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La entrada Vengan veganos, que no tenemos miedo: En 2021 el mundo batió récord de producción de carnes, creció el comercio y también los precios se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aparece la “carne vegetal”. Hasta las palabras son territorio de esta disputa.
El error está en creer que si estos grupos son cada vez más visibles y ganan en influencia, eso significa que todo lo demás esté decayendo. Es lo que propone la prédica del movimiento vegano, que se autopercibe desde la oposición activa contra “los que comen carne”. Desde esta visión binaria, los que dejan un bando pasan a ubicarse en el bando contrario.

Pero no sería tan así: la producción mundial de carnes (pollo, cerdo y vacuno) viene creciendo sin prisa y sin pausa. Y hasta “se puede afirmar que en el 2021 la producción de carne ha alcanzado su mejor desempeño histórico”.
Lo dice un informe elaborado por los economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a partir de datos preliminares del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés): en 2021 a nivel global se produjeron 263 millones de toneladas de carne aviar, porcina y bovina.
El récord previo a este año correspondía a los 262,5 millones de toneladas que se produjeron en 2018. Y para 2022 -según los cálculos del USDA-, podría producirse todavía más carne que ahora, con 263,2 millones de toneladas, una suba de apenas 0,1%.
¿Entonces qué pasa? ¿No es cierto que haya cada vez más gente que deplore el consumo de carne y elija alimentarse solo con vegetales? Sí, es cierto, pero este fenómeno se registra sobre todo en ciertas sociedades que en general han resuelto ya sus necesidades alimentarias básicas y pueden ponerse a pensar en ese tipo de dilemas. Pero el grueso dela humanidad bien lejos está todavía de llegar a eso. Por el contrario, en los países asiáticos están en un camino inverso, saliendo de una dieta basada en unos pocos cultivos para empezar a incorporar paulatinamente las proteínas animales.
Por eso este cuadro, concluyente, sobre el fenómenos de fondo:

Otro espejismo en esta discusión que solemos ver los argentinos es creer que la carne bovina es la más importante a nivel global, solo porque aquí es la carne más abundante. Pero a escala global, solo el 22% de la carne producida es bovina (57,7 millones de toneladas equivalentes a res con hueso), mientras que un 37,7% de la carne es de pollo (99,1 millones de toneladas) y el 40,3% proviene de los cerdos (106,1 millones de toneladas).
Los datos preliminares del USDA muestran que menos del 15% de la carne producida en el mundo se comercializa hacia otros países, es decir pasa de manos entre exportadores e importadores. En 2021 fueron unas 37,2 millones de toneladas, divididas casi en proporciones iguales entre los tres tipos de carnes. Los envíos de carne de pollo representó 34,9% del comercio (13 millones de toneladas), la porcina el 33,6% (12,5 millones de toneladas) y la bovina el 31,5% (11,7 millones de toneladas).

Como se observa, la tasa de crecimiento histórica del comercio de estas tres carnes es todavía muy superior a la de la producción. Esto confirma lo que decíamos antes: que muy lejos del debate de los veganos en contra del mundo hay una mayor proporción de personas que incorporan las carnes a sus dietas, pero como sus países no producen suficiente, entonces recurren al comercio.
Esta tendencia parece gozar de muy buena salud: “Se proyecta que las exportaciones en el 2022 superarán los registros del año previo, totalizando 38 millones de toneladas, lo cual resultaría en un incremento del 2,1%”.
Para tener una visión acabada de este fenómeno, vale observar que en 2000 -cuando arrancaba el milenio- se comercializaban 14 millones de toneladas de las tres carnes, contra los 37 millones actuales. La demanda internacional de carnes más que se duplicó en apenas 20 años.
Esto explica otro proceso de fondo: una suba de los precios del alimento. Los argentinos también solemos mirar con lupa casera este fenómenos y por eso erramos muchas veces a las recetas si suba la carne en el mercado local.
Un indicador que resume esta variable (el precio internacional combinado de las tres carnes) se ubicaba en 109,8 puntos en noviembre de 2021, cuando un año antes se encontraba en 93,3 puntos. Es decir que, más allá de alguna corrección bajista reciente, el crecimiento de los precios internacionales de la carne ha sido en promedio del 17,6%.
Dirían los productores, en este contexto: “Vegano, no te tenemos miedo”.
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]]>La entrada Carne troceada: Cuando detrás de la “modernización” puede esconderse el deseo de eliminar jugadores se publicó primero en Bichos de Campo.
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La comercialización de trozos de 32 kilogramos es una medida que beneficiará la salud de los trabajadores y que no debería cambiar sustancialmente la situación vigente, dado que el carnicero, en vez de recibir una media res entera, comprará la misma pero dividida en cuatro partes.
Sin embargo, tal como está planteada, la norma que obligará a implementar ese cambio en 2022, podría tender a generarse la eliminación de “jugadores” del negocio para concentrar la operación en pocas manos.
El sistema cárnico argentino se basa en la venta de cortes específicos, los cuales son parte de una herencia cultural. Los carniceros de cada provincia argentina saben aprovechar hasta cada pequeño corte escondido de la media res y darle valor agregado en función de las preferencias de sus clientes.
Si la comercialización de trozos muta posteriormente a la venta de cortes, eso transformaría un negocio casi de competencia perfecta, en donde miles de oferentes y demandantes pujan para construir precios de equilibrio, en una suerte de oligopolio comercial gestionado por los propietarios de frigoríficos ciclo dos, en los cuales se realiza el desposte de la media res.
Así la industria frigorífica con capacidad de desposte, esencialmente la exportadora, se transformaría casi en el único comprador de hacienda y comercializador de carne bovina. Y sabemos lo que sucede cuando un mercado se transforma en oligopólico por lo que sucede en el sector lechero argentino.
El argumento que se esgrime acerca de que el carnicero tiene sólo que vender los cortes de la media res que demande su clientela, no podría ser más falaz, ya que habitualmente las carnicerías, si les faltan determinados cortes, suelen comprarlos en frigoríficos. Eso ya es una realidad concreta hace tiempo.
Por otra parte, obligar a despachar la carne vacuna ya troceada o cortada desde el frigorífico, lejos de “abaratar” precios, agregará un proceso más y, como tal, tendrá un costo adicional, el cual en la actualidad es absorbido y “regulado” por el carnicero en función de la capacidad adquisitiva de su clientela.
Si el sistema de comercialización de trozos o cortes directo de frigorífico fuese naturalmente más eficiente, ya se habría implementado hace tiempo.
Nadie duda de que el sistema cárnico argentino tiene mucho margen de mejora, pero es necesario tener cuidado con aquellas consignas que vociferan la necesidad de “modernizar” al sector con el verdadero propósito de concentrarlo.
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]]>La entrada Un requiem para la media res: Confirman que la carne no podrá venderse en piezas de más de 32 kilos desde el año próximo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En el marco de un acuerdo tripartito, los Ministerios nacionales de Agricultura, Trabajo y Desarrollo Productivo coincidieron en un nuevo sistema que brinda mayor transparencia, optimización de cortes y protección tanto de los trabajadores del sector como de los consumidores”, indicó un comunicado oficial que confirmó la medida.
En realidad, se trata de una iniciativa más vieja que Matusalén, que vuelve a cobrar bríos ahora en el marco de una negociación directa entre la entidad que agrupa a los frigoríficos más poderosos del país, los exportadores del Consorcio ABC: el gobierno les reclama que ellos vuelquen algunas toneladas de cortes más baratos al mercado doméstico y a cambio los empresarios reclaman por viejas cuestiones pendientes. El cuarteo de la media res, que el gobierno prefiere ahora llamar troceo, es uno de los reclamos más postergados de la historia.

En rigor, ya a mediados de los años 90, cuando Carlos Menem era presidente y el secretario de Agricultura era Felipe Solá, la cartera agropecuaria impulsó un programa llamado “Corte por los Sano”, que obligaba a todos los frigoríficos del país a trozar la media res y avanzar hacia la venta de carne por cortes en cajas, las denominadas “box beef”. Esto provocó una guerra sin cuartel: los grandes matarifes de la provincia de Buenos Aires -que suelen distribuir la carne en medias reses a las carnicerías- se aglomeraron en torno a su gobernador de entonces, Eduardo Duhalde, y el ex ministro de la Producción Carlos Brown. Finalmente resistieron la aplicación de la medida, que no prosperó.
¿La Resolución Conjunta 4/2021 podría correr la misma suerte? Lo cierto es que aunque muchos coinciden en que la Argentina debe modernizar sus sistemas de comercialización de carnes, algunos descreen que la imposición del cuarteado sea el camino adecuado. Muchos actores del negocio además ven en la ofensiva acordada entre el Consorcio ABC y el Poder Ejecutivo un estrategia clara de los frigoríficos exportadores para ganar posiciones también en el mercado interno, desplazando a quienes “bajan” la tradicional media res al hombro.

El cuello de botella para aplicar esta medida, según los entendidos, es que la mayoría de los 500 lugares habilitados para faenar bovinos en el país no cuentan con instalaciones adecuadas ni cámaras de fríos suficientes, dos cosas que las grandes plantas del Consorcio ABC -por su carácter exportador- sí tienen. Entonces ven en la ofensiva un halo concentrador del negocio, pues los frigoríficos consumeros o mataderos que no puedan cumplir con esto deberían ser clausurados de inmediato.
Pero conscientes de esta puja de fondo, las autoridades dispusieron dos cosas adicionales:
“La medida representa mayores estándares de calidad y sanidad sobre los productos cárnicos, a la vez que favorece la transparencia comercial y presenta un avance hacia una mayor modernización de la cadena de distribución de carnes en medias reses”, define la norma. Por cierto, la postal de los camiones bajando la media res en las carnicerías debería ir tendiendo a desaparecer. Las piezas máximas de 32 kilos de peso implicarían, en principio, dividir la media res en tres partes: el cuarto trasero, los cortes parrilleros y el cuarto delantero.
Uno de los argumentos a favor de esta decisión tiene que ver con la salud de los trabajadores, que solían cargar la media res completa al hombro, y así cargaban piezas que podían ir de los 60/70 kilos a los 110/120 kilos, dependiendo del tipo de animal faenado. Primero, a principios de 2020, -esto nunca se fiscalizó ni se hizo cumplir- la Superintendencia de Salud dispuso que no se podrían cargar piezas mayores a los 25 kilos. Pero por estos días cambió su primera decisión para confluir con los intereses del sector productivo. Así surgió el peso máximo de 32 kilos, considerado razonable en materia de salud.
El otro argumento es de tono comercial: disponer de trozos permitirá que la carne de los cuartos delanteros de los bovinos, que usualmente son cortes más baratos- podrían destinarse a los mercados de poder adquisitivo limitado, mientras que los cotizados cortes del cuarto trasero o “pistola” (como la nalga o los bifes) podrían orientarse a barrios que demanden y puedan pagar ese tipo de carne.

El gobierno lo explicó así: “De la iniciativa emana que hacer más eficiente la cadena de comercialización implica a la vez, actuar en defensa del consumidor, dado que comercializar en media res genera ineficiencias en la asignación de los cortes que repercuten en el precio que este debe pagar. En tanto, una distribución por trozos anatómicos de menor peso les permite a los abastecedores realizar una mejor asignación de los cortes, de acuerdo a las necesidades de cada mercado minorista”.
Aquí aparecen zonas grises en la resolución, pues el comunicado del gobierno define que “la forma de fraccionar las medias reses debe contemplar los cortes tradicionales, respetando la integridad anatómica de las piezas cárnicas, con la finalidad de mantener su valor monetario al momento de su comercialización en la carnicería, evitando afectar zonas donde se encuentran cortes apreciados por los consumidores”.
La Resolución, en cambio, no define nada sobre cómo debe trozarse la media res. Solo establece que del frigorífico no podrán salir piezas de más de 32 kilos de peso.
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]]>La entrada La Mesa de Enlace pidió audiencia con el gabinete económico para saber si se respetará la palabra empeñada por Alberto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Entre estos idas y vueltas, la Mesa de Enlace decidió patear la pelota para la cancha del gobierno y reclamó a los ministros que integran el gabinete económico una audiencia para aclarar los tantos. Si el gobierno devuelve la pelota, es que todavía quedan ánimos de conciliar y hay ganas de jugar el partido respetando las reglas. Pero si las autoridades se hacen los “opas” y patean el balón hacia afuera, otro será el cantar.
Los presidentes de CRA, Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria, que ayer mismo habían deplorado cualquier intento de intervención sobre las exportaciones, en un nuevo comunciado solicitaron un pedido de audiencia en particular con el ministro de Agricultura, Luis Basterra; el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y el de Economía, Martín Guzmán. La idea es “tratar los anuncios referidos a restricciones, nuevos registros y permisos que serían impuestos a la exportación de carne vacuna”.
“Dado que la medida al momento de enviar esta nota no ha sido aún publicada en el Boletín Oficial, les pedimos de manera urgente una audiencia para poder dialogar acerca de las necesidades, motivaciones y alternativas sobre el tema, de manera previa a que se tome la decisión final”, señalaron los ruralistas en la nota enviada a los funcionarios.

En esta escalada, queda claro, la Mesa de Enlace eligió por ahora dejar fuera del pedido de audiencia al presidente Alberto Fernández, quien ya sufrió el desgaste de su figura en febrero pasado, cuando debió convocar de urgencia a los dirigentes del agro para aclarar el tenor de una serie de declaraciones que había hecho al diario Página/12 y que estaban vinculados al mismo tema que ahora: el aumento de precios de los alimentos. En aquella ocasión Alberto prometió a la Mesa de Enlace que no subirían las retenciones ni se aplicarían cupos a las exportaciones de productos agropecuarios.
“En los distintos encuentros que mantuvo la Comisión de Enlace con el Presidente de la República se les dijo que habría un diálogo proactivo y que no se volverían a utilizar los cierres, cupos y restricciones a las exportaciones”, recordaron los ruralistas. Por eso los dirigentes creen que no hace falta exponer de nuevo al presidente y por eso apuntaron a los ministros del e quipo económico. “Motiva -y urge- esta reunión el convencimiento de que de imponerse límites o cuotas a la exportación de carnes, los impactos serán desastrosos para toda la Nación”.
“Las estadísticas demuestran que entre 2006 y 2015, cuando estuvieron vigentes los llamados Registros de Operaciones de Exportación (ROE) -que fueron en rigor de verdad Permisos, cuotas y no solo un mero registro- el objetivo buscado fue bajar los precios internos de la carne. Pero ello, no ocurrió: entre enero de 2006 y diciembre de 2011 el precio de la carne subió 300%, mientras que la inflación del país en el mismo periodo (según INDEC e Inflación Verdadera), fue del 200%”, recordó la Mesa de Enlace.
Y se agregó: “A causa de estas restricciones se perdieron 10 millones de cabeza de ganado, con una caída de la producción del 18%. Se cerraron en esos años más de 100 plantas frigoríficas y se perdieron miles de empleos. Y más aún, no solo no se cumplió el objetivo de precio, sino que tampoco se logró mantener el consumo, que cayó un 10%”.
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