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La entrada ¿Qué son las chufas? José Manuel Rabanedo es el único que produce en el país este nutritivo cultivo que proviene de África y es muy popular en España se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Si buscamos la palabra “chufa” en un diccionario dentro de Argentina remitirá a burla, mofa, mentira. Pero también es un tubérculo, muy tradicional y apreciado en la península ibérica, con forma de nudo y que procede de las raíces de la juncia avellanada (Cyperus esculentus), llamada así por la forma de su fruto, parecido a la avellana, y con un interior blanco, harinoso y dulce.
Se dice que su origen proviene de la remota tierra de Chuf en la República de Sudán, continente africano. Y en efecto, ese país es el máximo productor de chufas, un cultivo que al hacerse exclusivamente manual trajo una serie de problemas por trabajo esclavo, sobre todo porque son las mujeres las que suelen llevarlo a cabo allí, y además porque es un cultivo que crece bajo tierra, lo que complejiza su cosecha.
En España, Valencia y Barcelona son el epicentro de la producción e industrialización de la chufa, dado que sus tierras poseen las características y las condiciones climáticas idóneas. En base a ella elaboran la famosa horchata valenciana, una leche que se obtiene del proceso de las chufas con agua y azúcar, que se toma fría o granizada y que cuenta con Denominación de Origen.
Claro está que la chufa no agota allí su única posibilidad de consumo, ya que también se la utiliza para elaborar aceite, harina con la que se pueden hacer galletas, bizcochos y tortitas, se la puede comer tostada como snack, puede usarse como base para elaborar mantequilla, crema untable, puede hidratarse para ser parte de rellenos y albóndigas y hasta ganó terreno en la industria cosmética.
En Argentina también hay una zona propicia para hacer chufas, el sur bonaerense, donde abundan los terrenos de textura franco arenosa de los que gusta más la chufa para su desarrollo.
Allí, entre los partidos de Villarino y Patagones, dentro del valle inferior del río Colorado, José Manuel Rabanedo, hijo directo de españoles, asegura que es el único productor de chufas en el país. “Empecé en 1999 con las chufas cuando trabajaba con una empresa en Bahía Blanca que las trajo de España. Su intención era elaborar la famosa horchata valenciana, y querían venderla congelada en confiterías, bares y heladerías”, relató Rabanedo a Bichos de Campo.
El técnico Agropecuario de 56 años de edad nació en Pedro Luro y contó que antes de llegar a las chufas hizo un año de agrimensura en la Universidad del Sur. Pero cuando vio que eso no lo llevaba por el camino que le gustaba, decidió volver al campo y allí trabajó durante 20 años haciendo frutillas.
“Comencé a hacer plantines de frutilla con una cooperativa para Coronda, Santa Fe. Luego pasé a hacer el cultivo por mis medios para destinar al mercado interno, hasta que aparecieron las chufas”, expresó Rabanedo.
-¿Qué te llevó a cambiar de frutillas a chufas, un cultivo poco o nunca explorado en Argentina?
-En que la mano de obra que requería la chufa era muy escasa, salvo en África donde lo hacen casi todas mujeres y a mano, lo cual está cuestionado. A mi me gustó la chufa porque su mano de obra era mecanizada en España. Entonces empecé a experimentar en el cultivo, su manejo y rendimientos. Pero sabía que no había interés aún en Argentina, porque no estaba el auge de las leches como ahora. Hasta que escuché de las chufas por una empresa de Bahía Blanca que quería traerlas. A ellos les comercializaba mis frutillas para que elaboraran una pulpa de jugo concentrado congelado, que era ideal para las confiterías y bares. Pero un día la empresa se fundió y en esa quiebra me arrastró a mi, porque no me cumplió el contrato ni me pagó la fruta que ya le había entregado.
-¿Y cómo llegó tu nexo con las chufas entonces?
-Es que esa misma empresa me había hecho un contrato para que yo hiciera unas seis hectáreas de chufas, y había exclusividad, es decir, yo no podía sembrar chufas por mi cuenta sino sólo para la empresa y a cambio esta me daría las maquinas e insumos para producir y cosechar. Pero no cumplieron con nada de lo acordado y fue así como empecé a contactar yo a las empresas españolas que la producían. Desde un par de firmas me pidieron que les mandara muestras de mis chufas. Yo apuntaba a las comercializadoras y a las centrales lecheras que son las que hacen la horchata en Valencia.
-¿Pudiste mandar muestras de tus chufas a España?
-Si, en el 2000 mandé un par de muestras, las evaluaron y me respondieron que aún mi producto no reunía la misma calidad que la chufa de España. Ese año produje 60 mil kilos y los perdí todos. Lo único que recuperé fueron semillas, con lo cual coseché un poco para mantenerlas y hacer las muestras para mandar a España porque si no la usas la semilla, después de 2 o 3 años pierde poder germinativo. En 2003 pude viajar a España, y me conecté con una empresa que era una de las mayoras productoras de leche envasada, se mostró interesada por mi producto y acordamos que me financiarían la experimentación de seis hectáreas en Argentina. Pero cuando volví al país me enfermé por el estrés que acumulé de la empresa anterior que me fundió. Entonces, aunque yo seguí manteniendo la semilla se congeló el interés por la chufa. Hasta que volví a sembrarla en 2011 y a través de la Cancillería di con una empresa llamada Tigernuts Traders de Valencia, la cual me pidió le entregara el cultivo pero orgánico.
-¿Y ahí empezó de vuelta tu viaje con las chufas entonces?
-Así es. Acá hacían cebolla certificada, pero con el tema del tipo de cambio estaban todos fundidos. Entonces llegué a un productor de Pradere que hacía zapallo para exportación y le alquilé cinco hectáreas para hacer la chufa orgánica y certificada. Sembré todo pero no tenía la maquina especial cosechadora que requiere un cultivo que está bajo tierra. Entonces me fui a España para conseguir la máquina. Había conseguido una usada a 17 mil euros. Cuando volví me encontré con que no podía mandar el dinero para comprarla, por las trabas en Argentina. Cuestión que me salía otros 17 mil euros traer la máquina. Era imposible y además tardaba mucho tiempo y yo tenía que cosecharla.
-Con todas estas trabas ¿No te dieron ganas de abandonar?
-No, terminé haciendo yo la maquina para cosechar las chufas. Me prestaron un galpón y empecé a ensamblar piezas que me hacían los torneros mientras fabricantes de España me pasaban los planos y me ayudaban en lo técnico. En dos meses hice la maquina y salí a probarla, y aunque había que hacerle algunas reformas coseché las cinco hectáreas, unos 60 mil kilos de los cuales pude lavar y limpiar 12 mil kilos que es lo que mandé a España como muestra en el año 2014. En paralelo viajé yo a España a recibir la devolución y cuando llegó la chufa, pasó todos los controles, me aceptaron la muestra y me pagaron. Decidí volver a Argentina para seguir sembrándola, pero el tipo de cambio no me favorecía para nada. La brecha cambiaria era del 70% a 80% y hasta llegó al 100%, con lo cual era inviable. Seguí produciendo dos años más y en 2017 mandé el ultimo contenedor a España. Habré mandados 3 contendedor, uno con 12 mil kilos, otro con 18 mil kilos y otro con 16 mil kilos.
-¿Recibiste financiación o alguna ayuda para emprender en las chufas?
-De Argentina nada. En España conseguí me prestaran algunos euros para hacer el proyecto y es al día de hoy que no pude devolverlos, pero estoy seguro que si pudiera volver a producirla saldaría ese monto. De hecho, tengo producción, tengo unos 18 mil kilos para mandar un contenedor más a España, pero no quiero mandarlo porque me sacan más de la mitad con el tipo de cambio entre gastos y retenciones, tenían el 6% pero hay que ver si ahora las sacaron. A mí me pagaban 50 centavos de euros el kilo de chufas, pero si yo pudiera haber exportado a precio lleno podría haber sacado unos 10 o hasta 12 mil euros por contenedor.
-¿Cómo es el ciclo del cultivo de chufa? ¿Necesitás mucho riego, sobre todo en tu zona?
-La chufa se siembra a fines de octubre en campo arenoso y se cosecha en mayo-junio cuando la planta se seca por las heladas, aunque también se podría cortar en verde y enfardar. Una vez cosechada, la chufa pierde entre un 40% a 50% de humedad y se convierte en un fruto seco. En realidad, es un tubérculo, pero tiene característica de nuez, por eso le dicen “nuez tigre” en inglés. Es conocida también como “almendra de tierra”. Acá en la zona necesita riego, pero menos que la cebolla que es el cultivo que más se hace. En lo que sí precisa agua la chufa es en el momento de el lavado, secado y acondicionamiento, procesos que realizo en una quinta en Villarino donde por suerte cuento con perforaciones.
La planta es herbácea, alcanza unos 40 a 50 centímetros de alto y tiene un sistema radicular rizomático, en el que se forman finalmente las chufas, con hojas basales y enteras. Las chufas pueden tener forma alargada o redondeada y tras ser extraídos los tubérculos, estos se lavan y son triturados. Cuando se cosecha, la chufa se almacena en bolsas rejillas como las de la cebolla, y ahí empieza el proceso de secado que puede durar un mes. En España ese mismo proceso de secado dura 3 meses porque hacen un secado más lento. Acá lo hacemos en menos tiempo y eso ayuda porque tenemos menos humedad que en Valencia. El secado es importante porque es el que luego incide en el gusto final que adquiera la chufa, la cual, al tener almidón, entre más lento el secado, vira a un sabor más dulce.

-¿Ves posibilidades de volcar las chufas al mercado interno?
-La realidad es que con las políticas del gobierno se está haciendo imposible exportar. No es que tenga cerrada la exportación pero no la hago porque es lo mismo que regalarle mi producción con todo lo que me sacan acá. Entonces estoy viendo de desarrollar un mercado interno para la chufa en Argentina, en la elaboración de bebidas en base a chufa o en apostar a la famosa horchata de chufa, aunque también se podría extraer con ella aceite o elaborar harina, venderla como fruto seco incluso. Hay una empresa en Luján que envasa leches vegetales como de almendras o quínoa, y con la cual estoy colaborando en lograr una bebida vegetal a base de chufa. En los próximos días probaremos el producto pero mientras tanto seguimos trabajando en su desarrollo. Para hacer 4 mil litros de bebida se destinan entre 800 y mil kilos de chufa. Este año no sembré, pero de hacerlo será en campo alquilado; primero quiero ver que el producto en el que estoy colaborando, funcione.
-¿Hay cultura en Argentina como para que prenda la horchata que se hace a base de chufas en España?
-Yo creo que si. Es cuestión de probar cosas distintas y darlas a conocer con sus bondades. En España se la consume fresca con un proceso de pasteurizado que no pasa de los 60 grados, y en ese caso se vende en botellas y te puede durar de 15 a 20 días. También se la vende en frío o granizada. Algunos la toman con limón o con canela. Hay muchas horchaterías incluso allí y algunas le agregan la palabra “heladería”. Si vas a Valencia y no tomás horchata es como que no estuviste en Valencia. La suelen acompañar con fartón, una especie de factura que mojan en la horchata. Es un dulce típico del municipio valenciano de Alboraya del tipo bollo alargado blando, dulce y absorbente que se moja en horchata. Si la calentás, al tener almidón se cuaja, con lo cual podés hacer un tipo postrecito, pero debe estar bien filtrada.

-¿Vos consumís la horchata a base de chufas? ¿Te gusta?
-Por supuesto. Yo la tomo sola, un poco más concentrada, y no le pongo azúcar porque ya es dulce. La tomo sola o con el café. Es lo más parecido a la leche de vaca. Remojo las chufas de 12 a 24 horas y luego pongo una taza de chufa y tres de agua y lo muelo con licuadora. Ahí se hace una especie de leche que colas con colador y guardás en heladera donde dura dos o tres días. Pasado ese tiempo se empieza a volver ácida porque se degrada el almidón. Pero también hay que valorar su aporte nutricional. Es rica en vitaminas C y E, minerales, antioxidantes, proteínas, Omega 9 y alto contenido en fibra y enzimas digestivas. Por eso es tan buena para el sistema gastrointestinal previniendo trastornos digestivos y favoreciendo la absorción de nutrientes.
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]]>La entrada Después no lloren por la cebolla: Desde el sur bonaerense, Luciano Príncipe advirtió que corre peligro la próxima siembra por la falta del agua para riego se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Para dar continuidad al tema, volvimos a consultar a Luciano Príncipe, presidente del Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado, la entidad que agrupa a los productores con derecho a riego con el agua del Río Colorado, dentro de una vasta zona ubicada entre las ciudades de Bahía Blanca y Viedma. Los denominados “regantes” son 1.350 productores dueños de lotes de 100 hectáreas.
La crisis allá sigue, más allá de que las recientes nevadas en la Cordillera habilitaron las ilusiones sobre una reversión de la crisis hídrica, que ya lleva una década. Príncipe contó que al inicio de la temporada 2020/21, la restricción del riego ya se hizo notar. “Este año perdimos los riegos pre siembra de trigo y cebada o de cebada con vicia y avena para hacer picado”, manifestó.
Pero el productor sobre todo advirtió que “corremos el riesgo de perder el cultivo de cebolla, que es el más importante porque es el que sustenta la actividad económica de la zona, ya que emplea mucho porcentaje de mano de obra. De hecho, de acá sale el grueso de la producción nacional y gran parte se exporta también a Brasil”.
Mirá la entrevista completa a Luciano Príncipe:
“Nos preocupa esto porque tememos que la crisis hídrica se transforme en una crisis social, para estas localidades que tienen un sistema de funcionamiento tan particular, porque la gente consume en la zona, el dinero se vuelca acá. Hoy un jornal de cebolla ronda los dos mil pesos por día, es decir, es mucha plata la que perderemos si no llegamos a sembrar la cebolla en septiembre”, resaltó Príncipe.
El presidente del Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado acentuó que “es necesario tener el agua a tiempo para no perder hectáreas de cebolla, la cual se suele sembrar el 1° de agosto en seco y luego se empieza a regar. El problema es que se estiró la ventana hasta luego del 20 de septiembre. Acá dependemos pura y exclusivamente del agua de riego, porque sino es inviable hacer el cultivo solo con lluvia”.
El problema es que históricamente la temporada de riego terminaba el 1° de mayo. “Pero este año la tuvimos que terminar un mes y medio antes, para poder tener una reserva de agua para esta temporada que arranca en agosto próximo. Y encima los cálculos que habíamos hecho de nieve que se iba a convertir en agua, más el agua del dique Casa de Piedra, resultaron menor a lo estimado”, indicó Luciano.
“Hoy estamos con caudales de 30 a 40 metros cúbicos que vienen de la montaña y llegan al dique, cuando históricamente eran el doble. Además, el agua viene con mala calidad, con una salinidad muy alta. El problema de acá en adelante es que tendremos el deshielo recién en noviembre y que el dique está en una cota extremadamente baja”, dijo en alusión a que se arrancaría mal con la campaña venidera.
Mirá el programa que Bichos de Campo dedicó a la crisis hídrica en el Valle Bonaerense del Río Colorado:
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]]>La entrada Ganan terreno las semillas híbridas para producir cebolla: Afirman que los rendimientos pueden crecer hasta 200% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Argentina es el país, después de Brasil, con mayor superficie destinada a este cultivo en América del Sur con una 15 mil hectáreas sembradas sobre todo en el sur bonaerense. El 50% de su producción se destina a la exportación. Un informe de la empresas Basf recuerda que “el sur de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra la mayor parte de la producción de cebolla del país, es considerada como una de las mejores zonas productivas del mundo”.
¿Y qué tiene que ver Basf con este sector? Ellos mismos lo explican: Desde 2012, su firma controlada Nunhems, que se dedica al negocio de semillas de hortalizas, impulsa una conversión en la producción de cebollas en el país a través de impulsar la siembra de semillas híbridas.
“Desde sus primeros ensayos en la Argentina, el objetivo de este nuevo tipo de producción fue ofrecerle al productor cebollero un conjunto tecnológico innovador que le brinde calidad y eficacia a su producción. De esta forma se puede producir más, a menor costo por kilo y con un manejo sustentable a través de la mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales”, explicó la compañía.

Hasta la irrupción de estos híbridos, “el 100% de la producción de cebollas en el país eran variedades comunes que se producían a bajo costo, generando un producto de baja calidad y productividad. Con la llegada de Nunhems, la superficie sembrada de cebollas hibridas está en continuo crecimiento, mientras que la superficie total cultivada en el país, va disminuyendo debido a que la semilla hibrida sumada al paquete tecnológico hace al agricultor más eficiente y competitivo en su comercialización”, destacó la empresa alemana.
Gerónimo Retamal, especialista en semillas vegetales de BASF, recordó que cuando el equipo de Nunhems llegó al país, el rendimiento de cebollas era muy bajo dado que el cultivo se realizaba con técnicas muy precarias.
Las semillas hibridas vienen con un paquete. Por un lado se deben utilizar máquinas de siembra de precisión. Y se incorporan tratamientos de las semillas con funguicidas e insecticidas a través de un pellet con el propósito de protegerlo de plagas y enfermedades, mejorar su homogeneidad, y posibilitar la siembra de precisión con máquinas de bajo costo. Para penetrar más en este negocio, Nunhems proporcionó las máquinas para la mejora en la siembra y emergencia de los cultivos.
También, de la mano de los híbridos, se incorporaron técnicas de riego por goteo. Según Basf, esto permitió mejorar un 90% de eficiencia en el uso del agua en comparación con otros sistemas de riego.
“Este paquete tecnológico genera un rendimiento tres veces mayor, de 35.000 a 100.000 kilos por hectárea. En cuanto al uso del agua, se observa una eficiencia 10 veces mayor, de 12 kgs/mm a 125 kgs/mm”, explicó Retamal.

Según el agrónomo, con estos aportes “incrementamos el valor de mercado de semillas, ahora el valor total de hectáreas es más alto. Actualmente, tenemos el 40% de valor de mercado de semillas en el país, siendo los líderes con 90% de participación en el mercado de híbridos. Estamos agregando valor, logrando mayor producción y mejorando la calidad para un mercado consumidor cada día más demandante”.
El informe empresario cita el caso de uno de sus clientes, Proarco Patagonia SA, una empresa dedicada a la producción y empaque de cebollas de Villalonga, provincia de Buenos Aires. Su representante, Pablo Ríos, explicó que con los híbridos se logra “mayor resistencia a factores como hongos y bacterias; y una mayor calidad en el producto expresada en kilogramos”.
“La cebolla híbrida se caracteriza por tener la cáscara deseada; un cuello más fino y chico que previene el ingreso de bacterias; y su precocidad para adelantar la cosecha de febrero a enero e impedir que se realice durante los períodos de lluvia”, elogió.
Al ser empacadores y exportadores, el productor comenta otra diferencia como la germinación homogénea: “Todas nacen en un mismo período, con un poder germinativo y vigor que permite que nazcan todas iguales y sin defectos. Con la tecnología de pellet, las máquinas de siembra neumática y el riego por goteo, colocamos las semillas a una distancia perfecta pudiendo calcular la cantidad exacta por metro, haciendo que un rendimiento promedio en la zona de 30.000 kilogramos, lo podamos llevar a 100.000 kilos, un 200% más”.
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]]>La entrada Pedro Sensini, de Villarino, vivió la gran crisis del ajo en los años 80 y teme que ahora se repita con la cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sensini tiene actualmente 65 años y pasó por aquella gran crisis que tiempo atrás soportaron los productores de ajo de la zona, y a partir de la cual el sur bonaerense pasó de ser una región ajera a una región cebollera: Recuerda Pedro que, como muchos otros, “los primeros pasos los di en Médanos, donde tuvimos crisis grandes con el ajo entres 1976 al 1986. Fueron diez años en los que migraron más de 500 productores desde la zona norte de Villarino”.
Luego de aquella crisis, “el ajo se trasladó a Mendoza, donde rendía mejor, y la cebolla presente en los mercados de Cuyo, se trasladó al sur de Buenos Aires, donde de 800 o 1.000 hectáreas por 1986/87. En este momento se están haciendo entre 12 y 14 mil hectáreas, lo que hizo que se instalaran muchas empresas de la región, y también de Brasil. La cebolla forma parte del equipo de soldados de la producción para traer divisas a nuestro país”, explicó Sensini.
La zona sur bonaerense se hizo cebollera porque “estamos en una zona de riego que tiene influencia marítima, que la cebolla la acepta bien, y son tierras muy fértiles”, explicó el productor a Bichos de Campo.
Escuchá la entrevista completa con este productor de cebolla:
El empuje de los productores y las características agronómicas y climáticas de la región hicieron que se reconociera mundialmetne a la cebolla del lugar, señaló Sensini. Eso fue posible, según el productor, hubo condiciones de competitividad que permitieron la exportación y el desarrollo de la actividad. De todos modos, advierte: Hoy la cosa está complicada y al igual que en los 70 el productor enfrenta otra crisis.
“En este momento para vender a Europa tenemos costos que se fueron elevando en dólares y dejamos de ser competitivos. Los números este año son relativamente bajos para el productor, apenas cubrimos costos, lo insumos están en dólares en gran parte, y los precios están bajos”, indicó el cebollero.

Según los números, al productor los valores arrancaron esta temporada en 5 o 6 pesos por kilo de cebolla recién arrancada, y ahora han mejorado a unos 8 pesos el kilo. Ya ambolsada, esa carga se está pagando unos 18 pesos en el Mercado Central de Buenos Arires. Y luego el consumidor paga cerca de 45 pesos según la medición de la CAME. Es decir que la brecha se multiplicó por diez.
Sensini dijo que con estos valores, que apenas cubren los costos, podría haber una caída importante de la siembra en la próxima temporada. A esto se suma la gran crisis hídrica de la que ya hemos informado bastante en Bichos de Campo: el sistema de riego del Río Colorado, administrado por le CORFO, ha debido este años cortar antes el suministro de agua a los productores porque se han agotado las reservas, debido a la crónica falta de nevadas en la Cordillera de los Andes. Esto achica la superficie potencial bajo riego, que era de 140 mil hectáreas, a casi la mitad.
Mirá el programa especial que hicimos a principios de 2020:
Según Sensini, producir cebollas “significa esperar 8 o 9 meses con el agravante que es un negocio a cielo abierto y con esos precios la familia tiene que vivir todo el año y producir. Va a haber una reducción de siembra en la zona, cuando los productores no pueden sembrar al otro año y haya menos cebolla puede llegar a valer fortunas”, advirtió.
La entrada Pedro Sensini, de Villarino, vivió la gran crisis del ajo en los años 80 y teme que ahora se repita con la cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Crisis hídrica en el valle del Río Colorado: Los productores quieren usar el canon de riego para mejorar el uso del agua en sus predios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese marco, el Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado convocó en Pedro Luro a la primera reunión de la Mesa Técnica para abordar la crisis hídrica que los afecta, y de la cual Bichos de Campo ha informado bastante. Del encuentro participaron más de 400 personas entre autoridades municipales, funcionarios de la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (CORFO Río Colorado) y referentes de los regantes.
El objetivo del encuentro fue el de manifestar la necesidad de que se hagan obras que mitiguen la situación hídrica y promuevan el desarrollo regional, por ejemplo, mediante la impermeabilización de los canales de riego, un trabajo que permitiría mejorar la eficiencia del uso del agua, ya que se estima que las pérdidas en la conducción pueden llegar al 50%.
Allí los productores también pidieron que se los exima del pago del canon de riego por el transcurso de un año, de manera que puedan reinvertir ese dinero en la mejora del sistema secundario de regadío, es decir en la eficiencia en el uso del agua dentro de sus predios.
Luciano Príncipe, presidente del Consorcio, comentó que ya tuvieron una serie de encuentros con funcionarios como el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, y los intendentes de Villarino y Patagones. La gestión en La Plata “fue positiva, ya que hace 5 años que no nos recibía alguien. A Rodríguez le planteamos que la situación de los regantes es crítica, y que se esperan serias consecuencias económicas y sociales que acarreará toda la región”, expresó.


Príncipe detalló que “se le pidió a la provincia de Buenos Aires que se haga cargo del presupuesto anual de Corfo, lo que le permitiría al productor aliviar la carga y destinar parte de esos fondos a la generación de obras en la red secundaria, para evitar la elevada pérdida de caudales del sistema por infiltraciones”.
El presidente del Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado aclaró que con este pedido a la provincia de Buenos Aires “no estamos haciendo un planteo político, sino que estamos haciendo un reclamo lógico de toda la región al Estado provincial”. Lo hizo en medio de un malestar general, debido a que aún no recibieron respuesta política concreta, y porque deben comenzar a trabajar antes de agosto, cuando se reabre la temporada de riego.
Mirá la entrevista que en su momento hicimos a Luciano Príncipe:
En la reunión de la Mesa Técnica también se reclamó “definir los cupos de agua del río Negro que corresponderían a cada provincia ribereña (entre ellas Buenos Aires), a partir de lo cual es necesario hacer un trasvase de caudales desde el Negro al Colorado”. Y se pidió “un uso eficiente de los recursos por parte del Corfo Río Colorado”.
“Sin agua vamos a desaparecer”, manifestó uno de los productores regantes que asistió al encuentro. Otros advirtieron la falta de poder adquisitivo para hacer frente al canon de riego, y criticaron que mientras se enteraban del aumento del 35% de su valor les informaban en paralelo que se reducía la temporada de riego en nada menos que 30 días.
Al bajar el deshielo que viene de Mendoza, y que suministra agua a las zonas de Villarino y Patagones, disminuyeron las reservas del Dique Casa de Piedra en los últimos 10 años. Es por eso que se espera un escenario complicado para el riego en una zona donde se producen cultivos extensivos en menor medida, pero que sobre todo hace peligrar la actividad hortícola, y en especial, la producción de cebollas.
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]]>La entrada La reforma agraria de Grabois explicada por una chica de 25 años: “No es apropiarse de la tierra sin ningún costo, pero sí ayudarnos para que podamos acceder a ella” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Mientras estudia para contadora, Fabiola ayuda a su padre y a otros productores de cebolla de la zona a organizar una cooperativa agrícola, que les permitirá comercializar de mejor modo su producción. La idea nació hace un par de años, luego de una jornada de protesta sucedida en julio de 2017 y conocida como “el Cebollazo”. Allí comenzó a tallar en la zona el MTE Rural, la organización social que comanda ese referente político.
“Muchos hijos de productores colaboramos con esto del MTE. Ahora estamos haciéndonos visibilizar más, a raíz de una crisis que tuvimos. La producción de cebolla hubo varios años que no tenía buenos precios. Los productores estaban en crisis y fue ahí que Grabois y Lautaro (por Leveratto, el referente rural del MTE) nos dieron una mano para tratar de organizarnos”, relató Fabiola a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Fabiola Ortega:
La joven militante del MTE Rural recuerda que conoció a Grabois en el primer aniversario de aquella protesta, cuando visitó la región. Ella considera que haberse organizado en torno al movimiento social ha sido muy positivo para ellos, porque “uno individualmente no tiene la misma fuerza que un conjunto de personas”.
“El gobierno nos tenía muy olvidados. Quizas se acordaba a la hora de venir a inspeccionar y recaudar multas. Eso es lo que nos pasaba acá. Venían y pedían requisitos que no podíamos cumplir en el campo. Por ejemplo, venía a decir que en el campo teníamos que tener para trabajar unos galpones para comedores para la gente”, relató la hija de productores.
Este es uno de los ejes de trabajo del MTE Rural en la región cebollera. Nos contó fabiola que “estamos tratando de luchar para que sean más flexibles con nosotros, porque hay cosas que no se pueden hacer”.
“Mediante esta idea de la cooperativa estamos trabando de legalizar mucho. Antes se quejaban y decían que trabajábamos todos en negro. Ahora estamos tratando de legalizar todo pero también pedimos que tengan en cuenta que somos pequeños productores”, explicó la joven del MTE, que puso en la lsita de reclamos el Monostributo Social Agropecuario.
“Tuvimos que pelear para que vuelva a surgir como un importe fijo y chico, porque un pequeño productor no puede pagar los mil pesos que está hoy un monotributo de categoría”, remarcó.
También piden un régimen laboral mucho más flexible con las actividades zafreras como la de la cebolla. Explicó Ortega que “representamos a personas. Pero esto de venir y darte muchos requisitos que hay que cumplir con la AFIP, lleva a que muchos digan ‘mejor me contrato una máquina que andar contratando gente’, que es un costo muy grande”
Pero la gran reivindicación es que haya políticas para favorecer el arraigo y permitir que los pequeños productores cebolleros accedan a su propia tierra, ya que casi todos ellos son arrendatarios. “Por ahí no tenemos ideas en concreto, pero supongo que un crédito o algo para acceder a algunas tierras”, indicó.
-Muchos se espantan cuando Juan Grabois habla de reforma agraria ¿A vos qué te pasa con eso?- le preguntamos.
-La verdad es que no me asusta. Viendo la vida sacrificada que llevan muchos productores, para ellos sería una gran oportunidad, porque ya no tenes que estar alquilando, poder tener tu tierra y trabajarla. No es apropiarse de la tierra sin ningún costo. Hay patrones que quizás no la utilizan y esto sería ayudarnos a ver la manera de acceder a esta tierra, comprándosela o viendo otra manera.
Fabiola cita ejemplos exitosos y recientes. El de Bolivia, donde “en lo que fue la reforma agraria se vieron buenos frutos y mucha gente accedió a tierras”. O el de una Universidad de Misiones, que cedió parcelas a gente originaria.
“Quizás haya este tipo de situaciones acá y no las conocemos. Pero el gobierno debería estar al tanto de tierras que no se utilizan y a las que se podría acceder”, evaluó la joven.
-Vos estás estudiando contabilidad y quizás te surja la chance de ir a trabajar a Buenos Aires. ¿Te irías?
-El deseo siempre es no abandonar las raíces de uno, no abandonar la familia, buscar la manera de quedarte y seguir colaborando, no solo con la familia sino con el resto e la sociedad. Por ejemplo, a través del MTE.
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]]>La entrada Del MTE de Grabois a los Sin Tierra de Brasil: El sueño de los pequeños productores de exportar su propia cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ademar es integrante de la cooperativa de pequeños productores cebolleros que desde hace unos meses está organizando en esta zona del sur bonaerense el MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos), que tiene una Rama Rural y es conocido en Buenos Aires porque uno de sus líderes es el mediático Juan Grabois.
El pequeños productor se muestra aliviado de formar parte de esa organización social. Cuenta que hace un par de años “se armó un quilombo terrible” en la región cebollera por razones comerciales y las inspecciones de la AFIP. “En aquel momento nos agarró desorganizados. Es por el mismo tema que estamos peleando hoy, pero organizadamente. A partir de que nosotros nos organizamos y pertenecemos al MTE Rural, la verdad que tenemos diálogo con las autoridades”, afirma.
Mirá la entrevista completa con Ademar Ibarra:
Ibarra nació en Bolivia, pero vivió casi toda su vida en la Argentina, de pequeño en la zona del Ingenio Ledesma, en Jujuy, donde trabajaba su padre, y desde hace 22 años en el valle del Río Colorado, en el sur de la provincia. Junto a otros treinta productores integra la comisión directiva de la cooperativa orientada por el MTE y participa de la construcción colectiva del galpón de empaque, que ha sido apuntalada con fondos oficiales.
“Esto fue idea de todos los integrantes del movimiento. Acá va a haber una máquina procesadora de cebolla. El fin es exportar a Brasil. tenemos mucha demanda a través de los compañeros de Brasil, que nos garantizan empresas que nos van a comprar la cebolla”, nos cuenta Ademar. El contacto concreto del MTE Rural es con el archiconocido MST (Movimiento Sin Tierra) de Brasil. Según Ibarra, será esa organización campesina la que los vincule con los compradores de su cebolla, una vez que ellos mismos puedan clasificarla y embolsarla en el nuevo galpón y logren ser habilitados por el Senasa.
Ademar espera que cientos de productores recurran a este empaque colectivo una vez que la obra esté terminada y los motores de la línea de empaque se pongan en funcionamiento. Nos habla de 3.600 pequeños productores cebolleros en toda la región, que podrían formar parte del emprendimiento. “Ninguno tiene tierra propia sino que alquilamos la tierra, y cada uno siembra de 1 hectáreas a 5 hectáreas”, define, aunque no descarta que acepten sumar la producción de algunos productores medianos, de hasta 50 hectáreas.

“Esto va a ser chico porque es mucha la demanda”, se ilusiona. “Queremos buscar la herramienta legal que es la cooperativa para exportar y hacer toda la comercialización legal”, insiste.
-¿Y cómo venden hasta ahora?- le preguntamos.
-La idea es eliminar al intermediario, que viene y siempre se está llevando una gran tajada. Los intermediarios son de la zona, o pueden venir brasileños. Ellos hacen la comercialización: se encargan de alquilar el galón, y nos llevan todo. La mayoría de la ganancia sería para ellos, porque a nosotros nos pagan dos mangos en el campo. Siempre el que pierde es el productor.
En su sueño de convertirse en exportador de su propia cosecha, Ademar no tiene más que palabras de agradecimiento para Grabois y para Lautaro Leveratto, un ingeniero agrónomo que es referente de la rama rural del MTE. “Ellos tienen un grupo completo y nos dan charlas y apoyo de todo tipo”, nos dice, convencido de que el camino es organizarse.
“La verdad es que es un poco más fácil organizarse hoy que hace 20 años atrás, cuando era un poco más porfiado. Como no nos exigían tanto y la situación era otra, algo mejor económicamente, la dejábamos pasar. Peor hoy nos están cerrando la puerta con esto de que toda la cebolla tiene que salir procesada por galpón. Por eso estamos trabajando para defendernos y llegar con un poco más de ganancia para nuestra familias”, insiste el pequeño cebollero.
Sobre el cierre de la conversación, Ademar nos confiesa algo más sobre su pertenencia al MTE, al que lo unen más sus propias necesidades que sus convicciones políticas: “Somos como más reconocidos ahora. Las primeras veces no nos daban ni cinco de pelota y siempre nos decían que éramos piqueteros. Pero hoy nos escuchan y se discuten los temas. Y bueno, vamos de la mano”.
La entrada Del MTE de Grabois a los Sin Tierra de Brasil: El sueño de los pequeños productores de exportar su propia cebolla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Juan Carlos Varas tuvo que abandonar 1,5 hectáreas de cebolla por falta de agua para riego: “Ahí, la tengo, llena de yuyos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Falta agua y la situación se volvió crítica este año sobre todo. Por eso debimos hacer una reserva de agua, gracias a organismos como el Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y el Corfo (Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Rio Colorado) que nos dieron una mano”, mostró Varas a Bichos de Campo. La reserva de agua, a la que debe llenar con una pequeña bomba durante sus turnos de riego, le sirve para escalonar el riego en un invernadero que ahora estaba repleto de tomates creciendo.
Pero el fluido vital no le alcanzó para regar una superficie de una hectárea y media que había dedicado a la cebolla el año pasado. La tuvo que abandonar. “Ahí, la tengo, llena de yuyos”, se lamentó el productor de 63 años.
Este año, Corfo Río Colorado, que administra una región bajo riego de 140 mil hectáreas (de las cuales ya se habría dejado de regar cerca de la mitad), redujo 30% el suministro de agua para los regantes, y acortará dos meses (a marzo en vez de mayo) el cierre de la temporada de riego. Por eso muchos productores están corriendo la misma suerte que Varas.
Mirá el reportaje completo realizado a Juan Carlos Varas:
Este pequeño horticultor adjudicó el problema de falta de agua al cambio climático, que redujo considerablemente el cauce en el Río Colorado, por una falta de nevadas adecuadas en la Cordillera en los últimos diez años. Pero cree que hay una solución, que mucho se repite en la región desde hace años: utilizar el agua del Río Negro, que es más caudaloso, para trasvasarla al Río Colorado. Los estudios están hechos y la canalización necesaria no implicaría más de 30 kilómetros.
“Para mi es político el problema. Desde 1968 que venimos con esta discusión, y además, casi el 70% u 80% de esa agua del Río Negro va al mar y no se utiliza. La situación ahí es más política que otra cosa, por la cual aducen que no se puede hacer el trasvase. Pero solucionando esto, podríamos regar hasta 200 mil hectáreas y el agua podría llegar incluso hasta Bahía Blanca. Hoy sólo podemos regar 140 mil en la zona”, ejemplificó.

Varas, que integra la comisión directiva de la Asociación de Productores Hortícolas del Sur Bonaerense (Aprhosub), explicó que “no podemos llenar ese reservorio de agua que tenemos acá (en referencia a un enorme piletón con piso de polietileno construido en su finca), porque las horas de concesión que tenemos para regar no nos alcanzan”.
“Nos dan 24 horas pero es un chorro muy chiquito, por eso debemos dejar de llenar los invernaderos para poder llenar ese depósito. Es una situación que no nos da posibilidad de proyectar para la temporada que viene”, alertó. Por cierto, todos los pronósticos alertan que la situación será peor en la temporada 2020/21, si este invierno no nieva copiosamente.
Varas, que produce en la región desde 1981, explicó que lo poco que riega ahora lo hace gracias al reservorio de agua del que dispone, el cual le permite regar mediante un sistema de goteo.
Asegura que esta crisis hídrica es la peor que le toca afrontar desde que tiene memoria. “Esta es la peor crisis que recuerdo. Sin ir muy lejos, había temporadas en que a los productores de más abajo, del oeste, siempre que les sobraba agua la mandaban para este lado, pero este año el agua no le sobra a nadie”.
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]]>La entrada El consorcio de productores reclama que el Estado haga obras para resolver la crisis hídrica en el Valle bonaerense del Río Colorado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El agua para alimentar ese sistema de riego proviene del Río Colorado, el cual se forma con la confluencia del Río Barrancas y el Grande en la provincia de Mendoza y su caudal depende del deshielo que ocurra en la Cordillera. Pero en 2019 se registró la segunda menor nevada en 100 años y se cree que es producto del calentamiento global. Esto ocasionó que el nivel del Colorado baje a la mitad de su valor histórico y los productores tengan que consumir las reservas contenidas en el dique Casa de Piedra.
Bajo este panorama, en la actual campaña solo se pudieron regar 70 mil hectáreas en la provincia de Buenos Aires, la mitad del área sistematizada. Y además habrá que cortar el suministro de agua a los regantes dos meses antes de mayo, mes históricamente de cierre. Pero todos allí esperan que la campaña próxima -a menos que se den grandes nevadas en el invierno- sea mucho peor, porque arrancan sin reservas.
Luciano Príncipe es el actual presidente del Consorcio Hidráulico del Valle Bonaerense del Río Colorado, que ejerce la representación de los denominados “regantes”, que son 1.350 productores dueños de lotes de 100 hectáreas con derecho a riesgo. En Consorcio nació en 2007, para ocuparse de hacer las obras de mantenimiento de la red porque la crisis se veía venir. Y es que los productores son los que ponen la mayor parte del dinero necesario para que esto funcione.
El aporte de fondos públicos, por el contrario, ha ido disminuyendo a lo largo de los años. Pasó de ser del 70% en los orígenes de Corfo Río Colorado a solo 30% en los últimos años. Y en 2019 cayó a un mínimo histórico de 18%. Por eso Príncipe pone el grito en el cielo: “La solución (de la crisis) hoy pasa por el financiamiento, ya que no podemos hacer nevar”, señaló.
Aquí la entrevista completa con el titular del consorcio de productores de la zona:
Príncipe destacó que enfrentar esta crisis hídrica que mantiene en vilo a varios pueblos del sur bonaerense dependerá de decisiones políticas de envergadura por parte de la nueva gestión provincial encabezada por el gobernador Axel Kicillof. La semana pasada , luego de concurridas asambleas de productores, hubo una reunión con el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, y se conformó una mesa técnica para estudiar la situación. Pero no hace falta ser sabio para darse cuenta de cuál será el disgnóstico: hace faltan obras de envergadura.
Príncipe lo dice con todas las letras: los productores no pueden poner más dinero e incluso dudan de seguir pagando el canon porque están sufriendo las restricciones en el servicio. Por eso se requiere que el Estado vuelva a ser protagonista. Las obras que se pueden realizar en la zona son relevantes porque permitirían reducir a la mitad las pérdidas de agua que se producen porque casi toda la canalización no está revestida y el sistema sigue funcionando con canales de tierra.
“Hoy se pierde entre 20 a 25 % en la red primaria, más el mismo porcentaje en la red secundaria que llega a los campos y ni hablar en el campo”, informó el presidente del Consorcio.
Según Príncipe, “si realizamos buenas impermeabilizaciones con nylon y geomembranas, lograríamos cambiar el panorama de acá a 30 años”. Suena lógico: ante el menor caudal de agua la prioridad pasa por cuidar mejor el vital fluído.
Pero estas obras son costosas y por eso necesitan llamar la atención de los gobernantes. El dirigente sugirió para costear esta movida la creación de un fondo rotatorio. “Necesitamos que nos den una mano para que no desaparezcan los productores”, rogó. En los canales principales, sugirió, “Podemos impermeabilizar una intendencia de las tres que hay por año, o sea 200 kilómetros al año, cambiándole la historia a la zona”, propuso.
Una historia que parece predestinada a terminar mal si nadie hace nada.
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]]>La entrada Marcos Bongiovanni, del INTA, advierte que la disponibilidad de agua para riego en el sur bonaerense se redujo a la mitad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hubo algunas campañas en el período de los últimos 10 años que fueron de pérdidas para los productores, porque a mitad de ciclo no pudieron regar de modo adecuado sus cultivos. “Hoy se habla de una disponibilidad de riego reducida a la mitad, pasando de 140.000 a 70.000 hectáreas”, agregó el especialista de la EEA ubicada en el partido de Villarino, al sur de Buenos Aires.
La bajante del río obligará a muchos regantes a pensar qué sectores o cultivos deberán resignar este año, ya que el agua que recibirán para regar será mucha menos que en otros años. El organismo que informa el panorama de reservas de agua en dique Casa de Piedra, es la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (Corfo), creada en 1960. “En función de ese panorama se alerta que se tenga cierto cuidado a la hora de sembrar bajo riego, para que los productores proyecten si luego de comenzada la siembra podrán seguir destinando superficie regada”, describió Bongiovanni.
Mirá el reportaje completo realizado a Marcos Bongiovanni:
Frente a este escenario de estrechez, Bongiovanni declaró que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) intenta dar respuesta a través de la mejora de la eficiencia de riego tranqueras adentro. “Se busca que el productor use de mejor modo ese recurso agua que es cada vez más escaso. Para eso se busca mejorar el sistema de riego que comúnmente se usa en el valle, que por lo general es por gravedad, surco o inundación, y eventualmente poder, en algunos casos, transformar esos sistemas a otros de riego presurizado como pueden ser de riego o aspersión”, aclaró.
Bongiovanni destacó que desde el Inta también trabajan en “la gestión del agua dentro del campo como puede ser el caso de reservorios de agua por goteo. Estos reservorios son tecnologías que vinieron a dar solución a ciertos productores hortícolas que está dentro de turnos de riego. Al demandar un riego cada día, con el reservorio de agua el productor puede almacenar un volumen de agua suficiente como para regar toda la semana bajo el sistema de riego por goteo. Por eso digo que para cierto perfil de productores, es una buena tecnología que da soluciones”.

Para Bongiovanni no se trata de que haya una mejor o peor tecnología de riego, sino que “hay tecnologías de riego que se adaptan mejor o peor, dependiendo de cada caso. En todos los sistemas de riego se puede avanzar y lograr buenos niveles de eficiencia”.
En cuanto a si los productores están tomando conciencia de la crisis hídrica, comentó que “se ha tomado mucha conciencia, y aparte el productor sabe que el agua es el recurso principal. Por ende, no disponer de este recursos y llevar a niveles productivos de secano lo perjudicará terriblemente”. “La crisis hídrica viene también a concientizar y a llevar al rediseño de ciertas cuestiones en riego. Muchas veces se trata de mejorar lógicas de manejo. Por ejemplo, la cebolla, el cultivo que históricamente demandó más agua en su producción, puede mejorar con cuestiones de manejo. El cambio de un diámetro de sifón de riego, o el achicamiento de un frente de riego permite lograr indicadores de eficiencia interesantes”, añadió.
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