Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada La madera y su tradición: Máxima y Jorge fabrican muebles que recuperan las antiguas costumbres de la época colonial en Santiago del Estero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Algo de ese espíritu recorre los trabajos que realizan Máxima Flamenco –“la Chiqui” como le dicen- y Jorge Henjes en su emprendimiento de muebles “Los Telares de Santiago”. Los fabrican en el patio de su casa, rodeados de coyuyos, en la localidad santiagueña de Colonia Dora, en el centro de la provincia.
Entre sus montes tupidos y suelos semiáridos, Santiago esconde una tradición que se remonta a la época colonial argentina: la fabricación de muebles de madera y cuero.
“Por la gran disponibilidad de buena madera, en los tiempos de la colonia todos los muebles que había en Buenos Aires venían de Europa o de Santiago del Estero”, contó Jorge a Bichos de Campo. Jorge vivió mucho tiempo en la provincia de Buenos Aires, hasta que recaló en Santiago enamorado de sus costumbres, sus paisajes y por supuesto de la Chiqui.
Hoy esa historia sigue viva en las sillas, mesas y demás muebles que el matrimonio fabrica en conjunto, haciendo uso principalmente de cuero cruzo trenzado y madera proveniente de árboles de chañar y de huiñaj, también conocido como palo azul o palo cruz. Hay varios carpinteros de Colonia Dora que hacen lo mismo.

“Nosotros compramos las plantas en pie y las traemos a un aserradero que nos hace los tablones. A partir de los tablones hacemos todos los cortes acá en casa para armar estos muebles”, relató Henjes.
“Son piezas que artesanos hacían en el lugar hace muchos años. Había un señor que se dedicó a recolectarlos e hizo libro. Son de personas del monte. Nosotros recuperamos esos diseños que se hacía en ese entonces”, señaló por su parte Máxima Flamenco.
El catálogo también se compleja con numerosos tejidos que no solo le dan vida ponchos tradicionales, sino a otras piezas como alfombras y cobertores.
Aunque es posible visitarlos en Santiago, aquellos curiosos pueden encontrar este pequeño pedazo de tradición de manera online.
Mirá la nota completa acá:
-¿Hay un mercado para este tipo de muebles?- les preguntamos.
-Sí, hay muy buenos clientes. No son muchos pero son muy especiales. Los tenemos en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Río Negro.
-¿Cuál es el perfil de aquellos que buscan este tipo de productos?
-Generalmente son personas que están vinculadas a lo tradicional, al campo. Son en su mayoría muchos productores agropecuarios quienes compran este tipo de muebles.
La entrada La madera y su tradición: Máxima y Jorge fabrican muebles que recuperan las antiguas costumbres de la época colonial en Santiago del Estero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Carmelo Mancuso tiene 71 años de relación amorosa con el alcaucil: “Mis abuelos trajeron en la valija los brotes desde Italia”, recuerda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Mis abuelos trajeron en la valija los brotes de alcaucil. Al principio se hacía muy poca cantidad, eran para consumo, pero ya se comercializaba también en ese momento”, dijo a Mancuso a Bichos de Campo. Sus padres llegaron desde Italia cuando tenían solo 13 años. En esa época también cultivaban tomates y pimientos, previo a especializarse en la producción de alcaucil.
Mirá la nota completa acá:
Hoy la demanda de esta hortaliza se ha reducido considerablemente, en gran parte porque se han dejado de lado las formas más tradicionales de consumirlo –hoja por hoja y a veces incluido en algún estofado- y es más común encontrar conservas o escabeches preparados con corazones de alcaucil, la parte más costosa.
Pero Mancuso no se desalienta, porque producirlo aún es rentable y por demás entretenido. “Parece una planta muy rústica y bruta, pero tiene sus cosas; hay que estarle encima. Cuando se siembra, mantenerlo con la fertilización y el riego; en una determinada época ataca bastante el pulgón, incluso antes de la cosecha. Es rentable, pero además nos gusta hacerlo. Es costoso y trabajoso, pero es una tradición”, señaló emocionado el productor.

Tal es su pasión que llegó incluso a crear una plataforma de recolección para los cosecheros, que se acopla al tractor y evita que la persona cargue sobre su espalda las tradicionales canastas para juntar los alcauciles. Hay que recordar que la cosecha del alcaucil se realiza en forma manual, corte por corte, para dar con el punto justo de cada planta.
“Hay que trabajar mucho en las variedades y en mejorar la calidad del alcaucil. Cosecharlo en el tiempo justo y no dejarlo irse muy grande”, reveló Mancuso, quien a continuación agregó que “el mejor alcaucil es el mediano porque es más tierno, se aprovecha más y es más fácil para cocinarlo”.
Ahora que su sobrino se sumó al negocio familiar, el productor se relaja porque sabe que la tradición de la familia seguirá viva. “Estoy contento. Hay alcaucil para rato”, aseguró entre risas.
La entrada Carmelo Mancuso tiene 71 años de relación amorosa con el alcaucil: “Mis abuelos trajeron en la valija los brotes desde Italia”, recuerda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Valentín Verea de Rauch, soguero por vocación, trabaja como lo hacían los gauchos dos siglos atrás: “Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver”, asegura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque suele ser una práctica que se hereda, este hombre de los pagos raucheros, en la provincia de Buenos Aires, no aprendió de ningún familiar, sino que se interesó e instruyó por cuenta propia. Desde 1996 vive con su mujer en una quinta ubicada en Rauch y en su pequeño taller día a día pone en práctica las distintas técnicas de sogueo que conoce.
“Es un oficio que se aprende trabajando o viendo a otros sogueros. Uno va copiando o le van explicando. Al año de mudarnos, Satiago Biondi –un soguero de renombre internacional- dio un curso en el centro de formación. De él aprendí a retejer cuchillos y a hacer costuras. Después viendo a otros amigos. Gracias a Dios me llevo bien con ellos, siempre que he pedido, me han explicado”, contó Verea, desde su taller, a Bichos de Campo.
Además de la paciencia y concentración, para ser un buen soguero se necesitan buenas materias primas, y en eso el hombre de Rauch es un experto, ya que prepara él mismo sus cueros.
“Yo empiezo desde que voy al frigorífico a buscar la materia prima. Lo limpio, lo lonjeo y lo dejo secar bien. Cuanto más estacionamiento tiene, mejor y más fuerte sale. A lo mejor eso me llevó a tener tanto trabajo, que sea todo natural. No uso ningún producto químico: ni jabón. Es más lento y trabajoso el proceso, pero la duración que tiene la presentación del cuero es nada que ver”, aseguró el especialista.

Y lo cierto es que le da buenos resultados, ya que constantemente tiene nuevos pedidos. Si bien dice, entre risas, que se considera un poco lerdo, la clave de la durabilidad y la resistencia está en el tiempo en que le dedica a cada sogueo. Tal es así que ha recibido mensajes de clientes que aún tienen sus bozales fabricados hace 15 años.
“Lo hago con mucho gusto, y me gusta a su vez entregar un trabajo y que pasen los años y que aún estén. Me agarra alegría de ver trabajos viejos y tan intactos”, dice Verea.
Su trabajo le dio también otras alegrías, como visitar la ciudad de Buenos Aires por primera vez, luego de ser invitado a una exposición en Palermo; ganar un primer premio por soga de trabajo y hasta conocer al dueño de la bodega de vino López, quien le pidió unos bozales y lo invitó a conocer su estancia en Mendoza.
Mirá la entrevista completa acá:
-¿Crees que este oficio tiene cuerda para rato? ¿O considerás que va extinguiéndose?- le preguntamos.
– Pienso que esto va a seguir. Aparte hoy hay muchos medios por Internet o por el teléfono desde donde uno puede sacar cosas. Antes nosotros veíamos algo y lo imaginábamos. Ahora usted agarra el teléfono, busca y la página de sogueros tiene todo. Lo más difícil es el preparado del cuero. De los años que tengo, no mucha gente soguera prepara bien. Se necesita aprender cuándo está el cuero, qué humedad necesita y cuándo está a punto para sobarlo. Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver.
-¿Está tratando de enseñarle esto a alguien?
-Me hubiera gustado de haberlo transmitido, que esto, que es tan nuestro, no se pierda. El gaucho se inició con esto, a caballo se hizo la patria y se necesitó el cuero y la soga. Ahora tengo un cliente en Balcarce que me invitó para dar clases a Río Colorado.
La entrada Valentín Verea de Rauch, soguero por vocación, trabaja como lo hacían los gauchos dos siglos atrás: “Por más explicación que tenga, uno lo tiene que ver”, asegura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “Cinema Paradiso” en el medio del campo: Con menos de 40 habitantes, Colonia Lapin reabrió su cine rural para mantener vivo el legado cultural de los primeros colonos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El próximo mes Colonia Lapin cumplirá 102 años. Y, si bien actualmente el pueblo cuenta con menos de 40 habitantes, recientemente sus integrantes reabrieron su centro cultural con el objetivo de mantener viva la tradición de los colonos.
El Centro Cultural Lapin se inauguró en la década del ’30 del siglo pasado y funcionó hasta los ’80. Contaba con una importante biblioteca, una sala para dar clases de hebreo y un teatro en el que se realizaba obras y se emitían películas. En 2019, con el centenario, un grupo de vecinos decidió desempolvar las instalaciones y devolverle la vida. Y lo consiguieron, hasta que llegó la pandemia en 2020.

“En 2019 empezamos a trabajar con una comisión para reflotar la parte cultural y poner en valor la sala del Centro Cultural. Siempre hay un sentido de arraigo. Esto para mí es ‘Cinema Paradiso’ en el medio del campo, ese es el reflejo que a mí me queda de esta gente”, dijo a Bichos de Campo José Piro, quien está casado con una mujer oriunda de la colonia.
Si bien Piro llegó a esa localidad por trabajo, su historia y la de sus habitantes lo obligaron a quedarse. Tal es así que para los festejos del centenario estrenó una película realizada junto a familiares de los primeros colonos.
Lapin tiene 10.000 hectáreas que fueron divididas entre las primeras familias que habitaron el lugar. La colonia se inició con 50 grupos familiares y llegó a los 85 en su momento de mayor densidad poblacional, aunque con el tiempo la mayor parte se trasladaron hacia centros urbanos.
En Rivera, pueblo ubicado a pocos kilómetros de la colonia, se originó la Cooperativa Granjeros Unidos de Rivera, que tuvo su propia sucursal en Colonia Lapin. Allí también surgió la Cooperativa Tamberos Unidos Barón Hirch, que al día de hoy mantiene una filial en funcionamiento dentro de la colonia con 14 empleados.

Cuando la situación sanitaria mejoró, los vecinos de Lapin retomaron el proyecto iniciado en 2019 y comenzaron a emitir nuevamente películas. El propósito es lograr al menos un encuentro mensual en el cual, luego de ver una película como lo hacían sus antepasados (y no en casa solos empachándose de Netflix), puedan luego compartir una comida en el comedor del Centro Cultural.
“Hubo un primer subsidio de parte del municipio para hacer ciertas refacciones que fueron de mantenimiento, como reparar techos y reacondicionar los baños. Después hubo mucha colaboración de gente que no vivía dentro de la colonia. Se hicieron distintas campañas de recaudación y actividades. Hoy tenemos 80 butacas y, si ponemos sillas, la capacidad asciende a 120 personas”, contó orgulloso Piro.
Actualmente existe una iniciativa de parte de la provincia de Buenos Aires, para incorporar a Colonia Lapin dentro de un circuito turístico. Es por ese motivo que los vecinos se encuentran en el proceso de armar un pequeño museo en las instalaciones de lo que fue la sucursal de la Cooperativa Granjeros Unidos.
“Estamos recibiendo un subsidio para reacondicionar el lugar, para lo cual estamos recolectando distintos artículos de casas abandonas de la zona con el propósito de armar el museo”, señaló el bonaerense.
Algo que podría ayudar a poner a Colonia Lapin de nuevo en el mapa es la concreción de la ruta 67, que está planificada, pero cuya obra se encuentra frenada desde hace más de tres décadas años. Esa vía transitable podría unir Rivera con Puán, pasando por la entrada de la colonia, y convertirse así en una vía más directa hacia el puerto de Bahía Blanca.
La entrada “Cinema Paradiso” en el medio del campo: Con menos de 40 habitantes, Colonia Lapin reabrió su cine rural para mantener vivo el legado cultural de los primeros colonos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Cantautor de los pagos de Rauch, Nieves Acosta busca mantener siempre vigente el canto surero: “La idea es que lo que nosotros vivimos no se pierda”, define se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El canto surero viene a ser el amor a la tierra, el amor a las cosas que uno vive. Yo vivo en la ciudad pero doy vuelta la manzana y estoy en el campo. Mi padre estuvo vinculado a las tareas rurales y uno va mamando esa cuestión”, dijo Acosta a Bichos de Campo.
¿Y el amor a la música? Ese también lo heredó de su familia. “El que no era loco era cantor”, recuerda el bonaerense entre risas.
Mirá la nota completa acá:
Siendo consciente de que el canto surero ya está perdiendo la popularidad que supo tener tiempo atrás, Acosta se esfuerza por trabajar sobre los fundamentos de esta música y apelar al recuerdo de las bases, aunque siempre investigando como sumar rítmicas que le den un valor agregado a su obra. Hoy forma parte de un dúo con un amigo de su infancia, con quien se reparte el trabajo de escribir las melodías y las letras.
“Nosotros estamos tratando de mostrar otras cosas: el campo de hoy, las recorridas, el chacarero, la maquina cuando va a la cosecha. Viviendo una historia, uno se puede expresar mucho mejor”, afirmó el cantor.
Es así que, por ejemplo, tiene letras sobre el sueño de un cosechero que espera ansioso la llegada de la máquina al potrero para trillar, y otras sobre las llanuras y montes de esa zona del sur de la provincia, donde los molinos están muchas veces lejos de las aguada.
“El canto surero todos los días va a menos. Escuchamos gente que dice versos pero no es lo mismo decir un verso que ser un proclamador, un cantor. La idea es dejar un legado, que la historia esta que nosotros vivimos no se pierda porque es lo que pasa. Hoy la juventud no escucha estas cosas, es como que estamos escribiendo otra historia”, consideró el músico.
A continuación Acosta concluyó: “Yo he pasado casi toda la vida haciendo esto y no pretendo llegar a ninguna parte, solamente hacerlo por gusto”.
La entrada Cantautor de los pagos de Rauch, Nieves Acosta busca mantener siempre vigente el canto surero: “La idea es que lo que nosotros vivimos no se pierda”, define se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>