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La entrada Víctor Tonelli sabe de carnes y es lapidario con el anuncio que prepara el gobierno: “El trabajador es la primera víctima de estas pésimas medidas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hasta antes de este intempestivo cierre, la Argentina venía logrando un récord exportador, ya que según el IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna) se habían exportador 930 mil toneladas en los últimos 12 meses. Pero parafraseando a Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC, parece que “ya nada volverá a ser como antes”.
En este escenario, consultado por Bichos de Campo, el analista Víctor Tonelli evaluó quien hizo su evaluación del daño causado por la medida.
“Hay cuestiones que ya se rompieron y que difícilmente se logren reconstruir en el corto plazo. La primera es la confianza, tanto a nivel local como internacional”, definió de entrada.
Luego añadió: “A nivel local se rompió cualquier tipo de diálogo constructivo entre el gobierno y los sectores de la cadena de ganados y carne. Y más allá de que te inviten a una mesa, no se va a recuperar la confianza de creerle al otro que va a cumplir con medidas de este tipo”.
Para el analista, estas erráticas decisiones oficiales también dejarán lastre en el frente externo. Tonelli remarcó “la desconfianza que generaron estas medidas totalmente inconsultas e inesperadas, que dejaron de un día para el otro a clientes importantes de la argentina sin carne. Eso se quebró y es difícil de recuperar”.
Escuchá la entrevista completa:
El consultor -que fue coordinador técnico de la mesa de las Carnes durante 2015 y 2019, que fue un periodo de franco crecimiento de las exportaciones- dijo que la decisión de prohibir este flujo de comercio produjo daños en diferentes eslabones de la cadena sin que la medida generara el efecto supuestamente deseado, el de bajar el precio de la carne en el mercado interno. Por el contrario, la última medición del INDEC confirmó un fuerte aumento del 6% en mayo pasado.
¿Qué pasará de ahora en más? Según los trascendidos, el gobierno autorizaría un cupo de entre 50 y 60% de lo que se venía exportando, lo que incluiría la mitad de lo que se embarcando por fuera de las cuotas comprometidas con diferentes países, que quedarían exceptuadas del recorte.
“Todo dependerá de las medidas que tomen. Si son como han trascendido, impactará en el trabajo porque la industria exportadora tendrá una merma importante del uso de su capacidad instalada. Nadie puede mantener su estructura cuando lo que se va a exportar es el 60/65% (de lo que se venía vendiendo), así que el trabajador es la primera víctima de estas pésimas medidas. Y luego están los demás sectores incluyendo a la producción”, destacó Tonelli.
Que se lamentó: “Todo esto para no lograr ni un centímetro en la baja del precio al consumidor. Es irracional, innecesaria y de un daño tremendo sin que logre el objetivo”.

Tonelli explicó que en cuanto al mercado ganadero, el gran perjudicado será el criador, al que se le desplomó el ingreso por la venta de las vacas tipo conserva y manufactura que en los últimos días, en función de los rumores, recuperaron algo de valor. Pero las demás categorías se siguen comercializando en función de las necesidades y posibilidades de pago de la demanda, que soporta precios de 220 pesos por kilo vivo de animales terminados en el engorde a corral.
El analista del mercado agregó que la decisión de cerrar las exportaciones no tiene nada que ver con una supuesta intención de ayudar a que la población de menos recursos tenga un mejor acceso a la carne: “No le busquemos racionalidad a la toma de decisiones. Esta es una decisión política que no pasa por la Casa Rosada ni por el Ministerio de la Producción, y que tiene que ver con la estrategia de las elecciones. Esta es una decisión coyuntural y eleccionaria, porque las decisiones pasan por otro lado”, evaluó Tonelli, para quien el poder de decisión “no está en Alberto Fernández sino en el Instituto Patria”.
El analista se refirió también a la actitud de los exportadores nucleados en el Consorcio ABC, que convocados por el gobierno decidieron sentarse a escuchar y negociar una posible reapertura. Tonelli confirmó que “hay mucho enojo” con ellos y evaluó que “fue un error importante de los exportadores que de alguna manera se comieron el paraguas, creyeron que iban a poder manejar el tema y terminaron siendo víctimas, porque son los primeros a los que les pega el cierre”.
Todos pierden con las reglas de juego establecidas por el gobierno para el sector lechero
“Ahora los productores los ven como victimarios. Cometieron el error de ir solos en lugar de ir como Mesa de las Carnes o con representantes del sector privado más representativos, como es la Mesa de Enlace u otras entidades. Si hubieran ido con la Mesa de las Carnes otra hubiera sido la consideración de los demás actores respecto de ellos”, explicó.
Con relación al supuesto programa para el desarrollo pecuario o “plan ganadero” que anunciaría el gobierno, el especialista indicó que “los planes ganaderos se hacen sobre la base de confianza, compromiso, largo plazo, consenso de los involucrados”.
“Como nada de ello ocurrió porque la confianza se quebró el compromiso no existe, el largo plazo son las elecciones y no participó ningún actor real como entidades formalmente para mí no es un plan ganadero, por ahora no tengo más expectativas que esta”, fue lapidario Tonelli.
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]]>La entrada ¿Cómo puede seguir la pelea de la carne? En el gobierno ya analizan subir las retenciones y prohibir la exportación de algunos cortes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Cómo se sale de esta encrucijada? Como ninguno de los dos sectores en pugna puede seguir tironeando infinitamente, según algunas fuentes lo que tiene ahora bajo análisis el gobierno es una fuerte suba de 5 o 6 puntos porcentuales de las retenciones a los cortes vacunos, para llevarlos del actual 9% a 14 o 15%, el máximo tope autorizado por el Congreso. Y a la par, se analiza en el entorno directo del Presidente la posibilidad de prohibir directamente la exportación de una serie de cortes que usualmente quedan en el país: el asado, el vacío y el matambre.
Todavía hay algunos días para que se conozca este desenlace, pues sería muy extraño que la Casa Rosada tome una decisión de esa envergadura mientras las cuatro entidades agropecuarias mantienen el cese de comercialización de hacienda, que se extenderá hasta la medianoche del 2 de junio y que amenaza con generar problemas de abastecimiento de carne los primeros días de la semana entrante.
La Mesa de Enlace, en el comunicado donde anunció que extendería la protesta, dejó ver que hará una pausa y permitirá la comercialización de bovinos -tanto de cría como para la faena- a partir del jueves y por unos días antes de decidir la continuidad de sus acciones gremiales. La idea es permitir a los productores, que han adherido de buena manera hasta acá, poder oxigenar un pocos sus finanzas y hacer lugar en sus campos, pues ha llegado el frío y la oferta de forrajes es cada vez más escasa. Es necesario sacar hacienda.
Esa es una de las razones por las cuales se tema un aluvión de ventas, en especial de la vaca vieja que solía tener como destino la exportación, a partir del jueves. En el programa Sector Agropecuario, conducido por Quique Oss, el experto en este tipo de negocios, Mauricio Bicondoa, avisó que después del paro, del 3 al 12 de junio, hay programados 84 remates ganaderos que concentrarían un total de 120 mil cabezas. Por eso se teme un posible efecto “Puerta 12”, que podría debilitar los precios de la hacienda.

La versión de que el gobierno movería fichas elevando las retenciones a la exportación de carnes (hoy son del 9% y le dejan en las arcas fiscales unos 230 millones de dólares anuales) y prohibiendo que se vendan al extranjero ciertos cortes del “parrillero”, corrió intensamente entre los actores de la industria frigorífica en las últimas horas. Cobra sentido en tanto para el gobierno es grande el costo de mantener las exportaciones totalmente bloqueadas.
Quizás los funcionarios no lamenten tanto el daño que esa decisión está provocando en el entramado productivo, cosa que en rigor nunca les ha preocupado demasiado. Lo que les preocupa son los conflictos diplomáticos que podrían comenzar a aparecer en el horizonte inmediato por el cierre del suministro de carne vacuna a tres clientes clave: China, Israel y Chile. El flanco de Europa y Estados Unidos no aparece dañado, pues esos negocios se suelen manejar con cupos de exportación, que quedaron a salvo del cierre.
Prohibir directamente las exportaciones de mayor interés para atender el consumo doméstico (podría sumarse a la lista algún corte específico para milanesas), permitiría reanudar básicamente la exportación de carne a China, que usualmente se compone de cortes que aquí no se consumen tanto, y de categorías ganaderas despreciadas por los consumidores locales. A la cabeza figuran el garrón y el brazuelo, los productos más demandados por aquel país, que no son otra cosa que el osobuco.
Cero en historia: Los frigoríficos exportadores no aprendieron la lección y se cortaron solos
La palabra final sobre esta decisión ya la tiene Alberto y su círculo más íntimo, donde es evidente la influencia de Máximo y Cristina Kirchner. El jueves, el propio Presidente volvió a desautorizar al ala más conciliadora de su Gabinete, encarnada por Kulfas y la propia Español, quienes habían estado buscando alternativas para poder desactivar la veda de exportaciones.
No se puede decir que hayan logrado poco esos funcionarios: la última oferta que hicieron los frigoríficos para destrabar el conflicto había sido colocar 12 mil toneladas de los cortes a precios populares, con aportes no solo de los socios del Consorcio ABC sino también de los de otras cámaras. Ese volumen era el doble de las 6.000 toneladas que entregaron entre enero y marzo de este año, o un 50% más del volumen que habían prometido vender más barato por el resto del año, unas 8.000 toneladas mensuales, pocos días antes del cierre de las exportaciones.
En plata, colocar esos 11 o 12 cortes que figuran bajo el programa de precios cuidados a los valores que la carne tenía en diciembre pasado implica un subsidio de no menos de 100 pesos por kilo de carne. En esas 12 mil toneladas, y a dólar oficial, sería un aporte cercano a 12 millones de dólares por mes, solo para evitar que el gobierno mantenga cerradas las exportaciones.
Parecía una oferta muy generosa, pero no alcanzó para desactivar los ánimos belicosos con el sector agropecuario que se conservan intactos en algunos actores de la coalición de gobierno. Otros, los que prometían paz y amor como Sergio Massa, ahora callan vergonzosamente.
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]]>La entrada Repudio generalizado de la cadena de ganados y carnes al cierre de las exportaciones se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Las asociaciones de criadores de todas las razas difundieron un comunicado en el que señalan que “el mismo error cometido en el 2006 llevó al cierre de 138 frigoríficos, la desaparición de la actividad de 30.000 ganaderos y sus familias, a la pérdida de 10 millones de cabezas y de mercados que mucho costo conseguir”.
Dijeron que con esas medidas no se logró el objetivo de bajar el precio de la carne sino que por el contrario se afectó la oferta del producto.
Además indicaron que “este tipo de medidas frena una actividad que hoy genera el ingreso de dólares necesarios para paliar la grave crisis que atraviesa el país”. Por eso las asociaciones de criadores finalmente solicitaron a las autoridades que “revean la decisión” ya que “la exportación de carne no genera aumentos de precios, sino que es un incentivo para aumentar la inversión, acrecentar la oferta de empleo y mejorar los ingresos del país”.
En la misma dirección se expresó otro eslabón de la cadena, el de los engordadores a corral. La Cámara de Feedlot manifestó su rechazo a las medidas “al considerar las mismas inapropiadas, arbitrarias, extemporáneas y contrarias al trabajo conjunto público privado tendiente a la creación de empleo, agregado de valor agroindustrial y generación de divisas”.
Dijeron que de hacerse efectiva la decisión “afectará el nivel de empleo directo e indirecto en todos los eslabones de la cadena, generará un daño innecesario al productor en la categoría vaca conserva y manufactura que no tienen consumo interno ni en carnicerías ni en supermercados y representan más del 70% de las exportaciones actuales”.
Finalmente consideraron que “estas situaciones no hacen más que desalentar el desarrollo económico con señales adversas para los sectores productivos, inversores y fundamentalmente al sector agropecuario y la agroindustria, motores fundamentales y necesarios para sortear la situación actual que atraviesa el país” y pidieron al presidente Alberto Fernández que “revea la decisión” y que retome “el camino del diálogo y consenso”.
También hubo expresiones en rechazo de la medida de parte de los industriales. Si bien aun no se conocer una opinión formal del Consorcio de Exportadores ABC a cuyos miembros el presidente y otros miembros del gabinete anunciaron la medida, desde FIFRA, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales, que tiene entre sus socios en importantes grupos empresarios y exportadores también criticaron la clausura en las ventas al extranjero.
Su presidente Daniel Urcía dijo que “consideramos que se trata de una decisión absolutamente extemporánea. Los efectos negativos del cese de exportaciones o “limitaciones” son por todos conocidos, ocurrieron a partir del cese declarado por Néstor Kirchner en 2006 y lo siguieron una serie de medidas intervencionistas que tuvieron el mérito de lograr la liquidación de un stock ganadero equivalente al de Uruguay (12 millones de cabezas que a una década no se recuperó, el cierre de frigoríficos, pérdidas de empleo, de confianza en los compradores internacionales y el precio de la carne más cara para los consumidores argentinos en 2011”.
Dijeron desde este sector industrial que además la medida “Esta medida además de afectar directamente al sector de ganados y carnes, agrava la situación institucional del país y por ese motivo hacemos un llamado a todos los sectores a que se expresen, para demostrar el desencanto con la medida e instar a su inmediata revisión”.
También la cámara UNICA consideró que la veda exportadora “no resuelve ningún problema y solo demora la reactivación”. Y en el mismo sentido se pronunció la CICCRA, la cámara que preside Miguel Schiariti.
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]]>La entrada Ya se sabe de quién está copiando el gobierno los controles sobre el precio de la carne: La Argentina y Bolivia imponen trabas a la exportación que parecen calcadas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¡Genial! La Argentina no era el único país de la región que comenzó a regular sus exportaciones de carne vacuna y amenaza con imponerle cupos. Bolivia está en la misma línea, que es muy distinta a la que aplican países desaprensivos como Brasil o Uruguay, que son dos potencias ganaderas a nivel global, y que no imponen restricciones al libre comercio de sus carnes.
Como aquí, en Bolivia las exportaciones de carne vacuna fueron récord en 2020, con unas 14 mil toneladas, equivalenteas a unos 60 millones de dólares. Los embarquese se registraron hacia China, Perú, Ecuador y a la República del Congo. Pero en septiembre pasado también se logró habilitar sanitariamente un mercado importante como Rusia y otros países de la Unión Económica Euroasiática.
Según informó el nuevo ministro de Desarrollo Rural de Bolivia, Remmy Gonzales Atila, allá los Ministerios de Desarrollo Rural y Tierras, y de Desarrollo Productivo y Economía Plural emitieron una norma conjunta que dispone de manera textual: “Aprobar el Reglamento que autoriza la emisión del Certificado de Abastecimiento Interno y Precio Justo para la carne bovina”.

No estamos solos. En los hechos es prácticamente lo que sucedió aquí cuando la semana pasada los Ministerios de Agricultura y de Desarrollo Productivo, a cargo de Luis Basterra y de Matías Kulfas, dictaron una resolución conjunta para crear las nuevas Declaraciones Juradas a la Exportación de Carnes (DJEC), una actualización de los temibles ROE o permisos de exportación con los que el primer kirchnerismo trabó los embarques de carnes y otros productos a partir de 2006, provocando una verdadera masacre sobre el stock bovino.
Gonzáles, que vendría a ser como nuestro Basterra, indicó que de este modo y poniendo restricciones a la “libre exportación” de ganado y carne vacuna, el Gobierno de Luis Arce “garantiza a las familias bolivianas el abastecimiento de carne a precio justo en los centros de abasto de todo el país”.
“Vamos a utilizar todos los mecanismos para que en Bolivia tengamos carne suficiente a precio justo”, enfatizó. La idea dijo, es no permitir que el precio de la carne suba debido a la especulación.
Como un calco entre ambos países, la Resolución conjunta activó la emisión del Certificado de Abastecimiento Interno a Precio Justo (CAIPJ), para garantizar la provisión del producto en el mercado interno y a la vez controlar las exportaciones. Es exactamente lo mismo que acá se proponen hacer con los DJEC, que todavía no han sido reglamentados.
El Basterra boliviano adelantó que se reunirá el próximo sábado con los ganaderos de la poderosa ciudad agropecuaria de Santa Cruz, en busca de que ese sector manifieste públicamente que va a cumplir con el abastecimiento interno a precio justo. Es más o menos como pedirle aquí a la Mesa de Enlace que declare a viva voz: ¡Amamos las retenciones y los cupos de exportación!
Gonzales indicó también que se buscarán mecanismos de control de precios en los mataderos, en los locales de comercialización y en los centros de abastecimiento de carnes.

También en esto somos parecidos: Paula Español, nuestra secretaria de Comercio Interior, ya negoció con los frigoríficos exportadores nucleados en el Consorcio ABC un acuerdo para que vendan 13 cortes más baratos en supermercados. Como ese pacto venció a fines de marzo pasado, ahora busca una prórroga que dure hasta fines de año y que incluso pueda ser ampliada a otros actores. Los inspectores de Comercio Interior han estado controlado en diferentes provincias el cumplimiento de ese acuerdo.
En Bolivia, según la información oficial disponible, las autoridades piensan extender el mencionado CAIPJ solo a quienes cumplan con vender carne más barata. Los integrantes de la cadena ganadera deberán tramitar ese certificado ante los organismos que se determinen.
Ahora, los Ministerios que impulsaron esta resolución conjunta la enviarán a la Aduana Nacional. Ese organismo tendrá un plazo de cinco días hábiles para la adecuación de su sistema informático. Vencido ese plazo, la semana que viene, el Certificado de Abastecimiento Interno y Precio Justo será exigible a quienes quieran exportar carne, como documento soporte de la Declaración de Mercancías de Exportación. Es lo mismo que pasará aquí, cuando empiecen a regir las DJEC,
Aquí, en la Argentina, nuestra Paula Español ha dicho que no le temblará el pulso para adoptar otras medidas si los precios de la carne y otros alimentos no se serenan. Incluso habló de subir retenciones y disponer cupos (como ya sucedió en el pasado a través de los ROE) para la exportación.
En Bolivia, en cambio, no amagan. Ya lo hicieron de prepo. La Resolución conjunta estableció en uno de sus capítulos que habrá un Comité de Monitoreo y Abastecimiento de Carne Bovina (aquí vendrían a ser la ex ONCCA y la propia Secretaría de Comercio Interior, que formaron una suerte de Comité de Fiscalización de los DJEC). El comité boliviano “se reunirá la última semana de abril para asignar la cuota de exportación por empresa los meses para los meses de mayo a julio del 2021”.
Los ROE bolivianos. Chupate esa mandarina.

El ministro Remmy Gonzáles explicó que a través de estos mecanismos el Gobierno realizará una verificación minuciosa de cada operador antes de autorizar la libre exportación de carne bovina. “Las exportaciones eran libres, ahora serán reguladas con la Resolución Biministerial 006/2021, en tanto abastezcan el mercado interno a precio justo se buscará el mecanismo para poder exportar libremente”, señaló en una entrevista.
Como parte de esta ofensiva regulatoria, también habrá acciones junto al Ministerio de Lucha Contra el Contrabando y el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) para evitar el contrabando de carne bovina en las fronteras.
“Hay contrabando, se está saliendo nuestro ganado a pie por las fronteras, eso vamos a controlar, porque el precio de la carne afuera está más caro que aquí en Bolivia, y eso está haciendo que gente inescrupulosa que está sacando el ganado a pie, eso vamos a controlar”, aseveró el Basterra boliviano. Por suerte, las principales sospechas de este comercio ilegal no están depositadas sobre la Argentina, sino sobre Perú y Brasil.
“El ganado, la carne, vale mucho más caro en Brasil, en Perú, en otros países vecinos, y Bolivia todavía tiene un precio accesible para las familias bolivianas. Hay gente que ve un negocio en contrabandear ganado a otros países, y genera un desequilibrio en el desabastecimiento interno”, declaró Gonzales.

Como sucede habitualmente aquí, también el Bolivia el gobierno parece querer cargarle todas las culpas a la especulación del sector privado. De hecho, el ministro de Desarrollo Rural dijo que manejan información no comprobada de que los productores ganaderos tendrían un excedente de 45.000 toneladas de carne. Los comerciantes argumentan que no estaría llegando ganado a los centros de remate.
Los funcionarios bolivianos se reunieron el domingo con la Confederación de Trabajadores Carniceros de Bolivia (Contracabol) y con ellos consensuó las medidas, que ahora afectarán a los productores. Tras ese encuentro, incluso amenazaron con definir a quién deben vender los ganaderos sus animales.
“El Senasag (nosotros también lo tenemos, se llama Senasa y también intervendrá en el comité de fiscalización de los DJEC) va a trabajar en tener mucho cuidado en emitir guías de movimiento (aquí se llaman DTE), para trasladar estos ganados a lugares o comunidades fronterizas”, explicó Néstor Huanca, ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en una entrevista.
Huanca luego remarcó que de este modo se resguardará que el ganado primero “se traslade a centros de remate en el territorio nacional”.
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