Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada ¿Qué son los flexitarianos? Los que reducen su consumo de carnes, sin llegar al extremo de eliminarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Esta nueva categoría de consumidores agrupa a quienes, por diversos motivos, decidieron reducir al mínimo el consumo de carne animal, denominados vegetarianos flexibles”, explica el documento publicado por INTA Informa.
Según una reciente investigación de mercado realizada por Innova Market Insights, Alemania lidera este movimiento con un 69% de su población que reconoce consumir carne una vez a la semana, seguido por el 53% en el Reino Unido y el 38% en Estados Unidos.
El crecimiento de este tipo de consumidores flexibles, que no son ni vegetarianos y mucho menos veganos, ya se hace sentir en los mercados. El documento del INTA citó un informe de enero de 2020 de Markets and Markets, donde se estima que el mercado mundial de sustitutos de la carne para 2026 alcanzará los 3.500 millones de dólares. “El mercado está impulsado principalmente por la creciente demanda entre los millennials”, se indicó.
En este escenario, el INTA se pregunta: ¿Qué es un producto análogo de la carne? ¿Existen alimentos capaces de reemplazar a la proteína animal? ¿Qué lugar ocupan las legumbres en este escenario? ¿Es una oportunidad para la Argentina? ¿Tenemos potencial para satisfacer este mercado en auge?
Para Trinidad Soteras, investigadora del INTA Castelar, “a escala global, existe una demanda creciente de consumidores que buscan productos alternativos a la carne motivados, principalmente, por aspectos ambientales, nutricionales y relacionados con la conciencia animal. Aunque, también, exigen variedad y buen sabor”.
Así, surgen los análogos de carne que componen una clase de productos alimenticios sin proteínas cárnicas que intentan imitar sus características desde el punto de vista organoléptico y nutricional, simulando las clásicas hamburguesas, salchichas y nuggets, entre otros.
Un estudio de la Dirección Nacional de Alimentos y Bebidas confirmó que se consolida una tendencia hacia la búsqueda de productos sustitutivos de la carne. Entre los alimentos emergentes, se destacan las legumbres, semillas, granos y cereales ancestrales o cultivos andinos, y los frutos secos. En esta línea, aseguran que se trata de “una oportunidad para emprender con éxito”.
Gabriel Prieto, referente del INTA en cultivos de invierno, dio un paso más y reconoció: “Desde mediados de 2019 vemos una tendencia creciente y sostenida en nuestro país”, reconoció el especialista de Arroyo Seco, Santa Fe quien confirmó que “la demanda aumentó significativamente”. Es que, a la tendencia global de alimentación saludable, se suman factores tales como un menor precio de las legumbres frente a los productos cárnicos, el mayor rendimiento culinario y su fácil conservación.
Otra encuesta sobre los hábitos de los consumidores realizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mostró que un tercio de los consultados declaró haber reducido la proporción de carnes en la alimentación, lo que lo amplía el margen de habitantes dentro de la categoría de flexitarianos.
Para Soteras “La necesidad de disponer de alimentos de calidad para una población en expansión sumada a la imperante necesidad mundial de lograr que las cadenas de valor sean más sostenibles, hace que las proteínas provenientes de fuentes distintas de los animales entren en escena con fuerza, solas o en combinación con la carne”.
Según la investigadora, “es indiscutible que los paradigmas de la alimentación se encuentran en plena transformación y los esfuerzos de la industria de análogos están enfocados en reducir al mínimo la brecha entre el gusto, la textura y la experiencia de comer carne con aquella experimentada al consumir sus análogos libres de carne”.
Y agregó: “Si bien la adopción de los productos alternativos a la carne se encuentra en pleno desarrollo, se vislumbra el auge de los mismos por parte del sector alimentario, al tiempo que se espera que el número de flexitarianos continúe creciendo”.
La entrada ¿Qué son los flexitarianos? Los que reducen su consumo de carnes, sin llegar al extremo de eliminarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
La Unión Europea fijó allá por el año 1999 criterios para adecuar las jaulas tradicionales de las granjas avícolas, pensando en aspectos de bienestar animal, y hasta le puso número a los huevos según los distintos sistemas productivos, para que el consumidor pueda distinguirlos en la góndola.
La norma CE 1999/74 estableció que en un período de 13 años todas las jaulas en batería de la Unión Europea debían reconvertirse para seguir en producción. Este sistema se conoce en nuestro país, porque es el predominante. Se trata del sistema automatizado ‘llave en mano’ con tecnología alemana, que allí empezó a quedar obsoleto y acá vino como anillo al dedo. Con el maíz barato los productores ganaron escala rápidamente y solucionando problemas sanitarios de la mano de la tecnología.
Este sistema en batería (foto) consta de un sistema vertical de producción en donde las gallinas pasan su vida confinadas a una jaula de a grupos de 10 animales, aunque algunos suelen poner más. Es un sistema muy eficiente porque en un galpón pueden ponerse hasta 10 pisos de jaulas y el número de animales puede llegar a 30 mil.

La solución que ofrecieron en Europa para los que querían seguir produciendo bajo dicho sistema confinado luego de 2002 era la ‘jaula enriquecida’, en donde los productores debían sumarle espacio más una serie de ‘amenities’: la presencia de un nido, para que las aves puedan reposar los minutos que necesitan cuando ponen el huevo (que va entre 20 a 30 minutos), la presencia de palitos o caños que le permitan al animal ‘perchar’ (posarse apretando sus garras como lo haría en la naturaleza sobre una rama), un limador de uñas y una zona para escarbar y hacer un simil baño de arena, que le permite abrir sus plumas.

Así fue que en Europa las jaulas no desparecieron, solo que se ‘enriquecieron’. De hecho el 50% de los huevos provienen de este sistema.
Pero el gran avance fue la identificación de cada sistema en el producto final, para que el consumidor pueda diferenciarlos en góndola. Y claro que el precio resulta diferente.
En Europa se considera huevo número 3 al que proviene de jaula, número 2 al que los animales permanecen dentro del un galpón pero todos juntos, sistema que se conoce como aviario -con distintos pisos- o bien todo en un mismo piso, pero sin salida afuera (foto). Para aquellos sistemas que le permiten al animal salir la mitad del día a ‘pastorear’ se identifica su huevo como 1. Por último el sistema más chico en volumen pero que más está creciendo es el huevo Eco, con salida afuera y alimento totalmente orgánico. A ese se lo conoce como 0. Es el más caro, claro.
“Lo ideal es esto de marcar la cancha, para que cada uno juegue donde más le guste o pueda. Pero hay que salir del commoditie que es hoy y fue toda la vida el huevo en nuestro país”, identificó el médico veterinario Bernardo Kojic en Bichos de Campo. Se mostró a favor de que el Senasa defina rápidamente una serie de reglas como ya sucedió en Europa y otros países. “Porque sino van a aparecer palabras subjetivas en los envases y siempre tendrá más poder de venta los grandes que están supermercadizados. Para ser justo con el productor, que gasta diferente en cada sistema, hay que establecer la norma”, explicó.
En Argentina todavía no hay legislaciones para el huevo, pero así como llegó la demanda con fuerza de las grandes compañías alimenticias globales, puede ser rápido un avance en este sentido.
Aquí la entrevista completa con Bernardo Kojic:
La entrada Bernardo Kojic nos explica la movida de las “gallinas felices”: Las multis ya piden en Argentina huevos “libres de jaula” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Fecovita arrancó con el vino en lata: En un mes y medio vendió todo lo proyectado para el año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Marcelo Federici es el protesorero de Fecovita y en diálogo con Bichos de Campo explicó que hay muchas bodegas trabajando en este desarrollo. Fecovita (la Federación de Cooperativas Vitivinícolas) no podía quedar afuera, ya que se trata de una de las tres mayores bodegas del país, reúne a más de 5.000 productores nucleados en 29 cooperativas de primer grado, y se abastece de la uva que se cosecha en más de 25.000 hectáreas de viñedos.
A fin del año pasado, esta cooperativa de cooperativas hizo el lanzamiento de su primera producción enlatada. Se trató de vinos blancos y rosados dulces y dulce gasificados, aunque cualquier variedad puede ser envasada y comercializada en lata. “Recientemente estuve en Estados Unidos y allí en el supermercado se encuentran vinos de baja y alta gama, como pueden ser los malbec y cabernet en lata”, contó Federico.
Escuchá el reportaje completo a Marcelo Federici:
Esa primera tanda de vino en lata se comercializó en centros vacacionales de Mendoza, Córdoba y de la costa bonaerense, y la aceptación fue muy buena según contó Federici. “Vendimos todo en un mes y medio y con pedidos de renovación de la mercadería lo que había proyectado para todo el año”, indicó el ejecutivo. Tras ese impulso inicial ahora el objetivo es vender vino en lata en poco tiempo más en los grandes centros urbanos.

El directivo de Fecovita (foto) explicó que “buscamos el concepto de ‘refrescancia’, de porción individual pero que también se puede compartir, al ser un envase de 300 centímetros cúbicos es más fácil de llevar y refrigerar. Queremos darle esa posibilidad de consumo desestructurado al joven. Apuntamos a la persona que se empieza a iniciar al consumo de vino”.
Además se pretende alcanzar a quienes tienen un consumo diario pero de poco volumen. Se pretende convencer a los que tiene un consumo diario u hogareño ocasional y en menor cantidad, de este modo se evita que la botella quede abierta y se desperdicie parte del contenido, lo que suele desalentar la compra de vino. Una primera reacción de las industrias del sector para contrarrestar esta situación quedó de manifiesto con la aparición en las góndolas de las botellas de 375 centímetros cúbicos. Ahora llegó el turno de las latas.
En la entrevista con Bichos de Campo, Federici se refirió a la cosecha de uvas 2020 y mostró preocupación por el resultado productivo y su impacto sobre los precios. “ Si bien recién estamos arrancando con la vendimia con las primeras variedades de uva, se nota una disminución de la producción debido a que por octubre hubo una helada tardía que en ese momento no se podía cuantificar”, indicó.
El referente de Fecovita explicó que el problema no es la calidad sino la cantidad. “Hicimos un relevamiento, tenemos viñedos en todos los oasis productivos de Mendoza y en promedio estamos entre 10 y 15% menos, lo que es un porcentaje importante porque para el productor significa menor ingreso en su producción”, advirtió.
“Creemos que eso podría significar una suba del precio, pero no podemos dejar que el precio se acomode solo por la menor producción porque igual seguimos teniendo importante oferta de vinos en el mercado y por lo tanto hay que seguir trabajando en su exportación para que no presionen en el mercado interno”, añadió.
La entrada Fecovita arrancó con el vino en lata: En un mes y medio vendió todo lo proyectado para el año se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>