Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'

Se estira la ilusión (o la agonía, como usted prefiera) en la negociación entre el gobierno y el Consejo Agroindustrial » Bichos de Campo

Se estira la ilusión (o la agonía, como usted prefiera) en la negociación entre el gobierno y el Consejo Agroindustrial

El otro día decíamos, al presentar un cálculo económico sobre cuánto costaría eliminar las retenciones a las economías regionales, que el Estado resignaría con esa medida (que ayudaría mucho a los pequeños productores extrapampeanos) menos dinero del que cedió a las grandes multinacionales agrícolas por el regreso del diferencial de retenciones a la soja, unos 360 millones de dólares. Hablábamos de que podría ser esa una “prueba de amor” en el incipiente romance entre el gobierno de Alberto Fernández y el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), que agrupa a casi 60 entidades del sector. Pero nada. Por ahora la llama se mantiene encendida solo con un lindo chamuyo.

Por eso dejamos que cada uno ponga la palabra que quiera en el título. Para los que ven el vaso lleno y confían en que de este amor saldrán consensos, y finalmente medidas concretas, ponemos a disposición la palabra “ilusión”. Para quienes descreen del gobierno y de sus intenciones, queda claro que se trata de una agonía, antes de la muerte definitiva de este proyecto de acercamiento entre la política y el principal sector productivo de la Argentina.

La prueba de amor que necesita el agro: Eliminar las retenciones a las economías regionales costaría 360 millones de dólares

Por lo pronto, no hubo anuncios de ningún tipo (y mucho menos una baja de retenciones) en la publicitada reunión que mantuvieron este miércoles 4 los representantes del CAA con el plenario del equipo económico oficial. La síntesis de la reunión, en boca del ministro de Economía, Martín Guzmán, fue que por ahora el trabajo a nivel técnico venía siendo fructífero, y que hoy se revisó esa agenda, con miras a seguir profundizando los puntos de acuerdo.

El propio Guzmán, en declaraciones realizadas al final de esa reunión, reconoció que detrás de estas reuniones el gobierno no tiene los mismos objetivos que las entidades que conforman el CAA, aunque puedan coincidir en algunos de ellos. Dijo que el objetivo de este trabajo “es enviar un proyecto de ley que potencie el desarrollo del sector, las inversiones y las exportaciones en general” y habló de ciertos consensos con el sector privado.

¿Cuáles son? Según el astuto posicionamiento dialéctico oficial, son tres. Avanzar en una “simplificación de la burocracia donde hay posibilidad de que los proceso sean mas eficientes” es uno de ellos. Pensar en medidas que otorguen “estabilidad de los beneficios para fomentar la inversión” es el segundo punto. Y hasta ahí no parece haber problema.

El tercer punto es el que amenaza tirar todo por tierra, porque es evidente que aquí no hay acuerdo. Mientras el agro se queja de una insoportable presión fiscal y pide rebajas concretas a ciertos sectores (por caso, las mencionadas economías regionales), el titular de Economía se hace el distraído  al afirmar que también se acordó con el CAA “respetar la sostenibilidad” de las cuentas fiscales, pensando en “lograr incentivos que no impliquen una rebaja de la recaudación”.

¿Cómo se hace? Medio vivaracho el ministro de Economía, que acaba de resignar 400 millones de dólares de la recaudación por retenciones a la soja rebajando las alícuotas para los subproductos de la industria (básicamente diez empresas, la mayoría multinacionales), solo para obtener más liquidaciones de divisas. Se acuerda del costo fiscal solo cuando le conviene. Y frente a los más débiles.

Pero el chamuyo, ahhhh, el chamuyo. Y la posibilidad casi siempre negada de darle a los dirigentes del agro estar sentados hablando con los los principales resortes del poder ejecutivo. Además de Guzmán estaban Cecilia Todesca Bocco, Matias Kulfas, Mercedes Marcó del Pont; Luis Basterra; Jorge Neme, Miguel Pesce y otros funcionarios de importancia.

Que el CAA no comulga con ese supuesto acuerdo del que habla Guzmán de respetar la recaudación queda claro en la minuta que distribuyó a la prensa al finalizar la reunión. Allí, sin ningún gesto de amor concreto de parte de las autoridades, el bloque agroindustrial elogia los esfuerzos técnicos por acercar posiciones. Afirmó por caso que hubo una “dinámica positiva en todas las reuniones de trabajo” y elogió que “se realizaron 9 reuniones de trabajo en una semana”. Pero aclaró que “no se alcanzaron consensos por el corto plazo de tiempo”.

Desde la mirada del amplio abanico del sector privado representado en el Consejo, donde muchos esperaban algunos anuncios concretos para esta reunión, creen que es posible llegar a una serie de acuerdos en el corto plazo. ¿Pero adivinen qué? En muchos de ellos necesariamente el Estado debería resignar algo de recaudación. Como Guzmán dice que no van a hacer. Pero como ya hicieron con Cargill, AGD, Bunge y los chinos de Cofco.

Publicaron el enchastre de las nuevas retenciones a la soja: El resucitado diferencial a favor de las aceiteras será de 2 puntos

Las propuestas de corto plazo del CAA son las siguientes:

GRUPO 1: PROYECTO DE LEY DE INVERSIONES AGROINDUSTRIALES

GRUPO 2: ECONOMIAS REGIONALES AGROINDUSTRIALES

GRUPO 3: CARNES

 GRUPO 4: FACILITACION De EXPORTACIONES

LANZAR MESA DE PESCA

PLANTEAR MESA CULTIVOS PAMPEANOS

PLANTEAR MESA SOBRE LEY DE BIOCOMBUSTIBLES:

Por el lado privado en la reunión con el gobierno estuvieron Jorge Chemes, Dardo Chiesa, Luis Zubizarreta, Gustavo Idígoras, Patricia Calderón, Alfredo Paseyro y José Martins, que actúa como coordinador del CAA.

Seguramente algunos de ellos conserva algo de ilusión. Pero otros, casi seguro, ya paladean la agonía.

Exit mobile version