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La entrada Facundo Manes, probable candidato estrella de la UCR, aseguró que “Argentina tiene una economía primaria con poca innovación, poca marca y poca ciencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo afirmó el neurólogo Facundo Manes, quien esta semana recibió por parte del comité nacional de la Unión Cívica Radical una invitación para integrar la lista de candidatos a diputado nacional de ese partido en la provincia de Buenos Aires.
“Necesitamos un cambio de mentalidad colectiva que entienda que no está mal tener recursos naturales, pero que no tenemos tantos como pensamos per cápita”, explicó Manes durante una amigable entrevista realizada por Alejandro Oscar Finocchiaro, ex ministro de Educación durante la presidencia de Mauricio Macri.
“Exportamos dos tercios del maíz en forma de grano; obviamente que hay conocimiento en exportar grano porque hay maquinaria, genética, pero los competidores nuestros en maíz, que son Brasil y EE.UU., no quieren exportar granos de maíz, sino los derivados de esos granos, donde hay innovación y conocimiento, y ganan mucha más plata que nosotros”, argumentó el neurólogo.
Argentina sigue sin poder encontrarle la vuelta para generar valor agregado en origen con el maíz
Ahora bien, ¿cuál es la receta de Manes para incorporar mayor agregado al maíz? ¿Eliminar los derechos de exportación? ¿Dar por finalizado el cepo cambiario? ¿No intervenir los mercados externos? Nada de eso.
“Tenemos que invertir en la gente para que pueda aprender, investigar, innovar, para que pueda ser creativa y ese vínculo de la innovación con el sector productivo es el camino para sacarnos de la pobreza”, afirmó Manes.
El neurólogo aseveró que la clave es incrementar la inversión pública en educación, ciencia y tecnología, y luego crear los mecanismos necesarios para que todos los desarrollos creados por esa gente bien capacitada y, sobre todo, bien financiada con fondos públicos, pueda llegar al sector productivo para que ¡pum!, se produzca la maravillosa transformación de la matriz económica argentina.
“Cuando tengamos un proyecto de país basado en el conocimiento, vamos a entender que son necesarias las instituciones, que es importante la geopolítica (sic), la educación, la nutrición y la salud”, indicó.
“Si tenemos un proyecto de país de exportar básicamente materias primas, no valoramos la importancia de la educación, de la salud, de la nutrición, de la ciencia, la innovación y la tecnología”, añadió el probable candidato a diputado por le UCR en las elecciones legislativas que se realizarán en el presente año.
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]]>La entrada Escupir para arriba: Los referentes agropecuarios de Juntos por el Cambio advierten que el cierre de exportaciones afecta a “millones de argentinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Según el Ministerio de Economía de la Nación, el universo de personas involucradas en el ámbito agropecuario representa el 30,6% de los puestos de trabajo registrados en el sector privado, de un total de 10,5 millones. Es decir, la agroindustria genera más de tres millones de empleos directos y otros tantos indirectos, con una característica única y virtuosa: su amplia distribución y cobertura territorial es un factor esencial para evitar la concentración de trabajo en grandes centros urbanos”, detallaron los referentes agropecuarios del principal movimiento opositor.

Por eso subrayaron que detrás de lo que genéricamente se denomina como ‘El campo’ hay miles de trabajadores que no tienen más que unas pocas macetas y un montón de necesidades. “Es un error pensar que las restricciones innecesarias que impone el Gobierno nacional afectan solamente al productor agropecuario, al que desde el Gobierno consideran un sujeto privilegiado”, remarcaron los dirigentes de los partidos de la oposición.
El documento fue redactado a instancias de la Fundación Alem, que corresponde a la Unión Cívica Radical, por referentes de ese espacio, de la Fundación Pensar, ligada al PRO; y del Instituto Hannah Arendt, donde se agrupan los seguidores de Elisa Carrió en la Coalición Cívica. En la discusión para lograr un consenso se mezclaron entonces las opiniones de los radicales Marcelo Rossi, Luis María Migliaro o Eduardo Manciana, con la del ex ministro macrista Luis Etchevehere y su jefe de Gabinete, Santiago del Solar, o las del diputado Pablo Torello, con la de los “lilitos” Lucho Bugallo y Lucila Lehmann. La idea es que este primer documento conjunto sirva como insumo para los candidatos de esos espacios, cuando deban hablar de agro.

El tono fue ése: los políticos opositores advirtieron que “es un error” creer que las medidas restrictivas del Gobierno en materia de exportaciones de carnes y en otros rubros afectan solo a un supuesto “sujeto privilegiado”, pues en realidad terminan dañando a centenares de miles de trabajadoras y trabajadores que -directa o indirectamente- forman parte de este enorme circuito productivo.
“En medio de esta crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, el sector agroindustrial -por su escala y por su dinámica- es el que está en mejores condiciones de realizar aportes para seguir satisfaciendo el mercado interno y generando divisas, elemento imprescindible si es que se quiere avanzar hacia la recuperación socioeconómica de la Argentina”, sostuvieron los referentes.
En este sentido, remarcaron que “los sectores agroindustrial y agroalimentario son parte de la solución a los problemas del país, no parte del problema” y brindaron una serie de datos que dan cuenta del real impacto que tienen estos sectores en la economía del país.
Además criticaron “la aplicación de políticas que ya fracasaron con anterioridad” y que “terminan impactando negativamente en todas las cadenas, conspiran contra el crecimiento productivo y terminan afectando severamente a la sociedad”.

“El sector agroalimentario, pesquero y forestal aportan el 41% de los ingresos tributarios de la Argentina y generan el 60% de las exportaciones, por lo que cada medida que apunta contra el campo implica una herida de muerte a la economía del país”, advirtieron esas agrupaciones.
“Exigimos terminar con medidas económicas e impositivas distorsivas, tomadas de forma espasmódica, que solo producen mayor desequilibrio y profundizan la falta de previsibilidad, tan necesaria para llevar adelante cualquier emprendimiento productivo e incentivar la innovación. Es imperioso dejar de aplicar parches coyunturales -como el tipo de cambio múltiple- e ir por una reforma fiscal integral que incluya la simplificación del sistema, elimine impuestos regresivos y distorsivos, sea equitativa para todos los actores, disminuya la carga impositiva total e incentive la inversión y la productividad”, enfatizaron.
Este es el documento completo:
El-campo-es-parte-de-la-solucionLa entrada Escupir para arriba: Los referentes agropecuarios de Juntos por el Cambio advierten que el cierre de exportaciones afecta a “millones de argentinos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El radicalismo advierte que las nuevas exigencias para exportar carnes podrían dar lugar a hechos de corrupción se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El comunicado de este sector de la oposición surgió luego de que el martes pasado, conocidas ambas resoluciones del Ministerio de Agricultura y del de Desarrollo Productivo, se realizara una jornada en la Fundación Alem destinada a analizar esta nueva ofensiva de las autoridades sobre el sector agropecuario, que ya provocó la reacción de la Mesa de Enlace. En esa ocasión expusieron el coordinador del área agropecuaria del partido Luis María Migliaro, el consultor Víctor Tonelli y el ex titular de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, la ex ONCCA, Marcelo Rossi.
La Resolución 60 firmada por Luis Basterra, establece antojadizas exigencias para los exportadores de granos, carne vacuna y lácteos que no tengan planta. Los obliga, por ejemplo, a identificar a quién le van a vender y a qué precio hasta con un año de anticipación a cada negocio. Por otro lado, la Resolución 3/2021, firmada por e propio Basterra en conjunto con Matías Kulfas, establece la creación de un registro de Declaraciones Juradas de Exportación de Carnes (DJEC), que a todos en el sector recordó a los ROE que administraban en su momento Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray, y que fueron eliminados por Cambiemos ni bien llegó al gobierno.
“Visto el impacto y consecuencias de las nuevas medidas tomada por el Gobierno Nacional, sobre las carnes y la exportación, desde la Unión Cívica Radical advertimos que sus contenidos solo aportaran complicación a todo el complejo agroindustrial, afectando inmediatamente a la producción ganadera, a los mercados de carnes y granos”, señaló el comunicado de los radicales, para quienes “se crea mayor burocracia y concentración, falta de continuidad e incoherencia con la política exterior del país”.

Luego de advertir que esa mayor burocracia, como ya sucedió en el pasado, podría degenerar en casos de corrupción, la UCR planteó que no se puede culpar de los niveles de pobreza reinantes en el país a la producción de carne y granos ni a la exportación de ambos productos. “Sabemos muy bien que son otros los motivos que la producen esta situación”, dijeron los radicales.
“Las medidas tomadas, como ya ocurrió, no solo no tendrán el impacto positivo sobre el asalariado sino que, además, afectarán la inversión, la producción, la productividad, la generación de saldos exportables y las divisas que imperiosamente requiere el frente externo de la economía”, evaluaron.
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]]>La entrada El curioso caso de un político al que le interesa el campo: “No podemos seguir enfrentando al agro desde el prejuicio de los textos de sociología de los años 60”, afirma Fabio Quetglas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-Sos uno de los pocos diputados a los que, si rascamos, le sacamos algo de letra de política agropecuaria. Me cuesta encontrar diputados que hablen de esto
-Hay una paradoja y es que yo vivo en Almagro y no tengo una sola maceta, pero creo que el tema trasciende el interés sectorial por su dimensión macroeconómica, por lo que significa fuera de las áreas metropolitanas en materia de empleo y por necesidades de infraestructura. Lo que pasa es que los diputados de origen urbano no conocen el tema porque su formación tal vez está ligada al derecho y otras áreas, mientras que los de origen rural lo traen tirado desde la pertenencia gremial, y entonces sigue siendo una visión recortada. En esto yo me siento un rara avis porque tengo un gran interés por el tema, aunque no desde una perspectiva gremial.
-¿Y por qué te despierta interés la política agropecuaria?
-Te doy mis argumentos. La Argentina entró en una larga etapa de turbulencia económica a partir de 1975, cuando quedó de manifiesto que el modelo de industrialización sustitutiva no era suficientemente sólido como para soportar shocks externos como el que tuvimos en ese momento con la crisis petrolera. Hoy uno de los grandes problemas a resolver es el de la restricción externa.
-Esto coincide con el Rodrigazo. Fue el inicio de una serie de crisis recurrentes de la Argentina en materia económica. Después de eso, cada diez años tenemos un ajuste porque no llegamos a pagar las cuentas…
-Claro, y ese es el nombre que le dimos al capítulo argentino donde juntamos mala gestión local mas una situación de shock externo que se convirtió en una bomba. Si Argentina quiere resolver su problema de restricción externa tiene que tener un nivel de inserción global de su cadena de valor mucho más intensivo y ahí hay un capítulo para el mundo agrario.
Luego, si queremos tener un país realmente federal precisamos integrar no solo la zona Núcleo sino otras regiones del país a la dinámica de la modernidad económica y en principio deberíamos poder hacerlo a partir de la calificación de nuestra intervención sobre los recursos naturales.
Por otro lado, antes se asociaba a la producción agropecuaria con lo rústico y se suponía que lo sofisticado era la industria, pero todos sabemos que los niveles de agregado de conocimiento están en ambas áreas. El punto de quiebre no debe ser campo-ciudad, sino que se trata de ver cómo uno incorpora conocimiento y capital para construir una economía que nos permita tener una sociedad con mayor nivel de cohesión social, que es la gran deuda que tiene la Argentina.
Mirá la entrevista completa a Fabio Quetglas:
-¿O sea que discutir sobre política agropecuaria sirve para discutir también sobre los problemas nacionales?
-Claro. Pero cada tanto la política tiene la recurrencia de pensar que cuando hay un problema la solución pasa por darle un manotazo al agro, a veces de modo inteligente pero otras hecho de modo burdo. Nuestro agro no es mejor ni peor que otros sectores económicos, pero merece un tratamiento político institucional adecuado, calificado y serio, porque a los problemas que ya de por sí tiene cualquier sector económico, al agro se le añade uno y es que tiene un ciclo biológico.
-¿Y qué harías?
-Un primer pacto a realizar sería que puedan cosechar con las mismas condiciones macroeconómicas con las que sembraron. La otra vez discutía con amigos esto de que es un milagro que en Argentina haya producción de manzanas, por ejemplo. Hay gente que planta manzanas, peras o ciruelas y están varios años hasta ver resultados. Son verdaderos optimistas, mientras a nosotros un año nos parece un ciclo de difícil comprensión en Argentina, un país que si tuviera políticas sostenidas y resolviera con diálogo social la integración de todos los actores de una cadena de valor, tendría potencial para desarrollar muchas actividades más que la frutihortícola. Cuando ves que Chile exporta en frutas 10 a 12 veces más, tiene que ver con una macroeconomía ordenada y con una logística adecuada.
Con esto quiero decir que no podemos hacernos los giles y no podemos enfrentarnos al agro desde el prejuicio de los textos de sociología de los años ´60. Esos textos también los leí yo e ilustraron nuestra juventud. La pregunta que debemos hacernos es si son útiles para gobernar hoy, cuando no es así porque cambió la sociología rural, se dividió la tierra, desaparecieron muchos productores, ingresaron nuevos paquetes tecnológicos, la globalización le da una oportunidad a los recursos naturales. Jauretche no tenía por qué saberlo.

-Cuando pretendés discutir de este modo sobre política agropecuaria ¿Qué abunda más en los políticos? ¿El prejuicio o la ignorancia y el desconocimiento?
-Son primos hermanos. A ver, no todos tienen que ser especialistas en sociología agraria y en cadenas de valor pero tampoco debemos subirnos a cualquier bondi para hablar a la tribuna y eso es algo que deberíamos pedir a todos. Cuando oigo hablar de ´los garcas del campo´ yo me pregunto ¿Sabrán cuál es el nivel de superficie de explotación promedio en Buenos Aires? ¿Sabrán cuántas son unidades familiares?
-Ese discurso arcaico, que tilda a todosa de garcas, por el contrario contribuye a una mayor concentración agropecuaria. ¿No se dan cuenta de eso?
-Lo más triste de todo este es que en este momento Argentina debería estar haciendo goles en estos temas. Te pongo un ejemplo que es maravilloso porque se puede medir en termino físicos: en Europa, cuando una cuenca láctea da un promedio diario de 18 o 20 litros diarios, festejan de un modo tremendo, y acá nosotros tenemos decenas de cuencas lácteas con 25 a 31 litros diarios. La pregunta del millón es porqué Argentina no es una potencia mundial con un salto comercial en el sector lácteo de 3 mil o 4 mil millones de dólares.
Si hubiéramos producido ese nivel de inserción global y no digo todo el país sino un pedacito no desdeñable, estaríamos más parecidos a Nueva Zelanda. Hablo de incluir tres cuartos de Entre Ríos, la mitad de Santa Fe y un tercio de Córdoba, o sea que no hablo de lugares donde vive mucha gente pero el tipo de la estación de servicio y el escribano estarían contentos. Entonces, bajémonos del prejuicio y discutamos estas cosas.
-¿No hay lugares dónde se discutan de estas cosas?
-Lo que hacemos es, cada tanto, ponernos a discutir en cómo desacoplar los precios internos de los internacionales cuando lo que tendríamos que pensar es en cómo tener más salarios, más gente incluida por la vía del trabajo y por lo tanto no sea problemático tener niveles de inserción internacional más intensos.

-Vos afirmás que no sirve sacarle tanto recurso al agro para subsidiar una industria sustitutiva, porque ese modelo ya fracasó en los ´70 y seguramente no sea el camino a seguir. Decías también que hay que dar certidumbre a las políticas, para que permitan agregar valor en el agro. Ahora, ¿es posible lograr esto con una enorme ciudad, Buenos Aires y su conurbano, que condiciona casi siempre las políticas?
-Para mejorar la productividad las unidades productivas deben estar vivas. Sabemos que, por ejemplo, en el área Metropolitana hay un denso tejido Pyme e industrial, de servicios, etc. y en el interior más actividad agropecuaria. Nosotros precisamos dar un gran salto de productividad, y en esto hay sectores que lo tienen más fácil que otros; lo que tenemos que tratar es de que no muera ninguno. La política debe tener un discurso, una visión y un acuerdo en el que deben ganar las ideas. Yo puedo estar equivocado y no tengo ningún problema si alguien marca que mi visión está mal.
Precisamos que nuestra burguesía barrial y que nuestro tejido pyme prosperen, y ahí se precisa de una visión política. El campo responde rápido a los estímulos pero lo que responde lento es el proceso de adecuación del tejido pyme, porque están sobre endeudados y con mil problemas más que los Pérez García.
Esa es la critica de fondo que me permití decirle a Macri, porque la restricción externa es un golpe que nos dimos y es previsible. Del mismo modo, el kirchnerismo ahora se golpea con el acople o desacople de precios internacionales y es la sexta o séptima vez que Argentina choca con el mismo palo. Evidentemente en esto es más importante la creatividad que el conocimiento. Precisamos hacer una salida creativa para lo cual se requiere de la política para resolver la transformación de esta agenda urbana del modo menos traumático posible en la medida en que incorporemos nuevas cadenas de valor a modelos de inserción global.
-¿Qué pensás de los dirigentes agropecuarios? También ellos discuten poco sobre estos temas…
-Yo le digo lo mismo que le digo a los otros: corrámonos todos del lugar de destino salvífico de la Patria y vayamos a un escenario más colaborativo. Nadie salva esto solo, porque es una mochila muy pesada que te pone en un lugar inadecuado. En general el agro es un sector que nos dio muchos elementos de utilidad social y mucha prosperidad, pero ahora precisamos un diálogo colaborativo con los gobiernos locales, con los colegios de ingeniería, con la política, para bajar los costos. Establezcamos una conversación pública más amable. Propongamos y discutamos ideas. Si mejoramos esto mejoraremos los resultados políticos.
-El productor te va a decir que adelante están los kirchneristas y que con Cristina es imposible debatir en buenos términos.
-Bueno, un poco de clima zen en ese caso. Y respirar hondo. Yo les hablo desde el lugar de legitimidad que me da el poder defender posiciones asociadas al sector y el afecto hacia muchos de ellos. Quiero una Argentina federal en donde al NOA le vuelvan a entrar varios miles de millones de dólares más por las legumbres, donde la lana pueda volver a ser negocio en el sur y haya centros de producción de prendas de alto estándar, que haya muchas más startups bioeconómicas en Argentina.
Pero para todo esto necesitamos tener primero una visión.
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]]>La entrada La UCR quiere impulsar una ley agrícola: “Hay que mirar al campo como parte del país y dejar de percibir que solo somos un país con campo”, explica Luis Migliaro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Luis María Migliaro, dirigente radical de Pergamino y experto en el mercado agrícola, es actualmente el coordinador de esa Comisión dentro del radicalismo. Bichos de Campo lo consultó sobre esta iniciativa.

-¿Por qué salen ahora con la propuesta de una Ley Agrícola?
-El tema de la Ley Agrícola es algo que veninos pregonando desde hace mucho tiempo. Cuando hacíamos la campaña recorriendo la provincia, siempre remarcaba que Estados Unidos tiene el “Farm Bill”, que es una ley con un presupuesto muy abultado, que se vota por cinco años, con lo cual siempre trasciende el mandato presidencial, lo que demuestra que es una Ley de Estado y no de un gobierno.
-Pero Argentina no es Estados Unidos…
-No nos podemos comparar con Estados Unidos, es cierto. No disponemos de los fondos para aspirar a semejante avance, pero si podemos plantear una ley que se puede comenzar haciendo por un periodo más corto, dado nuestra permanente inestabilidad. Por ejemplo, tres años renovable por el Congreso por otros tres años, para comenzar. Es incomprensible no tener una ley para un sector como el agroalimentario, que en muchos casos actúa como motor de la recuperación de las crisis económicas internas o externas que cada diez años padece nuestro país, por lo menos en los últimos 40 o 50 años.
-¿Por qué aquí no hay una ley agrícola?
-A pesar de esa evidencia, no ha sido capaz la dirigencia política de generar algo para defender y fortalecer al sector que en forma sostenida genera divisas, que son siempre necesarias y en algunos momentos como el actual, imprescindibles. Esta es una asignatura pendiente de todo el espectro político.
-¿La Fundación Alem que plantea?
-Debemos aclarar que la Mesa Agropecuaria de la Fundación Alem es donde se debaten las ideas sectoriales que se proporcionan a nuestras autoridades partidarias de la UCR. En esta oportunidad, nos proponemos generar un espacio de debate y discusión, capaz de consensuar una Ley Agropecuaria, que tenga como primer objetivo dar un marco de previsibilidad al sector, para que los que tiene que tomar decisiones empresariales tengan un marco estable y permanente.
EE.UU. subsidia a los farmers con más dinero de lo que vale la cosecha de soja argentina
-¿Podría incluir subsidios, como en la PAC europea o en la Farm Bill estadounidense?
-Este sector no necesita subsidios ni prebendas, tampoco los quiere. Cuando se aplicaron, no lograron los objetivos buscados y terminaron siendo un nido de corrupción descomunal, que además nunca se aclaró. La Ley que propiciamos debe modificar la emergencia agropecuaria, remplazarla por un seguro multirriesgo, con un sistema de administración mixta, publico/privado, donde todos los productores paguen una mínima prima y los damnificados cobren en tiempo y forma. Además se debe inducir a los productores, con incentivos directos, para que utilicen las coberturas de precios que ofrece el mercado, para evitar los vaivenes de los precios. Esto son solo algunos de los conceptos que forman parte del documento y debe contemplar la ley.
-¿Tendrán el acuerdo de las entidades de la Mesa de Enlace?
-Hoy la dirigencia rural no representa a las bases. Y cuando hablan hacia sus dirigidos, suelen transmitir odios hacia los que no pertenecen al sector y que supuestamente viven gracias al esfuerzo que hace el campo. Ese no es el camino. Podemos seguir enumerando los temas que se deben abordaren en una ley de estas características, pero no avanzaremos si primero no logramos modificar este concepto actual que tienen los ruralistas, de que sólo el campo es el salvador de la patria.
-¿Y cómo sacar adelante una ley sin consenso social?
-Al campo se lo debe potenciar, para que duplique su producción, que incorpore tecnología a través de la ciencia y técnica, la genética, el manejo. Esto solamente lo puede lograr la política, a través de grandes consensos, como lo realizó en Brasil, Uruguay, Paraguay, por nombrar ejemplos cercanos. Hay que lograr que se mire al campo como parte integrante de un país y dejar de percibir que solo somos un país con campo.
-¿Qué plazos se proyectan para dar este debate?
-En esta mesa agropecuaria de la UCR, desde la coordinación logramos este año formar un espacio de debate. Comenzamos proponiendo la necesidad de crear una Ley de estas características. Íbamos a plantearlo en un Congreso Nacional del Partido que teníamos planeado hacer en marzo en el auditorio de la BCR (Bolsa de Rosario). Luego la pandemia no lo permitió. Pero de todos modos, algo demorados, avanzamos igual. En la Fundación Alem logramos discutir durante este año temas importantes, como el análisis de la propuesta sobre los cerdos, dado el proyecto de convenio con China, lo que generó un documento final. Abordamos la discusión de como vemos la agricultura de post pandemia. Analizamos con especialistas la aplicación del diferencial sobre los derechos de exportación a favor de los granos procesadores. Y más recientemente analizamos con especialistas y científicos el impacto que puede tener la incorporación del trigo HB4.
-¿Entonces se puede decir que la UCR puso en marcha un debate agropecuario interno?
-Como podrás visualizar, el Partido cuenta con muchos dirigentes, con conocimiento, capacidad y experiencia de gestión, para aportar sobre este y otros temas. Solo necesita una coordinación para poder expresarse. Esto es lo que hemos generado en este espacio de debate técnico pero con sustento político.
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]]>La entrada José Manuel Corral: “No se resuelve el déficit fiscal volviendo a poner retenciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
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Hubo mucho ruido al respecto de los dichos de radicales como el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien dijo que insistirá en que Macri frene la baja de las retenciones al campo. Por eso en Bichos de Campo decidimos hablar con otro radical, José Manuel Corral, Intendente de Santa Fe ciudad.
“En mi caso, opino al igual que otros radicales como Mario Negri o Ramón Mestre, que la decisión de Cambiemos de eliminar las retenciones en algunos productos e ir reduciéndolas en otros, es una buena política, porque la agroindustria respondió con hechos concretos de inversiones, desarrollos productivos nuevos y rotación de cultivos”, respondió contundente el ex presidente de UCR Nacional.
Escuchá el reportaje completo a José Manuel Corral:
Corral, que sigue integrando la mesa de conducción de la UCR nacional, insistió en que “no se resuelve el déficit fiscal volviendo a poner retenciones o suspendiendo su rebaja. De hecho no se va a resolver el déficit fiscal sin crecimiento, y sin el campo no saldremos adelante”.
Ver: Ramón Mestre: “Apostamos a que se mantenga la baja de retenciones como está planificada”
“Se habla de rentas extraordinarias por el dólar alto, pero no se computan los meses de dólar atrasado o las campañas con problemas climáticos. A veces se aprovechan de los sectores más competitivos como el campo para solventar las malas políticas de décadas pasadas. Queremos una economía más fuerte, pero no a costa de restarle competitividad a sectores como el agropecuario”, respondió Corral.
Para Corral, la postura de algunos radicales de frenar la rebaja a las retenciones a la soja “es una política improductiva, porque en los meses que quedan del año no habrá liquidaciones grandes de oleaginosa, dado que no tuvimos una buena campaña Gruesa por el clima; por eso nos pusimos contentos cuando Macri anunció en rueda de prensa que descartaba esta medida y que se buscarán otros caminos para esa reducción del déficit que todos queremos, para lo cual también tendrán que aportar los gobernadores”.
La entrada José Manuel Corral: “No se resuelve el déficit fiscal volviendo a poner retenciones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El radicalismo propicia que se frene la baja de retenciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Morales, así, blanqueó lo que era un secreto a voces: que un sector de la alianza de gobierno propicia que se congele en los niveles actuales, de 26,5%, las retenciones a la soja y sus derivados, los únicos productos que continúan aportando derechos de exportación luego de que Mauricio Macri, en diciembre de 2015, a pocos días de asumir la presidencia, cumpliera con su promesa inicial de eliminar ese tipo de tributos para el resto de los productos exportables de la Argentina.
En sus declaraciones, el gobernador de la UCR indicó que admitió que el tema se está “discutiendo al interior” del radicalismo y también de la coalición Cambiemos. También reconoció que el debate no está definido en ninguno de los dos ámbitos partidarios, aunque dijo que su opinión “personal” es que se debería detener la baja de retenciones a la soja en el actual contexto.
“Con las retenciones a la soja, el campo debería hacer algún aporte o presentación”, recomendó incluso el referente del radicalismo, sin hacer mención a otros datos claves de la vida agropecuaria nacional, como que este verano pasado una feroz sequía arrasó con un 30% de la producción de soja, que eso provocó que muchos productores incluso perdieran dinero con el cultivo, o que en los mercados internacionales la soja bajó casi 80 dólares por tonelada, y ahora amenaza perforar el piso de 300 dólares.
Con el “sincericidio” sobre su posición personal respecto a lo que debiera suceder con las retenciones a la soja -que en enero pasado comenzaron a reducirse 0,5% por mes y deberían finalizar el año en el 24%-, Morales no hizo más que blanquear el “operativo clamor” que motorizan ciertos sectores de la política para convencer a Macri de que de marcha atrás con sus promesas a los productores de granos.
Este operativo alimenta, y mucho, las posiciones más extremas de algunos medios de comunicación, que a diez años del histórico conflicto por la Resolución 125, vuelven a agitar la fantasía social de que “el campo” se está llenando de dinero gracias a la devaluación, sin reparar en que hay productores de granos que pueden verse beneficiados como muchos otros, sobre todo los que agregan valor y venden alimentos al mercado interno, que se ven notablemente perjudicados.
Una nota de Página/12 publicada este lunes muestra lo peor de ese tipo de actitudes. “Pese al ajuste, el campo la junta con pala”, es el título. “Teniendo en cuenta la caída de la producción en un 30% por la sequía, este año el Estado argentino dejará de percibir unos 8 mil millones de pesos sólo por el cronograma de rebaja gradual de retenciones a la soja, lo cual sumaría 20 mil millones si se tiene en cuenta para este año el recorte de 5 puntos a la soja implementado al comienzo de la gestión Cambiemos”, dice ese artículo.
Escuché que los radicales propician un regreso de las retenciones, con ánimo de esquivar el ajuste fiscal de $ 300 mil millones de pesos previsto para 2019. Patéticos, vuelven a hablar de "renta extraordinaria", como si en este país hubiera algo más redituable que la política.
— Matías Longoni (@matiaslongoni) July 14, 2018
¿Quién le devuelve a quién? Ese es el dilema de la hora. ¿Es el Estado el que le debe reintegrar dinero de las retenciones al sector productivo? ¿O es “el campo” quien está en deuda con elr esto de los argentinos? Morales y sus pares de la UCR piensan que es esto último y piden un “aporte” del sector para que el ajuste no reciba tanto sobre el sector público. Esta idea, además, no ha sido descartada por el ministro de Economía, Nicolás Dujovne.
Del otro lado, las entidades rurales se apoyan en la promesa del presidente Macri, quien hace unos pocos días confirmó en una reunión con la Mesa de Enlace el cronograma de reducción de las retenciones a la soja, que debería llevar ese tributo al cabo de su gobierno a 18%. Es decir que cuando se vaya Macri uno de cada cinco barcos cargados de soja todavía irán a parar a manos del Estado. Y de la política.
Lilita Carró, de la Coalición Cívica, tercera columna de la alianza de gobierno, también se han manifestado públicamente a favor de mantener este cronograma de reducción de las retenciones sojeras. Y hasta incluso bajó de bajarlas 5% de un saque.
Para Carrió, las retenciones a la soja deben bajar "de golpe" un 5% https://t.co/DxfuoXdgQt pic.twitter.com/pMGSGshCrD
— Belisario Saravia O. (@agronoa) June 15, 2018
Desde su reimplantación en 2002, se estima que el sector agrícola extensivo transfirió al estado nacional (y a las provincias a partir de la creación del fondo solidario de la soja, en pleno conflicto del 2008) más de 80.000 millones de dólares. Hasta la asunción de Cambiemos, el agro aportaba al fisco entre 8.000 y 10.000 millones de dólares anuales, de los cuales 80% provenían de la cadena sojera.
Si se cumplen los últimos pronósticos de la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción de soja del año próximo (recién se cosechará desde abril de 2019) se recuperaría a 50 millones de toneladas (desde las 35 millones actuales), y las exportaciones del complejo sojero podrían llegar 17.800 millones de dólares, el 70% del total de las exportaciones agrícolas.
Sobre esa suma se puede calcular en cuánto impactarían las diversas decisiones sobre las retenciones. Si se congelará el cronograma de reducción al valor actual, el Estado recaudaría unos 4.450 millones de dólares. En cambio, si se redujeran los 6 puntos prometidos desde el valor actual, el dinero girado al fisco bajaría a 3.400 millones aproximadamente.
Así están las cosas en la Argentina de hoy. Tanta es la crisis financiera y la crisis por la falta de ideas de la política, que por 1.000 millones de dólares (unos 28.000 millones de pesos), hay sectores del oficialismo dispuestos a olvidarse una vez más de sus promesas de campaña.
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