Un factor alcista para el maíz, de orden geopolítico, se potenció esta semana para introducir una variable más en un contexto de elevada incertidumbre para el cereal.
Esta semana los presidentes de EE.UU. y Rusia, Joe Biden y Vladimir Putin, mantuvieron una conversación por vía remota para tratar el eventual escenario de un avance ruso sobre el territorio ucraniano.
Si bien Putin asegura que no tiene en sus planes invadir Ucrania, la incorporación unilateral de Crimea a Rusia en 2014 y la “guerra del Donbás”, en la cual insurgentes pro-rusos combaten desde hace ocho años al ejército ucraniano en el sector este del país, hacen temer una nueva jugada estratégica de Putin.
Una declaración oficial del gobierno estadounidense indicó que Biden manifestó a su par ruso que, en caso de un nuevo episodio orientado a anexionar parte del territorio de Ucrania, “EE.UU. y nuestros aliados europeos responderían con fuertes medidas económicas, proporcionarían material defensivo adicional a Ucrania y fortalecerían a nuestros aliados de la OTAN en el flanco oriental con capacidades adicionales”.
La cuestión es que Ucrania, según cálculos del USDA, debería en el ciclo 2021/22 ser el cuarto exportador mundial de maíz con una oferta provista de 32,5 millones de toneladas, por detrás de EE.UU., Brasil y Argentina. Y un conflicto bélico podría trastocar el flujo comercial previsto del cereal en esa región del mundo.
Al peligro geopolítico presente en Ucrania se le suma una probable sobre-estimación de la oferta exportable argentina, restricciones comerciales para exportar aplicadas por el gobierno argentino y una caída de los rendimientos por una menor inversión en fertilización (producto del elevado valor de tales agroinsumos).
