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valle de calamuchita – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 07 Apr 2021 11:51:24 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png valle de calamuchita – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El “proyecto peperina”: Lola Gómez integra un grupo de productores que intenta domesticar y desarrollar el cultivo de la planta más tradicional de Córdoba http://wi631525.ferozo.com/el-proyecto-peperina-lola-gomez-integra-un-grupo-de-productores-que-intenta-domesticar-y-desarrollar-el-cultivo-de-la-planta-mas-tradicional-de-cordoba/ Sat, 06 Mar 2021 11:44:43 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=60299 Desde tiempos remotos, entre las serranías de Córdoba los lugareños han utilizado la peperina silvestre con fines medicinales, ya que le atribuyen propiedades benéficas para el aparato digestivo, para aliviar los dolores de cabeza relacionados con la mala digestión, para el bienestar general del organismo y como sedante y antirreumático, entre otros usos. Es la […]

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Desde tiempos remotos, entre las serranías de Córdoba los lugareños han utilizado la peperina silvestre con fines medicinales, ya que le atribuyen propiedades benéficas para el aparato digestivo, para aliviar los dolores de cabeza relacionados con la mala digestión, para el bienestar general del organismo y como sedante y antirreumático, entre otros usos.

Es la típica frase cordobesa: “¿Te sentís mal? Nada mejor que un té de peperina”.

Sin embargo, la peperina es mucho más que una infusión. La industria la requiere para la elaboración de golosinas, yerba mate saborizada, blends diversos, licores, bebidas amargas y la lista de usos sigue. Es precisamente su creciente demanda -además de la acelerada urbanización de zonas rurales donde este arbusto crece de modo silvestre- la que amenaza su existencia. Hasta ahora lugareños recolectan la peperina de su hábitat natural. Y la presión aumenta.

Esa sobreexplotación de las poblaciones naturales de peperina la han puesto en peligro y ante esta problemática, desde el ámbito técnico y académico se propone domesticar la especie y adaptarla a condiciones de cultivo para preservarla.

Lola Gómez, desde su emprendimiento agroecológico llamado Estancia “La Perseverancia”, es una de las integrantes de un grupo de productores que pretenden crear un centro de reproducción para afianzar el cultivo de peperina en el Valle de Calamuchita. Ella misma ha empezado a implantarla en pequeña escala.

“Tenemos un cultivo de aromática autóctona de peperina y nuestro proyecto es escalarlo y lograr exportarlo mediante un centro de reproducción que amplíe el cultivo”, explicó Gómez a Bichos de Campo. Su establecimiento está ubicado en Paraje Arroyo Seco, en el departamento cordobés de Santa Rosa de Calamuchita.

Mirá la entrevista completa a Lola Gómez:

Lola lleva adelante en su establecimiento un centro educativo y productivo agro-regenerativo en el que se dedican a producir cultivos asociados de aromáticas autóctonas y hortalizas sin labranza. Todo lo que hacen allí de forma sostenible y ecológica intenta respetar los tiempos de la naturaleza. Tienen una tienda nube en donde ofrecen los productos que elaboran.

En su caso, el proyecto “peperina” comenzó hace dos años, pero Lola recién logró implantar unas 300 plantas en suelo a finales del año pasado. Es que según explicó Gómez, el proceso de cultivo es sumamente complejo en sus fases iniciales. Es por esa complejidad que los técnicos llaman a la peperina la niña mimada de las aromáticas autóctonas.

“Al principio hay que generarle un ecosistema para que pueda proliferar, pero una vez que se logra esto lo demás es más sencillo. No es que se compra la semilla de peperina como se compra la de lavanda o la del romero sino que hay que ir a cosechar la semilla al monte para que luego se reproduzca la planta de la zona, para no generar cruces genéticos. Eso es lo que hace difícil el proceso”, explicó Gómez.

Luego, hacia el otoño, hay que recolectar la semilla en otoño y tener más recaudos porque a su vez la germinación de semillas es un proceso lento y no todas germinan al mismo tiempo. Y una vez que germinan el siguiente proceso es pasarlas a otros envases y esperar a que proliferen.

Ver: Sabores y saberes: En las sierras de Córdoba, Felipe rescata la peperina y aprovecha el vetiver en aceites esenciales

Para simplificar este proceso, Gómez y otros productores de la zona tienen el objetivo de armar un centro de reproducción de peperina bajo invernadero. Allí la planta silvestre se podría multiplicar en escala con riego por llovizna o por niebla. “Nuestra idea es obtener de 15 mil a 20 mil plantines para empezar promover el cultivo de esta planta que está en peligro de extinción debido a que es muy requerida. Todos los que vienen a Córdoba piden peperina”, manifestó Lola.

¿Y para qué serviría preservar la peperina? Por muchas razones. “Por empezar es un gran digestivo. Luego se la emplea también en cosmética, perfumería, para uso medicinal. La Universidad de Rio Cuarto la estudia para su uso en sanidad animal. Se la usa hasta para pastelería y platos gourmet también”, describió.

Una vez armado el centro de reproducción y sumados más productores a la movida, la segunda fase del proyecto es encontrar y consolidar mercados. Según Gómez, el producto ya tiene identidad propia incluso afuera del país. “Si lográramos todo esto se posicionaría a Córdoba de una forma particular, pero para eso hay que generar mercados y hacer que muchas personas de diferentes ámbitos conozcan los diversos usos del producto, más allá de su empleo como infusión”, afirmó.

Gómez incluso cree que existe un futuro más que promisorio para la exportación de peperina. “Tiene mucho potencial para ser enviado a países de Europa, que nos la han pedido pero en este momento no tenemos ni volúmenes ni facilidades. De todos modos sí hicimos capacitaciones en comercio exterior e hicimos vínculos con algunos empresarios que ya exportan para que nos guíen y expliquen cómo hacer. Estamos trabajando en eso”, explicó la emprendedora.

Ver: Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda

La idea de escalar el cultivo viene de la mano de lograr asistencia para armar un plan de negocios exhaustivo. “Queremos que más productores cultiven peperina para poder generar fuentes de trabajo en un lugar de secado y procesamiento del producto”, declaró.

El cultivo de peperina es realizado hasta ahora en pequeñas superficies en esta zona de Córdoba. La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba desarrolla, desde hace más de dos décadas, un proyecto de conservación, domesticación y mejoramiento de la peperina con el objetivo de conocer mejor sus características.

Tanta importancia tiene el cultivo en Córdoba que en 2019 la legisladora de Unión por Córdoba, Adriana Oviedo, impulsaba un proyecto para convertirla en flor provincial. Esta especie nativa se encuentra más en las zonas del oeste y noroeste cordobés. El Valle de Traslasierra se convirtió en la principal productora de peperina del país, aunque también está presente en los Valles de Punilla y Calamuchita.

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Entre las sierras de Córdoba funciona una especie de bóveda para atesorar… bulbos de azafrán http://wi631525.ferozo.com/entre-las-sierras-de-cordoba-funciona-una-especie-de-boveda-para-atesorar-bulbos-de-azafran/ Thu, 18 Feb 2021 14:47:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=59085 Federico Paak e Ivana Amaya son una joven pareja que hace unos años decidió armar su propio emprendimiento productivo en la zona de Atos Pampa, en el Valle de Calamuchita, al sur de Córdoba capital. Optaron por producir azafrán, también llamado “oro rojo” porque se trata del cultivo más caro en todo el mundo. Se […]

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Federico Paak e Ivana Amaya son una joven pareja que hace unos años decidió armar su propio emprendimiento productivo en la zona de Atos Pampa, en el Valle de Calamuchita, al sur de Córdoba capital. Optaron por producir azafrán, también llamado “oro rojo” porque se trata del cultivo más caro en todo el mundo. Se considera que tiene mucho potencial porque la Argentina es deficitaria.

Pero la vida les tendría reservada una sorpresa.  “Comenzamos con la primera siembra de cormos o bulbos en el año 2007, como un emprendimiento familiar. Hoy somos una red consolidada de productores e inversores”, cuentan ahora desde la página web de Azafrán Mediterráneo, la empresa que armaron y que viró de ser un proyecto netamente productivo a un negocio con un alto componente financiero, aunque ellos prefieren definirlo como “lúdico”.

Es que, en efecto, con el correr de los años Federico, que es licenciado en Economía, se fue dando cuenta de que las mejores posibilidades no pasaban por producir el azafrán (que son los tres estigmas secos del pistilo de la flor de Crocus sativus) sino los bulbos de esa planta. Además descubrió que el verdadero negocio no era la producción en sí misma sino captar inversores que quisieran destinar parte de sus ahorros a esta red, que los retribuye -según contaron los emprendedores a Bichos de Campo– con tasas de retorno muy superiores a las que ofrece el mercado financiero tradicional.

Hoy la empresa Azafrán Mediterráneo tiene varios cientos de inversores que le confían su dinero a Paak para apuntalar la producción de estos bulbos tan parecidos a un diente de ajo. Los capta, según contó, a través de una red de doce sucursales ubicadas en diferentes lugares del país y también en el exterior. Por ejemplo en Chile y Uruguay.

Es más, en el pequeño campo que la pareja tiene cerca de la localidad de Villa General Belgrano hay una suerte de bóveda (se trata en realidad de un cuarto especialmente acondicionado) donde la inversión de cada socio está custodiada en forma de… bulbos de azafrán. En vez de cajas de seguridad de un banco, las que se acumulan unas sobre otras (con la respectiva identificación de cada dueño) son bandejas plásticas con los bulbos que corresponden a cada inversor. Hay incluso cajas más grandes para los inversores más grandes. Algunos nombres allí expuestos son de gente reconocida, pero no los vamos a revelar.

Varían según su calibre, que son cuatro. Pero cada bulbo de azafrán puede llegar a valer en promedio unos 400 pesos. De todos modos, esto siembra más confusión en nosotros, que nos preguntamos si estaremos frente a la primera criptomoneda de origen vegetal. Paak nos aclara que en todo este proceso “lo que vale no es el bulbo sino la experiencia, que es muy lúdica”.

“La demanda de azafrán está totalmente insatisfecha”, nos explica Federico, mientras Ivana nos muestra planillas de un inversor X que ha obtenido inéditas rentabilidades. Parece haber aquí una suerte de fiebre por el oro rojo que nosotros -acostumbrados a los números duros de la actividad agrícola- no terminamos de entender. La clave, suponemos, es que existe confianza en que el negocio va a seguir creciendo por largo rato.

Que el azafrán cotice tan caro no es extraño. Se necesita un trabajo infernal para obtener un kilo de esa especie, que además de ser clave en la tradicional paella española tiene probados beneficios medicinales. Se necesitan doscientas cincuenta mil flores de azafrán para lograr un kilogramo de azafrán puro. Por eso, según dice la Wikipedia, en España el precio rondaba los 3.000 euros por kilo en 2010, luego subió a 5.000 euros en 2016 y tocó hasta 8.000 euros el año pasado.

En nuestra visita a Azafrán Mediterráneo no pudimos ver el cultivo, ya que se suele sembrar en marzo/abril y se cosecha en octubre. El matrimonio de emprendedores nos cuenta que ellos empezaron sembrando sobre suelo, como productores tradicionales, pero que luego se dieron cuenta de que era mejor hacerlo sobre una suerte de piletones o cajones de altura, que cuentan con sustratos especiales y riego, y que están claramente identificados para asociarse con los bulbos de cada inversor.

El azafrán es una planta herbácea, perenne, con una altura normal de 10 a 25 centímetros. Posee un bulbo sólido de 2,5 a 3 centímetros de diámetro, que se halla recubierto por una túnica reticulada de ásperas fibras de color terroso o marrón claro. Las hojas parecen nacer del bulbo, envueltas en su base por unas vainas. Las flores suelen ser de 1 a 3 por tallo de la planta, que a su vez puede constar de 2 ó 3 tallos. Pero cuando la producción apunta a producir nuevos bulbos, el proceso de floración debe ser interrumpido.

Cuando el negocio es producir azafrán, en cambio, cobran importancia los estigmas de la flor, que son 3, de color amarillo rojizo o anaranjado, tienen de 3 a 4 centímetros de largo, y que una vez desecados quedan reducidos a solo 2 centímetros. “El estigma seco posee una intensa fragancia y constituye lo que se denomina puramente azafrán”, explica un completo informe del sitio español Infoagro.

En este establecimiento cordobés, las flores comienzan a brotar en días sucesivos a partir de abril y el periodo de cultivo duran entre 30 y 45 días. “Se cosechan a mano una a una, y ese mismo día realizamos el desbriznado, que es separar los pétalos de los pistilos. El siguiente paso es el secado de los pistilos que se realiza en un horno a 40 grados. Se necesitan entre 150 a 170 flores aproximadamente para obtener 1 gramo de azafrán”, relatan los emprendedores en su web.

Pero, ya se ha dicho, ellos priorizan por ahora la producción de bulbos o cormos. “En los meses de octubre o noviembre, cuando comienza el aumento de la temperatura, se procede a la recolección de los cormos. En este punto todos los cormos son sacados de la tierra, se limpian, se clasifican por tamaño y sanidad, para ser almacenados hasta el nuevo ciclo”. Son estos los que aguardan dentro de la bóveda.

En la Argentina, la mayor parte de la producción de flores para azafrán se concentra en el Valle de Uco, en Mendoza, donde la actividad ha contado con gran apoyo del INTA La Consulta y ya se ha armado un grupo de ocho productores llamado Azafrán Mendoza. Pero en Córdoba, según datos extraídos de la revista Acción, el 80% de la producción se orienta a la obtención de nuevos bulbos.

Federico reconoce que es su caso, la producción de la especie azafrán ha quedado relegada a un segundo plano, y que recién ahora -con una masa de inversores suficiente- están enfocados en explotar el mercado de consumo final del azafrán. Ya tienen algunos productos con su marca propia, que también incluye otras aromáticas y especies características de las sierras cordobesas. En su bello entorno han montado también una suerte de spa, para que los inversores y turistas que se acerquen puedan conocer también as cualidades medicinales del azafrán.

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Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda http://wi631525.ferozo.com/los-productores-del-valle-de-calamuchita-se-organizan-para-crear-la-primera-ruta-de-la-lavanda/ Sat, 13 Feb 2021 14:57:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=58701 En el hermoso Valle de Calamuchita existe una organización civil llamada Foro de los Ríos que tiene un interesante plan para crear una Ruta de la Lavanda, uno de los cultivos más característicos en esa región serrana de Córdoba repleta de plantas aromáticas. Ya existen en esa región 43 productores que se dedican a la […]

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En el hermoso Valle de Calamuchita existe una organización civil llamada Foro de los Ríos que tiene un interesante plan para crear una Ruta de la Lavanda, uno de los cultivos más característicos en esa región serrana de Córdoba repleta de plantas aromáticas.

Ya existen en esa región 43 productores que se dedican a la lavanda en diferentes escalas. Doce de ellos están a punto de constituir el primer grupo de Cambio Rural dedicado exclusivamente a ese prometedor cultivo, que tiene múltiples usos y que podría servir además para potenciar las actividades de turismo rural que se ofrecen en un sector del valle conformado por Villa General Belgrano, Los Reartes, Villa Ciudad Parque y La Cumbrecita.

El cultivo comercial de lavanda para obtener flores (frescas o secas) o aceite esencial es una actividad que ha crecido bastante en la zona de Calamuchita gracias al trabajo del Foro de los Ríos, cuya actividad central está enfocada en hacer de esta región de Córdoba un espacio muy amigable con la Naturaleza.

Cristian Moya, el presidente de la ONG, contó a Bichos de Campo que como parte de esa tarea se propusieron buscar alternativas a los cultivos de papa que se hacían tradicionalmente en la región, ya que deterioraban los suelos y requerían de muchos insumos químicos. Allí apareció la lavanda y otras aromáticas, como el romero y la peperina, como la mejor alternativa.

“A la gente le gusta mucho ver todo lo que es la cultura de la lavanda, y todo lo que hay alrededor del cultivo”, nos explicó Moya. El objetivo del grupo específico de Cambio Rural -donde se pueden inscribir hasta un máximo de 12 unidades productivas-, es trabajar en la selección de las mejores variedades adaptadas a esa zona y en el análisis de los aceites esenciales que se obtienen de ellas, para conocer sus propiedades. La intención es luego difundir los conocimientos adquiridos hacia el resto de los productores y hacia nuevos emprendedores.

El grupo tendrá una asesora técnica de lujo, la agrónoma de la Universidad Nacional de Córdoba Marta Ojeda, que es una eminencia en el estudio de la peperina y otras aromáticas características de la región.

Felipe Villa Abrille, un ingeniero agrónomo que se radicó en esta región serrana desde 2006, es uno de los productores de lavanda que desarrolla todo el circuito. El destilado de las flores es solamente una de sus actividades, pues todo en su pequeño establecimiento de Atos Pampa está orientado hacia la llamada economía circular.

“El termino está muy en boga ahora, pero yo lo escuche por primera vez hace 30 años por Francesco de Castri, quien era unos de los ambientalistas mas reconocidos del mundo. Consiste en la utilización consecutiva de los subproductos, lombricompuestos, sustrato para hongos comestibles y medicinales, sustratos para semi hidroponia, etcétera. La destilación de lavanda y de los residuos del monte son solo una parte del esquema”, nos contó Felipe, que extrae aceites esenciales no solo de la lavanda sino de cedro, sauco, eucaliptus y muchas otras especies. La secreta esperanza de Felipe es que toda la región implicada en la Ruta de la Lavanda se convierta en un ejemplo de la economía circular que él propone.

En este lógica, la experiencia del nuevo grupo de Cambio Rural específico demandaría unos tres años, estiman en el Foro de los Ríos. Luego la intención es generar la Ruta de la Lavanda propiamente dicha, con una serie de puntos de interés para los turistas que visiten el Valle de Calamuchita y quieran aproximarse al manejo del cultivo. La idea final es identificar esta región directamente con la lavanda como su principal cultivo: para esto ya se está plantando mucho en espacios públicos de las localidades de la zona y hasta se realiza desde hace unos años una fiesta de la lavanda, en momentos de la cosecha.

La recolección de las flores de la lavanda, una planta perenne que puede dar frutos hasta por cerca de veinte años, comenzó a mediados de enero, de modo escalonado. “Esta cosecha gradual permitirá en plena temporada turística la oportunidad a los visitantes de poder apreciar parte del proceso y visualizar las flores de esta planta de múltiples usos y propiedades”, explicaron desde la fundación. La lavanda es una planta que puede crecer bien en un ambiente promedio y puede producir diversos productos para diferentes industrias (farmacéutica, fragancia, cosmética, jabón y detergentes, alimentos, etc.). 

Se trata de una planta de la familia Lamiaceae, como la menta, romero, salvia y albahaca. La lavanda es un arbusto aromático con una altura media de 60 centímetros, que produce flores moradas con altos niveles de aceite esencial. El aceite esencial de lavanda tiene reconocimiento en el mundo entero debido a sus usos diversos entre ellos medicinales. Es de toxicidad muy baja, pero de notable acción antiséptica y antimicrobiana.

Las flores de lavanda son muy ricas en néctar y atraen a las abejas y otros polinizadores. Después de ser cortado y secado, las flores de lavanda se utilizan en la industria de las fragancias aromáticas, aunque las plantas también se cultivan como ornamentales. Pero también pueden tener un destino comestible. En el valle de Calamuchita, sin ir demasiado lejos, ya existe la oferta de quesos con lavanda.

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