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La entrada Nuevas tecnologías en lechería: ¿Qué rol cumplen los operarios de un tambo cuando llegan los robots? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El objetivo era poner en práctica nuevas formas de trabajo que mejoraran los niveles de producción, así como el bienestar de los operarios. Cinco años después, los indicadores arrojan resultados positivos, cristalizados en la gran adaptabilidad de los animales a un sistema de extracción de leche ciento por ciento automatizado, y a un mejor rendimiento de los trabajadores.
Tal es el caso de Maximiliano Zenklusen, técnico en Producción Agropecuaria de la localidad de Rafaela, que desde hace cuatro años se encarga de supervisar el funcionamiento del tambo robot de la EEA local. A diferencia del ritmo de trabajo que tiene un tambero tradicional, cuya jornada de ordeñe arranca entre las tres y las cuatro de la madrugada, la automatización generada por este sistema ha permitido que los operarios tengan turnos reducidos –ingresan entre las 6 y las 7 de la mañana y se retiran al mediodía- y un menor desgaste físico.
¿Pero cómo se trabaja en un tambo completamente robotizado? Para responder esa pregunta hay que indicar, en primer lugar, que un sistema de ordeñe automatizado supone la confluencia de tecnologías de la robótica y de la información.
En el caso del mecanismo aplicado por el INTA Rafaela, se trata de uno con autonomía propia que funciona las 24 horas del día, y que gracias a sus sensores y cámaras supervisa a cada animal que ingresa de modo voluntario para ser ordeñado. Dichos sensores monitorean el estado físico de cada individuo y analizan la producción de cada pezón, la periodicidad con que busca ordeñarse y el promedio de leche extraído.
Toda la información recolectada opera sobre la dieta del animal, que recibe más o menos cantidad de balanceado en función de esos indicadores, y sobre la posterior atención veterinaria.
¿Y dónde entran los operarios? En el momento en que es necesario revisar los datos recogidos y chequear los puntos débiles del rodeo en general. En el ensayo llevado adelante por INTA Rafaela, el período en que el animal puede ordeñarse va actualmente desde las ocho de la noche hasta las siete de la mañana. Esto cambia en función de la estación del año, para evitar el estrés por las condiciones climáticas.
En un día normal, Zenklusen y su equipo ingresan al establecimiento alrededor de las seis de la mañana y observan los datos recolectados por el equipo durante la noche y madrugada. Aquellas vacas que no se hayan ordeñado deberán ser buscadas e ingresadas al sistema. Luego de que se controlan los indicadores de cada animal se procede, de ser necesario, con la atención veterinaria.
Pero no todos es análisis de información. Los operarios también llevan adelante la detección de los celos, la inseminación, el armado de las parcelas y el control del balanceado suministrado. Además supervisan la adaptación de las nuevas vaquillonas que ingresan, que por lo general adoptan el ordeñe voluntario dentro de las primeras 24 horas.
Un dato interesante es que gracias al sistema de cámaras y sensores integrados, todos los operarios pueden recibir alertas en sus celulares que les permiten continuar con el seguimiento aún estando lejos del campo.

¿Qué resultados ha arrojado este innovador sistema de trabajo? En los cinco años de funcionamiento de este tambo robotizado, que tiene en promedio a 65 animales en ordeñe, la producción ha mostrado un crecimiento más que importante. Según el último informe realizado en base a los datos de octubre de este año, cada animal produce unos 34,6 litros de leche en promedio e ingresa a ordeñarse de manera voluntaria entre 2,2 y 2,4 veces por día, número que varía en función del período de lactancia en el que se encuentre el animal. Esto supone una producción mensual de entre 60.000 y 65.000 litros, lo que triplica la media nacional.
El INTA Rafaela ya ha recibido la visita de más de 4.500 personas que en los últimos años se han acercado para analizar esta nueva forma de producción de leche.
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]]>La entrada ¿Se puede vivir con 50 vacas lecheras en campo alquilado? Marcelo Mendieta asegura que sí, pero “hay que ponerle mucha garra y laburo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Había sembrado diez hectáreas de sorgo para silo, pero las perdí todas por la sequía. Lo que me salva ahora es el silo de pastoreo que pude hacer en cinco hectáreas”, dijo Mendieta en diálogo con Bichos de Campo.
Más que soñar con poder comprar un pedazo de tierra, Mendieta anhela poder alquilar un poco más de campo para seguir creciendo. “Con los precios a los que están los campos es imposible comprar. Apenas puedo alquilar y sobrevivir con eso”, reconoció.
Mirá la entrevista completa a Marcelo Mendieta:
Mendieta recordó que sus inicios como tambero los hizo en “El Abascay”, el establecimiento de la familia López Seco, con quienes trabajó durante más de veinte años. “Hice de todo ahí; arranqué como tractorista, luego pasé a la guachera y después estuve como encargado de tres tambos. Me fui, regresé con ellos y un día logré independizarme”, comentó.
Cuando empezó por su cuenta, Mendieta reunió de a poco su plantel hasta tener un lote 19 vacas en ordeñe y otras seis vacas secas. “Cuando empecé fue re-difícil. Pude sacar un préstamo y así compré otras diez vacas más”.
Cinco años después de haber empezado con el tambo, Mendieta tiene 50 vacas en ordeñe y reconoció que el campo que alquila le quedó chico. “Ahora logré alquilar otro pedacito de campo y por ahora vivo con eso”, indicó.
Entonces, ¿Se puede vivir con 50 vacas en ordeñe alquilando el campo?
“Se puede, pero hay que ponerle mucha garra y laburo. El tambo no te da descanso, y es necesario ser constante con la rutina y con los horarios para lograr que la vaca produzca bien. El tambo es un desafío nuevo todos los días y es importante no aflojarle, porque yo perdí una alfalfa que sembré antes y luego perdí un sorgo, pero sigo y no le aflojo”, respondió Mendieta.
“Por suerte acá me conocen. Los que me consiguen rollos me los financian, y lo mismo quien me trae la malta y el que me provee de semillas. Pero es todo de palabra, me conocen y por eso me financian”, declaró.
Hacer pocas hectáreas de maíz para silo implica también un desafío para pequeños tamberos como Mendieta. “Por lo general, cuando vienen contratistas aprovechan a hacer el trabajo al mismo tiempo a varios productores chicos de la zona. Nos hacen a todos juntos, y lo mismo si queremos hacer silo o rollos”, consideró.
Pero esa situación de tener que esperar a que una maquina o contratista atienda a varios productores pequeños al mismo tiempo también los complica, según Mendieta. “El raigrás por ejemplo no pudimos aprovecharlo bien porque lo sembramos tarde por no tener la máquina a tiempo; la avena en cambio la sembré yo con un disquito y la salvé”, mencionó en alusión a sentirse presa de una logística que lo excede. “Para los que tenemos poquito, quedamos para lo último”, agregó.
¿Sería posible una salida el armado de una cooperativa o la posibilidad de asociarse?
“Es muy difícil. Vos fijate que todos los tamberos deberíamos asociarnos más para reclamar el precio de la leche, dado que nunca tenemos un valor estable, el arreglo de los caminos o políticas al gobierno y no nos asociamos. Cada uno reclama lo suyo por su lado, pero no nos juntamos para esas cosas”, sintetizó.
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]]>La entrada Paulina Mayol comenzó a dirigir la pyme láctea que su bisabuelo fundó en 1936: Se enfrentó con el gremio Atilra y con las resistencias al cambio de sus mayores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Paulina recuerda la gesta de su bisabuelo, que fue continuada por su abuelo, su padre y su tío, con una bandera de Paraguay al lado de la argentina, en el acceso a la pequeña planta.

Ella parece darle mucho valor a esa historia y fue por eso que hace unos pocos meses ganó algo de fama en los medios cuando su familia decidió enfrentar al poderoso gremio de la industria láctea Atilra, que bloqueó de modo violento el lugar exigiendo que se afiliaran bajo su convenio colectivo todos los trabajadores, incluso los del campo que tenía la pyme láctea. Eran 14 sus empleados en total.
“Si había algo malo, yo estaba dispuesto a regularizarlo. Pero me planté e hice las denuncias correspondientes por las que aún esperamos el accionar de la justicia, por los métodos que eligió el gremio para reclamar. Me dolió que actuaran destruyendo las fuentes de trabajo”, explicó a Bichos de Campo la gerenta de Lácteos Mayol. Es que luego de estudiar la carrera de contadora, la mujer de poco más de treinta años decidió volver a Udaondo y hacerse cargo de la empresa familiar de casi un siglo. Seguro que ése, más que pelear con el gremio, es el gran desafío que ahora enfrenta.
Mirá la entrevista completa a Paulina Mayol:
Cuando Paulina volvió a trabajar en la firma de su familia también chocó en muchas ocasiones con su padre Luis y su tío Dardo, que estaban acostumbrados a hacer las cosas de modo mucho más artesanal: trabajaban y trabajaban sin parar. Los choques de cultura fueron tanto o más intensos que con el gremio.
Es que la joven contadora advirtió de inmediato que había que profesionalizar muchos procesos y hasta modificar el rumbo productivo de la empresa familiar, para evitar un choque que parecía cantado. Paulina aclara que a sus mayores “no les reprocharía nada a ellos, ni loca”, en referencia a que ellos lograron sostener la láctea por 80 años a costa de trabajo. Pero había que girar el timón. Estaba convencida.
“El hecho de ser mujer quizás llevó a que algunas cosas costaran mas y la falta absoluta de profesionalización generaba una resistencia muy fuerte al cambio, en parte por miedo a lo nuevo y al fracaso. Fue un trabajo de hormiga en cada uno de los sectores de la empresa”, explicó.
Había mucho que cambiar, empezando por el packaging de los quesos y el dulce de leche, que era azul y oro porque su tío era fanático de Boca y hasta pintó toda la fábrica con los colores de ese club.
En ese proceso de profesionalización, un veterinario llamado Joaquin Chiozza Logroño comenzó a manejar el tambo de la familia, produciendo cambios importantes tales como asegurar las reservas de alimentos para que las vacas puedan pasar el invierno sin depender de la compra de rollos o granos fuera de la empresa. También comenzó a variar la genética del plantel lechero, pasando paulatinamente de la raza Holando hacia Jersey, que ofrece una leche con más sólidos, más funcional para la industria.
“Joaquín es nuestra mano derecha en el campo y un apasionado de lo que hace buscando de modo permanente la innovación. Gracias a él comenzamos a migrar hacia una explotación agroecológica. Empezamos a producir casi el 100% de las reservas que tenemos en el campo y a producir nuestro propio alimento balanceado”, resaltó Paulina Mayol.
“La idea de la producción agroecológica no comenzó pensando en el negocio en sí sino en tener una mayor conciencia sobre el cuidado ambiental. Estamos convencidos de trabajar en esa línea. Luego, si podemos sacar alguna ventaja de este proceso, trataremos de hacerlo. Pero de momento nos importa producir de modo amigable” con el ambiente, recalcó Paulina.
El tambo aporta el 60% de la leche diaria que procesa la planta para hacer quesos de todo tipo, y un dulce de leche muy reconocido por su sabor. La fábrica de los Mayol tiene un par de proveedores más en la zona, pero Paulina reconoce que “es difícil conseguir leche en la zona porque ningún productor nuevo nos entrega”. La mayoría prefiere seguir entregando su leche, como en tiempos de su bisabuelo, en 1936. Vacalin es la principal compradora en la zona.
“Veo en el tambero de toda la vida la resistencia a un cambio de usina o a un cambio de esquema y así diversificar sus riesgos. La realidad es que hay estructuras muy arraigadas en la zona y muy difíciles de librar”, reflexionó.
“Lo que una más quiere es generar fuentes de trabajo en su pueblo, pero lo acontecido con Atilra me hizo repensar el modelo de empresa”, comentó paulina Mayol, quien se vio obligada a retroceder con una serie de inversiones previstas en la planta láctea, para cumplir compromisos con otras empresas alimenticias. Incluso pensaban ponerse a producir dulces de otras frutas, para proveer a un socio mucho más grande que ellos. Pero el conflicto paralizó esos emprendimientos.
“Abandonamos proyectos de crecimiento y de diversificación. La idea era migrar a la producción de otro tipo de dulces y teníamos un proyecto en desarrollo con Molinos Cañuelas pero hoy lo pusimos en el freezer, a la espera de resoluciones judiciales ya que no sabemos si tendremos que reincorporar a personal despedido imputado en la causa penal” que se inció tras el bloqueo de Atilra, sintetizó.
Mayol trabaja ahora con diez empleados, cuatro menos que antes y con un 40% menos de materia prima. Es una pequeña Pyme láctea que se aproxima a celebrar su centenario, si los contextos se lo permiten.
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]]>La entrada La historia detrás de la foto: el santafesino Juan Manuel Durá volcó con sus vacas por el mal estado de los caminos y asegura que “es frustrante producir en nuestra zona” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Luego de aquel incidente, el productor, cuyo tambo está en San Genaro, a 10 kilómetros del lugar del accidente, comentó que las vacas afortunadamente están vivas, pero golpeadas.
“Las estaba llevando al mercado para venderlas como conserva; el tema es que llegaron todas embarradas, golpeadas y a una se le quebró una oreja y todo eso representa penalizaciones a la hora de efectuar la venta”, comentó Dura en diálogo con Bichos de Campo.
“Todavía no puedo creer lo rápido que actuaron. Se ve que no querían que yo documentara nada”, aclaró. Sin embargo, el productor llegó a tomar algunas imágenes, las cuales luego fueron compartidas en Twitter por Tiago Carignano, otro productor de la zona.
La bronca de Dura es que lo que le ocurrió es moneda corriente. “Estoy indignado: nos cobran por mantener caminos que termino arreglando yo mismo. Hace años que reniego siempre con lo mismo; sufrí una situación similar hace poco en el camino que pasa por el frente de mi campo y en ese momento el Comité de Cuenca y la comuna se pasaban la pelota uno al otro sin hacer nada, entonces tuve que arreglarlo yo mismo porque de lo contrario no podía transitar”, recordó.
Centeno y sus caminos la misma historia que se repite… plena campaña! pic.twitter.com/Drt388sQtb
— Tiago Carignano (@carignanotiki) April 8, 2021
La determinación del tambero, en aquel momento, fue agarrar la pala él mismo para cavar un pozo de ambos lados del camino de modo que escurra el agua, para luego dejarlo orear y, finalmente, acomodarlo con la niveladora de arrastre. “Lo más irónico es que en ese momento los empleados municipales, que estaban limpiando alcantarillas, me pasaban por al lado, yo les pedía ayuda y ni siquiera se dignaron a levantarme un poco de tierra con la retroexcavadora”, se lamentó.
En otro episodio de los tantos que lamenta recordar, Durá rememoró que desde el municipio tenían que dragar un camino completo a inicios del presente año y le dejaron la retroexcavadora en su establecimiento para guardarla hasta tanto volvieran al día siguiente para trabajar.

“Ese día yo observaba como venían, trabajaban un rato y luego se volvían a la sombra, y así sucesivamente. Terminaron haciendo 600 metros en un mes. Una cosa de locos, la ineficiencia que hay en los empleados municipales es realmente indignante”, dijo.
Lo que más molesta a Durá es que siente que los agobian a los productores y dueños de fábricas lácteas de la zona con los cobros de tasas por hectárea e impuestos inmobiliarios. “Es una doble imposición que nos hacen porque, por un lado, le cobran a las fábricas lácteas por usar los caminos y a los tamberos nos cobran por mantenerlos, pero la ironía es que no arreglan nada y entonces lo terminamos arreglando los productores”, explicó.
“Decidí no pagar mas la tasa vial hace dos años porque me cansé de esta situación, de que no me arreglen el camino; siempre que intento hablar con ellos prometen y nunca hacen nada”, despotricó.
Durá es delegado del Comité de Cuenca del Arroyo Las Turbias, en la localidad santafesina de San Genaro, el cual se canalizó en la década del ´90. “Mi papá estaba en el grupo de productores que hizo la canalización desde El Trébol hacia San Genaro y que desemboca en una cañada; era una obra inicial para 60.000 hectáreas, pero por manejos políticos le agregaron otras 200.000 hectáreas más y no agrandaron el troncal, lo que hace que, cuando llueve arriba, tengamos un ‘río’ en la zona a las cinco horas”, explicó.
Incluso Durá resaltó que han tenido inundaciones en seco. Es decir, aun sin precipitaciones, se presentaba un caudal de agua tan grande que no se llegaba a desagotar a tiempo. “Estamos agobiados al extremo por la falta de obras hídricas y por los problemas de circulación. No te das una idea de los daños que nos han hecho las crecidas por obras que se hicieron mal y por caminos que no se mantienen. Es realmente frustrante producir en nuestra zona”, concluyó.
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]]>La entrada Amílcar Giménez reivindica su oficio de tambero: “El requisito básico es que te tiene que gustar vivir y laburar en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuando ocurrió la inundación de 2017 que trajo tantos problemas a los tambos de la zona, La Holandesa debió cerrar sus puertas. “No había modo de resistir porque ya no teníamos más piso para las 145 vacas que teníamos en ordeñe”, explicó.
En aquel momento producían cerca de 4100 litros diarios de leche, pero el avance del agua les complicó el panorama. “Tuvimos que vender algunas vacas y trasladar las restantes hacia un campo de Rufino que alquiló el dueño del tambo y otro tanto en otro establecimiento cercano y resistir”, manifestó.
Giménez recordó que por el cierre del tambo se fue a hacer un relevo en otro tambo. “Había laburo en otro lado y tuve que irme para seguir trabajando”, comentó. Pero luego de permanecer cerrado un año, el establecimiento en el que Amilcar trabajó tantos años pudo volver a abrir sus puertas y entonces regresó.
En este momento La Holandesa se encuentra en proceso de rearmado para poder recuperar el rodeo de vacas perdido durante la inundación. “En este momento estamos en menos de la mitad de lo que teníamos inicialmente y recuperar ese nivel implica un proceso caro y largo”, dijo.
En cuanto al avance de obras de infraestructura en la zona para evitar otra inundación destructiva como la ocurrida en 2017, Giménez respondió que no ve cambios. “No vi en ningún lado las obras. Todo sigue igual y hay caminos medio olvidados que están peor todavía”, enunció.
Lo cierto es que ya no quedan tantos Amilcar Giménez con ese empuje y oficio tambero y esta visión es compartida por muchos productores que sostienen que ya no hay tanta gente que se encargue de este tipo de trabajo. “Parece que es fácil cuando uno ve sacar la leche, pero mantener todo esto es mucho para una o dos personas y además la gente de campo se va terminando”, reconoció.
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]]>La entrada Luego de diez meses de pérdidas, los tamberos festejan su día con una rentabilidad de… 0,1% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Cómo encuentra este día del tambero a este sector productivo del cual depende tanta gente en el medio rural? Dejando de lado la ironía del título, con un pequeñísimo rebote de la rentabilidad luego de casi un año entero de acumular pérdidas. Las cifras fueron publicadas por el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA):

Lo dicho: en el promedio nacional (un tambo de 7.500 litros/día) el sector primario productor de leche ha dejado de perder dinero. Aclaramos que es una fotografía engañosa, porque entremezcla lo que sucede en los establecimientos más modernos y de escala con los tambos que no llegan a los 3.000 litros de leche diarios, que son el 70% del total.
Para la estadística, la rentabilidad promedio en enero pasado fue de un descollante 0,1%. Apenas una décima por arriba de la línea de flotación. Se achicó respecto de lo que sucedió en diciembre pasado, cuando la rentabilidad del tambo promedio fue de 0,3%. Como sea, es el primer bimestre de signo positivo luego de diez meses de pérdidas constantes.

El cálculo publicado por el OCLA surge de considerar para enero pasado un peso promedio de 9,65 pesos por litro, que superó a un costo de producción establecido en 9,60 pesos. De allí surge una supuesta rentabilidad teórica de 0,1%. Supuesta porque en el mismo cálculo se consideró que el precio de equilibrio (para que el tambero reciba un retorno adecuado) debería ser de 11,30 pesos por litro.
“Si suponemos un tasa de rentabilidad exigida al capital del 5%, se debería genera un Ingreso Neto de 12.804 pesos/hectárea/año, que dividido por los 7.576 litros de leche de productividad promedio, deberían generar un ingreso neto unitario de 1,70 pesos/litro de leche. Por lo tanto el precio de equilibrio sería en este supuesto de 11,30 pesos/litro de leche (9,60 pesos de costo total más 1,70 pesos de rentabilidad al capital)”, explicó el trabajo. Esto implica un valor para la leche de 0,30 dólares por litro. Hace rato que no se logra ese valor histórico.
Ahora bien… a esta levísima mejoría de la situación de los tambos se llegó con sangre, sudor y lágrimas… de los propios tamberos.
Dice el sitio especializado Dairylando que en enero pasado hubo una reducción notable de la producción de leche. “La merma con respecto a diciembre de 2018 fue de 10%”, puntualizó. Respecto de enero de 2018 la oferta cayó 7,3% y solo crece 1% en la comparación contra enero 2017, es decir dos años atrás.
Para el experto Marcos Snyder, esto implica “un mal presagio para la evolución de la producción del primer cuatrimestre de 2019: copiar el peor cuatrimestre de los últimos 10 años y caer 8% con respecto al 2018”.
Solo por eso crecen los precios (pero mucho menos de lo que deberían para estabilizar la actividad) en este triste día del tambero.
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]]>La entrada Gustavo Augel: “¿De qué boom hablamos si los tambos están fundidos?” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En medio de semejante crisis, Augel se quejó porque “las reuniones no llevan a nada. Hicimos un esfuerzo inmenso por lograr una reunión con el presidente de La Nación (Mauricio Macri), la cual logramos, pero realmente no sacamos nada concreto, y encima terminamos escuchando al ministro de Agroindustria (Luis Miguel Etchevehere) diciendo que tendremos un boom lechero. ¿De qué boom hablamos si los tambos están fundidos y el productor no tiene capacidad económica para generar animales, pasturas ni reservas?”
Ver: Los tambos reclaman una “urgente recomposición” del precio de la leche
El productor lechero, que vio caer la producción de su tambo en un 30% (antes sacaba 3.300 litros diarios), también protestó por el tipo de cambio. “No nos sirve, porque la leche que producimos hoy la cobramos en octubre. Hoy el dólar cierra a 30 pesos y no sabemos a cuánto cerrará para cuando cobremos. Es una situación que te lleva a sacar las vacas del tambo y venderlas. Estás permanentemente cubriendo agujeros, achicándote, hasta que ya no te de el bolsillo”, se lamentó.
Escuchá el reportaje completo con Gustavo Augel:
En el último año, Augel liquidó cerca de 20 vacas en su tambo. “Yo siempre digo que en un tambo el personal es familia. En mi establecimiento somos 3 empleados, y tocar ese eslabón es lo último en lo que pienso. A ellos los sigo bancando porque son los que están en el campo todo el día”, explicó.
Augel se sumó al coro de voces que dicen que “la diferencia de precios está en la cadena y no hay que ser muy inteligente para saber quién se lleva la tajada más grande. Hoy el productor cobra 22% del valor de sachet en góndola. No tenemos participación” respecto del precio final de los lácteos en góndola.
“Tenemos que cobrar arriba de 9 pesos el litro de leche cuando estamos cobrando alrededor de 7 a 7,20 pesos el litro de leche en julio. Acá también hay que sumar la ineficiencia de la industria y del Gobierno. No puede ser que hace 20 años que Argentina produzca 10.000 millones de litros. Nunca hubo una visión a futuro”, criticó.
Luego añadió: “Necesitamos un cambio grande, y por eso debemos generar un mercado institucionalizado, con contratos y precios de pizarra, como ocurre con los granos y la carne. Lograr eso sería fantástico, pero hoy estamos lejos de eso”, concluyó Augel.
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