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La entrada Nieto e hijo de viñateros, Ernesto Olivera aconseja a las viejas generaciones de productores que se profesionalicen si quieren salvar la actividad de la extinción se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Quedan en San Juan 3.500 viñateros, cuando eran unos 12.000 unas décadas atrás, y por el tenor de sus quejas se presiente que la mayoría ya no disfrutan de la actividad sino que la padecen. La rentabilidad es cada vez más chica, desde hace rato se siente la crisis hídrica y escasea el agua para riego, los gobiernos no ayudan para nada a la modernización y encima hay grandes bodegas que manejan el mercado a su antojo. ¿Cómo disfrutar? Mientras hablamos con Olivera, él parece hacerlo.
Olivera admite que en el mercado hay una competencia imperfecta, que ha ocasionado que exista un número pequeño de demandantes que guardan el control y poder sobre precios y cantidades de producto disponible. “El término es un oligopsonio, pero no es la total justificación del caso”, explicó a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa acá:
Frente a ese marco, el joven consultor asegura que la crisis tiene en gran medida un componente cultural. “Sin faltar el respeto a los que me enseñaron un montón, la actualidad era otra”, dijo haciendo referencia a que en la mayoría de las fincas sanjuaninas se produce todavía sin tener en cuenta que el tipo de productos demandado ha cambiado y que el marco económico no es el mismo de antaño.
“Antes era siempre apostar a la variedad cereza, que daba kilos y no había que hacer mayores trabajos. Hoy ya somos varios los que invertimos para trabajar con la pasa, hacerla uno mismo y generar valor agregado de origen. Creo que hay que cambiar un poco la cabeza y tecnificar, invertir, apostar a profesionalizarse. Y estudiar bien los costos y los números de cada cuartel y variedad”, señaló.
De la mano de esta profesionalización, el joven considera que se debe trabajar muy en serio para lograr unión entre productores. “A veces no está mal contar lo que uno hace en la finca. Si armamos una sociedad o distintas agrupaciones, uno invierte en una cosa y otro en otra y podemos bajar costos. Por ahí en la desconfianza se termina vendiendo mal el producto. La unión hace que entre todos, tranqueras adentro, administremos de la mejor manera las empresas”, sostuvo Olivera.
El consultor remarcó luego la importancia de lograr una diversificación dentro de la empresa para evitar que las modas afecten a la producción. Teniendo en cuenta que un parral de una hectárea puede costar diez mil dólares y que el producto recién llega al tercer o cuarto año, el paso de por ejemplo una uva cereza a una para bodega, por el cambio en la demanda, puede ser un gran problema si el viñatero no tiene cintura económica.
-¿Por qué te dedicaste a la finca en contra de lo que hicieron muchos hijos de viñateros?
-Me decían que buscara otro camino. Pero me apasiona la finca, me gusta. Invito a todos aquellos que quieran acercarse, no es una lástima tener esta empresa. Empecé a trabajar con mi papá, vi que había otra manera de llevarla, escuche otras voces en la facultad y pude con el tiempo aplicar lo que aprendí en otras empresas. Para mi esta actividad tiene solución y puede durar muchos años más.
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]]>La entrada Volvimos a preguntarle a Gabriela si había mejorado la situación, pero no: “El vino es el insumo más barato del vino, es más barato que el corcho y la botella” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese momento de cosecha, una de las entrevistadas fue Gabriela Lizana, productora y presidente de la Asociación de Productores del Oasis del Este de Mendoza. A hablar con ella volvimos ahora, para saber cómo había terminado esta situación y cuál era el balance.
“Fue buena cosecha en términos de calidad pero acotada en cantidad, eso benefició el tema de los sobre stocks que presionan a la baja el precio. Pero no siempre se comporta el mercado como corresponde porque no es transparente”, aclaró.
En ese sentido, la dirigente vitivinícola retrató que “este año las exportaciones crecieron y el mercado interno tampoco fue muy afectado en este marco de pandemia, pues esto de quedarse en casa hizo que la gente pueda comprar vino a precios más bajos que en restaurantes. Eso movilizó el mercado interno”.
“Pero donde no vemos impacto es en el precio que se nos pagó”, aclaró.
Escuchá la entrevista completa a Gabriela Lizana:
Según Lizana, en definitiva, la mejora que tuvieron los productores en los precios de la uva fue mucho menor a la suba de costos. “Este año se produjo 20% menos de uva y el quintal que el año pasado se pagaba 1.000 pesos en este se pagó 800 pesos”, indicó. Eso corre para los productores que decidieron entregar directamente la uva a las bodegas.
Agregó que “con relación al vino, que se pagaba 8 pesos, pasó a valer 12 o 13 pesos, pero la verdad es que tuvimos costos que superaron más la inflación y en definitiva está por debajo del costo de producción. Según los estudios que hicimos con el INTA, el precio del litro de vino está 30/40% por debajo del costo” de producción promedio. En este caso entran los productores que entregan su uva y cobran después de la elaboración.
Con esos precios por el litro de vino, el resultante es que la participación del productor en el valor final es cada vez menor. “El vino es el insumo más barato del vino. Es más barato que el corcho y la botella”, destacó Lizana.
Además este temporada se repite otro problema para los productores, que es el estiramiento en los plazos. En definitiva la uva termina siendo un insumo más y el productor es el que financia a las bodegas. “Vendemos la uva en febrero y hemos empezado a cobrar en junio o julio en 6 u 8 cuotas, sin interés”, explicó la dirigente.
En esta repetición, “lo que estamos viendo es un abandono de la producción” advirtió Lizana, que agregó que a todas estas dificultades económicas de la actividad se suma la problemática de la falta de agua y el aumento de tarifas que limita las posibilidades del riego. Así, alertó, “Mendoza vuelve a su configuración de desierto por las hectáreas que se están perdiendo”.
La dirigente rural también se refirió a las entidades del sector y tuvo críticas hacia la COVIAR (Corporación Vitivinícola), creada por ley como empresa mixta: “Es una unidad ejecutora del plan 2020 que estamos finalizando y que tenía tres objetivos: uno orientado a la exportación, el segundo a la promoción del mercado interno y el tercero a la integración rentable de productores a la cadena”, recordó.
Según Lizana, “en ninguno de los tres casos se cumplió con las expectativas. Pero el que está más alejado es al integración rentable de los productores, pues en las instituciones vemos que los que tienen más peso son los mismos que tienen más peso en el mercado. El que tiene poder económico tiene poder institucional, y a través de las instituciones llega a los gobiernos”, finalizó.
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