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tradiciones – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 07 Sep 2021 11:52:50 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png tradiciones – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La Peña del Colorado: Francisco Penacino, cantautor y soguero, aprendió de sus mayores y de cada pueblo donde creció en la pampa bonaerense http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-francisco-penacino-cantautor-y-soguero-aprendio-de-sus-mayores-y-de-cada-pueblo-donde-crecio-en-la-pampa-bonaerense/ http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-francisco-penacino-cantautor-y-soguero-aprendio-de-sus-mayores-y-de-cada-pueblo-donde-crecio-en-la-pampa-bonaerense/#comments Tue, 07 Sep 2021 11:52:50 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79019 Francisco Penacino (34) nació en la localidad de Emilio V. Bunge, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Se crió escuchando folklore, porque es hijo del reconocido y prolífico cantautor Tomás Eduardo Penacino, quien además fue bancario toda su vida. Como tal, gerenció muchas sucursales en diversos pueblos de la provincia de Buenos Aires, […]

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Francisco Penacino (34) nació en la localidad de Emilio V. Bunge, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Se crió escuchando folklore, porque es hijo del reconocido y prolífico cantautor Tomás Eduardo Penacino, quien además fue bancario toda su vida. Como tal, gerenció muchas sucursales en diversos pueblos de la provincia de Buenos Aires, a los que se fue mudando con su familia.

De este modo Francisco, se fue empapando de diferentes paisajes de la pampa húmeda. En pueblos chicos y de gran impronta rural, a saber y en el siguiente orden: Arenales, Chacabuco, Lincoln, Tejedor, Casares, Villegas, Tres Algarrobos y Vedia. Por último, su padre Tomás Eduardo se jubiló, regresando a su pago natal, Bunge, donde vive hasta hoy. 

Cuenta Francisco que un verano, él tenía 6 años y su padre le trajo un bombo de Cosquín. Y cuando apenas tenía 9, le propuso subir a un escenario por primera vez, para acompañarlo con el bombo, y se animó. Pero al día siguiente lo incitó a subir a tocar ante una multitud, al aire libre, en Villegas, y del miedo, se puso a llorar. Estaba con su abuelo Tomás, quien lo convenció y al final tocó junto a su padre.

Pero Francisco recuerda más influencias que lo fueron nutriendo en sus años mozos: sus dos abuelos eran chacareros. “Mi abuelo Tomás Penacino era oriundo de Rosales, al sur de Córdoba, y tocaba el acordeón y la armónica. Mi abuelo materno, Renato, fue resero y algo soguero, andaba siempre vestido de paisano. Mientras preparaba los asados me cebaba unos mates, en silencio, escuchando chamamés”, cuenta.

Y continúa: “Puedo decir que comencé mi carrera como solista en Tres Algarrobos, a mis 17 años de edad, pero terminé el secundario y me fui a Buenos Aires a estudiar música en la EMBA, canto y guitarra. En realidad yo arranqué tocando el bombo, influenciado por el folklore del noroeste. Pero además, a esa edad en que solemos querer ponernos un jean y zapatillas, yo fui haciendo un proceso inverso, de ir volviendo, poco a poco, a mis raíces y cantar sobre el paisaje que yo más conocía, el de la pampa bonaerense”.

“Fue así que en cada uno de mis espectáculos empecé a cerrar con una milonga. Por ejemplo, me identificaba con `Estación de vía muerta`, de Domingo Berho. Poco a poco fui asumiendo mi identidad y hoy canto y hago música de la provincia de Buenos Aires, con algo de Uruguay y algún chamamé, porque me gusta mucho”.

Francisco prosigue su relato: “Ya estando en la Capital Federal, conocí a Alberto Iriart, quien me invitó a cuidar un caballo, con mi novia, en Ezeiza, con lo que tuvimos la oportunidad de `ensillar` todos los fines de semana y seguir cultivando mi pasión por este noble animal. En cuanto al trabajo, conseguí enseñar música en 5 jardines de infantes, llegando a tener 500 alumnos en total, y en esa época hice música para chicos”, cuenta. 

“Mi esposa es de Cuenca, cerca de General Villegas. La conocí en un cumpleaños en Buenos Aires. Unos días después la invité a comer a una pizzería, a media cuadra de La Peña del Colorado, en el barrio de Palermo, de la que yo era asiduo concurrente. Y de pronto ella me dijo que estábamos cerca de una peña a la que a ella le gustaba ir. Y yo pensé: `Ésta es mi oportunidad`. Pagamos y la llevé a la peña, pedí una guitarra y me lucí. Esa misma noche nos pusimos de novios”, recuerda Francisco con picardía.

En 2009 editó su primer disco, `Coplas para mi tierra`, con 6 temas, dos de su autoría y uno de su padre. “Recuerdo que me vi con Raúl Carnota en La Peña del Colorado y le pedí permiso para poner ese título a mi disco, ya que un tema de él lleva ese mismo nombre. Y me dijo: `Pero claro que sí!`”, relata este auténtico cantor, emocionado.

En 2012 ingresó como coordinador general -musical- de la Orquesta de Cámara del Congreso de La Nación, adonde concurre hasta hoy, dos veces por semana.    

En 2013 Francisco grabó otro disco, “Raíces y versos”, con 11 temas, 3 propios y “Comadre Dora”, “La Pedro Cáceres”, etc. 

Pero Francisco desarrolló dos artes en su vida: “También de chico me gustó el arte de la soguería criolla, pero en esa época era sólo trenzar con fines utilitarios y en forma tosca. Pero cuando iba a la Expo de La Rural, en Palermo, veía el arte fino de la soga. Más tarde, yo usaba un `cuenta ganado` de cuero, y en un asado en Buenos Aires, don Antonio Balbiani me preguntó si al mismo lo había hecho yo. Yo le dije que no y le expliqué que como ya me dedicaba al canto, debía cuidar mis manos. Y él me advirtió: `Si el cuchillo está bien afilado, no te cortás`. Y así fue cómo empecé en el arte fino de las sogas o de las guascas, como dicen en otras provincias. Tomé clases con Juan Luciano Vicenti, que es una eminencia”.

Hicieron trueque: él le enseñaba guitarra y Luciano, soga. Comenzaron los primeros encargos y mi primer trabajo fue un bozal para mi amigo Bruno Baldoménico, de San Francisco, Córdoba. Hasta que en el año 2019 fue invitado a participar de El cuarto de las sogas, la exposición de sogueros de todo el país, en La Rural de Palermo.

“Llevé un bozal y fue seleccionado como el mejor, en esa categoría”, cuenta, con orgullo y aclara que hoy se dedica sobre todo a la soguería relacionada al caballo, como cabezadas, cabrestos, cinchas y demás. “El arte de la soga se relaciona con todo lo que canto”, dice. Con su maestro, Vicenti, conformó además el dúo “Vuelta y media”, con el que hasta hoy interpreta danzas tradicionales para fiestas, peñas y bailes folklóricos, alternando con su actividad de solista. 

“Desde el año 2015, con mi padre venimos componiendo una o dos canciones, compartidas, por año. En ese mismo año grabé `Cantor bonaerense`, un compendio de clásicos de la música surera, de la provincia de Buenos Aires. Tiene 11 temas. Incluye la zamba `Para un soguero`, con letra de mi padre, y yo le puse la música”, explica. 

“Desde el 2017, vivo con mi familia en la ciudad de Campana, provincia de Buenos Aires y viajo a Buenos Aires, por trabajo. Mi señora estudia profesorado de danzas y monta `a la Amazona`. Mi hijito Vicente, tiene 7 años de edad, baila folklore y toca muy bien el bombo”, nos actualiza, Francisco y completa: “Durante la pandemia me mantuve haciendo espectáculos semanales, como solista, en vivo por las redes. Y este año editaré el CD `La tradición`, con 14 temas, que incluye un aire de milonga, `Sobre mi sombra`, de Francisco Amor, `La cañera`, chamarra de Aníbal Sampayo, `Por las chacras`, una chacarera bonaerense de Domingo Berho, `Huella de pueblo`, de mi autoría, y `Con mi estilo`, al que le puse música. Mi pasión es tradicionalismo, al que disfruto, venero y pretendo compartir y seguir cultivando, todos los días de mi vida”. 

Francisco nos quiso dedicar una milonga con versos de Osvaldo Gauna y música de él mismo, “La Tradición”, porque simboliza todo el camino que él eligió: 

 

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La Peña del Colorado: Todos los 1° de agosto se juntan dos tradiciones, la Pachamama y la caña con ruda http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-todos-los-1-de-agosto-se-juntan-dos-tradiciones-la-pachamama-y-la-cana-con-ruda/ Sun, 01 Aug 2021 21:15:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=75056 Todos los 1° de agosto en laArgentina se mezclan dos tradiciones: el ritual de las ofrendas a la Pachamama y el de la caña con ruda: Uno es el del ritual agrario y comunitario de honor y ofrenda a la Pachamama o Madre Tierra, divinidad femenina. Ritual proveniente de la cultura de nuestro noroeste andino. […]

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Todos los 1° de agosto en laArgentina se mezclan dos tradiciones: el ritual de las ofrendas a la Pachamama y el de la caña con ruda:

Uno es el del ritual agrario y comunitario de honor y ofrenda a la Pachamama o Madre Tierra, divinidad femenina. Ritual proveniente de la cultura de nuestro noroeste andino. Consiste en cavar un pozo en la tierra madre y darle de comer, haciéndole una ofrenda de agradecimiento y solicitudes a la “Gran Panza Maternal y Universal” (Espacio-Tiempo, Tierra, Agua, Aire y Fuego) con comidas, bebidas y productos de la tierra para que en el nuevo ciclo agrario que comienza, nos sea próspera.

En Jujuy se le ofrece el plato regional de Tijtincha, que es considerado el preferido de la Pacha. Es una comida seca, no jugosa ni caldosa, que se prepara con cabezas de animalitos, patas, panzas , mondongos, etcéteras, disecadas en sal al modo de chalona o charqui. No lleva condimentos, porque a la Pacha no le gustan los condimentos.

Se sahúma la casa con incienso, hojas de coca, hierbabuena o yerbabuena, romero y yerba quemada con azúcar. Las familias almuerzan Tijtincha. Luego se chayan o rocían los campos con agua bendita (porque el agua es un elemento fundamental para la vida de todos los seres vivos), pero también con chicha de maíz o aloja de algarroba.

En Jujuy, un día antes del 1° de agosto se hila al revés, con el hilado del hilo zurdo y se junta la basura que será quemada al amanecer para limpiar la Tierra. El deseo de prosperidad, en quichua se exclama “¡Cusiya Cusiya!”. Esto exclaman en el momento de ofrendar.

Agosto entero es el mes de la Pachamama. Y como en estas latitudes hace mucho frío en agosto, en quichua se exclama también: Chaque Agosto! Y es como Fuera Agosto, pero por querer decir “Fuera Frío”, que puede traer enfermedad y muerte. Hoy bien podríamos exclamar “Chaque Coronavirus”!

Hay un antiguo rezo de los pobladores de nuestro noroeste: “Pachamama, santa tierra no me comas, todavía soy joven y puedo dejar semilla; Pachamama, devolveme el doble de lo que te doy!; Pachamama,
santa tierra Cusiya, Cusiya! Vicuña cuay. Amá mi naicho. Cusiya, Cusiya!.

Es un antiguo verso quechua-castellano que se traduce como: “Pachamama, santa tierra ¡Danos Prosperidad! Danos vicuñas y no nos las mezquines. Danos fortuna y no nos hagas enfermar. ¡Danos prosperidad!”;. Al terminar el ritual se tapa el pozo como se tapa la semilla para que luego pueda brotar la vida.

Otro es el ritual litoraleño, proveniente de la cultura guaraní, de nuestro noreste argentino: el de beber tres tragos de caña con ruda macho para el día primero de agosto. Una bebida espirituosa para combatir el frío de los crudos inviernos. Se entiende que el ramito de ruda sumergido en el aguardiente de la caña, pretende aportar beneficios para la salud del cuerpo, por las propiedades medicinales de esta planta.

Hoy se puede comprar caña con ruda. En Paraguay se estila beber el “Carrulim”, que sería “Ca-Ru-Lim” de caña, ruda y limón. Los aborígenes conocían la añapa, que es una bebida que se prepara fermentando las vainas de las algarrobas y la chicha de maíz. Pero la caña debe haber comenzado con la llegada de los españoles y en particular de los sacerdotes jesuitas, fermentándola en alambiques.

Que en este día todos nos comprometamos con la Madre Tierra Universal, cuidando la Naturaleza de nuestro planeta, cuidando nuestros recursos naturales y caminando hacia la agroecología, con el mismo respeto y veneración que nos enseñaron nuestros ancestros. Venimos de la “Tierra” y a la “Tierra” volveremos. Somos “Tierra”. Comemos de la “Tierra” y ella también nos come. Ella es Madre que nos da vida. Seamos buenos hijos de la “Tierra”, seamos buenas “semillas”.

Pidámosle en este nuevo ciclo agrario del año que comienza, que nos sea próspera, fértil y que no nos falte al alimento a ninguno de sus hijos. Que sepamos compartirlo entre todos y que no haya más hambre, porque hoy, la “Tierra” nos da alimento de sobra. Que así sea! Cusiya Cusiya y Chaque Agosto!!!

 

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Reeditan una obra clave de Enrique Rapela, uno de los grandes ilustradores del gaucho y sus paisajes http://wi631525.ferozo.com/reeditan-una-obra-clave-de-enrique-rapela-uno-de-los-grandes-ilustradores-del-gaucho-y-sus-paisajes/ Mon, 02 Nov 2020 16:30:06 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50416 El gaucho está dibujado. Es literal. La editorial El Ateneo acaba de publicar un hermoso libro de Enrique Rapela que es una suerte de diccionario ilustrado sobre el gaucho, su cultira, su trabajo y su entorno. El libro se llama Conozcamos lo nuestro  y se presenta como “un homenaje ilustrado al gaucho”. Sin duda que […]

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El gaucho está dibujado. Es literal. La editorial El Ateneo acaba de publicar un hermoso libro de Enrique Rapela que es una suerte de diccionario ilustrado sobre el gaucho, su cultira, su trabajo y su entorno.

El libro se llama Conozcamos lo nuestro  y se presenta como “un homenaje ilustrado al gaucho”. Sin duda que lo es. Los textos y los dibujos de gran calidad testimonial e histórica son de Enrique Rapela, quien vivió entre 1911 y 1978 y conoció bien a los gauchos y los admiró por sus habilidades, sus costumbres, su lealtad.

Rapela fue un autodidacta que representó con palabras y dibujos ese mundo fascinante, pero desconocido para muchos, sobre todo en estas épocas. Su primera historieta gauchesca apareció en 1939 en el diario La Razón: “Cirilo el Audaz”. “El Huinca” se publicó en Patoruzito en 1957; “Fabián Leyes”, en La Prensa en 1964, y “Cirilo el Argentino”, en 1963 para Editorial Columba. En diversas revistas fue publicando reflexiones didácticas sobre el origen de ciertas palabras, así como dibujos explicativos.

Conozcamos lo nuestro, a la que se presenta ahora como “una singular enciclopedia de terminología campestre”, reunió esta producción en tres tomos en 1977, y en ediciones posteriores.

Los textos, que además han sido traducidos simultáneamente al idioma inglés, aparecieron originalmente en tres fascículos. Para esta edición han sido organizados en capítulos y partes temáticas, conservando su estilo y minuciosidad. Junto con las magistrales ilustraciones, conforman una obra única e imperdible.

 

-¿Por qué sintió que había que reeditar este trabajo?- preguntó Bichos de Campo a Felipe Gruneisen, quien implementó el proyecto para editorial El Ateneo.

-Decidimos emprender este proyecto porque tenemos pasión por la cultura argentina. Lo gauchesco, criollo, campero forma gran parte de nuestra formidable cultura y este es un homenaje a todo eso. Creemos también que se están perdiendo muchas tradiciones/oficios rurales y en esta reedición las estamos poniendo sobre el tapete nuevamente. Por otro lado, hay bastante ignorancia respecto del mundo rural y esta es una forma de acercar el campo a las ciudades o a gente que desconoce ese ambiente.

-¿Y cómo surgió la idea?

-Repasando publicaciones campestres en librerías de usados, nos topamos con los tres fascículos que realizó Enrique Rapela en los setentas. Estaban deteriorados y no muy tentadores para comprarlos. Leyendo el índice nos dimos cuenta de que tocaba un montón de conceptos relevantes y que queríamos comunicarlos en la actualidad. Con una mejor presentación y una prosa más contemporánea pensamos que sería más vendible y fácil de dar a conocer.

-Podría contarnos brevemente quien fue Rapela y cual era su relación con el medio agropecuario…

-Enrique José Rapela nació en abril de 1911 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Creció aprendiendo las tareas rurales y las costumbres del hombre de campo, y administró la estancia La Carolina, en Roque Pérez. Autodidacta, fue un apasionado emprendedor, guionista, dibujante, editor, escritor e historiador. Realizó exposiciones como acuarelista, ilustró libros, y sus trabajos aparecieron en almanaques, tarjetas postales y hasta en cajas de fósforos.

-¿Cuál es el valor que tiene el libro y el trabajo de Rapela?

La capacidad de explicar en dibujos y palabras un montón de conceptos de manera simple y amena. Además dar a conocer todo lo que al guacho atañe es necesario para que las generaciones actuales lo recuerden y las venideras lo sepan. Al conocerlo mejor, aprenderemos a respetarlo como merece.

Carolina Cabral Rapela, la nieta del ilustrador, nos contó un poco más quién era este retratista de los gauchos. “Conocí a mi abuelo y disfruté una infancia alegre con sus juegos de indios armando nosotros mismos los arcos y flechas. Compartíamos el amor por los caballos y los disfrutábamos juntos en su quinta de Gral. Rodríguez. Amaba sentarme junto a él y verlo dibujar y pintar. Un hombre divertido que no dudaba en disfrazarse y actuar sólo para entretenerme. Cariñoso y protector. Le encantaba el Correcaminos, que solíamos ver juntos a la hora del té. Pasaría horas recordando momentos juntos. Se fue joven, pero dejó mucho. Sobre todo la enseñanza de ser honesto, dedicado y noble por sobre todas las cosas”.

-¿Y de dónde crees que surge esa obsesión de tu abuelo por la figura del gaucho?- preguntamos a Carolina.

-Yo diría que mi abuelo fue un gran nacionalista, que evocaba en su quehacer diario nuestras costumbres y raíces y al gaucho lo admiraba en algún sentido. Creo que admiraba su inteligencia para de la nada y con nada solucionar los problemas cotidianos que se le presentaban, dejando “inventos ” que hasta hoy se usan en el campo. Pero lo admiraba más por su nobleza y valentía. Se negó a aceptar una corriente socio política que buscaba denostar nuestras raíces y resaltó la figura del gaucho como el origen de ése hombre trabajador de sol a sol que aún hoy, aunque sin bombachas y alpargatas, sigue haciendo a éste país día a día en nuestros campos de tan distintas geografías, pero siempre nuestros; argentinos.

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Gustavo González integra “El Rejunte” de San Andrés de Giles: Tiene las ganas intactas de reflotar la Fiesta del Chancho Asado con pelo http://wi631525.ferozo.com/gustavo-gonzalez-integra-el-rejunte-de-san-andres-de-giles-tiene-las-ganas-intactas-de-reflotar-la-fiesta-del-chancho-asado-con-cuero/ Mon, 02 Nov 2020 12:43:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=50369 Esta vez déjenme hablarles de algunos personajes de San Andrés de Giles -a 103 kilómetros de la Capital Federal, pasando Luján-, cabecera del primer partido de la provincia de Buenos Aires en dedicarse a la industria del chancho. Es que esa gente me ganó el corazón, por el culto a la amistad y al folklore […]

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Esta vez déjenme hablarles de algunos personajes de San Andrés de Giles -a 103 kilómetros de la Capital Federal, pasando Luján-, cabecera del primer partido de la provincia de Buenos Aires en dedicarse a la industria del chancho. Es que esa gente me ganó el corazón, por el culto a la amistad y al folklore que hace hasta hoy.

Marcelo Pérez Cottén me presentó al ingeniero agrónomo José María “Sejo” Sosa, que con su grupo de amigos que habían fundado la Fiesta del Chancho Asado con pelo, en donde se inmortalizó el “Chanchipan”. Esa Fiesta hizo roncha en el folklore nacional por la cuidada selección de los artistas convocados, de toda América Latina. No importaba si eran taquilleros sino que debían ser “grossos”.

Este grupo de amigos me invitó a comer un chancho asado con pelo, un domingo cualquiera, en el campo de Marcelo Marincovich, en las afueras de Giles. Lo hacía Oscar Galcerán con la ayuda del chacarero Juan “Johny” Furey, como se hacía en la Fiesta de la ciudad. Un chancho de unos 120 kilos (en pie), deshuesado y con el cuero hacia arriba, había sido adobado, con alguna bebida espirituosa, desde el día anterior.

Encerraban la parrilla con un sistema de chapas y le echaban brasas alrededor –no abajo- y leñas encendidas arriba, para que el tocino fuera derritiendo lentamente y ablandara a las carnes del animal, y a la vez lo saborizara. Pero el fuego no arrebataba a las carnes porque el cuero lo regulaba. Un manjar.

La Fiesta del chancho se realizó desde el año 2000 al 2006. Ese año, en ese segundo fin de semana de enero, de tres días de fiesta les llovieron dos…

Luego, un domingo por mes me iba desde Buenos Aires a los encuentros de los Amigos de “El Rejunte”, y “de upa” me llevaban a ver al ya fallecido Coco Orlando, creador de los Autos a piolín. También a matear con el arquitecto, artista plástico y músico de jazz, Hugo Adesso -quien diseñó el escenario de la Fiesta del Chancho e hizo la iglesia central de Giles-, o a los remates de Héctor Horacio Burgos, donde se puede comprar desde una carreta hasta dos cuchillas hechas con una tijera vieja de esquilar.

Me casé en Santiago del Estero, y a nuestro regreso los Amigos del Rejunte me avisaron que no faltara, con mi esposa, sí o sí, a un “chancho de domingo”, en Giles. Me juntaron a unas 200 personas para celebrarnos un “casamiento pagano”, con chancho asado con pelo. De pronto apareció el asador Galcerán, vestido de Papa, custodiado de dos monaguillos rozagantes, con una pava gigante llena de brasas con yuyos y que balanceaba con cadenas simulando al incienso (en otros asados supo irrumpir, junto a Johny, como “gaucho gay”) . Y coronaron el asadazo los admirables artistas Raúl Barboza, Juan Carlos Muñiz, Nahuel Porcel de Peralta, los poetas Teuco Castilla y César Bisso, y el genial Valentín Intilángelo, de Giles, que inmortalizó por radio al personaje “Don Leiva”. Todos los presentes conservamos hasta hoy la estampita de souvenir, con una oración invocando al Dios del Vino.

Otro personaje muy especial es Gustavo González (54), un gaucho de San Andrés de Giles que integra el grupo de amigos “El Rejunte”. En la Fiesta del Chancho se ocupaba de hacer la cantina y de atenderla. Vive a 10 cuadras de la plaza central y en el fondo de su casa tiene un galpón donde hace con destreza: facturas de cerdo y vino casero, que aprendió de su padre y de su abuelo. Ese galpón es uno de los lugares de encuentro de El Rejunte -ahora los viernes a la noche-, donde se da el gusto de deleitarse con salames y chorizos secos antes de asar el clásico chancho, agasajando a sus amigos también con su vino casero.

Si bien está jubilado como docente de la escuela agrotécnica de la ciudad, Gustavo suele salir con su tractor para hacer trabajos de alambrado, colocar una tranquera o cortar pasto. Estudió en la Escuela Agrotécnica de Mercedes y con sexto año egresó como Técnico Agrónomo. En Giles se fundó el CEPT 2, una escuela agrotécnica de alternancia. Allí ejerció la docencia durante 28 años y llegó a ser Jefe del área de producción.

Gustavo elabora salames, chorizos frescos y secos. Me explicó cómo hace cada embutido, qué le pone y el gran trabajo que lleva. Los deja secar en un ranchito adjunto, donde también guarda el vino blanco, de uva chinche que crece en el jardín de su casa, y el tinto de uvas malbec, que compra a un viñedo de San Juan.

También teje en telar, le gusta mucho tejer fajas y las vende. Tiene una hermana docente, Ana María, que desde 1985 vive y enseña en Tilcara, Jujuy. Con ella escribió dos libros. En uno recopilaron recetas de las facturas familiares a partir de las carneadas en el campo materno, y otro con más recetas familiares y dichos graciosos de la gente de su pago.

Gustavo y sus amigos no tienen reparo en sumarnos a sus encuentros de El Rejunte. Que vayan viniendo, dicen. Este paisano de gran corazón y de generosa sonrisa se despidió contándome dos buenas noticias: hay muchas ganas en Giles de reflotar la Fiesta del Chancho asado con pelo y se está tratando de declarar al partido de Giles como Capital Provincial del Chancho.

Nos quiso regalar el aire de triunfo “Triunfo de San Andrés” del cantautor gilense que vive en Colombia, Jorge Terrén.

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