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La entrada Si una remera dice “made in Bangladesh” quizás tenga algunos hilos de algodón argentino: Desde la Cámara Algodonera se propicia un salto exportador para la fibra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Almiroty cree que la eliminación de las retenciones a esa economía regional es una medida justa y de hecho ya estaba solicitando una corrección por el “olvido” de las autoridades, que también afectó al arroz. Afirma que además el sector necesita para consolidar su fuerte recuperación de los últimos años de una macroeconomía sana.
-Desde hace algunos años se huele como un aire de revancha del algodón. ¿Es así como parece?
-Estás en lo cierto. Después de la última gran crisis algodonera, que fue a finales del siglo pasado, cuando hubo dos o tres campañas terroríficas, el algodón queda casi como un objeto de recuerdo y de tradición. del cultivo hablaban los mayores, pero las nuevas generaciones no querían saber nada porque habían visto como sus familias se habían fundido de la mano del algodón.
-Además la soja venia arrasando con todo.
-Frente a la vedette soja hablar de algodón era absurdo. Te fundías y encima tenias la soja, con la que no paras de ganar guita en aquellos tiempos. Así que prácticamente entre 2000 y 2012 casi nos convertimos en importadores, porque por suerte nuestra industria textil a duras penas sobrevivió y teníamos que traer algodón de afuera, principalmente de Brasil, del cual habíamos sido siempre abastecedores.
Mirá la entrevista con Carlos Almiroty:
El titular de la Cámara Algodonera, que proviene de una familia históricamente ligada a la producción y el comercio de este cultivo, percibe que ahora -desde hace dos o tres años- hay un claro “reverdecer” de la actividad, que volvió a sufrir nuevos sofocones con el principio de la pandemia pero se reactivó rápidamente a escala global.
“Después del derrumbe del Covid, cuando se paró todo, el cultivo nos dio una muy grata sorpresa. A las pocas semanas seguíamos teniendo mercado y la cadena algodonera no paró. Luego, de mediados del año 2000 en adelante los precios se empezaron a recuperar. El 2021 volvió a ser un buen año”, resumió el directivo sobre ese tránsito.
En estas últimas semanas finalizaron las siembras del cultivo correspondientes a la campaña 2021/22 y las perspectivas son muy alentadoras. El Ministerio de Agricultura hace un cálculo de que se han sembrado 483 mil hectáreas en las provincias del norte, pero el presidente de la Cámara Algodonera no descarta que se haya llegado a más de 500 mil e incluso menciona algunos cálculos que se arriman a las 600 mil hectáreas.
“La siembra pinta muy bien. Todavía no hay mediciones precisas y el número final lo tendremos más cerca de mayo. Pero si nos guiamos por el run run del mercado, de distintos operadores, se está hablando de un incremento muy grande. El año pasado hicimos 420 mil hectáreas y yo pensaba en 20% de incremento, pues este año serían 500 mil. Pero se habla de números mayores y capaz llegamos a 600 mil”, se entusiasmó Almiroty.

-¿Y vamos a tener mercado para tanta producción?
-Sin duda. Este año tuvimos una cosecha de alrededor de 290/300 mil tonelada de fibra. De eso el mercado local se lleva unas 140 mil toneladas, y hoy ese saldo -que serían 150/160 mil toneladas- estamos muy cerquita de completarlo, está casi todo colocado. Siempre hay algún stock que queda, sobre todo ahora que en el campo todo el mundo retiene todo lo que puede porque no hay moneda. El productor vende a cuentagotas porque no quiere quedarse con pesos en la caja de ahorro.
-Me imagino que el gran secreto para crecer es exportar más. ¿Es posible?
-Hay que tener claro que nosotros no movemos la aguja del mercado. Podemos duplicar nuestra producción y no afectamos a nadie, porque no llegamos al 1 % de las exportaciones mundiales. Tenemos una pequeña ventaja que es estar en el hemisferio sur, y por eso siempre tenemos una ventana comercial interesante cuando terminaron las cosechas en el norte. Ahí aparece el algodón argentino, entre abril y junio, en contraestación.
-¿Y dónde lo vendemos?
-El grueso de la industria textil está en el sudeste asiático y el algodón nuestro va a parar allí: Vietnam, Bangladesh, Turquía. La Argentina ha ido un exportador histórico. La cámara se fundo en 1926, y yo te diría que nuestras exportaciones arrancan por los años 60/70. Así que el comercio mundial algodonero conoce nuestro producto,
-¿Y qué le piden al gobierno para poder crecer?- le preguntamos a Almiroty. Surge el tema de la necesidad de eliminar las retenciones pendientes. Pero además completa:
-Una macroeconomía estabilizada, es decir una macro similar al resto de los países capitalistas.
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]]>La entrada Gerardo Bielsa está presente en todos los eslabones de la cadena del algodón y afirma que es uno de los cultivos que más mano de obra aporta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde Camsa, Bielsa se encarga de la siembra y cosecha del algodón, que se realiza en campos ubicados en Gancedo, provincia de Chaco, y en Campo del Cielo, en Santiago del Estero. Lo obtenido es desmotado en instalaciones propias, donde se incursiona en la tejeduría y tintorería de las fibras.

Una vez obtenidos los hilos de algodón, Conbra avanza con la confección de las prendas, su corte y su “tuneado”, proceso que agrega bordados, estampas y sublimados, entre otros adicionales.
“El algodón multiplica. Arrancas con un proceso chico que se va agrandando. Es increíble la mano de obra que tiene el proceso. Yo creo que no hay ningún proceso o cultivo que te dé tanta mano de obra como el algodón”, dijo Gerardo Bielsa a Bichos de Campo.
Mirá la nota completa acá:
Para el productor, el atractivo de cubrir todos los eslabones de la cadena está en las ganas de tener trabajo constante, que en los últimos años le ha permitido colocar sus prendas en múltiples canales comerciales.
“Con toda la cadena integrada hemos llegado a una muy buena calidad y precio, que se lo trasladamos al público. Tenemos una respuesta bárbara. Se están fabricando más o menos entre 7 y 8 millones de prendas por año. Se cortan 700.000 prendas mensuales”, afirmo Bielsa.
Y con el objetivo de lograr un proceso más sustentable, el empresario sumó una máquina recicladora que permite reutilizar todos los excedentes de tela, que llegan a ser entre 2500 y 3000 kilos diarios. Los recortes de las prendas son desmenuzados y molidos, y lo obtenido es mezclado con un 35% a 40% de poliéster, acrílico o viscosa, para hacer nuevos hilos que se emplearán en otras prendas.
-¿Qué necesitan los empresarios de la política oficial para seguir con este ciclo virtuoso?- preguntamos a Bielsa.
-Tiene que salir una nueva ley laboral que deje trabajar y que nos dé una mano. No es imposible, pero cuesta conseguir mano de obra. Hay que concientizar a la gente de que el camino es el trabajo, y dar estímulos para generar mano de obra. Las escuelas deberían hacer docencia para que los chicos sepan que todo se hace con trabajo y esfuerzo.
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]]>La entrada El algodón santiagueño “agroecológico” se suma al catalogo de fibras textiles que promueve el INTA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Somos Fibra incorporó a su catálogo productos de algodón agroecológico santiagueño”, informó el organismo en una gacetilla de prensa.
“Vemos una tendencia creciente de consumidores más conscientes respecto del impacto social y ambiental de los productos que adquieren”, explicó Marcela Duhalde, responsable del área INTA Diseño y directora creativa del proyecto Somos Fibra. “El mundo está repensando sus prácticas en general y las referidas al consumo en particular”, aseguró Duhalde.
A partir de esta demanda, se decidió incorporar al catálogo de Somos Fibra nuevos productos de algodón agroecológico santiagueño. Entre ellos, se destacan las túnicas abiertas, chalinas de verano y una línea de bolsas de diversos tamaños. Para su diseño se emplearon grandes planos monocromáticos que, en algunos casos, están teñidos con tintes de la región y, en otros, se mantiene el color natural de la fibra.

La incorporación de esta nueva colección se da en el marco de un trabajo que la comunidad de Atamisqui, junto con el equipo técnico local del INTA, encaró con el objetivo de recuperar la producción de fibras textiles autóctonas como es el algodón de Santiago del Estero.
Valeria Paz, extensionista del INTA Santiago del Estero, detalló que “desde 2015, acompañamos la experiencia de Trama Viva con capacitaciones, talleres y charlas a fin de potenciar su desarrollo y, desde 1998, a los grupos teleras Huarmi Sumaj y Huarmi Huapas”. Se trata de una experiencia de la que participan cinco productores en el Departamento Loreto y tres en el Departamento Figueroa.
Paz explicó que “se trata de una actividad sustentable, con potencial, rentable y que no compite con otras actividades”. Al contrario, se integra con la producción de alimentos de la región como el maíz, zapallos, sandía y melón, ya que son lotes biodiversos. “Esto se hace en virtud para combatir o disminuir el daño de plagas”, detalló la técnica de Santiago del Estero. También como medidas de control de plagas y enfermedades se emplean productos orgánicos a base de plantas o minerales, todos productos caseros, en prueba para la zona agroecológica.
La extensionista destacó la fuerte demanda que tienen los productos realizados con algodón agroecológico, en especial, el sector de la moda sustentable de las ciudades de Bariloche y Córdoba, la ropa de bebé y las áreas de salud.
“Las técnicas de tejido en telar y los teñidos con plantas del monte forman parte del saber de las artesanas de la región, que en los últimos tiempos se habían volcado a trabajar la lana de oveja”, señaló Néstor Gómez –extensionista del INTA Santiago del Estero–.
A su vez, Gómez reconoció que “la recuperación del cultivo de algodón como fibra originaria del lugar que la comunidad se realiza con el acompañamiento técnico y organizativo del INTA y abre un horizonte muy prometedor porque estas fibras tienen una gran demanda global”. Para Adiberto Céspedes, técnico del INTA Santiago del Estero–, “lo innovador del proyecto, con respecto a otros de Latinoamérica, es que se plantea la comercialización de productos sólo con agregado de valor realizado por integrantes de la trama”.
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]]>La entrada Informe especial: Un nuevo renacer del algodón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Rumbo a la cosecha, cosechero yo seré / y entre copos blancos mi esperanza cantaré / con manos curtidas dejaré en el algodón / mi corazón.
Orlando Pilatti, que trabajó más de 45 años en el INTA de Reconquista, en el norte de Santa Fe, es uno de los responsables que esos versos hayan caído en desuso: inventó, entre muchas otras cosas, la primera máquina cosechadora de algodón nacional, la “Yaviyú”, que vino a reemplazar a los braceros que iban recogiendo las capullos entre los surcos. Una fábrica local llamada Dolbi ha fabricado cientos de esas máquinas que por ahora deben ser tiradas por tractor, pero que a partir de 2019 serán autopropulsadas.
La tierra del Chaco quebrachera y montaraz / prenderá en mi sangre con un ronco sapucay…
Fue Mercedes Sosa quien grabó hace muchos años la versión más popular de la canción de Ayala. Desde entonces, muchas cosas cambiaron.
Para empezar, el Chaco ha dejado de ser la principal provincia productora de algodón, un título que ahora ostenta Santiago del Estero. Los datos oficiales de la campaña 2016/17 muestran que en territorio santiagueño (hacia el este provincial) se implantaron 120.000 hectáreas con el textil, contra 74.000 hectáreas en suelos chaqueños, 40.000 hectáreas en Santa Fe (sobre todo, en el noroeste) y otras 15.000 hectáreas en Salta. Además hubo lotes de algodón en otras cinco provincias, incluida Entre Ríos.
Mucho cambió en materia de algodón. El cultivo ya no es amo y señor en vastas zonas agrícolas del norte, donde a fines de los ‘90 empezó a ingresar la soja cada vez con mayor fuerza, favorecida por la introducción de la variedad transgénica RR en 1996. Poco antes de ese suceso, el algodón había batido todos los récords de siembra, con más de 1 millón de hectáreas, máximo histórico. Por unos meses nomás, la Argentina llegó a ser cuarta exportadora mundial.
Vino después el primer gran desplome. Luego, en 2011, en una época de altísimos precios internacionales, hubo otro gran repunte de las siembras, que superaron las 620.000 hectáreas a nivel nacional. Ayudaron a esa recuperación una serie de tecnologías que en su pequeño campo nos muestra a los Bichos de Campo, Mario Regonat, uno de los socios de la Unión Agrícola Avellaneda, cooperativa líder en el norte santafesino. El productor nació entre algodón hace 52 años, y se niega a abandonarlo.
Mirá el especial de algodón de los Bichos de Campo:
El lote está listo para entrarle a partir del 15 de octubre, cuando se inicia oficialmente la campaña. Será en siembra directa, como cualquier otro cultivos extensivo, y con semillas modificadas genéticamente, para resistir los ataques de orugas y también las aplicaciones del herbicida glifosato. Sumado a la fertilización con güano que trae de una granja avícola, el planteo no tiene nada que envidiarle a los mejores de la pampa húmeda.
Uno de sus vecinos, Elbio Bianchi, dice que en la zona están sacando 3.000 kilos de algodón en bruto por hectárea, lo que luego equivale a unos 900 o 1.000 kilos de fibra. Este año las cosas pintan bien porque el rendimiento de indiferencia (la producción que hay que lograr para cubrir costos) se ubica en torno a unos 2.100 kilos por hectárea, debido a los buenos precios internacionales.
Un nuevo renacer del algodón aparece en el horizonte. Sólo en Santa Fe se espera que la siembra crezca entre 30% y 40%. A nivel nacional, se estima un área sembrada que se acerca al medio millón de hectáreas. Chaco también recuperaría posiciones, y aportaría con 150.000 hectáreas, pero sólo si aparece la semilla que el gobierno provincial está prometiendo a los pequeños productores de esa provincia.
Esta es otra característica que ha venido cambiando en el algodón, que durante décadas fue considerado un “cultivo social”, debido a la gran movilidad de mano de obra que requería, y a su adopción por parte de los productores minifundistas. La mayor parte de la oferta, hoy proviene de productores que administran grandes superficies (en especial en Santiago del Estero y el oeste santafesino), y que lo incluyen en un esquema de rotaciones de cultivos junto con la soja, el maíz o el girasol.
No fue sólo la concentración económica la responsable de que muchos pequeños productores dejasen de hacer algodón. Un enemigo que se hizo visible en los últimos años, y que ha sido el gran responsable de la última etapa de decadencia del cultivo, fue el picudo del algodonero, una plaga fulminante para los capullos. Hacerle frente a ese insecto que ingresó por Paraguay, y que puede destruir casi por completo un algodonal, requirió una profesionalización acelerada que no estuvo al alcance de todos. Desde la administración de los tiempos de siembra y cosecha, hasta el manejo de rastrojos y el uso apropiado de trampas e insecticidas, hubo que aprender de todo.
Como parte de esa profesionalización, en la sede del INTA Reconquista se inauguró estos días un laboratorio de biotecnología para trabajar en el desarrollo de nuevas semillas, ya que en el país hay muy pocas variedades en comparación con otros productores, en especial Brasil. Allí los rendimientos logrados pueden hasta triplicar los que se obtienen aquí, llegando hasta 9 toneladas de algodón en bruto por hectárea. Igualar esos registros implicaría una rentabilidad que estabilizaría el errático comportamiento del cultivo en las últimas décadas.

Carlos Almiroty, presidente de la Cámara Algodonera Argentina, considera que lo ideal sería estabilizar una superficie sembrada de 500.000 hectáreas, pues eso permitiría abastecer de fibra a la industria textil local, y también exportar algunos remanentes.
Osvaldo Previale es el titular de la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA). La entidad reúne a todos los eslabones de la cadena en Santa Fe, desde productores a hilanderos, y es otro ejemplo de que nuevos aires soplan para el cultivo. Sucede que el sector privado comparte la administración de los recursos que llegan desde el Fondo Nacional Algodonero, $160 millones que se reparten entre las provincias productoras.
Pensando en el futuro, APPA acaba de inaugurar otro laboratorio que estará a disposición de todos, y que permitirá analizar a fondo la calidad de cada lote de algodón que ingrese al mercado.
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