Roberto Navarro no es un periodista especializado en agro, para nada. En realidad sabe muy poco de lo que sucede en el sector productivo. Más bien, se ha dedicado mucho a desacreditarlo porque eso es lo que le conviene a quien le pasa información. Lo ha hecho tanto (hablar mal de los productores), que hasta quizás ya se la crea. Lo hizo durante el gobierno de Cristina Kirchner, cuando sus empresas cobraron millonarias sumas en publicidad oficial. Y lo vuelve a hacer ahora, con la gestión de Alberto Fernández.
Alguien en la gestión de Alberto Fernández decidió que sea Roberto Navarro el vehículo adecuado para anticipar una posible nueva suba de retenciones a la soja, del 10%, pues la alícuota pasaría del 30 al 33%. Decimos “posible” porque no hay nada oficial: ha sido Navarro quien lo dijo. Otros medios, como el diario La Nación, confirmaron la versión, atribuyéndola a fuentes políticas cercanas a Casa Rosada.
No importa. Imaginemos que sea cierto lo que dice Navarro, y que el gobierno haya decidido apelar a esos tres puntos adicionales de retenciones a la soja, como lo autorizó el Congreso en diciembre pasado, al aprobar la Ley de Emergencia Económica.
¿Qué implicaría una suba de 3 puntos (o del 10%) en las retenciones a la soja? Pues que los productores resignarían otros 500 millones de dólares de sus ingresos legítimos para cederlos a otro sector, que en principio debería ser el gobierno (decimos “en principio” porque no hay nada certero en esto).
¿Cómo llegamos a la cuenta de 500 millones de dólares? Pues bien: las retenciones o derechos de exportación (si pagás, exportás) son un porcentaje del Valor FOB publicado todos los días hábiles por el Ministerio de Agricultura, en función de las cotizaciones internacionales de los granos producidos por la Argentina. En el caso de las “habas de soja”, para el periodo de la próxima cosecha (abril a julio) se definió un valor oficial de 334 dólares por tonelada, aunque para la soja disponible (la vieja cosecha) trepa a 349 dólares.
Tomando como base esos 334 dólares, hoy el productor está tributando (en realidad le descuentan) 100 dólares casi redondos por retenciones (el 30% de 334 dólares da 100,2 dólares). Si la cosecha esperada es de 55 millones de toneladas (como especula la Bolsa de Rosario), el productor primario estará cediendo entonces en la actualidad 5.500 millones de dólares.
Si la alícuota sube de 30 a 33%, los compradores de soja pasarán a descontarle al productor ya no 100 dólares por tonelada sino 110,2 dólares, es decir un 10% más que ahora (el 33% del FOB oficial de 334 dólares implica una retención de 110,2 dólares). En el caso de confirmarse una cosecha de 55 millones de toneladas, el aporte del productor se eleva por encima de los 6.000 millones.
Por eso este nuevo manotazo anunciado por Navarro en nombre del gobierno implica un descuento adicional de 500 millones de dólares que faltarán en los bolsillos del productor. Son más de 35 mil millones de pesos al tipo de cambio oficial. Suficiente dinero para pagar mucha publicidad oficial. Y mucha deuda. Y muchos salarios de funcionarios que en lugar de ocuparse del bien común se ocupan de hacerle creer a la población que los productores ganan muchísimo dinero, a pesar de destinar 30% de su ingreso bruto a las arcas oficiales.
¿Irán realmente esos 500 millones de dólares adicionales a las cuentas del Fisco? Esta es una gran duda que Robero Navarro no llegó a aclarar del todo, o porque no entiende de lo que habla o porque le gusta confundir a propósito. Y es que al hacer el anuncio que deberían hacer los funcionarios, el periodista de El Destape no aclaró bien si la suba de 3 puntos sería solo para el poroto de soja o también para sus derivados. Por como quedó redactada la Ley de Emergencia, muchos interpretan que el Ejecutivo está solo habilitado a subir hasta un tope de 33% la retención que paga la materia prima. El texto legal habla solo de las “habas de soja”.
Si esto fuera así (es decir, si las retenciones a la soja suben de 30 a 33%, pero las del aceite de soja y los pellets de soja quedan en 30%), lo que sucedería es que la mayor parte de esos 500 millones de dólares que se le descontarán al productor de soja irán a parar a manos privadas, las de las grandes empresas que trituran la soja y exportan sus derivados.
Sucede que regresaría el diferencial histórico de retenciones que ideó Domingo Cavallo en los años 90, cuando el estado liquidó la Junta Nacional de Granos (JGN) y privatizo los elevadores. En aquel momento (y durante toda la convertibilidad) no hubo retenciones, salvo un 2,5% que castigaba las exportaciones del poroto. Luego, con el regreso de las retenciones, durante mucho tiempo hubo un derecho de exportación X pára la soja, y de X menos 3 puntos para sus derivados.
Si este año se cosechan 55 millones de toneladas de soja, la industria aceitera molerá cerca de 45 millones (tiene capacidad para moler hasta 70 millones, lo que es decir que el grueso de las exportaciones de aceite y harina de soja (los subproductos de esa molienda) seguirán tributando la tasa actual de 30%.
Las exportaciones de poroto de soja suelen ser de unas 8/10 millones de toneladas, y van sobre todo a China, que muele el poroto allá. Así que si regresa el diferencial histórico (esta vez de 3 puntos), sería falso que habría una recaudación mayor para el Estado, porque las cerealeras podrían exportar derivados a 30% y no grano a 33%. En la Aduna solo se aplicaría el 33% a las exportaciones del poroto, que como vemos son las menos.
En ese caso, los 500 millones de dólares de más que resignarían los productores iría a parar a manos mucho más concentradas de la cadena, como ha sucedido casi siempre. Es que recién en agosto de 2018 el gobierno de Mauricio Macri decidió eliminar ese diferencial entre retenciones de la soja y sus derivados. A pasado poco más de un año. Desde entonces la industria aceitera despliega un intenso lobby para recuperar ese diferencial.
Pero no nos adelantemos, porque no se sabe a ciencia cierta cómo se aplicará el anuncio de Navarro. Tampoco se sabe si realmente se aplicará. No hay nada publicado en el Boletín Oficial. Y los voceros oficiales brillan por su ausencia. Cobran de las retenciones, pero a la hora de responder a las preguntas, no hablan.
Como sea, si se concreta la suba de 3 puntos a la soja (al poroto, o a todo el complejo), lo único cierto es que que los productores cederán unos 500 millones de dólares más, además de los 5.500 millones que ya ponen con el esquema actual.
Para muchos productores, esos 500 millones de dólares de menos (que no se sabe si irán al fisco o a las exportadoras) implicará pasar de ganar a perder plata. Es ingrato sembrar y esperar ocho meses, corriendo todos los riesgos, para terminar perdiendo plata.
Pero de eso Navarro no habla. No sabe. No le importa.
