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La entrada El veganismo ilustrado: Para el nutricionista Juan Esteche, “hay evidencia científica de que la proteína animal daña la salud pero muchos profesionales desoyen a la ciencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Juan considera (y lo avala con bibliografía científica) que comer carnes y lácteos es malo para la salud y un sufrimiento innecesario para los seres que proveen estos productos. En esta entrevista explica todo y da fundamentos. Se sugiere leer suspendiendo, por un rato, el juicio.

-En una investigación realizada por usted y una colega concluyen que la proteína animal se relaciona con patologías como el síndrome metabólico (presión arterial y azúcar elevadas, niveles anormales de colesterol), osteoporosis, enfermedad renal, alergias y cáncer. ¿Hay evidencia científica?
-Sí, y mucha. Desde hace décadas sabemos que la gran cantidad de grasas saturadas y colesterol de los productos de origen animal son uno de los grandes responsables de la epidemia de enfermedades crónicas, pero poco se habla de los perjuicios de la proteína animal en muchas de estas patologías. La excesiva cantidad de ciertos aminoácidos ejerce efectos no deseados tanto en las células del páncreas como en células renales. Todo médico sabe que ante una falla en los riñones lo primero que hay que restringir es la proteína animal, porque nada le da más trabajo.
-¿Y los lácteos, qué papel juegan?
-Generan alergias y no son la mejor forma de prevenir la osteoporosis.
-¿Cómo?
-La caseína, proteína de la leche de vaca, es el alérgeno alimentario número 1 a nivel mundial (le siguen la proteína del huevo, del pescado y de los mariscos). En cuanto a osteoporosis, resulta que el mejor factor para prevenirla es un mayor consumo de frutas y verduras y no de lácteos. Y hay más: en varios estudios en animales se ha demostrado que la caseína aumenta la síntesis de colesterol, independientemente de la grasa que contenga ese lácteo a la vez que tampoco permite la absorción de los beneficiosos antioxidantes vegetales. También la caseína, cuando representaba el 20% del total de las calorías consumidas, promovía el crecimiento tumoral (cáncer de hígado) en ratones. Eso no ocurría con proteína vegetal. La proteína animal aumenta una hormona de crecimiento llamada IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1) que se asocia al crecimiento y propagación de las células cancerígenas.
-Pero si esto es así, ¿por qué se sigue diciendo que comer carnes y lácteos es indispensable para la salud humana?
-Son varios factores. El primero es que toda la evidencia científica de los perjuicios de las carnes, lácteos y huevos aún no ha llegado a las universidades; de hecho lo que aquí expongo es una recopilación minuciosa que no he obtenido en ninguno de los contenidos de mi carrera de Nutrición. El segundo es que muchos médicos y nutricionistas, luego de concluir sus estudios, no se han actualizado sobre los avances científicos en la nutrición basada en plantas. Y esto se debe al poco interés en ampliar sus conocimientos y no querer salir de su “zona de confort”.
–¿Entonces, es una creencia antigua?
-Hoy es un hecho irrefutable que no es la proteína animal lo esencial sino los aminoácidos, presentes todos en el mundo vegetal pero muchos profesionales de la salud desoyen a la ciencia cuando ésta pone en tela de juicio sus hábitos y placeres gastronómicos. El otro factor por lo cual la verdad no sale a la luz son los enormes intereses económicos del agronegocio (ganadería y cultivo de soja y maíz transgénicos) y de las empresas (industrias cárnicas y lácteas entre otras) que dependen de sus productos, para perpetuar un consumo que deja enormes ganancias pero en detrimento de la salud humana, del cuidado del planeta[viii] y de la vida de decenas de miles de millones de animales.

-¿Esto quiere decir entonces que se puede tener una alimentación basada en plantas y hongos y estar sanos?
-Así es. Lo dice la declaración de la Academia de Nutrición y Dietética de los Estados Unidos, el organismo que reúne a más de 100.000 profesionales de la salud y que además está replicada por todos los organismos de nutrición del mundo, incluida la Sociedad Argentina de Nutrición. Esta alimentación, bien planificada y llevada de manera responsable, es apta para cualquier etapa del ciclo de la vida del ser humano, o sea, desde que nacemos hasta el último día de nuestras vidas, incluyendo la lactancia o embarazo, y cumpliendo con el requerimiento de deportistas. No sólo se estará sano, sino que esta alimentación es capaz de prevenir, controlar y REVERTIR muchas enfermedades crónicas, hoy tratadas tradicionalmente con medicamentos.
-Entonces hay que cuestionar esto de que “las proteínas de alta calidad son de origen animal”
-Hay que cuestionarlo totalmente. ¿Proteínas de alta calidad para quién? Para carnívoros estrictos, seguro. Cuando los científicos a mediados del siglo pasado llegaron a esa definición, lo hicieron bajo el paradigma antiguo de que era esencial la proteína animal y que incluso era algo “natural” tomar leche de otra especie. Entonces cometieron el error de comparar dos proteínas que no tenían por qué compararse. Ante esta lógica de ranking de proteínas (la lidera la animal porque tiene todos los aminoácidos esenciales elevados) entonces deberíamos decirle a todas las especies herbívoras que consuman carnes, lácteos o huevos que es mucho mejor que el pasto, frutas u hojas que están comiendo. Todos los aminoácidos esenciales se encuentran en la proteína vegetal, por eso la definición de “incompleta” es incorrecta. Sería incompleta si le faltara alguno.
-¿Por qué cree que genera irritación el veganismo?
-Esto es otra cosa. El veganismo no es una dieta sino una postura ética que se opone a cualquier tipo de explotación animal y lo que ocurre es que todo lo desconocido causa rechazo. Todo lo que ponga en tela de juicio nuestras costumbres y tradiciones nos molesta, así somos los humanos. Luego de esa etapa puede venir la burla, y por último, la aceptación. No es una moda ni dieta. Lo demuestra el crecimiento exponencial de esta población cada año, gracias a que accedió a la total información.
-¿Nos puede explicar esto de que “la mejor fuente de proteína para el humano sería entonces la carne humana” si pensamos que la similitud de una proteína animal con la humana es el parámetro más importante de un alimento para nuestro crecimiento?
-Los humanos somos animales, con lo cual, la proteína de cualquier animal es muy similar a la nuestra. Eso hizo pensar a los científicos que para construir músculos, o todo lo que implique crecimiento y desarrollo, debíamos consumir la proteína más similar a la nuestra. Por eso hago la irónica analogía con la carne humana: ninguna será más parecida ¡pero así no funciona nuestro organismo! Tal como los toros, elefantes, monos y tantos otros animales que no comen otros animales, los humanos combinamos aminoácidos de diferentes vegetales para construir nuestras propias proteínas. La clave es consumir suficientes vegetales y variados. Si un aminoácido está algo bajo en un vegetal, en otro ese aminoácido estará más elevado.
-¿Y un consumo mínimo de carnes sí puede ser beneficioso para la salud?
-Si sabemos que un consumo diario de medio kilogramo de carne, quesos o huevos hace daño ¿por qué entonces deberíamos pensar que 100 gramos hacen bien? En todo caso deberíamos decir que hace menos daño. Si yo les dijera que si toman un vaso entero de veneno sería letal, ¿tomarían solo algunos tragos? ¡Por supuesto que no! Lo entendemos con un vaso de veneno pero no con ciertos “alimentos”. El daño que causan los alimentos de origen animal es crónico, por lo que el deterioro de nuestros órganos es lento y gradual pero en unos años comienzan a padecerse con signos y síntomas muy claros como hipertensión, hipercolesterol, diabetes 2, infartos, ACV y muchas veces cáncer.
–Usted dice: las costumbres y tradiciones no pueden primar por sobre la biología y la ciencia. ¿A qué se refiere?
-Las costumbres y tradiciones son decisiones culturales, por tal motivo pueden no tener el más mínimo sustento biológico. Y así lo demuestra el daño que sufre nuestro cuerpo por comer alimentos que están muy arraigados a nuestras costumbres e impuesto también por nuestro “sistema”. Cuando por primera vez el ser humano consumió carnes, lo hizo por un caso extremo de supervivencia, por hambre, porque si no mataba moría, ¿o cómo se imaginan que fue la situación que llevó a la primera vez (hace sólo 8.000 años) que un humano se arrodilló debajo de un animal de casi media tonelada para quitarle y beberle su leche? ¡Lo hizo por hambre! Hoy esta práctica no tiene ningún sentido. Podemos disponer de todos los grupos de vegetales para llevar una alimentación completa durante todo el año.
¿Es el ser humano “naturalmente” vegano? Acá vas a encontrar la respuesta
–¿Qué nos puede decir de la famosa vitamina B12?
-Que es la única que se debe suplementar en una dieta vegana. No es una falla de la dieta en sí sino de nuestro alejamiento de la naturaleza, ya que esta vitamina la fabrican las bacterias de la tierra y el agua, y hoy hemos perdido ese natural contacto con ellas a la hora de alimentarnos: ya no arrancamos con nuestras manos la fruta del árbol o la hoja del suelo, con muchísimas partículas de tierra y bacterias, y las llevamos a la boca con nuestros dedos para alimentarnos. Por eso el precio que debemos pagar por “civilizarnos” es el de suplementar la B12. ¡Y es muy económica! Solo $40 por semana. Muchos animales de consumo que pasan sus vidas encerrados (feedlots, megagranjas), además de recibir vacunas, antibióticos y hormonas, también reciben la vitamina B12, si no enfermarían.
-¿Qué buscan las personas que buscan su asesoramiento de nutricionista vegano?
-Se acercan a mí personas que quieren un cambio radical en sus vidas, ya sea para mejorar su salud o porque han comprendido que cuidar el ambiente o respetar a los animales es algo que amerita el cambio. Son personas que están siendo conscientes de una realidad que no veían tiempo atrás. Una realidad que el sistema les había ocultado y negado.
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]]>La entrada La Unión Vegana Argentina denunció que el etiquetado que se quiere implementar para los productos basados en plantas es un ataque al veganismo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué ocurrió? Desde la Secretaria de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional de la Nación se presentó un proyecto para regular el etiquetado de los productos considerados veganos, y la UVA denunció que esa iniciativa es una maniobra para “prohibir el veganismo en Argentina” (sic).
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El proyecto en cuestión indica que el término “vegano” queda reservado para los productos que “no contengan ingredientes de origen animal y/o sus derivados (incluidos los aditivos y coadyuvantes)”. Hasta aquí, nada raro.
Pero la iniciativa también determina que “será incompatible” la declaración de producto vegano “cuando la empresa declare ante la Autoridad Sanitaria que, aun habiendo aplicado las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), existe la posibilidad de contaminación accidental durante el proceso de elaboración de alguno de los alérgenos de origen animal”.
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Desde UVA sostienen que ese párrafo es controversial porque el veganismo, como posición ética y filosófica que rige un estilo de vida, nada tiene que ver con cuestiones sanitarias, bromatológicas o médicas, y le hecho de establecer como obligación la declaración de una posible “contaminación cruzada” con derivados de origen animal podría desincentivar a la industria elaboradora de alimentos veganos.

“Están pidiendo algo que es impracticable porque si esto fuera posible, tanto las certificaciones a nivel mundial como la norma ISO lo tendrían como algo usual y no es así. Los empresarios deben cuidar las buenas prácticas de manufactura. La CONAL se metió en algo que no le corresponde porque la autoridad sanitaria no aplica con el veganismo, que es una posición ética, y no tiene nada que ver con riesgos sanitarios”, dijo a Bichos de Campo Manuel Martí, presidente de la Unión Vegana Argentina.
Contrario a lo que podría llegar a pensarse sobre el intento de la CONAL de lograr una mayor transparencia en los ingredientes de los productos, y asegurar de esa forma que ninguna persona vegana consuma algo con derivados de origen animal, desde el veganismo el proyecto fue interpretado como la implementación de un requerimiento que ninguna empresa del rubro alimenticio podrá cumplir, lo que derivará en una traba para la producción de productos veganos.
“Ni siquiera los que tengan plantas de producción exclusivas para productos veganos podrían asegurar que la materia prima que ingrese a su planta no tenga trazas”, señaló la UVA en un comunicado. Por eso elevaron un pedido para que estos productos sean rotulados bajo “estándares internacionales como los de la Norma ISO V 23.662 de Francia, los Criterios de V-Label de Suiza o los Criterios de la Vegan Society de Reino Unido, entre otros”.

“¿Cómo se va a involucrar el Estado sino controla los agrotóxicos que hay en las frutas y verduras? Cada vez que va al Mercado Central todas superan los límites permitidos y eso sí que es peligroso, la gente se muere, es un veneno. Acá no estamos hablando de ningún veneno, simplemente se está hablando de que puede haber trazas que son involuntarias, que no hacen falta para producir. Si ahora la CONAL es vegana y se pone la camiseta de que no tiene que haber ninguna traza de origen animal, bueno, bienvenido sea, pero que dejen trabajar a la gente”, afirmó Martí.
El proyecto en cuestión tiene otro párrafo que también fue cuestionado: “En los rótulos de estos productos no se podrá hacer referencia a alimentos de origen animal con identidad definida establecida en el presente Código (Alimentario Argentino), ni tampoco utilizar términos o nombres de fantasía que hagan alusión a los mismos”
La intención, según lo mencionado por Martí, es que productos como las “leches y carnes vegetales” no puedan llevar esos nombres en tanto que no son realmente productos a base de leche y carne.
Si bien desde la UVA se indicó que eso no representa un peligro, ya que se podrían sustituir esos nombres, se tomaron el trabajo de refutar el argumento por medio del uso de las definiciones del diccionario de la Real Academia Española.
“El término carne, además de las de origen animal, dice lo siguiente: ‘parte de un fruto o de un tubérculo, generalmente blanca, que está bajo la cáscara o la piel’. Y del término leche, además de las de origen animal, dice ‘jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas’”.
El proyecto aún no ha sido publicado en el Boletín Oficial, por lo que está vigente , y desde la UVA realizaron un llamamiento público para lograr una versión alternativa de la iniciativa.
La entrada La Unión Vegana Argentina denunció que el etiquetado que se quiere implementar para los productos basados en plantas es un ataque al veganismo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada María será Becerra, pero parece que de vacas no sabe casi nada: Jóvenes del agro corrigen a la popular cantante e influencer se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dice otra página especializada en el origen de los apellidos que “Becerra” proviene del gallego y español, y hace referencia a “una persona altamente-energética, de becerra ‘vaca joven’, ‘vaca’. También puede haber sido un nombre ocupacional metonímico para un vaquero”.
Llama la atención entonces que a pesar de ser Becerra, María no entienda casi nada de vacas.
El 6 de agosto María grabó en sus redes sociales una larga diatriba en contra de la lechería como actividad productiva, donde denuncia la explotación de las vacas lecheras y llega a afirmar que en las fábricas lácteas está permitida la recepción de leche “con pus y sangre” de tan común que es que sufran estos animales.
“No dejen que nos sigan vendiendo esta mierda. Los seres humanos no necesitamos leche de otras especies. No se crean que ser vegano es lo más caro del mundo porque es mentira, y lo digo yo que soy vegana”, define.
Las cosas dichas por esta influencer no resultan noticia: hay muchas personas que desde las corrientes veganas despotrican contra las formas modernas de producción ganadera y les endilgan las peores culpas de la historia.
Tampoco es noticia que María no le haya hecho honor a su apellido Becerra.
La noticia es que le hayan salido a responder y a marcarles sus errores otro grupo de jóvenes: los del Ateneo de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Los chicos acusaron a la cantante juvenil de poner las redes sociales “al servicio de la ignorancia” y de “esparcir mitos falsos para que los repitan millones”.
https://twitter.com/AteneoSRA/status/1424173076229537795?s=20
“Usualmente las cosas no son tan simples (y menos si son explicadas por quienes no son profesionales). La vergüenza debería pararnos antes de hablar desde el desconocimiento y sin tecnicismos”, retrucan los jóvenes productores, que lo primero que corrigen a María es que “la enorme mayoría de las vacas lecheras en nuestro país se crían a campo. El ordeñe solo les roba entre 5 y 10 minutos de su día cada 12 horas. María, las vacas no viven encerradas ni en un espacio donde no entran paradas...”
“¿Se inseminan? Si! Es lo que permite mantenernos a la vanguardia, facilitando la constante mejora genética que, junto con el bienestar animal, aumenta la productividad y brinda un alimento MUY completo a una población creciente (y en Argentina, altamente desnutrida)”, agregan los pibes de la SRA.
“¡¿Matar al ternero?! NO. Es más, el ternero, durante toda su crianza en guachera, sigue consumiendo leche. La madre produce en promedio 20 litros, pero el ternero solo puede consumir hasta 7”, remarcan.
También acusan a María becerra de repetir una gran mentira al decir que a los terneros “se los lleva directo al frigorífico”.
https://twitter.com/ferguerrab/status/1423997144512532482?s=20
En esta explicación, los jóvenes del campo observan que la cantante “cree que es una tortura para la vaca su ordeñe”. Pero de inmediato le repreguntas qué pasa si no ordeñamos la vaca. “Ahí si se lastiman sus ubres y aumenta la probabilidad de generarse MASTITIS (como a cualquier mujer). Te aseguramos que no querés que pase eso”, le apuntan.
El Ateneo SRA también define que es “enormemente falso que haya pus y sangre en la leche: es rechazada si tiene un porcentaje de células somáticas alto. Además, luego del ordeñe la leche se pasteuriza para garantizar un estándar más alto de calidad y salubridad”, recuerdan.
“En el afán de querer ver al productor de alimentos como el enemigo, es importante contar que lo que más le importa es el bienestar animal. Tener un animal estresado a la larga es menor producción. Sería antiético. No somos salvajes, somos productores”, se defienden los pibes del agro. Y añaden que “la desinformación es peligrosa: todos estos mitos terminan siendo perjudiciales para la salud. La leche es fundamental para el crecimiento y desarrollo de las personas (y en especial de los chicos): aporta variedad de nutrientes, reduce riesgo de osteoporosis y desnutrición”.
Y no tienen temor de romper lanzas con quien podría ser la ídola de muchos de ellos. Respetan la decisión de Becerra de ser vegana pero… “Cada cual es libre de consumir lo que quiera. Pero difundir falsedades sólo te convierte en mentiroso”, le recuerdan.
La entrada María será Becerra, pero parece que de vacas no sabe casi nada: Jóvenes del agro corrigen a la popular cantante e influencer se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Julián Gariglio hizo un clic mental y convenció a sus padres de pasar a agroecología parte del campo familiar: “Tanto hablé del tema que por cansancio me dieron un lote” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Sí, estoy pasándome a la agroecología hace ya tres años”, cuenta de forma pausada. “Este cambio comenzó con un proceso de toma de conciencia y de forma de ver el mundo, que arrancó cuando conocí el reiki, la meditación y las Flores de Bach, terapias que me ayudaron a hacer el gran cambio que necesitaba hacer”.

Julián dice que “antes” sólo le interesaba lo material y tenía una vida que en el fondo no le gustaba pero que no sabía cómo dejar. Dice que él mismo tenía otras conductas que no era buenas y que todo iba de mal en peor hasta que llegó a tocar fondo.
“Por suerte un día conocí a personas que trabajaban su espiritualidad y sentí que el camino era por ahí, con las técnicas que mencioné antes y así fue”, recuerda. “Pero el gran cambio para mí fue en 2017, cuando dejé de comer carne y rápidamente noté que percibía todo diferente, por ejemplo, tenía una mayor sensibilidad y fui capaz de valorar a todos los seres vivientes, desde microorganismo de la tierra que uno no ve pero que igual está hasta una vaca”.
Por ese entonces Julián escuchó hablar por primera vez de la agroecología, su hermano mayor (ingeniero agrónomo) le habló de la red RENAMA y ahí comenzó a ver videos y a informarse: la semillita de producir de otra manera había prendido en su espíritu.

“En septiembre de ese mismo año dejé la casa que alquilaba para irme al campo a una casa de mis bisabuelos, que estaba abandonada desde hacía 30 años, y lo primero que hice fue pedir a la familia que me cediera un lote de ese campo para dejarlo como reserva natural”, detalla. “En 2018 después mostrar a mis padres muuuchos videos de Eduardo Cerda y de la Renama pude convencerlos de que me dieran la oportunidad de hacer un lote de agroecología”.
“Mi familia creía que lo de la agroecología era algo que solo se hacía en campos ´especiales´ con condiciones climáticas especiales y no quería saber nada, entonces tuve que insistir mucho y convencerlos mostrándoles evidencia de que era algo que sí se podía hacer y que funcionada. Tanto hablé del tema que, por cansancio, me dieron un lote”, cuenta entre risas.
Julián tuvo el asesoramiento Agustín Barbera y Martín Zamora de la Chacra Experimental de Barrow de INTA y cuenta que a varios de los productores convencionales vecinos les llamo la atención pero sólo le dijeron: “Ah estás haciendo agricultura como se hacía antes”, aunque él trata de explicarles que no es exactamente lo mismo que “antes”. Pero hay quien escucha y quién no.
“Cuando uno se pasa a la agroecología prácticamente se cambia por completo la forma de preparar un lote para sembrar; por ejemplo se requirió de un esfuerzo bastante grande a nivel humando de estar muchas horas arriba del tractor pasando una disco… pero con mucha felicidad”, enfatiza .
Al poco tiempo este joven productor de 28 años comenzó a formar parte de un Grupo de Cambio Rural de Agroecología, lo cual considera fundamental porque al ser un equipo van aprendiendo unos de otros.
“Esto tiene mucho de cambio mental”, asevera Julián. “Antes me parecía mucho más práctico y rápido que fumigaran en 40 minutos un lote y ahora me subo 2 días al tractor para hacer un lote con las herramientas que tengo. Primero cambie la forma de ver la vida y valorar la tierra que no es nuestra sino que nosotros somos parte de ella y ella nos da sin reclamar y sin esperar nada a cambio y creo que es nuestra obligación cuidarla y valorarla. Nosotros somos un ser vivo más, no somos los creadores la tierra”.

Julián remarca que desde se filosofía de vida es importante hacer un cambio en la alimentación, porque “cambiando la alimentación cambiamos nosotros”, es por eso que además de dejar de comer carne también cocina saludable, cuando puede, y está atento a lo que ingiere.
“Por las experiencias de otros y por lo que me había contado mi abuelo sabía que no era imposible pero sí que sería todo un desafío porque uno sale de un esquema fácil y predecible a un esquema cambiante donde hay que hacer un seguimiento constante de los lotes, es por eso, me parece, que todavía hay tanta resistencia a hacer el cambio a producir sin agroquímicos”.
Hoy en estas 350 hectáreas se produce trigo, soja no modificada genéticamente y avena con vicia; este año sumó trigo sarraceno por primera vez “y anduvo bastante bien para lo que es la zona y lo que fue el verano”.
Sus padres cambiaron completamente su mirada sobre la agroecología y están muy contentos con los resultados. “Esto es una alegría para todos porque estamos produciendo alimentos sanos y eso te deja la conciencia tranquila”, resume.
“Es que cuando cambié mi vida cambió mi forma de ver mi entorno: Tomé conciencia de la cantidad de millones de litros de agroquímicos que mundialmente se aplican en la tierra, matando el ecosistema natural y afectando todo.

A futuro me gustaría llegar a ser un productor orgánico y “mientras tanto apunto a lograr un ecosistema estable en mis hectáreas, es decir recuperar hongos benéficos, bacterias e insectos que desaparecieron debido a los agroquímicos”.
“Hoy sigo cometiendo muchos errores pero también estoy aprendiendo mucho; esto es el día a día. El anteaño hice un lote de maíz y mi idea era tirarle avena y vicia al voleo, pero no funcionó porque dejé pasar muchos días entre la semilla y el escardillo, y además por la poca cantidad de kilos que usé. En cambio este año sí funcionó, lo hice mejor y me ayudó el clima, así que estoy contento”.
La entrada Julián Gariglio hizo un clic mental y convenció a sus padres de pasar a agroecología parte del campo familiar: “Tanto hablé del tema que por cansancio me dieron un lote” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Buenos Aires era la capital de un país ganadero: La Legislatura porteña aprobó adherir a la campaña global “Lunes sin Carne” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La iniciativa, que había sido impulsada por la Unión Vegana Argentina, fue presentada en el recinto legislativo por la diputada Mercedes de las Casas, integrante del PRO y presidenta de la Comisión de Ambiente. El proyecto llevaba el número de Expediente 171-D-21. Y como no produjo debate entre los legisladores, no sufrió cambios respecto del original.
Y el original decía que para la Ciudad de Buenos Aires ahora será de interés ambiental la campaña mundial “Lunes Sin Carne” impulsada por Sid Lerner en 2003 y retomada por Paul McCartney en 2009, que “tiene como objetivo concientizar acerca del impacto ambiental que genera el excesivo consumo de carne”.
“Lunes Sin Carne (Meat Free Monday en inglés) es una campaña internacional sin fines de lucro que alienta a las personas a no comer ningún tipo de carne los días lunes. El objetivo de la misma no es instaurar el vegetarianismo o veganismo, sino que nos invita a dar un pequeño paso para frenar el cambio climático, conservar los recursos naturales y mejorar nuestra salud al tener una dieta a base de plantas al menos un día a la semana”, se explica en los fundamentos.
En realidad, es un tema muy discutido el de la responsabilidad de la ganadería en las emisiones de Gas4es del Efecto Invernadero (GEI). Es decir, está probado claramente que las emisiones de metano de los bovinos y otros animales existen y son perjudiciales. Pero todavía se debe mensurar en esa huella el efecto positivo que podría tener la ganadería extensiva como la que se practica generalmente en la Argentina, donde las grandes praderas cumplen un rol como sumideros de Carbono.

Por otro lado, es frecuente que las organizaciones ambientalistas del Hemisferio Norte meneen la responsabilidad de la ganadería en el calentamiento global atribuyéndole ser la mayor responsable de las emisiones, omitiendo que en realidad la principales emisoras de GEI son las actividades antrópicas, con el transporte a la cabeza y la quema de hidrocarburos. Pero este discurso es muy funcionar a los intereses de los países europeos, que se han convertido en importadores de alimentos (en especial carnes) y cada vez imponen más exigencias ambientales a sus proveedores.
La legisladora del PRO porteño, en los considerandos, cita un viejo estudio de la FAO que ya fue refutado en muchas ocasiones, La Larga Sombra del ganado”, para afirmar que “la industria de la carne es la mayor generadora de gases de efecto invernadero: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y amoníaco”.
“Además, asegura que dicha industria es la principal causa de deforestación para crear pastizales y cultivos forrajeros, dado que la ganadería utiliza el 30% de la superficie terrestre. También es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64% del amoníaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida”, afirma la diputada.
Por eso ha sido discutido por muchos científicos. Porque existe debate, es que en la capital de la Argentina la discusión sobre la iniciativa “Lunes sin Carne” hubiera merecido más espacio.
En principio, la iniciativa internacional estaba más vinculada a los daños que la ingesta exagerada de carne podía provocar en la salud de las personas. En 2003, el publicista Sid Lerner recuperó esta campaña para prevenir enfermedades vinculadas con el excesivo consumo de carne. Nada mejor para la Argentina, que tiene los niveles de consumo de carne vacuna más elevados del mundo, con unos 50 kilos anuales por habitante.
Pero desde 2009, según recuerda el proyecto aprobado en la Legislatura porteña, el ex Beatle “Paul McCartney y sus hijas Mary y Stella han tomado la iniciativa y llevan adelante la campaña, transmitiendo dicho mensaje en sus giras musicales por todo el mundo”.
En enero de este año, el músico inglés le envió una carta al presidente Alberto Fernández la adhesión de la Argentina a esta iniciativa global. Pero fue una legisladora del PRO, prácticamente sin discusión, la que impulsó la primera iniciativa concreta en la Argentina.
La entrada Buenos Aires era la capital de un país ganadero: La Legislatura porteña aprobó adherir a la campaña global “Lunes sin Carne” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Es el ser humano “naturalmente” vegano? Acá vas a encontrar la respuesta se publicó primero en Bichos de Campo.
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En muchas ocasiones hemos escuchado hablar de cómo el veganismo puede salvar al planeta. Y por qué es importante que nos volquemos en forma drástica y urgente a esa práctica para poder sostener la vida en la tierra. En una nota anterior para Bichos de Campo he discutido por qué muchas afirmaciones de este movimiento son falsas. Pero hoy quiero detenerme en otro dilema interesante: ¿son los seres humanos “naturalmente” veganos? Es decir, ¿están fisiológicamente aptos para el veganismo en todas las etapas de su vida?
Empecemos por el principio. El ser humano es, por definición, un animal omnívoro porque es capaz de digerir vegetales y carnes. De hecho, el consumo de carne parece haber sido central en el desarrollo de los primeros homínidos. Tal es el caso de Homo erectus, cuyo desarrollo evolutivo puede ser explicado por el cambio de dieta. Homo erectus se diferenciaba sustancialmente de otros homínidos debido a que presentaba un cerebro más grande, dientes y músculos masticatorios más pequeños, menor fuerza de mordida y un estómago más pequeño que el de sus antecesores.
El consumo de carne y el uso de herramientas parecen haber sido claves para lograr esos cambios. Esto se debe a que la carne presenta mayor concentración energética que los vegetales y requiere menos tiempo de masticación que éstos. Si la dieta de H. erectus incorporaba 1/3 de carne, esto significaba dos millones menos de ciclos de masticación (13%) al año y un 15% menos fuerza masticatoria comparados con una dieta de vegetales. Comer carne permitió entonces liberar energía para desarrollar el cerebro. El cerebro humano es una máquina complejísima que consume entre 350-450 kcal/día. Eso equivale al 20-25% del requerimiento de un adulto.
En los niños de 5 a 6 años de edad, el cerebro puede ser responsable del 60% del total de la energía requerida. Para que el ser humano primitivo haya tenido oportunidad de desarrollar su cerebro, fue necesario desviar una gran cantidad de energía. Esto se logró consumiendo carne, usando utensilios y, más tarde, cocinando los alimentos. Como consecuencia, nuestro aparato digestivo se achicó y nuestro cerebro se agrandó. Gracias a esos (y otros procesos), hoy somos Homo sapiens.
Ahora quiero invitarlos a pensar un poco en anatomía comparada. ¿En cuánto se parece un ser humano (omnívoro por naturaleza) y un rumiante (especialista en digerir celulosa, indigestible para el hombre)?
Digamos que en poco. Una vaca tiene varios “estómagos”. Para el caso de una vaca lechera de 550 kilogramos, el retículo-rúmen tiene un peso de 12 kilogramos, el omaso de 6 kilos y el abomaso de otros 3 kilos. El peso total de esos “estómagos” (21 kilogramos) equivale al 4% del peso vivo total del animal. Gracias al tamaño gigantesco de su aparato digestivo, esa vaca es capaz de comer el equivalente al 10-15% de su peso vivo (50-75 kg) de alimento por día. La razón de semejante ingesta y de esos “estómagos” tiene que ver con que la celulosa (un componente mayoritario en la pared celular vegetal y la molécula biológica más abundante de la tierra) es una molécula de difícil digestión y de bajo valor nutricional. Y requiere, por eso, de intermediarios (bacterias) para ser degradada y aprovechada por el rumiante.
La fermentación bacteriana ocurre mayormente en el retículo-rumen y el omaso. La comida que llega allí alimenta primero a billones de bacterias y protozoos capaces de degradar, entre otros compuestos, a la celulosa. La degradación de esos compuestos resulta en la liberación de ácidos grasos volátiles que servirán como fuente de energía para el rumiante.
El abomaso libera enzimas similares a las de otros animales monogástricos como el hombre. Por eso, la digestión en un rumiante es mayormente de tipo bacteriana: son las bacterias las que descomponen el alimento y liberan compuestos que luego son utilizados por el rumiante.
Ahora analicemos qué pasa con el ser humano. Homo sapiens tiene solo un estómago. Su peso promedio en un adulto es de 150 gramos. Considerando un peso adulto promedio de 75 kilogramos, el estómago es solo el 0,2% del peso vivo. ¡Esto es 20 veces menos que el de una vaca! Esto se asocia a su historia evolutiva. Homo sapiens desciende de los primates, que eran omnívoros. Comer animales, como ya mencionamos, les permitió destinar energía a satisfacer un cerebro hambriento y permitió el giro evolutivo que dio origen al hombre moderno. Asimismo, la digestión en el ser humano es mayormente enzimática (no hay bacterias que digieran alimento como en los rumiantes). De allí que ningún ser humano sea capaz de digerir celulosa.
Entonces, ¿es el ser humano naturalmente vegano? La evidencia científica indica que no. Somos omnívoros por naturaleza y nuestro sistema digestivo así lo indica. Asimismo, la dieta vegana debe ser supervisada por un profesional de la salud para evitar carencias que deriven en problemas serios de salud, particularmente en infantes. Y es una dieta no aconsejada para niños en activo crecimiento por la Sociedad Argentina de Pediatría y otras asociaciones similares de los principales países del mundo. Además, en un país con 50% de niños por debajo de la línea de pobreza y con serias carencias nutricionales, resulta paradigmático que se proponga el veganismo como una alternativa “saludable”. Entonces, ¿por qué no abogar por una dieta equilibrada que responda a nuestra fisiología digestiva?
Referencias bibliográficas
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]]>“Me comentó que Paul McCartney era vegano, y le dije que si me toca Blackbird en el despacho no como más carne. Es la máxima aproximación que tengo con los veganos”, recordó el presidente en una entrevista.

Lo cierto es que ahora el ex Beatle, si bien no accedió a brindarle un concierto personalizado a Alberto, aprovechó la hendija para tratar de sumar a la Argentina a la iniciativa global “Lunes sin carne”, que es impulsada por el movimiento vegano internacional. Lo contó la propia UVA en un comunicado: McCartney envió un correo a Alberto, sin música, donde le hizo concretamente el pedido.
“La esencia de la carta que Paul McCartney le escribió al Presidente de la Nación está centrada en la campaña internacional MFM Meat Free Monday o Lunes Sin Carne, en español”, informó la organización. El mail comienza haciendo referencia que sus amigos de Lunes Sin Carne Argentina le habían comentado el interés que él había mostrado sobre esa iniciativa global.
“Pero si yo solo le dije que me tocara Blackbird”, debe estar pensando Alberto en este momento.
En la carta, informa el sitio agropecuario Tranquera, Paul le cuenta a Fernández sobre los antecedentes de la campaña y las razones que la impulsan, cuáles son elos supuestos impactos de la ganadería y su incidencia en la emisión de los GEI gases de efecto invernadero (un tema muy controversial), sobre los recursos mundiales afectados por esa industria y también el vínculo que tiene el uso y la explotación de los animales con la pandemia que justamente hoy le toca vivir al mundo.
El ex Beatle también le informó al Presidente que la campaña internacional “Lunes sin carne” está en 40 países, incluso en la Argentina, donde es impulsada por la UVA. También le dio ejemplos de ciudades de todo el mundo que se han adherido y que tienen iniciativas a favor del veganismo: por ejemplo, que han establecido el Lunes Sin Carne en escuelas y dependencias públicas.
“Desde la UVA Union Vegana Argentina, como representantes de Meat Free Monday en Argentina estamos muy satisfechos por haber cumplido con la exitosa gestión de haber facilitado el contacto entre el Presidente de la Nación y Paul McCartney. Esperamos que el Gobierno acceda a implementar los Lunes Sin Carne en Argentina”, expresaron los veganos en su comunicado.
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]]>-Usted afirma que hay que ser veganxs cuanto antes. ¿Por qué?
-Para salvar el Planeta. Hay que impedir que la temperatura siga aumentando para frenar de una vez el calentamiento global. Y comer animales es dañino para el ambiente porque la industria de la carne es la más contaminante.
-¿Hay pruebas contundentes de eso?
-Sí. Por ejemplo el informe que publicó la FAO en 2006 y que se llama “La Larga Sombra del Ganado”. También hay otros estudios, como los de WorldWacht o los del IPCC (Comité Intergubernamental por el Cambio Climático): todos dicen claramente que la industria de la carne es la mayor responsable de la emisión de GEI gases de efecto invernadero que son los que provocan el calentamiento global que desemboca en el cambio climático.
-Desde el sector agropecuario le pueden decir: “¿No les da culpa la cantidad de ganaderos pobres y medianos que afectan con su prédica antiganado?”.
-Es que no es una prédica antiganado, es una prédica profuturo, porque si no se deja de comer carne va a seguir la deforestación, el uso de agrotóxicos para forrajeras y el derroche de agua. Además, según la ciencia, si no se toman medidas inmediatas, la extinción de nuestra raza puede ser irreversible y mucho antes de lo que nos imaginemos.

-¿Y qué hay que hacer?
-El sector ganadero podría estar pensando en reconvertirse en vez de enojarse, victimizarse y ponerse violento, porque la gente está dejando de comer animales. Los ganaderos deberían tomar conciencia de lo que generan y cambiar, dejar de matar y contaminar y convertir sus producciones en fábricas de carnes vegetales, algo que va a suceder tarde o temprano. Pero sería muy bueno para todos, sobre todo para el Planeta y para todos los que dependen de esa industria, que lo hicieran cuanto antes.
-¿Cree que si la mayoría fuera vegana se evitarían virus como el Covid?
-Claro. Si todo el mundo fuera vegano, se evitarían todas las transmisiones de virus de los animales a los humanos por comerlos o usarlos, algo que viene sucediendo desde hace mucho. Hoy es el Covid19 por comer pangolín, en 2012 fue el MERS por comer camellos, en 2009 la gripe porcina, en 2003 la gripe aviar, en 1996 la vaca loca y así.
-¿Cuántos veganxs hay en Argentina?
-El 9% de la población es vegana y vegetariana. Es la cifra que surgió de la investigación sobre veganismo que encargamos a Kantar, una de las consultoras más prestigiosas del mundo.
-¿A qué se debe que haya cada vez más veganxs en un país como este?
-A una toma de conciencia de lo que está ocurriendo en el mundo, de lo que les sucede a los animales, al planeta y a la salud. Las personas se están dando cuenta de lo terrible que es la matanza y el uso de los animales, ya sea para alimentación, para vestimenta, para experimentación, para entretenimiento y para cualquier cosa; se está tomando conciencia de que es algo innecesario y por lo tanto, que se puede evitar. Además, la ciencia médica empieza a reconocer algo que venía ocultando: los beneficios de alimentarse sólo con vegetales.

-Entonces, ¿ser veganx es para no contribuir al sufrimiento animal ni a la contaminación ambiental y para tener mejor salud?
-Puede haber varios motivos, depende de cada persona. Pero sea cual sea, hay que ser veganos cuanto antes para tratar de salvar el Planeta.
–¿Y qué se responde al argumento de “cada uno tiene que comer lo que quiere”?
-Que cada uno coma lo que quiera sería lo correcto si eso no influyera en nadie ni en nada, pero no es así. Hoy la comida, si se trata de carne, tiene una incidencia negativa en el ambiente por lo tanto no es correcto que cada uno coma lo que quiera, porque los que comen carne están incidiendo en el aumento de la temperatura del planeta, que es lo que genera el cambio climático. Es decir: son los responsables, a través de la demanda de esa comida, de que el calentamiento global siga en aumento.
-El veganismo suele provocar reacciones intensas, muchas veces de ira. ¿Por qué?
-Porque muestra lo tremendo que es comer carne, lo que les sucede a los animales, al Planeta y a la salud. Y las personas que lo hacen se sienten cómplices de todo lo que produce su decisión y como no pueden justificar su accionar, no pueden o no quieren cambiar, se enojan con quienes les muestran esa otra realidad, una realidad de la que ellos son responsables.
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