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La entrada Este año Brasil se quedó con más del 60% de los aportes realizados por el BID al sector agropecuario se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre los programas brasileños que recibieron aportes del BID se incluyen el de “Desarrollo Agropecuario en el Nordeste” por 230 millones de dólares, la fase dos del programa de “Agricultura con Bajas Emisiones de Carbono para Evitar la Deforestación y Reducir la Pobreza” por 9,63 millones de dólares y un plan para promover tecnologías digitales de la información y la comunicación entre los productores del nordeste de Brasil por 400.000 dólares.
En los siguientes puestos del ranking se ubicaron Haití, Panamá y Colombia, mientras que el resto de las naciones latinoamericanas y del Caribe recibieron montos minúsculos destinados al sector agropecuario y rural.
En lo que respecta ala Argentina, el BID comprometió un desembolso de 500.000 dólares para el programa de “Fortalecimiento de las Capacidades Tecnológicas en el Sector Agropecuario”, por medio del cual se propone mejorar la formación de jóvenes que estén cursando el segundo ciclo de Educación Técnico Profesional (ETP).
En tanto, para Uruguay el aporte destinado al agro este año por parte del BID corresponde a una suma de 702.000 dólares para financiar el programa “Zafrales: Workertech en el Agro”, el cual está destinado a trabajadores temporales.
Para Paraguay se asignó un aporte de 300.000 dólares destinado a la “Preparación de la estrategia de modernización y actualización del Ministerio de Agricultura y Ganadería”, cuyo objetivo es revisar y proponer modificaciones a la normativa legal vigente de organización del organismo y de las agencias autárquicas, además de diseñar una modernización integral del sistema de asistencia técnica y transferencia de tecnología para pequeños agricultores.
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]]>La entrada El INTA coordinará un inventario sobre el impacto de los agroquímicos en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese marco y con el objetivo de llevar un poco de certeza a los estudios de campo, las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe participarán de un proyecto interinstitucional junto al INTA y al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para detectar qué agroquímicos son utilizados a diario y medir su impacto real en el ambiente. El fin último es que la información recolectada sirva luego para gestionar políticas públicas.
Un centenar de periodistas del agro piden al Estado que informe sobre agroquímicos
“Con el objetivo de realizar una evaluación espacio-temporal de los niveles de agroquímicos en suelos, agua superficial, sedimentos y biota, en diferentes escenarios agroproductivos de la región, se pone en marcha un proyecto que nos brindará información estandarizada sobre los actuales niveles ambientales de agroquímicos”, explicó Silvia Fanny Martens, especialista del INTA Tandil y representante del INTA en el equipo de gestión.
La iniciativa será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) mediante la línea de Proyectos Interinstitucionales en Temas Estratégicos (PITEs). La partida presupuestaria será de 15.262.500 pesos y se contará con la participación de 16 profesionales de las Estaciones Experimentales Agropecuarias del INTA (Paraná, Balcarce, Pergamino y Oliveros); el Conicet y las universidades nacionales de Mar del Plata (UNMdPla) -que coordina este proyecto-, San Martín (UNSAM), Buenos Aires (UBA), Córdoba (UNC), Río Cuarto (UNRC), del Litoral (UNL Santa Fe), La Plata (UNLP) y Rosario (UNR).
“Para la realización del estudio se contemplarán tanto sistemas extensivos como intensivos, la temporalidad de aplicación, las características ambientales propias de las zonas, y los efectos sobre organismos que forman parte de los ecosistemas terrestres y acuáticos”, señaló Martens, coordinador de la Plataforma de Gestión de fitosanitarios de INTA.
Por su parte Carolina Sasa, especialista del INTA Paraná señaló que “los plaguicidas utilizados para controlar adversidades en la producción agropecuaria, debido a los procesos de erosión y transporte principalmente por escorrentía, infiltración o deriva aérea, pueden alcanzar cuerpos de agua superficiales, adsorberse a sedimentos e ingresar a diferentes niveles tróficos”.
En este sentido agregó: “Resulta fundamental generar información ordenada y protocolizada, y obtenida de manera sincrónica sobre niveles de agroquímicos en cuencas de la principal región productora agrícola de nuestro país”.
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]]>La entrada Salió el mapa definitivo que muestra la locura caníbal presente en la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Estimación de la Ayuda al Productor (“Producer Support Estimate” o por sus siglas PSE) es un indicador elaborado por la OCDE a partir del cual es posible evaluar en los diferentes países el porcentaje de ingreso que reciben las empresas agropecuarias a partir de ayudas directas e indirectas proporcionadas por políticas oficiales.
El BID emplea esa metodología para calcular el PSE de los países americanos en función de los últimos datos oficiales disponibles para poder establecer un indicador equivalente que pueda emplearse con fines comparativos.
El último indicador correspondiente a la Argentina muestra que en 2019 el Estado se quedó en promedio con un 28% del ingreso del sector agropecuario, número que en 2020 y 2021 seguramente se incrementó a partir del refuerzo de las políticas extractivas instrumentadas contra el agro.
En los demás países vecinos de la Argentina, los diferentes Estados, dependiendo de sus posibilidades, hacen esfuerzos por ayudar al agro. Y no porque sean bondadosos, sino porque saben que se trata de un sector que es una auténtica máquina generadora de empleos, divisas y equidad territorial. En definitiva: riqueza.
Algunos se sorprenderán con el número presente en Bolivia. Y es que, si bien no es algo conocido, en esa nación la mayor parte de la clase dirigente –más allá de su signo político– sabe que es un mal negocio meterse con el agro.
Las fuentes de ayudas oficiales en Bolivia son múltiples y comprenden, por ejemplo, un programa nacional de perforación de pozos de aguas subterráneas (“Nuestro Pozo”), transferencias de maquinaria agrícola y subvenciones –como las del programa Emponderar– destinadas a incrementar la producción local para sustituir importaciones de frutas y hortalizas, además de un gran volumen de créditos a tasas subsidiadas destinados al sector.
Recientemente, el presidente boliviano Luis Arce, con la creación del impuesto a las grandes fortunas, el cierre temporal de exportaciones de carne vacuna y los crecientes controles cambiarios, aparentemente ha decidido seguir los pasos de la Argentina, probablemente para que, en algunos años más, el país austral no quede tan individualmente desajustado, frente a sus vecinos, en el Agrimonitor. Buena suerte Luis.
¿Por qué el agro en la Argentina es castigado cuando en países vecinos, culturalmente equivalentes, no existe tal ensañamiento? Porque en la mayor parte de Sudamérica las clases dirigentes trabajan para el sector privado, mientras que en la Argentina existe una corporación –no me animo a llamarla dirigente– que cree que el sector privado debe estar a su servicio.
El agro es el sujeto más fácil de expoliar por esa corporación por una cuestión obvia: aún no se inventó la tecnología que permita exportar campos y fincas hacia otras naciones. Pero la realidad es que cualquier integrante detectable del sector privado puede llegar a ser triturado si se interpone con los planes de expansión de la corporación. Y también puede ser sacrificado –sin misericordia– si la corporación lo requiere por su propia supervivencia.
En cualquier caso, el mapa es muy útil para comprender que lo sucede en la Argentina no es normal, porque, con todos los problemas que tienen nuestros vecinos, que son tan graves como los nuestros, no les de cruza por la cabeza canibalizar sus propias fuentes de sustento.
No es normal, en definitiva, que una corporación, por medio de la fuerza conferida por los instrumentos del Estado, opere sobre la población como si fuese un ejército de ocupación. Y los que creen “esto a mí no me toca porque no tengo nada que ver con el agro”, sería bueno que repasen los versos del poema “Primero vinieron…” de Martin Niemöller.
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]]>La entrada Pepsico y el BID salen al rescate del girasol alto oleico se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde hace cerca de un par de décadas, la mayor conciencia ambiental y nutricional y la presión de los consumidores llevó a las grandes fábricas de alimentos del mundo a ir utilizando ingredientes más sanos, sustentables y con mejor calidad industrial.
En esta línea, la demanda de aceite de girasol alto oleico -que tiene un alto contenido de ácidos grasos insaturados y es menos susceptible a cambios oxidativos durante las frituras, el almacenaje o la refinación- viene creciendo fuerte a nivel global.
La movida pegó en la Argentina, que hace diez años atrás llegó a tener la mitad de la superficie de girasol sembrada con variedades de alto oleico, de acuerdo con un estudio realizado por la consultora AgriStrat. Pero hoy, en vez de haber crecido, apenas ronda un 15% del área.
Ese estudio fue encargado por la alimentaria estadounidense PepsiCo y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el marco de su alianza Agro con Propósito. El martes lo presentaron en un acto que contó con representantes del Ministerio de Agroindustria y de la Coordinadora de Productos Alimenticios (Copal), entre otras entidades.
Pepsico es, como otras multinacionales del sector alimentario y exportadoras, una gran demandante de aceite alto oleico, especialmente beneficioso para los productos fritos. En cuanto al BID, creó hace cerca de un año y medio en Washington un área de agronegocios que busca desarrollar cadenas de valor en América Latina, la única región del mundo netamente exportadora de alimentos.
Más cantidad pero no calidad. En la Argentina, las retenciones a la exportación que sostuvo el gobierno kirchnerista hasta su final, a fin de 2015, desalentaron la producción de girasol (como la de cereales), ya que esta oleaginosa tributaba derechos de exportación enormes, pese a que desde antaño produce el aceite más consumido en el país y se siembra en zonas marginales: la exacción alcanzaba el 32% en el caso de los granos y 30% en los productos de su industrialización (aceite, harina, pellets y tortas). Esa política llevó a que los productores optaran por producir soja, y así cerraron varias plantas de molienda más orientadas a girasol, mientras la soja además incorporaba un mercado adicional, el biodiésel.
Según Alejandro Reca, de AgriStrat, el girasol fue el cultivo que más respondió a la reducción a 0% de las retenciones agrícolas (a excepción de la soja) que implementó el gobierno de Mauricio Macri: su producción aumentó 30% el primer año y 15% este. “Pero el incremento cuantitativo no se vio acompañado de una mejora de la calidad. En este rubro estamos yendo del speciality al commodity, al revés de la idea de ser el supermercado del mundo”, sostuvo.
Un problema clave que desalentó la producción de alto oleico tiene que ver con la poca transparencia de los precios y la falta de claridad de la demanda de los grandes usuarios, que suele aparecer a fin de año, una vez que el cultivo está implantado.
Si bien el alto oleico tiene una prima de US$ 15 este año, los problemas de segregación, los descuentos por calidad y las deficiencias en la logística también desalientan su producción. Otros temas que aparecen como conflictivos tienen que ver con lo regulatorio, la disponibilidad de semilla y la coordinación de la cadena de valor.
Puntas de solución. Más allá del trabajo público-privado en la solución de algunos de esos temas, una propuesta del estudio fue fomentar la formación de pequeños clusters productivos en las zonas de cultivo, como Chaco y el norte de Santa Fe, que fueron las zonas que más respondieron con el girasol.
La idea es montar plantas que, a diferencia de los mega complejos sojeros de los puertos en torno de Rosario, sean mucho más pequeñas, para acaparar la producción de 2.500 a 3.000 hectáreas, y solo muelan, sin refinar. Esto daría una gran ventaja logística, ya que evitaría transportar el grano entero, que tiene un 40% de cáscara y otras cosas, y trasladar solo el aceite.
A nivel de la demanda, la recomendación fue trabajar a nivel local con la información para los consumidores y, a nivel internacional, apuntar a abastecer a los vecinos Chile y Brasil y luego China e India, en lugar de pelear la Unión Europea, donde Ucrania y Rusia le llevan una ventaja enorme a la Argentina.
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