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La entrada El viñatero Chacho Yanzón advierte que la crisis hídrica en San Juan es terminal: “El año que viene todo colapsa” se publicó primero en Bichos de Campo.
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El viñatero tampoco duda al acusar a las compañías mineras de marcar la agenda oficial y dice que si no se toman cartas en el asunto,la crisis hídrica será todavía más grave en la próxima temporada.
“La historia de San Juan se escribe sobre la administración del agua, porque siempre ha sido un desierto. Pero lamentablemente en estos momentos los objetivos ideales de una población o de una sociedad no son la suma en común de todos ellos, sino que son las agendas de los gobernantes y la gente de poder”, define Yanzón de entrada, como para dejar claro que los gobernantes vienen ignorando desde hace tiempo las advertencias sobre esta crisis hídrica que se cierne sobre la provincia. En consecuencia, siguieron atentos a su propia agenda desatendiendo las urgencias reales de los sanjuaninos.
En diálogo con Bichos de Campo, el viñatero comparó que frente al cambio climático que se percibe desde hace mucho tiempo “hace 30 años atrás algunas naciones hicieron una política de Estado relacionada al agua. Pero en este país se definió como política de Estado el apoyo a la minería”. Esto es, se ignoró por completo la delicada situación de la red de riego que permitía regar hasta 90 mil hectáreas con aguas del Río San Juan, mientras que aguas arriba se permitía a los grandes emprendimientos mineros hacer el usufructo del recurso.
Escuchá la entrevista:
“La provincia de San Juan depende de las nevadas y la reserva era la cordillera. El efecto del cambio climático cambió las variables climáticas que hacían favorable a la Cordillera para preservar sus glaciares, sus acuíferos”, explicó Yanzón, que recuerda que en otros tiempos la provincia proyectó un sistema que tenía capacidad como para regar unas 300 mil hectáreas.
Pero el dirigente viñatero tiene claro que el gobierno de la provincia les ha soltado la mano a los productores y decidió darle prioridad económica a los grandes proyectos mineros que abundan en la provincia. “El objetivo fue el de la minería y así estamos. Esta es la política de Estado y nosotros que producimos alimentos estamos enfrentando quebrantos. También generamos dólares y divisas al país, pero el retorno no viene ni siquiera en políticas que contemplen y proyecten” la escasez de agua.
-¿Qué fue lo que desencadenó el corte de la semana pasada?
-Que nos cortaron el agua para riego definitivamente, mientras nosotros habíamos coordinado con el Consejo que es la máxima autoridad del Departamento de Hidráulica, un cronograma de riego. Que nos corten el agua es que nos pongan en evidencia de que vamos a perder la cosecha entera, en este momento es cuando la planta tiene más requerimiento hídrico. Pero los que tienen el poder tienen otros intereses que nosotros.
Yanzón recordó que en muchas ocasiones los productores advirtieron a las autoridades lo que se veía venir. “Ya en muchas oportunidades reclamamos balance hídrico, gestión integral ambiental e hídrica, planificaciones, políticas ambientales con el agua, perforaciones que se perdieron. Nosotros antes podíamos salvar situaciones de extremas sequía con una batería de pozos de riego y con un solo dique. Hoy tenemos una batería de diques y no podemos salvar la cosecha”, dijo en referencia a la posibilidad de regar con aguas de las napas. Hoy existe un sistema de pozos en desuso y practicamente abandonado, por los altos costos de la energía.
Antes de cerrar la charla con Bichos de Campo, el viñatero sanjuanino advirtió: “El año que viene colapsa. Ya estamos a destiempo de poder salvarlo todo. Estamos en una grave situación y así como vamos esto tiene un final corto e infeliz”.
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]]>La entrada Los viñateros de San Juan sospechan que se usa vino nuevo antes de tiempo, como maniobra para bajar los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ante este temor la Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios de San Juan, presidida por Eduardo Garcés, y la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, liderada por Juan José Ramos, enviaron una carta al presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Martin Hinojosa, solicitando la aplicación de una serie de medidas específicas para evitar esta maniobra, que sería fraudulenta. Es el organismo el que dispone cuándo pueden comenzar a volcarse al mercado los vinos de la última vendimia.
Hace unos meses, Bichos de Campo entrevistó a Eduardo Garcés, para analizar cómo venia esta vendimia:
Ante el pedido de algunos industriales de que se anticipe la liberación de los vinos, las entidades de productores manifestaron su oposición ya que, sostienen, “por años, los fraccionadores no respaldaron la postergación cuando había excedentes vínicos. Hoy, de acuerdo con las cifras del INV, hay stock suficiente para llegar al 1° de junio”, enfatizaron.
Previo a la liberación y disposición de vinos nuevos de las bodegas fraccionadoras, las entidades viñateras piden que se haga un inventario para constatar que no se haya dispuesto de vinos nuevos antes de la liberación, ni tampoco vinos de terceros.
Además, antes de proceder a la liberación prevista inicialmente para el primer día de junio, piden que se constate que estén realizadas todas las liquidaciones de vinos de los maquileros. Y solicitan también que el cambio de propiedad de los vinos se realice con la factura de compra, tal como lo hace la delegación San Juan del INV.
Otro de los requerimientos que hicieron es que la provincia de La Rioja tenga grado zonal y no por bodega. Cumplido con esto, para liberar los vinos de una determinada bodega deben estar técnica y enológicamente aptos para el consumo. Esto es clarificados, prensadas las borras y filtrados.
Y por último, previo a la liberación, los representantes de los productores piden que se convoque a las organizaciones que conforman el Consejo Asesor del INV y en particular, a sus entidades para que se les informe sobre la marcha de la fiscalización solicitada.
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]]>La entrada Juan José Ramos preside la Federación de Viñateros de San Juan: “Ya ni los hijos quieren continuar con la actividad”, advierte se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ramos, que riega toda su finca con agua de perforación, declaró que “se requieren 200 mil pesos mensuales para regar 30 hectáreas. Acá se aprovecha mejor el agua por sistema presurizado, pero requiere más costo de energía”.
El productor, que además preside la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan, se mostró preocupado también por el tremendo abandono de fincas.
“La caída en la superficie cultivada es del 30% y los pequeños productores de las zonas cercanas a la ciudad, se encuentran con muchas dificultades para producir porque ya se han transformado en zonas semi urbanas; entonces esperan la posibilidad de vender la propiedad para un loteo o casa de fin de semana, y además porque ya ni los hijos quieren continuar con la actividad, porque, al no ser rentable, no le ven perspectivas. Hay poca juventud que quiera seguir”, expresó.
Mirá la entrevista completa a Juan José Ramos:
Para poner un ejemplo del avance de lo urbano sobre lo rural, Ramos declaró que “Albardón, que era la zona del Moscatel, tenía 1500 viñateros hace 30 años, y hoy quedan 200. En Rivadavia, ya no queda ninguno”.
Acerca de si tienen reservas de agua para hacer frente a la escasez hídrica, Ramos comentó que “hace 50 años no teníamos diques pero ahora tenemos tres diques que nos permitirían guardar los excedentes. De todos modos, hoy están con poca agua porque en el último periodo tuvimos que suplir la falencia de excedentes del río San Juan. Entonces nos estamos comiendo el ahorro y perdiendo la posibilidad de generación de energía eléctrica”.
Al ser consultado sobre si los productores reciben algún tipo de ayuda para afrontar el costo de riego subterráneo, Ramos precisó que “hay una pequeña ayuda por 6 meses para afrontar el cargo por potencia instalada, pero eso no amortigua el costo. Acá el agua subterránea promedio está a unos 300 metros, y le puede llevar a un productor entre el 30% y 40% del costo de producción”.
En relación a la superficie de riego, el productor explicó que también se redujo. “Teníamos 160 mil hectáreas con derechos de riego, pero hoy estamos regando sólo 80 mil hectáreas, es decir, la mitad. Esto es un problema”, expresó.
“Necesitamos mecanismos para hacer que sea una actividad rentable. Y puede serlo. Acá no producimos sólo vino con la uva, sino también pasas de uva, uva en fresco, mosto, jugo concentrado. Más de la mitad de la uva que va a bodega es para jugo de uva, y eso se exporta en el 100%, y las pasas también. De hecho somos los principales productores de pasas de uva, y junto a Mendoza, hacemos que Argentina sea el primer exportador mundial de jugo concentrado de uva”
“Hay un mercado creciente y contra todo pronóstico, porque aún en plena pandemia, las exportaciones de vino crecieron casi 40% con relación al año pasado, y las de mosto crecieron cerca del 20%, y lo mismo el consumo interno, pero la producción ha bajado”, dijo Ramos. Claro está que no siempre las buenas rentabilidades de la exportación derraman al primer eslabón que son los productores.
“Es que, además de las condiciones ideales de mercado creciente y de excedentes reducidos, hay una concentración económica en la comercialización que hace que no se derrame hacia el productor. Estamos muy preocupados porque el Gobierno Nacional demora en buscar mecanismos que equilibren la distribución en la cadena de valor. No puede ser que al productor sólo le toque el 7% de los 200 mil millones de pesos que aproximadamente factura la vitivinicultura argentina, cuando hace 50 años esa rentabilidad era del 50%”, se quejó Ramos.
Falta agua, los productores abandonan sus chacras ante el avance de la urbanización; para los que siguen resistiendo y deben regar con agua subterránea, el costo de la energía se les hace insostenible y hay concentración de riqueza en pocas empresas. Todos signos de apocalipsis en estos tiempos, que no le permiten al viñatero poder seguir en pie, ni siquiera con buen viento exportador de cola.
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]]>La entrada Sebastián Guizzo relata la encrucijada del productor de vid: Sin demanda ni precio y cobrando a los premios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En plena vendimia 2020, Guizzo relata los inconvenientes que enfrenta un productor chico de vid, que son la mayoría aquí en la provincia: “Venimos de cuatro años muy complicados, en donde es muy difícil ubicar la uva”, explicó a Bichos de Campo. Y dijo que las ventas finalmente se concretan “a un precio que se mantiene en el mismo valor” desde por lo menos 2017. Recién cuando hicimos esta entrevista, un par de días antes de la cuarentena, los valores habían comenzado a moverse un poco.
Aquí la entrevista completa con el joven de 35 años:
“El año pasado incluso hubo bodegas que ni siquiera te llevaban la uva. Y el productor que no tenía donde ubicar la uva terminó vendiéndola más barata, la terminó prácticamente regalando. O elaboró su vino y hoy tiene el vino guardado en la bodega, porque no sabe que hacer con el y no lo puede vender”, indicó Sebastián.
Las quejas de los productores son recurrentes: aunque en el país existen varios cientos de bodegas, son solo cuatro a cinco grandes jugadores los que manejan el mercado a su antojo. Sucede que ellas tienen sus propias plantaciones y solo recurren al productor independiente cuando necesitan más uva, usandolo como variable de ajuste. En estos años de menor consumo de vino, tanto local como internacionalmente, la oferta de uva terminó ocasionando un sobreestock en el mercado y deprimiendo los precios.
Así, muchas bodegas terminan pagando solo por la uva que quieren, sin aumentar el precio con el paso de las campañas y hasta en cómodas cuotas (para ellas, no para el viñatero). “La bodega que más rápido paga lo hace a ocho meses, pero lo más común es a doce meses”, aclaró Guizzo.
Con costos que se elevan año a año, producto de la inflación y del impacto de la devaluación sobre una serie de insumos dolarizados, el productor en algunos casos puede salir hecho y en otros va directamente a pérdida. Si es que le compran su uva, porque como cuenta Guizzo ha pasado de gente que tenga que salir a regalar su uva o hacer su propio vino que después no puede ubicar.
En cuanto a los costos directos de producción, el joven agrónomo señala que en una campaña ascienden a más de 100 mil pesos, “y difícilmente llegues a recibir eso por tu uva”, comentó frustrado. El Valle de Uco es la zona productora de la cotizada variedad Malbec: tiene una productividad por hectáreas más baja que en el este de Mendoza pero produce una uva de mayor calidad y más requerida por el mercado.
Ante este panorama desalentador, Giuzzo comentó que lo que más ve entre sus asesorados es el intento de bajar costos productivos como sea: lo más usual es ver ahorros en aplicaciones con agroquímicos o fertilizantes. “Esto lo que hace es mermar la producción, pues la fertilidad es directamente proporcional el rinde”, señaló.
De todas formas, entiende estas decisiones en un contexto en donde lo único que se puede hacer es trabajar sobre los costos, pues es imposible manejar los precios de venta. “Por ahí lo que podría hacerse es que los productores se asocien un poco más, ya que hay muchos que son muy individualistas. Pero juntándose por ahí podrían compartir máquinas e insumos y eso les cambiaría algo”, sugirió el agrónomo.
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]]>La entrada Silvia y Alberto elaboran vino casero en Mendoza: “Hay un pedacito de nosotros en cada botella” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hay historia y un pedacito de nosotros en cada botella. Al hacer el vino casero, compartimos desde la poda hasta el momento que ponemos la botella dentro de una bolsa”, dijo a Bichos de Campo Silvia Zanelli, que junto a su esposo Alberto di Bernardo trabaja dos pequeñas fincas ubicadas en La Reducción, en el departamento Rivadavia, al este de Mendoza. La bodeguita familiar logró armar un circuito de ventas en locales chicos de la zona y a personas que los viene siguiendo desde hace 10 años. Su línea de vinos, en botella o damajuana, se llama Rienda Suelta.
“El vino casero es porque, como su nombre lo indica, se hace en casa y en pequeñas producciones. En cambio, los otros vinos son aquellos que se hacen en grandes bodegas y en cantidades”, destacó Silvia.
Mirá el reportaje completo realizado a Silvia Zanelli, productora de vinos caseros:
Ahora bien, ¿Se puede hacer vino en la propia casa y venderlo? “Nosotros sí porque estamos autorizados por el INV”, respondió Zanelli, en alusión a que la legislación establece tres categorizaciones: productor de vino casero, si produce hasta 4000 litros; productor artesanal, entre 4000 y 12.000 litros; y bodega, si produce más de 12.000 litros de vino.
Pertenecer a este rubro de elaboradores de vino casero implica seguir ciartas normativas que aseguren su genuinidad pero también su aptitud bromatológica para el consumo. Incluso el producto lleva una estampilla que entrega el INV. Silvia aclaró que antes de recibir el permiso de “libre circulación” por parte del instituto, son necesarias una serie de análisis para verificar que sus vinos no tienen agregados químicos -tales como plomo- o condimentos extraños, y además respeten la graduación alcohólica.
Ver: Historias de ingenio: Cansados de malvender su uva, hicieron su propio vino
“Con el único producto con que estamos autorizados a trabajar es con el metabisulfito, que es como un bactericida que evita que cualquier bicho contamine el vino. En el momento en que se muele el vino, hay que hacerle un agregado de 18 gramos de metabisulfito cada 100 litros, para asegurarnos de que no haya ninguna bacteria que lo perjudique. Luego, cuando se hacen los trasiegos (se trasvasa el vino de un depósito a otro, o de una barrica a otra), y todo el trabajo restante hasta que llega el vino a estar en condiciones, se hace un nuevo análisis para reajustar, evaluando qué hace falta para que ese vino pueda estar durante todo el año dentro de una botella o vasija sin que eche a perderse”, destacó Silvia.
La viñatera recordó que empezaron con la elaboración de vinos caseros hace unos 10 años, y casi por accidente. “Arrancamos por inclemencias del tiempo, porque nos cayó piedra, no teníamos nada. Entonces un familiar de mi marido nos dio la uva, y así fue como en ese momento elaboramos 3.800 litros. Al mismo tiempo, en esa época, o vendíamos el vino o no comíamos en todo el año”, rememoró.
Para fortuna de Silvia y su marido, sus vinos tuvieron muy buena aceptación y hoy día elaboran unos 12 mil litros al año. “La uva era excelente, y aparte trabajamos con el INTA, que nos da capacitaciones. Más allá de que mi marido siempre se dedicó a hacer vino casero, desde que empezamos a producirlo para venderlo, hicieron falta capacitaciones”, remarcó la productora.
La familia forma parte de la Asociación de Productores de Vinos Caseros del Este, integrada por pequeños productores que unieron esfuerzos para elaborar y comercializar sus propios vinos. La entidad, que surgió a partir del INTA, “al principio tenía 7 asociados, los que pedimos un crédito para comprar maquinaria. Pero luego esta asociación se agrandó, y hace 3 años atrás el gobierno nos dio un Proderi (Programa de Desarrollo Rural Incluyente), para poder completar nuestras bodeguitas, y comprar maquinaria más avanzada que es compartida entre los asociados”.
Silvia aclaró que cada uno de los socios del grupo “hace su propio vino”. Hay una excepción que ella se ocupa de mostrar con mucho orgullo: es el llamado “Vino de Mujeres”, que elaboran ellas en conjunto y sin participación de los maridos.
Ver: Sabores y saberes: Sacha Haro Galli es ceramista y elabora vino artesanal en Cafayate
El orgullo también le sale por los poros cuando se refiere a su propio vino. “El primer año sacamos medalla de bronce en un concurso que hizo el Instituto Gastronómico Arrayanes junto al Gobierno provincial”, recordó.
Y resaltó que “por el modo de hacerlo y por la dedicación que uno le da, se le pone más amor a este tipo de vinos. Son vinos con historia, porque atrás de cada año de trabajo va la historia de sacrificio, de llorar porque nos cayó piedra, y ahora por la sequía, porque se nos está secando literalmente la viña, la cepa, ya que no alcanza el agua para regar”.
La entrada Silvia y Alberto elaboran vino casero en Mendoza: “Hay un pedacito de nosotros en cada botella” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El día que Gabriela Lizana le regaló una botella de vino a Alberto de la que el viñatero recibía apenas 5% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“De una botella que en el mercado estaba unos 150 pesos, al productor se le paga con suerte 7 pesos y en cuotas. Ese porcentaje es el mas bajo del mundo. En cualquier otro lugar la participación del productor en el precio final es cerca del 30%, pero aquí ronda el 4, 5 o 6%. Así que le dije que si no ve que ese porcentaje cambie, la cadena vitivinícola seguirá teniendo inconvenientes para los más chicos”, contó la productora esta anécdota a Bichos de Campo.,
“Se lo regalé y lo único que le pedí fue: ¿Por favor, si llega a Presidente no sienta que se solucionó la crisis vitivinícola hasta que no cambie esta porción, porque suele suceder que después los que tienen llegada a los presidentes y ministros son los grandes, los que tienen una mayor posibilidad de lobby. Ellos tienen más fuerza institucional y entonces siempre instalan sus requerimientos: el tipo de cambio, las retenciones, o que se promocionen las exportaciones. Y todo eso estaría muy bien siempre y cuando algo derramara alguna vez hacia el sector productivo, que es algo que hace años no sucede”, explicó Lizana.
Mirá la entrevista completa con la productora del oasis este mendocino:
La mayoría de los productores del Este de Mendoza (integrado departamentos de San Martín, Junín, Santa Rosa, La Paz y Rivadavia, y que constituye la principal región vitivinícola del país) son actores muy vulnerables, que están pasando una crisis económica que lleva varios años y que no solo pone en jaque su actividad sino también su vida en el campo. “La falta de rentabilidad es lo esencial que hay que recuperar para salir adelante”, mencionó Lizana.
Según su relato, los viñateros están recibiendo en esta Vendimia 2020 el mismo precio por la uva que desde hace tres años, sin mayores actualizaciones por inflación y con costos de producción cada vez más elevados. Eso lleva a que la rentabilidad sea en algunos casos hasta negativa y que se abandonen a su suerte muchos parrales. Esta agonía ya lleva siete años según sus cálculos.
“Esto definitivamente hará que quede menos gente en el campo, los viejos, porque los más jóvenes no ven la oportunidad y terminan en la ciudad a veces hasta desempleados”, destacó Lizana. “La vitivinicultura en Mendoza además de ser un negocio -para pocos hoy- es una forma de vida, de arraigo y generación de trabajo”, aclaró.

Según su mirada sobre la larga crisis de esta economía regional, “es verdad que todos los actores de la cadena del vino están pasando un mal momento, excepto los 4 o 5 grandes que fraccionan la bebida y la comercializan bajo diferentes marcas por la Argentina y el mundo”, mencionó. “Ellos son los que se están tecnificando cada vez más -con menor uso del personal- y compran tierra de productores que van quedando en el camino”, apuntó.
Lizana aclaró que no está mal que algunos crezcan y se tecnifiquen, pero que consideró que ese proceso debería derramar a los chicos para que puedan seguir existiendo. “Pasa que los que más poder de lobby son los grandes, que pueden viajar muchas veces a Buenos Aires y tienen sus propios reclamos, como tipo de cambio, exportaciones o publicidad para el vino. Que está bien, pero los chicos quedamos abandonados”, insistió.
Para la presidenta de APROEM sin dudas tiene que aparecer alguna intervención del Estado para corregir las distorsiones y las situaciones de abuso de posición dominante de los más grandes sobre los más chicos. “Bajo la situación actual son solo 4 o 5 los que se benefician y no tiene mucho sentido que se formen cooperativas de productores o bodegueros si a la larga no logran independencia y les terminan vendiendo a estos pocos grandes”, aclaró.
Por otro lado, Lizana se mostró indignada porque el Plan Argentina Contra el Hambre (PACH) no incluye esta problemática de los productores. “Es inútil que existan las mesas del hambre cuando el la Argentina se tira la fruta y la verdura. Si no atacamos las necesidades de los productores de alimentos, van a tener que importar los alimentos para paliar el hambre y serán cada vez más los habitantes necesitados, porque los actuales productores se volverán pobres desempleados”, consideró.
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]]>La entrada Reclaman por una Agencia Nacional de Vitivinicultura que tenga capacidad de defender a los productores ante los abusos de las bodegas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Tras consultar a los productores viñateros nucleados en el sector de Economías Regionales de CAME, quienes reclaman políticas diferenciales según ubicación y tamaño de la empresa, surge la necesidad de contar con una Agencia Nacional de Vitivinicultura que tenga la capacidad y responsabilidad de laudar un precio justo de referencia y en la que estén representados, equitativamente, los intereses de todos los eslabones de la cadena de valor, lo que posibilitaría el diseño de políticas públicas en beneficio de todos, dejando de lado los intereses particulares que, tarde o temprano, llevan a la conformación de oligopolios”, enfatizó la CAME en un comunicado en el que advirtió que “desde hace años, el sector vitivinícola sufre un proceso de concentración que atenta contra la producción primaria”.
“El mercado se reparte en pocas manos y los pequeños y medianos productores no sólo no tienen rentabilidad, sino que además no llegan a cubrir sus costos con lo que perciben por la venta de sus uvas”, describió el comunicado.
La CAME reúne dirigentes viñateros de las provincias de Salta, La Rioja, Mendoza y San Juan, quienes denuncian una situación de “quebranto generalizado”, sufriendo abusos en la formación de precios y hasta en la forma de pago. Muchos productores, incluso, no han llegado a cobrar las uvas del año pasado, cuando están por comenzar con la nueva cosecha.
“En la actualidad, frente a una cadena de comercialización en la que falta transparencia, el productor trabaja a pérdida. Si bien los gobiernos de Mendoza, San Juan y La Rioja han anunciado y realizan aportes para el sector, los cuales son valorados, la dura situación macroeconómica repercute directamente en la actividad”, remarcó CAME.
El documento destaca:
Ni el mejor malbec de la Argentina se salva de esta crisis. “A modo de ejemplo, en el Valle de Uco los productores requieren 300 mil pesos para trabajar una hectárea, de la que obtienen 100 quintales. Es decir, alcanzan los 80 mil pesos por hectárea (si venden a 8 pesos), faltándole aún 220 mil pesos sólo para cubrir los costos”, describió el informe.
A fin de 2019, Bichos de Campo habló con la dirigente vitiviníciola mendocina Gabriela Lizana, enrolada en la CAME:
Mientras tanto, un estudio reciente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) estimó los costos para la producción de vid en el Oasis Este de Mendoza, para una finca de 10 hectáreas con un empleado permanente, cuya actividad principal es la venta de uva. Según ese trabajo, los costos totales de producción son de 18,87 pesos para varietales en espaldero y de 10,79 pesos para básicas en parral.
“Si el precio por kilo de uva está por debajo del valor del costo operativo más gastos de estructura (que para el caso analizado sería de 12,60 y 7,44 pesos, respectivamente), implicaría una pérdida de dinero para el productor, lo que pone en riesgo la continuidad de la actividad y empeora y acelera el proceso de abandono de las fincas”, destacó.
“El desplazamiento del productor, primer eslabón de la cadena, viene en ascenso. La ecuación es sencilla: sin productores no hay uva, sin uva no hay industria, y sin industria no hay Bebida Nacional”, advirtió la CAME, reclamando la creación de un organismo que tenga la capacidad de laudar un precio justo para el productor.
CAME recordó que la cadena mueve más de 100 mil trabajadores en forma directa (dato de 2016) y desmintió aquello de que la devaluación ayude al sector a obtener mayor rentabilidad. “El 80% de la producción se vende en el mercado interno, donde el consumo cayó 15 litros per cápita en los últimos 15 años”, recordó. El 20% restante, destinado al mercado externo, tampoco levanta. Hubo una caída interanual del 5,4% de las exportaciones en 2019.
La entrada Reclaman por una Agencia Nacional de Vitivinicultura que tenga capacidad de defender a los productores ante los abusos de las bodegas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Mendoza desdobla: La política por un lado y los productores que se jodan se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las entidades agropecuarias de la provincia salieron en las últimas horas a poner el grito en el cielo antes esta situación. Y reclamaron al gobierno provincial del radical Alfredo Cornejo -que no puede ir por la reelección-, que se haga cargo por lo menos de buscar una solución a los bajos precios que cobran los productores de uva. Con lo que ofrecen ahora las bodegas, no llegan a cubrir los costos.
La Sociedad Rural del Valle de Uco, enrolada en CRA, emitió un completo informe sobre cómo se construyen los costos en una finca promedio de ese oasis productivo. Para hace un buen Malbec de 100 quintales por hectárea se gastan en costos “operativos” unos 15,74 pesos por kilogramo.
Ver Andrés Díaz Cano: “El sobrestock y las retenciones al vino complican la actividad”
“Para nosotros se debe pagar un precio sustentable, que es entre 0,80 y 1 dólar para el Malbec del Valle de Uco. Durante la cosecha 2017 y 2018, los bodegueros pudieron pagar valores mucho más altos, de 1,50 de dólar por kilogramos. Estos valores hubieran permitido mantener rentabilidad y sustentabilidad al productor”, explicó la entidad. Por cierto, las bodegas están comprando la producción a mucho menos que eso. Por debajo de los costos.
“Para el productor la solución se representa en el precio de la uva. En la venta de su producción, no sólo se refleja una transacción comercial sino que determina la sustentabilidad de su trabajo”, bramó la Rural del Valle de Uco, que acusó al gobierno provincial (que busca aliviar la situación solamente con una quita de retenciones al sector) de hacerse el distraído. “No atender este punto de arranque es mentirse a la hora de ordenar las demandas del sector primario, que son muchas en este escenario de crisis”, acusó.
Según los ruralistas mendocinos, que reclamaron la intervención del gobierno provincial, “el precio organiza la actividad y después viene lo demás, como la soluciones, ya sea la organización social del productor, el asociativismo, cooperativa y demás”. En ese sentido, se ironizó: “Juntarme con otros para fundirme o vivir sometido a otro que le pone precio a la actividad no sirve”.
Ver En reclamo de ayuda, los viñateros de FAA amenazan arruinar con protestas la Fiesta de la Vendimia
En tanto, la Federación Agraria Argentina reclamó a la administración de Cornejo que se realice un operativo de compra de uva por parte del Estado. “Apelamos a la buena predisposición del gobierno provincial para resolver el conflicto que tiene en vilo a los pequeños y medianos productores”, señaló la entidad, que advirtió además: “Si no aparecen soluciones a corto plazo, realizaremos acciones gremiales”.
Los viñateros enrolados en la FAA hicieron una comparación entre el precio del vino blanco en los últimos diez años contra el costo del gasoil, un insumo clave del sector. la capacidad de compra del combustible cayó 50%. “Esto es, en el 2009 dicho vino valía $0,92 el litro, mientras que la misma cantidad de gasoil salía $2.26. Hoy, los precios son $7.15 y $35.99 respectivamente”, se detalló.
“Toda la sociedad debe saber que nuestra necesidad no es política. Es de subsistencia: somos miles de familias que estamos atravesando momentos penosos. Hoy trabajamos a pérdida, muy por debajo de los costos de producción, por lo que si no interviene el Estado, el mercado nos sentencia a desaparecer”, agregó la Federación Agraria.
Los bodegueros, hasta ahora, justifican los bajos precios que ofrecen en la existencia de un stock elevado de vino, y por eso piden medidas que permitan reactivar las exportaciones. “Lo que no se dice públicamente es que de ese sobrestock viníco, una gran parte es producto importado. Ante esta deslealtad comercial, no podemos permitir que le sigan mostrando una sola cara de la moneda, porque eso hace que los productores siempre sean los postergados”, se quejó la FAA, que reclamó al gobierno provincial “que no juegue como actor pasivo y no se deje engañar”.
La entrada Mendoza desdobla: La política por un lado y los productores que se jodan se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los planes de la Coviar para evitar la desaparición de los pequeños viñateros se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La producción de vinos no escapa a esa realidad, y por eso desde la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) desarrollaron un programa para sostener a los viñateros más pequeños. En esa actividad hay 25 mil productores y el 68% de ese total, unos 17 mil, manejan menos de 30 hectáreas. “Su principal ingreso es la vitivinicultura”, explicó a Bichos de Campo Mauricio Ortíz, el secretario de la Coviar.
Historias de ingenio: Cansados de malvender su uva, hicieron su propio vino
Ortíz explicó los lineamientos del proyecto que desarrolla esa entidad para sostener a los productores. “Trabajamos en dos líneas. Una es integrarlos al negocio, porque si no se quedan colgados de las tendencias de consumo con variedades obsoletas. La segunda es la transferencia de tecnología adecuada a la producción primaria. Es necesario adoptar la tecnología de las grandes explotaciones a esas realidades vitivinícolas y eso lo trabajamos coordinadamente con el INTA”, indicó.
La Corporación Vitivinícola Argentina es un organismo público-privado que gestiona y articula las acciones necesarias para cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 (PEVI), asumiendo el desafío de transformar el sector vitivinícola y potenciar, con visión estratégica, sus fortalezas y oportunidades. Se trata de una entidad con jurisdicción nacional, encargada de administrar los recursos que, mediante la contribución establecida en la Ley 25.849, las empresas vitivinícolas financian las acciones necesarias para concretar los objetivos fijados en el Plan Estratégico.
Al explicar cómo funcionan, el directivo de la Coviar explicó que desarrollaron “13 centros de desarrollos vitícolas, tenemos consejos locales asesores y eso nos da una impronta local, ya que ahí se decide cómo implementar la asistencia técnica”.
“Además tenemos un convenio interesante con el Banco Nación, con créditos cuyas tasas lamentablemente se dispararon”, indicó. En tal sentido, Ortiz destacó la importancia de que mejore la financiación: “El productor quiere invertir pero no tiene acceso al crédito por la falta de los papeles necesarios en su finca o porque las tasas están altas. Sin financiamiento es dificil que el campo crezca”.
Ortìz agregó que otros dos problemas que tiene la producción tienen que ver con la edad y el recambio generacional, por un lado, y además con la necesidad de lograr la integración al sistema cooperativo.
En el primer caso indicó que “tenemos una población envejecida. Ese es un tema del campo a nivel mundial, ya que tenemos productores de más de 60 años. Es un tema a trabajar”.
Con respecto al segundo tema consideró fundamental la integración de los pequeños productores de vid a través de cooperativas.
“Tenemos gran parte de la vitivinicultura que no está integrada”, dijo el ejecutivo, que razonó: “El productor que no se une no reduce costos y no mejora productividad. Eso se puede hace solo juntándose para acceder a tecnología. Lamentablemente ese productor tiende a desaparecer y eso es un tema prioritario que estamos trabajando”
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]]>“El proyecto sólo establece la obligatoriedad de contrato por escrito previo a la entrega de la uva. En la época de cosecha de este año (entre febrero y marzo) se postergaron los plazos de pago e incluso hasta se bajaron los precios acordados, cuando los insumos con los que trabajamos en las fincas están dolarizados”, explicó a Bichos de Campo Gabriela Lizana, presidente de Aproem (Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza).
Fue por esa distorsión que los productores de uva comenzaron a pensar en las Buenas Prácticas Comerciales. “El problema es que te demoran los pagos de la uva, llevándolos a 120, 180 y hasta un año. La verdad es que te trasladan el costo financiero, y así llegás a la otra cosecha sin haber cobrado la uva de la cosecha anterior”, se quejó Lizana.
Esta posición de abuso, además, se produce por la inexistencia de algún tipo de contrato escrito, “ya que la bodega se niega a eso”, se quejó la directiva del área de Economías Regionales de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Escuchá el reportaje completo a Gabriela Lizana:

En función de esta situación, los legisladores mendocinos comenzaron a analizar si no sería conveniente regular en lo material. Lo que Aproem aportó al proyecto es “la necesidad de que se elaboren Códigos de Buenas Prácticas Comerciales, algo que Argentina no tiene para ninguna de sus economías regionales”, contó la productora.
Lizana comparó la situación con la de otros países o bloques. “La Comunidad Europea, que antes lo tenía optativo, hoy lo tiene obligatorio. Lo que pasa es que hemos naturalizado algunas conductas que en el mundo comercial son desleales. Por ejemplo, cambiar una condición pactada en perjuicio del productor con plazos larguísimos. En Europa, los perecederos se tienen que pagar a los 30 días, mientras que acá recién están viendo a cuánto resolverán pagarte la uva”.
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