de operaciones en Venado Tuerto, donde maneja 600 hectáreas en campos propios y alquilados. Sobre esas tierras hace investigación y desarrollo de nuevas materiales. Desde allí se preparan para presentar el año que viene la tecnología Enlist.
Ignacio Rosasco, gerente de la compañía para Sudamérica, explicó a Bichos de Campo que “esa tecnología es un codesarrollo con Dow Agrosiences (ahora fusionada con Dupont en Corteva). Le va a permitir al productor el año que viene mejorar el control de malezas, como es el caso de rama negra y el yuyo colorado, a través de un sistema integrado de herbicidas, glufosinato de amonio y 2,4D no volátil sobre el cultivo de soja“.
Escuchá la entrevista completa a Ignacio Rosasco:
La empresa Stine produce en Argentina semilla que exporta en contraestación a los Estados Unidos, pero además se expande a nivel regional. Ya está presente en Uruguay y Brasil y planea hacer pie en Paraguay en poco tiempo más.
A Rosasco le consultamos por las diferencias que encuentra en esos mercados de semilla de soja y el local, donde se debate hace tiempo sin éxito cambios en la norma que regula el comercio de semillas. La ley vigente viene desde principios de los años 70, cuando la soja era un cultivo marginal y casi desconocido, y cuando faltaban décadas para la llegada de la primera variedad transgénica.
El directivo de Stine contó cómo se pudieron organizar los países vecinos: “Brasil, por cuestión de escala, es un país muy agroindustrial, tiene mucha superficie de maíz y soja, y la legalidad que hay en el mercado de soja es superior. Tienen un sistema de captura de valor implementado lo que implica respeto a la propiedad intelectual y la patente. Uruguay tiene un sistema mixto, estatal y privado, que funciona y favorecen la inversión y la legalidad de la semilla”, comentó.
Mientras en esos mercados hay poco margen para la venta informal de semilla de soja, aquí no se le encuentra solución a la controversia y el porcentaje de venta de semilla ilegal o “bolsa blanca” sigue siendo muy elevado. Por eso, por ahora a los semilleros no les queda otra que insistir en la necesidad de tener una nueva Ley de Semillas que proteja sus derechos y conformarse con mejorar lo que hay. “Acá, a nivel industria, trabajamos para reforzar el sistema implementado a los efectos de poder soportar las inversiones que se hacen, que son grandes”, señaló Rosasco.
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]]>La entrada ¿Qué es Stine? La empresa que desarrolló la genética de soja en EE.UU. y desembarcó en la Argentina a pesar de que no haya una ley de semillas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Por qué tomaría Stine la decisión de desembarcar en el negocio semillero de la Argentina, donde la falta de un marco legal adecuado implica que los semilleros especializados en soja renieguen porque no pueden cobrar por la tecnología que incorporan a las simientes?
Contestó Ignacio Rosasco, director general de Stine para Sudamérica, que la empresa decidió involucrarse en el mercado argentino incluso a pesar de no tener actualizada su ley de semillas, ya que la que hay data de 1973, cuando ni siquiera se sabía de la biotecnología. “Confiamos y decidimos apostar principalmente en introducir nuestra genética y en afianzar una relación con los productores”, enfatizó.
Acerca de las diferencias de marco legal en la industria semillera entre Estados Unidos, donde está radicada la compañía madre de Stine, y la Argentina, Rosasco declaró que “no hace falta aclarar que es abismal, sobre todo el de Argentina, ya que tanto el de Uruguay como el de Brasil, donde también nos encontramos, están bien. Pero a pesar de esto, confiamos en nuestro programa de Genética de Soja, porque le aportara a la Argentina un dinamismo no existente al día de hoy”.
La empresa especializada en genética de soja con sede en Iowa presentó este viernes su programa para soja y maíz en la Argentina durante el 28° Congreso de Aapresid. Myron Stine, actual presidente de Stine en Estados Unidos, e hijo del fundador de la compañía habló concretamente acerca de la nueva tecnología Enlist E3, su caballito de batalla para ingresar al país. Se trata de un evento para el control de malezas en soja que desarrolló la firma en 2008 junto a Dow Agrosciences, hoy Corteva.
“Enlist E3 es uno de los programas más fáciles y eficientes en el control de malezas. Tiene tolerancia al glifosato, al glufosinato, también a un nuevo 2,4 D Colina, y prácticamente no tiene volatilidad. Es decir que cuando se aplica, no se vuela a ningún lado. Por todo esto es la mejor plataforma de control de malezas en soja”, remarcó Myron.

Rosasco comentó que la compañía norteamericana desembarcó en Argentina en 2017, luego de haber estado más de 25 años en el país a través del germoplasma local en soja y de la producción contra estación. El objetivo de instalarse en el país es desarrollar y comercializar sus propios híbridos de maíz, y a partir del próximo año también sus variedades de soja con la nueva tecnología EnlistE3.
“Stine es una empresa familiar. Conocí a Harry hace más de 20 años, haciendo trabajos de contra estación, y trabajando fuerte en maíz y soja. Y tantas locuras que hicimos, nos permitieron desembarcar en Sudamérica en 2017”, contó Rosasco. Acerca del trabajo de Stine en el resto de Sudamérica, el directivo explicó que llegaron primero a Argentina y Uruguay, y en 2019 lo hicieron en Brasil. Hoy tienen dos programas de mejoramiento en la región, para maíz y para soja.
Justo antes de ese período, el directivo local de Stine recordó los estudios que hicieron con maíz: “Un amigo mío que tiene campo en la región sur de Buenos Aires buscaba genética de maíz de alto potencial de rendimiento y comparando latitudes le dije que tenía que ensayar genética americana, para ver si se adaptaba a la ventana de siembra. Finalmente le trajimos un par de híbridos americanos, y vimos que la genética americana, cruzada con lineas argentinas, adaptadas a distintos ambientes, nos daba una posibilidad muy amplia en el cultivo del maíz”.

Acerca de los orígenes de la empresa, el padre de Myron, Harry Stine, se juntó con Bill Eby a mediados de los ´60, e hicieron cimientos junto a otros semilleros, en lo que fue uno de los primeros programas de mejoramiento de soja en el mundo. En ese momento, no había mucho interés por la soja.
A inicios de los ´70 hubo cambios en ese programa de soja, y desde ese momento Bill y Harry se abrieron camino solos. Para finales de esa década, ya tenían algunas lineas de soja buenas, de modo que pusieron algunas en ensayos de la Universidad de Iowa, en donde resultaron ser las mejores sojas. “Hicieron eso porque entendían que de ese modo los productores verían su superioridad, y el teléfono empezaría a sonar. Bueno, cuando mi papá hizo esto en 1978 me dijo que el teléfono le sonó una sola vez, por eso entendió que necesitaba un brazo comecial, y en 1979 creó Stine Seed Company”, recordó Myron.
Pero Harry Stine no sólo quería que otros productores vieran los materiales sino también otras compañías. “En ese momento si no tenías una marca de soja empujando el cultivo era difícil ganar el interés de otras compañías de semillas. Cuando la soja comenzó a superar 1 o 2 bushel por acre, eso hizo que otras compañías decidieran incorporar estas lineas de semillas para sus marcas, y a partir de allí Harry quiso licenciar materiales a otras compañías. De esta manera, la marca Stine pudo empujar sus ventas, y para mediados de los ‘ 90, la mayoría de la genética de semillas de soja en Estados Unidos, surgían del programa que habían creado Harry Stine y Bill Eby”, manifestó Myron.
Luego la compañía de Harry y Bill empezó a hacer negocios con Monsanto, que en ese momento tenía un evento para herbicidas en soja en el que empezaron a explorar, lo que fue otro salto para Stine. “Hoy nuestra compañía de mejoramiento trabaja con todas las plataformas de biotecnología de soja que existen en el mundo. Esa es la razón del éxito de nuestro programa de mejoramiento genético”, resaltó Myron.

En el negocio de variedades de soja, Rosasco, que dirige la compañía en Argentina, explicó que “hay un montón de variedades que funcionaron muy bien, durante varios años, por lo que estamos muy entusiasmados de crecer y volvernos un jugador muy importante allí, en esto de llevarle nueva genética a los productores de Sudamérica”.
En cuanto al negocio de variedades de maíz, Rosasco reconoció que “recién estamos metiéndonos de lleno”, aunque se mostró expectante en alcanzar rápido los resultados que quieren. “Lo más importante es que trabajamos en seleccionar los mejores materiales genéticos para ofrecerlos al productor con el menor costo posible; nuestro enfoque es crear múltiples combinaciones genéticas junto a las empresas de biotecnología”, resaltó.
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