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La entrada “Hubo una mala interpretación, nosotros no queremos sacar a las entidades del campo”, dijo la diputada Alcira Figueroa sobre el proyecto que busca modificar la conducción del INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El 13 de agosto pasado las diputadas Figueroa y Caparrós propusieron modificar por ley la integración del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para agregar a funcionarios públicos y correr -según se entiende en una primera lectura- a los representantes del sector privado y del sector académico.
La difusión del proyecto de ley mereció una reprobación generalizada de sectores del agro, que incluyó comunicados de las cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace (CRA, SRA, FAA, Coninagro), de los Colegios Veterinarios y de Agrónomos, de organizaciones técnicas como CREA y hasta de las asociaciones de cadena de cultivos (Acsoja, Argentrigo, Asagir y Maizar).
Es que la iniciativa fue leída como una nueva avanzada del Kirchenirismo sobre el sector, luego de otras dos noticias que se produjeron recientemente y que dejaron un clima más que tenso. Se trata de dos proyectos anteriores, uno del diputado Carlos Selva y otro del senador Dalmacio Mera, que propusieron quitarle terrenos al INTA Cerrillos de Salta, y al INTA Sumalao en Catamarca, respectivamente.
De forma exclusiva, la diputada Alcira Figueroa, autora del proyecto de la discordia, habló con este medio sobre su propuesta.
-¿Cómo surgió esta idea?- le preguntamos.
-Tengo una trayectoria dentro del área de la Agricultura Familiar del INTA de más de 20 años. He coordinado dentro de la provincia al equipo de ProHuerta, creado en la década de 1990. Una de las dificultades que veíamos es que si bien el INTA trabajó históricamente con ese sector, que es mayoritario en algunas provincias más que en otras, no está representado en el Consejo Directivo Nacional. Por lo tanto, si bien se ejecutan planes y proyectos, no hay una priorización presupuestaria dentro del Instituto.
A continuación Figueroa agregó: “No éramos reconocidos porque siempre estuvo el debate de si teníamos que estar en Acción Social, porque el sector atendía al desarrollo social. Entre 2012 y 2014 se empezó a trabajar en una ley de Agricultura Familiar que tenía que ver con esa inclusión, no sólo en el INTA sino como política de Estado, que sea reconocida como actividad prioritaria de la gente del campo”.
-¿Qué buscan con este proyecto?
-Lo que queremos con Mabel Caparrós es impulsar una mayor apertura a la participación del sector de la agricultura familiar dentro del Consejo Directivo del INTA. Incluyéndonos en la directiva vamos a tener mayor capacidad de decidir sobre la actividad, en lo que tiene que ver con el acceso a la tierra, a las semillas, a la tecnología, así como lo tienen los grandes productores. Queremos que nuestro sector también tenga acceso. ¿Y cómo se obtiene? Teniendo capacidad de decidir sobre las políticas públicas.
-¿Por qué el proyecto propone directamente cambiar el Consejo, excluyendo del Consejo Directivo actual a representantes del área académica y de las entidades rurales, en vez de agregar un miembro de este sector que ustedes buscan representar? Lo que ahora quedó plasmado es el interés por agregar funcionarios públicos y eso no asegura que vaya a quedar representada la Agricultura Familiar.
-No era ese el espíritu. Creo que hubo una mala interpretación. Nosotros en ningún momento hemos planteado sacar a las cuatro entidades del campo. Todo lo contrario, lo que queremos es ampliar y sumar a la agricultura familiar. Por supuesto que las Universidades son claves. Las cuatro entidades del campo van a permanecer, son parte importantísima de la vida agropecuaria del país. La opinión, la idea, los proyectos que tiene el sector por supuesto que tienen que estar contempladas en el proyecto. Lo que pedimos es agregar incluso a Medio Ambiente que no está en el Consejo Directivo. No hemos hablado de excluir a ningún sector, al contrario.
-Sin embargo el articulado menciona hacer una modificación sobre la conformación del Consejo Directivo para incorporar a alguien de Senasa, del INAI, de Ambiente, como usted afirma, y también deja aclarado que solo habrá lugar para quienes representan a las entidades agropecuarias y a las academias en un consejo asesor.
-Esas se mantienen por supuesto. Nosotros hacemos alusión a lo que se agregaría. Ahí seguramente haremos la corrección cuando se debata en la Comisión y se pondrá con nombre y apellido a las entidades del campo.

-¿La propuesta entonces es agrandar el Consejo, no modificarlo?
-Exacto.
-Y frente a este mal entendido que usted señala, ¿qué opina ahora de todos los comunicados que estas entidades emitieron?
-Que nada más lejos que eso. Nosotros concebimos al INTA como el Instituto que vela por los intereses de todo el mundo del agro, y en el mundo del agro están los grandes, los medianos y los pequeños, ese fue siempre el espíritu del INTA. De ninguna manera vamos a excluir. Pedimos la incorporación de representantes de la Agricultura Familiar y de Ambiente, porque es una actualización de lo que nosotros estamos viviendo en cuanto al cuidado de los ecosistemas y el control de la contaminación. Pensamos que es una voz relevante que debería estar opinando sobre el desarrollo sustentable de los territorios, haciendo propuestas y correcciones. Por ahora tenemos escasas respuestas o respuestas parciales, con poca articulación, para gestionar esas problemáticas nuevas.
-¿Entonces usted afirma que este proyecto debería tener una reescritura?
-Exacto. Creo que se va a corregir cuando lo tratemos en Agricultura o Medio Ambiente. Específicamente irá a la Comisión de Agricultura y allí se harán las modificaciones, los agregados que correspondan. Ningún proyecto es perfecto.
-Otro punto llamativo de la iniciativa es que en los fundamentos ustedes afirman que hay dos millones de personas que integran a la agricultura familiar. Sin embargo, según datos del último Censo Agropecuario de 2018 sólo se reconocen 250.000 establecimientos agropecuarios. ¿De dónde obtienen la cifra de dos millones?
-Nosotros entendemos como agricultura familiar a todo lo que se desarrolla en las zonas urbanas, periurbanas y rurales. El dato del Censo tiene que ver con las explotaciones agropecuarias. Nosotros incluimos el universo que produce, que no está asentado pero que sale de los programas de extensión.
-Entonces ustedes tienen en cuenta a quien cultiva en el ejido urbano o al borde de él.
-Sí.
-Además del ruido que generó este proyecto, ¿qué opina del que provino también del Frente de Todos, el del diputado Carlos Selva, de querer quitarle alrededor de 500 hectáreas a la Estación Cerrillos del INTA en Salta, siendo usted de esa provincia y del mismo espacio político?
-Yo hablé con el diputado después de que presentó ese proyecto, porque no soy parte de esa comisión y no participé de esos debates. Se trató de hablar, de consensuar y después se corrigió. Si bien hay tierras disponibles en el INTA de Cerrillos, en el que yo justamente trabajaba, esas tierras se destinan a parcelas de investigación, de experimentación y también de extensión. Nosotros teníamos por ejemplo 2 hectáreas allí para la producción agroecológica y, por convenio con la universidad, un trabajo con alrededor de 70 alumnos, de tercero y cuarto año de forma semanal, en formación de agroecología.
Respecto a la necesidad de incorporar tierras Figueroa afirmó: “Es cierto también que hay una demanda impresionante de viviendas. En Salta Capital y en donde yo vivo son los lugares que tienen mayor hacinamiento por falta de disponibilidad de tierra para hacer viviendas o loteos. Hay una realidad acuciante y creo que lo hizo con la intensión de solucionar un problema de hábitat que tiene la familia salteña. Hay tierra cercana que se podría expropiar, que son de actividades inmobiliarias cerca del ejido urbano o del ejército, que están sin uso y sobre las que se podría hablar con sus dueños”.
-¿Usted coincide entonces en que esas tierras hay que obtenerlas de alguna forma, pero no quitándoselas al INTA?
-Claro, no deben ser las del INTA.
-Algo similar ocurrió con el INTA Sumalao en Catamarca, por un proyecto presentado por el senador Dalmacio Mera. ¿Qué opinión le merece esa iniciativa?
-Sí. Yo creo que no va a prosperar porque imagínense que sería achicar una entidad tan elemental para la vida económica y agropecuaria del país. No corresponde.
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]]>La entrada Con minuciosos fundamentos, el INTA rechazó el proyecto de expropiación de su campo experimental en Catamarca se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se refieren puntualmente al proyecto presentado por el senador del peronista catamarqueño Dalmacio Mera, que ya obtuvo media sanción en esa Cámara y fue girado a Diputados. Con muy pocos fundamentos, dicha iniciativa propone que, ante el crecimiento del ejido urbano de San Fernando de Catamarca, el Estado provincial tome ese lote perteneciente al INTA y lo destine a “un centro tecnológico, educativo y de esparcimiento”.
“La Estación Experimental Catamarca del INTA está radicada en la localidad de Sumalao, departamento Valle Viejo, desde hace más de 60 años. Primero como Delegación del Ministerio de Agricultura de la Nación y luego como Vivero Nacional Oficial Olivícola, aportando al gran impulso que tuvo la olivicultura, a partir de Ley Nacional de 1930 cuyo punto cumbre fue el desarrollo de más de 80.000 hectáreas de olivo en todo el país”, indicaron quienes rechazan esta avanzada sobre los terrenos del organismo en un documento al que tuvo acceso Bichos de Campo.
Allí se expresa con claridad que “la Dirección de la EEA (Estación experimental) no acuerda con los términos y fundamentos expresados en el proyecto de Ley en cuestión, ya que nuestra Institución valora fuertemente la importancia de la interface urbano-rural en el crecimiento sustentable de la calidad de vida de las comunidades”.

Vayamos a los argumentos. Lo primero que se afirmó desde el oficialismo es que el terreno en cuestión está en una zona “de viviendas familiares y no resulta adecuado el funcionamiento de una agencia experimental rural”, y que por ello “ss conveniente diseñar políticas e instrumentar programas y proyectos destinados al planeamiento urbano y a la ejecución de obras públicas en ese preciado terreno.”
¿Qué respondió la gente del INTA? Que no se debe tratar la cuestión solamente desde el punto de vista del diseño de políticas de planeamiento urbano, “sino de gestionar un plan de ordenamiento territorial” que desde el gobierno provincial ya se vendría gestionando.
“El proyecto de ley presentado por el senador parece no contemplar o desconocer la integralidad de dicho plan, donde el INTA también tiene un rol activo. Este nuevo plan debería permitir congeniar la convivencia de espacios rurales y urbanos, desmotivar el hacinamiento, generar pulmones verdes y acercar la tecnología de la producción agropecuaria a todos los sectores”, sostuvieron.
A continuación, agregaron que “el INTA Catamarca ha desarrollado proyectos para el ambiente urbano-rural fomentando la convivencia de ambos sistemas en armonía, lo que significa que consideramos permanentemente los criterios ambiental, económico y social, y tenemos en cuenta las transformaciones territoriales relacionadas al avance de la urbanización”.
Este es el documento completo:
Agosto 2021- Documentos INTA EEA Catamarca . Rechazo proyecto Ley S-1104-20
En cuanto al segundo fundamento, el senador Mera sostuvo que los “criterios de sustentabilidad aconsejan desplazar del inmueble el funcionamiento de INTA y así diseñar una localidad, donde el vecino sea el principal beneficiario” con esos terrenos estatales.
La gente del INTA, que desde hace años realiza numerosos estudios para analizar la manera de transicionar hacia sistemas agropecuarios mas sustentables, indicó que “desde los instrumentos programáticos con los que se cuenta, se aborda el desarrollo de sistemas productivos para áreas de amortiguamiento e interfaces urbano-periurbano-rural, que promuevan el resguardo ambiental y la producción de calidad”.
En ese sentido, remarcaron que la experimental se encuentra en permanente contacto con productores y sus familias, contribuyendo al arraigo rural, a la equidad social y al agregado de valor en origen.
“Estamos convencidos que no solo la urbanización es la que genera innovación y creatividad. No debe desmerecerse ni desconocerse la importancia de la interface urbano-rural en el crecimiento sustentable de la calidad de vida. Por ello creemos que a la hora de implementarse el ordenamiento de los territorios se debe limitar el cambio de usos del suelo rurales a usos urbanos (pérdida irreparable de las tierras más fértiles y productivas para desarrollos inmobiliarios) y promover los asentamientos que optimicen las infraestructuras existentes, mejorar la conectividad, refuncionalizar espacios y ocupar vacíos urbanos”.
El documento incluyó también un racconto de los antecedentes vinculados a esa parcela ahora amenazada. Desde 1987 se realizan allí ensayos experimentales con frutales: uva primicia, poda corta de higueras, durazneros, ciruelos, almendros, nísperos y palmeras datileras. Además contó con un vivero forestal, en el que se trabajó hasta 1995.

Más cerca en el tiempo, el predio contó con plantas madres de olivo, que se mantuvieron hasta que iniciaron los problemas de abastecimiento de agua asociados al inicio de una obra aledaña.
“En suma a la falta de agua de riego, el capital humano del INTA Catamarca (a raíz del decrecimiento de la planta de personal por distintas políticas que llevaron a ello) y los recursos presupuestarios, destinados al mantenimiento de parcelas de investigación y experimentación, no han sido suficientes para dar continuidad a planes de trabajo que se mencionan en párrafos anteriores”, señalaron los trabajadores.

Frente a eso, desde 2008 a 2019 se presentaron múltiples propuestas para mitigar esa realidad, relacionadas principalmente a obras para riego.
¿Cómo concluye el documento que pide a los diputadosmrechazar este tintento de expropiación? Con el pedido del INTA EEA Catamarca de continuar con las acciones institucionales posibles que ayuden a resolver esa problemática, para “preservar las tierras agrícolas de la Institución e incorporar prácticas de agricultura urbana y periurbana, poniendo en valor las funciones ecosistémicas de estos espacios para las ciudades, y ofreciendo diferentes oportunidades para la conservación e integración de la biodiversidad en el contexto urbano-rural”.
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