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vitivinicultura – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 21 Dec 2021 11:47:10 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png vitivinicultura – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El Estado aspira a controlar todos los movimientos de uva a partir de la generalización de la “tarjeta del viñatero” http://wi631525.ferozo.com/el-estado-aspira-a-controlar-todos-los-movimientos-de-uva-a-partir-de-la-generalizacion-de-la-tarjeta-del-vinatero/ Tue, 21 Dec 2021 11:47:10 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88560 El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) decidió establecer un nuevo documento para identificar cada uno de los lotes sembrados con vides en el país: la “tarjeta del viñatero”. A partir de este documento, se plantea controlar todos los movimientos de uva, desde las fincas a las bodegas. Aunque ese documento había sido creado en 2016, […]

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El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) decidió establecer un nuevo documento para identificar cada uno de los lotes sembrados con vides en el país: la “tarjeta del viñatero”. A partir de este documento, se plantea controlar todos los movimientos de uva, desde las fincas a las bodegas.

Aunque ese documento había sido creado en 2016, recién ahora -mediante la Resolución 25/2021 publicada en el Boletín Oficial-, el organismo a cargo de la vitivinicultura la definió como “única identificación y constancia de inscripción de los viñedos ante el INV. La tarjeta entonces reemplaza ahora totalmente a la “Cédula del Viñedo”, que había sido creada en 2014.

“La Tarjeta del Viñatero será única e intransferible, personalizada e identificada con el número de inscripción del viñedo y tendrá un número único que se asociará con el legajo electrónico”, explicó la resolución del INV, que además estableció que “este instrumento de identificación deberá ser retirado por el titular del viñedo, persona autorizada o apoderado legal debidamente acreditado en la Oficina Jurisdiccional del INV donde radica inscripto el viñedo”.

La idea es, a partir de la difusión de esta tarjeta, un padrón acabado de los dueños de plantaciones de vides en todo el país , por lo que “al momento de recibir la Tarjeta del Viñatero, el titular del viñedo deberá indicar por lo menos un número de teléfono móvil y una dirección de correo electrónico que serán considerados oficialmente válidos” para contactarlo.

El documento será clave a partir de ahora para que cada productor puedan entregar su uva a la bodega de su elección. “Los establecimientos elaboradores de vinos y mostos deberán solicitar a cada productor uno de los números que le fueran otorgados para el viñedo correspondiente por cada viaje de uva y registrarlo en el campo pertinente” dentro de la Declaración Jurada de Ingreso de Uva, se determinó.

Advierten que para 2023 la Argentina podría perder otras 20.000 hectáreas de viñedos, el 10% de la superficie actual

Luego, esta Declaración Jurada, con su correspondiente numeración, “será exigible para toda tramitación que involucre antecedentes de elaboración, independientemente de cualquier otra acción fiscalizadora que así lo amerite”, indicó el INV.

Por otro lado, el organismo decidió que “las uvas que son enviadas a establecimientos para ser destinadas a otros usos que no sea la elaboración de vinos y/o mostos, como por ejemplo Secaderos, Exportadores o Distribuidores de Uva en Fresco, también deberán estar amparadas por sus correspondientes números”.

En cada movimiento, los inscriptos deberán abonar el arancel correspondiente por kilogramo declarado de uva como ingresado al establecimiento elaborador.

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Al pie de las Sierras Azules, Gustavo Uajardo vela por la producción de los vinos Summus, que ya llevan ganados más de 40 medallas http://wi631525.ferozo.com/al-pie-de-las-sierras-azules-gustavo-uajardo-vela-por-la-produccion-de-los-vinos-summus-que-ya-llevan-ganados-mas-de-40-medallas/ Mon, 29 Nov 2021 16:01:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86790 Quizás una de las mejores cosas que podría haberle ocurrido al sanjuanino Gustavo Uajardo sea que al médico Arturo Arias -al que conoce desde hace más de 16 años- se le ocurriera comprar una casa para descansar los fines de semana al pie de las Sierras Azules, en el Valle de Zonda. Y es que […]

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Quizás una de las mejores cosas que podría haberle ocurrido al sanjuanino Gustavo Uajardo sea que al médico Arturo Arias -al que conoce desde hace más de 16 años- se le ocurriera comprar una casa para descansar los fines de semana al pie de las Sierras Azules, en el Valle de Zonda. Y es que sin saberlo, esa propiedad –que tomó el nombre del lugar- terminaría convirtiéndose tan solo un par de años después en un emprendimiento vitivinícola multipremiado.

Uajardo trabaja en viñedos de parrales desde hace más de 40 años, algo que heredó de su familia, radicada desde siempre en la zona agrícola de San Juan. Es por eso que cuando tuvo la oportunidad de participar del viñedo de cuatro hectáreas y media de Arias, no lo dudo ni un segundo.

En 2007 la bodega sacó al mercado la primera partida de Summus, nombre que significa supremo, y en poco tiempo obtuvo su primera medalla de plata. Los posteriores premios impulsaron al médico a abrir una sala de degustaciones y a convertirse en un pequeño paraíso para enófilos.

“Es un proyecto chico y familiar que apunta a la calidad. Ya llevamos ganadas 27 medallas de oro y 18 de plata. Yo empecé a hacer vinos acá junto al enólogo Marcelo Ureta, que me enseñó a hacer todo tipo de trabajos. Hay enólogos que saben enseñar”, dijo a Bichos de Campo Gustavo Uajardo.

Del proyecto hoy participan también Rodrigo y Mirtha, hijo y esposa de Uajardo, que colaboran en distintas etapa del proceso de producción. La finca Sierras Azules produce en promedio por año 26.000 botellas de vino de cinco variedades de uva: Syrah, Tannat, Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot.

“Hacemos un poco de cada uno, aunque lo que más se hace siempre es Malbec y Tannat, que son los varietales que mejor se dieron acá. Mayormente el que viene de afuera busca Malbec y Cabernet porque son los que más conocen. Uno trata de imponer otra cosa y suelen sorprenderse gratamente, al punto que se terminan llevando otro varietal”, contó Uajardo.

La cosecha en la finca inicia en el mes de marzo. Unas 15 personas recorren las hileras de viñedo y cortan con tijera racimo por racimo de uva. Para lograr un vino de calidad, los estándares de cosecha son muy altos y todas las uvas que ingresan a la bodega deben estar sanas, limpias, negras, sin hojas, granos verdes o podredumbre.

El trabajo se realiza desde las 7 de la mañana hasta las 13, para evitar las horas de calor extremo en las que la uva se deshidrata.

En cuanto al manejo del agua, teniendo en cuenta la crisis hídrica por la que atraviesa San Juan en este momento, toda la finca trabaja con el sistema de inundación por manto, y en los momentos de mayor escasez se emplea el riego por goteo para lograr una mejor dosificación. Los viñedos son regados cada 15 o 20 días para evitar que la planta tenga demasiado follaje y afecte a la uva.

Una vez recolectados, los racimos ingresan a una máquina despalilladora para separar a la uva de cualquier otro material orgánico –la misma tiene un rendimiento de 1.000 kilos por hora-, y luego una manguera las conduce hasta el tanque de fermentación en donde el azúcar se convertirá en alcohol.

“Hay que tener en cuenta que las temperaturas no pueden superar los 28 grados, por lo que se hace recircular agua fría por el tanque. Si esa temperatura se supera, se puede picar el vino. No queremos que se termine el azúcar en dos o tres días, ya que a más días mejor color, nutrientes y taninos vamos a tener”, afirmó Uajardo.

Una vez que todo el azúcar se haya convertido en alcohol, es momento de realizar el descube o separación del orujo, es decir la piel y las semillas de la uva. Esta es quizás una de las etapas del proceso que distingue a esta bodega de otras: en vez de exprimir las semillas, lo que otorga un toque más áspero y amargo al vino, se utiliza un colador para removerlas y dar con un sabor frutado.

El vino es guardado en tanques durante siete meses, tiempo en el cual se deben realizar limpiezas con hidrolavadora para evitar que se peguen distintos residuos a las paredes del mismo.

Una particularidad de esta bodega es que la misma cuenta con dos tanques alemanes de 1937, fabricados de acero en el exterior y de vidrio en el interior, lo que impide que los mismos se ensucien. “Es como guardar vino en una botella gigante. Se pueden usar tranquilamente un año sin riesgo de que se nos eche a perder”, señaló el productor.

En los primeros días de octubre, el vino es filtrado en una placa formada por paneles de cartón grueso y posteriormente se lo embotella para dejarlo estacionar en canastos de acero inoxidable.

Otra partida es colocada en barricas de roble americano francés donde se la estaciona durante un año. Luego de ser embotellado, ese vino es estacionado unos meses más en una cava. De allí saldrán los vinos de reserva, con un marcado gusto a madera.

“Siempre tratamos de darle unos 10 o 12 meses de estacionamiento al vino. Mientras más tiempo pasa se pone mejor. No tenemos miedo de que se transforme en un licor porque lo cuidamos. El lugar esta climatizado, fresco y oscuro. Esa es la vida del vino: oscuridad y frescura”, aseguró Uajardo.

Esta cosecha fue una particular ya que frente a la escasez de botellas y a los problemas con la pandemia, este año se envasaron vinos en seis meses. Hasta el momento se han producido 21.700 botellas y todavía resta el envasado de unas 5.000 para terminar la producción de 2021.

 

-¿Qué considera que los diferencia para haber ganado tantas medallas?- le preguntamos a Uajardo.

-El proceso de hacerlo por decantación. Se hace menos vino pero eleva la calidad sin dudas. Y después el lugar donde lo hacemos. Nosotros tenemos un lugar privilegiado, pegado a la montaña. Las tormentas suelen desviarse al norte o al sur. Puede caer un poco de lluvia pero granizo casi no tenemos y la uva madura en forma natural. Además tenemos días de calor en verano y frío de noche, estamos a 800 metros sobre el nivel del mar. Esa amplitud térmica le viene de maravilla a las viñas. Nos aporta una piel más gruesa que nos da color, nutrientes y taninos. Es una característica especial.

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Néstor Ianni dejó su vida de ciudad para ir a hacer su propio vino: “Entendí que no puedo esperar a que las cosas cambien afuera para sentirme mejor yo” http://wi631525.ferozo.com/nestor-ianni-dejo-su-vida-de-ciudad-para-ir-a-hacer-su-propio-vino-entendi-que-no-puedo-esperar-a-que-las-cosas-cambian-fuera-para-sentirme-mejor-yo/ Sun, 28 Nov 2021 20:42:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86740 Hacía tiempo que tenían ganas de dejar la ciudad e irse al campo. Y un día lo cumplieron: Vilma se jubiló como docente y Néstor bajó la persiana de su negocio de repuestos y se fueron a una chacra en Gualeguaychú, Entre Ríos. ¿Cuál era la idea? Vivir en la naturaleza, criar animales y hacer […]

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Hacía tiempo que tenían ganas de dejar la ciudad e irse al campo. Y un día lo cumplieron: Vilma se jubiló como docente y Néstor bajó la persiana de su negocio de repuestos y se fueron a una chacra en Gualeguaychú, Entre Ríos. ¿Cuál era la idea? Vivir en la naturaleza, criar animales y hacer vino.

Seis años más tarde de ese primer envión (desde que se mudaron) tienen 50 vacas y un toro Angus, animales de granja, reciben turistas, tienen vides y hacen vino… ¡en su propia bodega!

“Este predio estuvo sujeto a agricultura con agroquímicos durante mucho tiempo”, explica Néstor Ianni. “Un día compré semillas de lotus, raigras y trébol y lo incorporé al campo al voleo sin usar fertilizantes ni hacer limpieza con fungicidas; esperé unos meses, el pasto empezó a crecer muy bien, saqué 43 terneros y este año ya están naciendo de nuevos. Mis praderas semillan solas y las vacas están todos preñadas. Uso sistema con boyeros; en invierno hice unos rollos y los animales pasaron bien el tiempo de frío”.

Néstor cuenta las cosas como si nada. O mejor dicho con una mezcla de naturalidad y alegría que le brota por todos lados porque le gusta lo que hace y a Vilma también. Y les gusta porque lo eligieron, porque en 2010 se pusieron a armar la chacra y desde 2015 aquí viven. Con Bichos de Campo los visitamos en marzo de 2020  y menos de dos años después y atravesando una pandemia tienen muchas cosas nuevas para contar, como que se pasaron al sistema de energía solar y están llevando todas sus producciones hacia un planteo orgánico.

Los Ianni se animaron a todo: a vivir en el campo y a elaborar vinos (¡en Entre Ríos!)

“Como en la zona el abastecimiento de electricidad es malo, siempre se corta y eso me hacía correr riesgos para activar los tanques en la bodega, decidí empezar con energía solar. Ahora tengo 10 pantallas con dos inversores y baterías de almacenamiento, estoy ahorrando mucha energía y si se corta no me preocupa. Tanto mi casa como las bombas para el agua de la hacienda, todo es solar; sigo conectado a la red y algo consumo pero es mínimo”, detalla.

“También estamos trabajando para ser orgánicos en todo, incluso las vacas: este año me compré una maquinita para cortar el yuyo a mano y así evitar el poco herbicida que uso una vez por año; creo que en breve tendré todo para certificar. Y, mientras, hacemos nuestro propio vino”, recalca Néstor porque especialmente ‘ese’ es el sueño cumplido.

Actualmente tienen plantada una hectárea y media con Viognier, Sauvignon Blanc y Cabernet Franc, variedades que se eligieron considerando la experiencia en “terroirs” similares, por lo cual se tomó en consideración primero la aptitud agronómica y su adaptación a la situación agroecología y, en segundo lugar, el perfil de vinos que se querían obtener. Recientemente han agregado un poco de Tannat para complementar la oferta de vinos tintos y están pensando en nuevas plantaciones así que están evaluando variedades, todo con el asesoramiento del ingeniero agrónomo uruguayo Andrés Passadore, también viticultor y con una tradición familiar en el rubro de más de 100 años.

“El cultivo se realiza en espalderas, con un sistema de poda en cordón de pitones y en relación al manejo del suelo se deja un empastado natural en la entrefila; los viñedos no tienen riego, excepto en la plantación y primer año, y todos se cubren con malla antipájaros”, detalla el especialista. En cuanto a las características del terruño de la zona son suelos con una fertilidad media donde las temperaturas cálidas con noches templadas generan viñedos con un buen desarrollo vegetativo. Actualmente la producción de la bodega es de 12.000 botellas anuales.

Passadore explica que estos son vinos de carácter frutal, no tan alcohólicos, con unos blancos donde se destacan las notas florales y una buena intensidad aromática. “Son vinos diferentes muy amables de tomar, nuevos; en general tienen buena aceptación, sobre todo en aquellas personas dispuestas a descubrir otro tipo de productos, más allá del Malbec”, grafica.

“La tendencia de consumo es hacia vinos no tan concentrados, menos alcohólicos, más fáciles de tomar y creo que esto obedece un poco a temas de salud y a que las personas quieren disfrutar de vinos menos complejos. Hay que seguir fomentando las nuevas experiencias, elaboraciones más familiares (pequeña escala) y sobre todo insertos en ambientes naturales y con una producción respetuosa del ambiente”.

“Como tengo buena tierra hemos incorporado muy pocos fertilizantes. solo algo de potasio y magnesio, y como está bien aireado no tenemos problema de enfermedades; estamos usando tierra de lombrices y abonos de cama de pollos”, cuenta Néstor.

“Creo que el sistema productivo convencional ha devastado los campos, los ha saqueado con un criterio de explotación que no deja nada. Cuando yo era chico sembrabas maíz con las semillas del año anterior y todo funcionaba, los rindes no eran tan bestiales pero se producía y se vivía. Hoy eso no pasa: si no echas de todo no crece nada, nuestras tierras son un desierto”.

“Desde aquí, desde mi pequeño lugar quiero cambiar `algo´ porque entendí que no puedo esperar a que las cosas cambian fuera para sentirme mejor, entonces empecé yo a hacer el cambio. Con mi experiencia voy pensando cosas y poniéndolas en práctica”, reflexiona Néstor. “Quiero vivir en un lugar donde me sienta bien, por eso la idea de ir hacia lo orgánico en todo lo que producimos: pollos, vacas, vinos… y vamos aprendiendo en el camino”.

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Aromas del Terruño: Un programa sobre los hacedores del vino compite con La Nación y Bichos de Campo por el Martín Fierro al mejor programa rural http://wi631525.ferozo.com/aromas-del-terruno-un-programa-sobre-los-hacedores-del-vino-compite-con-la-nacion-y-bichos-de-campo-por-el-martin-fierro-al-mejor-programa-rural/ Tue, 09 Nov 2021 20:20:27 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85136 Un matrimonio decidió dedicarse por completo a la difusión del mundo vitivinícola. Corría el 2005. Camilo de Lusarreta trabajaba como técnico audiovisual para Canal 8 de Córdoba,. Su mujer, Karina Rodríguez, se dedicada a su trabajo para un organismo del Estado. Hasta ese entonces se habían relacionado con la vitivinicultura desde la degustación y el […]

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Un matrimonio decidió dedicarse por completo a la difusión del mundo vitivinícola. Corría el 2005. Camilo de Lusarreta trabajaba como técnico audiovisual para Canal 8 de Córdoba,. Su mujer, Karina Rodríguez, se dedicada a su trabajo para un organismo del Estado. Hasta ese entonces se habían relacionado con la vitivinicultura desde la degustación y el interés por la “magia del vino”, según recordó Karina en una charla con Bichos de Campo.

Hoy competirán con este medio y nada menos que contra el programa agropecuario de La Nación Más por la estatuilla del Martín Fierro de cable al mejor Programa Rural. Representan orgullosamente al periodismo agropecuario realizado desde las provincias y que se transmite a través de Canal Rural.

La ficha les cayó un día: no había demasiada gente difundiendo la cultura del vino desde el interior del país. Esta revelación, más las habilidades técnicas de él y la capacidad de ella para las relaciones públicas, son las bases sobre las que este matrimonio fundó “Aromas del Terruño”, un programa dedicado a la difusión de la industria del vino en la Argentina y hasta en otras regiones del mundo. Entre ellas, una de sus favoritas e favoritos Napa Valley y Santa Bárbara, en California, donde están grabando actualmente.

Quince años después siguen siendo solo ellos dos quienes realizan el programa. “Eso nos permite viajar con más facilidad, o trabajar desde donde sea que estemos. Nuestra dinámica es: hacemos las entrevistas, Camilo las edita y yo hago la parte de relaciones públicas, logística e investigación previa del lugar que vamos a ir a conocer”, contó Karina. 

Lo primero que recuerdan haber hecho fue un documental en Cafayate, Salta. “Era sobre unas tierras que se iban a dividir para quienes quisieran tener una bodega con su propia cepa de torrontes”. Hoy las propias bodegas los llaman a ellos cuando tienen un nuevo vino y hasta llegaron a ser corresponsales argentinos de una plataforma de vinos italiana, la “Wines Soundtrack”, dedicada a la misma tarea que ellos y que los convocó para difundir su programa desde su plataforma de podcast.

“Siempre hay material para comunicar”, dice Karina sobre lo que encuentran haciendo el programa, que también se ocupa de mostrar maridajes en los eventos que cubren, o nuevas técnicas que utilizan las bodegas, tanto en su espacio para elaborar el vino como en el campo donde cultivan las viñas. Ellos muestran todo. “Desde el ingeniero agrónomo hasta los tomeros, que son personas importantísimas de la viña y que madrugan a primera hora para dar agua a las viñas, especialmente en Mendoza”, especificó ella.

Si bien ellos eligieron ese proyecto como forma de vida y oficio, no deja de ser un camino sacrificado por la situación del país. “Hay veces que hay que poner mucho el hombro en un país que no acompaña tanto. Por ejemplo, quisiéramos viajar mucho más”. Pero aclaró que dentro de lo que pueden hacer, lo hacen a gusto.

“Lo que queremos comunicar con este programa es que en una sola botella de vino hay mucho más de lo que vemos. Viene de toda una tradición y trabajo de muchas personas. Está el enólogo, que es el hacedor del vino. Pero antes de él hubo todo un proceso de personas trabajando para que luego ese vino termine en esa botella en la mesa”, terminó por decir Karina.

Los comunicadores del vino que hoy compiten contra Bichos de Campo (Canal Metro) y LN Campo (LN+) por el Martín Fierro son un matrimonio que ya lleva 24 años juntos y trabajando en lo que les gusta. Considera que la nominación de APTRA a “Mejor Programa Rural”ya es una forma de salir ganadores.

Foto de portada: Camilo y Karina junto a Marcelo Pelleriti, de Clos de los 7
Foto 2: Camilo y Karina junto a Pablo Richardi, enólogo de Flecha de los Andes
Foto 3: Camilo y Karina en Hitching Post la bodega donde se hizo la pelicula “Sideways” en 2004 junto a su dueño Frank Ostini, y su enologo Greg hartley.

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Mujeres Rurales al frente: Carina y Alicia integran “Mujeres de la Viña” y lanzaron “Apasionadas”, su propia línea de vinos artesanales http://wi631525.ferozo.com/mujeres-rurales-al-frente-carina-y-alicia-integran-mujeres-de-la-vina-y-lanzaron-apasionadas-su-propia-linea-de-vinos-artesanales/ Fri, 15 Oct 2021 15:50:14 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82969 En 2018 un grupo de mujeres mendocinas vinculadas a la vitivinicultura coincidió en algo: querían capacitarse para poder manejar sus propios viñedos. Y para eso, casi de casualidad, todas acudieron al centro de desarrollo vitícola del INTA La Consulta, en Mendoza, para ponerse en contacto con técnicos y agrónomos especializados. Fue así que desde el […]

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En 2018 un grupo de mujeres mendocinas vinculadas a la vitivinicultura coincidió en algo: querían capacitarse para poder manejar sus propios viñedos. Y para eso, casi de casualidad, todas acudieron al centro de desarrollo vitícola del INTA La Consulta, en Mendoza, para ponerse en contacto con técnicos y agrónomos especializados. Fue así que desde el Instituto se les propuso formar un grupo que les permitiera conectarse entre ellas. Hoy son 21 mujeres las que conforman el grupo Mujeres de la Viña, que este año lograron lanzar “Apasionadas”, su propia línea de vinos artesanales.

Lo que caracteriza a cada una de estas mujeres, es que por interés propio o por herencia, debieron hacerse cargo de explotaciones que suelen ser más comúnmente manejadas por hombres. Ese es el caso de Carina Venturin, una de las integrantes del grupo, que heredó un viñedo de más de 80 años plantado por su abuelo, y que hoy maneja junto a su hermana.

“Siempre a las mujeres nos fue difícil manejarlo, era un mundo medio machista e incorporarnos nos ha costado. Nosotras somos la tercera generación de la familia que  maneja la viña, y hemos tenido la necesidad de capacitarnos para incorporar nuevas tecnologías y nuevos métodos de trabajo”, contó Venturin a Bichos de Campo.

Una de las necesidades que la productora afrontó fue la de renovar el manejo del agua y el riego en la finca, para optimizarlo y obtener las mejores uvas posibles. Para eso, el trabajo con los técnicos del INTA y el intercambio de experiencia con las otras integrantes del grupo fue clave para establecer un marco de apoyo.

Hasta el momento Mujeres de la Viña ha realizado dos partidas pequeñas de vino, de no más de 500 botellas. La primera fue de un vino Merlot y la segunda de un Malbec, que este año relanzarán para ingresar en el mercado con marca propia. Gracias a un crédito otorgado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), el grupo consiguió comprar su propia maquinaria y tanques para concentrar todo el proceso productivo.

“Estamos haciendo todas las inscripciones con los números para registrarlos en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y hacer todas las evaluaciones necesarias para comercializarlo. Nuestra marca es “Apasionadas”, que ya figura en el registro de la marca”, señaló Venturin.

Pero en este camino debieron sortear numerosas dificultades. Así lo afirma Alicia Caraballo, productora e hija de productores vitivinícolas, que desde hace seis años se encuentra desarrollando su viñedo propio.

“Mi padre vive hace 40 años en una finca pequeña de cinco hectáreas, que tenía un viñedo de 120 años. Lamentablemente la crisis económica hizo que saque a la viña y hace seis años les pedí volver a apostar a ella. Hoy en día lo más difícil como pequeñas productoras es la negociación y la comercialización con las bodegas”, indicó Caraballo a Bichos de Campo.

Esto genera problemas a la hora de negociar los precios por kilo de uva, y fue una de las razones por las que las primeras partidas de vino las realizaron de la mano de una cooperativa local.

“Otro desafío es poder mostrarle a la comunidad y a la sociedad que nosotras somos las que dirigimos y damos las ordenes. Pero eso es parte de toda esta etapa que estamos atravesando las mujeres, de crecer y de creer que somos capaces”, agregó la productora.

-¿Qué significa para vos este proyecto?- le preguntamos a Caraballo.

-Para mí es romper con barreras y estereotipos sociales donde hay tareas que por años sólo las han manejado los hombres. Para mí es un orgullo enorme que un grupo de mujeres pueda asesorarse entre ellas, apoyarse y contar incluso con el apoyo de los hombres para llevar adelante este emprendimiento productivo. Hemos hecho una tarea preciosa.

-¿Y que implica para vos el Día de la Mujer Rural?

-Para mí es un día donde debemos hacer un homenaje a aquellas mujeres que día a día se levantan temprano, muchas de ellas jefas de hogares, y están de sol a sol y de frío en frío trabajando, haciendo todas las tareas desde el amor y la vocación. Creo que debemos dignificarlas más, creo que deben tener más accesibilidad a líneas de vivienda, créditos, proyección y capacitación.

En el mismo sentido Venturin afirmó: “Es muy importante que nos recuerden en este día porque también las mujeres cumplimos muchas funciones: las de madres, esposas,  y trabajadores. Trabajamos a la par del hombre en la zona rural, en toda variedad de cultivos y tareas”.

Fotos: INTA, Carina Venturin, Alicia Caraballo

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Trepando al Champaquí, la enóloga Elina Gaido montó un viñedo experimental donde además rescata las cepas olvidadas de Traslasierra http://wi631525.ferozo.com/trepando-al-champaqui-la-enologa-elina-gaido-monto-un-vinedo-experimental-donde-ademas-rescata-las-cepas-olvidadas-de-traslasierra/ http://wi631525.ferozo.com/trepando-al-champaqui-la-enologa-elina-gaido-monto-un-vinedo-experimental-donde-ademas-rescata-las-cepas-olvidadas-de-traslasierra/#comments Wed, 29 Sep 2021 16:16:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=81445 Elina Gaido es oriunda de Guaymallén, Mendoza. En esa provincia se recibió de enóloga y anduvo trabajando por las zonas vitivinícolas hasta que años atrás la contrató una bodega de Las Tapias, en el valle de Traslasierra, Córdoba, donde trabajó un año, pero decidió quedarse en esa zona para asesorar a distintos viñedos nuevos que […]

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Elina Gaido es oriunda de Guaymallén, Mendoza. En esa provincia se recibió de enóloga y anduvo trabajando por las zonas vitivinícolas hasta que años atrás la contrató una bodega de Las Tapias, en el valle de Traslasierra, Córdoba, donde trabajó un año, pero decidió quedarse en esa zona para asesorar a distintos viñedos nuevos que están surgiendo en esa provincia.

En 2017 había conocido al ingeniero agrónomo José Zarco, que vivía en una zona conocida como Achiras Abajo. Y ese mismo año se lanzaron a plantar en su casa un viñedo de uvas malbec que hoy tiene 1200 plantas.

José en 2011 había comprado una chacra en la parte más alta de Achiras, conocida como Achiras Arriba, y empezaron a soñar con repetir la experiencia también en ese lugar. Pudieron comenzar a hacerlo en 2019 y hoy se trata de uno de los viñedos más altos de la provincia (en Calamuchita hay otros viñedos a 1.200 metros de altitud). Se llega por el camino del Pedemonte que comunica las localidades de San Javier con Rodeo de Piedra, el cual baja hacia Los Molles y luego a Las Rosas.

Este lugar está a 1050 metros de altitud y tiene una vista privilegiada hacia el valle y hacia las sierras. Plantaron un viñedo experimental con el objeto de poder investigar, mostrar y aplicar los resultados en los nuevos viñedos que Elina asesoraba. Lo llamaron “La Campiña Viñedo de Altura”, a complementar en el futuro con un proyecto de turismo rural.

Con las plantas todavía creciendo en espalderas, en 2020 construyeron una pequeña pero hermosa bodega para la elaboración artesanal. Hasta ahora van desarrollando una hectárea y media de viñedos, sobre un suelo netamente pedregoso. En medio también construyeron algunos espacios de encuentro donde los amigos y turistas que los visiten puedan degustar los vinos, acompañados de un buen asado y por qué no de una folklórica guitarreada.

Comenta Elina: “Hemos diseñado un viñedo experimental para realizar ensayos sobre el comportamiento de las distintas cepas, probar distintos riegos, distintas tipos de podas y obtener información que sirva para todo emprendimiento nuevo en la provincia. Además, para registrar todas las formas en cómo se comporta cada viñedo. Porque cuando se planta un viñedo donde nunca lo hubo, hay que investigar y ensayar mucho”.

En su caso, dice, “he buscado en las bibliotecas y no he hallado registro del pasado vitivinícola de Traslasierra, como sí lo hay en Calamuchita. El problema de Córdoba es que vivió una época de esplendor vitivinícola y luego se cortó, de modo que hoy no tiene viñedos viejos”.

Explicó la especialista que en esta región de Córdoba llegó a haber unas 500 hectáreas de viñedos. Pero se discontinuaron. No en vano el dique que riega las tierras de este valle se llama Las Viñas.

“Con la reconversión vitivinícola, solo en Colonia Caroya se pudo conservar la tradición de los inmigrantes italianos con la uva frambua, hoy con muy lindos viñedos. Pero la zona de Traslasierra tuvo una tradición vitivinícola y se abandonó. Hoy está resurgiendo, pero de la mano del turismo, con viñedos chicos, y para que puedan ser rentables, necesita ir de la mano del negocio turístico y del inmobiliario, como complemento”, explicó la enóloga.

Elina entró en detalles: “En esta provincia estamos a la búsqueda de una cepa de excelencia. Se suele plantar malbec, porque es la cepa que el turista pide. Pero he comprobado en mis distintos trabajos que el tanat es una variedad que se da de modo excelente en Traslasierra. Y el bonarda, también. Hice una prueba con cabernet franc y comprobé que dio una muy buena respuesta”.

En cambio, afirmó, “las uvas blancas se dan mucho mejor en la región de Calamuchita, al norte de Córdoba, como es el caso también del Pinot. En esta zona, como es muy cálida, de las uvas blancas hay que seleccionar las cepas de uvas de zonas cálidas. Lo más importante es llegar a la varietalidad con su característica de la zona”.

Mirá la entrevista completa:

Elina, de todos modos, sabe que “en esta región, como la mayoría de los viñedos están rodeados de monte, sus árboles y arbustos desprenden sustancias aromáticas que se adhieren a la película cerosa que tiene la baya o grano de uva, dándole características aromáticas particulares a los vinos que se elaboran”.

“Por eso digo que lavar la uva, está prohibido, y además por ahora, reniego del sabor a madera en los vinos jóvenes, porque invade los sabores particulares que le da la región, al menos hasta que tengamos plantas de 25 años, cuando la planta ya alcanzó un equilibrio con algunos componentes concentrados que ya no permiten que la madera los invada”, explicó.

Cuenta Elina, que en su viñedo está destinando en parte también a rescatar el patrimonio del pasado histórico de la vitivinicultura de Traslasierra.

“Hace dos o tres años visitamos con José sierras arriba, subiendo hacia el cerro Champaquí, unos puestos abandonados donde cuentan los lugareños que la gente que los habitó hacía vino y armaban fiestas populares que duraban varios días. Y vimos que han sobrevivido muchas vides de esos viñedos de cepas criollas, abandonados, y que con los años se han ido trepando y enredando en los árboles”.

Relató detalles de esa experiencia: “Esperamos al invierno y bajamos material para reproducirlo en nuestro viñedo, pero no es de primera calidad, de modo que nos costó mucho. Otro trabajo que hice fue rescatar plantas de los parrales de uva criolla, de las casas de familia, de Villa Dolores y de San Pedro, además de una escuela agrotécnica que nos dio algunas estacas de buena calidad”.

En ese papel de coleccionista de viejas plantas, hasta hoy lleva plantadas 250 vides y tiene para llevar a tierra otras 250 plantas más. “Pero los pájaros y el clima no me permiten medir los racimos porque me los destruyen antes de que queden conformados. Y como si fuera poco ya hemos sufrido tres granizadas. Vamos a tener que fertilizarlos, para darles más fuerza y que puedan expresarse mejor”.

La colección de cepas viejas “las plantamos acá en nuestro viñedo, donde tenemos media hectárea de uva criolla más 1 hectárea con tres variedades: malbec, tanat y bonarda. Además hemos plantado una hilera de prueba con la variedad marselán, que es fruto de un cruzamiento francés entre cabernet sauvignon y grenache. Y también tenemos algunas plantas de cabernet franc”.

“Ya hicimos con José, la estructura para plantar más de esta uva el año que viene, pero no conseguimos plantas. Porque este año ha crecido muchísimo la demanda de plantas en toda la Argentina, y eso indica que la vitivinicultura está creciendo”, se esperanzó la enóloga mendocina que se radicó en Córdoba.

Por último, Elina habló de sus apuestas al futuro: “Un gran avance es que hasta el año pasado regábamos con un grupo electrógeno, porque no nos llega luz de red, y ahora hemos invertido en paneles solares con baterías de gel, que son las más amigables con el medio ambiente”.

“Es importantísimo que los consumidores apoyen estos proyectos vitivinícolas de Córdoba, probando estos vinos nuevos, diferentes, pero de muy buena calidad. Estamos organizando una propuesta de asociar a gente amiga que sueña con su propio viñedo y no puede llegar a tenerlo, para que pueda venir a trabajar aquí y tener sus propias plantas. Me imagino el futuro de este lugar: lleno de gente y de vinos. En marzo de 2022 vamos a tener la primera vendimia”.

“Los esperamos”, nos dijo.

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Ante la crisis hídrica, en San Juan quieren modificar las tarifas a regantes y comenzar a cobrar el agua de pozo http://wi631525.ferozo.com/ante-la-crisis-hidrica-en-san-juan-quieren-modificar-las-tarifas-a-regantes-y-comenzar-a-cobrar-el-agua-de-pozo/ Wed, 08 Sep 2021 16:05:06 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79176 Hace cuatro años que San Juan enfrenta una sequía inusitada que, sumada a la escasez de nevadas, ha dejado a la provincia con una importante crisis hídrica. En ese marco, el Instituto del Agua, dependiente de la Universidad Católica de Cuyo, propuso avanzar hacia un programa para los regantes que equipare las tarifas que se […]

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Hace cuatro años que San Juan enfrenta una sequía inusitada que, sumada a la escasez de nevadas, ha dejado a la provincia con una importante crisis hídrica. En ese marco, el Instituto del Agua, dependiente de la Universidad Católica de Cuyo, propuso avanzar hacia un programa para los regantes que equipare las tarifas que se pagan por el agua superficial y el agua subterránea, de manera tal de implementar un modelo donde sólo se pague por el volumen usado. Pero eso fue fuertemente rechazado por viñateros y chacareros.

Parte del problema reside en que el Código de Aguas de la provincia estipula que se debe mantener la gratuidad del agua y que está prohibido el pago de tasas extras para aguas subterráneas. Además, según los artículos 162 y 164 de dicho Código, el agua debe ser de distribución igualitaria entre regantes, por lo que su entrega por volumen se contrapone a la legislación.

¿Cómo se distribuye el agua en San Juan? Una parte proviene del agua de deshielo de la Cordillera, que es la que se conoce como agua superficial y alimenta los diques y canales. Otra parte se obtiene de perforaciones subterráneas de las cuencas, que también se suma al caudal de agua que obtienen los regantes, sobre todo en esta época de seca.

El agua superficial es gratuita, solo se debe abonar una tasa retributiva del servicio, que contempla el mantenimiento de los canales generales, ramos y cunetas, para que la misma llegue a destino. Esa tasa está en promedio de 1500 pesos por hectárea por año.

En cuanto a las perforaciones, el Estado tiene algunas con las que alimenta la red pública, pero no son suficientes. Esto ha llevado a que algunos productores costeen desde su bolsillo instalaciones de extracción propias, que son muy costosas, ya que se sostienen por motores alimentados con biodiésel o bien por electricidad.

 

“Para extraer 50 litros por segundo, tenés que tener una bomba de 50 Hp que consume 40.000 o 50.000 pesos mensuales de energía como mínimo. A eso hay que sumarle impuestos. De la perforación que yo pongo a funcionar, me hago cargo yo de la tarifa”, señaló a Bichos de Campo Eduardo Garcés, presidente de la Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios de San Juan.

Como la seca ha diezmado el volumen de agua superficial, se debe complementar el volumen con agua de pozo. “Yo pago para regar diez hectáreas y me viene agua para apenas cinco. Las otras cinco tengo que suplirlas con el agua subterránea y para eso el Estado no me da la plata: yo debo pagar la energía. Entonces si no me da la plata, ¿cómo me van a querer cobrar un derecho por esa agua que yo extraje?”, sostuvo Garcés.

“Son propuestas de personas que son muy respetadas, que saben mucho, pero que no tienen experiencia de estar bajo un parral como quien les habla, que llevo 52 años bajo uno”, agregó.

A diferencia de lo que sucede con la agricultura extensiva, las producciones intensivas requieren un riego continuo porque, de lo contrario, se pierde el capital productivo. “Lo primordial es mantener ese parral con el riego mínimo para que no se seque, aunque la producción caiga. Ya vendrán años mejores donde elevaremos la producción”, aseguró el productor.

Basterra llevó algo de plata del Fondo de Emergencia a San Juan, pero volvió con un pedido serio para impulsar una Ley de Sequía

En relación a la optimización de los recursos, las asociaciones de productores vienen pidiendo desde hace tiempo la instalación de cañerías que permitan presurizar el agua. Como los diques se encuentran a 100 ó 200 metros sobre el nivel de las quintas, el desnivel permitiría que el agua obtenga mayor presión por la altura y mejoraría así el sistema de riego.

“Ahorraríamos con eso un 70% del agua, porque un riego presurizado por goteo solo requiere un 30% del agua que se utiliza en forma manual. Con ese sistema sí estaríamos dispuestos a pagar por volumen usado; caso contrario seguiremos defendiendo la gratuidad del agua. La ley asegura que se debe hacer un reparto igualitario bajo un determinado coeficiente para toda la provincia. No hay excepciones entre quienes tienen más o menos plata, todos reciben lo mismo. Es una de las cosas buenas de esa ley”, consideró Garcés.

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Brindemos: Hoy se festeja el Día del Enólogo en la Argentina gracias a un hecho clave protagonizado por Sarmiento http://wi631525.ferozo.com/brindemos-hoy-se-festeja-el-dia-del-enologo-en-la-argentina-gracias-a-un-hecho-clave-protagonizado-por-sarmiento/ Tue, 07 Sep 2021 19:37:52 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79086 Aunque Mendoza tiene un día provincial del enólogo, que se celebra cada 5 de mayo, por medio de un acuerdo entre las distintas entidades profesionales se declaró al 7 de septiembre como el Día Nacional del Enólogo en Argentina. ¿Por qué? Porque fue ese día, pero en 1862, que Domingo Faustino Sarmiento inauguró la Quinta […]

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Aunque Mendoza tiene un día provincial del enólogo, que se celebra cada 5 de mayo, por medio de un acuerdo entre las distintas entidades profesionales se declaró al 7 de septiembre como el Día Nacional del Enólogo en Argentina. ¿Por qué? Porque fue ese día, pero en 1862, que Domingo Faustino Sarmiento inauguró la Quinta Normal de San Juan, que luego pasaría a llamarse la Escuela Nacional de Fruticultura y Enología.

¿Y qué hace un enólogo? Se encarga, entre otras cosas, de analizar las técnicas de cultivo de la viña, el proceso de elaboración y crianza del vino, y su correcto almacenaje. La época de oro de la enología nacional transcurrió en la década de 1970, en donde se llegó a un promedio anual de consumo de 90 litros de vino per cápita, un número muy superior a los promedio de Italia, el país que más consume vino en el mundo.

“Antes era un tomar cultural. Nosotros somos quienes seguimos con la revolución tecnológica apuntada hacia los varietales y vinos de excelencia o premium”, explicó el enólogo sanjuanino, Carlos Carbajo, a Bichos de Campo.

Las modas cambiaron y se buscó bajar la concentración de alcohol en las bebidas, lo que impactó en el consumo general. Actualmente estamos entre 22 y 23 litros de vino per cápita, y año a año ese número va aumentando. El mayor segmento se lo lleva el vino de mesa con un 80% de consumo, que es el que sostiene a toda la industria.

¿Qué es el vino de mesa? Además de ser un dicho popular, Carbajo explicó que “es el vino que se toma todos los días, el que no tiene identificación ni varietales; se pone en la mesa y se sirve desde una damajuana, una caja de vino, un bidón, o lo que sea, y se toma en familia, en una reunión, etcétera. Está todos los días presente”.

Pero claro, esto no es sinónimo de vino de mala calidad. Para éste enólogo es un vino tan correcto como los premium, pero que no cuenta con el valor agregado que sí tienen los “vinos íconos”, que son defendidos a nivel internacional.

En paralelo, están los vinos de parcela o de hilera, que han adquirido mucha distinción en los últimos años, pero a los que pocos “bolsillos” pueden acceder.

“El vino de parcela es un vino que se obtiene a través de plantas específicas dentro de una finca, que tienen características que no se consiguen en el resto del lugar. El vino de hilera se obtiene de la mejor tirada de vino de esa parcela. En ese caso la cosecha es selectiva, se eligen racimos específicos a mano, y se hacen partidas exclusivas de un vino prácticamente único”, aseguró Carbajo.

Él, por ejemplo, produce un vino de autor que no supera las 2000 botellas anuales. Se llama “Biocéanico” y está compuesto por cuatro líneas de “blends” específicos: una línea reserva y gran reserva, hechos 100% con madera americana de tostado medio; un blend roble que tiene Petit Verdot, Syrah y Malbec, con un porcentaje de vino en barrica para darle frescura al tinto; un tercer blend Rose, hecho con Biognier y Malbec, y un cuarto elaborado con Biognier y Torrontés.

Autoelogio de la vitivinicultura: Una hectárea de vid multiplica por cinco los dólares que aporta una hectárea de soja

-¿Qué es para usted ser enólogo?- le preguntamos.

-Ser enólogo en nuestro ámbito, acá en Cuyo, es una profesión muy de la cultura nuestra. Puedo hablarte de mis bisabuelos, de un tío que fue un enólogo muy importante, que se desarrolló en la provincia de La Rioja, de mi madre con su finca y con sus uvas. Uno se va desarrollando en esta cultura del vino y la vid y termina enamorándose de todo esto.

-¿Por dónde pasa su enamoramiento?

-Se va tomando con la profesión. Apenas uno puede desarrollarse en un establecimiento y tener contacto con la producción, busca el mejor vino posible, con la bodega que uno pueda llegar a relacionarse. Ahí se crea una mística donde el enólogo trata con la ciencia, el estudio, la capacidad técnica, la tecnología en bodega, el mejor fruto. Trata de lograr un vino totalmente único y personal, como obras de arte firmadas por el enólogo.

-¿Cómo definiría lo que se hace en la Escuela de Enología?

-En la Escuela de Enología se “vive vino”. Se aprende cómo comercializarlo, cómo implantar vides, cómo elegir una zona para implantar una buena variedad, qué maquinaria elegir para nuestras uvas, de qué manera podemos lograr vinos con las uvas que esos terruños –proviene del término francés terroir que refiere a la tierra donde crece el vino- nos dan. Un sinfín de cosas donde uno termina conviviendo con la escuela.

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Salta ya tiene su propio plan vitivinícola: Busca diferenciar el origen en los valles Calchaquíes y los “vinos de gran altura” http://wi631525.ferozo.com/salta-ya-tiene-su-propio-plan-vitivinicola-busca-diferenciar-el-origen-en-los-valles-calchaquies-y-los-vinos-de-gran-altura/ Tue, 31 Aug 2021 12:46:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=78168 La cámara empresarial Bodegas de Salta, una asociación civil con sede en la ciudad de Cafayate y fundada en 2006, ha presentado el “Plan Vitivinícola de Salta 2025”. Dicha cámara nuclea a 38 bodegas de la provincia, grandes y pequeñas, ubicadas en los valles calchaquíes, desde Payogasta en el norte, hasta Tolombón en el sur. […]

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La cámara empresarial Bodegas de Salta, una asociación civil con sede en la ciudad de Cafayate y fundada en 2006, ha presentado el “Plan Vitivinícola de Salta 2025”. Dicha cámara nuclea a 38 bodegas de la provincia, grandes y pequeñas, ubicadas en los valles calchaquíes, desde Payogasta en el norte, hasta Tolombón en el sur. El total de las bodegas inscriptas en la provincia es de 45 y se estima que una sola se ubica fuera de dichos valles.

El plan es un minucioso trabajo que plantea el espíritu a adoptar y planifica al detalle las acciones que deben tomarse para los próximos 5 años, con el fin de convertir a la provincia en referente de vino de gran altura, enfocado en cuatro ejes temáticos: la sostenibilidad socioeconómica, el medio ambiente, la ampliación de mercados y el enoturismo.

Bodegas de Salta ha liderado este trabajo que involucró a diversos actores vinculados a la industria vitivinícola local. La presentación se realizó en la tradicional bodega Domingo Hermanos ante representantes de las bodegas de la zona y los productores. Luego se firmó una Carta Acuerdo para adherir y promover las acciones definidas en dicho plan.

“Sabemos de la calidad de los vinos de nuestra región. Por eso este programa llega para potenciarlos y continuar con el crecimiento de la zona. Y lo más importante del plan es que fue realizado en conjunto entre todos los actores de la cadena”, dijo Roberto Thomann, presidente de Bodegas de Salta.

El plan expresa la ambición de “ser la región vitivinícola referente de los vinos de gran altura a nivel nacional e internacional y en afianzar el reconocimiento de los servicios de enoturismo ofrecidos por las bodegas”. Define cuatro matrices estratégicas en las que se concentrarán:

  • Sostenibilidad ambiental: para fomentar modelos vitivinícolas sustentables que minimicen el impacto sobre el ambiente, protegiendo y conservando los recursos naturales, la gestión de insumos subproductos y residuos, la concientización y comunicación y la certificación de normas.
  • Sostenibilidad socioeconómica: para mejorar la competitividad en la cadena vitícola con equidad, inclusión y rentabilidad para todos los actores.
  • Mercados y comercio: para aumentar la competitividad de los productos en el mercado internacional y en el mercado interno, mediante estrategias de diferenciación de los productos vitícolas.
  • Enoturismo: para potenciar el desarrollo turístico de las zonas vitícolas y la vinculación del sector de turismo.

Según datos presentados por el Observatorio Vitivinícola Argentino, en 2020 se registró en Salta una superficie cultivada de uva (común y fina) de 3.574 hectáreas distribuidas en 286 viñedos.

El Valle de Cafayate, al sudoeste de la provincia, constituye el centro de referencia de la vitivinicultura regional. Concentra el 75% de los viñedos de Salta y el 60% del total de la superficie plantada en los Valles Calchaquíes.

Allí se ha registrado un gran crecimiento de las variedades tintas, especialmente malbec, gracias a la gran demanda de este varietal y a la calidad que logra en la provincia. Entre los blancos más destacados se encuentra el Torrontés Riojano, considerado “la expresión más fina de Salta.”

Consultado por Bichos de Campo, Raúl Dávalos, socio de Bodega Tacuil, del Departamento Molinos, expresó que la idea de armar un plan colectivo surgió de Thomann, socio de Bodega Tolombón, y de Fernando Maurette, socio de la Bodega Tukma.

Aunque el plan surge de Bodegas de Salta, han adherido cuatro establecimientos que no integran esa entidad, y las que faltan seguramente se irán sumando.

Dávalos explicó que los vinos salteños están bien posicionados en el exterior por su calidad, pero aclaró que aún no se los identifica claramente por su provincia ni por la región calchaquí, sino simplemente como vinos argentinos. Por eso, con este plan se pretende fortalecer el posicionamiento que Salta tiene en el exterior, “diferenciándonos de otras regiones por su alta calidad enológica”.

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Autoelogio de la vitivinicultura: Una hectárea de vid multiplica por cinco los dólares que aporta una hectárea de soja http://wi631525.ferozo.com/autoelogio-de-la-vitivinicultura-una-hectarea-de-vid-multiplica-por-cinco-los-dolares-que-aporta-una-hectarea-de-soja/ Sat, 05 Jun 2021 12:39:54 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=69235 El Observatorio Vitivinícola Argentino, en tren de ensalzar el rol clave que cumple el sector que lo ocupa, comparó peras con manzanas: ¿Cuánto dólares y empleo genera una actividad intensiva como la vitivinicultura frente a la niña mimada de la economía, la soja, que es una actividad más bien extensiva? El ejercicio podría ser impugnado […]

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El Observatorio Vitivinícola Argentino, en tren de ensalzar el rol clave que cumple el sector que lo ocupa, comparó peras con manzanas: ¿Cuánto dólares y empleo genera una actividad intensiva como la vitivinicultura frente a la niña mimada de la economía, la soja, que es una actividad más bien extensiva? El ejercicio podría ser impugnado teóricamente, pero sus resultados son muy efectivos para reafirmar la importancia de la economía regional productora de vinos.

De acuerdo con el estudio, una hectárea de uva genera 5,6 veces más dólares que una de soja, mientras que 100 hectáreas cultivadas con vid les dan empleo a 72 personas frente a solo 2 personas que son necesarias para llevar adelante 100 hectáreas sembradas con la oleaginosa.

“Se trata de un aporte clave para medir el impacto real que tiene la vitivinicultura sobre las economías regionales del país”, destacaron desde el Observatorio, que es una unidad ejecutora de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) gestionada por la Bolsa de Comercio de Mendoza.

Con relación a la generación de divisas, una hectárea cultivada con uva genera exportaciones promedio por 4.800 dólares, casi el doble de lo que exporta una hectárea de maní (2.683 dólares) y 5,6 veces más de lo que la soja exporta por hectárea (857 dólares). este valore debería ser revisado ahora, a la luz del fuerte aumento de los precios de la oleaginosa.

Además, según el Observatorio, el complejo exportador de la uva (incluidas las ventas de uvas en fresco y pasas, vino fraccionado y a granel, y jugo concentrado o mosto) es un sector clave en la generación de empleos. Por cada 100 hectáreas cultivadas y en producción, la vitivinicultura genera alrededor de 72 puestos de trabajo, diez veces más que los empleos que genera el maní (siete por cada 100 hectáreas en producción) y ampliamente superador a la cantidad de mano de obra que demandan los complejos exportadores de cebada, girasol, trigo, maíz y soja (entre una y tres personas por cada 100 hectáreas cultivadas).


“Estos datos reflejan el efecto dinamizador que tiene la vitivinicultura para las economías regionales y la potencialidad para generar divisas genuinas y crear empleos en zonas rurales”, destacó Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino.

En este ejercicio de autoelogio, también se subrayó que el complejo uva con sus productos exportables llega a 108 mercados, mientras que el complejo maicero llega a sólo 66 países, el maní accede a 63 y la soja a 44 mercados. Por supuesto, que los volúmenes de esos mercados cambian y allí la soja lidera con comodidad el ránking de complejos exportadores, donde la uva aparece en la 11° posición, con 1,8% de las divisas generadas. Allí la soja multiplica esa participación por 15 veces.

Pero el Observatorio cree -nosotros también- que el desempeño vitivinícola en materia de valor agregado y generación de empleo merece otra consideración tributaria por parte de las autoridades.

“Es pertinente discutir el rol e impacto que tienen los derechos de exportación que hoy paga el sector; un menor costo por la eliminación de las retenciones nos ayudaría a ser mucho más fuertes en los mercados y crecer más en las exportaciones”, afirmó José Alberto Zuccardi, presidente de Coviar.

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