Jorge Josifovich, productor y presidente de la Sociedad Rural de Pergamino (SRP), expuso en enero de este año sus cálculos de márgenes a pedido de Bichos de Campo. En ese momento la cosecha de soja estaba aún por levantar y se advertía lo peor.
En ese momento había ocurrido un masivo tractorazo, que derivó en una multitudinaria asamblea en la SRP. Los ánimos estaban caldeados. Pero como Pergamino es Pergamino, la zona es tan productiva que se supone que allí, según el imaginario popular, es imposible que los agricultores pierdan dinero.
Con el objetivo de mostrar sus números previos a la cosecha, y cuando se discutía si el sector agrícola aguantaría una nueva suba de retenciones de hasta 33%, Josifovich estimó sus márgenes por sembrar sobre un campo alquilado.
Jorge alquila 460 hectáreas, en donde esta campaña destinó 43 hectáreas a maíz, 167 hectáreas a trigo con soja de segunda, y las restantes 250 hectáreas a soja de primera.
Aquella planilla de cálculo elaborada al 23 de enero, tenía sus costos e ingresos potenciales previos a una cosecha de soja en la que esperaba obtener 35 quintales por hectárea (qq/ha), un volumen normal para esa región.
De esa producción, el dueño del campo que alquila se iba a llevar aproximadamente 48%, o el equivalente físico a 16,8 qq/ha. Con el resto debía cubrir todos los costos, pagar impuestos y sobrevivir el resto del año. Para eso, esperaba obtener al menos 4 quintales por hectárea como ingreso, antes de impuestos.
“Todo eso que dije antes de cálculos de cosecha de soja es historia antigua”, relató Josifovich, consultado nuevamente por Bichos de Campo. Ya había cosechado.
“Sufrimos una seca muy importante y de forma irregular; y si bien la suma de la producción en esta zona dará igual o parecida a la del año pasado, los rindes entre una y otra resultaron muy diferentes”, explicó el productor.
Josifovich apuntó a que, “en casos puntuales, y con un radio de 10 kilómetros, hubo una diferencia de lluvias de entre 60 y 70 milímetros, pero también hubo casos en que a otros no les cayó nada de agua”.
Los resultados para Jorge en esa zona afectada por la falta adecuada de lluvias fueron 31 quintales por hectárea para soja de primera, solo 11 qq/ha para la soja de segunda y 86 qq/ha para el maíz.
Su caso no es el peor, porque hubo vecinos que sacaron rendimientos mucho más bajos. De todos modos, Jorge cree que “estos números, como ven, difieren de las expectativas que yo tenía en enero, de 35 qq/ha en soja de primera y de 20 qq/ha en soja de segunda”.
“En las zonas más afectadas el promedio de soja de primera estuvo entre 25 y 30 qq/ha., mientras que, en soja de segunda, casi todos, salvo honrosas excepciones, estuvieron por debajo de lo esperado, con un promedio general de entre 16 a 17 qq/ha”, evaluó.
En este escenario de pobres rendimientos debido a la inoportuna sequía del verano, no se equivoca quien suponga que la mayor parte de los agricultores de Pergamino perderán plata o saldrán empatados este año.
Antes de la cosecha, Jorge registraba en enero pasado, costos de producción muy cercanos a la soja de primera que finalmente pudo cosechar. “Yo tengo un costo de producción que va desde los barbechos hasta la cosecha, de unos 14 qq/ha, con un nivel tecnológico medio. Eso, sumado a los otros 16,8 qq/ha que se lleva el dueño de campo, me da un costo de 31 qq/ha”, dijo.
El 68,5% de los campos de la zona núcleo están en una situación semejante: se trabajan bajo arriendos que en general promedian los 15 quintales por hectárea. Es sobre esta estructura que pegaron de lleno las retenciones del 33% a la soja y que pegan de lleno sobre quienes producen.
