Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
verduras de hoja – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Fri, 03 Sep 2021 15:30:45 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png verduras de hoja – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La huerta del abuelo y el oficio del padre convencieron a Damián Scelza de producir en hidroponia. La llegada de sus hijos, a hacerlo sin agroquímicos y con agua de lluvia http://wi631525.ferozo.com/la-huerta-del-abuelo-y-el-oficio-del-padre-convencieron-a-damian-scelza-de-producir-en-hidroponia-la-llegada-de-sus-hijos-a-hacerlo-sin-agroquimicos-y-con-agua-de-lluvia/ Sun, 20 Jun 2021 13:05:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=70415 A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: […]

La entrada La huerta del abuelo y el oficio del padre convencieron a Damián Scelza de producir en hidroponia. La llegada de sus hijos, a hacerlo sin agroquímicos y con agua de lluvia se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
A Damián Scelza no le sobraban conocimientos cuando arrancó a producir verduras bajo la hidroponia, el sistema productivo que cambia el sustrato tierra por agua. Por el contrario, él solo había estudiado algo de ingeniería industrial. Para para todo lo demás fue autodidacta, como muchos en ese nuevo subsector productivo. Autodidacta no quiere decir improvisado: “Estudié mucho antes de lanzarme a un proyecto que fuera mi sostén y una vez lanzado me di cuenta de que mucho estudio no me servía sino la práctica y la experiencia”.

Su emprendimiento se llama Cultivos Hidropónicos La Viva Vida. Queda en Cañuelas.

Antes de lanzarse a la aventura de producir alimentos, Damián era vendedor y trabajaba en una empresa de distribución en la zona sur del AMBA. Hoy recuerda: “Ganaba bien y era una actividad que me gustaba, pero en un momento empecé a pasarla mal y empecé a evaluar qué me pasaba. Estudié coaching y me preguntaron qué me gustaría hacer si tuviera resuelta mi vida y no tuviera que trabajar. Me enojaba no poder responder la pregunta. Ahí comencé a conectar con la huerta, con mi abuelo, con el orgullo de su producción. Mi papá es herrero y también usa las manos para trabajar y era algo que a mi me encanta. Había algo que me decía que tenía que hacer algo más”, explicará a la distancia.

Mirá la entrevista a Damián Schelza:

Scelza primero quiso instalar una dietética, peor luego pensó que era más de lo mismo. Por eso se puso a hurgar en lo que era la acuaponia. “Ahí conocí la acuicultura, la fusión de peces con plantas… Hasta que llegué a la hidroponia”, cuenta su derrotero hacia la vida productiva.

El primer curso que hizo sobre hidroponia, muy básico,  le permitió modificar una cascada en su propia casa, a la cual le agregó tubos de PVC: fue su primer sistema hidropónico. A la distancia hoy se ríe porque “ahí me salió mucho de lo que podía salir muy mal pero la curiosidad me llevó a investigar y ver como lo solucionaba. Comíamos cosas diferentes, frescas y raras en casa”, recuerda.

Convertirse en padre -hoy tiene un hijo de tres añoñs y una pequeña beba de solo dos meses- le cambió por completo la perspectiva, porque ya dejaba de estar en juego solo lo que comía él sino también su descendencia. “Ese momento me marcó con la decisión de incursionar en la hidroponia, para comer mejor y más sano. Mi filosofía es que si algo no lo puede comer mi hijo, entonces no te lo vendo”, ratifica dos años después.

“Mi proyecto hoy tiene una mirada nueva en producción y comercialización, con foco en la eficacia, la tecnología, la sanidad del cultivo, el aprovechamiento de recursos como el agua y una huella de carbono baja”, describe absolutamente consciente de lo que hace. Su invernadero, de unos 1000 metros cuadrados, tiene el sistema de piletas y no el más difundido NFT (de cañerías donde circula permanentemente el agua) porque este sistema es muy dependiente de la luz eléctrica. En Cañuelas, donde finalmente se instaló, sufría gran cantidad de cortes del suministro. “En enero, en 3 o 4 horas sin luz, podés perder toda tu camada productiva”. alerta.

Entonces es en piletas de unos pocos centímetros de profundidad en dónde las plantas reposan y crecen, raíces en el agua y hojas de gran aspecto que flotan sobre placas de telgopor agujereadas simétricamente. Los nutrientes que las plantas necesita se colocan en el agua, que se oxigena como una pecera, y se miden con regularidad, pues son el alimento de las plantas. “Yo acá mido 3 veces por semana y corregimos una vez por semana si hace falta. Nivelamos PH y soluciones nutritivas”, dice Damián.

Scelza destaca una de las cosas en que no muestra flexibilidad: su sistema se alimenta solamente con agua de lluvia, que es recogida cuando cae directamente sobre la cobertura plástica del invernadero. “Tenemos que estar pendientes del tiempo para llenar el estanque e ingresarlo al sistema”, explica.

Otro detalle que pensó estratégicamente es la profundidad de las piletas. “Nuestras piletas tienen aproximadamente 30 centímetros de alto con lo cual yo sé que ya con 15 centímetros se puede producir lechuga, el agua restante me sirve de buffer de temperatura, lo que da más estabilidad al sistema”, define.

Eso le permite pasar bien el invierno. “En esta etapa donde arrancamos con temperatura de 8 grados, midiendo la pileta tenemos 14 o 15 grados. Durante la noche el agua está mucho más caliente que el ambiente, entonces me va liberando temperatura, durante el día esa temperatura se absorbe y tengo más estabilidad dentro del invernadero”, amplía el emprendedor.

¿Agroquímicos? Nada. Ni en las peores circunstancias. Es algo que se prometió no hacer cuando fue padre.

“Nosotros usamos jabón potásico, aceite de nim, prevención manual, y si tenemos que tirar, tiramos. Lo que es insectos y plagas, tratamos de mantener mucho espacio de prevención. Las mallas antiáfidas nos sirven para que no ingresen plagas. Luego, en algunas lechugas hay pulgones, y no es que vamos a combatirlos sino que se venden así”, relata Damián.

Esta estrategia ha tenido sus costos, pues en enero pasado ingresó un hongo a las piletas que se llevó puesta gran parte de la producción. Pero Scelza se mantuvo impasible y no apeló a los fungicidas. Finalmente logró combatirlo con una bacteria positiva llamada Bacillus Subtilis, que es un probiótico.

Actualmente en este emprendimiento de Cañuelas se produce lechuga mantecosa, francesa y morada; también radicheta, y ya están en etapa de prueba con rúcula. Pero, inquieto, Damián comenzó también a instalar unas camas de piedra donde “pudimos hacer otros productos, con otros requerimientos”.

“El desafío es abrir la cantidad de artículos para sostener la oferta y la logística. Por eso en esta última etapa hicimos eneldo, cilantro, perejil, pak choi, nira, tomates de diferentes variedades y remolacha”, enumera.

“La experiencia en tomate fue muy novedosa porque la hicimos sobre carbón, algo que está al alcance de cualquiera. Buscamos variedades raras para tener una diferenciación en el mercado y defender mejor nuestro producto. Pero lo que buscamos más que nada son variedades resistentes a las plagas que no necesiten mucha mano de obra atrás y a las que no tengamos que echarle nada”, explica. Y agrega: “Quizás tengamos rindes más bajos pero sosteniendo esta filosofía de un producto de calidad, con sabor y libre de pesticidas”.

-Vos eras vendedor… ¿Te resultó sencillo vender las verduras de un emprendimiento hidropónico?

-En la primera etapa no sabíamos cómo hacerlo y tampoco nadie sabía lo que era, las posibilidades de consumo eran difíciles. Entonces agarramos unos tubos de PVC, los llenamos de agua y pusimos las lechugas dentro, llevándolos como exhibidores a las verdulerías. Mostramos el sistema para que la gente lo conociera y me di cuenta que impactaba mucho más la mirada hacia la lechuga que hacia el sistema. La veían y el impulso de comer eso que estaba rico generaba la venta. Ahí le pusimos una bolsa para conservarla y embellecerla y buscamos que fue visible para que la gente preguntara. Nuestro canal de venta es el canal orgánico o agroecológico y verdulerías donde me interesa generar una relación. Si el verdulero valora el producto lo va a ofrecer. Se busca esa sinergia.

-¿Y cuál sería tu principal consejo para aquellos que quieren emprender un caminoi parecido?

-Lo que hice que me salió bien fue seguir haciendo las cosas después de que me salieron mal. Persistir a pesar del error.

 

 

La entrada La huerta del abuelo y el oficio del padre convencieron a Damián Scelza de producir en hidroponia. La llegada de sus hijos, a hacerlo sin agroquímicos y con agua de lluvia se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Una visita a Vequa, donde las lechugas y rúculas crecen flotando sobre una enorme pileta y se cosechan con palos y cuerdas http://wi631525.ferozo.com/una-visita-a-vequa-donde-las-lechugas-y-ruculas-crecen-flotando-sobre-una-enorme-pileta-y-se-cosechan-con-palos-y-cuerdas/ Mon, 03 May 2021 15:11:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65624 Cuando ingresamos a los enormes invernaderos donde se producen las verduras de hoja de Vequa, en General Rodríguez, estaban en plena cosecha de rúcula. No hay que imaginarse a nadie agachado sobre el surco, cortando planta por planta, para entender el proceso. Los cosechadores tiraban de unas cuerdas o empujaban con largos palos para acercar […]

La entrada Una visita a Vequa, donde las lechugas y rúculas crecen flotando sobre una enorme pileta y se cosechan con palos y cuerdas se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Cuando ingresamos a los enormes invernaderos donde se producen las verduras de hoja de Vequa, en General Rodríguez, estaban en plena cosecha de rúcula.

No hay que imaginarse a nadie agachado sobre el surco, cortando planta por planta, para entender el proceso. Los cosechadores tiraban de unas cuerdas o empujaban con largos palos para acercar hacia ellos a cientos de plantas ubicadas sobre unas plataformas que flotaban sobre el agua. Luego tomaban uno por uno esos módulos y con suma facilidad los depositaban en un canal contiguo, donde también circulaba el agua. Desde allí, el trencito de rúculas navegaba directamente hacia la sala de empaque y en pocos minutos se armaban los paquetes, listos para salir al mercado.

Vequa es uno de los emprendimientos hidropónicos más ambiciosos de los que hay en Argentina. Lo armaron en 2018 dos agrónomos, Gustavo Marcos y Donald Mc Gillivray, que se cansaron de producir a cientos de kilómetros lechugas y otras hojas verdes para proveer a Buenos Aires. Se cansaron de renegar no solo de las distancias. También de las contingencias climáticas a las que está expuesta la producción convencional. Y a la dificultad creciente de conseguir mano de obra.

Luego de un concienzudo análisis de las diferentes opciones, el sistema que eligieron estos agrónomos para hacer hidroponia es diferente al tradicional del agua que circula por caños. Ellos montaron un invernadero con 12 mil metros cuadrados de piletas. No da para nada, apenas mojarse las patas. Tienen solo 24 centímetros de profundidad. Sobre esas piletas crecen robustas las verduras de hoja.

Mirá la entrevista con Gustavo Marcos_

En una visita de Bichos de Campo a ese novedoso establecimiento. inaugurado en 2018 y visitado en aquella ocasión por el ex presidente Mauricio Macri, Marcos nos mostró cómo es el sistema que utilizan con grandes ventajas respecto del convencional: las plantas se colocan sobre una plataforma flotante con agujeros (la densidad de estas perforaciones varían según el cultivo que vaya a realizarse). De ese modo, las raíces de cada planta quedan sumergidas en el agua, que se enriquece con los nutrientes exactos que necesitan para crecer. El agua no se cambia, pues es un circuito cerrado en el que circula.

Una lechuga tarda 70 días en crecer. Una rúcula menos, de 27 a 40 días dependiendo de la estación (en invierno le cuesta más, como a todos). No es que se logren tasas de crecimiento más rápidas que las de las verduras de hoja sembradas en la tierra, pero sí resulta todo mucho más práctico. Lo único tradicional es el arranque, con pequeños plantines que al adquirir un tamaño adecuado son trasplantados en las piletas.

En Aqua hacen varias lechugas diferentes, rúcula, espinaca, albahaca y la nueva promesa de las verduras de hoja, el kale. Las placas van avanzando en las enormes pilates al ritmo en que las plantas van creciendo. Arrancan desde el fondo más chiquitas y a medida que se acercan al frente del invernadero, por donde pasa el canal, van acercándose a su tamaño comercial. Por eso el final del proceso es muy sencillo: los paneles se acercan con una cuerda o con largos palos hasta el “cosechero”.

Como dijimos, nos tocó presenciar la cosecha de rúcula. Las planchas se colocan en el canal que las sube hasta la sala de empaque. ¿Qué proceso las esperará del otro lado? No hay gran misterio. Hay una rápida selección y las plantas de rúcula se envasan rápidamente dentro de una bolsa: la raíz queda dentro, las hojas relucientes se escapan para tentar a la clientela. De ese modo, se conservan frescas bastante más tiempo que las que se arrancan de la tierra.

La firma que produce las verduras Vequa se llama Aqua Float y ya está presente en varias cadenas de supermercados y verdulerías.

El emprendimiento hidropónico que logró una ‘selfie’ con Macri

La entrada Una visita a Vequa, donde las lechugas y rúculas crecen flotando sobre una enorme pileta y se cosechan con palos y cuerdas se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Carlos y Gabriela comenzaron a hacer hidroponia casi de casualidad y ahora son expertos: “Acá las plantas están en un spa, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra” http://wi631525.ferozo.com/carlos-y-gabriela-comenzaron-a-hacer-hidroponia-casi-de-casualidad-y-ahora-son-expertos-aca-las-plantas-estan-en-un-spa-no-se-estresan-y-crecen-40-mas-rapido-que-en-tierra/ Sat, 01 May 2021 12:50:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65599 Inspirado por uno de sus hijos que un día le dijo “esto es lo que viene”, Carlos Lisanti y su compañera Gabriela “La Colo” decidieron poner manos a la obra e incursionar en un terreno que desconocían: la hidroponia. Hace unos años fundaron en la localidad bonaerense de Pablo Nogués un emprendimiento llamado Del agua […]

La entrada Carlos y Gabriela comenzaron a hacer hidroponia casi de casualidad y ahora son expertos: “Acá las plantas están en un spa, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Inspirado por uno de sus hijos que un día le dijo “esto es lo que viene”, Carlos Lisanti y su compañera Gabriela “La Colo” decidieron poner manos a la obra e incursionar en un terreno que desconocían: la hidroponia. Hace unos años fundaron en la localidad bonaerense de Pablo Nogués un emprendimiento llamado Del agua venimos. Allí producen todo tipo de verduras de hoja y además hace un par de cosas insolentes: logran un mix de especies en el mismo espacio, y también cosechan y venden las plantas en dos estadíos previos: micro (apenas más que un brote) y baby (a mitad de camino).

Carlos era contador y no tenía nada que ver con la agricultura. Pero junto a su familia conformó en mayo del 2016 el que define como “el primer establecimiento de cultivo hidropónico de hortalizas libres de agroquímicos y de calidad premium en Buenos Aires”. El invernadero tiene 900 metros cuadrados repletos de tuberías agujereadas por donde circulan el agua y los nutrientes. Lisanti agregó que ellos siembran siguiendo el calendario biodinámico, que no usan productos químicos y que producen unas 18 mil plantas a una velocidad asombrosa.

¿Por qué tanta velocidad? “Acá las plantas están como en un spa, reciben el alimento exacto a la hora indicada, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra y son mucho más sabrosas al no utilizar agroquímicos”, resalta Lisanti a Bichos de Campo mientras invita a la recorrida por su invernadero.

Mirá la entrevista completa:

Como dijimos, antes de arrancar con este proyecto el conocimiento de Lisanti sobre el tema era cero, literal. Pero Ramiro comentó de un proyecto que estaba haciendo un amigo suyo en Australia y ese fue el puntapié que llevó a la familia a capacitarse en hidroponia para replicar aquel modelo en Argentina.

“A raíz de haber hablado con colegas amigos que ya hacían hidroponia, pensamos que el mejor sistema a utilizar era el de NFT, que es un sistema cerrado de agua con pasaje de nutrientes, donde ésta circula por unos perfiles o caños rectangulares, para lo cual se requiere de una bomba superior que te eleve el agua hasta la parte superior de la mesada. Luego se trabaja todo en gravedad y con caídas, pero con retorno al tanque de origen, lo que te permite ahorrar hasta el 90% del agua”, describe.

La Colo, su esposa, es la especialista en saber qué sembrar en el invernadero; por ahora tienen 16 variedades de verduras de hoja y además obtienen mezclas de variedades reunidas en un mismo casillero de las tuberías, de modo que cuendo cosechan ya tienen el mix adecuado.

“Iniciamos con cosas básicas como lechuga, radicheta, berro o kale, pero también empezamos a conseguir semillas de distintas coles chinas (como mizuna, pak choi, hakusai), entre otras que no se consiguen acá y fue así como logramos hacer un mix de todas esas variedades en una misma planta, para lograr que la ensalada verde no sea desabrida”, explica Lisanti.

Realizar manejos agronómicos hechos en pequeñas superficies y con tiempos acelerados. Eso es hacer hidroponia para Lisanti. “La mayor densidad por metro cuadrado y la mayor rapidez en el crecimiento nos permiten sectorizar ciertas partes del cultivo y experimentar qué mix conviene hacer y cuál sale mejor al mercado y qué es lo que la gente va demandando”, manifiesta.

Aunque su escala productiva actual no les permite llegar con flujo de mercadería a supermercados y cadenas comerciales muy grandes, Lisanti logró conseguir distintos circuitos comerciales como restaurantes, dietéticas y almacenes orgánicos. Los consumidores que husmean por allí “ya se están mentalizando en que esa guarnición que acompañe el plato sea sana y rica”, asegura.

La inversión para cultivar bajo hidroponia es grande, avisa Carlos. Se requieren invernaderos, media sombra, extractores que mantengan la humedad y la temperatura bajo control, sensores en los tanques que midan el alimento que reciben las plantas y que mantengan su PH nivelado y la dependencia de la electricidad ya que hay que alimentar a las bombas que mueven el agua.

En cuanto a las semillas, Lisanti lamenta que aquí no haya buena calidad y deban importarlas. “Tristemente debo decir que el 100% son importadas porque acá no hay semillas nacionales de un nivel de calidad en cuanto a poder germinativo. Todo lo que ves acá es de origen holandés, italiano, norteamericano y brasilero, países que están mas avanzados en semillas hibridas”.

“No es algo masivo la hidroponia aún en Argentina pero hay mucho interés y se dictan muchos cursos para aprender a hacer un mini sistema hidropónico porque ahí ,en donde tengas cuatro metros cuadrados y cuatro horas de sol podés hacerlo”, concluye Lisanti.

En Del Agua Venimos integran una red de organizaciones que se ocupan por el cuidado del medio ambiente, adoptando las reglas de ahorro de energía, consumo responsable de agua y separación de residuos reciclables.

Incluso utilizan bolsas de empaque de sus productos 100% biodegradables y confeccionadas a base de almidón de maíz, recolectan el agua de lluvia, realizan compostaje con desechos orgánicos y emplean las 3R de la ecología: Reducir – Reutilizar – Reciclar.

La entrada Carlos y Gabriela comenzaron a hacer hidroponia casi de casualidad y ahora son expertos: “Acá las plantas están en un spa, no se estresan y crecen 40% más rápido que en tierra” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Wilmer Díaz produce con hidroponia 5 veces más que en un planteo convencional y ahorrando 90% de agua: “En Youtube parece fácil, pero esto es 100% trabajo” http://wi631525.ferozo.com/wilmer-diaz-produce-con-hidroponia-5-veces-mas-que-en-un-planteo-convencional-y-ahorrando-90-de-agua-en-youtube-parece-facil-pero-esto-es-100-trabajo/ Thu, 29 Apr 2021 11:58:46 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=65512 Wilmer Díaz es un ingeniero agrónomo nacido en Bolivia que en el año 2000 vino a la Argentina “con un brazo detrás y otro delante”, como él mismo define. Soñaba con fundar su propio proyecto hidropónico porque ya en su país había tenido una experiencia previa, produciendo frutillas. Pero no pudo hacerlo hasta muchos años […]

La entrada Wilmer Díaz produce con hidroponia 5 veces más que en un planteo convencional y ahorrando 90% de agua: “En Youtube parece fácil, pero esto es 100% trabajo” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Wilmer Díaz es un ingeniero agrónomo nacido en Bolivia que en el año 2000 vino a la Argentina “con un brazo detrás y otro delante”, como él mismo define. Soñaba con fundar su propio proyecto hidropónico porque ya en su país había tenido una experiencia previa, produciendo frutillas. Pero no pudo hacerlo hasta muchos años después. Finalmente en 2017 logró comenzar a  hacerlo en “El Campito”, en un predio de solo 3 hectáreas ubicado en Presidente Derqui, en el conurbano de Buenos Aire. Allí produce hasta 5 veces más de verduras de hoja de lo que se produciría en campo convencional. Y ahorrando el 90% del agua.

Díaz cuenta que arrancar con la hidroponia le llevó 7 años de preparación. En el emprendimiento utiliza la llamada tecnología NFT (del inglés (Nutrient Film Technique), una técnica que hace recircular el agua dentro de cañerías que van regando las plantas y conducen hasta ella los nutrientes necesarios para que crezcan sanas. Pero el caso de Wilmer es notable porque él mismo fue solucionando -con mucho conocimiento y sobre todo ingenio- los problemas que se le presentaban.

Un escollo, el principal, era la calidad del agua. Díaz aclaró que gracias a esa tecnología NFT se ahorra mucho recurso en el proceso de cultivo. “Mientras un productor utiliza 100 litros de agua en un sistema de producción convencional aquí usamos 10 litros, y asimismo la recirculamos, o sea que ahorramos el 90% de volumen de agua utilizada para la misma superficie”, resaltó a Bichos de Campo.

Mirá la entrevista completa realizada a Wilmer Díaz:

Pero ahorrar el agua no solucionaba las cosas: “Notamos que acá había muy mala agua y te doy un dato: la cantidad de sodio en el agua de pozo está en un punto máximo de donde te pueden declarar no apto para agricultura”, describió.

Dado que la calidad del agua de pozo era mala, Díaz comenzó a utilizar dos variantes para utilizarla: por un lado recolecta el agua de lluvia que cae sobre los invernaderos y la junta en una pileta. Cuando esta dotación se le acaba comienza a filtrar el agua de pozo mediante una planta de ósmosis inversa, para quitar todos los elementos contaminantes que puedan estar disueltos en ese agua.

Díaz tiene claro que si se quiere emprender en hidroponia, una de las claves es pensar en la calidad de un recurso clave para el sistema: el agua. “Es lo más importante”, aseguró. Hoy logra producir en 3200 metros cuadrados pero su proyecto inmediato es lograr una ampliación para llegar a los 5800 metros cuadrados. Ya está construyendo esos nuevos galpones.

Pese a tener los conocimientos, hay algo más que frena la posibilidad de emprender en hidroponia y de crecer: el costo inicial es muy alto. “Es muy costoso entrar en esto; el metro cuadrado de cultivo hidropónico cuesta 35 dólares”, dimensionó. Indicó además que no hay fuentes de financiamiento adecuadas. “Es muy triste que el Gobierno no apoye ninguna unidad de producción de este tipo, que además son alimentos”, precisó.

¿Es saludable el cultivo hidropónico? Para responder a esa pregunta, Díaz citó a quien él considera el padre de la Hidroponia moderna, Howard M. Resh: “Es el cultivo más puro y orgánico del mundo. Una planta necesita 16 elementos puros para crecer, y nosotros le damos esos elementos a través de sales altamente solubles, en otras palabras, le damos sólo lo que necesita”, declaró.

El agrónomo explicó que en el proceso hidropónico no utilizan agroquímicos ni hay riesgos de contaminación por presencia de metales pesados en el agua y eso garantiza la salubridad a los cultivos que produce. A la vez, afirmó que hay un público cada vez más ávido por estos tipos de alimentos. “El público busca alimentarse de modo saludable y nosotros vamos detrás de ese mercado”, remarcó. Pero no le resultó fácil.

En efecto, el Wilmer mostró su mejor madera cuando tuvo que salir a vender sus verduras hidropónicas: como los mayoristas le querían pagar lo mismo que a cualquier productor convencional, se tomó el trabajo de acordar con las verdulerías que abastecen al público ABC1 de Pilar. Hoy esas verdulerías ubicadas estratégicamente cerca de los countries son sus principales clientes.

En El Campito se produce lechuga mantecosa, lechuga francesa, lechuga morada, rúcula, radicheta, kale y hasta berro, un cultivo tradicional que estaba dejando de consumirse porque tradicionalmente crecía en acequias, las cuales suelen estar contaminadas en Buenos Aires, y por eso acarreaba riesgos en su consumo. “Pero al hacer al berro bajo sistema hidropónico nos salteamos el inconveniente de que pueda sufrir contaminación y tenemos todo un público selecto que lo requiere”, indicó.

-¿Y es sencillo producir bajo sistema hidropónico?

-Si vas a Youtube, verás que todos tienen la fórmula mágica y en un video te enseñan a ser un empresario en 100 metros cuadrados, pero la realidad es que en esto tenés que estar metido al 100% de tu tiempo.

La entrada Wilmer Díaz produce con hidroponia 5 veces más que en un planteo convencional y ahorrando 90% de agua: “En Youtube parece fácil, pero esto es 100% trabajo” se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>