Pese a la escasa convocatoria lograda (algunos diarios que no cubrieron el acto hablaron de 700 personas, pero en la rotonda de Armstrong Bichos de Campo vio no mucho más de 200 asistentes), los autoconvocados que organizaron esa asamblea se mostraban satisfechos por los resultados y hacían un balance positivo. ¿Por qué? Es que muchos de ellos pudieron sacarse el entripado con el que cargan desde hace varios meses y dijeron lo que pensaban sin filtros.
Los dirigentes de la Mesa de Enlace allí presentes pudieron apuntar una por una las ásperas sensaciones de estos productores, que se sacaron la espina clavada después del masivo acto del 9 de julio en San Nicolás, cuando sintieron que finalmente había renacido la mística de la pelea por la Resolución 125. Pero no sucedió: tras la derrota electoral en las legislativas, el gobierno de Alberto y Cristina en realidad endureció su política agropecuaria eternizando los cepos y prohibiciones para exportar, al tiempo que no se redujeron las retenciones y la presión impositiva sobre el sector.
Por eso esta “catarsis” fue considerada positiva, pues de algún modo -esta es la lectura política que hacen los organizadores- permite comenzar a reagrupar fuerzas agropecuarias para dar pelea en los próximos dos años que quedan de gobierno K. ¿Cómo? No se sabe bien todavía, pero ese fue el mandato que quedó flotando.
El santiagueño Juan Monín fue uno de los productores más duros, pero no solo con el oficialismo sino también con los políticos de la oposición, a quien les recordó que en las últimas elecciones “les hicieron la campaña gratis”.
José Perkins, otro productor autoconvocado de Pehuajó, recordó que la presión fiscal es uno de los principales problemas de lso productores, pues de cada 100 hectáreas que se siembran la rentabilidad de 70 de ellas debe detinarse para pagar uimpuestos y con el resto -30 hectáreas- hay que volver a sembrar. Pidió a los dirigentes de la Mesa de Enlace llevar este asunto al Congreso y convocar a los productores para meter presión a los legisladores:
Gabriel Cingolani, del sur de Santa Fe, fue particularmente duro con los cooperativistas de Coninagro que no acompañaron al resto de la Mesa de Enlace en sus últimas decisiones. Reclamó a sus pares productores que no duden en cortar las rutas de ser necesario para llevar adelante sus planteos. “O se mueven o nos llevan puestos”, resumió.
Mariana Gallinger es la titular de la filial de Federación Agraria en Crespo, Entre Ríos. Ella puso el foco en la falta de herramientas -especialmente financieras- que tiene la Mesa de Enlace a la hora de enfrentar a un gobierno que no ahorra recursos a la hora de agredir al campo. Por eso sugirió que cada productor ponga al menos 1 peso por cada una de las 140 millones de toneladas cosechadas cada año, para financiar el gremialismo rural.
Un productor entrerriano llamado Marcelo trató a los dirigentes de la Mesa de Enlace como “ingenuos” porque “se dejaron de usar”. Les pidió no negociar más con el gobierno sino enfrentarlo. “No se puede negociar con los talibanes”, dijo, y les sugirió: “Necesitamos que muestren los dientes y nos digan dónde tenemos que estar”.
Pero los productores que retaron a la Mesa de Enlace y desafiaron al gobierno también recibieron tirones de orejas: sobre el cierre del acto este asesor y comercializador de ganado que había llegado desde Salta les pidió también a los autoconvocados -que generalmente son productores de granos y se quejan prioritariamente de las retenciones- que sean un poco más solidarios ellos también con los reclamos de otros sectores productivos, especialmente de las economías regionales.





La mesa de enlace es otro grupo sindical que piensan solo en ellos. Acá la única solución es dejar de sembrar una campaña y ahí lo quiero ver a los guapos del gobierno que van hacer. Cuanta Plata van a tener para seguir manteniendo a sus vagos planeros que los votan y nos arruinan a los que trabajamos y apostamos todo.