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La entrada En Tandil, Juan Pereyra convenció a su familia para hacer la transición hacia la agroecología: “A nivel extensivo creí que no había tantas experiencias, pero hay un montón” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los dueños viven exclusivamente del campo y es gente grande. Es difícil cambiar a esa altura del partido pero ellos se mostraron muy abiertos, de hecho siempre quisieron buscar un sistema sostenible a largo plazo”, comentó Juan Pereyra a Bichos de Campo. De ese momento ya pasaron cuatro años.
El primer paso fue elegir qué modelo alternativo se podía aplicar. “Empecé a golpear puertas y mucha gente me mostró lo que estaba haciendo. A nivel extensivo yo creía que no había tantas experiencias, pero hay un montón”, aseguró el agrónomo.
Mirá la nota completa acá:
El trabajo de vecinos como el de Damián Colucci, que produce trigo orgánico en Tandil, lo impulsaron a volcarse a agroecología e inició un proceso de transición. Hoy el 30% de las 400 hectáreas que tiene el campo ya prescinde del uso de agroquímicos.
“El inicio de la transición fue a través de la agricultura. Empezamos a ver que para cosechar una fertilidad sin fertilizante, se necesita generarla de antemano. Entonces empezamos a hacer la transición por otro lado, generando esa fertilidad con cultivos que fijen nitrógeno”, recordó Pereyra.
En paralelo retomaron la producción ganadera, algo que la familia siempre había hecho pero que no era la actividad productiva central del campo. Compraron nuevos lotes y comenzaron a realiza recría. Hoy cuentan con un rodeo de 300 animales, distribuidos en los potreros ubicados dentro del área recuperada.

Pero eso no fue todo. Gracias al aprendizaje comunitario la familia incorporó nogales traídos de Córdoba, y se encuentran incursionando en la producción de frutos secos como las almendras, avellanas y nueces pecan.
“Nos gustaba el post cosecha sencillo. Vamos a seguir probando para buscar alternativas que compensen. Creemos que la diversificación es una de las claves. Y además de la diversificación de extractividades, avanzar de alguna manera en la cadena a futuro. Estamos haciendo pruebas de todo tipo y viendo con cuál estamos más cómodos”, afirmó el productor.

-¿Alguna vez tuviste ganas de retroceder?
-Por ahora no, estamos embalados. Lo estamos disfrutando mucho, estamos cometiendo errores. Estoy haciendo cosas nuevas con la incertidumbre que eso genera. Todos están con ganas de ver qué pasa con esto. Queremos medir la evolución de la materia orgánica y el funcionamiento del sistema, ver si está funcionando ecológicamente bien.

-¿Qué le dirías a alguien que quiere encarar esta transición?
-Le diría que hay que vencer muchos miedos y barreras. No hay que tener miedo a fracasar porque es parte del proceso. Diría que busquen ayuda porque la ayuda de las experiencias está ahí, queriendo ser brindada. La experiencia de otros es gratis para uno y en este mundo la gente lo comparte. Eso es muy valioso para animarse. En la transición a veces es difícil convivir con los modelos en el campo pero la paciencia es algo que se trabaja. Con paciencia y con envión se puede llegar.
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]]>La entrada En Zavalla, donde funciona la Facultad de Agronomía, una tasa municipal financia la transición de productores hacia la agroecología se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La medida contó con el apoyo de la Red Nacional de Municipios Agroecológicos (Renama), la organización que lidera Eduardo Cerdá, el actual director nacional de Agroecología. La recaudación municipal por dicha tasa, que llegó a 2,4 millones de pesos el año pasado, será destinada a financiar los arrendamientos de campos, maquinarias específicas e insumos de aquellos que deseen cambiar su modelo productivo.

El proyecto viene desde 2009, cuando primero un grupo de vecinos de esa localidad cercana a Rosario creó una radio abierta para discutir los efectos de los agroquímicos en los cultivos y en la salud de los habitantes. En ese entonces, Zavalla contaba con una ordenanza municipal que adhería a la Ley Provincial 11.723, que regulaba el uso de agroquímicos.
En 2011 se generó un cambio en la normativa y se promulgó la Ordenanza 45/11 que instaló la prohibición para radicar depósitos de fitosanitarios en el área urbana y suburbana, así como el impedimento de que circulen vehículos cargados de agroquímicos. Además prohibió la aplicación terrestre a 800 metros del límite urbano y la aplicación aérea de fitosanitario a 3000 metros.

Fue en ese marco de crecientes vetos que comenzó a pensarse en alternativas productivas. “Si consideramos que existe una legislación de prohibición de plaguicidas, es urgente entregarle a los productores alternativas a partir de las cuales no se vea limitada su capacidad de producción. Fue a partir de allí que se empezaron a implementar una serie de propuestas y programas. Una de las bases del Renama es la investigación participativa”, explicó a Bichos de Campo Claudio Benítez, asesor agronómico del municipio de Zavalla y del Renama para Santa Fe, además de integrante de la Dirección de Agroecología Nacional.
Así, en septiembre de 2019 se aprobó una ordenanza que instaló esta nueva tasa municipal, y se creó un fondo de recursos destinado a subsidiar a productores del periurbano en proceso de transición.
Ese fondo se nutre del dinero de vecinos y productores. Los primeros abonan un monto de 600 pesos por año por casa, es decir 50 pesos por mes. Los productores, en cambio, deben abonar un canon variable en función de “qué externalidad ambiental generan con una aplicación”, según indicó Benítez.
¿Y cómo se mide esa externalidad? A través del “coeficiente de impacto ambiental” o EIQ, que tiene en cuenta el impacto de la actividad productiva sobre el ambiente, el trabajador rural y el consumidor. Para ello las autoridades hacen uno de una calculadora virtual de la reconocida Universidad de Cornell de los Estados Unidos.
El año pasado se llegaron a recaudar 2.400.000 pesos, que se destinaron no solo a estos subsidios sino a otros programas y proyectos relacionados al cuidado ambiental, como por ejemplo la separación en origen de residuos y el programa de recolección diferenciada.
“La tasa les da un cobijo, un respaldo, y la posibilidad de ingresar en un esquema de transición sin sentirse desamparados. Como está por ordenanza, independientemente de la gestión la tasa seguirá firme porque es un derecho ganado por parte de los productores”, afirmó el asesor. La iniciativa es acompañada también por el INTA y la Facultad de Ciencias Agrarias de la provincia.
El monto recibido por los productores en transición es proporcional a su superficie y a las condiciones que cumple su producción, a la que se le hace un seguimiento periódico por parte de las autoridades. También se tiene en cuenta a dónde se vuelca lo que se produce bajo el paraguas de la agroecología. Aquellos que se orienten al mercado interno, que deriven el procesamiento a cooperativas, que entreguen alimentos a escuelas o a poblaciones de riesgo, serán los que más aportes reciban.

¿Cómo se define el monto de la tasa a pagarse? Por el momento, la misma sigue el precio de la soja. “Nosotros estamos ubicados en una zona núcleo sojera y el precio del arrendamiento de la tierra está fijado en quintales de soja. Eso forma parte también del proceso de cambio de paradigma. Habría que usar otros parámetros y no un cultivo tan extractivo para el suelo y menos adaptable a la alimentación humana”, comentó Benítez.
Hasta el momento se han sumado a este programa 13 productores locales: 11 de ellos son de Zavalla y dos son las localidades vecinas de Soldini y Pérez. Según informó la agencia de noticias Tierra Viva, la Dirección Nacional de Agroecología, encabezada por Cerdá, está intentando llevar la experiencia a otras localidades como Mercedes, en Buenos Aires, y Gualeguaychú, en Entre Ríos.
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