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La entrada Sigue vigente el “cepo sanitario” que contribuye a sostener los valores de las vacas: Este es el ránking de incumplimiento de los DOES por provincia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La normativa vigente dispone que aquellos establecimientos que tienen más de 300 vacas debían determinar el estatus sanitario de sus rodeos en lo que respecta a brucelosis antes del 31 de julio de 2021 para poder seguir vendiendo esa categoría con destino a China.
La cuestión es que aún existe una proporción importante de ese universo de empresas ganaderas que, al no realizar la Determinación Obligatoria del Estatus Sanitario (DOES) que los certifica como libres de brucelosis, quedaron fuera del mercado chino, que es, por lejos, el que prácticamente monopoliza la demanda de vacas de descarte.
Pero el problema más grande se registra con los pequeños productores ganaderos: para los establecimientos con menos de 300 vacas el plazo original para realizar la DOEs vencía el pasado 30 de noviembre y la mayor parte de los mismos seguían en “veremos”.
Por ese motivo, en octubre las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) resolvieron extender hasta el 28 de febrero de 2022 la fecha límite para que los establecimientos con menos de 300 vacas puedan presentar la DOES.
El tiempo pasó y los números siguen sin mostrar el avance esperado, especialmente en algunas jurisdicciones que vienen por demás atrasadas, como es el caso de Chaco y Entre Ríos, donde más del 75% del rodeo de vacas no tiene DOES, mientras que en Tucumán y Corrientes esa proporción es mayor al 70%, según indican los propios datos oficiales informados por Senasa.
En Salta y Santiago del Estero la proporción del rodeo de vacas sin DOES supera el 58%, mientras que en la zona pampeana dos provincias clave, como son Santa Fe y Córdoba, tienen más del 40% de las vacas aún sin la certificación de libre de brucelosis.
Con la implementación de la norma sanitaria, desde agosto pasado los frigoríficos exportadores ya no pueden acceder a todas las vacas disponibles en el mercado, sino solamente a aquellas que sean “apto China”, es decir, las provenientes de empresas ganaderas con la DOES certificada por Senasa.
Ayer miércoles el precio promedio de la vaca conserva buena en el Mercado de Liniers fue de 155,2 pesos por kilo vivo ($/kg), mientras que un meses atrás se negoció en un valor medio de 129,0 $/kg y dos meses atrás en 127,0 $/kg.
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]]>La entrada “Que la inocencia les valga” por adelantado: No habrá apertura exportadora de carne vacuna, como prometió Domínguez, y seguirán los cupos por planta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un documento que el ministro presentaría esta tarde en el Banco Nación, cuando se anuncie la línea de crédito para el sector ganadero por 100 mil millones de pesos, anticipa la letra fría de las resoluciones que deberían publicarse en las próximas horas y que definirán un nuevo esquema de regulación para el comercio exterior de carne vacuna a partir del 31 de diciembre, cuando vencen los diferentes cupos de exportación montados hasta ahora por el gobierno.
El mercado de exportación de carne ha sido intervenido por el gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kichner desde mitad de 2021 con poco resultado, ya que se perdieron negocios de exportación por unos 300 millones de dólares sin que ello evitara una fuerte suba de los precios internos del alimento, que claramente se mueven en base a otros factores. El noviembre pasado, con el cerrojo funcionando, los precios internos subieron más de 10% por la escasez de oferta de ganado.
Días atrás, el 9 de diciembre, Domínguez se reunió con la Mesa de Enlace y les anunció la confección del Plan Ganar, una serie de medidas de fomento a la producción que incluiría una “apertura total” de las exportaciones de carne, salvo para los siete cortes prohibidos que son los que se consumen dentro del país. Los dirigentes rurales se ilusionaron con el final del sistema de cupos combinados que nació en junio, y que incluye una cuota genera del 50% de lo exportado en 2020, un cupo especial para la carne kosher destinada a Israel, y un cupo adicional para exportar la carne de vaca vieja o conserva a China.
Pero el documento de trabajo que presentará este mediodía Domínguez en el Banco Nación dice algo muy distinto en el capítulo que habla sobre “Criterios para la Administración del comercio exterior” desde el 31 de diciembre en adelante. Para empezar establece que seguirá vigente un “registro de operadores” a lo largo de 2022 (es decir, no cualquiera podrá exportar), integrado por:
La mencionada Resolución 5 fue la primera que estableció un sistema de cupos, recudiendo a la mitad los volúmenes exportados en el segundo semestre de 2020. Los beneficiarios fueron 63 plantas frigoríficas que habían realizado algún tipo de exportación, aunque los primeros 25 frigoríficos del Consorcio ABC concentraron cerca del 80% de los cupos. Al parecer, esas empresas podrían seguir exportando este año, pero con un coto: “En la proporción que exportaron por cuenta propia en el periodo junio–noviembre 2021”.
Es decir que estos frigoríficos podrán enviar al exterior los mismos volúmenes de carne que en este tramo de intervención (junio/noviembre), pero a la vez descontando los porcentajes que redirigieron a grupos de productores o exportadores sin planta que exportaron a través de ellos.
Esto en los hechos significa que la promesa de Domínguez no se cumplirá, pues se mantendrá el principal cepo a la exportación vigente hasta el momento, que determina un cupo máximo de exportación. La diferencia es que tanto lso grupos de productores como las “plantas nuevas” que quedaron afuera del reparto inicial, tendrán derecho a reclamar su porción de la torta.
¿Entonces qué cambia respecto al modelo anterior? No demasiado. El documento oficial solo expicita que -como había prometido Domínguez-, desde enero de 2022 “se podrán exportar sin límites de volumen” las carnes de las vacas conserva y los toros categoría D y E, que no tienen demanda en el mercado interno.
Queda claro en el nuevo esquema que tampoco podrán exportarse los siete cortes considerados populares, de todas las categorías ganaderas excepto las de esos animales viejos. Son el asado, el vacío, el matambre, la tapa de asado, la cuadrada, la falda y la paleta. La única diferencia en este caso es que se reemplazará “nalga por cuadrada”, ya que ese corte prácticamente tampoco tiene consumo aquí y sí es muy requerido por el mercado de Israel.
El nuevo esquema elaborado por Agricultura no incluye precisiones sobre qué sucederá con las cuotas arancelarias (Hilton, 481, cuota americana), que se supone seguirán sin restricciones. Pero tampoco aclara qué pasará con los envíos de carne a Chile e Israel, dos mercados claves que el propio Domínguez había anunciado como “liberados” en al conferencia de principios de diciembre.
La mejor prueba de que nada cambiará demasiado respecto del segundo semestre de 2021, cuando rigió el cepo a la carne, es el párrafo final del documento elaborado por los funcionarios que rodean a Domínguez: Dice que “todo los exportadores para poder obtener las Declaraciones Juradas de Exportación de Carne (DJEC) deberán demostrar que entregaron al mercado interno los cortes preferidos a los precios acordados. El cumplimiento del compromiso se evaluará trimestralmente”.
“Que la inocencia les valga”.
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]]>La entrada ¿Por qué nadie cree demasiado en lo que diga Domínguez? Habría que preguntarle al sindicalista morocho de impecable camisa blanca se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El ministro Julián Domínguez -que recién había asumido ese cargo con la misión de desactivar el conflicto con el campo, y luego de la aplastante derrota del oficialismo en las PASO- lucía impactante flanqueado por otros dos ministros del gabinete nacional y nada menos que por cinco gobernadores.

Estaban en dicha fotografía el jefe de Gabinete, Juan Manzur (principal cara visible de la liga de gobernadores que comenzó a tallar en el gobierno); el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro (principal referente de La Cámpora en el gabinete de Alberto), y los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof; de La Pampa, Sergio Ziliotto; de Santa Fe, Omar Perotti; de Entre Ríos, Gustavo Bordet; y de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.
Ese día, con semejante demostración de respaldo político, el ministro Domínguez anunció que desde el lunes siguiente quedarían “liberadas por completo” las exportaciones de carne de la vaca conserva y manufactura. A los diez días ya estaba claro que nada sería tan así, pues lo que creó Agricultura fue otra cuota de exportación -que se sumaba a otras dos previas- para poder vender solo la carne de 140 mil vacas viejas hasta el 31 de diciembre.
Los dirigentes rurales pasaron del entusiasmo al pesimismo en muy pocos días. Pero claro, tenían enfrente a prácticamente todo el gobierno diciendo todo lo contrario de lo que había sucedido. “No existe el cepo a la carne”, repetían por esos días Domínguez y el propio Manzur con un desparpajo e impunidad que asombraban.
9 de diciembre de 2021. Fue la segunda vez que los cuatro dirigentes de la Mesa de Enlace concurrían al Ministerio de Agricultura para reclamar el final del cepo a la exportación de carne, porque finalmente no se había desmantelado casi nada.
El ministro Julián Domínguez -que ya llevaba casi tres meses en ese cargo y había podido demorar bastante bien el conflicto con el campo, a pesar de la aplastante derrota del oficialismo en las legislativas- ahora lucía desgastado, confuso y hasta atolondrado. Incluso no supo explicar bien el alcance de las medidas que estaba tomando frente al reclamo de los dirigentes agropecuarios.
Pero el rasgo más visible fue que, pocas semanas después, ya no contaba con tanto apoyo oficial como al principio. Por lo menos, ya no había tantas figuras de peso del oficialismo dispuestas a jugarse y aparecer a su lado en las fotografías.
El lugar era el mismo para hacer los anuncios, el microcine del Ministerio de Agricultura. Pero en vez de nueve sillas esta vez habían colocado solo cinco.

Con hidalguía, el gobernador santafesino Perotti fue era la única figura repetida en ambas fotografías, además de Domínguez. Las otras tres sillas fueron ocupadas por la vicegobernadora de Entre Ríos, María Laura Stratta; por la ministra de Producción de La Pampa, Fernanda González; y por un morocho de impecable camisa blanca que nadie identificó jamás con nombre y apellido, pero que el propio titular de Agricultura presentó como representante de “los trabajadores de la carne”. Se supone que integra la Federación Gremial que lidera Alberto Fantini.
El gremialista misterioso (para nosotros era su adjunto, Carlos Molinares) fue el único al que el ministro Domínguez no presentó porque era visible que no conocía su nombre. Tampoco le cedió el micrófono a la hora de hablar de los anuncios , como al resto de los participantes. Y ni siquiera en el comunicado oficial pusieron su nombre.
¿Y el respaldo de Kicillof? El bonaerense envió a su ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, pero a los pocos minutos se excusó diciendo que tenía otro compromiso y esquivó los flashes. En cambio, el santiagueño Gerardo Zamora participó de un pequeño tramo de la reunión de forma remota.
Aquí se lo ve muy preocupado a Zamora por las alternativas de la reunión. El morocho de camisa blanca, en cambio, casi no aparece en la foto, alejado en una punta de la mesa, del lado de los ruralistas.

Domínguez, en definitiva, anunció que esta vez sí la exportación de carne de vaca conserva quedaría “totalmente liberada”.
Todavía más, aseguró a los periodistas que trataban de entender sus enrevesados anuncios que a partir del 1 de enero de 2022 que no quedaría en vigencia ninguno de los otros cupos que desde mediados de 2021 regulan la salida de carne vacuna hacia el extranjero: ni la que reduce las exportaciones generales al 50% de lo que eran en 2020; ni la de la carne kosher para Israel; y mucho menos la de las famosas 140.000 vacas conserva para China.
Solo quedarían prohibidos, según la promesa oficial avalada ahora por el sindicalista morocho de camisa blanca, los siete cortes de consumo popular (asado, vacío, matambre, tapa de asado, falda, paleta y nalga o cuadrada). Equivalen al 24% de la media res, pero para el gobierno ya no se puede asegurar que en la Argentina esté prohibido exportar carne vacuna.
En la reunión con los ruralistas, como se aprecia en la foto, junto a Domínguez llevaban la voz cantante dos funcionarios que durante todos estos meses fueron claves para montar ese andamiaje de prohibiciones, cepos y cepitos que -según calcularon las entidades rurales- tuvo un costo para los productores y el país de más de 1.000 millones de dólares en pocos meses. Más bien, fueron sus autores intelectuales. Se trata del vicepresidente del Senasa, el santacruceño Carlos Milicevic, y el titular de la ex ONCCA, Luciano Zarich.
Tras los anuncios, los dirigentes rurales por ahora están en la etapa del entusiasmo, pues el escenario obtenido sería algo mejor del que existía hasta acá.
Pero posiblemente los integrantes de la Mesa de Enlace pasarán al pesimismo en muy pocos días cuando se conozca la letra chica de estos anuncios. Por la experiencia previa, cuando Domínguez anunció una cosa junto a dos ministros y cinco gobernadores, que terminó siendo otra cosa, no habría que descartarlo.
Suponemos que ese día el campo podrá ir a reclamar al morocho de impecable camisa blanca.
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]]>La entrada Un escenario torcido: Anunciaron una flexibilización del cepo a la carne, pero nadie tiene demasiado claro sus alcances se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De esa forma, con ese énfasis, respondió el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, a una pregunta concreta de Bichos de Campo. Había transcurrido toda la conferencia de prensa para anunciar cuál sería el nuevo cronograma que regirá las exportaciones de carne vacuna a partir del 1° de enero de 2022, ya que un día antes vencerán todos los cupos de exportación que se han venido acumulando desde que a mitad de año el gobierno de Alberto y Cristina volvió a meter mano en el negocio y puso un cepo a las exportaciones.
“Libre es libre”. Domínguez, ya lo conocemos, es un especialista en confundir. Por eso había que preguntar con precisión de cirujano qué parte del cepo seguiría en pie y qué no. Quedaba claro, hasta ahí quedaba claro que lo único que continuaría prohibido del todo era la exportación de los famosos siete cortes de consumo popular, entre ellos el asado y el vacío, aunque se estaba debatiendo si finalmente la cuadrada o la nalga, una de los dos, quedaría dentro y la otra afuera.
-¿Entonces, si libre es libre, cualquier cosa que no sea esos siete cortes populares va a poder exportarse libremente?
-Livre, lo que se dice livre, es Lula- respondió un funcionario de la segunda línea de Agricultura, con sorna y buen tino como para dejarnos claro que la libertad nunca es plena.
En vez de aclarar, a cada minuto que pasaba todo resultaba más confuso. Y nuestra molestia crecía porque no hay nada más molesto que tratar de explicar a los lectores algo que uno mismo no comprende, porque quizás tampoco lo comprendan del todo quienes toman las medidas.
Hasta ahí, las únicas certezas era que no serían renovados los cupos de exportación (el general del 50%, la cuota kosher a Israel y la posterior cuota de 140.000 vacas conserva a China) el 31 de diciembre y que lo único que quedaría en pie sería la prohibición de exportar esos siete cortes vacunos, aunque salvo para la carne de las vacas conserva de las categorías D, E y F, donde podrá exportarse la manta o el asado solamente, porque aquí nadie come ese tipo de asado.
“Para entender cómo será el esquema, Matías, tomá al pie de la letra lo que dice en estos papeles que repartimos”, sugirió un asesor que participó de la letra chica de la negociación. Esos papeles anticipan que:
Todo más confuso todavía. En el primer punto, quedaba claro que a partir de enero ya no habrá un cupo límite para exportar la vaca conserva y manufactura de las tres últimas categorías, Desde mediados de octubre para este negocio, orientado hacia China, se había puesto un tope físico de 140 mil animales, que ahora desaparece. “Libre es libre”, ya no habrá ese tipo de límites y se podrá exportar tanta vaca vieja como se quiera.
-¿Libre significa que yo podré exportar carne de vaca buena, de categorías A, B o C, a cualquier destino siempre y cuando excluya los siete cortes?- insistimos.
-Ni en pedo- fue la respuesta.
Respecto del segundo punto la confusión es más grande todavía, porque hasta ahora la Argentina no restringió en ningún momento la realización de los cupos arancelarios acordados con otros países, como la Unión Europea, Estados Unidos y Colombia. Pero en el caso de Chile e Israel la situación es muy distinta, porque el comercio de carnes no está atado a ningún pacto bilateral. Frente a las quejas de la diplomacia israelí, la situación con la carne kosher se resolvió creando otra cuota especial de 3.500 toneladas mensuales de carne faenada según el ritual hebreo. Ahora esa cuota desaparecerá. Chile, en cambio, sigue con problemas y debe respetar por ahora las reglas generales del cepo.
La idea oficial, al parecer, sería ahora crear una suerte de salvoconducto especial para poder exportar sin trabas a esos dos destinos. Es decir sin cupos ni limitaciones de ninguna índole salvo los siete cortes prohibidos. Sería un gran paso, porque son el segundo y tercer mercado en importancia para la carne argentina detrás de China.
-¿Podré entonces exportar carne de vaca buena a Chile, por ejemplo, si no violo la prohibición de los siete cortes?
-No, yo creo que no.
-¿Y una picaña a Brasil se podrá exportar?
-No me la compliques Matías.

Mientras Domínguez seguía diciendo que se liberaban todos los embarques, los dirigentes de la Mesa de Enlace daban una conferencia de prensa en el mismo salón y se mostraban satisfechos, porque en definitiva intuyen que de este berenjenal lo que quedará es un sistema algo más laxo que el anterior, sin cupos de ningún tipo y con la posibilidad de exportar la vaca vieja a China sin topes, porque no compite con el mercado interno.
Pero, a ciencia cierta, no está claro todavía cuál será el alcance real de esta mayor apertura exportadora. Ellos, los dirigentes rurales, tampoco lo tenían claro.
-¿Y si yo quiero exportar carne de novillito a Polonia podré hacerlo?
Silencio.
En medio de la nebulosa que seguramente comenzará a despejarse con la publicación de la letra chica en el Boletín Oficial, hay cosas positivas por remarcar en este nuevo esquema: sin los cupos en vigencia, perderá sentido la lista de 63 frigoríficos habilitados a exportar por Matías Kulfas, en su acuerdo de mitad de año con los frigoríficos del Consorcio ABC para limpiar la cancha de molestos matarifes sin planta que le disputaban a la industria tradicional el nuevo negocio de la exportación de vaca a China.
En el nuevo sistema, de nuevo al parecer, podrán exportar todos los jugadores, sean plantas, matarifes usuarios o grupos de productores, siempre y cuando estén habilitados sanitariamente y ante el RUCA, y siempre que se inscriban en un régimen especial que se habilitaría la semana que viene, y que buscaría construir una suerte de padrón de exportadores.
-¿Un nuevo filtro?
-No jodas Matías.
La entrada Un escenario torcido: Anunciaron una flexibilización del cepo a la carne, pero nadie tiene demasiado claro sus alcances se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Cuestión de fe: Domínguez promete “apertura total” para las exportaciones de cortes de vaca y anuncia un “Plan GanAr” para los productores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si bien, en teoría, el anuncio luce prometedor, lo cierto es que habrá que esperar a conocer la “letra chica” del mismo, porque –tal como ocurrió este año– entre el discurso y lo concreto puede llegar a haber un margen amplio.
Por otro parte, tal como sucede actualmente, en 2022 seguirían habilitadas –sin restricciones– las cuotas de carne bovina fresca destinadas a Europa (Hilton y 481), Israel y EE.UU.
De todas maneras, el titular de la cartera agropecuaria confirmó que el año que viene seguirá vigente la prohibición de exportar los cortes de asado, tapa de asado, vacío, matambre, falda, paleta, nalga y/o cuadrada. Y anticipó un acuerdo con los frigoríficos exportadores para destinar una oferta adicional de carne, en el mes de diciembre, de 20.000 toneladas.
Pero Domínguez, experto en marketing político, venía con otro anuncio más debajo de la manga: el “Plan GanAr 2022-2023”, el cual, supuestamente, ofrecería créditos en condiciones preferenciales por un monto total de 100.000 millones de pesos.
“La decisión del presidente Alberto Fernández es aumentar la producción de carne, tanto para facilitar el acceso a todos los argentinos como para generar previsibilidad y confianza a toda la cadena”, afirmó Domínguez durante la reunión que se desarrolló en la sede porteña del Ministerio de Agricultura.
El “Plan GanAr”, realizado con ayuda de técnicos del INTA, Senasa y universidades públicas, contemplará, según se indicó, beneficios orientados a promover un aumento del peso de faena y el porcentaje de destete a través de créditos a tasas subsidiadas, además de estímulos para inversiones en genética y sanidad animal.
“Vamos a aumentar la productividad porque queremos producir más carne, con un horizonte claro para los próximos dos años: recuperar nuestro stock ganadero”, sostuvo el ministro. Y añadió: “Estamos trabajando sobre la certificación verde, la estrategia ‘marca país’ y para garantizar la trazabilidad de nuestra ganadería sustentable”.
Adicionalmente, se creará con “rango institucional” un “consejo consultivo” que tendrá el tarea de realizar el seguimiento de las medidas tomadas y posibles readecuaciones futuras. Algo así como la “Mesa de las Carnes” instrumentada durante la gestión de Mauricio Macri, pero con otro nombre.
Ese ámbito estará integrado por el Consejo Federal Agropecuario; Coninagro, CRA, FAA y SRA; todas las cámaras que representan a la industria frigorífica; los gremios representantes de los trabajadores; la Cámara Argentina de Feedlot; la Mesa de la Carne; el Ipcva; la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores y la Asociación de Productores Exportadores de la Argentina (APEA), entre otras entidades.
En el encuentro participaron el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino; el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni; su par de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes; y por Coninagro, Elbio Laucirica.
Domínguez, en tanto, estuvo acompañado por el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y el de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, que participó en forma remota. También estuvieron la vicegobernadora de Entre Ríos, María Laura Stratta; el ministro bonaerense de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez; y la titular de la cartera pampeana de Producción, Fernanda González.
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]]>La entrada El dilema del stock bovino o la ensalada perfecta para mantener los siete cortes prohibidos y desmantelar otros cupos a la exportación de carne se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Como sea, con ese argumento Domínguez consiguió que las entidades rurales aceptaran que se pudiera estirar el cepo a la exportación de carne que vencía el 31 de agosto pasado hasta el próximo 31 de diciembre.
Pero llega el fin de año y hay que discutir todo de nuevo, a los apurones. El 31 de diciembre no solo vencen el cupo general del 50%, sino también la cuota especial para Israel y la de vaca conserva para China. Todavía peor, se acaba la prohibición de poder exportar los siete cortes populares que comemos los argentinos aunque no siempre podamos pagarlos: el asado, el vacío, el matambre, la falda y algo más.

Las entidades de la Mesa de Enlace parecen genuflexas pero están planteando una negociación bastante inteligente, de la que esperan llevarse algo como para no salir a putear a un gobierno que tiene que apagar incendios por todos lados. Por eso le siguen el juego a Domínguez mientras negocian que después de fin de año se eliminen la mayor parte (o todos) los cupos vigentes y solamente se mantenga la prohibición a esos siete cortes.
Eso implicaría aceptar que se mantiene el cerrojo exportador, pero limitado solamente a esos siete cortes bovinos que compiten directamente con el consumo de los argentinos. Significaría además desarmar el andamiaje de cupos y cupitos armado por el ministro Matías Kulfas a mitad de año. Es decir, la liberación total de la vaca conserva (al menos en las categorías D y E) y otras exportaciones que no compiten con el mercado interno. Permitiría generar las divisas tan ansiadas sin meter tanta presión sobre los precios.
Veremos qué sucede: En este objetivo de aliviar un poco el cerrojo parecen estar alineados tanto Domínguez como las organizaciones rurales, que han motorizado esa fórmula pensando que, aunque finalmente signifique aceptar la continuidad de un cepo, es la mejor posible para esta etapa.
Frente a este planteo del ruralismo de mantener el cerrojo solo sobre los siete cortes (es similar al que le hicieron al gobierno los frigoríficos exportadores), aquel argumento del 24% ya suena poco serio e insuficiente. Y ahí cobra sentido la discusión sobre el stock bovino que plantea ahora el ministro Domínguez como cosa de vida o muerte.

Para distraer la atención, y en esto el chacabuquense es muy hábil, había que poner nuevas cartas sobre la mesa. Entonces, ahora el problema que plantea el ministro de Agricultura es que no hay un stock suficiente de bovinos como para cumplir con la promesa oficial de levantar todas las restricciones el primer día hábil de 2022. Parece un argumento lo suficientemente fuerte como para conmover a la opinión pública. “Los angurrientos ganaderos que quieren vender todo afuera aún a riesgo de dejarnos sin vacas a los argentinos”.
Para eso, para instalar este tópico de discusión esquivo, fue que convocó el ministro a la reunión de este mediodía con los técnicos de las entidades de la Mesa de Enlace. Como es un escenario impensable que el gobierno vaya a decidir levantar por completo el cepo exportador, ahora su argumento preventivo es que hay solo 53,5 millones de cabezas y el balance entre oferta y demanda es peligroso.
El ministro sacó el número mágico de que el stock ha decrecido de una medición del Senasa cuya publicación se demoró varios meses, y que corresponde al balance final del cierre de 2020, o por lo menos no se ha modificado desde entonces. Esa estadística -que fue difundida en agosto pasado luego de una nota de Bichos de Campo que exponía la demora- afirmaba que al 31 de diciembre de 2019 se contabilizaban 54.460.799 cabezas, y que un año después, es decir al cierre de 2020, había solamente 53.517.534 cabezas.
Es decir que había 943.265 animales menos. ¡No hay hacienda! ¡Faltará carne! El argumento es muy hipócrita, porque nadie en el kirchnerismo se preocupaba por el stock bovino en 2010 o 2013, cuando las intervenciones de Guillermo Moreno llevaron ese mismo stock que hoy parece tan escaso a ubicarse en solo 48 millones de cabezas, es decir 5,5 millones de vacunos de los que hay ahora.
Discutir el volumen de las exportaciones en función solo del stock de bovinos se trata de una idiotez supina: todo el mundo sabe que si a cada bovino se le echan 60/80 kilos más de peso al momento de la faena -llevando de 320 kilos a unos 400 kilos- no habría ningún problema de oferta porque había mucha más carne por animal faenado. Entonces pierde mucha importancia lo del 24%. Y es mucho menos relevante todavía si hay 53,5 o 54,5 millones de vacunos en el stock.
Pero eso no se discute. No se discuten las fórmulas para hacer que la oferta de carne crezca y alcance para todos. La lógica oficial es discutir cómo hacer para ponerle un techo a la demanda.
Tras la reunión con las entidades rurales, el gobierno difundió un comunicado en el que afirma que los “técnicos de Ministerio de Agricultura y las entidades agropecuarias convalidaron la metodología oficial de registro pecuario”. Luego cuenta que todos -incluyendo a los siempre bien ponderados decanos de las facultades de veterinaria y a los técnicos del INTA- “convalidaron la metodología establecida mediante Resolución 105 con fecha octubre del 2019 para el registro pecuario, que reafirma que al día de la fecha el stock de ganado bovino es de 53,5 millones cabezas”.

Difícil que alguien pueda decir que “al día de la fecha” el stock bovinos es tal o cual, porque justamente aquella resolución establecía que esa cifra iba a publicarse cada fin de año y el 31 de diciembre de 2021 todavía no ha llegado y mucho menos se han procesado todos los datos del SIGSA, el sistema del Senasa para evaluar los movimientos de hacienda.
Además, en pleno gobierno de Cambiemos (al que pertenece aquella resolución) fue muy discutido que medir el stock de hacienda cada fin de año sea el criterio adecuado, pues no se contabilizan los terneros y terneras que aparecen con la vacunación de fiebre aftosa, luego de las pariciones. Por eso muchos insisten que debería elaborarse el indicador en marzo, como venía ocurriendo.
Siguiéndole el juego a Domínguez, los técnicos de las entidades rurales creen que hay por los menos 400 mil cabezas más (justamente esos terneros) que van a poder ser visibles recién en marzo, y que llevarían el stock final hasta 53,9 millones de cabezas. Por eso, todos acordaron volver a revisar este pronóstico una vez concluido el primer trimestre.
Pero antes de eso está la reunión del próximo jueves, a la que se sumarán los presidentes de las cuatro entidades del agro, los de las cámaras frigoríficas y hasta algunos gobernadores, como en aquel debut de Domínguez hace unos pocos meses. “Habrá mucho circo”, dijeron las fuentes.

Esto ilusionaba a los dirigentes rurales con la confirmación del escenario por el que vienen trabajando estas semanas: el de una apertura casi total, salvo para los siete benditos cortes populares.
Habrá que ver. Faltan 48 horas y eso para este gobierno parece mucho tiempo. El kirchnerismo más duro parece haberse retirado de escena (incluso Roberto Feletti se cayó y dejó de proponer desacople y más retenciones), pero eso no quiere decir demasiado. Diría mi abuela: nunca se sabe con esta gente.
Bien podría suceder mañana que la excusa para retrotraer todo a fojas cero ya no sea ni la del 24%, ni la del stock bovino alicaído. Quizás sean las enfermedades venéreas de los toros que complican los índices de preñez y las pariciones del año entrante.
Nunca se sabe cuando una tricomonosis puede cruzarse en la vida de un estadista.
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]]>La entrada Cepo sanitario para la “vaca china”: Extienden el plazo para certificar establecimientos libres de brucelosis ante el bajo cumplimiento se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La cuestión es que aún existe una proporción importante de ese universo de empresas ganaderas que, al no realizar la Determinación Obligatoria del Estatus Sanitario (DOES) que los certifica como libres de brucelosis, quedaron fuera del mercado chino, que es, por lejos, el que prácticamente monopoliza la demanda de vacas de descarte.
Pero el problema más grande se registra con los pequeños productores ganaderos: para los establecimientos con menos de 300 vacas el plazo para realizar la DOEs vence el 30 de noviembre y la mayor parte de los mismos siguen en “veremos”.
Eso generó, en los hechos, una suerte de “cepo sanitario” que redujo la oferta de vacas disponibles para faena con destino a China, lo que promovió un “contrapeso” formidable al “cepo exportador” implementado por el gobierno nacional con el propósito de tirar abajo los precios de la hacienda.
Por ese motivo, las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) resolvieron hoy lunes extender hasta el próximo 28 de febrero de 2022 la fecha límite para que los establecimientos con menos de 300 vacas puedan presentar la DOES.
En los fundamentos de la resolución –publicada hoy en el Boletín Oficial– se indica que la medida se tomó “teniendo en cuenta las limitaciones para el cumplimiento que pueden tener los productores más pequeños del país”, dado que los mismos representan “un mayor desafío operativo y de logística para sangrar sus existencias, debiendo abarcar un mayor número de establecimientos”.
Adicionalmente, los gobiernos de las provincias de Santiago del Estero, Misiones, Formosa, Catamarca y Entre Ríos habían solicitado al Senasa la extensión del plazo ante el bajísimo nivel de cumplimiento de la exigencia sanitaria.
Con la implementación de la norma sanitaria, desde agosto pasado los frigoríficos exportadores ya no pueden acceder a todas las vacas disponibles en el mercado, sino solamente a aquellas que sean “apto China”, es decir, las provenientes de empresas ganaderas con la DOES certificada por Senasa. Por lo tanto, son los principales interesados en extender el plazo de aplicación de la medida.
Con la flexibilización parcial del “cepo exportador”, implementada la semana pasada, se entonó un poco la demanda de vacas descarte (“conserva”) y esa movida se reflejó en los precios de la categoría. El viernes pasado, por ejemplo, el precio promedio de la vaca conserva buena fue de 109,4 $/kg, mientras que tres meses atrás, antes de la introducción del “cepo sanitario” de la DOES, había sido de 93,9 $/kg.
Datos oficiales actualizados al 5 de octubre pasado muestran que en la provincia de Buenos Aires un 38,1% del rodeo bovino aún no cuenta con la DOES, mientras que en La Pampa esa proporción es del 43,2%, en Santa Fe del 44,8%, en Córdoba del 47,0% y en Entre Ríos el 80,0%.
La entrada Cepo sanitario para la “vaca china”: Extienden el plazo para certificar establecimientos libres de brucelosis ante el bajo cumplimiento se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Sin exportaciones y con el consumo achatado, la Argentina sacrifica cada vez menos bovinos: Hasta septiembre la faena se achicó 7% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En lo que va del año se llevan faenados 9,5 millones de vacunos, lo que significa una baja de 7% con relación al período enero-septiembre del año pasado. En tanto, la participación de las hembras en el acumulado del año suma nada menos que 44,5% según los datos publicados -cada vez con mayor retraso- por el Ministerio de Agricultura.
En cuanto a las variaciones por categorías, la baja más marcada en la faena del mes pasado se dio en la categoría “vacas”. La caída porcentual entre un mes y otro fue de 12%, lo que significó 22 mil cabezas menos vendidas a las plantas frigoríficas.

“La vaca bajó en relación a meses anteriores por las limitaciones generadas por el cepo a las exportaciones. El impacto de la medida fue grande y el productor retuvo obligado, a la espera de definiciones”, explicó Tonelli. A eso hay que agregar que estamos en el momento de menor oferta estacional de este tipo de animales. Como sea, recién esta semana se conoció la creación de un nuevo cupo de exportación para ese tipo de animales a China.
En vaquillonas la caída fue menor, de 2%, debido al aporte de los feedlots, que se concentraron en la compra de terneras debido a los malos márgenes que dio el negocio este año por la suba del maíz y de los precios de la invernada, especialmente de los terneros machos, en un contexto de precios frenados al menos desde mayo.
En el acumulado de los 9 primeros meses, la faena de vaquillonas se cayó 12% y la de vacas 13%. Eso explica la baja total de 7%.
Para los próximos meses se espera un incremento en la oferta de vacas por la liberación parcial del cepo exportador, que permitiría -según la promesa oficial- la venta de la carne que surja del procesamiento de las 140.000 cabezas, tal como fuera anunciado en el Boletín Oficial. Las cuentas de Bichos de Campo, de todos modos, determinan que se podrían exportar solo 12.500 toneladas de esa categoría hasta fin de año.
Por otro lado, se supone que en los próximos meses la faena seguirá en baja pues habrá menos oferta de novillos y novillitos, debido a la baja en el encierre de los engordes a corral, que tienen sólo 61% de su capacidad instalada ocupada. Allí, la caída en los precios y en la renta están apuntando a producir animales livianos para reducir las pérdidas. Por eso se espera menos oferta de ganado y menos producción de kilos.
La pregunta del mercado es qué pasará con los precios y si el gobierno se quedará de brazos cruzados en caso de que suban. Cabe recordar que según la promesa oficial, el 31 de diciembre se terminarían las restricciones a las exportaciones, pero eso dependerá mucho de lo que pase con el abastecimiento interno, tanto con el volumen como con los valores de venta al público.
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]]>La entrada Quiénes recibirán el nuevo cupo de carne para China: Se habilitaron solo 12.750 toneladas para 49 frigoríficos, que no llegarían a cubrir las 140 mil vacas prometidas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pues no. Serían solamente 12.500 toneladas las que podrían exportarse bajo este nuevo régimen, que con suerte -tal como está planteada la Resolución 219/2021– alcanzarán para faenar unos 110 mil ejemplares de esa categoría bovina, 30 mil menos de lo prometido.

Previamente, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, había declarado que con esta medida se iban a subsanar los reclamos de “cinco o seis frigoríficos” que no había recibido el cupo de exportación general en junio pasado, y que habían sido motivo de queja de los gobernadores de sus respectivas provincias.
Pues eso tampoco sería tan así, pues con este nuevo sistema el número de frigoríficos beneficiarios se reducirá de 63 plantas a solo 49, si se aplican los requisitos tal y como están escritos en la resolución firmada por ese mismo funcionario.

Veamos: la norma define que cada frigoríficos Ciclo 1 (con faena) recibirá un cupo de carne de vaca vieja de 100 toneladas por mes, en tanto que a los Ciclos 2 (no faenan, pero despostan) le corresponderán 50 toneladas. “La asignación de las toneladas a la que refiere el artículo precedente, se hará sobre las empresas listadas en el Anexo II de la Resolución Conjunta 5/21 que cuenten con habilitación sanitaria para exportar a la República Popular China”, se define con claridad en el artículo 4.
Aquel Anexo 2 que se utiliza como base (y que vuelve a dejar afuera del reparto a los operadores sin planta y a las plantas frigoríficas que no tenían antecedentes exportadores en 2020 y por lo tanto no recibieron del primer cupo cupo) tenía un total de 63 frigoríficos habilitados para exportar. Si todos ellos recibieran el tonelaje antes mencionado (de 50 o 100 toneladas), el total de la carne de vaca vieja habilitado para China llegaría a 5.400 toneladas mensuales, o 16.200 toneladas hasta fin de año.
Faltarían de ese cálculo más de 5.000 toneladas respecto de las que 21.500 toneladas que había anticipado Solmi.

Pero este escenario sería todavía peor, puesto que del listado de 63 frigoríficos que figuraban en aquel Anexo 2 tomado como base no todos tienen permiso sanitario para exportar a China. El último listado vigente acordado con ese país data de mayo pasado. Y tiene solamente 59 establecimientos frigoríficos autorizados a vender carne bovina a ese país, 15 de los cuales son Ciclo 2. Pero entre ellos, hay 7 que son simplemente depósitos de frío, y que por lo tanto no recibirán cupo para China. Además hay algunas empresas que -a pesar de estar habilitadas- no figuraban en el Anexo 2 y por lo tanto también quedarían afuera de este nuevo reparto.
(2021-05-27) CHINA_Lista de establecimientos carnicos (para web SENASA) (1)
En definitiva, quedarían en carrera solo 49 frigoríficos Ciclo 1 y 2 que podrán exportar 50 o 100 toneladas de carne de vaca conserva China. No los 63 del anexo 2. Tampoco los 59 habilitados para exportar a China.
Por eso, el cupo para ese país sería todavía mucho menor, de solo 4.250 toneladas mensuales, o 12.750 toneladas de aquí a fin de 2021. Es la mitad, prácticamente, de lo que había anunciado Solmi el fin de semana.
¿Y alcanzaría ese volumen de carne para faenar las prometidas 140 mil vacas viejas que según el gobierno permanecen en pie en el campo?
Es muy dudoso. Las vacas de esa categoría suelen pesar de 330 a 430 kilos en vida. Tomando 400 kilos peso vivo como promedio, una vez faenadas de esas vacas se obtiene un rendimiento en carne del 48% (siempre promediando), lo que equivale a unos 192 kilos al gancho. Tomando luego un rendimiento carnicero del 61%, eso equivale a unos 117 kilos de carne peso producto por animal.
Si todos esos parámetros se cumplieran, las 12.750 toneladas de carne habilitadas para vender a China de aquí al 31 de diciembre equivaldrían a la faena de 109 mil vacas conserva, y no a las 140 mil mencionadas por los funcionarios de gobierno en todas sus declaraciones.
Este sería el listado de los beneficiarios con la nueva cuota, elaborado por Bichos de Campo. El gobierno no ha aportado la información precisa:
| ESTABLECIMIENTO | Cupo Mensual Anexo 2 | Tipo de Indutria | Cupo Mendual para China | Habilitación China |
| AGRO PATAGONICO SA | 97 | Ciclo II | 50 | si |
| AMANCAY S.A.I.C.A.F.I. | 193 | Ciclo I | 100 | si |
| ARGALL SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA | 2 | Ciclo II | 0 | no |
| ARRE BEEF S A | 1.867 | Ciclo I | 100 | si |
| AZUL NATURAL BEEF S.A. | 1.067 | Ciclo I | 100 | si |
| BLACK BAMBOO ENTERPRISES S.A. | 884 | Ciclo I | 100 | si |
| CAMPO Y FAENA S.A. | 80 | Ciclo I | 100 | si |
| CATTER MEAT S.A. | 366 | Ciclo II | 50 | si |
| COMPAÑÍA BERNAL S.A. | 1.303 | Ciclo I | 100 | si |
| CONALLISON S.A. | 22 | Ciclo II | 0 | no |
| COTO CENTRO INTEGRAL DE COMERCIALIZACION S.A. | 15 | Ciclo II | 0 | no |
| COTO CENTRO INTEGRAL DE COMERCIALIZACION SOCIEDAD ANONIMA | 600 | Ciclo I | 100 | si |
| COTO CENTRO INTEGRAL DE COMERCIALIZACION SOCIEDAD ANONIMA | 27 | Ciclo I | 0 | no |
| ECOCARNES S.A. | 791 | Ciclo I | 100 | si |
| EDGAR A. CIRIBE S.A. | 31 | Ciclo II | 50 | si |
| FRIAR S.A. | 580 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIDEVI S.A.F.I.C. | 21 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGOLAR S.A. | 435 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORÍFICO ALBERDI SA. | 762 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORÍFICO BERMEJO SA. | 21 | Ciclo I | 0 | no |
| FRIGORÍFICO FORRES-BELTRÁN S.A. | 516 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORIFICO GENERAL PICO S.A. | 175 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORÍFICO GENERAL PICO S.A. | 208 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORIFICO GORINA S A I C | 2.399 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORIFICO H V S A | 172 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORIFICO H V S A | 293 | Ciclo II | 50 | si |
| FRIGORÍFICO MANECA S.A. | 475 | Ciclo II | 50 | si |
| FRIGORÍFICO REGIONAL GENERAL LAS HERAS S.A. | 750 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORIFICO REGIONAL INDUSTRIAS ALIMENTICIAS RECONQUISTA S.A. | 1020 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORÍFICO RICARDO BOVAY E HIJOS SA | 4 | Ciclo II | 0 | no |
| FRIGORIFICO RIOPLATENSE S A I C I F | 1.482 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIGORÍFICO RYDHANS S.A. | 13 | Ciclo II | 0 | no |
| FRIGORIFICO VISOM S.A. | 6 | Ciclo I | 100 | si |
| FRIMSA S.A. | 560 | Ciclo I | 100 | si |
| INDUSTRIAS FRIGORIFICAS RECREO SAIC | 425 | Ciclo I | 100 | si |
| INDUSTRIAS FRIGORIFICAS SUR SA | 3 | Ciclo I | 0 | no |
| JORGE LUIS TOLOSA S.A. | 0 | Ciclo I | 0 | no |
| LA GANADERA ARENALES S.A. | 222 | Ciclo I | 100 | si |
| LOGROS S.A. | 487 | Ciclo I | 100 | si |
| MADEKA SOCIEDAD ANONIMA | 76 | Ciclo II | 50 | si |
| MARFRIG ARGENTINA SOCIEDAD ANONIMA | 1.238 | Ciclo I | 100 | si |
| MATADERO OLIVERA S.A. | 0 | Ciclo I | 0 | no |
| MATADERO Y FRIGORÍFICO FEDERAL S.A. | 97 | Ciclo I | 100 | si |
| MATADERO Y FRIGORÍFICO MERLO SA | 16 | Ciclo I | 0 | no |
| MATTIEVICH S.A. | 195 | Ciclo I | 100 | si |
| OFFAL EXP S.A. | 272 | Ciclo II | 50 | si |
| PATAGONIA MEAT S.A. | 38 | Ciclo II | 50 | si |
| PILOTTI SOCIEDAD ANÓNIMA EMPRESA FRIGORÍFICA | 2 | Ciclo I | 0 | no |
| PROCESADORA GANADERA ENTRERRIANA S.A. | 692 | Ciclo I | 100 | si |
| QUICKFOOD S A | 923 | Ciclo I | 100 | si |
| RAFAELA ALIMENTOS S.A. | 516 | Ciclo I | 100 | si |
| RAFAELA ALIMENTOS S.A. | 384 | Ciclo II | 50 | si |
| REFINERIA DEL CENTRO SA | 3 | dador de frío | 0 | si |
| RUNFO SA | 718 | Ciclo I | 100 | si |
| S A IMPORTADORA Y EXPORTADORA DE LA PATAGONIA | 423 | Ciclo I | 100 | si |
| S. A. IMPORTADORA Y EXPORTADORA DE LA PATAGONIA | 808 | Ciclo I | 100 | si |
| SANTA FAZ SOCIEDAD ANONIMA | 161 | Ciclo II | 50 | si |
| SANTA GIULIA S A | 969 | Ciclo I | 100 | si |
| SOCIEDAD ANONIMA CARNES PAMPEANAS S.A. | 492 | Ciclo I | 100 | si |
| SWIFT ARGENTINA S A | 3.026 | Ciclo I | 100 | si |
| SWIFT ARGENTINA S. A. | 155 | Ciclo I | 0 | no |
| SWIFT ARGENTINA SA | 2 | Ciclo I | 0 | no |
| TOP MEAT SA. | 193 | Ciclo II | 50 | si |
| Totales | 29.773 | 4250 |
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]]>Las trabas a la carne comenzaron en mayo. Luego, en junio, se formalizó el cepo exportador, con la creación de un sistema de cupos por frigoríficos que tendrían fecha de vencimiento el 31 de agosto: unas 60 empresas (pero en especial las 20 que forman el Consorcio ABC) iban a poder exportar 27 mil toneladas de carne por mes. Llegó el final de agosto y nada de lo prometido sucedió: la prohibición de exportar libremente se estiró hasta el 31 de octubre.
Es decir que todo fue empeorando.
Solo hubo un alivio en el medio: a fin de agosto se creó una cuota adicional de 3.500 toneladas mensuales para la carne kosher destinada a Israel. Esto se hizo básicamente para enfrentar los reclamos de ese país. Pero ya no había un único sistema de cuotas sino dos.
En medio sucedió la gran derrota del oficialismo en las elecciones primarias. Los gobernadores, que hasta ese momento callaban, comenzaron a inquietarse por recuperar votos en el medio rural. A nivel nacional, el Gabinete se renovó y en el Ministerio de Agricultura recaló el abogado bonaerense Julián Domínguez, quien de inmediato metió mano para corregir la situación.
Parecía, por su entusiasmo, que lo lograría. El martes 28 de septiembre se reunió con dos ministros (incluido el nuevo jefe de gabinete Juan Manzur), cinco gobernadores y los cuatro dirigentes rurales de la Mesa de Enlace. Y allí prometió una liberación total de las exportaciones de carne de vaca vieja o conserva o manufactura (categorías E y D) destinada para China.
El acta que se firmó en ese momento con los agropecuarios era concluyente en este punto, pues decía que se iba a producir la “apertura vaca china sin cupo en forma inmediata”. Un éxito total, bombo, redoblante y platillos.
Domínguez, en una reunión inmediata con los periodistas, ratificó que esa era la decisión que iba a tomarse. Y que la liberación de las exportaciones de carne proveniente de esa categoría regiría no solo para unas 140 mil vacas categoría D y E que el gobierno estimaba seguían vivas en los campos sino también para unas 50 mil toneladas de carne que los frigoríficos habían acumulado en sus cámaras, como stock. Bichos de Campo lo escuchó. El ministro no puede ahora negar que dijo lo que dijo.
Pasaron los días y quedó claro que no llegaría la solución reclamada por los dirigentes rurales y prometida por el flamante funcionario. Habrá que esperar a leer la resolución (que podría ahora sí suceder el martes). Pero hasta aquí todo parece indicar que el gobierno volverá a cagar a los productores ganaderos. Y esta vez con complicidad de los gobernadores. ¿Por qué?

Es triste pero real: Antes de que el ministro Domínguez irrumpiera en la escena, la cadena de ganados y carnes tenía un escenario X (el sistema de cupos vencería el 31 de octubre) y a partir de la resolución tendrá uno peor (el sistema se extenderá al menos hasta el 31 de diciembre y incluirá la creación de un nuevo cupo de exportación).
Jorge Solmi, el secretario de Agricultura y segundo de Domínguez en ese ministerio, este sábado adelantó en declaraciones radiales algunos detalles de la resolución que se publicaría el martes:
¿Qué sucedió para que de la “apertura vaca china sin cupo en forma inmediata” que decía el acta se haya pasado a este escenario donde las cuotas de exportación se extienden a diciembre y son cada vez más?
Habrá que preguntarle a Domínguez y a sus funcionarios. También al jede de Gabinete, ya que Manzur convalidó con su presencia un anuncio que ahora se esfuma como arena entre los dedos de los dirigentes rurales.

Lo concreto es que de la apertura definitiva que prometió el gobierno han pasado diez días y la resolución todavía no se conoce. Lo que ya se anticipa es que será mucho menos ambiciosa de lo que prometió el ministro Domínguez. Y que en los hechos, actuará como una nueva cuota o límite a la exportación. Otra intervención. Y posiblemente en nuevas distorsiones en el mercado de las carnes.
En definitiva, cuando se conozca la resolución confirmaremos que el gobierno volverá a incumplir con su palabra. Que cagará a los productores de carne.
En un comunicado, sabiendo que este escenario provocará renovadas críticas desde la Mesa de Enlace y esmerilará la imagen de Domínguez en apenas quince días de gestión, el mismo secretario Solmi trató de suavizar las cosas.
En principio, destacó que este renovado cepo a la exportación de carne (que se extenderá hasta fin de año e incluirá una nueva cuota para la vaca conserva) no ha sido fruto solo de un trabajo de la cartera agropecuaria sino “del trabajo en conjunto” entre esa cartera y las provincias nucleadas en el Consejo Federal Agropecuario. Nunca antes una resolución de este tipo había sido refrendada con ese cuerpo colegiado. Pero ahora sí, como queriendo obligar también a los gobernadores a hacerse cargo del mal trago.
“Se involucró a todos porque es una política federal. Estamos tomando decisiones federales que es lo que tiene que hacer un gobierno federal y más aún en un ministerio como el nuestro donde no podemos tomar decisiones centralizadas cuando estas cuestiones afectan a cada una de las provincias”, remarcó el funcionario. Habría que preguntarle entonces por qué las resoluciones previas que establecieron este sistema de cupos fueron tomadas solo por dos carteras, la de Agricultura y la de Desarrollo Productivo a cargo de Matías Kulfas.

Ese funcionario, que hasta ahora capitaneaba todas las negociaciones por estos cupos de exportación y que tenía trato directo con Mario Ravettino, el titular del Consorcio ABC que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores, pareció correrse de escena cuando Domínguez tomó el mando de la negociación con la Mesa de Enlace y las provincias. Pero en las últimas jornadas Kulfas reapareció firmando un nuevo acuerdo de precios con las cámaras del sector frigorífico, extendiendo la “barata” en los supermercados hasta fin de año.
Aunque Solmi y otros funcionarios de Agricultura también participaron de la reunión entre Kulfas y los frigoríficos que dio origen a ese acuerdo, queda claro que aquí volvieron a chocar las estrategias utilizadas por las dos Ministerios que intervienen en el asunto: el de Domínguez que prometió una apertura total de las exportaciones de la vaca conserva a China tropezó con el área que tiene a su cargo el control de precios y que está obsesionada por el precio de la carne. Y que ahora además incorporó a un duro en reemplazo de la secretaria de Comercio, Paula Español. Roberto Feletti, de él se trata, habló pestes del campo, lo tildó de especular con los precios y es defensor de las intervenciones.
Ahora refugiado como ministro de Educación de Formosa, el ex ministro Luis Basterra, sabiendo que finalmente Kulfas y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, llevarían las de ganar cuando el dilema llegara a los oídos de los principales mandos del gobierno (en especial de Cristina y de su hijo Máximo Kirchner), prefería correrse de escena. Domínguez en cambio pretendió acaparar todo el escenario. Pero a los pocos días enfrentó su primer tropiezo.
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