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La entrada Maró Guerrero es tajante: “El trabajo que dignifica es el que está en un marco de legalidad, buen trato, decencia y no durante la niñez” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esta palabra entre comillas es uno de los primeros puntos que destaca Maró Guerrero, directora de la ONG en la Argentina: “Claro que el trabajo dignifica y brinda valores, pero en un marco de formalidad, de condiciones adecuadas y de buen trato, es decir, un trabajo decente”, enfatiza. “Pero cuando hablamos de trabajo infantil o de adolescentes en condiciones de precariedad, es todo lo contrario y contra eso luchamos”.

Muchas veces, quizás por una cuestión cultural o de hábitos de otras épocas, el trabajo de niños y niñas se minimiza y hasta se ven con resquemor las férreas iniciativas para erradicarlo, porque se tiene la sensación de que se está perdiendo el aprecio al trabajo, o que se fomenta que los jóvenes no hagan nada. Muy lejos de estas ideas está el accionar de Desarrollo y Autogestión, ya que pone especial énfasis en generar las condiciones para que ningún niño ni ninguna niña trabaje y promover puentes entre la educación y el empleo, promoviendo la inclusión educativa y dando la posibilidad de que los alumnos de los últimos años del secundario hagan prácticas en escenarios laborales reales, acompañados y cuidados para garantizar la función educativa.
“Conectamos, articulamos. Queremos que los chicos conozcan a los empresarios y que no los vean como el enemigo, que tengan un acercamiento distinto al mundo del trabajo, a la formalidad y que vean que es posible acceder, con derechos”, aclara Maró.
“Abrimos la oportunidad para que todos los chicos y chicas de secundario empiecen a pensar en el mundo del trabajo y tengan un plan; en las empresas capacitamos personas que se convierten en tutores para recibir y guiar a esos alumnos y que los acompañen en la práctica diaria en coordinación con los docentes de la escuela. Luego, una vez de vuelta en la escuela, se reflexiona sobre la experiencia y es muy pero muy enriquecedora para todos: los chicos conocen sus derechos y ven que el trabajo puede ser un lugar de aprendizaje, y de realización si se realiza en condiciones adecuadas, y las empresas ven que hay mucho talento y ganas disponibles para el trabajo, a la vez que sienten que están ayudando a alguien, que están contribuyendo con su formación”.
-¿Por qué hay tanto trabajo infantil en el sector agropecuario?
-Es en el todo el mundo: en este sector trabajan el doble de chicos que en otros sectores. En la Argentina el 10% de los chicos de entre 5 y 15 años trabaja en distintas actividades. Entre adolescentes la tasa es del 31,9% y la tasa en zonas rurales para los dos rangos de edad sube a 19,8% y 43,5%. Hay muchas razones que explican el trabajo infantil y adolescente: la situación económica de las familias y el trabajo precario de los adultos es determinante. Sin embargo, también tiene que ver con lo cultural ya que en las pequeñas unidades productivas toda la familia apoya la producción. Pero cuando eso se traslada a un gran campo donde hay un empleador que “emplea” a toda la familia, por ejemplo, para la cosecha, y la labor de la familia es parte de una cadena mayor, esto es trabajo infantil y está sancionado con prisión por las leyes argentinas. Otro factor es que en las zonas rurales es más difícil el acceso a la educación, ya que a veces hay que viajar muchas horas para llegar a la escuela y no siempre es posible, entonces los chicos quedan más “expuestos trabajar” porque no hay opciones de educación y recreación.
-También está la mayor demanda de mano de obra para las cosechas…
Así es, y en este tema hay una cierta ambigüedad en la ley. En la Argentina se puede trabajar desde los 16 años pero cumpliendo ciertas condiciones, como ir a la escuela, tener un apto médico para la actividad, una autorización de los padres, que no sean más de 36 horas semanales y que la actividad no sea nocturna ni en domingo.
-Hasta aquí todo es claro…
-Pero es que la norma no termina en esto. Por ejemplo, hay actividades que están prohibidas por ser peligrosas, en condiciones difíciles o si implican “labores repetitivas” (la lista se puede ver aquí). Y entonces ya no es tan claro, porque más allá de lo evidente, como trabajar en altura o con productos químicos: ¿qué es peligroso? ¿qué es una tarea repetitiva? En este punto en las cosechas se genera ambigüedad porque hay clima extremo y tareas repetitivas. Por eso se necesitan definiciones más precisas para que las empresas sepan a ciencia cierta qué se puede y qué no se puede dentro de su actividad productiva.
Maró cuenta que desde la ONG que dirige accionan con una estrategia multiactoral en territorio para prevenir el trabajo infantil donde municipio, escuela, empresa y posta de salud trabajan en equipo porque se parte de la premisa de que este tema es una problemática social y no solo de la familia o de las empresas o del Estado.
“Cuando se encuentra a un chico trabajando alguien avisa y se activa un proceso para sacarlo de esa situación y para protegerlo; se trata de ayudar a la familia a resolver ese problema y nos ponemos a pensar juntos”, describe. “Por eso fomentamos que haya centros de estudios para que los chicos vayan fuera del horario escolar o lugares donde las madres puedan dejar a sus hijos para ir a trabajar, entre muchas cosas. Cualquiera se puede contactar con nosotros, nos buscan privados y también el Estado para colaborar en la solución de este tema”. Bichos de Campo tomó conocimiento de su trabajo a partir de la decisión de todo el sector productor de arándanos para trabajar en la erradicación del trabajo infantil en ese cultivo.

Durante la pandemia, cuando los chicos no podían ir a la escuela, desde Desarrollo y Autogestión junto con diferentes comunas, municipios y empresas productoras de arándano, armaron lo que se llama “Puntos Jóvenes”, que eran (y son, porque quedaron y se usan) lugares con computadoras y tutores para acompañar y asistir a los chicos, tanto en tareas de estudio como en desarrollar otras actividades que a ellos los motivara, como un taller de realización de video o de redes sociales. Esta iniciativa fue clave porque a las empresas les dio la posibilidad de apoyar a las comunidades de donde provienen sus trabajadores y a la vez evitar el trabajo infantil porque los chicos tenían una actividad para hacer, más allá de que no fueran “a la escuela”.
Junto con las empresas también han desarrollado sistemas de cumplimiento social para prevenir, monitorear y atender el trabajo infantil, que están implementando con 11 empresas y en 5 Comunas y Municipios de Concordia y de Tucumán. Las empresas generan campañas de concientización apoyadas en cartelerías, talleres y videos, y aportan a los servicios educativos de su comunidad. Tienen un sistema interno para controlar y monitorear la entrada de menores de edad en los campos. El sector pionero en estas prácticas es el de la producción de arándanos, a punto tal que dicen de sí mismo: “Nuestro sector se transformó”. (En breve, una nota sobre esta conversión).
“Es así, cuando una empresa ve las cosas buenas que pasan, no hay vuelta atrás”, dice Maró con emoción. “Por un lado mejora el modelo de negocio porque permite mostrar al cliente que la producción es responsable y a la vez, desde lo humano, la empresa se siente bien. Ver que ese chico que había abandonado la escuela vuelve a tener un futuro es emocionante, sobre todo porque se tiene la convicción de estar contribuyendo a resolver el problema de raíz. Pueden además demostrar que están cumpliendo con la ley, como corresponde”.
-Seguro que todavía hay muchos que dicen: “Yo trabajé de chico y acá estoy”. ¿Qué se les responde?
-Que no es el sufrimiento lo que dignifica sino un trabajo decente y en el momento adecuado, y que el hecho de que uno haya sufrido y a pesar de eso haya salido adelante, no significa que esa es la única manera de obtener un logro. Quizás cuando alguien dice esta frase la mejor respuesta es: “Imaginate hasta dónde podrías haber llegado si no hubieras tenido que trabajar de niño”.
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]]>La entrada Terrible dato mata relato: Afirman que solo 1 a 3% de los adolescentes que trabajan en el campo lo hace de modo “registrado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa doble injusticia fue destacada duranta un seminario realizado por la Oficina en Argentina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que contó con la participación de especialistas del gobierno, del sector empresario y del sector sindical, y que puso foco los adolescentes, el acceso al trabajo decente y el desafío de la protección de esa población. El evento se realizó en el marco del Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil.

María Natalia Gadea, que es jefa del Observatorio de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), contó que una de las falencias del sistema es que “la gran mayoría de las acciones están enfocadas en los trabajadores registrados”, y que es este sentido se omite muchas veces a los tyrabajadores rurales adolescentes. “Una de las grandes problemáticas que tienen las personas de 16 o 17 años por las altas tasas de no registro”, reconoció.
La referente de la SRT detalló: “En 2017 había tres millones de personas de esas edades, de las cuales 240 mil trabajaban y en el sistema de riesgos de trabajo teníamos 7 000 registrados”. Era el equivalente a menos del 3% del total.
Pero Gadea añadió: “Desde esa fecha hasta la actualidad, ese registro ha ido disminuyendo: en 2018 eran alrededor de 5 000; en 2019, cerca de 4 000; y el año pasado llegó a 2 862 personas”. Suponiendo que la masa de comparación continúe siendo la misma (y hasta podría haber crecido, por el salto de los indicadores de pobreza), esa última cifra equivale a solo 1,2%.
Guillermo Federico Zone, que se desempeña como inspector del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), confirmó que en el ámbito rural hay “muchas familias de escasos ingresos donde los adolescentes y muchas veces los niños también, necesitan ayudar con el trabajo a completar su canasta básica y eso está naturalizado”.
“A mí me ha tocado en el abordaje territorial encontrarme con trabajo adolescente y en la totalidad de los casos, ninguno estaba cumpliendo con los requerimientos que demanda la legislación laboral”, reveló.
En el día internacional contra el trabajo infantil, al INTA lo mandaron a aprender a trabajar
De acuerdo con este especialista, la mayoría de los trabajadores adolescentes viven en lugares urbanos marginales. “Muchas veces encontramos en la provincia de Mendoza muchos cultivos intensivos de cortos períodos de tiempo. Entonces se trasladan desde otras provincias o países y viven en cuadrillas, donde los jóvenes quedan al cuidado de sus hermanos más chicos o haciendo tareas domésticas, o a veces también para completar el ingreso en las familias, van a ayudar a los padres”.
En este escenario, María Belén Noceti, que es investigadora del Conicet, razonó sobre las motivaciones que tienen los jóvenes para salir a la búsqueda de trabajo:e van desde la necesidad de subsistencia, la autonomía progresiva, gastos no priorizados en los hogares, consumos simbólicos, hasta la ayuda a terceros.

En el cierre del seminario, la directora de Inspección del Trabajo Infantil, Adolescente e Indicios de Explotación Laboral del Ministerio de Trabajo, Silvia Kutscher, planteó que los desafíos de ese organismo son: “¿Cómo acercamos información a los adolescentes, población y empleadores? y ¿cómo actualizamos el listado de tareas penosas para el trabajo adolescente?”.
Kutscher, de ese modo, reconoció que el Estado debe reescribir “un listado lo más digerible posible” respecto a qué pueden y no hacer los adolescentes que trabajan en el agro, debido a que “la poca claridad que tiene el listado” actual no contribuye a su aplicación.
Foto de portada: Lucio Boschi / OIT 2021
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]]>La entrada ¿Qué hacen los hijos e hijas de trabajadores rurales temporarios mientras sus padres salen a trabajar? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por eso desde el año 2017 el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) viene llevando adelante el Programa CRECER (Centros Renatre de Cuidado y Educación Rural), dedicado a la generación de espacios de contención para niños, niñas y adolescentes.

“Los centros están pensados para que los niños puedan asistir y los padres puedan estar disponibles para aceptar el trabajo. No sólo es una política a favor del cuidado de las infancias, sino a favor de la igualdad de las oportunidades de género”, señaló Daniela García, coordinadora del área de Capacitación y Formación del Renatre.
“Cuando hay familias con niños, uno siempre tiene que pensar que el rol de cuidado lo cumple la madre. Esta política permite la igualdad de oportunidades”, explicó a Bichos de Campo.
Los centros se adecuan a las necesidades inidentificadas en el territorio. Esa versatilidad fue la que, en parte, le permitió al programa continuar funcionado durante el inicio de la pandemia. Algunos ofrecen una jornada completa para niños de diferentes franjas etarias, en donde se brinda apoyo escolar, además de asistencia alimentaria; otros funcionan a contraturno y reciben a los niños una vez que finalizaron su jornada escolar, mientras que algunos trabajan como guarderías, recibiendo a niños de entre 0 y 3 años.
El primer proyecto se ejecutó en la zona del NOA y funciona durante el verano, época en donde el receso escolar dificulta que los padres encuentren un lugar apropiado donde dejar a sus hijos durante las jornadas de trabajo en la cosecha tabacalera.

El éxito del programa le permitió al Renatre proyectar la extensión del servicio a la actividad arandanera en Entre Ríos y Tucumán, y a la yerbatera en Misiones.
“Renatre trabaja en dos vertientes: detener el trabajo infantil existente y prevenir, por otro lado, que éste ocurra en primer lugar. Por su ley de creación, el Renatre tiene poder de policía para fiscalizar”, indicó García.
Como organismo tripartito, en el que participa el sector empleador, los trabajadores y el Estado, el Renatre cuenta con el apoyo del ámbito público y del privado. “Recientemente el Ministerio de Trabajo anunció mediante la resolución 477/2021 el lanzamiento del Programa Buena Cosecha, en donde la acción del Renatre es tomada por el gobierno nacional como referencia, ya que tiene los mismos objetivos del Programa CRECER. Es por eso que nosotros estamos en plenas tratativas para generar la articulación necesaria y que el Estado, a través de las diferentes dependencias provinciales, pueda sumarse a nuestras iniciativas o podamos generar nuevas”, contó la Secretaria.

Actualmente los centros se encuentran distribuidos entre las provincias de Tucumán, en las localidades de Sargento Moya, Santa Lucía y próximamente en León Rouges; en Misiones, en El Soberbio y Carahunco; en Salta, en las localidades de Cerrillos, La Merced, La Falda, La Florida, El Puerto, Pulares, Peñaflor, Las Paltas, La Rotonda de Chicoana, El Mollar, Las Moras, El Bañao y la zona centro de El Carril; en Jujuy, en Palpalá, Carahunco, Cnel. Arias, Ovejería, San Vicente; en San Juan, en Médano de Oro; y en Entre Ríos, en Colonia Ayuí.
Este año además se incursionó en la apertura de dos centros nuevos, que a diferencia de los anteriores estarán abiertos durante ocho meses de corrido y destinados exclusivamente a la contención de adolescentes, brindando actividades una vez por semana. Algunos de los centros llegan a recibir entre 100 y 400 chicos en las temporadas de trabajo.

“Además del combate y la prevención del trabajo infantil, RENATRE tiene la función esencial de promover el trabajo decente y registrado. Cuando vos te encontrás con una familia donde el padre, la madre o ambos poseen un trabajo en blanco y con un salario digno, es mucho más probable que ese niño no tenga que incurrir en situaciones de trabajo. La lucha contra el trabajo informal es vital para contribuir a erradicar el trabajo infantil”, afirmó García.
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]]>Entonces, a quienes manejan la cuenta oficial del INTA se les ocurrió subirse al envión y escribieron una acusación basada sobre todo en prejuicios, porque no hay censo oficial que confirme lo que dijeron. Dedo al viento, aseguraron que “tres cuartas partes del trabajo infantil sucede en el sector agropecuario o en actividades rurales”.
El oficio de sus padres habrá sido el mismo que ellos, rascarse el pupo, todos los que hemos realizado alguna actividad desde chicos, estamos orgullosos de ello, solo los inútiles y vagos se pueden quejar
— Carlos Ledroz (@maratza2) June 12, 2021
Peor todavía, en el INTA señalaron con el dedo acusador a la comunidad agropecuaria, como responsable de esta situación a la que se naturalizaría. Arriesgaron que “hay cierta tolerancia social que lo enmascara como actividad familiar. Y es claro que en cualquiera de sus variables no es beneficioso y está prohibido por ley”.
Para muchos, lo del INTA fue sin lugar a dudas fruto de “una actitud anti-agropecuaria”. Ni más ni menos. Paradójico viniendo de quien venía.
“Dos grandes compañías mundiales fueron fundadas por hombres que de niño aprendieron el oficio. Uno fue Jerome Increase Case, quien de niño ayudaba a su padre en la tareas de trilla (el fundador de Case). El otro fue John Deere (fundador de la compañía homónima), quien a edad de 13 años comenzó a trabajar de herrero”, apuntó José Luis Amado como para marcar la cancha de que las tareas desarrolladas por niños en el ámbito rural no siempre son sinónimo de explotación laboral infantil, como sugería el INTA.
En ese sentido, el productor cordobés Marco Giraudo escribió: “Desde los 6 años trabajo, con trabajos fijos todos los días y con supervisación de Mamá. Cerrar vaca lechera, juntar huevos, poner combustible motor Villa, cerrar caballo nochero, ordeñar, por supuesto ir a escuela y hacer deberes, además jugar con hermanos y amigos, ¡Feliz!”
“Salía con mi viejo a abrir tranqueras a los 7 años y para ganarme un mango nos ofrecía a mi y a mi hermano la tractoraeada y la cosechada. ¡El trabajo dignifica! Nadie se muere por trabajar….”, apuntó otra crítica.
“Desde chico me desvivía por faltar a la escuela para poder ir al campo a ayudar a mi papá! Me llevaba a upa arriba del tractor. Lo ayudaba a abrir tranqueras y a pisar alambres. A enganchar carros y a hacer quinta. Gracias papá, por enseñarme que nada viene de arriba”, se mostró muy crítico del INTA otro productor llamado Emanuel Zappa.
Habrán las escuelas! Sobre todo las rurales. Que haces un chico de 15 años que vive en el campo con si familia si no puede ir a estudiar? Ustedes, estado, son los que los condenan
— Vicente Coluccio (@ColuccioVicente) June 12, 2021
Alguien bajo el seudónimo de Gaucho Alambre se lamentó: “Una de las pocas entidades del gobierno que funcionaba muy bien como el INTA está siendo abordada y pulverizada en estructura, valores y capital humano por esta secta de socialistas kirchneristas. Esto es una muestra de ello. En el campo se trabaja en familia desde la cuna. Brutos”, afirmó.
Mauro Mazza, más diplomático, explicó las razones del malestar generalizado que desató la opinión del INTA: “Este tweet es una ofensa a toda la familia del campo, al arraigo, a la identidad rural argentina. Borren esto.. no tienen vergüenza en publicar algo así”.
Algunos lectores observaron que existe cierto prejuicio -lo increíble que haya sido dentro de una institución agropecuaria- para endilgar solamente la culpa por el trabajo infantil al medio rural. “Si creen que solo hay trabajo infantil en zonas rurales, como trabajo familiar, están equivocados. También existe en el ambiente artístico, actuando desde niños. Pero eso no está mal visto porque es cultura”, remarcó una mujer. “En mi ciudad (la más pobre de Argentina), los chicos de diez o menos años andan juntando basura en carros con sus padres. No vi a ninguna autoridad del INTA quejándose por eso. Si es Peronia nos callamos. Si vemos la astilla en el ojo ajeno, acusamos cuál (Victoria) Donda a los negreros”, añadió Juan Mendiburu.
“Infancias en juego son las de las villas de las grandes ciudades. No la infancia campesina. ¿Qué podés pedir, si el que escribe eso desde lo que fue una gran institución posiblemente poco sabe de la vida en el campo?”, se lamentó Hernán Pueyo, un reconocido maestro rural y extensionista.
Otra opinión, en sentido de diferenciar la vida de los niños en el campo de la explotación laboral, decía: “Mis vecinos tienen un campito, los tres nenes hacen tambo, iban a la escuela a caballo (cuando había clases). Son chicos felices, respetuosos. El más grande de 19 trabaja cosechando y guarda su primer autito en mi casa. No conozco chicos más sanos y felices. Vengan al campo”, les recomendó a los del INTA.
No se que número, pero si se que un grandísimo porcentaje de menores trabajan con sus familias, cebolla (Bolivianos) en Río Colorado, horticultura en los cinturones (Bolivianos y otros) e infinidad de actividades en todo el País. Ya que el INTA está en el tema que lo solucione.
— Carlos Miguel Bilbao (@Carlosbilbaopro) June 12, 2021
“A través del trabajo se transmite la pasión por lo q uno hace. Ustedes deben difundir y crear tecnología porque para eso están. La ideología déjenla para otra ocasión… y otro espacio”, pidió otro productor Emilio Ré.
Otra opinión pidió revisar la cultura urbana, más que la rural. “En general no es explotación, es formar personas de bien, en familia, para afrontar la vida. Vayan a las grandes ciudades para ver los resultados de no inculcar el trabajo en los niños: no haces trabajar a nadie ni con la orden de un juez, quieren que les den todo y gratis”, lamentó.
“En el campo trabaja toda la familia, siempre fue así. Al campo no le dan IFE ni tarjeta Alimentar. Caradura, otro organismo progre K. Vayan a Cuba y vean la explotación sexual que hay de menores. Opinen de eso”, señaló metiendo el dedo en la llaga un lector de nombre Esteban. Irónico, otro replicó: “¿Vas al campo a ver eso ? Subite al tren y vas a ver lo mismo, pero potenciado 10 veces?
EPA! Se olvidaron de contar cuando lavan parabrisas en CABA, descalzos en el pavimento al rayo del sol, o cuando entran a los bares vendiendo carilinas o curitas, ESO es peor!!
— M Cecilia (@apuni78) June 12, 2021
Para Carlos David Barrios Barón, “sin negar que existan situaciones que deban ser interrumpidas y penadas en esta actividad, como en cualquier otra , la realidad de las familias rurales es diferente y debe mirarse bajo otra óptica. Me sorprende y me duele tener que expresar esta opinión a una institución tan querida y valorada por mi como el INTA, en la que tengo infinidad de técnicos y personas de altas cualidades morales y profesionales. Debieran ser más cuidadosos con estas expresiones de una contundencia”.
Gustavo del Bosco escribió: “No es bueno generalizar. Lo que no hay ninguna duda es que quien de niño incorpora la cultura del trabajo difícil vaya a tener como objetivo vivir del Estado. Trabajo desde los 13 años en el campo, estudié, me recibí, no tengo ningún trauma y soy feliz”.
En tanto, Lisandro Heguy estableció bien las diferentes situaciones. “El trabajo infantil nunca va a comprometer de mala manera el futuro de lo jóvenes!! Distinto es la explotación infantil y peor aún este gobierno de mierda. Eso si compromete el futuro de los niños”.
“Muchachos, yo se que ustedes no son muy propensos a eso, pero trabajar es bueno. Arranquen de ahí”, les recomendó otro tuitero, como para cerrar.
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]]>La entrada El Comité Argentino de Arándanos confía en que 2021 será un año bisagra en su compromiso social de erradicar el trabajo infantil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La pregunta clave es ¿qué hacen las entidades que promueven diversas actividades productivas para prevenir el trabajo infantil? El Comité Argentino de Arándanos (ABC- Argentinean Blueberry Committee), que nuclea a más del 80% de las exportaciones de esa fruta desde el país, es una de las organizaciones que decidió tomar cartas en el asunto y reforzar fuertemente su estrategia nacional para prevenir el trabajo infantil en su cadena productiva. Por ser una actividad fuertemente volcada al comercio exterior, además, sus clientes en el extranjero le exigen a los productores que lo hagan.
Junto a la fundación Desarrollo y Autogestión (DyA), que se especializa en estrategias para evitar el trabajo infantil, el ABC diseñó un plan de acción que ya se está ejecutando. Esto convierte al arándano en el primer sector productivo del país en tener un sistema de cumplimiento social propio con foco en la erradicación del trabajo infantil. La alianza con DyA fue clave para que el sector del arándano pudiera profesionalizar una política propia de prevención.
Este es un resumen de lo que es un Punto Jóven:
Lo que siguió a continuación fue realizar una prueba piloto del Sistema de Cumplimiento Social (SCS) con resultados muy exitosos que les permiten asegurar un cumpliemiento efectivo durante 2021, mediante dos acciones puntuales: Centros de cuidado y Puntos jóvenes digitales.
Los centros de cuidados son para que madres y padres tengan donde dejar a sus hijos e hijas, en los cuales a su vez se brindan servicios de educación para que los/las adolescentes tengan oportunidades de formación y recreación. Y los Puntos Jóvenes son espacios públicos que brindan conectividad digital a jóvenes de 12 a 17 años, con equipo de tutores que acompañan sus trayectorias escolares.
Dichos puntos funcionan con turnos asignados y todas las medidas de seguridad e higiene en pandemia y ayudan a evitar la deserción escolar por falta de conectividad al tiempo que previenen el trabajo infantil porque colaboran con la continuidad educativa de los adolescentes.
Desde ABC también planifican talleres con todos los actores de la cadena productiva y diseñaron un sistema para monitorear y evitar la presencia de trabajo infantil en los campos y confían, por cálculos de los productores, que este año más del 50% de la fruta estará producida bajo los estándares del SCS: prevención, atención y monitoreo del trabajo infantil.
En lo práctico, según ABC ya funcionan en la provincia de Tucumán dos Centros de cuidado infantil, que son gestionados junto a RENATRE y los municipios de Santa Lucía y Sargento Moya, y dos Puntos jóvenes digitales. A su vez se está trabajando para inaugurar un tercer Punto Joven en esa provincia y también en Buenos Aires y Entre Ríos, las otras dos zonas productivas.
Si todo se concreta como el ABC espera, sin dudas que será una iniciativa positiva, sobre todo teniendo en cuenta que en América Latina, antes de la irrupción del coronavirus, había 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes que realizaban trabajo infantil.

Además de la alianza clave con Fundación DyA, también hubo participación de otros organismos públicos y privados: RENATRE, UATRE, CONAETI, COPRETIS, Red de Empresas contra el Trabajo Infantil, Municipios, Gobiernos provinciales y Ministerio de Trabajo de la Nación.
Además de empresas, el Comité Argentino de Arándanos está integrado por tres cámaras empresarias regionales: APRATUC (Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán), APAMA (Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina), y CAPAB (Cámara de Productores de Arándanos de Buenos Aires).
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]]>La entrada Estudio afirma que las mejoras de acceso al agua en zonas rurales redujeron a la mitad las tareas de acarreo que suelen ser hechas por mujeres y niños se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El relevamiento se hizo sobre 497 casos de niños, niñas y adolescentes distribuidos en 187 hogares de todas las regiones del país, y se comprobó que las horas semanales dedicadas a recolectar agua se redujeron casi un 50% gracias a obras de acceso al agua familiares y comunitarias, orientadas a la captación, conducción, almacenamiento y distribución del recurso hídrico para uso integral, es decir, para consumo doméstico, producción y riego.
El dato no es menor en medio de un 2021 considerado por la OIT como Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil y porque, a pesar de que este disminuyó 38% en el último decenio, aún hay 152 millones de niños en el mundo que se ven afectados.

Al mismo tiempo, este 22 de marzo las Naciones Unidas establecieron que se celebre el Día Mundial del Agua y no sólo para marcar la relevancia de ese recurso vital para la vida en la tierra, sino también para recordar que cerca de 2200 millones de habitantes del planeta viven sin acceso al agua potable.
El relevamiento se llevó a cabo bajo el liderazgo del proyecto de la OIT en el país llamado “Offside: ¡Marcando la cancha!”, el cual se busca generar conocimiento y políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en las áreas rurales de la Argentina. El mismo está focalizado en tres sectores productivos: (ajo, tomate y algodón) y en tres provincias (Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe).
Lo que comparó el estudio fue el antes y el después de los proyectos especiales del Programa ProHuerta, el cual depende del INTA y es financiado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para instalar diversas tecnologías de acceso al agua.
A partir de la implementación de esos proyectos fue posible pasar del 17 al 53% de hogares que cuentan con agua por cañería dentro de la vivienda, al tiempo que todas las familias involucradas en esos emprendimientos cuentan ahora con acceso al agua dentro de su predio, lo cual reduce el tiempo destinado a la obtención y el transporte.

Por otra parte, el 85% de los hogares encuestados consideran que, a partir de la implementación de la tecnología, pudieron dedicar más tiempo a la escolaridad de los niños y niñas y dar nuevos usos al agua, tales como alimentación, lavado de ropa e higiene personal.
En esos casos la continuidad educativa se pone en riesgo por falta de tiempo o cansancio. En efecto, el relevamiento arrojó que el 4,5% del total de niños y niñas de entre 13 y 15 años, así como el 25,5% del total de adolescentes, no asisten a la escuela.
María Eugenia Figueroa, coordinadora nacional del proyecto “Offside: ¡Marcando la cancha!”, resaltó que “las mujeres son quienes asumen la mayoría de esas tareas, con el apoyo de los niños y las niñas” e indicó que “hay que generar evidencias y articular programas y estrategias de intervención que promuevan posibles soluciones a un problema común”.
Diego Ramilo, director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA, destacó que gracias a la asociación formada con la OIT se generaron más de 550 proyectos especiales del programa Prohuerta que beneficiaron a 16 mil familias en acceso al agua.
La entrada Estudio afirma que las mejoras de acceso al agua en zonas rurales redujeron a la mitad las tareas de acarreo que suelen ser hechas por mujeres y niños se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “Queremos ser un sector libre de trabajo infantil”, dicen los productores de arándanos, que pusieron a prueba un protocolo para fiscalizar y erradicarlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Nos parece un flagelo que los chicos no estén en la escuela y estén trabajando. Como sector no podíamos decir que no ocurría porque no había estadísticas y no hay estadísticas. Tenemos la firme convicción de que queremos enfrentar el tema y ser un sector libre de trabajo infantil, certificado con un manual de producción agrícola responsable que después sirva para todos los otros cultivos que se quieran incorporar”, explicó a Bichos de Campo Federico Baya, presidente de ABC.

La prueba piloto se está realizando en cinco campos de las provincias de Tucumán y de Entre Ríos, las dos zonas que concentran casi la totalidad de la actividad. El protocolo, apoyado por los gobiernos locales, comprende tres ejes: prevención, monitoreo y atención.
La prevención contempla todas las acciones de difusión y concientización, y también capacitaciones con contratistas y transportistas. Baya comentó que los trabajos preliminares demostraron que hay un gran desconocimiento sobre qué es el trabajo infantil y las edades que implica. “No saben si un chico de 16 o 17 años puede trabajar”, afirmó.
El segundo eje es el monitoreo que supone por un lado controles en los campos, y por el otro una fiscalización digital. Cada trabajador deberá registrarse en una aplicación, desarrollada en el marco de este programa, y poner sus datos para evitar la falsificación de documentación.
También contemplará la apertura de guarderías para que aquellas familias que lo necesiten. Actualmente ya hay dos centros abiertos en Tucumán: uno en Santa Lucía y otro en Sargento Moya.

En cuanto al eje de atención, implica los pasos a seguir en caso de detectar a algún niño en las cosechas. El protocolo incluye un contacto con la Secretaría de Trabajo y la de Educación.
“Hicimos reuniones con los productores, contratistas, cosecheros, transportistas y con los encargados de los campos. Estamos muy contentos porque se ha aprendido mucho”, aseguró Baya.
La entrada “Queremos ser un sector libre de trabajo infantil”, dicen los productores de arándanos, que pusieron a prueba un protocolo para fiscalizar y erradicarlo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Una que sabemos todos: Detectaron nuevos casos de trabajo infantil, esta vez en un establecimiento hortícola en Santiago del Estero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Durante la visita a un establecimiento hortícola en el departamento de Robles, provincia de Santiago del Estero, las entidades relevaron la presencia de 15 niños en situación de trabajo infantil. No uno, quince. Luego de entrevistar a uno de ellos, descubrieron que todos cumplían una jornada laboral de 9 horas de lunes a sábado, y realizaban tareas de cosecha de cebolla sin agua ni baños cerca del lugar.
“En las provincias del norte, donde hay mayor pobreza y sometimiento, los empleadores aprovechan las necesidades de la familia rural y su falta de información. Los empleadores hacen responsables a los padres por ser quienes llevan a sus hijos pero ellos mismos se lo sugieren”, dijo Carolina Llanos, Directora del RENATRE, a Bichos de Campo.

“Los empleadores no están cumpliendo con el salario que les tienen que pagar. Trabaja la mamá, el papá, y a veces para que alcance los chicos. Aún así no alcanza. Es responsabilidad del empleador poder cuidar y proteger la integridad de los niños, pero hay otros intereses que son económicos”, agregó.
En estas situaciones el RENATRE se encarga de realizar las denuncias correspondientes, informar a la Secretaría de Trabajo y aguardar a que el Estado judicialice el caso. En esta oportunidad, el RENATRE contó con la compañía de la Comisión para Erradicar el Trabajo Infantil, durante una segunda inspección al lugar.
Como forma de evitar que esas situaciones se perpetúen, el RENATRE, junto a empleadores y gobiernos provinciales, establece lugares de cuidado para los hijos de trabajadores que realizan estos trabajos intensivos.
Trabajo Infantil: cifras que alarman en Argentina y cuál es el rol de la OIT para erradicarlo
¿Los casos de trabajo infantil van en aumento? Llanos cree que no, aunque tampoco disminuyen. “Se mantienen. Hay cuestiones que tienen que ver con lo cultural: esa mamá y papá seguro trabajaron de muy pequeños, fue lo que aprendieron. Y el que no trabajo ahí está cuidando a su hermanito menor o haciendo tareas en la casa”, afirmó.
La directora del RENATRE no deja de responsabilizar al empleador y sobre todo al Estado, quien debería darle protección a esas familias. “A veces nos hacen responsables a nosotros como institución y no tenemos la responsabilidad más que de fiscalizar y denunciar”.
Ante cualquier denuncia por malas condiciones de trabajo, trabajo infantil y/o explotación laboral, el RENATRE cuenta un sitio web o la línea gratuita 0800-777-7366, donde podrán ser atendidos en forma anónima por profesionales capacitados.
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]]>Al igual que no se puede tapar el sol con los dedos, tampoco se lo puede hacer con el trabajo infantil en el agro. La oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, que lleva más de una década de trabajo, realiza alianzas y articulación público- privada para combatirlo y presentó en este punto el proyecto Offside: ¡marcando la cancha! de la OIT, el cual “propone generar conocimiento y políticas públicas para erradicar el trabajo infantil en las áreas rurales de Argentina”.
Focalizado en tres sectores productivos: ajo, tomate y algodón, y en tres provincias, Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe, el proyecto se enmarca en el Plan Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente (2018-2022).

“De este trabajo participan unas veinte instituciones y actores sociales, incluyendo a representantes del gobierno y los sectores sindical y empresarial, porque la respuesta al trabajo infantil debe ser integral”,dijo a Bichos de Campo María Eugenia Figueroa, quien tiene a su cargo la coordinación del proyecto Offside de la OIT.
Según Figueroa, “el proyecto tiene como base cuatro estrategias generales: generación de conocimiento e información; incidencia política y concientización; desarrollo de capacidades y diseño de modelos de intervención. En función de estas estrategias hicimos el recorrido en 2019, el cual implicó la realización de encuestas de percepción sobre el trabajo infantil en esas tres provincias”.
A partir de los datos relevados, Figueroa explicó que “se realizó una cartilla del sector infantil en el sector agropecuario, lo que estuvo alineado a la campaña de sensibilización 100 años, 100 voces, el trabajo infantil en primera persona, el cual permitió conocer relatos director de personas que debieron trabajar durante su niñez”.

La coordinadora del proyecto Offside también comentó que como parte del trabajo de erradicación del trabajo infantil en el agro, “se realizaron las primeras fases de la Encuesta Nacional de trabajo infantil y adolescente (ENTIA) en el sector, y a partir de este año sacaremos la segunda fase, lo cual nos dará un estudio certero para dimensionar cuánto trabajo infantil hay en el campo”.
Otra de las acciones en cuanto a generación de conocimiento e información que realizan desde la oficina de la OIT en Argentina aplicado a trabajo infantil en el agro, son estudios del impacto en otras cadenas productivas como la vitivinícola, y la influencia de las nuevas tecnologías para detectarlo y eliminarlo.
En términos de incidencia política y concientización, Figueroa relató que firmaron un acuerdo marco con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), para desarrollar varios materiales de capacitación y seminarios sobre trabajo decente, y cuáles son los desafíos que existen en materia de economía rural.
Otra alianza que está por ejecutarse este año es con la red de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), “porque queremos incorporar esta problemática en su agenda”, manifestó Figueroa. Y agregó: “Incluso hicimos un curso de BPA que se dicta en conjunto con el ministerio de Agricultura, el Inta y el Senasa, y organizamos un ciclo de charlas Inta- Oit sobre trabajo decente y economía verde”.
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]]>La oficina argentina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se hizo eco de esta cifra, y por eso trabaja fuerte en la detección y prevención, a través de la conformación de alianzas institucionales que contribuyan a su erradicación.

Bichos de Campo dialogó con Gustavo Ponce, punto focal de trabajo infantil de la OIT Argentina, para entender cómo se da ese trabajo mancomunado en tan difícil tarea.
¿Cuándo y cómo formaron las alianzas institucionales para contribuir con la erradicación del trabajo infantil?
Las alianzas se vienen conformando desde hace poco más de 15 años, cuando se puso sobre la agenda la prevención y erradicación del trabajo infantil como problema público. Algunas empresas lo vieron como un problema, y fueron entendiendo cada vez más que el trabajo infantil va en contra de la producción y de la sostenibilidad del trabajo de una empresa, y además es una violación a la ley argentina, que establece que los chicos pueden trabajar solo a partir de los 16 o 17 años, y en condiciones de protección.
Hubo una serie de alianzas donde se combinaron los esfuerzos públicos con los del sector sindical y con las políticas que desarrollaban las empresas. Todo eso fue una especie de red que se fue tejiendo y paralelo a eso se fue generando institucionalidad y un primer plan nacional que data del 2006, el cual preveía la conformación y el fortalecimiento de comisiones provinciales para erradicar el trabajo infantil, y todo eso generó alianzas inclusive dentro de los mismos organismos. Por ejemplo, el ministerio de Trabajao tenía un área de investigaciones y otra área de ejecución de políticas, y a partir del desarrollo de estos planes, comenzaron a trabajar de modo más coordinado.
El ministerio de Salud, es otro organismo que no era un actor tradicional dentro de la prevención y detección del trabajo infantil. Sin embargo, si los chicos tienen lesiones o algún inconveniente, asisten a los centros de salud, y por eso es importante que los agentes sanitarios también estén involucrados.
Otra alianza fundamental es con el ministerio de Educación y con los sindicatos como la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera), los cuales también han estado muy activos en torno a esta problemática.
La alianza más reciente es la del proyecto Offside: Marcando la Cancha, a través del cual se hicieron acuerdos con organismos como el INTA, y se empieza a participar más activamente con otros como la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) y el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre). Esto tiene que ver con el fortalecimiento de la inspección laboral.
¿Cómo participa la OIT en este tipo de trabajo?
La oficina provee una asistencia técnica para el cumplimiento de las políticas públicas que implementa el Estado a partir de la aprobación de los convenios. Cuando se ratifican los convenios 138 o el 182, ambos sobre prevención y erradicación del trabajo infantil, se ponen compromisos por delante, los cuales implican alinear las normativas nacionales con los acuerdos internacionales. Pero la clave pasa por generar políticas más que por adecuar la ley.
Por eso la oficina OIT en Argentina, trabaja para dar esa asistencia técnica que apoye políticas de Estado. Por ejemplo, el prier plan nacional demoró un año en elaborarse y se hizo en conjunto con muchos sindicatos, ministerios y empresas. Se puso de común acuerdo en muchas provincias, pero para ponerlo en práctica hubo que ponerse en coordinación con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) para dar apoyo a la puesta en marcha de ese plan nacional.
¿Qué balance hacen de campañas argentinas en las que trabajan como la de 100 años, 100 voces, en donde exponen el trabajo infantil en primera persona, conociendo relatos de personas que debieron trabajar durante su niñez?
La campaña 100 años, 100 voces es sumamente positivo, porque, justamente, lo que muchas veces falta en los estudios y documentos es justamente una narración acerca de cómo ha impactado en su trayectoria de vida la incorporación temprana al trabajo. Escuchar estos relatos de personas de varios puntos del país, de distintas regiones, con distintos trabajos y con distintas realidades, nos da un balance positivo, y los testimonios coinciden en su mayoría es que el trabajo desde temprana edad les incidió de modo negativo en la trayectoria escolar.
La mayoría de los entrevistados dijo no estar de acuerdo con el trabajo infantil, y aquellos que no lo veían como algo problemático, cuando fueron consultados sobre si les gustaría que sus hijos trabajen desde temprana edad, rápidamente te dicen que no.
¿Qué herramientas ponen a disposición?
Herramientas como el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (Mirti) son solo algunas de las que tenemos, pero son potentes y novedosas, ya que permite identificar a las provincias, cuáles son sus áreas más críticas respecto a tener riesgo de trabajo infantil, y eso te permite identificar dos tipos de mapas: dónde estás poniendo los recursos y dónde está el problema. Esos mapas no siempre concidirán, pero permiten una re administración de los recursos, lo que implicará un salto cualitativo en las políticas públicas a nivel provincias y territorios.
En 2019 también apoyamos a la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil, para elaborar una serie de manuales y de guías, porque creemos que hace falta democratizar el conocimiento. Es decir, vemos que muchas veces está pero no circula. Por eso necesitamos facilitar el acceso a ese conocimiento y poniéndolo en un lenguaje comprensible y pedagógico para aquellos que toman las decisiones en las políticas públicas.
Hemos desarrollado un manual para equipos de atención primaria de la salud. Hay mucha información que hemos tratado de reunir en la campaña 100 años, 100 voces, y en la cual hay un gran paraguas que es la política pública, pero debajo de ese paraguas hay muchos documentos que resultan útiles para empresas, sindicatos, los gobiernos y la población en general.
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