Gracias al complejo sojero, Argentina logró registrar en el primer semestre de 2021 el mayor nivel de exportaciones desde el año 2013, cuando aún estaba vigente el período de auge internacional de los commodities agrícolas que había comenzado una década atrás.
En los primeros seis meses de 2021, las exportaciones netas de los principales productos derivados del cultivo de la soja (poroto, aceite, harina, pellets y biodiésel) alcanzaron 9956 millones de dólares, una cifra 3540 millones mayor a la registrada en el mismo semestre del año anterior.
La gran ironía es que el principal déficit comercial del período se registró con China por un monto de 3109 millones de dólares. Eso porque en los primeros seis meses de este año las exportaciones a la nación asiática fueron de 2734 millones de dólares (127 M/u$s menos que en el mismo período de 2020), al tiempo que las importaciones crecieron en 2283 M/u$s para cerrar el semestre en 5844 M/u$s.
Las naciones con las cuales Argentina tuvo en el primer tramo del año el mayor superávit comercial fueron Chile, India, Vietnam y Países Bajos, que fundamentalmente compran productos agroindustriales argentinos.
La cuestión es que mientras en el primer semestre del año las exportaciones crecieron un 28% principalmente gracias al “factor precio”, las importaciones aumentaron en el período un 48% en mayor medida por las cantidades importadas, lo que implica que el saldo favorable del semestre (6740 millones de dólares) se sostiene sobre una variable coyuntural sobre la cual Argentina no tiene ningún tipo de influencia.
Como no podía ser de otra manera, a causa del “cepo cárnico” implementado por Alberto Fernández, entre los productos que mayores caídas registraron en junio pasado respecto del mismo mes de 2020 se encuentra la carne bovina congelada con una merma de 61 millones de dólares.
Respecto a los productos importados, en junio pasado se destacaron aumentos en las compras de gasoil (+266 millones de dólares) y gas natural licuado (+167 M/u$s), algo que podría haberse evitado con un mayor consumo interno de biodiésel (que en la Argentina se elabora con aceite de soja) y con una mayor producción local de biogás elaborado con fuentes orgánicas renovables.
IndecICAJulio2021