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La entrada Laura Hansen dirige el INTA San Pedro, donde se trabaja para garantizar la sanidad de los materiales de propagación de cultivos claves para la región se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La experimental de San Pedro siempre se dedicó a producciones intensivas. Siempre fue una zona frutícola y de viveros muy importante. Para planificar lo que hará el INTA, primero debe trazar un diagnóstico el cual realiza junto a los productores a través del consejo asesor local. Cada INTA tiene su consejo asesor y ellos definen los problemas; uno de los más fuertes que salió acá fue la falta de material de propagación para iniciar los cultivos”, contó a Bichos de Campo la ingeniera agrónoma.
¿Y qué son los materiales de propagación? “Es la forma en como arranca un cultivo, el cual puede arrancar con una semilla, con una estaca o con una yema, es decir, cuando uno tiene una planta frutal cuyo pie es de un tipo y la copa es de otro se injerta con una yema. Eso también es material de propagación. Lo que ocurre es que si ese material no es sano y no está bien identificado el producto final no estará bueno”, explicó Hansen.
Mirá la entrevista completa a Laura Hansen:
-¿Y cómo se notan los malos materiales de propagación?
-Por ejemplo, si hay un productor que quiere hacer un monte de pecan o de durazno y compra las plantas en un vivero como una determinada variedad y luego resulta que es de otra, pues después no podrá cumplir con el requerimiento del mercado al cual apuntaba a vender.
El proyecto consensuado con el INTA, entonces, es convertir al INTA en un proveedor confiable de “material controlado de propagación” y por eso están construyendo nuevos invernaderos en la experimental ubicada a la vera de la ruta 9, además de otros que ya tenían desde hace varios años. En el financiamiento de estos avances, la tarea de la cooperadora es determinante.

Con esta iniciativa, el INTA San Pedro se ubica al principio de la cadena, dando certeza, incluso certificando la sanidad de esos materiales, para lo cual deben estar libres de enfermedades virósicas. “Las virosis en cítricos por ejemplo, no se manifiestan al principio sino que lo hacen cuando la planta es grande, entonces un productor recién a los 20 años, cuando está en plena producción, lo nota”, indicó.
Hansen amplió que en el caso de cítricos hay una normativa obligatoria para que la calidad sea identificada. En las otras especies no existe tal normativa, pero igualmente en este INTA se propusieron como objetivo primordial posicionarse como proveedores de materiales sanos y de calidad también en batata, pecanes, rosales y en durazneros. Son todos cultivos con fuerte presencia productiva en esta zona del norte provincial.
Así las cosas, por un lado en la Experimental montaron un Centro de Incremento Regional de Material Cítrico Certificado. Hay tres invernaderos, el primero tiene la planta abuela, una planta grande que viene del INTA Concordia donde hacen saneamiento y de la cual sale una yema y se puede multiplicar. En el segundo invernadero se hacen más plantas de cada abuelo, es decir los padres. Y en el tercer invernadero se hacen los plantines que luego serán distribuidos entre los multiplicadores comerciales o viveros.
“El plantín es la primera etapa de la producción de una planta cítrica, por medio de la cual pones una semilla que también es libre de virus, esa semilla da un plantín y cuando este llego a un calibre se injerta con una yema que sale de acá”, resaltó.

Esos plantines el INTA San Pedro los vende a otros viveros productores que luego sí venden el material a los productores. “A través de la cooperadora se entrega la semilla o plantín al vivero, este lo debe tener también en un invernadero porque así lo indica la norma, lo cría y cuando llegó a tamaño injerto pide acá la yema, y después de un año de injerto se vende. Todo esto va con papeles porque hay un sistema de trazabilidad que sigue el Instituto Nacional de Semillas (Inase)”, desarrolló Hansen.
Los invernaderos que enorgullecen al INTA se dedican a cítricos y duraznos tradicionales de la zona, pero ahora incorporaron las batatas, e incluso habrá un invernadero dedicado a cultivos nativos de la región y hasta se comenzará a ensayar con cannabis medicinal. La sonrisa de Laura al final de la nota lo dice todo.
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]]>La entrada Luego de estudiar química e investigar cultivos, Pablo Cúneo elabora cervezas “no domesticadas” con ingredientes raros como la remolacha se publicó primero en Bichos de Campo.
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Cursando esa carrera conoció a Silvina Peirone, de Río Tercero, su pareja hasta hoy. Como para recibirse debían realizar una tesis de grado, él eligió sumarse a un grupo de investigación del INTA CIAP IPAVE (ex IFFIVE) de Córdoba capital, dedicado a la investigación en biotecnología aplicada a cultivos agrícolas para desarrollar variedades resistentes a las plagas. Él se recibió en 2010. Ella se quedó un año más y alcanzó el doctorado.
Al fin regresaron y se fueron a vivir juntos en una casa ubicada en Embalse, ciudad y municipio del departamento Calamuchita, en donde decidieron poner un vivero de plantas de interior. Hoy están tratando de volcarlo a lo agroecológico. La ciudad es la entrada al valle de Calamuchita y todos los turistas que van hacia allí pasan por la puerta de su establecimiento. Silvina había empezado una tecnicatura en floricultura y a Pablo eso ya le gustaba porque de chico había hecho huertas. Se habían comprado un auto y que les gustaba viajar y recolectar cactus.

Pablo recordó que en el año 2010, al cursar Biotecnología en la facultad, un compañero lo sumó a presentar en un trabajo práctico una botella de cerveza artesanal, y que eso lo había cautivado. Entonces le pidió a su padre un departamento que no lograba alquilar, contiguo a donde vive, para montar su fábrica de propia cerveza artesanal.
No hizo ninguna capacitación, sino que todo fue “ensayo y error”. En la universidad aprendió a investigar y se largó de modo autodidacta. Comenzó a meterse en foros de internet y fue buscando recetas. En 2019 logró habilitar la fábrica. Decidió no hacer las clásicas (como Golden, Blonde, Irish red, Stout, Apa, Ipa, Scottish) sino que buscó hacer algunas americanas con especias, como coriandro, jengibre, cedrón (que da un sabor alimonado), peperina (que da un sabor a menta), y otra con lavanda.
“El arte de dar un `amargor` con hierbas se denomina `gruit`. En la antigüedad no se conocía el lúpulo, de modo que utilizaban ‘gruit’ y por eso quedó como denominación ‘con hierbas’”, explica Pablo.

Creó la marca “Entrópica”, porque es una magnitud físicoquímica que se puede entender de dos maneras: como “caos”, con el que se identificaron en sus comienzos, por el desorden en los horarios y la crianza de Benicio, su hijo, y como “evolución y transformación”, que lo entusiasma a buscar siempre nuevos sabores. También creó el slogan “Cervezas no domesticadas”, es decir, salvajes. Se lanzó a hacer dos tipos de cervezas, comprando frutas y verduras, preferentemente orgánicas, a saber:
Y elaboran dos variedades más:

Pablo continuó explicándome: “Hacer cervezas en barricas de madera lleva entre 2 o 3 meses a un par de años; y en botellas, la mayoría la lleva entre 3 semanas a 3 meses de maduración”. En su caso, consiguió 3 barricas de roble francés para más adelante comenzar a madurar (o añejar) o directamente para fermentar el mosto (colocándole las levaduras). Ahora lo hace en fermentadores de plástico, aptos para alimentos, pero lo ideal es hacerlo en fermentadores de acero inoxidable. Hoy va todo lo ganado a reinversión.
Pablo me dio detalles de la elaboración: “Yo compro maltas de cebada, de trigo, de centeno -que dan más proteína-, a productores del sur de Córdoba y algunas que vienen del exterior. Se muelen, se maceran en agua a ciertas temperaturas, se produce un hervor. En medio de ese proceso se le puede agregar lúpulo, azúcares, frutas u otros. Y se pasa a la fermentación y se le agrega la levadura para producir la cerveza”.
“El sabor y aroma final dependerá de la mano, del agua que se usa y de la fermentación. Yo uso agua filtrada, le saco el cloro. Comúnmente los cerveceros ajustan el perfil del agua con sales para resaltar el lúpulo o la malta, lo amargo o lo dulce, para darle un `terroir`, una `localidad`, pero yo no lo hago. Si usara levaduras más neutras, prevalecerían los sabores del lúpulo. Serían cervezas `lupulosas`, las IPA o las APA”.
“Las levaduras que se han descubierto recientemente, de origen `noruego` y `lituano`, fermentan entre 30 y 40 grados. Son levaduras de `granja` porque pertenecían a familias campesinas que recién ahora trascienden. Yo prefiero usar levaduras noruegas o franco-belgas (nacidas hace dos siglos, fermentan entre los 25 y 30 grados), que entregan sabores cítricos, picantes, fenólicos (éstos son alcoholes aromáticos). Son cervezas maltosas, con sabores a grano, a cereal”.
“Lo que más hago es cervezas de fermentaciones `limpias` y poco a poco estoy incursionando en fermentaciones `mixtas`, de sabores más exóticos, con otras levaduras -que no son las comúnmente llamadas `cerveceras`- y con bacterias lácticas. Hago cervezas interesantes, con sabores particulares, pero no muy raros”, comentó.
Por ahora, Pablo trabaja solo en la producción de las cervezas porque Silvina consiguió trabajo en un laboratorio de cosmética. Pero a ésta le gusta el diseño gráfico y le diseña las etiquetas. Su hijo Benicio tiene 4 años y se turnan para criarlo. Pablo compra los insumos, cocina la cerveza y embotella en envases de medio litro. Y a las más especiales, en botellas como para espumantes, de 750 centímetros cúbicos.

Hoy produce en lotes de 50 litros y está tratando de pasar a producir 100 litros. Le está entregando un barril semanal a un bar de Embalse. Envasa todo lo demás, en botellas.
Silvina me cuenta que no tienen televisor ni escuchan radio. Miran películas y Benicio, dibujitos animados, por la computadora. Ella desea quedarse en casa a trabajar en la elaboración de la cerveza, codo a codo, con Pablo y estar más tiempo con Benicio.
Pablo dice que hay estimaciones de que en el próximo verano se va a expandir el mercado de las artesanales. Postea algo cada tanto en las redes, pero nada banal sino que cuenta de un nuevo sabor o una buena historia. La pandemia benefició al vivero y en el verano la cerveza se vendió bien. Está por comprar ollas nuevas para no quedarse sin stock.
“Jamás me interesó competir, porque antes que depender de un jurado de 10 personas, prefiero que 500 clientes, me aprueben. La comunidad cervecera es agradable porque es muy solidaria. El rubro cervecero ofrece mil caminos para crecer. Me apasiona seguir investigando y creando nuevos sabores”, se despide.
Pablo y Silvina nos obsequiaron la canción Sólo se trata de vivir, de Litto Nebbia, por Mercedes Sosa:
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]]>La entrada El día en que un vivero de Tucumán ingresó al Libro Guiness por haber reunido la mayor cantidad de plantines de limón en todo el mundo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Una vez tuve la visita de dos personajes. Uno de ellos era el manager del vivero más grande de Sudáfrica y el otro lo era del vivero más grande de California, dos zonas citrícolas muy importantes que trabajan con micha tecnología. Ellos me dijeron que tenía una gran cantidad de limones y que ni juntándose podían juntar esa cantidad. Eso fue lo que me llevó a comunicarme con Guinness”, explicó a Bichos de Campo José Luis Palacios, dueño del vivero Citrus.
Mirá la entrevista completa a José Luis Palacios:
Cuando se contactó con la gente de Guinness, le dijeron a Palacios que este debía batir el récord de un vivero de la zona de la Florida en Estados Unidos, que producía unas 50 mil plantas de limones al año. “Finalmente vino un juez y comenzamos a contar mis plantas. Comenzamos un día a las 2 de la tarde y terminamos a las 10 de la noche. Contábamos un cantero dentro de un lote de invernadero para ver si coincidía con nuestras anotaciones y no sólo coincidía sino que había algunas plantas más de las que decíamos”, dijo Palacios.

“Creo que ni nosotros podremos volver a batir ese récord, porque en ese momento la tonelada de limón puesta en fábrica estuvo en un muy buen precio durante 2 o 3 años”, agregó Palacios.
El vivero Citrus está ligado, sin duda alguna, a la historia del limón en Tucumán. “Fuimos y seguimos siendo proveedores de muchos productores y empresas agrícolas, no sólo en Tucumán sino también en Salta, Jujuy y también en el Litoral que de a poco van poniendo más porcentaje de limón que de naranjas, mandarinas y pomelos”, remarcó.
Palacios recordó que Tucumán se convirtió en limón gracias a una desgracia: el virus de la tristeza de los cítricos (CTV, por sus siglas en latín, Citrus tristeza virus), considerado uno de los patógenos más importantes de los cítricos por los daños que ha causado a nivel económico. “En 1945 entró al noroeste argentino y a Tucumán, de modo que los citricultores que tenían sus plantaciones de naranja, mandarina, pomelo y limón notaron que las plantas de citrus dulces se secaban y se morían, y en cambio las de limones son las que quedaban vivas”, describió el viverista.
“La mayoría de productores eran chicos, y hacían sus propias plantas. Particularmente la planta de limón no es una planta sino que son dos plantas en una. Entonces ellos injertaban sobre lo que se conseguía en cualquier parte de la provincia, que eran plantas de naranjo agrio y plantas de mandarino Cleopatra. Las plantas de limón injertadas sobre naranjo agrio estaban perfectamente pero todas las plantas dulces injertadas en naranjo agrio se morían, por ende los agricultores se volcaron a injertar mas limón. Y así se hizo Tucumán en el limón”, narró Palacios.
Debido al CTV, cobraron notoriedad los plantines como los que estaban disponibles en el vivero Citrus. “Los organismos nacionales controladores como el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) y el Inase (Instituto Nacional de Semillas) empezaron a hacer valer las leyes que existían en los países que trabajaban mejor que nosotros, para unificar la genética y evitar la contaminación con virus entre las plantas que se iban a exportar”, manifestó.
A partir del 2000 se empezó a exportar en mayor cantidad con el reingreso de Estados Unidos en el mercado del limón tucumano. “Los nuevos condicionamientos implican producción en macetas, en plástico y herméticamente cerradas para evitar también la contaminación por la enfermedad más peligrosa en este momento para el citrus: el HLB, una enfermedad muy maligna, principalmente para el limón, porque mata directamente a toda la planta”, describió.

Palacios indicó que el HLB “todavía no ingresó a Tucumán, Salta ni a Jujuy. Creo que esos serán los últimos bastiones a los que ingrese. Con el VTC y la cancrosis pasó algo similar, ingresó a todos lados pero a último momento ingresó a Tucumán”.
Luego, la provincia siguió un largo recorrido a través del cual se convirtió en industrializadora y también en exportadora de la fruta en fresco. En efecto, en 1960 abrió San Miguel, un par de años después lo hizo Citrusvil y en 1965 siguieron los Trapani.
Actualmente el vivero redujo el nivel de producción en comparación al 2012, debido a las nuevas normas internacionales que exigen que el cultivo se realice en invernaderos cerrados y no a campo abierto como se hacía.
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]]>La entrada El negocio de las flores sigue marchito: “Estaremos trabajando con el 30% de la producción”, nos contó Martín Cardoso se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Se trata de unos 2 mil productores diseminados por todo el país que se quedaron sin el pan y sin la torta. De golpe y porrazo les desapareció la demanda porque cerraron cementerios se clausuraron celebraciones y hasta dejaron de operar los mercados concentradores de flores. Pero también se quedaron sin producción. Mucha la debieron tirar porque se trata de productos que se deterioran rápidamente y que no se pueden estoquear en ninguna cámara de frío.
Martín Cardoso, es productor de flores en City Bell, muy cerquita de La Plata. Preside además la Cooperativa Argentina de Fluricultores (CAT). Contó a Bichos de Campo que “en la cuarentena estuvimos mal, porque fueron al menos dos meses prácticamente con los mercados cerrados, sin poder comercializar el producto y todo lo que se cortaba se iba tirando”.
La situación afectó quizás más a los productores de flores, pero también le pegó a los viveros de plantas ornamentales. Mirá el testimonio de Martín Cardoso:
Con el paso de las semanas y respetando ciertos protocolos se fue permitiendo la apertura de algunos rubros, pero de todos modos la actividad todavía es baja cinco meses después: “Estaremos trabajando con el 30% de la producción”, indicó Cardoso.
El dirigente de los floricultores agregó: “Las flores se venden al por mayor. Los mercados mayoristas abrieron y los minoristas también. Pero el consumo cayó mucho”.
Cardoso explicó que para salir del paso algunos floricultores decidieron cambiar de rubro e incursionar en la producción y comercialización de verduras, producto de primerísima necesidad y más en tiempos de pandemia. Otros tomaron créditos que ofreció el gobierno pero ahora se les complica la devolución del dinero. “otros nos seguimos enterrando y endeudando porque los insumos son caros y en dólares”, relató el productor.

El dirigente del sector florícola espera que de la mano de la liberación de los movimientos de las personas se reactive el mercado, ya que sus principales demandantes son los eventos (fiestas) o velatorios y cementerios, que siguen cerrados.
Por eso pide ayuda. Cree que la mejor soga que podría recibir el sector sería una financiación con “créditos bien blandos, sin intereses, para salir del paso y recomponer la situación, aunque hasta que no haya eventos ni casas de velatorio, por ejemplo, la situación seguirá difícil”.
La entrada El negocio de las flores sigue marchito: “Estaremos trabajando con el 30% de la producción”, nos contó Martín Cardoso se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Stella Zapata logra trabajar bajo hidroponia en Neuquén: “La última inversión en cobertores se la llevó toda el viento” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese vivero tienen una superficie de media hectárea y como sustrato utilizan un compuesto elaborado en la zona a base de lombrices. Compran las semillas de los distintos cultivos y hacen sus propios plantines. “Es un emprendimiento privado y hace unas semanas se tramitó una línea de crédito a través del Centro PyMe de la zona porque las cosas están difíciles”, explica Stella.

El vivero comenzó hace 10 años, primero haciendo ensayos y probando cuál era la mejor metodología para aplicar, hasta que realizaron un viaje a Brasil donde vieron de primera mano cómo trabajaban con hidroponia, se capacitaron y tomaron la decisión de utilizar ese mismo sistema en Neuquén. También contrataron a una ingeniera agrónoma para que la asesorara en los primeros pasos.
“El proyecto consiste en producir de forma innovadora en las bardas de Neuquén, como resultado del uso eficiente y eficaz de los recursos ecológicos que disponemos para obtener un producto en el menor tiempo posible y en un espacio reducido, con todas las normas de seguridad alimentaria”, resume Stella. En los últimos años incursionaron además en la formación de productores hogareños hidropónicos, instancia que sigue en desarrollo.
En cuanto a la producción, además de lo tradicional (lechuga, rúcula, cilantro perejil, albahaca, menta, cherries, morrones) siempre buscan variedades nuevas y cosas novedosas e interesantes. El 90% de la lechuga la venden a la cadena La Anónima y las otras producciones a distintos supermercados.
“Trabajamos fuerte en poder pasar el invierno, donde merma mucho nuestra producción porque no tenemos los invernaderos totalmente cerrados. Los vientos son tan fuertes que rompen todo”, detalla Stella. “La última inversión que realizamos en cobertores se la llevó toda el viento”, comenta con normalidad.
Según Stella, la hidroponia es la agricultura del presente y del futuro porque permite obtener un producto de calidad sin necesidad de tener un suelo apto agronómicamente para conseguirlo y con un uso eficiente del agua y nutrientes.
Otra de las ventajas es que se llega a un producto de alta calidad en menor tiempo que el método de cultivo tradicional y que va de la mano de la agroecología. “Los clientes aprecian el producto por ser fresco, crocante, por su turgencia, aroma, color y textura”, concluye Stella.
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]]>La entrada Flores por verduras: Desde la UTT prometen microcréditos para que floricultores se pasen a los alimentos agroecológicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Actualmente son más de 30.000 familias afectadas que no reciben una respuesta del Estado para afrontar esta crisis”, remarcó la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), que anunció que “ante esta situación límite implementará un sistema de microcréditos para que productores de flores y plantas comiencen a producir verdura de forma agreocológica y puedan sumarse a la comercialización de alimentos”.
La UTT es una de las organizaciones de pequeños productores más numerosas y tiene predicamento sobre todo en los cinturones hortícolas, donde ha logrado que una pequeña parte de sus adherentes comience a producir verduras sin utilizar agroquímicos. Esto, a su vez, le permitió participar de modo creciente en el negocio de la venta de bolsones “agroecológicos”, que se han disparado con la pandemia. Pero además, su coordinador nacional Nahuel Levaggi ha sido designado hace un mes como nuevo presidente del Mercado Central, donde promete habilitar un espacio especial para la venta directa de los productos de los pequeños productores.

“Si bien la UTT generó mecanismos de apoyo solidario a través de donaciones y compras de flores y plantas en sus almacenes de venta directa, la situación se agrava y la ayuda no alcanza. Mientras los productores junto a la organización le demandan de forma urgente al Estado políticas públicas de apoyo sostenido al sector ante esta emergencia terminal, se comienzan a diseñar estrategias de apoyo mutuo y cooperativo”, indicó la organización en un comunicado.
En ese sentido, se anticipo que “la UTT pondrá en marcha un sistema de microcréditos que se aplicará al inicio con algunas familias de floricultores para que puedan producir verduras con el método agroecológico que la organización desarrolla hace años a nivel nacional. De esta manera, las familias afectadas tendrán trabajo y podrán vender esos alimentos para salir de esta angustiante parálisis de la producción”, se mencionó.
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]]>La entrada Desesperado pedido de los productores de flores y plantas: Por la cuarentena se tiran toneladas de mercadería se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Parecería caprichoso querer reactivar esta economía con todos los puntos de ventas cerrados, pero el planteo está en que si frena toda la actividad de este sector productivo, disperso por todo el país, tampoco será posible abastecer de flores a la población en la próxima primavera, y así se verán por lo menos dos temporadas afectadas.
Con este panorama, el Coronavirus se llevaría puestos más de 2.000 productores primarios, además de todo los demás eslabones de esta actividad, como los mercados mayoristas, las florerías, los viveros, y muchos oficios como floristas, paisajistas, jardineros, parquistas y las empresas de insumos. Lo explica muy bien un video que comenzó a circular en las últimas horas por las redes sociales.
https://www.facebook.com/112194218849953/videos/597856524275180/
En este contexto, la Asociación Argentina de Floricultores publicó además una petición reclamando ayuda urgente desde el Estado. Allí se argumenta que “no se puede vender, no se puede trasladar plantas y flores, se tira la producción, no se factura, no ingresa dinero, es dudosa la cobrabilidad de los cheques en cartera, se corta la cadena de pagos, no podremos pagar los sueldos, no podremos pagar los impuestos ni servicios, no podremos comprar nuevamente insumos para seguir produciendo, no pueden traerme los plantines y preparar las plantas para la primavera. Todo esto da un pronóstico de catástrofe para toda la cadena productiva y comercial”
Accedé desde aquí al petitorio de los floricultores para preservar sus fuentes de trabajo.
Para reactivar un poco la actividad, los productores proponen permitir al menos la venta on line de flores y plantas, con envío a domicilio. Pero a esta altura con eso no alcanza y piden habilitar toda la cadena productiva y comercial. La urgencia es porque es un producto perecedero y entienden que al producirse y comercializarse en espacios amplios y al aire libre, comprometiéndose a tomar las medidas de seguridad indicadas sería un sector productivo menos que no se paraliza.
Ana Giovanettone, coordinadora de la Asociación Argentina de Floricultores y Viveristas, contó con mucha angustia la situación: “Es desesperante. La mayoría de los productores son pymes y micropymes. Esto significa que van a quebrar. Necesitamos que el Estado comprenda que producimos productos perecederos. Lo que no se vende se tiene que descartar y en ese descarte se van cuatro meses de trabajo”, explicó.

Además advirtió que “está en juego toda una cadena productiva y comercial, porque el transporte es clave. Necesitamos una respuesta rápida pues no solo se producen flores de corte sino también plantas ornamentales (plantines florales, árboles, arbustos y plantas de interior). Si no se toma una medida rápida tenemos dos temporadas de producción perdida, ya que no vamos a poder abastecer la próxima temporada de primavera verano”, añadió.
Si bien estos productores y viveristas están de acuerdo con las medidas de prevención que se están tomando ante la pandemia para priorizar la salud por sobre la economía, también son conscientes que en el contexto que están viviendo se encuentran severamente amenazados y en riesgo de no poder continuar con la actividad.
Mientras tanto el sector está preparado y ya elaboró su propio informe o protocolo para protegerse frente al Covid19 por si el Estado sube el pulgar a este pedido desesperado.
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]]>La entrada Desde su vivero en Tunuyán, Belén Bobadilla reclama “miradas de largo plazo” para la fruticultura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La tendencia es buscar alternativas que permitan la mecanización (de la cosecha) y el almacenamiento de los frutos, así como un mayor relación con los productos que demanda el mercado hoy”, contó Belén a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa con Belén Bobadilla:
“Cuando uno habla de economías regionales incluye a varios sectores. En el sector frutícola el productor trata de reconvertirse, de buscar alternativas siempre vinculadas con la producción, sigue apostando a la producción. Por eso es importante el Censo Agropecuario que se está realizando. Los datos son muy válidos para poder plantear políticas de largo plazo”, razonó la viverista mendocina.
Es que Bobadilla cree que la Argentina necesita trazar políticas de Estado para apuntalar a sus productores de frutas, en especial porque es muy difícil para los ellos “acompañar sobre la marcha” la reconversión varietal permanente que demanda el mercado.
“Es muy importante, primero que nada armar una estrategia en los dos extremos de la cadena. Por un lado hay que modernizar y adaptar a los viveros. Necesitamos cultivos más modernos, que se puedan mecanizar y con mayores densidades. Y para eso necesitamos de genética, de nuevas variedades”, indicó.
En el otro extremo de la cadena, la empresaria cree que hay que diseñar estrategias comerciales que permitan “que la fruta pueda ser vendida y devuelva rentabilidad a quienes la producen”.
Inevitable preguntarle a Bobadilla si la Argentina frutícola acumula demasiado retraso respecto a sus competidoras más cercanas, comenzando por Chile. “Estamos un poquito atrasados y debemos proponer alguna estrategia y un esfuerzo por parte de los diferentes actores, de manera de adaptarnos a la nueva fruticultura”, respondió. Puso como ejemplo que en Chile ya se utilizan técnias de propagación de “in vitro” de variedades mejoradas que no se pueden lograr mediante una multiplicación tradicional.
“De todas maneras, yo recalco que a diferencia de Chile, notros tenemos un mercado interno con muchas potencialidades. Debemos organizarlo y armar estrategias de manera de poder llegar de la producción al consumidor. ya que tenemos una brecha y las distancias son muy largas”, explicó.
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