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La entrada Dos amigos “del tomate”: Pensando en recuperar el sabor, Luciano y Alexis se pusieron a producir las variedades más extrañas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero, sí, pueden suceder cosas muy extrañas en Don Pacho. Para empezar, quienes conducen este establecimiento hortícola parecen estar “del tomate”, como se suele decir, y disfrutar de esa extraña condición. Se trata de Luciano Kunis y su amigo tucumano Alexis Quirós. Se nota a la legua que se quieren y respetan, aunque estén permanentemente haciéndose chistes entre ellos.

Si ya resulta extraño ver a un abogado y a un ingeniero en sistemas ponerse al frente de un emprendimiento productivo, mucho más novedoso es que estos dos emprendedores se han decidido a producir las variedades más extrañas de cada cosa. Cuando entrevistamos a Luciano, detrás había implantadas 21 especies de calabazas distintas entre sí, todas muy diferentes a las variedades más convencionales que llegan al mercado.
“Estas variedades han sido traídas de todo el mundo. Vamos probando y, si se adaptan a la zona, las reproducimos. Hacemos todo en pequeñas cantidades”, nos explicó Luciano. La multiplicidad de tipos, calibres, tamaños y colores de cada verdura se repiten en varias especies, como por ejemplo la berenjena. Pero en Don Pacho el cultivo que ocupa la mayor parte de la superficie en los invernaderos es el tomate. O mejor dicho, los tomates, porque hay muchos e inimaginables.
-¿Cuántas variedades probaron?- preguntamos a Kunis.
-En tomate hemos probado cerca de mil variedades. Este año estamos produciendo 170, más o menos. De todos modos, se descarta la gran mayoría y nosotros nos quedamos con una de cada veinte variedades que probamos. Esto es como un laboratorio al final.
Luciano dice que en la Argentina se conocen muy pocas variedades de tomate: el redondo, el perita y el cherry. Punto. Pero en el mundo existen no menos de 7000 identificadas. Él es fanático y hasta se ha tatuado un enorme tomate rojo en una pierna. Se trata de su variedad favorita, el tomate vasco. En Don Pacho llegaron a cosechar uno que pesaba 2 kilos 200 gramos.

El emprendedor explica con mucha claridad por qué se metieron en esta búsqueda alocada entre variedades de tomate y otras especies hortícolas. “Nosotros lo que privilegiamos es el sabor. Puede ser que una variedad se adapte bien y sea muy productiva, pero si no tiene sabor a nosotros no nos sirve. También puede suceder que un tomate sea riquísimo, espectacular, pero sea muy poco productivo. Ahí es dónde elegimos nosotros”.
En Don Pacho se han decidido además de hacer todo sin fertilizantes químicos, de modo agroecológico. Esto y la multiplicidad de variedades deja huella sobre el aspecto de los frutos, pero eso es algo que a los dos socios los tiene sin cuidado. “Privilegiamos el sabor ante todo. No nos importa ni el color ni la pinta. A veces son tomates arrugados. Lo que a nosotros nos importa es que en un momento vos cortes el tomate y sientas que es algo diferente, pero a su vez conocido. Es algo muy raro, porque es un sabor que te transporta a la niñez”.

Mirá la entrevista a Luciano Kunis:
-¿De donde viene esta búsqueda de sabores nuevos y de semillas?
-Tanto Alexis como yo hemos vivido por el mundo y hemos ido en busca de los mejores sabores. Siempre nos gustó la comida. Y siempre tuvimos amigos cocineros y siempre vivimos en el restorán, pero del lado de la cocina. Entonces aprendimos a valorizar el producto de primera clase. Y luego vimos que había un nicho en la Argentina donde nosotros podíamos entrar bien.
-¿Y cómo llamarías a ese nicho?
-Volver al sabor. Nosotros desayunamos con eso. Cortamos un tomate a la mitad y realmente es un placer, es una fruta. Se parece mucho más a una cereza o a un ananá o a una sandía dependiendo del tipo de tomate que estemos comiendo en ese momento. Pero te va a hacer acordar mucho más a eso que si vas a comprar un tomate en una verdulería, que no tiene sabor a nada.

El negocio de Don Pacho, que se llama así por un perro muy querido por Luciano, es atender a un mercado gourmet y sus principales clientes son los cocineros que les preguntan qué van a estar cosechando en los próximos días, como para probar. Los teléfonos comienzan a sonar cuando se va aproximando el momento de la cosecha. De las 170 variedades que están en los ensayos, quizás se multipliquen finalmente 20 o 30.
“El tomate se cosecha en el día y se entrega en el día. Cada tomate se cosecha a mano, nosotros lo tratamos como una pequeña joyita”, nos dice Luciano. El momento de la cosecha es decidido cada día, pues ellos han decidido no hacerla cuando el tomate está todavía verde. Prefieren que madure en la planta.
Como tienen mucho descarte, en los próximos meses piensan sacar una línea de salsa de tomate junto con un restorán muy conocido (Corte Comedor). También están ensayando con un desecador solar, como para poder preservar los tomates y su sabor a lo largo de todo el año.
Alexis Quirós es otro “loco del tomate”. Tras veinte años se retiró de una carrera exitosa como ingeniero de sistemas para meterse de lleno en el sistema de producción que le proponía su amigo. Su mirada alternativa le permitió entender de manera diferente muchos aspectos del sistema. Por ejemplo, en vez de atar las plantas de tomate para que permanezcan erguidas, ha copiado un sistema de ganchos que se pueden manipular muy fácilmente y optimizan los tiempos de cosecha.

“Trabajamos sin agroquímicos y creamos bioinsumos”, indica Quirós a Bichos de Campo. De todos modos, no hacen espamento con esa condición. Más bien, parece ser otro elemento como para divertirse e imponerse nuevos desafíos.
Alexis está elaborando muchos de los insumos que necesitan en la quinta. Por ejemplo, como insecticidas utiliza un producto que elabora con una variedad de ají muy picante que producen allí mismo. Ahora, junto a un especialista, está comenzando a elaborar un bioestimulante foliar a partir de los pétalos de flores. También usan tabaco y plantas aromáticas para ahuyentar los diferentes bichos.
Mirá la entrevista con Alexis Quirós:
Algunos de los insumos que utilizan los importan, como la perlita o el guano de gaviota. “La producción nacional de algunos insumos no es homogénea y necesitamos la mejor base para obtener los mejores frutos. Los abejorros que utilizan como polinizadores de los tomates también son caros y exclusivos: pueden llegar a valer tres dólares cada uno de ellos.

“Todo ensayo-error nos cuesta muy caro”, reflexiona Alexis. Los dos amigos están ahora construyendo un nuevo invernadero para ampliar la producción y el ingeniero lo ha proyectado un poco más alto que lo habitual en la zona, para aprovechar mejor la radiación solar. El problema, reconoce, va a ser manipular las plantas cuando estén crecidas. Pero para eso también tiene solución y, no se sabe si en broma o no, dice que enseñará a sus trabajadores a andar en zancos por entre las hileras.
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]]>La entrada Los apicultores no sólo crían abejas: Luis Gómez incursionó en la cría de unos abejorros claves para la polinización en invernaderos… hasta que la burocracia metió la cola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo tuvo la oportunidad de hablar con Luis Gómez, gerente general de la Cabaña Apícola Guaymallén en Mendoza, quien trabajó durante muchos años en un proyecto vinculado a la producción de estos insectos, y montó el primer laboratorio de crianza de la especie Bombus terrestris para polinización en invernaderos.
“Yo soy apicultor de toda mi vida. Desde los 14 años tengo colmenas y desde los 25 me dediqué a lo que es la reproducción, la cría de abejas reinas. Hacemos abejas reinas, núcleos, paquetes, algo de miel y polinización. De ahí deriva el tema de los abejorros”, dijo Gómez a este medio.
-¿Cómo llegaste a tomar contacto con la cría de abejorros?- le preguntamos al productor.
-Hace unos 17 o 18 años recibí el llamado de un productor de tomates bajo invernadero. Ese tipo de producción tiene problemas de cuaje en la flor. Al aire libre, por efecto del viento, el tomate se poliniza bien. Pero cuando lo ponés en un invernadero donde todo está muy quieto hay problemas. La abeja no se adapta, se pega contra el plástico, no puede volar y muere. Aparte la abeja no tiene preferencia por la flor de tomate. Ahí entran los Bombus, que se adaptan perfectamente al vuelo en invernadero, en superficies más pequeñas.
En Argentina existe entre siete y ocho especies de Bombus autóctonas. El más conocido es el Bombus atratus, que recientemente fue renombrado como pauloensis. De acuerdo con la especie, el color de sus lomos es amarillo, negro y blanco, y pueden llegar a ser tres o cuatro veces más grandes que una abeja.
-¿La función de estos insectos en la naturaleza es similar al de las abejas?
-Exacto. Es un polinizador nato como lo es la abeja y en la naturaleza el servicio ecosistémico que nos proporciona es fundamental. La diferencia es que no da miel y es líder mundial en la polinización de espacios cerrados. Existen empresas internacionales que se dedican a criarlos, como Koppert y Bioest.
-¿Por qué no producen miel?
-Es una característica de la especie. Ellos recolectan néctar porque necesitan energía para sobrevivir y multiplicarse, pero es muy escaso, apenas unas poquitas celdas. La abeja pasa el invierno como colonia, entonces necesita una gran cantidad de acopio de miel para tener alimento durante ese período. En cambio Bombus no hiberna como colonia sino que lo hace en solitario.
-¿Y su cría es en apiarios como con las abejas?
-No. La cría de Apis melífera es al aire libre, en la naturaleza. La cría de Bombus, en cambio, es totalmente en cautiverio, dentro de un laboratorio. Obviamente te hablo del método artificial de cría, que están todos patentados a nivel mundial. Yo conseguí un protocolo artesanal de cría de la mano de un apicultor que conozco en Alemania.

-¿Cómo se trabaja en los laboratorios?
-Todo parte de una reina fecundada de Bombus. Esa reina tiene que pasar por un período de hibernación, de letargo, y se la instala en una cajita de inicio en solitario. Se la pone con una pelotita de polen de abeja de cinco centímetros de diámetro, que se la puede mezclar con miel. Es un ambiente totalmente oscuro con una temperatura determinada. Ahí la reina pone huevos en esa pelota de polen, nacen larvas y la reina se encarga de alimentarlas. Cuando llega a los cinco o seis individuos, se pasa a una caja de mayor tamaño y se la sigue alimentando. En el transcurso de un par de semanas ya tenés una colonia con más o menos 60 o 70 individuos, que se puede llevar al campo a polinizar.
-Si esto está tan sistematizado implica que existe un mercado importante de abejorros.
-Es un negocio enorme y millonario. Es una actividad económica, no es meramente para dar servicios ecosistémicos. Hay un método eficiente y una demanda de gente que los necesita para polinizar en invernaderos.
Aquí llegamos al punto clave de esta historia. La productores de tomate en invernadero habían comenzado a hacer uso del Bombus pauloensis, una especia autóctona que había comenzado a ser criada de forma oficial en colaboración con el INTA. Si bien ella se adapta a la polinización en espacio cerrados, empezó a dar problemas por su nivel de agresividad para con los trabajadores en el invernadero. Pero además, su uso es muy costoso ya que una colonia de esta especie tiene como máximo 60 individuos, mientras que otras especies pueden llegar a tener entre 300 y 400 individuos.
“Con pauloensis necesitás muchas más colmenas por hectárea de invernadero, y eso eleva muchísimo los costos”, afirmó Gómez. Eso fue lo que hizo que el productor comenzara a investigar sobre otras especies de Bombus en el país, y llegó a dar con el Bombus terrestris, el verdadero protagonista de esta nota.
Un dato importante es que esta especie de abejorro sigue siendo considerada exótica en muchas partes de Argentina, a pesar de que ya está oficialmente declarada su presencia desde Santa Cruz hasta Neuquén, ya que ingresó desde Chile. En esas provincias ya se lo considera asilvestrado.
-¿Cómo da usted con el Bombus terrestris?
-En un viaje al Manzano Histórico, en Tunuyán, Mendoza. Estaba mirando las florcitas como un buen apicultor y me encuentro con un insecto que en principio podía ser un terrestris. Yo sabía que había presencia de él en la Patagonia, porque cruzó por los pasos de baja altura, pero en Mendoza nunca se lo había visto. A mí me brillaron los ojos porque vi la posibilidad de un negocio.

-¿Es un abejorro de Chile?
-No. Chile aceptó su producción en territorio pero es exótico, proviene de Europa. Fue así que se instalaron muchas empresas en ese país y comenzaron a criarlo. Y como todo buen exótico, se adaptó perfectamente al medio ambiente y provocó un impacto allí.
-¿Cuál es el impacto ambiental que pueden producir?
-Cualquier especie exótica que se introduce en un lugar produce un desequilibrio. Lo que se argumenta es competencia por el recurso alimento, la transmisión de enfermedades, y la competencia por los lugares de anidación.
Cuando Gómez identificó lo que creyó ser un Bombus terrestris en Mendoza, decidió contactarse con la Cátedra de Zoología de la Universidad Nacional de Cuyo. Él explicó la situación y pidió un servicio de reconocimiento y clasificación.
Fue así que entre el 30 de diciembre de 2015 y el 6 de enero de 2016, la bromatóloga María José Quercetti y la ingeniera agrónoma María Inés Lillo, realizaron una georreferenciación en la zona indicada por Gómez y enviaron los individuos al Museo de Ciencias Naturales de La Plata para ser estudiados. Cuatro meses después se emitió un informe que confirmaba que los abejorros encontrados eran de la especie terrestris.
-¿Qué hizo usted a partir de eso?
-Sabiendo que era una especie exótica pero naturalizada en Mendoza –algo que fue confirmado Consejo Asesor Apícola de esa provincia- pido autorización al Senasa para su cría y pido el protocolo de cría de Alemania.
En 5 de enero de 2018, Senasa le otorgó la habilitación de cría de Bombus terrestris, y decidió registrar a la Cabaña Apícola Guaymallén como un criadero de ese insecto. Fue así que Mendoza llegó a tener su primer laboratorio de crianza de Bombus terrestris para la polinización en invernaderos.
-Entonces todo lo que hizo era legal.
-Era todo legal. Yo casi dejé la apicultura por esto. Tenía más de 150 hectáreas de invernadero para polinizar tomates. Y cuando se empezaron a enterar que yo criaba terrestris, no le compraron más al INTA.
Y como se dijo anteriormente, el mercado de abejorros no sólo es amplio sino muy competitivo…
“Cuando yo recibo una visita de la gente del INTA, les muestro todo lo que estaba haciendo. Al mes me cayó una inspección de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia, con un expediente de más de diez centímetros de alto, con todo el espectro científico de Argentina, diciéndome que yo no podía criar ese insecto. ¿Cuál fue mi error? Desconocer que debía pedir una autorización de este organismo provincial”.
A continuación Gómez agregó: “Apis melífera es una exótica invasiva, también es de Europa. Ese era mi argumento más fuerte. Pero como hace ciento y pico de años que está acá, nadie dice nada y se la cría. Me clausuraron el criadero siendo que esta especie está naturalizada. Desconocieron el estudio de la Facultad de Ciencias Agrarias. Yo gasté 120.000 dólares en instalaciones y a mí me hicieron perder ese dinero porque son muy específicas”.
Mediante la Resolución 1072 del 20 de julio de 2018, ratificada con la 016 del 26 de marzo de 2019, la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia de Mendoza prohibió “el ingreso, tenencia, transporte, reproducción y comercio de Bombus terrestris en la provincia de Mendoza y ordena secuestrar, decomisar y desnaturalizar todos los ejemplares de Bombus terrestris en el predio de propiedad del Sr. Luis Miguel Gómez”.
La parte quizás más llamativa de esta historia es que el bloqueo que sufrió Gómez se le volvió en contra a los denunciantes, ya que la provincia también prohibió la cría del Bombus pauloensis, bajo el mismo argumento: que era una especie exótica en Mendoza.
-¿Cómo hacen ahora los productores de tomate para seguir produciendo en invernadero sin los abejorros?
-Ahí aparece otra cuestión. Los productores de tomates de Mendoza hoy en día tienen que hormonear, es decir utilizar auxinas. Una persona, con una especie de cepillo que moja en una auxina, toca las flores una por una. Eso provoca un estímulo como cualquier hormona, que hace que se forme el fruto pero que no haya cuaje. El cuaje es la fecundación de la flor que termina en la formación del fruto. Aquí se forma el fruto, pero está hormoneado.
-¿Y cómo es ese tomate?
-No tiene semillas porque no hay polinización. Si cortás un tomate en pleno invierno y te fijás, vas a ver que está hueco por dentro. Es un tomate químico y la gente lo consume.
-¿Considerás que el INTA continúa criando este abejorro?
-Sí, lo está haciendo en el resto de la Argentina, pero no en Mendoza.
–¿A qué se dedica usted ahora?
-Volví a mi actividad histórica que es la rural. Sigo como mi criadero de reinas, produciendo núcleos, reinas y paquetes.

Con pesar Gómez concluyó: “Estuve a punto, era tan buen negocio. Yo me apasioné, me encanta la cría de insectos. No sabés lo hermoso que es crear estos bichos en cautiverio”.
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]]>La entrada Desafío Tomate: Como si contestara a la campaña maniquea de Greenpeace, la alemana Bayer anunció una nueva línea de semillas para hacer tomates orgánicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si hay un sinónimo de la producción agrícola moderna que critican estos grupos ambientalistas, ese se llama Bayer. Con origen en la química, la compañía alemana se ha convertido en la principal proveedora global de insumos y tecnologías agrícolas, incluyendo los temibles agroquímicos (que Greenpeace denomina “agrotóxicos” con evidente intención descalificatoria) y los catastróficos transgénicos.
En 2018, además, Bayer absorbió nada menos que a Monsanto, que para el ambientalismo es algo así como la encarnación del diablo, pues inventó la soja RR resistente al glifosato. Todo esto conduce, según la campaña de prensa de Greenpeace, a que el tomate no tenga el gusto de antes.
Para provocar la insipidez del tomate y de paso poner en peligro nuestras vidas, el conglomerado germano facturó 41.400 millones de euros en 2020 y le da empleo a 100 mil personas. Gasta cada año además, según sus propias cifras, la friolera de 4.900 millones de euros en nuevos desarrollos. De ese mismo laboratorio secreto saldrán ahora las soluciones a los dilemas que nos plantean el cocinero Betular y los activistas de Greenpeace.
No fue una respuesta premeditada a la campaña maniquea del Desafío Tomate, pero se le parece mucho: Bayer acaba de lanzar una línea de semillas para practicar una producción orgánica y certificada. Chupate esa mandarina. O mejor dicho, comete ese tomate.

“La oferta inicial de productos se centrará en cultivos clave para los mercados de invernaderos: tomate, pimiento dulce y pepino”, informó la compañía global en un comunicado. esta cartera de semillas orgánicas estaría disponible en 2022. La nueva división se denomina Vegetables by Bayer. Para 2023, la compañía ya anticipa una nueva tanda de tomate para porta injertos. Había tomates agroecológicos para todos y todas. Incluso con gusto. Sus marcas comerciales serán Seminis y De Ruiter.
Bayer no parece preocupado por Greenpeace. Más bien, según se desprende de su anuncio, parece interesado por el potencial del negocio de semillas para el sector hortícola. “La demanda mundial de productos orgánicos certificados por los consumidores sigue creciendo y se prevé que impulse la expansión del mercado. La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM) estima que el mercado mundial de alimentos orgánicos tiene hoy un valor de más de 106 mil millones de euros”, explicó.

Para producir los cultivos que explican esas cifras, se necesitan semillas (no, la transgénesis no logró todavía que las plantas nazcan del aire). Por eso Bayer explicó que el mercado mundial de semillas orgánicas movilizó nada menos que 355 millones de dólares el año pasado y se espera que crezca a 480 millones para 2025, a una tasa anual de 6.2%.
“Servimos a productores de todo el mundo y creemos que deben tener la libertad de elegir las herramientas o prácticas que mejor se adapten a las necesidades de sus granjas y las necesidades de sus clientes”, dijo -quizás pensando en Greenpeace- Inci Dannenberg, presidente de la división de vegetales de Bayer.
Igual faltará un tiempo para que el cocinero Betular pueda cultivar y cocinar con los tomates orgánicos producidos a partir de las semillas de Bayer, que quizás tengan el gusto que él añora y seguro estarán libres de “agrotóxicos”: el lanzamiento comercial de estas semillas está previsto para principios de 2022 pero se centrará en los mercados orgánicos de alto crecimiento de Canadá, Estados Unidos, México, España e Italia. La Argentina deberá esperar un poco más.
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]]>La entrada Por la vuelta del tomate con gusto a tomate: Un grupo de investigadores trabaja en el rescate de las viejas variedades se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ellos son parte del equipo que trabaja en el “Rescate del tomate criollo” y en esta nota cuentan de qué se trata y por qué lo hacen. Más info aquí.

-¿Cómo nació el proyecto de rescate del tomate criollo?
-Debido a que desde hace tiempo la “pérdida del sabor del tomate” nos ha llegado como una demanda insistente. Y aunque sabemos que gran parte de la pérdida del sabor se debe a la forma en que se produce-comercializa, consideramos que el mejoramiento genético alguna responsabilidad tiene sobre esa pérdida. Dentro de la Cátedra de Genética y el Criadero “Cultivos del Sur” de la Fauba se desarrollan diferentes líneas de investigación y esta es una de ellas.
-¿Entonces?
-Un día Fernando Carrari apareció en la Cátedra con una enorme colección de semillas que en su mayoría eran de tomates cultivados a principios y mediados del siglo pasado en la Argentina y ahí todos pensamos que estaba la posibilidad de recuperar “el sabor perdido”. Estas semillas provenían de diferentes bancos de germoplasma, de Estados Unidos y Alemania, donde habían sido guardadas y multiplicadas durante varios años: la falta de sabores diferentes en los frutos también va acompañada de falta de diversidad en otros caracteres importantes para el cultivo y producción de esta hortaliza y recuperar el acervo genético podía ser un buen punto de partida.
-¿En qué consiste específicamente esta recuperación de tomates antiguos?
-En multiplicar esas semillas para evitar la pérdida de esa diversidad y luego, en una segunda instancia, hacerla circular nuevamente por los diferentes espacios productivos como quintas, huertas comunitarias o instituciones públicas con el fin de intercambiar con ellos información sobre estas variedades otorgadas.
-¿Y así se va a recuperar ese sabor que todos conocemos del tomate?
-Esta colección de materiales genéticos es en su mayoría de materiales que fueron coleccionados en huertas y campos de productores en un momento histórico anterior al establecimiento de tecnologías asociadas a la horticultura moderna (invernaderos, fertilizantes, uso intenso de fitosanitarios e híbridos). Estos materiales fueron multiplicados en el campo experimental de la FAUBA y se realizó una masiva prueba de degustación de la colección en la feria del Productor al Consumidor de la FAUBA, donde más de 600 personas participaron de la prueba. Y la conclusión fue que muchos de los materiales “antiguos” fueron los que más gustaron, con lo que se corroboró el alto valor de estos materiales en relación al sabor.
-¿Estos tomates, tienen distintas propiedades nutritivas o distintos usos?
-Nosotros creemos que sí y algunas de estas hipótesis están siendo puestas a prueba ahora. Por investigaciones propias y de algunos otros grupos que trabajan en lo mismo, sabemos que el valor nutricional está muy influenciado por el ambiente donde las plantas son cultivadas. Como estos materiales fueron colectados en diversos lugares del país, muestran una enorme variación que creemos podría estar asociada a diferentes composiciones del fruto y consecuentemente distintas propiedades nutricionales. Respecto de los distintos usos, si bien la manera de producir hortalizas cambió radicalmente con el advenimiento de la tecnificación, estos materiales fueron colectados en diferentes años en distintas localidades del país. Es posible pensar que eran usados para diferentes propósitos, tales como consumo en fresco, salsa, desecado, etcétera.
-¿Este tema es importante para un productor? ¿O es más un tema cultural? (recuperar productos y saberes)
-Para un huertero que autoconsume ya tienen un valor importante los materiales antiguos porque tienen sabor. Y para un productor que comercializa en cercanía consideramos que también son materiales interesantes. Todavía no evaluamos (producto de la pandemia) la vida postcosecha de todos los materiales, pero pensamos que esa es una de las características a mejorar, así que quizás para un productor en lejanía no serían materiales elegibles.
-¿Y en cuanto al consumidor?
-En la Feria conocimos la intensa demanda de adquirir alimentos producidos sin agroquímicos, con lo que terminamos de definir que el Programa de Mejoramiento de Tomate tenía que ser participativo y que el papel de los productores hortícolas y de los huerteros urbanos y periurbanos podía ser mucho más que la de ser receptores de los materiales genéticos obtenidos. En nuestro Programa la conservación y evaluación de los materiales genéticos no quedan sólo en nuestras manos sino que al recibir las semillas acordamos con la mayoría de los receptores que deben multiplicarlos y deben enviarnos evaluaciones de los materiales a través de una plataforma digital que estamos construyendo que se denomina BIOLEFT, herramienta que nos facilitará un modo participativo de trabajar.

-¿En qué etapa del proyecto están?
-Inicialmente se evaluaron exploratoriamente y multiplicaron los materiales, posteriormente las semillas se distribuyeron entre productores hortícolas, huerteros y también entre grupos de investigación. Este año estamos realizando en el campo experimental de la FAUBA la multiplicación de los materiales originales de los bancos de germoplasma asegurándonos la autofecundación de cada planta. También se inició un ensayo en la Chacra Experimental de Gorina perteneciente al Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, donde se está evaluando a las variedades bajo coberturas en similares condiciones productivas a las que se presentan en el cinturón hortícola de la ciudad de La Plata. Hasta el momento hemos tomado datos del crecimiento vegetativo de la planta, como también de su floración y cuajado. Próximamente iniciaremos con las primeras cosechas de las variedades, lo que nos será útil para construir las curvas de rendimiento con el fin de identificar los picos de producción de cada variedad.
-¿Cuál es el objetivo final? ¿Que se vuelvan a producir estos tomates ricos?
-El objetivo inicial era recuperar los materiales antiguos (criollos) de tomate y consideramos que se está cumpliendo, porque hay más de 500 cultivadores que están produciendo, evaluando y “disfrutando” el sabor de esos tomates, al tiempo que se está garantizando la multiplicación de los materiales originales. Pero con el avance del proyecto se generaron otros objetivos, como una metodología (nueva para nosotros) de realizar mejoramiento en forma participativa. La mayoría de las evaluaciones se han hecho en condiciones de bajos insumos, agroecológicas u orgánicas donde algunos materiales se han destacado cualitativamente y con ellos estamos realizando cruzamientos con materiales actuales, de este modo pensamos que a futuro vamos a obtener materiales con sabor, alta producción y vida postcosecha, producidos agroecológicamente.
-Suena muy bien…
-Los sistemas productivos actuales crean dependencia de los productores hacia las tecnologías, que se vuelven inaccesibles o muy costosas para productores de la agricultura familiar. Este proyecto ofrece una alternativa a esas tecnologías viendo al productor como su propio proveedor de semillas y dándole cierta independencia no solo económica sino también cultural.
La entrada Por la vuelta del tomate con gusto a tomate: Un grupo de investigadores trabaja en el rescate de las viejas variedades se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En cualquier momento estalla una “guerra de tomates” con Paraguay se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde hace semanas, según informó un comunicado, la filial de FAA Laguna Naineck, en Formosa, protagoniza junto a más de 240 familias de pequeños productores de tomates de la zona una campaña para denunciar las trabas impuestas por autoridades paraguayas que impiden el ingreso de este producto al país vecino.
“La semana pasada, en Clorinda regalamos más de 10.000 kilos de tomates para hacer visible esta problemática. Luego, las autoridades de FAA le pidieron al secretario Luis Miguel Etchevehere que intercediera en esta situación, que pone en peligro el sustento de tantas familias”, señaló el referente de FAA en dicha localidad y síndico suplente de la entidad, Pánfilo Ayala.

La imposibilidad de acceder al mercado paraguayo para colocar la producción formoseña de tomates ocasiona, según dijo Ayala, que los productores de esa región cobren menos de 3 pesos por kilo de tomate cosechado.
Según los formoseños, no hay argumento sanitario para que Paraguay obstaculice el libre comercio de productos previsto en los tratados del Mercosur. “Insistimos en nuestro pedido para que el gobierno nacional lleve adelante las gestiones que sean necesarias con el gobierno paraguayo, porque están violando principios básicos en cuanto al libre comercio que deberíamos tener”, indicó el dirigente federado.
Los tomates correntinos no cubren ni los costos para arrojarlos hacia los políticos
“Necesitamos que se generen instancias de diálogo para destrabar este conflicto que genera mucha preocupación y malestar en los productores. La situación es desesperante, ya llevamos perdidos más de 3,5 millones de kilos de producto en las chacras hasta la fecha. No descartamos avanzar en otras medidas, para defender nuestra producción”, advirtió.

La semana pasada los tomateros formoseños ya realizaron una manifestación en el paso Fronterizo San Ignacio de Loyola, de la ciudad de Clorinda. En esa ocasión, Ayala denunció: “Paraguay no está entregando desde el mes de abril los permisos de autorización fitosanitarias. Esto complica a los pequeños productores formoseños, quienes necesitan exportar sus productos para mantener a sus familias. Situaciones similares suceden en otros momentos del año con la papa y con la cebolla”.
La entrada En cualquier momento estalla una “guerra de tomates” con Paraguay se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Pablo Blanco: “El Estado debe ocuparse de una vez por todas del sector hortícola” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un ejemplo de esa situación con la inmensa mayoría de los productores hortícolas. Lo explicó a Bichos de Campo el productor Pablo Blanco, presidente de la Asociación Hortícola Río Santa Lucía (ubicada en el departamento de Lavalle, Corrientes), que reúne a pequeños y medianos productores, sobre todo de tomate. que con mucho esfuerzo armaron su quinta y su invernadero.
“Llevamos dos años bastante complicados porque con la devaluación cambia nuestro costo, y como vendemos para un mercado interno en pesos se nos hace difícil seguir sosteniendo este tipo de producción”, indicó Blanco.
Escuchá la entrevista completa:
El dirigente correntino enumeró: “El fertilizante, la semilla, el plástico para el invernadero es todo en precio dólar y luego nos encontramos en un mercado interno que no tiene reacción cuando aumentan los precios”.
Blanco explicó que la entidad que conduce agrupa a “pequeños y medianos productores de 2 o 3 hectáreas de invernadero, aunque otros tiene 1 o media hectárea”. De todos modos señaló que poner en producción hortícola una hectárea “significa una inversión inicial de 2 millones de pesos”.
En el sector hortícola, llegó la hora de empezar a “nivelar para arriba”
El productor recordó que a principios de año se hizo una protesta en la que “tiramos tomates y pimientos, pero hasta el momento no tuvimos ningún tipo de ayuda”.
Los horticultores reclaman atención porque ven como cada día las pérdidas económicas los van dejando fuera del sistema productivo. Por eso Blanco cree que “el Estado debe de una vez por toda ocuparse del sector hortícola, que desde hace años está desprotegido”.
La entrada Pablo Blanco: “El Estado debe ocuparse de una vez por todas del sector hortícola” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los tomates correntinos no cubren ni los costos para arrojarlos hacia los políticos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Productores de Corrientes desecharon en los últimos días una enorme cantidad de tomates maduros ante la falta de compradores y para evitar los abusos de los pocos clientes que los requerían, quienes les ofrecieron apenas 1,5 pesos por kilo.
El intendente de la pequeña localidad de Santa Lucía, en el departamento Lavalle, José Sananez, fue uno de los que se ocupó de difundir primero las imágenes del descarte masivo de tomates en una de las quintas de la zona. “Productores hortícolas tirando lo que da vida económica a nuestro departamento. Es muy triste”, expresó.
Agobiados por los bajos precios del tomate y el aumento en el costo de la producción, productores de Santa Lucía arrojaron tomates. @tn_goya pic.twitter.com/4Vdce7ajpE
— Juan Cruz (@JuanCruzGoya) April 23, 2018
En la página oficial del gobierno de Corrientes, Santa Lucía es presentada de esta manera: “Las puestas del sol sobre los ríos Santa Lucía y Paraná, que rodean esta localidad, son el más bello espectáculo. Tierra de horticultores, su producción se basa en tomates, pimientos y otras hortalizas bajo coberturas plásticas llamadas tendaleros”.
El video de los productores arrojando al suelo una cantidad industrial de rojos tomates contrasta con aquella bucólica descripción. Es la economía, diría alguno de esos que resumen todo hablando de dinero. En Bichos de Campo sabemos que también es la política. O mejor dicho la falta de políticas adecuadas que garanticen un precio decoroso para los productores primarios, en especial cuando de productos perecederos se trata.
Lo explicó bien y con naturalidad el presidente de la Asociación de Horticultores Río Santa Lucía, Pablo Blanco. “Lamentablemente en los últimos días no hubo muchos compradores y los que vinieron ofrecían unos 30 pesos por un cajón de 20 kilos. Es un precio demasiado bajo para los productores, considerando que los costos siguen en aumento”, resumió.
Escuchá lo que nos contó Pablo Blanco:
Esos 30 pesos por cajón de 20 kilos da un promedio de 1,5 pesos por kilo de tomate. Resulta un valor insultante respecto del precio en origen para el tomate para ensalada que el área de Economías Regionales de la CAME registró para marzo pasado. Según ese informe, hace un mes el tomate se pagaba al productor 9,6 pesos, es decir seis veces más de lo que se les ofrecía esta semana a los correntinos. Al momento de venderlo al publico, ese mismo tomate promediaba un valor de 32,7 pesos.
En este contexto, Blanco no se hizo cargo ni medio de la corrección política de ciertos sectores citadinos que ven imágenes como esta y reaccionan con espanto. Siempre con simpleza explicó que “cuando el tomate está listo para ser cosechado no se lo puede dejar en la planta, sino termina afectándola”. Y añadió que a los productores que no logran venderlos “no les queda otra cosa que tirarlos para usarlos como abono o bien darlos como alimento a los animales”.
Pregunta repetida: ¿Y por qué no los llevan hasta algún comedor para donar esa comida a los chicos que padecen hambre?
Algunos productores distribuyeron parte de su producción en la vecina ciudad de Goya, de 100 mil habitantes. Pero el dirigente aclaró: “Hay que tener en cuenta que el traslado de la quinta hasta áreas urbanas también implica un costo adicional que muchos productores no están en condiciones de afrontar”.
Para terminar la nota, habría que añadir el cálculo de cuánto saldría el flete para llevar estos tomates hasta Plaza de Mayo y regalárselos a la gente para que los arrojara contra los políticos que no hacen nada para resolver situaciones como estas. Pero ni ese pequeño disfrute nos permite la situación, porque con 10 kilos de tomate correntino no llegaríamos ni siquiera a pagar 1 litro de gasoil..
Blanco sigue hablando con simpleza y cierta resignación característica de quienes producen alimentos en sitios alejados de los centros de consumo: “Todos estamos rogando que la demanda pueda crecer y se aumente así el precio que le pagan al productor”, dice.
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]]>Quiero saludar a los lectores de Bichos de Campo y contarles que es un honor para mí escribir acá y poder comunicar las curiosidades que fui descubriendo en mi vida, y que día a día me dan mucho gozo y felicidad. La misma curiosidad pretendo provocar en ustedes (salvo esta vez en los lectores cuyanos, claro), proponiéndoles una receta de comida criolla, regional, cuyana, cuyo nombre podría parecer un trabalenguas para el resto de los habitantes de Argentina.
Es un plato común que se prepara para el tiempo de las cosechas del tomate, un simple revuelto de huevos con tomate fresco y cebolla, al que se le suele agregar pan, rallado o en cuadraditos previamente tostados.
Para la vertiginosa vida que llevamos hoy, nos puede sacar de un apuro e impactarnos con sus sabores frescos e intensos.
El 70% del tomate argentino se produce en Cuyo, según datos del INTA.
Antiguamente se llamaba tomaticán a cualquier guiso a base de tomate o con
salsa de tomate que se cocinaba en toda la región, desde Chile hasta Mendoza.
El tomate es americano, y lo consumían los aztecas. Cuando lo descubrieron los españoles, no sólo lo llevaron a Europa y al mundo entero, sino que al parecer, en barcos, por las costas del Pacífico, fueron trayéndolo hacia el sur de América. Primero al centro del Virreinato, en Lima. Y luego hasta Chile. Esa es la razón por la que en el país vecino abundan las comidas a base de tomate, y en especial este plato muy popular, llamado tomaticán.
Para provocar el efecto “trabalenguas”, yo le he sumado un ingrediente también típico de aquella región, la chichoca de tomate, término con que llaman allí a los productos deshidratados. Por eso también puede hallarse chichoca de zapallo, de banana, de berenjena o de lo que fuere.
La chichoca no es común que acompañe al tomaticán, pero no desentona para nada, sino que le agrega intensidad a su sabor y decora muy bien el plato.
Sabemos que a las chichocas de tomate las debemos hidratar, o bien en agua hirviendo durante cinco minutos, o bien en agua fría durante cuatro horas. Luego escurrir bien y las podemos rociar con aceite de oliva y dejarlas asentar no menos de una hora antes de comerlas.
Tanto la palabra tomaticán como chichoca parecen ser de origen quechua. Es que el imperio incaico se extendió hasta las tierras de los huarpes, el Cuyum, y se supone que el sufijo “can” refiere a revuelto o guiso, si bien kan-ka significa asado. Vamos a la receta:
Les cuento otra curiosidad: cuando tenía La Peña del Colorado, ubicada en el barrio de Palermo, de Buenos Aires, decidí incluir este plato en el menú. Todos los que trabajaban conmigo me dijeron que “nadie” lo conocía y que entonces no iba a tener éxito. Pues sucedió todo lo contrario: el nombre generaba tanta curiosidad que la gente preguntaba; y al saber que sus ingredientes eran conocidos –huevo, tomate, cebolla- todo el mundo lo pedía, al punto que pasó a ser el plato más vendido. ¡Más que el locro! ¡Era toda una novedad!
La moraleja es que la vida es: mitad lógica y mitad paradójica. La curiosidad y la novedad provocaron el deseo necesario.
Y ese mismo criterio tuvimos también al decidir qué artistas podrían pasar por el escenario: privilegiar a quienes no elegían como repertorio esos temas trillados, que todos saben, sino una bella canción, como un rico plato, por más que fuera desconocido. Puede salirnos mal, pero quien no arriesga, no gana.
Antes de despedirme hasta la próxima receta, debo confesarles que me siento muy importante, porque me pasa lo mismo que al genio de Sócrates, aquel filósofo griego que exclamaba que cuanto más sabía más se daba cuenta de lo poco que sabía. Pues entonces los invito a que todos nos escriban y nos aporten lo que saben acerca de estos temas que he abordado a fin de que nos enriquezcamos más y más de lo nuestro.
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