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La entrada Con cinco libros publicados, el agrónomo Roberto Montechiesi se convirtió en el mayor escritor sobre la yerba mate: Relata su pasado ingresando en Siria y su futuro como bebida soluble se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Tiene 4 hijos y su actual esposa es misionera. Dibuja, es poeta y toca el piano. Su primer trabajo como agrónomo fue en 1978 en el Delta del Paraná para Celulosa Argentina, hasta que un día lo trasladaron a Eldorado, Misiones. Luego, pasó a gerenciar una empresa que producía resina de pino para lacas, barnices, gomas de mascar y demás. Pero durante el gobierno de Menem la Argentina comenzó a importar resinas de China y de México, lo que provocó el cierra de la empresa. Quedaron sin trabajo ,dejándolo sin trabajo él y otros 1100 empleados.
Al poco tiempo un amigo, propietario del Diario Territorio, le dio la oportunidad de producir el Suplemento Agro. Gracias a trabajar en este medio se relacionó con los productores de yerba mate y un día éstos lo invitaron a gerenciar la Cámara de Molineros de Yerba Mate, integrada por unas 25 a 30 empresas. Allí trabajó durante 21 años, viajando mucho para promocionar nuestra yerba en todo nuestro país y el mundo.
Montechiesi escribió cinco libros sobre la yerba mate, con información técnica, cultural, poética, un vocabulario de palabras del ámbito del cultivo y del oficio yerbero, hasta una oración al mate, tal que ninguno tiene desperdicio. A su último libro lo ilustró con dibujos propios. Les mencionamos los títulos: “Había una vez un nobilísimo cultivo, La Yerba Mate”, “Yerba mate, cambios en la producción, no en la actividad”, “Apuntes agrarios desde Misiones para la Argentina del Bicentenario”, “Cámara de Molineros de Yerba Mate en la Zona Productora: 1950-2010” y “Yerba Mate de ayer, de hoy y de siempre”; “El cultivo desalambrado”, con el que ganó el Primer Premio en la Fiesta de la Yerba Mate, en Apóstoles.
Hace dos años que se jubiló y conoció a su actual esposa, que es una emprendedora gastronómica, con pasión innovadora por los saberes y productos de su tierra colorada. Roberto se entretiene ayudándola y en su tiempo libre tocando el piano con sus nietos, pero sigue colaborando con los yerbateros.
Roberto comenzó contándome una primera curiosidad: que a principios del siglo 20 la Argentina recibió una oleada de sirios y libaneses que se fueron acriollando y adoptando el sano hábito de tomar mate. Algunos se volvieron a su tierra y otros iban a visitar a sus parientes, a tal punto de que fueron haciendo probar a los vernáculos de su madre patria, se fue haciendo parte de su cultura como pasó en nosotros y hoy son grandes consumidores de mate, en permanente crecimiento, debido a la buena fama de los beneficios de esta planta, sagrada para los guaraníes.

Pero hace notar este sabihondo ingeniero de la yerba mate que allá no comparten la bombilla, de modo que cada uno toma en y con su propio mate. Y como son muy cafeteros, compran los paquetes de yerba, de similar tamaño: de ¼ kilo. Además, destaca que como allá tienen una gran cultura de y por las hierbas aromáticas, antes que saborear el mate, olfatean la yerba seca y luego también ya humedecida.
Primero la empresa de la Yerba Cruz de Malta exportaba a esos países. Luego, se sumó La Cachuera, de la Yerba Amanda. Y hace unos años un empresario sirio, y más tarde otro más, compraron campos en Misiones, en la zona de Andresito, y la envían en forma “canchada” (molida gruesa, en bolsas de 50 kilos); luego la elaboran y envasan en su país, Siria. Pero éstos no cubren toda la demanda de Siria, de modo que aún las empresas argentinas siguen exportando, porque este país de Oriente Medio se ha convertido en nuestro principal comprador junto a Líbano, que es más pequeño.
Roberto quiso hablarme también acerca del soluble de la yerba mate o “mate soluble”, que para producir un kilo de éste se necesitan 10 kilos de hojas de la yerba. Porque resulta que un día escuchó el dato de que 500.000 niños de la región Litoral de Chaco, Corrientes y Misiones eran muy pobres y almorzaban en la escuela. Y como tenía conocimiento de que el 85 % de los productores de la yerba mate de Misiones son pequeños que producen en unas 10 hectáreas y no superan los 5000 kilos, comenzó a luchar por un proyecto que consistía en que fueran éstos los que elaboraran soluble de yerba mate para que los chicos bebieran en las escuelas, sobre todo, disuelto en la taza de leche. Pretendía continuar con el espíritu de su gran maestro el ecologista y naturista, Alberto Roth, que defendió siempre a los pequeños productores.
Es que este “oro verde” aporta minerales, vitaminas, antioxidantes, es exfoliante y posee bajo contenido de cafeína, atributos que hoy deslumbran a los chinos. Luchó durante unos diez años, incluso para que pudiera instalarse una bebida fría de yerba mate, que se logra con apenas 1,5 gramos de soluble de yerba mate y pudiera presentarse como una alternativa a las bebidas gaseosas que no aportan ningún beneficio a la alimentación, sobre todo de los niños y jóvenes.
La Universidad Nacional de Misiones, ha hecho un esfuerzo enorme para que se llegara a producir el mate soluble, pero aún falta mucho, dice, con pena. Sostiene que si se quiere ayudar al pequeño productor se puede derivar su hoja hacia productos con el mayor agregado de valor, como son el mate soluble, el “ice mate”, el extracto de yerba mate, grageas para dietas alimentarias, etc., con los que se puede ganar nuevos mercados. Y alerta de que si no, nuestro vecino Brasil seguirá ganándonos mercados, como el de Uruguay. Hace 40 años, dice, Brasil ya producía mate saborizado de abacaxi, maca, lemon, laranja, melancía y más.

Ya se elabora una bebida fría a base de soluble de mate, en Alemania, provisto desde Brasil, y otra en Austria, provisto el soluble, desde Misiones, Argentina. Pero no logró que se concretara su proyecto social en las escuelas y esa debe ser una de sus mayores penas. Es curioso, dice, que Estados Unidos tenga su Ice Tea, a base de te soluble, cuando no produce te, mientras que Argentina y Brasil, que lo producimos y exportamos, no poseemos nuestra propia bebida de te soluble. Roberto me acotó otra curiosidad: que la empresa Las Marías envía a Francia una esencia de yerba mate que allá se destina a la perfumería.
Antes –continúa Montechiesi- se podía diferenciar el sabor de la Yerba Mate por el territorio donde se producía. Por ejemplo, la cultivada en la zona fértil de monte y selva, abundante en humus, resultaba de un sabor más intenso y profundo. En cambio, la producida en los campos, con suelos más pedregosos, resultaba más suave. Pero ahora, con el avance de la ciencia y de la tecnología, que se le aporta al suelo lo que pueda necesitar de él cada cultivo, se ha desdibujado esa clasificación. Otra curiosidad es que hay molinos yerbateros correntinos con plantaciones misioneras, y viceversa. La yerba mate Playadito estaba en el séptimo u octavo lugar en ventas y hoy ha llegado a ocupar el segundo lugar después de Taragüí, pero además algunos resaltan que ha pasado a ocupar el podio que ostentaba la yerba Rosamonte, que era consumida por el sector ABC1. Nobleza Gaucha está tercera en ventas.
Señala Roberto que la producción de soja es pareja o similar en cuanto a toneladas, en todos lados, en cambio la producción de yerba es totalmente disímil, hay plantaciones muy antiguas de los abuelos, con 1500 a 4000 kilos de producción de hoja verde y otras de 20.000 kilos de hoja por hectárea, y no se debería poner un precio único.

Además, a Roberto Montechiesi le preocupa que la yerba mate no pierda su esencia de ser la bebida más popular, al alcance de todos los argentinos. Porque en el año 2015 costaba unos 40 pesos el kilo (en 2002 costaba 2 pesos) y en 2021 está llegando a los 500 pesos. Pero el precio es relativo, porque el problema de fondo está en la caída del salario. La yerba aumenta su precio, no sólo por la inflación, sino para que sea más justo en toda su cadena de producción y comercialización. Está por verse si la distribución beneficiará a todos los actores de la cadena, en forma proporcional, si se equilibrará la balanza entre los pequeños y los grandes productores o si se agrandará la brecha.
Y habrá que ver si la gran masa de la población va quedando debajo de la línea de pobreza y cada vez más lejos de poder tomar un cálido mate o un fresco tereré, fiel compañero en las soledades y lazo amistoso de unión entre las personas, que nos invita a “estar siendo” y a “estar estando”.
Roberto nos quiso dedicar una canción que lo emociona: Mi viejo mate galleta, de y por José Larralde.
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]]>La entrada La economía yerbatera vive una incipiente profesionalización: Alberto volvió a la chacra familiar luego de estudiar agronomía en Corrientes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hay una visible profesionalización en el cultivo de la yerba y aunque hay un área muy importante para explorar, en los últimos años se están atendiendo cuestiones que antes no se atendían, tales como el cuidado del suelo, el aumento de la productividad por hectárea, un manejo más racional en torno a la cosecha e implementación de genética”, contó el joven a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Alberto
De a poco los colonos yerbateros dan cabida a los ingenieros agrónomos en su aporte por mejorar el cultivo. Esto no implica que no existan discusiones. Alberto incluso a veces choca con su propio padre, también llamado Alberto, un “polaco” que finalmente quien está al frente de la chacra. “Es permeable, pese a que tengamos diferencias; la idea está en encontrar el punto medio y saber guiar”, describe el flamante profesional.
“Ahora es como que se están acostumbrando a tomar contacto con un ingeniero, que no es alguien que sepa más que ellos sino que tiene una idea diferente acerca de cómo abordar un cultivo como la yerba”, agrega.
¿Y qué pueden aportar los ingenieros agrónomos a la economía yerbatera? “Hay diversos ámbitos. Tanto en la gente mayor como en los jóvenes que abordan un cultivo que pueden haberle dejado los padres quizás no hay un conocimiento acabado, y entonces optan por acudir a un profesional”, responde Andruszyszyn.
En el relato del agrónomo se observan dos universos paralelos: los nuevos y los viejos yerbales. A pesar de que en los últimos años hay quienes decidieron cambiar el manejo del yerbal, especialmente en las nuevas plantaciones, sigue habiendo muchos colonos que aún no lo hicieron.

-¿Qué habría que cambiar en el cultivo?
De acuerdo al joven hay un panorama amplio y si se compara al cultivo con otros a nivel mundial se podría decir que la yerba mate está en pañales dado que sólo se produce en tres lugares en todo el mundo: el noreste argentino, el sudoeste brasileño y en Paraguay.
Entonces, o mejoran ellos mismos, los productores, o no lo cambia nadie. “Es un nicho muy particular de un cultivo que se inició con los pueblos originarios, luego le siguió la colonización y el cultivo cobró auge. Hablamos de no más de 500 años de historia”, explica. Comparado con otros cultivos como el trigo, es muy incipiente.
De todos modos, los resultados de poder hacer un mejor manejo de los yerbales son auspiciosos. “El año pasado un productor obtuvo un récord de producción de 20 mil kilos por hectárea; ahí tienen una idea de que tranquilamente se podría duplicar el rendimiento”, resume Alberto.
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]]>La entrada El día que el ministro de Agricultura aceptó que hay “gente que no quiere trabajar” por la competencia de los planes sociales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuando difundimos alguna de estas situaciones, usualmente salta un coro de militantes oficialistas para denostar a los productores agropecuarios. Probablemente desde la comodidad de quien cobra un salario estatal a fin de mes, los kirchneristas acusan a los productores de pagar salarios tan bajo que no pueden competir con los planes sociales, de ser esclavistas o de utilizar los planes como excusa para contratar personal al margen de las normas.
El problema para ese ejército de zombis K es que alguien surgido de su propio riñón, el ministro de Agricultura Luis Basterra, confesó que existe gente que “no quiere trabajar” por culpa de la competencia de los planes sociales. ¿Qué le dirán a él ahora? Un “gorila explotador” es lo menos que se merece.
Gracias al atento trabajo periodístico de los colegas de Misiones Cuatro TV, el funcionario nacional no podrá desmentir que dijo lo que dijo, como hacen muchos cuando dicen algo inconveniente o “políticamente incorrecto” frente al relato dominante del oficialismo, que intenta en todo momento demonizar a los productores agropecuarios. Mirá el video:
Sucedió la semana pasada en la localidad de Andresito, cundo Basterra fue abordado por productores yerbateros que le plantearon el problema de la falta de cosecheros. El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; su ministro del Agro, Sebastián Oriozabala; y el intendente local Bruno Beck han quedado de testigos. Imposible no sospechar que las autoridades provinciales fueron cómplices de este acercamiento.
Lo cierto es que durante la inauguración de unos silos y un centro de acondicionamiento de granos en esa región de Misiones, un grupo de yerbateros se acercó a Basterra para hacerle llegar su inquietud por la falta de mano de obra durante la cosecha, que se acaba de iniciar.

En ese contexto, el ministro de Agricultura empezó por aceptar que existe el problema y que no son alarmas infundadas creadas por los productores. “Pasa lo mismo con los recolectores de manzanas y de uvas. Yo les quiero agradecer. De nuestra parte coincidimos en el concepto. También coincidimos en el concepto de que cuando la cosa está fulera el Estado tiene que ayudar a la gente”, respondió el funcionario nacional.
Y agregó que “lo que hemos hablado con el ministro de Trabajo (Claudio Moroni) es generar un mecanismo que habilite que cuando estás trabajando, funcione automáticamente. Y el día que se quede sin trabajo (estacional) que no pierda el plan”, sostuvo Basterra.
-Pero el sector yerbatero ya tiene ese mecanismo porque (el cosechero) ya cobra la interzafra- le recordó uno de los productores.
-El tema es como se genera un mecanismo, porque esa persona en realidad no tiene ganas de trabajar- lanzó Basterra su exabrupto.
-Bueno, pero si les regalan cosas todos los días menos va a querer trabajar, eso es así- insistió el productor.
Basterra, con habilidad, se sacó el sayo de encima al reconocer frente a los productores y las autoridades de la Provincia que esa falta de mano de obra estaba “dentro del campo de las preocupaciones” oficiales. “Se lo dice el ministro del área y el gobernador al ministro de trabajo. No le puedo dar una solución. Sí, transmitir la genuina preocupación”, manifestó el titular de Agricultura al yerbatero que le había planteado el problema.
En realidad, la posibilidad de decidir que el Estado no de de baja los planes cuando el trabajador sea registrado para una actividad zafrera temporal es la alternativa que ha propuesto el plenario de delegados de Economías Regionales de la CAME al Gobierno. También el diputado peronista de Misiones, Héctor Cacho Bárbaro, presentó un proyecto de ley en el mismo sentido. Así, el trabajador temporario podría obtener dos ingresos en tiempos de cosecha, que no se vería afectada por la falta de mano de obra.
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]]>La entrada El precio de la yerba se definió por consenso y con una suba de casi 20% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El de la yerba es el único precio que en el sector agropecuario es regulado por una Ley Nacional de 2002: deben ser definidos cada seis meses. Si los sectores que integran la cadena y tiene representación en el INYM se ponen de acuerdo, ese es el que rige. Y si no, tiene que laudar la ahora Secretaría de Agroindustria. Eso fue lo que sucedió en el semestre anterior que va de abril a septiembre de cada año. Hasta este mes el precio oficial de la hoja verde era de 7,02 pesos por kilo.
Ver Historias con ingenio: Las pequeñas cooperativas que tienen una “esperanza yerbatera”
Ahora, sin laudo y por consenso en el INYM, el nuevo precio que deberá pagarse a los colonos misioneros será de 8,40 pesos, lo que equivale a un incremento pocas décimas menos del 20%, es decir cerca de la mitad de la inflación prevista para todo este año. De todos modos, este valor deberá ser revisado a dentro de seis meses. Cabe aclarar que el grueso de la producción de yerba mate tiene como destino el mercado interno, ya que las exportaciones son mínimas. Esto implica que esta economía regional padece la devaluación más de lo que la disfruta: cobra en pesos, pero muchos de sus costos están dolarizados.
“Los nuevos valores que entrarán en vigencia una vez publicados en el Boletín Oficial del Gobierno de la Nación son 8,40 pesos para el kilogramo de la hoja verde y 31,90 pesos para el kilogramo de la canchada, en ambos casos puesto en secadero”, indicó un comunicado del Instituto yerbatero. Allí los sectores debatieron durante tras largas horas hasta ponerse de acuerdo, algo que no es muy común en la historia de estas negociaciones, donde lo más habitual ha sido recurrir al arbitraje del estado nacional.
El precio para el semestre octubre 2018 /marzo 2019 quedó establecido en la Resolución 317/19 del INYM, donde además se determina que el incumplimiento de los valores fijados hará pasible al infractor de las sanciones dispuestas en la Ley 25.564.
La entrada El precio de la yerba se definió por consenso y con una suba de casi 20% se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Historias con ingenio: Las pequeñas cooperativas que tienen una “esperanza yerbatera” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>José Semenchiuk es uno de los representantes de este consorcio de once cooperativas agrupadas en el consorcio llamado “Esperanza Yerbatera”. La idea es comenzar a vender el producto bajo una marca unificada y dividir la producción de los paquetes de yerba mate en tres zonas (norte, centro y sur de Misiones), ya que varían los “blends” o mazclas tradicionales en cada una de ellas.

“Logramos agruparnos para tener un mayor volumen y lograr mejores ventas, para salir al mercado abaratando costos, porque aunque haya ocasiones en que se llegue a pagar el valor oficial, el mismo está muy por debajo de los costos que tenemos para producir esa hoja verde”, contó Semenchiuk a Bichos de Campo.
Mirá lo que nos decía José Semenchiuk:
Lo que pretenden con el consorcio conformado es vender bajo una marca unificada, debido a que de las 11 cooperativas que lo componen, solo cinco tienen marca propia y salen a vender con esas denominaciones. “Queremos una marca que sea del consorcio, al igual que la de una cooperativa grande”, remarcó el productor.
Ver: Una rareza en el sector yerbatero: la hoja verde se paga más que el valor oficial
¿Cambia la ecuación del productor terbatero si se agrupa y vende con marca? Semenchiuk no lo dudó: “Sí, porque de este modo él puede salir a vender su propio producto terminado, y no sólo la materia prima a una empresa privada o a un secadero. Eso repercutirá en las arcas de la cooperativa, del consorcio y del colono”.
El dirigente cooperativo concluyó: “Hoy el intermediario se lleva la mayor parte de las ganancias yerbateras. Por eso muchos productores abandonan sus chacras y los jóvenes no se quedan porque no ven rentabilidad. Por eso se engrosan las villas. Es un déficit que el productor no perciba lo que le corresponde”.
La entrada Historias con ingenio: Las pequeñas cooperativas que tienen una “esperanza yerbatera” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Círculo vicioso: suben los precios de la yerba, pero los productores reciben cada vez menos dinero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) publicó los nuevos valores del cultivo que lo ocupa, tanto para el productor como para el molino. La suba de este segundo semestre fue del 5%, lo que implica un acumulado interanual de 23%. Para el productor la mejora sería de 30 centavos, por lo que partir de octubre debería cobrar $6,30 por kilo de hoja verde. Eso si todavía tuviera algo para vender.
Aunque está previsto que todos los octubre deba establecerse un nuevo precio para la yerba mate, esta mejora en los valores llega tarde porque pasó la cosecha y ya se entregó casi toda la mercadería a las empresas procesadoras. En efecto, las estadísticas del INYM indican que pasado septiembre se reduce a casi cero la salida de hoja verde.
El incremento en el precio entonces se verá en los recibos de los molinos más grandes con capacidad de secado, de acopio y de empaque. Es decir, en las grandes firmas que trasladarán el mismo porcentaje de suba a los precios en la góndola y que usualmente se llevan la parte del león en el reparto del ingreso yerbatero.
Jorge Butiuk, productor y dirigente de Federación Agraria, dijo que “el aumento no llega al bolsillo del productor porque la cosecha se cerró en septiembre, encima el pago es cada vez a más largo plazo. Ese es uno de los problemas que tenemos con el INYM, que se define el precio después de la cosecha”.
Butiuk agregó que, en realidad, “estamos cobrando 50 centavos menos que el año pasado, cuando el valor era de $5,10, porque (entonces) el costo del cosechero fue 25% menos, menor también fue el costo del combustible y de otros insumos. Hoy, con todos los aumentos acumulados y con una suba menor del producto, se nos achicó el ingreso. Los costos aumentaron entre 40 y 50% pero el ingreso mucho menos”, precisó.
Los productores de esta economía regional dicen que lo que les pagan las industrias no alcanza para cubrir los costos, argumento común en casi todas las producciones regionales.
Para producir un kilo de yerba mate se necesitan de 3 kilos de hoja verde. Entonces, de los $55 que ingresan por la venta de un kilo el productor se queda con $19, el 34%.
A eso hay que sumar el valor de otro kilo de hoja verde que percibe el secadero y que significa 12% sobre el valor final. Ambos eslabones acumulan entonces 46% del ingreso, mientras que las empacadoras se llevan e resto: 54%.
Al respecto, el economista Damián Di Pace dijo que hay una fuerte concentración en el último eslabón de la cadena: “Cinco jugadores manejan más del 50% del mercado”, indicó. Y aseguró que eso lleva a que la brecha entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el productor sea muy amplia.
De hecho, según el último relevamiento que hizo la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), el productor recibe una octava parte de lo que paga el consumidor si se compara el kilo de hoja verde a salida del campo con el de yerba mate en la góndola.
La entrada Círculo vicioso: suben los precios de la yerba, pero los productores reciben cada vez menos dinero se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El mate dulce gana 70 dólares por hectárea; el mate amargo pierde 100 dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Un análisis económico elaborado por Coninagro sobre la economía regional yerbatera asentada en Misiones y el norte de Corrientes confirma que para los productores de esa hoja el sabor puede variar de un extremo al otro, según la escala y en especial el grado de tecnificación de cada explotación.
El trabajo midió el margen bruto (MB) de los yerbateros, tomándolo como “la diferencia entre el ingreso bruto recibido por hectárea menos su gasto de producción”. En ese sentido aclara que “para llegar al resultado de bolsillo del productor, al MB le faltarían las deducciones de gastos indirectos, impuestos, financiamiento y amortizaciones”.
A partir de aquí los sabores, dulce o amargo.
Queda más que claro en el trabajo de los economistas cooperativos que la inmensa mayoría de los productores toma mate amargo, ya que el 76% posee menos de 10 hectáreas, mientras que el 22% tiene entre 10 y 50 hectáreas y sólo el 2% cuenta con más de 50 hectáreas.
Cuando más al norte más amargo es el mate: En Misiones, el 85% de los productores posee entre 1 y 15 hectáreas. Y en la mayoría de los casos la edad de los cultivares es mayor a 30 años, con rendimientos menores a 3000 kg/ha. Este rendimiento es uno de los factores clave para definir el MB de cada uno de los yerbateros.
La lectura inmediata es que habría que propiciar una intensa reconversión de los yerbales, para incrementar los ingresos del productor. Pero el estudio de Coninagro destaca que el gasto para implantar una hectárea con estos árboles llega a unos 3.000 dólares. Luego de semejante inversión hay que esperar 5 años para comenzar a tener algo de producción.
¿Cómo dejan de tomar mate amargo quienes solo obtienen pérdidas? ¿Cómo reconvierten sus yerbales sin apoyo de ningún tipo desde el sector público?
La otra vía para cerrar la inmensa brecha de gustos es trabajar por el lado de los costos. Coninagro, al respecto, dice que “los principales gastos productivos en la producción de hoja verde, en plantaciones adultas (mayores a 5 años), son la cosecha y el transporte al secadero, seguido de las labores de mantenimiento”.
Mal se puede achicar el gasto allí, salvo que se trate de pauperizar todavía más la situación de los tareferos, como se llama a los cosecheros de la yerba.
“En el promedio de los modelos, la participación de los gastos de cosecha y
transporte equivalen al 46,5% de total de los gastos productivos, mientras que las labores de mantenimiento equivalen al 36% y los insumos el 17,5%”, precisa el trabajo.
La entrada El mate dulce gana 70 dólares por hectárea; el mate amargo pierde 100 dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Yerba: la producción cae 50% pero igual no se paga el precio oficial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hace pocos meses el conflicto por el precio de la yerba mate llevó a que los productores realizaran un “yerbatazo” en Plaza de Mayo y a que tomaran en Posadas las instalaciones del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), el organismo encargado de terciar entre los intereses de los diferentes eslabones de la cadena.
El gobierno nacional se vio obligado a intervenir y se calmaron un poco las aguas pero no se resolvió el problema de fondo.
Entrevistado por el programa Bichos de Campo (Radio Rivadavia, AM 630) el productor misionero Angel Oseniuk explicó que “se laudó un precio de $6,02 por la hoja verde y de $22 por el kilo de yerba canchada pero no se cumple. Se está pagando entre 3,60 a $4,50 la yerba verde y de $16 a $17,50 la canchada”.
“Tenemos una institución como el INYM que debería resguardar los intereses de los pequeños productores y controlar que esto no ocurra, pero mira para otro lado” y no hace los controles necesarios, denunció el dirigente yerbatero.
Los productores están en plena cosecha y este año se espera que la producción caiga entre 40 y 50% debido al exceso de agua que hubo en los últimos meses. Eso llevó a que se produzca una leve recuperación de los valores que, a pesar de ello y como explicó Oseniuk, siguen muy por debajo del valor laudado.
“Este año se perdieron 300 millones de kilos de hoja verde sobre una cosecha estimada inicialmente en 800 millones”, señaló el dirigente y productor quien anticipó que en los próximos meses habrá un faltante de yerba.
La entrada Yerba: la producción cae 50% pero igual no se paga el precio oficial se publicó primero en Bichos de Campo.
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