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valor agregado – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sun, 26 Dec 2021 15:28:09 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png valor agregado – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Agroempresas: Paladini planea una fuerte inversión en 2022 para consolidarse como empresa alimenticia http://wi631525.ferozo.com/agroempresas-paladini-planea-una-fuerte-inversion-en-2022-para-consolidarse-como-empresa-alimenticia/ Sun, 26 Dec 2021 15:28:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88811 Desde hace varios años la empresa de capitales nacionales Paladini comenzó a implementar un plan de negocios para dejar de ser solamente un frigorífico de cerdos y convertirse en una alimenticia. Es decir, comenzó a ofrecer al mercado una amplia gama de productos. Este proyecto ya está dando sus frutos y para el año que […]

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Desde hace varios años la empresa de capitales nacionales Paladini comenzó a implementar un plan de negocios para dejar de ser solamente un frigorífico de cerdos y convertirse en una alimenticia. Es decir, comenzó a ofrecer al mercado una amplia gama de productos. Este proyecto ya está dando sus frutos y para el año que viene la compañía plantea continuar invirtiendo en su línea de cocidos.

Según explicaron desde la empresa, que en 2023 cumple 100 años de su fundación y continúa comandada por la familia Paladini, a comienzos de diciembre en una reunión de directorio se resolvió cambiar el estatuto y as´pi pasó de denominarse como frigorífico a ser una alimenticia. Es que justamente en este segmento de negocios es en el que ahora están enfocadas las inversiones de la compañía.

Por lo pronto, se está llevando adelante la modernización de su planta ubicada en la localidad de Villa Gobernador Gálvez, en la provincia de Santa Fe. En tanto, en este mismo plan de negocios buscan duplicar la producción de toda la línea de cocidos.

En este marco, Paladini lanzó recientemente diversos productos en el mercado interno que van desde tapas para tartas y empanadas, pasando por quesos, hasta papas congeladas y hasta milanesas de soja. Promete para el año que viene y como preámbulo hacia su aniversario en 2023 continuar ampliando su portfolio de alimentos con valor agregado.

La firma también está avanzando en el camino de los productos saludables y sus últimos lanzamientos fueron un jamón cocido bajo en sodio y salchichas reducidas en grasas y sodio, ante una real necesidad que están mostrando los consumidores.

El directorio de Paladini no ve el futuro de la empresa alimenticia asociado a alimentos secos o de almacén sino todo lo contrario: el anhelo es ofrecer en las góndolas de los supermercados platos listos, congelados y que con solo hornear o calentar solucionen una comida.

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Según explicaron desde la empresa, este plan de inversión que ya está en marcha contempla el desembolso de más de 800 millones de pesos, destinados a lanzar más y nuevos productos, modernizar instalaciones, además de encarar un proceso de transformación digital de toda su operatoria.

Otro de los hitos de la empresa durante 2021 fue la apertura de su tercer local de venta directa al público en la provincia de Santa Fe, ubicado en la localidad de Funes. Estas tiendas ofrecen toda la gama de productos de la compañía además de picadas listas para consumir que entran dentro de su unidad de negocios Paladar Picadas.

Con estas aperturas Paladini no busca competir con los supermercados sino convertirse en un complemento para los consumidores.

Actualmente la firma tiene más de 2.400 empleados, procesa anualmente 31.000 toneladas de carne porcina y 10.000 toneladas de carne bovina. Además, cuenta con dos criaderos de cerdos propios, uno de ellos ubicado en Villa Amelia, localidad distante a 15 kilómetros de su planta, y el otro en la ciudad de La Toma, provincia de San Luis.

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Con valor agregado, el alcaucil podría estar presente todo el año: Adriana Ricceti busca aumentar el consumo de esta hortaliza y hasta exportarla http://wi631525.ferozo.com/con-valor-agregado-el-alcaucil-podria-estar-presente-todo-el-ano-adriana-ricceti-busca-aumentar-el-consumo-de-esta-hortaliza-y-hasta-exportarla/ Thu, 09 Dec 2021 18:38:47 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87744 Aunque en Argentina se le dice alcaucil, el grupo “Alcachofas Platenses” optó también por usar un nombre que fuera conocido en toda América Latina. Se conformó en 1994, en el marco de la primera edición del programa Cambio Rural, cuando la producción de esa hortaliza estaba en franca decadencia. Y fue clave para rescatarlo y […]

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Aunque en Argentina se le dice alcaucil, el grupo “Alcachofas Platenses” optó también por usar un nombre que fuera conocido en toda América Latina. Se conformó en 1994, en el marco de la primera edición del programa Cambio Rural, cuando la producción de esa hortaliza estaba en franca decadencia. Y fue clave para rescatarlo y hasta para mejorar las tecnologías utilizadas para ese cultivo.

Sus integrantes son en su mayoría descendientes de productores italianos de las quintas ubicadas en el sur de La Plata, que buscaron que la tradición de este cultivo no se pierda. Si bien ya lograron obtener su indicación geográfica, todavía creen que hay mucho camino por recorrer para aumentar el consumo de esa hortaliza, que sigue siendo extraña para muchos consumidores.

“Hoy no falta producción. Tenemos mucho más de lo que sale al mercado, pero hay que trabajar para que se conozca el producto. Se consume cerca de las capitales y en el interior a veces no llega. Es importante estar en todo el país”, dijo Adriana Ricceti, integrante del grupo Alcachofas Platenses, a Bichos de Campo.

Gracias a sus inmigrantes primero y luego a la acción de este grupo, la zona hortícola de La Plata se constituyó como la cuna del alcaucil en el país. Sus condiciones climáticas favorables, con altos índices de humedad, hicieron que la producción se arraigara, mientras que la tecnificación del cultivó provocó que aumentaran considerablemente los rendimientos por hectárea. Pero el consumo –que se da por completo en el mercado interno- no acompañó ese crecimiento.

Mirá la nota completa acá:

Para los productores locales, el mayor problema es que existe una falta de información por parte de la población general, que en muchos casos desconoce cómo se consume el alcaucil o incluso lo desconoce. Por eso el grupo elaboró dos estrategias que buscan revertir esta situación. Adriana fue una pieza clave en ese proceso.

En primer lugar se trabajó durante seis años en el armado de un protocolo de producción, que fijara las condiciones básicas de manejo. Eso les permitió conseguir luego la primera indicación geográfica vegetal de parte del Ministerio de Agricultura en 2016.

“En los cultivos hortícolas es muy difícil diferenciar el producto, por eso trabajamos con empaques diferenciados. El protocolo no sólo tiene en cuenta las etapas de la producción sino que hace mucho hincapié en la tipificación para que el consumidor identifique el producto final que va a recibir”, comentó Ricceti.

El segundo hito fue la recuperación de la vieja fiesta del alcaucil, que los inmigrantes realizaban en esa zona, y que todavía se continúa realizando en otras partes del mundo. La misma supone una instancia de acercamiento al consumidor, para que conozca no sólo el manejo del cultivo, sino la forma consumirlo. Del evento participan muchos referentes de la gastronomía que dan cuestas de las múltiples recetas de las que puede participar el alcaucil.

“Antes se consumía con la hojita y la vinagreta, o los típicos escabeches. Con el acercamiento de la gastronomía su preparación ha variado. Hay postres dulces con alcaucil, dulce de alcaucil, flanes, se lo incorpora a pizzas, empanas, sándwiches de miga, etc.”, aseguró la productora y agregó que esto también ayuda a reforzar el conocimiento de sus bondades nutricionales.

“Es sano comerlo. Es alto en fibra, hepatoprotector, tiene muchas propiedades para personas con diabetes. Necesitamos que se consuman más kilos por habitante por año”, sostuvo. Pero en este camino también es necesario el apoyo de las autoridades.

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-¿Qué haría falta desde el Estado?- le preguntamos a Ricceti.

-Del Estado nos falta todo. No tenemos caminos, tenemos mala comunicación y en la parte de agregado de valor necesitamos créditos a tasa cero para poder arriesgarnos a una inversión, que mínimo es un proyecto de diez años en adelante. Con los financiamientos propios no se llega.

Para la productora, el agregado de valor sería una forma de estabilizar el consumo durante el año, ya que en aquellos momentos en donde el alcaucil no se pudiera consumir en fresco, existirían otras opciones industrializadas como las conservas o los procesados que utilicen esta hortaliza.

“Ahí sí podemos trabajar sobre que la gente lo incorpore a una dieta cotidiana. Si lo consumís dos veces al año no llegas a que se vuelva un hábito. También nos ayudaría a salir a los mercados externos. El alcaucil en fresco es poco competitivo y tenemos  mercados cerca como el brasilero. La logística del fresco es costosa y no tiene una larga vida post cosecha”, indicó Ricceti.

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En materia de harina de soja, Brasil puede dar cátedra sobre valor agregado en origen (Argentina no) http://wi631525.ferozo.com/en-materia-de-harina-de-soja-brasil-puede-dar-catedra-sobre-valor-agregado-en-origen-argentina-no/ Sat, 20 Nov 2021 18:16:40 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86130 Argentina es el cuarto productor mundial de harina de soja y el mayor exportador con una participación superior al 40% del mercado de global. Eso, que parece una muy buena noticia, en realidad no lo es tanto. En 2020 Argentina exportó una tonelada de carne (bovina, porcina y aviar) por cada 25 toneladas de harina […]

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Argentina es el cuarto productor mundial de harina de soja y el mayor exportador con una participación superior al 40% del mercado de global. Eso, que parece una muy buena noticia, en realidad no lo es tanto.

En 2020 Argentina exportó una tonelada de carne (bovina, porcina y aviar) por cada 25 toneladas de harina de soja despachadas al exterior. Brasil, en cambio, ha transitado en las últimas décadas un firme camino hacia la maximización de la exportación de carnes y el año pasado logró exportar una tonelada de carne por cada tres toneladas de harina de soja embarcadas.

En la campaña 1996/97 apenas el 3% del derivado de la soja se empleaba en la Argentina para la producción de carnes, mientras que en 2020 esa proporción fue de poco más del 12% de la producción, según indica un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En el período considerado, gracias a la fuerte inversión privada en plantas industriales de gran escala y a la expansión de la frontera productiva de la oleaginosa, la producción nacional de harina se triplicó pasando de 9 millones de toneladas en 1996/97 a 29 millones en 2019/20.

Al analizar los mismos indicadores para Brasil, lo observado es sustancialmente diferente. El país vecino parte ya en 1997 con una demanda interna por harina de soja que absorbía el 34% de su producción local. En el período considerado, la producción de harina brasileña se duplicó pasando de 16 millones de toneladas en 1996/97 a 36 millones en 2019/20. Pero el 64% del aumento en producción brasileña se volcó a industrias internas y solo el 34% contribuyó a mayores exportaciones de harina.

Argentina ha incrementado proporcionalmente más que Brasil su producción de harina de soja en las últimas dos décadas, pero sólo una porción menor de dicho crecimiento se volcó al mercado interno como insumo de otras industrias.

El hecho cobra especial relevancia cuando entra en consideración el gran potencial exportador que tiene Argentina en materia de carnes y la diferencia en el valor de las exportaciones de harina y carnes. A modo de referencia, en el 2020 el valor medio de la tonelada exportada de harina de soja argentina fue de 323 dólares, mientras que el precio promedio de las toneladas de carne exportadas fue de 2780 u$s/tonelada.

¿Cómo hizo Brasil para promover el valor agregado en origen? La respuesta (no) te sorprenderá

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Es cierto que el campo cambió, pero que no te corran por izquierda: El 89% de las cadenas productivas se enfoca hacia la alimentación humana http://wi631525.ferozo.com/es-cierto-que-el-campo-cambio-pero-que-no-te-corran-por-izquierda-el-89-de-las-cadenas-productivas-se-enfoca-hacia-la-alimentacion-humana/ Sun, 10 Oct 2021 14:29:28 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82450 Uno de los latiguillos más usuales de los militantes ligados a la izquierda, el ambientalismo o el propio kirchnerismo, que han hecho de la chicana al ‘agronegocio’ y a la soja uno de sus ejes discursivos más frecuentes, es aquella frase que afirma muy suelta de cuerpo que el sector agropecuario argentino moderno no produce […]

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Uno de los latiguillos más usuales de los militantes ligados a la izquierda, el ambientalismo o el propio kirchnerismo, que han hecho de la chicana al ‘agronegocio’ y a la soja uno de sus ejes discursivos más frecuentes, es aquella frase que afirma muy suelta de cuerpo que el sector agropecuario argentino moderno no produce alimentos. Incluso han nacido organizaciones que critican a la Mesa de Enlace y hablan de otro campo “que produce alimentos”.

Por suerte el gran Roberto Bisang (de la Facultad de Ciencias Económicas  de la UBA y el CONICET) sigue produciendo estudios y trabajos, esta vez acompañado por Santiago Vernazza. El último de esos ellos define con claridad que el 89% del valor agregado (VA) generado por el agro local “se destina -directa o indirectamente-, a la alimentación humana”.

Desde esta análisis académico -que se enfoca en 31 cadenas productivas que cubren el grueso de la actividad agroindustrial y explicaban en 2020 el 14% del PBI nacional y ocupaban a casi 2,2 millones de personas- solo el 10% del producido por el agro local “deriva hacia a la industria manufacturera o son insumos biológicos, mientras que poco más del 1% del VA total alimenta a la matriz energética”.

Toda una estocada a los sectores más politizados que dicen que el agro argentino no alimenta y que hay que cambiar de cuajo con el modelo.

En su análisis, por cierto, Bisang no es necio y reconoce que las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Comienza afirmando que “hasta los años 80, las producciones agropecuarias fueron sinónimo de alimentos y éstos de comidas hechas en el hogar; el productor anclado junto con su familia a la vida rural era el proveedor de trigo, maíz, carnes, frutas y hortalizas; en el medio estaba la industria alimenticia y el sistema comercial (en tránsito del almacén al supermercado)”.

La soja, en aquel momento, recién aparecía en escena.

El trabajo, publicado en el informativo habitual de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), establece pues que toda aquella imagen se alteró, quizás convocando a la nostalgia de los sectores progresistas. Dicen Bisang y Vernazza que “cambiaron los (diversos) perfiles del sujeto agrario, las formas de organizar las actividades y sus intensidades/rutinas tecnológicas.

Por lo tanto, ahí surge la pregunta: ¿Qué produce el campo?

Mirá el informe completo aquí:

El campo argentino- más allá de los alimentos y más acá de la agroindustria

 

Luego de analizar las 31 principales cadenas productivas y su aporte al VA de 2020, los investigadores llegan a la conclusión que 89% del esfuerzo sectorial apunta de uno u otro modo a la producción de alimentos para los humanos.

De ese subtotal, dos tercios del VA proviene del reino vegetal. Y explica que en algunos casos este aporte se da de forma (como frutas y hortalizas) y en otros de modo indirecto (como con la soja utilizada para alimento del ganado).

Obviamente la soja y los cereales, por las características productivas de la Argentina, tienen un peso mucho mayor que otras cadenas. El complejo sojero explica un tercio del VA de toda la agroindustria, “pero si le adicionamos maíz, trigo, cebada y girasol se explica alrededor del 55% del VA del conjunto”.

“El complejo sojero tiene una doble característica: su preponderancia exportadora y su ausencia directa -casi total- de la canasta de los bienes consumidos internamente (ergo con bajo impacto en los índices de precios)”, reconocen Bisang y Vernazza.

Dentro de la oferta de vegetales, los complejos restantes aportan un 20% al VA del conjunto y “responden a las denominadas economías regionales”, se explica.

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“Se trata de actividades ancladas en territorios específicos, de manufacturación cercana/en las fuentes de origen de la materia prima y empleadora masiva de mano de obra; su inserción externa es variable: va de enclaves exportadores con significativa relevancia externa (limones, berries y peras) a actividades de alto potencial pero confinadas al consumo interno (caprinos y ovinos), destacan los estudiosos.

En el agro moderno, los alimentos de origen animal tienden a integrarse operativamente con los que provienen del reino animal, “densificando la trama productiva en algunos espacios regionales”, apunta Bisang, que a modo de ejemplo cita que existen múltiples modelos de esa integración:

  • En las chacras hay 552 plantas de alimentos balanceados, poco más de 200 extrusoras de soja y una decena de mini-destilerías de maíz.
  • Otra vía es industrializar en finca productos perecederos: existen 3.066 envasadoras de aceitunas, 2.032 deshidratadoras de frutas y legumbres, 2.491 fabricantes de embutidos y chacinados.
  • El Censo Nacional Agropecuario 2018 releva la presencia de 9.554 explotaciones agropecuarias (3,82% del total) que están integradas con agroindustrias.

Tras remarcar que a pesar de muchísimos cambios sucedidos el grueso del valor agregado generado por las 31 cadenas productivas se destina finalmente a la alimentación humana, incluyendo la tan mentada soja, el documento reconoce que en las últimas décadas “el campo va ampliando su rango de actividades hacia los insumos industriales, bioenergías y algunos servicios de base ecosistémica”, pero sin que estos rubros incidan todavía demasiado sobre el total de la torta.

Lo que sí sucedió es que entre 2000 y ahora “se modifica el peso relativo de lo vegetal respecto de lo pecuario, socavando el concepto de agropecuario; se destaca el complejo sojero por su presencia productiva y exportadora, marcando diferencias respecto del pasado dado su escaso peso en la canasta de consumo local”. En paralelo, las proteínas cárnicas revelan un claro avance de aves y cerdos.

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Según Bisang y Vernazza, “todo ello va configurando un campo ampliado -más allá de los alimentos y más acá de la agroindustria- delineando una forma de producción -más cercana a una industria a cielo abierto que a una actividad primaria tradicional-“.

En definitiva, puede resultar cierto que el campo haya cambiado radicalmente. Pero eso no quiere decir -como afirman sus detractores- que haya dejado de producir alimentos.

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David Castellano, veterano dirigente de AFA, analiza el presente de la cooperativa que orilla los 90 años: “No ha perdido el espíritu de los pioneros” http://wi631525.ferozo.com/david-castellano-veterano-dirigente-de-afa-analiza-el-presente-de-la-cooperativa-que-orilla-los-90-anos-no-ha-perdido-el-espiritu-de-los-pioneros/ Fri, 01 Oct 2021 14:04:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81689 Con la intensión de formar una red de productores agropecuarios que ofreciera contención y acompañamiento, en 1932 se fundó la cooperativa Agricultores Federales Argentinos (AFA). Hoy, con casi 90 años en funcionamiento, se encuentra integrada por los hijos, nietos y bisnietos de aquellos colones que la fundaron, y ha consolidado su presencia en 130 localidades […]

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Con la intensión de formar una red de productores agropecuarios que ofreciera contención y acompañamiento, en 1932 se fundó la cooperativa Agricultores Federales Argentinos (AFA). Hoy, con casi 90 años en funcionamiento, se encuentra integrada por los hijos, nietos y bisnietos de aquellos colones que la fundaron, y ha consolidado su presencia en 130 localidades de diez provincias, siento las de mayor concurrencia Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires.

-¿Y cuál es la función de esta red?

-Contener al productor agropecuario para que él y su familia tengan el mejor desarrollo productivo, la mejor inserción en su comunidad y pueda crecer tanto en lo humano como en lo educativo- explicó a Bichos de Campo David Castellano, un veterano directivo de AFA.

“Necesitamos ser oyentes activos de lo que el productor necesita”, afirmó el dirigente, que tiene origen chacarero como el resto de los socios de AFA.

Casi nueve décadas después, la red ha quedado cristalizada a nivel federal, ya que cuenta con 26 centros cooperativos, 63 sub centros, 39 oficinas comerciales y 8 representantes en distintas localidades.

Mirá la nota completa acá:

El crecimiento de AFA fue tal que desde hace un tiempo tienen en marcha varios proyectos en paralelo al trabajo de comercializar las cosechas de los productores y proveerlos de insumos.

Uno de ellos consiste en intervenir directamente en la formulación de una formuladora a través de la cual la cooperativa produce sus propios insumos agrícolas como insecticidas y herbicidas. “En algún momento nos planteamos como ser más autonómicos e independientes y pensamos en la necesidad de tener algo con la más alta tecnología y con un criterio también que defienda lo ambiental”, señaló Castellano.

El foco está puesto en el trabajo con productos exclusivamente de banda verde y azul, y el éxito ha sido tal que varias empresas hoy formulan sus insumos dentro de la planta construida por AFA.

La segunda iniciativa tiene que ver con el agregado de valor a la producción primaria, para lo cual la cooperativa ha comenzado a producir alimentos con marca propia. “El espíritu es trasladar un poco del campo a la mesa de todos los argentinos”, explicó Castellano.

“La sección alimentos fue cobrando cada día más importancia. Hoy tenemos una gama de productos muy grande y este esquema de llegar a la mesa es una forma de mostrar que la producción agropecuaria no es solamente el gringo que fumiga, sino que construye, a partir de su trabajo, el alimento que diariamente consumimos”, indicó el directivo.

Una línea de trabajo cada vez más intensa es hacer crecer la participación de AFA en el negocio de los remates ganaderos. Se le ha asignado importancia dado que muchos de los productores asociados siguen haciendo culto a aquello de la “chacra mixta” y también necesitan tener canales para vender sus bovinos.

-AFA llegó lejos, ¿pero conserva los valores que le dieron origen?- le preguntamos a Castellano.

-AFA no ha perdido el espíritu de los pioneros, aunque éste es un trabajo que hay que nutrir día a día. Ser solidarios sin perder de vista la justicia y la equidad. Por eso diseñaron una cooperativa solidaria en la base, en la que todos salieran a acompañar el proceso del más débil, del que circunstancialmente estaba mal. Eso se mantiene y el desafío es seguir siendo oyentes activos para acercarnos a las respuestas y a las soluciones.

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Jorge y Guillermo trabajan con las sembradores Monumental y se alegran por las ventas: “Cuando comenzó la pandemia no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar” http://wi631525.ferozo.com/jorge-y-guillermo-trabajan-con-las-sembradores-monumental-y-se-alegran-por-las-ventas-cuando-comenzo-la-pandemia-no-sabiamos-con-que-nos-ibamos-a-encontrar/ Thu, 23 Sep 2021 20:32:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=80845 Armstrong es una localidad santafecina ubicada en la zona más caliente de la producción de maquinaria. Desde hace 40 años opera allí la empresa fabricante de las sembradoras Monumental, cuyo nombre nada tiene que ver la cancha del Club River Plate, sino que elogia la calidad y tamaño de esas máquinas. Su trabajo inició previo […]

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Armstrong es una localidad santafecina ubicada en la zona más caliente de la producción de maquinaria. Desde hace 40 años opera allí la empresa fabricante de las sembradoras Monumental, cuyo nombre nada tiene que ver la cancha del Club River Plate, sino que elogia la calidad y tamaño de esas máquinas. Su trabajo inició previo a la extendió de la siembra directa, pero fue esa práctica la que los llevo a ser expertos en la producción de sembradoras.

Jorge Molini es conoce con gran lujo de detalles la forma en que cada máquina ha sido ensamblada, ya que trabaja desde hace muchos años dentro de la planta como vendedor de fábrica. Su amigo Guillermo Molina, está especializado en las ventas por fuera como concesionario.

-¿Hay mucha diferencia entre un equipo y otro?- le preguntamos a Guillermo.

-La diferencia hoy está en la actividad. Nos encontramos con maquinas de grano fino, que tienen distintas distancias, y maquinas de grano grueso con distintas distancias también. Incluso hay maquinas combinadas.

-¿Entonces un rasgo diferenciador es la distancia en que colocan una semilla de la otra?

-Define un modelo. Las marcas son parecidas, yo creo que ya está prácticamente todo inventado. Lo que se trata de incorporar hoy por hoy son las nuevas tecnologías, que hacen que uno tenga al alcance de la mano el trabajo que está haciendo un productor a mil kilómetros de distancia a través de un teléfono. Lo que se está trabajando mucho es en la agricultura de precisión mas allá de la maquina.

Pero si los modelos y funciones de alguna forma se repiten en las distintas marcas, ¿cómo puede un fabricante distinguirse? Para Jorge ahí entran en juego dos cuestiones.

“Primero está el material de primera. Un departamento de ingeniería que haga un diseño acorde a lo que se quiere lograr. Y nosotros le damos un valor agregado que es la parte personal. Yo como vendedor de fábrica y Guillermo como concesionario. Hay que entregar la maquina entiempo y forma, tenemos que demostrar seriedad, y dar un servicio mecánico”, afirmó Molini.

Uno de esos momentos “para lucirse” es en la puesta en marcha de la maquina, que es el primer uso que se le da a la misma. “El cliente lleva un aparato de éstos y dice ¿qué hago? Entonces al llegar la maquina llega mi mecánico directo de fabrica, o directo del negocio de Guillermo, y le explica todo, le regula todo, y la deja funcionando. Eso hace la diferencia”, remarcó el fabricante.

Mirá la nota completa acá:

Aunque Armstrong es una ciudad relativamente chica, el éxito de este tipo de negocios puede verse en la cantidad de personas empleada que tiene en él. En Monumental el personal llegó a las 60 personas, 50 de ellas como operarios en la planta. Son una empresa chica comparado con otras fábricas de esa zona.

La firma fabricante en realidad se llama Achillu/Battista, por sus creadores en 1981, los metalúrgicos Ricardo Achilli y Ángel Di Battista.

-¿Es un buen momento para las ventas? ¿La suba en los precios de los granos incentivo la compra?- le preguntamos a Guillermo.

-Sí, creo que fue una sorpresa grata para todos. Cuando comienza la pandemia no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, era todo home office y créditos que no sabíamos si salían o no. Y de repente fue un auge de ventas.

-¿Eso tiene que ver con que apareció el crédito o la plata? Porque no es lo mismo la plata genuina del productor que un préstamo.

-Acompañó un poco la buena cosecha que hemos tenido. Justo nos agarró también un momento de renovación de maquinaria donde la gente necesitaba por una cuestión de tecnología. Cuando llegó el momento de reponer lo aprovecharon.

Guillermo aclara también que parte del cuello de botella que experimenta la industria no es únicamente por el aumento en la demanda sino por la falta de insumos para hacer las máquinas. “No hay suficiente material. Hoy las fábricas están renegando mucho con los insumos de los cuales lamentablemente a veces somos víctimas. En la fábrica se trabaja en tiempo y forma. Más allá de eso ha sido un año y medio de muy buenas ventas”, dijo.

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La otra carrera de los Morresi: Producen cítricos, los empacan, exportan y dan trabajo a 230 familias en la localidad de San Pedro http://wi631525.ferozo.com/la-otra-carrera-de-los-morresi-producen-citricos-los-empacan-exportan-y-dan-trabajo-a-230-familias-en-la-localidad-de-san-pedro/ Fri, 10 Sep 2021 12:03:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79302 Los Morresi tienen una larga tradición ligada a la fruticultura en San Pedro. El padre, Jorge Abel Morresi, fundó Morresi Fruit, una planta de empaque en la cual hoy trabajan unos 230 empleados, sumando el trabajo a campo y la cosecha. Primo de Osvaldo “Pato” Morresi, reconocido corredor de automovilismo, estos Morresi se mantienen desde […]

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Los Morresi tienen una larga tradición ligada a la fruticultura en San Pedro. El padre, Jorge Abel Morresi, fundó Morresi Fruit, una planta de empaque en la cual hoy trabajan unos 230 empleados, sumando el trabajo a campo y la cosecha. Primo de Osvaldo “Pato” Morresi, reconocido corredor de automovilismo, estos Morresi se mantienen desde hace años dentro de una carrera no menos difícil: la de agregar valor a la fruta en forma permanente, teniendo activa su planta de la localidad de San Pedro los 365 días del año.

Antes de incursionar e instalarse definitivamente en la actividad frutícola, los Morresi también pasaron por el rubro carnicero. “Mi papá tradicionalmente era carnicero y a la vez repartía mercadería para otras 10 carnicerías. En tiempos de la dictadura, un día se dispuso una veda y sólo se podía vender carne de vaca por 15 días y otros 15 días no se podía. Eso obligó a que mi papá se quedara con una sola carnicería y entonces empezamos a probar con la fruta”, recordó Jorge Abel Morresi en diálogo con Bichos de Campo.

Para ese momento San Pedro ya estaba consolidado como polo citrícola, con cerca de 15 mil hectáreas de plantaciones, sobre todo de naranjas. “No teníamos idea del rubro, no teníamos campo siquiera, pero empezamos a traer fruta de Río Negro (peras y manzanas) en una camioneta Ford 600 y luego la vendíamos en el garaje de mi casa. Nos fue gustando la idea”, relató el patriarca familiar.

Mirá la entrevista completa a Jorge Abel Morresi:

Tiempo más tarde pudieron adquirir una quinta de naranjas para ir metiéndose en el mundo citrícola. Para aquel momento, Jorge Abel ya tenía más de 18 años e vendía también en el antiguo Spinetto, uno de los mercados mayoristas de frescos más importante de Buenos Aires luego del Abasto, ambos hoy reconvertidos a shoppings. “Vendí fruta en ese mercado por 12 años y ahí aprendí mucho”, contó.

“Antes de pasar a las plantas cítricas yo era duraznero y me costaba pasar el invierno. Es decir, el durazno es un producto espectacular en el que se trabajaba bien durante tres meses; te podés volver millonario sin darte cuenta o fundirte sin darte cuenta tampoco. Al mismo tiempo, me costaba vender la naranja en el mercado durante los meses de frío”, rememoró. De a poco se fue especializando en los cítricos hasta que aprendió a conseguir calidad e incluso se animó a exportarlos. Tenía buenos argumentos: Morresi sostiene que siempre la mejor “Naranja Ombligo” está en San Pedro.

“Mi primera exportación fue para Holanda. Hasta al intendente me acuerdo que llamé para contarle que había logrado cargar un camión de naranjas de San Pedro para exportar”, rememoró Jorge Abel con orgullo.

Hoy la planta de empaque de Morresi Fruit se abastece 70% de producción propia y otro 30% de producción comprada a productores independientes. La empresa está inscrito como exportador e importador y hasta ofrece el servicio de exportación a otros productores.

No solo ingresa fruta de la zona, donde ha caído mucho la superficie implantada con cítricos. Los Morresi producen fruta propia en San Pedro y también en Entre Ríos.

Hay un hecho bisagra en la historia de progreso de Morresi Fruit y es, según Jorge Abel, que la empresa “explotó” cuando comenzaron a trabajar con él sus hijos, Federico y Matías. “Llegaron con buena mentalidad y la cambiaron toda. Algunos padres pensamos que los hijos no van a poder, pero eso es mentira. Vienen con unas ideas que aunque a uno les cueste aceptarlas, es la realidad”, reconoció.

La siguiente parte de la historia nos la contó Matías Morresi, contador de profesión, quien confesó que su padre exageró un poco cuando le tira flores a él y a su hermano por lo que hicieron en la planta. “Él es el que lleva la historia de este lugar. Pero sí creo que cuando nos sumamos con mi hermano le dimos la fuerza para seguir ¿Qué más quiere un padre que sus hijos continúen en el rubro”, dijo a Bichos de Campo.

“Junté experiencia en otras empresas de Buenos Aires cuando me recibí y para cuando volví acá intenté volcar todo ese conocimiento. Un punto que le faltaba a mi papá era la parte tecnológica, entre otros cambios que fueron necesarios para que el negocio no se cayera”, reflejó.

Mirá la entrevista completa a Matías Morresi:

En San Pedro comenzó a reducirse la superficie de cítricos (ahora habría solo unas 2.500 hectáreas) y bajó notablemente la cantidad de fruta exportada por problemas de competitividad frente a otros jugadores, como Perú o Sudáfrica,. “Simplemente nuestros competidores pasaron a estar más baratos que nosotros y las políticas de Argentina no nos ayudaron”, simplificó Matías Morresi.

Hay que entender que la fruta que se produce en San Pedro se puede vender en contra estación a mercados como el europeo o el ruso. “Acá se trabaja así, cuando produce el hemisferio sur competimos con ellos, con países como Brasil, Chile, Uruguay y Sudáfrica, exportando al hemisferio norte. Y cuando producen los del hemisferio norte nosotros tenemos fruta sólo para mercado local o de estación”, describió Matías.

El joven Morresi comentó que “el riesgo de esta actividad es que maneja mucha mano de obra, con lo cual muchos productores optaron por poner soja con menos personal y no someterse al riesgo de tener más gente y estructura empleada para quizás no conseguir un rendimiento favorable”.

Pero lejos de acovacharse, los hermanos Morresi le pusieron más ingenio, para precisamente tener el empaque abierto funcionando a pleno todo el año sin descuidar producción ni mano de obra, fomentando el tan hablado “valor agregado” al que se refieren día y noche los políticos.

“Empezamos a traer fruta de Entre Ríos al ver que podíamos estirar la temporada haciendo mandarinas o naranjas de jugo, ya que acá en San Pedro tenemos la mejor naranja de ombligo del país pero Entre Ríos es el mejor productor de mandarinas y naranjas de jugo. Entonces metimos más variedad de productos, tanto para exportación como para mercado interno y eso nos permitió una continuidad e incrementar la temporada”, agregó el joven.

Esa continuidad les permite tener al empaque de fruta funcionando de modo permanente y amortizar costos fijos y de personal. Ahora los Morresi decidieron construir cámaras de frío para tener fruta disponible casi siempre.

Una ventaja con la que cuentan Morresi Fruit y otros dos o tres empaques instalados en la localidad bonaerense es que están cerca de Buenos Aires y de Rosario, además de los puertos.

“El beneficio que tenemos trayendo fruta de Entre Ríos y empacándola acá en San Pedro es que si hay problemas climáticos en otra zona estamos más cerca y con un flete más corto la logística se hace mucho más fácil. A su vez tenemos la posibilidad de hacer Aduana acá. Traemos los contenedores de Buenos Aires, consolidamos acá y ya los devolvemos cerrados al puerto, con lo cual el cliente lo abre directo en el destino”, sintetizó Matías.

No obstante, el empresario encendió una luz de alerta. “Siento que es necesario capacitar más gente porque la actividad cultural (en las fincas citrícolas y en la planta) se está perdiendo, ya sean ingenieros o gente para la cosecha y el empaque. Creo que precisamos inversión en capacitación. De lo contrario será cada vez más difícil conseguir gente para estas actividades. Por eso queremos darles la estabilidad de poder trabajar todo el año”, concluyó.

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Una historia de “ututos”: Cómo fue que la familia Paz se puso a producir snacks de papa frita en Tafi del Valle, sobre las sierras del Aconquija http://wi631525.ferozo.com/una-historia-de-ututos-como-fue-que-la-familia-paz-se-puso-a-producir-snacks-de-papa-frita-en-tafi-del-valle-sobre-las-sierras-del-aconquija/ Sat, 07 Aug 2021 13:11:38 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75664 A José Manuel Paz hijo le dicen sencillamente Manuel. Con 30 años de edad es el fundador y gerente de una empresa que fabrica snacks de papas fritas en Tafí del Valle, Tucumán, desde fines de 2018. Escuchó bien: una fábrica de papas fritas ubicada sobre las sierras del Aconquija. Este joven emprendedor no está […]

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A José Manuel Paz hijo le dicen sencillamente Manuel. Con 30 años de edad es el fundador y gerente de una empresa que fabrica snacks de papas fritas en Tafí del Valle, Tucumán, desde fines de 2018. Escuchó bien: una fábrica de papas fritas ubicada sobre las sierras del Aconquija.

Este joven emprendedor no está solo ni surgió de un repollo. Es parte de una familia de un fuerte rasgo inconformista, pues siempre busca alcanzar nuevos horizontes, apostando al trabajo y a la innovación. Pruebas de ello son los antecedentes de su padre, José Manuel Paz, y mucho antes, de su abuelo don José Manuel Gerardo Paz, alias Guré, que hoy tiene 87 años de edad.

Cuenta Manuel que Guré (en la foto) trabajaba de joven como ingeniero electromecánico en los ingenios tucumanos, pero como era “muy ututo” -aludiendo a “inquieto” o “movedizo”, como son los yacarés o ututos, o los lagartos en general- se la pasaba buscando oportunidades, al punto que llevó las primeras computadoras a Tucumán.

En el año 1974 decidió comprar 7 hectáreas en Tafí del Valle, en la zona de Rodeo Grande, a 110 kilómetros de San Miguel de Tucumán y a 2.000 metros de altitud. Y se fue a vivir a esa región cercana a los valles calchaquíes, con tanta historia cultural que se puede palpar en la cercana reserva arqueológica Los Menhires y en el museo de arte religioso con la capilla jesuita.

Guré se puso a investigar sobre la papa semilla que hasta los años 80 se importaba, sobre todo desde Holanda. Comenzó a sembrarla, logrando que esa zona fuera la pionera en producción de papa semilla de la Argentina, con una sanidad y calidad de excelencia. La razón está en el clima óptimo del valle para la producción de papa semilla fresca todo el año y que se adelanta a la llegada de un pulgón que suele castigar a la planta.

Aunque todas las papas parezcan iguales, Ana Escarrá conserva más de 200 variedades y su tarea es clave para que la Argentina pueda abastecerse de este alimento

Hay que imaginarse a don Guré en esa región, con su familia, en aquella época, con otro estado de caminos, con un solo teléfono fijo en toda la villa, con sus crudos y solitarios inviernos.

Cuenta Manuel que don Guré desarrolló además un sistema de riego por presión a base de piletones en altura, en la subida del cerro Muñoz, con cañerías que van enterradas y llevan agua a los campos de abajo, en la parte de Rodeo Grande, Ovejería y Las Carreras, con muy bajo costo. En esas instalaciones hoy se puede apreciar una placa en su honor.

En 1987 don Guré delegó la producción de la papa semilla en su hijo, el ingeniero agrónomo José Manuel Paz (59), papá de Manuel. Éste también fue por más y en el año 1991 consiguió ser el primer proveedor de papas frescas para una empresa multinacional que fabrica snacks de papas fritas. Entonces amplió el campo a 44 hectáreas y la empresa familiar fue creciendo cada vez más, hasta que creó Finca La Carolina SRL en 2004.

Es el día de hoy que compran la genética, la multiplican, pasa a invernaderos y se llega a la papa semilla. Rotan la tierra con otras producciones, hacen cobertura con avena y pasturas para forraje.

José Manuel hijo, al que le dicen Manuel, y su hermano Benjamín (29) -que hoy también es ingeniero agrónomo- comenzaron a ayudar a su padre aprovechando otros lotes y en 2013 consiguieron ser los abastecedores de lechuga, de una cadena multinacional de comidas rápidas para sus sucursales de Argentina y de Paraguay. Producían 6 tipos de lechuga, con mucho trabajo, hasta que en 2017 le transfirieron ese negocio a una cooperativa de Tafí del Valle, porque decidieron ponerse a pensar en agregar valor a sus propias papas. Manuel se puso a estudiar el mercado y decidieron apostar a la industria fabricando papas fritas de primera calidad.

Consiguieron financiación, construyeron la fábrica, compraron máquinas e insumos y a fines de 2018 lanzaron la marca de papas fritas “Tafí”. Invirtieron mucho en marketing, imagen de la marca, packaging y demás. Ellos mismos se ocupan de que su materia prima sea de primera calidad, como siempre. La papa se lava, se corta y se fríe con aceite, también de primera calidad. Luego se envasa en bolsas de varios tamaños.

Comenzaron con el sabor tradicional distribuyendo en la capital tucumana y luego en el interior de la provincia. Después agregaron las “del abuelo Guré” con sabor a jamón. Se impusieron con mucha fuerza en Salta y en Jujuy, donde son referentes, señala Manuel con orgullo. Luego en el interior de Córdoba, parte de Santiago del Estero y Catamarca, Mendoza, Quilmes, al sur del Gran Buenos Aires, y piensan seguir creciendo.

“Nos fijamos bien en quién queremos que venda nuestro producto. No lo ponemos en manos de cualquiera”, advierte Manuel. Al producir su propia papa, acostumbrados a mantener altos parámetros internacionales, logran siempre la misma y alta calidad, con precios competitivos y accesibles. Estas fueron las razones por las que se posicionaron apenas en dos años y por las que no cesan de crecer.

Más tarde decidieron agregar un snack de maní salado sin piel, que una empresa de Córdoba les produce y envasa con su marca Tafí.

Tremendo desafío de logística les ha sobrevenido en estos años: hoy cultivan 80 hectáreas de papa por año. Elaboran unos 100 kilos de papas fritas por hora que equivalen a unos 1000 paquetes de 100 gramos. Poseen 60 empleados en forma directa, ubicados entre campo, planta industrial, administración y logística, más la cadena de distribuidores y vendedores, que amplían cada vez más. Invierten sin cesar en la capacitación del personal, seguridad, higiene y buenas prácticas de manufacturación.

Su padre los asesora pero no se queda quieto: creó un viñedo para experimentar en varias cepas y además cría llamas. Y cerca aparece Felipe, casado con una sobrina, que cría truchas, apostando ambos al rubro turístico. Además siguen proveyendo de papa semilla a otros productores como socios estratégicos y producen papa especial para otras industrias.

Benjamín quedó a cargo de la producción de campo y de la planta de fabricación en el valle. Manuel vive en San Miguel de Tucumán y gerencia la empresa desde una oficina en el barrio de Yerba Buena. Tienen planes de ampliarse para seguir creciendo y están desarrollando nuevos productos.

Manuel aclara que la “calle” le ha enseñado mucho y que lo que más le apasiona es crear, diseñar, elaborar proyectos, plantearse nuevos desafíos, y su negocio es ideal para esto porque no tiene “techo”. Hoy integra el bloque de educación de la Unión Industrial de Tucumán. El abuelo fue el pionero de la papa semilla. Papá José Manuel fue el impulsor de la empresa familiar. Y hoy Manuel y Benjamín son los impulsores de la industria familiar. Todos ellos se han ganado un lugar de prestigio en la historia de la producción y de la industria tucumana. Su producto estrella -las papas fritas “Tafí”- de ser un emblema y orgullo de los tafinistos, ha pasado a serlo de todos los tucumanos, y seguramente pronto, de todos los argentinos.

Agradecemos a Eduardo “Colo” Wilde, amigo de José Manuel Paz, por la generosidad de compartir con Bichos de Campo la obra colectiva, musical, poética y visual en homenaje a su provincia, y quien recita un fragmento del poema “A Tucumán” de Federico García Hamilton. A continuación, los grupos folklóricos La voz del viento y Los Pucareños interpretan “La tucumanita” y “Zamba del regreso”.

 

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Alma Mercedina: La cooperativa que se asoció con una cooperadora para agregarle valor a las frutas de Mercedes http://wi631525.ferozo.com/alma-mercedina-la-cooperativa-que-se-asocio-con-una-cooperadora-para-agregarle-valor-a-las-frutas-de-mercedes/ Tue, 27 Jul 2021 12:42:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=74433 Alicia Bustos es productora de duraznos en la localidad de Mercedes, sobre la ruta 5, en la provincia de Buenos Aires. Como casi todos los de su condición, cada vez tenía más problemas en colocar su fruta en el mercado, pues todos se arremolinaban para vender en el momento de la cosecha, bajaban los precios, […]

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Alicia Bustos es productora de duraznos en la localidad de Mercedes, sobre la ruta 5, en la provincia de Buenos Aires. Como casi todos los de su condición, cada vez tenía más problemas en colocar su fruta en el mercado, pues todos se arremolinaban para vender en el momento de la cosecha, bajaban los precios, perdían plata y algunos hasta terminaban entregando el durazno a precio regalado al costado de la ruta.

Había que lograr transformar esa producción de frutas en otra cosa cosa, dulces y conservas, para evitar malvenderla. Esa era la obsesión de Alicia.

Con los años, esta mujer terminó siendo una de las fundadoras de la cooperativa Alma Mercedina. Es curioso el caso de esta empresa de la economía social, porque se trata de una cooperativa que terminó asociándose con una cooperadora. ¿Cómo? Y sí. Con aval de las autoridades provinciales y municipales, la sala de elaboración de Alma Mercedina fue ubicada en un edificio dentro del predio de la Estación Experimental Agropecuaria Mercedes, que depende del ministerio de Desarrollo Agrario del gobierno bonaerense. Y parte de la fruta que procesan proviene de la propia experimental, cuando se cosechan las frutas de los diferentes ensayos que se realizan allí.

En ese caso, la cooperativa compra la producción a la cooperadora que se ocupa de gestionar recursos para sostener ese lugar.

“No somos socios del gobierno sino que éste nos compró la idea porque es un proyecto viable que trasciende la gestión que esté en ese momento. Si el proyecto es viable no importa la ideología sino el bien común y el desarrollo local en Mercedes, que tiene como fruta emblema el durazno”, aclaró Bustos a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa a Alicia Bustos:

En Alma Mercedina fabrican dulces sin conservantes ni colorantes, mermeladas, néctar y frutas en almíbar. “Hacemos todo tipo de variedades con todo tipo de frutas para poder conservarlas mejor y agregarle valor comercial”, explicó la productora.

 

Bustos y otras mujeres que crearon la cooperativa y trabajan en el lugar no solo consiguieron que la experimental cediera el edificio ocupado por un laboratorio para funcionar. También obtuvieron un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para comprar la maquinaria.

“Hablamos con el director del lugar, le presentamos un proyecto, el cual luego se elevó a la provincia y luego surgió la propuesta de Desarrollo Social para conseguir un subsidio y comprar maquinaria. La gestión se dio de forma conjunta: Nación que aportó algunas maquinarias y Provincia que permitió el uso del espacio”, contó Alicia a Bichos de Campo.

¿Y por qué agregar valor?

“Cuando el productor es chico se le vuelve difícil llegar con su fruta al Mercado Central. Cuando la zona es productora de cierta fruta también hay mucha competencia y entonces se vuelve difícil llegar a las verdulerías. Por eso debimos generar ese valor agregado. Al mismo tiempo necesitábamos asegurarnos producción en el invierno porque la cosecha de durazno por ejemplo, sólo dura dos meses. ¿Y el resto del año de qué vivimos? La fruta fresca que no se vende se pone fea y se tira”, describió Bustos.

En Alma Mercedina se consideran “atrevidos” porque al conseguir un espacio dentro de la Experimental para montar su sala de elaboración de dulces accedieron al mismo tiempo a los frutales del lugar. “La mayor parte de la producción viene de la experimental. Nosotros elegimos según la fruta y estado de maduración y es un privilegio. Creo que somos iluminados y agradecemos que la gente de la cooperadora de acá nos acompañe de modo permanente en el proyecto”, resaltó Bustos.

¿Y cuál es el proyecto a futuro? Alicia describió que “la visión es seguir creciendo e ir incorporando a los chicos que se reciben de una escuela técnica de la zona bajo el título de técnicos en Alimentos, y darles la posibilidad de que realicen acá sus pasantías. Además es dar el ejemplo como mercedinos, porque esta fruta no muere acá sino que al darle valor agregado puede trascender las fronteras de Mercedes y llegar a otras partes del país. Para nosotros el ingreso debe ser continuo”.

Bustos aclaró que la cooperativa no solo procesa la fruta propia y la de la experimental sino que ofrece servicios a otros productores de la zona, para evitar que deban tirar la fruta. La tarea dentro del edificio siempre queda bajo su responsabilidad: “Estamos hablando de alimentos que deben ser inocuos y que deben recibir la menor cantidad de químicos posibles. En esta sala se cuidan todos los aspectos para que salgan alimentos de excelencia y con una inocuidad a toda prueba”, destacó.

¿Dónde se pueden conseguir los productos de Alma Mercedina?

“En Buenos Aires tenemos una cooperativa de consumo llamada Sumak donde se venden. También tenemos a Alimentos Cooperativos donde pueden encontrarlos y del mismo modo los pueden adquirir en algunos de los nodos que tiene la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT)”, respondió la dirigente.

Como productora de frutas, Bustos aseguró que le mejoró la ecuación de agregar valor. “Aún seguimos conformando la cooperativa y eso lleva mucho capital a cuestas; si digo que vivo de la cooperativa miento, pero sí se ven adelantos y se vislumbra un buen futuro. El proyecto es viable y sustentable porque estamos agregando valor local”, enfatizó.

Todos los fines de semana, y sobre todo en invierno, poco o mucho, en Alma Mercedina hay un ingreso. Al estar habilitada la sala todo el año, eso les permite varias bocas de expendio para colocar sus productos, los cuales ya se encuentran registrados, de modo tal que pueden ser vendidos en Mercedes y en todo el país.

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Los Rolls Royce de la zanahoria: Un histórico empaque de Luján ahora vende esa verdura envasada y lista para consumir http://wi631525.ferozo.com/los-rolls-royce-de-la-zanahoria-un-historico-empaque-de-lujan-ahora-vende-esa-verdura-envasada-y-lista-para-consumir/ Mon, 19 Jul 2021 14:30:12 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=73550 La marca de automóviles Rolls Royce convoca a pensar en algo que cotiza mucho en un mercado exclusivo. No es el caso de nuestros protagonistas de hoy, el matrimonio entre Carlos Rols y Victoria Rossi, que como chiste se hacen llamar los “Rols Rossi”. El clima de trabajo en el lavadero y empaque de zanahorias […]

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La marca de automóviles Rolls Royce convoca a pensar en algo que cotiza mucho en un mercado exclusivo. No es el caso de nuestros protagonistas de hoy, el matrimonio entre Carlos Rols y Victoria Rossi, que como chiste se hacen llamar los “Rols Rossi”. El clima de trabajo en el lavadero y empaque de zanahorias que dirigen en el partido de Luján está lejos de parecer cosa de elites y ricachones. Aquí nada es suntuoso y se traspira fuerte desde hace décadas para proveer de zanahoria a la ciudad de Buenos Aires y su interminable conurbano.

Nos cuenta Victoria, que en realidad se llama María Victoria y comparte el nombre María con todas las mujeres de su familia, que todo comenzó con una genial idea de su abuelo Saturnino Rossi, un tradicional inmigrante que se dedicaba a la producción de verduras.

Parece ser que en los años 50, algún burócrata de turno decidió que no podían ingresar a Buenos Aires las hojas de las plantas que no fueran comestibles. Los productores de remolacha zafaron porque también son aprovechables las hojas que coronan ese tubérculo. Pero los de zanahoria no, pues sus hojas no tienen destino gastronómico. Hasta ese momento las zanahorias se cosechaban a mano y se vendían con su vestimenta verde. Pero a partir de esa decisión fue necesario cortarla. Bugs Bunny lo lamentaría siempre.

Mientras todos los demás quinteros dejaron de hacer zanahorias para eludir esta complejidad, la idea de Saturnino fue especializarse justamente en producir y comercializar esa zanahoria. Así nació la empresa SM Alimentos, que son las iniciales de Santa María, por todas las Marías que hay en la familia Rossi. Su planta de empaque está ubicada a metros de la Ruta 7, cerca de la localidad de Cortinez, en Luján.

Mirá la entrevista con Victoria Rossi y Carlos Rols:

El lavadero y empaque montado por Don Saturnino fue un acierto. Pero como la producción de zanahoria comenzó a escasear en la región -donde los suelos no son los mejores para ese particular cultivo-, muy pronto la familia tuvo que salir a buscar la hortaliza en otras zonas productoras. Roberto Rossi, el padre de Victoria, fue clave en ese proceso e incursionó en la producción en Santa Fe, Mendoza y otras provincias.

Hoy continúan proveyéndose de zanahorias con varios productores asociados de diferentes provincias. Eso les permite tener oferta disponible durante todo el año y no parar nunca la planta de empaque, donde trabajan más de treinta personas de  forma permanente. Reciben un camión por día y entonces procesa cerca de 30 toneladas.

¿Qué hace un lavadero y empaque de zanahorias? Recibe la hortaliza sucia del campo (que ya se cosecha mecánicamente y llega sin las hojas) y primero la lava. En SM tienen un sistema de “hydro pooler” que es único en el país, que las enfría en agua a cero grados, lo que permite estirar mucho más tiempo la vida útil de ese fruto. Luego las zanahorias se clasifican por tamaño y se embolsan para el mercado mayorista. Las ventas de SM se orientan al Mercado Central de Buenos Aires, pero también a supermercados.

Cuando Victoria y Carlos tomaron el mando de la empresa familiar decidieron darle una vuelta más de tuerca. Por eso, al lado de la línea de empaque tradicional montaron un área limpia para procesar zanahorias y poder incorporar procesos para otras verduras. Es decir, apostaron por el famoso valor agregado para no depender tanto de la oscilación de los precios en el mercado en fresco.

Así comenzaron a desarrollar una serie de productos listos para cocinar y consumir, como bandejitas de  ensaladas con diversas verduras, donde la zanahoria rallada sigue siendo el ingrediente principal. Una de sus estrellas son unas zanahorias “baby”, peladas y cortadas bien parejitas, que son embolsadas en un empaque especial llamado “cooking bag”, que permite cocinarlas directo en una olla de agua hirviendo o en el horno microondas. En esa línea ya incorporaron otros productos, como batata, zapallo o remolacha.

Cuando Bichos de Campo visitó el lugar improvisamos una serie de fotos caseras con este tipo de productos terminados. Son serán un Rolls Royce, pero se le parecen bastante.

 

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