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La entrada Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria, confirmó que su entidad también dejará el Consejo Agroindustrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El anhelo y la concreción de políticas públicas se ha ido desgranando. Ésto último del fideicomiso, fue la gotita que rebalsó el vaso”, explicó Achetoni en declaraciones efectuadas a Radio Rivadavia. De ese modo se refirió a un proyecto impulsado por el gobierno para que la industria molinera y los productores de pollos reciban el trigo y el maíz subsidiados con aportes de los exportadores de ambos cereales. Los productores creen que eso implicará un nuevo descuento en el precio que cobran los productores.
Luego, en un comunicado, la FAA expresó que “decidió de manera irrevocable desvincularse del Consejo Agroindustrial Argentino”.
“El funcionamiento del CAA en el último tiempo deja mucho que desear, pues sentimos que, ilógicamente, quedamos avalando medidas que perjudican a nuestro sector. De hecho, claramente favorecen la concentración y los más perjudicados somos los más pequeños de escala”, explicó el presidente de la entidad.
Y continuó Achetoni: “Desde nuestra entidad seguimos abiertos al diálogo, pero uno que sea serio, con propuestas de políticas públicas que nos contengan, que nos den previsibilidad y reglas claras, para que todos podamos trabajar pensando en producir. Porque no queremos estar todo el tiempo con temor ante las infinitas trabas que día a día se dedica a instalar este Gobierno desde que asumió a favor de los mismos vivos de siempre”.
El jueves por la noche, tanto CRA como la Sociedad Rural anunciaron también su alejamiento del conglomerado agroindustrial que es impulsado sobre todo por sectores más vinculados a la comercialización de granos (como bolsas y empresas exportadoras). El motivo esgrimido por los dirigentes es que en ese ámbito, lejos de defender el equilibrio de fuerzas dentro de la cadena agrícola y ganadera, hay eslabones que se están beneficiando con las constantes intervenciones del gobierno en los mercados de productos agropecuarios que perjudican a los productores.
El sitio entrerriano Código Campo, en este contexto, había anticipado la decisión de FAA de salir también de ese consejo, donde solamente quedaría una de las patas que confirman la Mesa de Enlace: las cooperativas de Coninagro.
Para Achetoni, en cambio, no da para más. “Estamos cansados de que siempre quieran sacar cuero de la misma lonja y que nos quieran hacer aplaudir por eso. Por todo ello, desde nuestra entidad consideramos que no se justifica desde ningún punto de vista continuar en un espacio como este, en que nunca logramos que se tomaran en serio nuestras propuestas para incrementar la producción, dar más valor agregado, más empleo y más ingreso de divisas”.
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]]>La entrada Domínguez logró lo que buscaba y comenzó la temporada de internas y “portazos”: CRA y la Sociedad Rural anunciaron que abandonan el Consejo Agroindustrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La idea en ese momento, que coincidió más o menos con la llegada de Julián Domínguez al Ministerio de Agricultura, era consolidar el bloque gremial representativo de los productores primarios en ese territorio ampliado a los otros eslabones de las cadenas vinculadas al agro, para defender desde allí un proyecto de país agroexportador abierto al mundo. Pero con el correr de las semanas, y gracias a las hábiles artes de la política ejecutadas por Domínguez, quedó claro que eso iba a ser imposible, al menos por ahora.
A pesar de que sus dirigentes hicieron oportunamente mucho para sumar a toda la Mesa de Enlace a esa suerte de coordinadora agroindustrial, ahora son CRA y la SRA las que decidieron, sin esperar a sus pares de las otras entidades gremiales, abandonar el CAA.
¿Por qué razón? “Las pocas medidas tomadas en relación al CAA, han sostenido las diferencias y han significado un severo perjuicio a la producción primaria”, resumió CRA en un comunicado. “Entendemos que el funcionamiento adoptado en las últimas semanas no es el que aspiramos los productores” declaró Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural, por su lado. Ambas entidades se mostraron descoordinadas y divididas incluso para hacer el mismo anuncio. Una salió a los apurones y la otra debió seguirla, cuando estaba acordada hacer un comunicado simultáneo el viernes por la mañana.

La confirmación de que las exportaciones de carne seguirán encorsetadas hasta fin del gobierno de Alberto y Cristina (cosa que no ha salido a criticar nadie del Consejo), más la chance muy posible de que desde el Ministerio de Agricultura se impulse un fideicomiso para que se subsidie a molinos harineros y avícolas con dinero del trigo y maíz que seguramente será descontado a los productores (en una nueva retención encubierta), han sido demasiado para este sector de los dirigentes rurales. A eso se suman los cierres de las exportaciones de ambos cereales, que parecen ser bien digeridos por los grandes exportadores.
La Federación Agraria y Coninagro están dudando sobre qué hacer, pero lo más probable es que al menos la segunda decida permanecer dentro de CAA, argumentando que representa a cooperativas de varios sectores y actividades, y que tienen también una pata agroindustrial innegable.
Lo cierto es que el sueño de ver unida a la Mesa de Enlace, terciando por los derechos de los productores dentro de una confederación agroindustrial más amplia, se está yendo al tacho. Y lo mismo sucede con la pretensión del CAA de representar a todo el arco productivo.
El bloque que coordina el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins, y que se mueve sobre todo con la impronta de exportadoras agrícolas, molinos harineros, empresas semilleras y otros pocos sectores, sin el acompañamiento de las principales gremiales agropecuarias, mal podrá decir ahora que representa al conjunto del agro argentino.
“La idea de generar un gran acuerdo entre sectores productivos primarios y la industria ha sido históricamente mirada con generosidad e interés por nuestra entidad. Por ello apreciamos como una idea feliz aquella que derivó en el llamado Consejo Agroindustrial Argentino, que tuviese una muy publicitada presentación ante el Gobierno Nacional y los distintos actores políticos”, indicó CRA en un comunicado en el que explica las razones de su partida. .
La entidad rural que preside Jorge Chemes recordó que se sumó al Consejo “coincidiendo y aportando para crear un marco de estabilidad fiscal y financiera sectorial hasta el 2030”. Eso iba a lograrse con un proyecto de ley de fomento a las inversiones, del cual se apropió el ministro Domínguez a los pocos días de asumir, en un acto compartido con Cristina y el propio Presidente Fernández. El proyecto finalmente se envió al Congreso sin el componente de discusión sobre las retenciones que reclamaban los productores. Y en ese mismo acto, el flamante ministro definió como “bienes culturales” los tres productos agropecuarios sobre los cuales el gobierno sigue interviniendo para “desacoplar” los precios siempre en perjuicio del productor: el trigo, el maíz y la carne vacuna.

Cada iniciativa desplegada por Domínguez en los últimos meses en este sentido resultó una estocada certera contra las posibilidades del CAA de mantenerse unido, especialmente porque el tan mentado “desacople” generalmente significa que los productores pierdan dinero de sus ingresos que usualmente podrían ser repartido entre otros eslabones de la vasta cadena agroindustrial.
Por eso era cuestión de horas el alejamiento tanto de CRA como de la Sociedad Rural. Ambas, a esta altura, se sienten convidados de piedra mientras el ministro Domínguez festeja porque la tarea que le encomendaron resultó efectiva en muy corto plazo de tiempo: asumió en septiembre y solo cuarto meses después puede mostrarle a Cristina y Alberto un frente agropecuario que quedó diezmado y repleto de enfrentamientos e internas.
La salida de CRA y de la SRA del Consejo se conoce a pocas horas de que sectores de productores autoconvocados realicen una asamblea en la localidad de Armstrong, en Santa Fe. Allí van a concurrir los dirigentes de la Mesa de Enlace y se esperaban fuertes críticas hacia su gestión, especialmente luego de que el bloque agropecuaria pareciera convalidar la propuesta de Domínguez para extender el cepo de la carne vacuna hasta fines de 2023.
También debido a la insólita situación que se produjo después de esos anuncios, el lunes pasado. El ministro difundió la foto de una reunión informal que había mantenido con el asesor de CRA, Matías Lestani, quien había actuado como principal negociador de esa entidad ante el gobierno. A las pocas horas, se sabía que Lestani pasaría a ocupar el cargo de secretario de Agricultura, debajo del propio ministro Domínguez.
Sin embargo, en su comunicado CRA se esforzó para que su salida del Consejo Agroindustrial no se viera salpicada por ese episodio ingrato, en el que muchos ruralistas de sus filas calificaron a Lestani directamente como un “traidor” a los principios de la entidad. Más bien explicó que “habiendo analizado los hechos transcurridos y las medidas anunciadas en los últimos 18 meses por parte del Gobierno, algunas de ellas siendo tratadas previamente con representantes del CAA, entendemos que los perjuicios que recayeron sobre los productores representados legítimamente por nuestra entidad ameritan que nos desvinculemos de dicho Consejo”.
“El histórico lema de nuestro Movimiento Rural Confederado, ‘Justicia económica para el productor rural’, fue por un momento soslayado por intereses ajenos al productor”, añadió CRA, que de este modo anunció su decisión de “retirar a sus técnicos y representantes en las mesas de trabajo”, avisando que “siempre estaremos dispuestos a ideas nuevas para un país distinto, pero no para consolidar viejas prácticas comerciales en detrimento de nuestros productores”.
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]]>La entrada A un mes y medio del anuncio, la Ley de Fomento a la Agroindustria todavía no ingresó al Congreso: Desde el Consejo Agroindustrial no pierden la calma se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sin embargo, ya pasó un mes y medio y todavía no hay señales de esa “propuesta salvadora”.
“Yo creo que se dan una serie de situaciones. Por un lado el intrincado tema administrativo, mezclado al período pre electoral y el viaje que han hecho varios funcionarios y ministros del área a Glasgow. Creo que vamos a tener que esperar a la próxima semana, a que decante toda esta situación. Ahí me imagino que veremos los resultados”, dijo a Bichos de Campo José Martins, vocero del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Tiempo atrás, Martins había reconocido a este medio que el proyecto era una versión mucho más acotada de los postulados delineados en conjunto por las más de 60 cámaras y entidades de la cadena agroalimentaria integrantes del CAA -excluyendo del mismo uno de los mayores reclamos la reducción y posterior eliminación de las retenciones a la exportación-, pero que aún así era positivo haber concretado un texto luego de tanto trabajo.
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-Cec), señaló por su parte que realizan reclamos cotidianamente y que mantienen contactos periódicos con las carteras de Economía, de Agricultura y la propio Presidencia.
“Desde el gobierno nos señalan que está todo bien, pero que primero deben hacer todo un proceso de aprobaciones formales en los distintos ministerios. El proyecto tiene dos anexos extensos de más de 1500 actividades económicas. Entonces eso los llevó a una verificación técnica en el Ministerio de Agricultura, de Producción, de Economía, de AFIP, etc.”, comentó a Bichos de Campo.

Ante la pregunta sobre si la demora en la presentación podría significar alguna modificación en el texto pactado, Idígoras afirmó: “No podemos descartar que no haya alguna modificación pero no tenemos esa expectativa, porque no fue así transmitido por los ministros. El gobierno ha manifestado en varias oportunidades que este es uno de los proyectos prioritarios a tratar. De hecho hasta el presidente de la Cámara de Diputados (por Sergio Massa) lo puso como prioritario la semana pasada. De todos modos es incierto hasta tanto no salga del Ejecutivo”.
En el mismo sentido, Martins sostuvo: “No me imagino que haya algo negativo porque la verdad es que fue tan discutido y tan pulido que lo que está, es lo que está. Sí soy un optimista de que cuando llegue al Congreso, y podamos trabajar en comisiones con la oposición, se pueda mejorar algo. No veo nada hoy que nos preocupe”.
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]]>La entrada Los candidatos le hablan al campo: Jose Luis Espert consideró que es necesario aplicar el libre comercio, cambiar leyes laborales, achicar el Estado y hasta recortar provincias se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El primero en subir al estrado fue José Luis Espert, cabeza del espacio Avanza Libertad, junto a su compañera de fórmula Carolina Píparo. Con la acidez que lo caracteriza y sin rodeos, el candidato sintetizo los tres cambios que considera que Argentina debe hacer, para resolver “lo que se viene haciendo mal hace medio siglo”.
“En primer lugar, Argentina utiliza de manera inadecuada el mundo. En lugar de usarlo como oportunidad para comerciar, lo usa como prestamista para financiar deuda. No hay países que prosperen sin comercio libre. Yo creo que la manea de comerciar es con retenciones cero a la exportación y con aranceles a la importación bajos, para pagar sólo los gastos de la aduana, a tasas uniformes”, afirmó el economista.

El segundo punto giró en torno a la figura del Estado Nacional, que “es lo más grande posible independientemente de las necesidades de la sociedad”. En este sentido consideró que hay que repensar la superestructura del Estado, a las direcciones y a las secretarias, y plantear otro “más chico”.
“Probablemente tengamos que repensar por completo el país. A lo mejor este país no da para 24 provincias y 2200 municipios. Cada provincia requiere de gastos y esta es una sociedad que esta atosigada de pagar impuestos. No sólo hay que echar del Estado de forma programada y con indemnizaciones, a muchos ñoquis, transas y chantas de la política -el Kirchnerismo incorporó por lo menos un millón de militantes que no tienen ninguna función en el estado- sino plantear otra manera de realizar las funciones del Estado”, dijo.
A continuación deslizó una crítica al proyecto presentado recientemente por Sergio Massa en el Congreso, que busca cambiar los planes sociales por empleo genuino.

“¿Cómo capacitás a quienes se han quedado fuera del sistema? ¿Quién paga esas capacitaciones? ¿Qué incentivo le damos al empresario para que tome a una persona beneficiara de un plan luego de haberla capacitado? Yo creo que hay que darle la posibilidad de que no pague contribuciones patronales como mínimo. Pero para eso hay que cambiar la legislación laboral”.
En línea con este punto, el tercer ítem de su presentación hizo referencia a las leyes laborales y a las cargas patronales que pagan los empresarios por sus trabajadores.
“Si algún día se tiene un problema con ese trabajador, y no estamos exentos de tener un problema, no puede ser que una empresa termine volteada por los fallos judiciales”, indicó.
Hacia el final, el candidato enumeró los cambios económicos que su espacio buscará imponer en la agenda legislativa: la quita de las retenciones, del impuesto al cheque, la reducción del IVA, de ganancias, de los aranceles, la eliminación del Ingreso Bruto Provincial y su reemplazo por un IVA diferencial pagado por las provincias, la eliminación de la tasa de seguridad e higiene, entre otros puntos.
“Me parece un disparate que haya retenciones a las exportaciones porque los países se matan en el mundo por venderle a otros. Nosotros somos los únicos ridículos que penalizamos la venta al exterior. Es una aberración”, concluyó Espert su presentación.
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]]>La entrada Esperanza: El Consejo Agroindustrial Argentino sigue reuniéndose con Domínguez para mostrarle la agenda estratégica del sector se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El CAA ratificó la agenda de trabajo para llevar adelante en lo que resta del año, así como en 2022, donde se priorizará el fomento de políticas a favor de la producción, la generación de empleo en todas las provincias y una estrategia exportadora sostenible sin restricciones de ninguna naturaleza, donde los derechos de exportación son un pilar central a seguir trabajando para lograr un programa de eliminación progresiva”, indicó la organización por medio de un comunicado.
El eje central de la agenda es el proyecto de Fomento Agroindustrial, el cual, si bien fue presentado casi dos semanas atrás por el propio presidente Alberto Fernández, aún no ingresó al Congreso para su tratamiento.
Por la tarde los miembros del CAA recibieron al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, y al secretario de Política Tributaria, Roberto Arias, a quienes se presentó formalmente la agenda completa de prioridades de todos los eslabones agroindustriales. “El ministro Domínguez anticipó que habrá medidas a favor de las economías regionales en base al trabajo previo con el CAA”, aseguró el comunicado.
La agenda completa es tan extensa como los discurso que ofrece el propio Domínguez al momento de asegurar que se está trabajando en beneficio del sector, al tiempo que algunos aspectos colisionan con medidas exactamente contrarias a las solicitadas, como es el caso del reciente cierre del registro de exportación de maíz 2020/21. Sin embargo, los integrantes del CAA mantienen el diálogo abierto porque –como dice el dicho popular– lo último que se pierde es la esperanza.
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]]>La entrada Pasaron 12 días desde que Alberto y Cristina anunciaron la Ley de Fomento Agroindustrial, pero aún no hay noticias del proyecto en el Congreso se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se está dando un paso para ponerle fin a una disputa de años, entre el agro y la industria y la industria y la tecnología. (El proyecto) reivindica la cultura del encuentro y del diálogo”, había dicho Fernández durante la presentación del proyecto en la Casa Rosada, que marcó además su reencuentro con Cristina luego de la derrota de las Paso y la crisis del Gabinete. El principal objetivo del proyecto de ley era la generación de empleo y de estímulos que impulsen la inversión en el sector y sus exportaciones.
En aquel acto, Domínguez sostuvo que “esta ley implica un impulso a la industrialización a través de incrementar el valor agregado en origen, incorporando tecnologías de última generación”. Desde su cartera se difundió algún borrador de la iniciativa legislativa, al tiempo que el ministro pasaba una serie de diapositivas con cada una de las medidas.
Sin embargo, desde entonces no hay noticias. Bichos de Campo se contactó con la cartera de Agricultura para obtener alguna confirmación sobre el envío del proyecto al Congreso, pero por el momento no se obtuvo una respuesta concreta.
Desde la Fundación Barbechando, que sigue con atención los asuntos vinculados al agro en el Congreso Nacional, se manifestó que “el anuncio del Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador, por el momento, no fue más que un anuncio”. Tanto legisladores como asesores “desconocen cuándo puede llegar”, completaron.
“La sesión de la semana pasada fue el termómetro político del escenario electoral post PASO: el oficialismo no logró el quórum necesario, por falta de acuerdos con los aliados, y se cayó la sesión. La falta de acuerdo político -o el sólo acuerdo para declarar el día nacional del kimchi o del águila harpía-, sumado al relanzamiento de la campaña electoral, pronostican un Congreso aletargado durante el próximo mes y sin el foco en construir las políticas públicas que el país necesita para hacer funcionar la economía. Incluso, puede seguir con escasísima actividad hasta el 10 de diciembre, cuando asuma la conformación del nuevo Congreso”, analizaron desde la Fundación.
El proyecto en cuestión surgió de una iniciativa presentada en 2020 por el Consejo Agroindustrial Argentina (CAA), que integra a más sesenta entidades del sector. La propuesta inicial era generar 700.000 nuevos puestos de trabajo entre el 2022 y el 2030, y fomentar el ingreso de divisas por exportación, por más de 100.000 millones de dólares anuales. Pero como luego de la presentación se excluyó la discusión sobre una rebaja de retenciones de la discusión, luego esas matas objetivo se achicaron bastante.
¿Para qué le serviría a un ganadero la nueva ley de fomento agroindustrial si llegara a aprobarse?
Ahora, mucho más modesta, uno de los beneficios que contempla esa ley es la amortización de nuevas inversiones en tres años, y la valuación de la hacienda vacuna para faena al momento de su venta, a los efectos de no incrementar el impuesto a las Ganancias. Por otro lado, también se contemplará un bono del 50% como crédito fiscal por la inversión en insumos como fertilizantes y semillas certificadas, que podrá ser deducido de Ganancias.
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]]>La entrada El proyecto de ley agroindustrial y la “teoría de los juegos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Como convencer a un empresario agropecuario, acostumbrado a las planillas de Excel, a invertir con instrumentos que funcionan como una referencia circular?
Con el muy atractivo objetivo de crear 700 mil puestos de trabajo, y exportar 100 mil millones de dólares se redactó un proyecto de ley denominado “Régimen de fomento al desarrollo agroindustrial federal, inclusivo, sustentable y exportador” (sic). Un objetivo muy ambicioso, que, tal como se observa, requería de un pomposo título de nomenclatura casi imperial.
Este proyecto viene acompañado de la creación de un nuevo ente burocrático encargado de asegurar de materializar la ecuación que conjuga la referencia circular. El nuevo “buroducto” se denominará “Registro nacional de fomento al desarrollo agroindustrial, federal, inclusivo sustentable y exportador” (sic), en el cual se supone se anotarán empresarios del agro para intentar comprobar que van a superar una determinada “línea de base” productiva medida en cantidades físicas en relación a años anteriores, para luego, si es que la “autoridad competente” autoriza, y si hay partida presupuestaria, poder acceder ex post a una promesa evanescente de futuras desgravaciones impositivas.
Al no ser los beneficios para el total de los productores agro, y solo para los aspirantes anotados en tal registro, el nuevo ente de control analizara, CUIT por CUIT, para ver quién es el beneficiario (o no) de estas gracias. Desde ya que auditar para cada caso cantidades de fertilizantes utilizadas, aumento peso promedio de hacienda vendida, stocks, etcétera, etcétera, es impracticable, ya que esa información no surge de los balances impositivos o DDJJ de las empresas del sector.
La “teoría de los juegos” estudia cuáles pueden ser las reacciones probables ante una determinada situación con distintos participantes. Y el cómo se toman las decisiones en el ambiente empresario, encaja perfectamente en la “teoría de los juegos”.
Un razonamiento para un empresario ganadero sería el siguiente: ¿Cuál es el incentivo para invertir en fertilizar pasturas o construir nuevos corrales si la exportación de mi producto (carne) está cerrada o condicionada? Evidentemente hay un problema previo a la posibilidad de eventualmente desgravar la compra de un fertilizante o acogerse a la remota probabilidad de amortización acelerada de bienes de capital.
La implacable planilla de Excel del empresario, frente a un proyecto intrincado como el mencionado, “tira error”, ya que la ecuación es una “referencia circular”. Caemos repetidamente y hasta el infinito en la “celda” inicial de la planilla, en la cual hay un problema irresuelto.
Así como mencioné la actividad carnes, lo mismo sucede con maíz, trigo y lácteos, entre otros productos. Intervenir el mercado es el “tapón” de la inversión. Saber que hay un mercado intervenido es una certeza que muestra la estrechez del camino o bien anuncia el frustrante callejón sin salida.
Ahora, y volviendo a la “teoría de los juegos”, quienes diseñaron este proyecto de ley, se puede decir que quizás no conocen los “drivers” auténticos que movilizan la inversión en la mente de los empresarios agropecuarios. Ese desconocimiento sería una posibilidad y no hay que descartarla.
La otra posibilidad es que quizás realmente son conscientes que esto es así y el hecho de saber que es un proyecto de ley intrascendente y de “suma cero” permite desviar la atención de los temas cruciales. Con lo cual, si el objetivo central es dejar contento al Poder Ejecutivo, la propuesta no es mala para quienes la impulsan.
Si el contenido del proyecto de “ley agroindustrial” promovido por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) omite hablar de derechos de exportación, diferencias de tipo de cambio (“retenciones cambiarias”), apertura de la economía, mercados no intervenidos, presión impositiva y, de esa manera, logra conformar al gobierno, se pueden lograr los otros objetivos buscados, una vez instalada la discusión en temas irrelevantes, quitando presión a los gobernantes.
Una vez que esta iniciativa entre a debatirse, como si realmente fuese el “proyecto del campo”, se comenzarán a discutir nimiedades de cómo se van a registrar las “líneas de base” o alguna de las otras “abstracciones”. De esa manera, se puede seguir trabajando en la agenda interna particular para lograr lo que cada cámara agroindustrial propone para su micro-interés. Y ahí sí, se corre el velo, y tiene sentido toda esta movida.
Sin tener en cuenta el interés global real de la agroindustria de nuestro país, pero sí el interés particular de alguna cámara, parecería cerrar que esta ley sea presentada como el “proyecto del campo”.
Posiblemente ese sea el “juego” al que estamos sometidos. Partido hay, pero por lo visto se juega en otro tablero fuera de la vista de la discusión pública.
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]]>La entrada Grave: La “crisis de los contenedores” podría provocar el colapso de muchas exportaciones agroindustriales argentinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Legumbres, maní, especialidades agrícolas –como el maíz pisingallo y el girasol confitero–, productos cárnicos y lácteos, vinos y frutas, entre otros muchos productos, se envían a diferentes mercados del mundo en contenedores. Y todas esas exportaciones están en problemas.
“El comercio exterior argentino viene experimentando diversos inconvenientes en materia logística marítima que impactan negativamente en las exportaciones y esta situación se está agravando en las últimas semanas. Más allá de la situación global que condiciona el tráfico marítimo, existen impactos específicos para la Argentina”, indicó hoy el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) por medio de un comunicado.
“Toda la carga containerizada que la agroindustria argentina exporta y que proviene de cadenas de producción y transformación presentes en todas las provincias y es hoy el mayor aportante de divisas al país, se encuentra atravesando una angustiante situación por la fuerte disminución del flujo marítimo hacia la Argentina”, advirtió.
El inicio de este colapso fue una sucesión de roleos (desplazamientos de las cargas de un buque a otro posterior y/o posteriores), llegando a retrasos superiores a las seis semanas, y continuó con la cancelación de “bookings” (contratos de fletes entre exportadores y armadores y operadores de buques), subas abruptas de tarifas tras esas cancelaciones, donde los valores de los fletes en determinados tráficos se multiplicaron por tres, cuatro, cinco y hasta ocho veces el valor habitual que por años fueron los valores de mercado, lo que promovió pérdidas cuantiosas para las empresas exportadoras.
“El Consejo Agroindustrial Argentino considera que estos cambios de valores afectan severamente a los productos agroindustriales, principalmente aquellos de bajo valor de exportación, ya que el flete que históricamente significaba entre el 5% y el 10% de su valor costo y flete, hoy puede llegar a impactar en un rango entre 20% al 50% del valor costo y flete de la mercadería, siendo más grave aún su efecto retroactivo, debido a que las nuevas tarifas se aplicaron a contratos ya negociados y dados de baja por los armadores de forma unilateral”, alertó el CAA, el cual está integrado por más de sesenta organizaciones sectoriales.
“No se considera razonable la retroactividad de los cambios unilaterales de los contratos de fletes que aplican algunos armadores, más allá de los problemas globales existentes. Ante esta realidad, las exportaciones agroindustriales de varios sectores se encuentran paralizadas, debido a la falta de previsibilidad de espacios en los barcos, así como a valores cambiantes de los fletes; sumados al hecho de la existencia de un importante stock de mercaderías ya comercializadas que de momento no tiene opciones de transporte”, alertó.
Desde el CAA se vienen mantenido conversaciones con el Centro de Navegación y con el gobierno nacional al respecto. “Sin embargo, la situación ha empeorado; es por ello que llamamos a trabajar conjuntamente para lograr condiciones previsibles que nos permitan restablecer el comercio exterior lo antes posible”, solicitó el CAA.
La entrada Grave: La “crisis de los contenedores” podría provocar el colapso de muchas exportaciones agroindustriales argentinas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Qué fue lo que se quitó de la Ley Agroexportadora para reducir su impacto potencial a una quinta parte? Pregunten a las automotrices se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Primero los funcionarios del gobierno de Alberto Fernández y hasta la propia Cristina Kirchner -enemistada históricamente con el sector- tomaron con entusiasmo esa alternativa y prometieron apoyarla. Pero después el Poder Ejecutivo generó comisiones técnicas para analizar los alcances y más adelante decidió cajonear la iniciativa durante largos meses. El tiempo de espera recién terminó cuando el sopapo electoral de las PASO convenció a las autoridades de que era hora de mostrar gestión.
El jueves por la noche se encontraron Alberto y Cristina después de aquella resonante derrota, que desencadenó una crisis en el gobierno. Allí, el nuevo ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se apropió de la iniciativa y sin siquiera agradecer el aporte del CAA, dijo que su origen se remontaba a PEA (Plan estratégico Agropecuario) que había impulsado tanto él como Cristina en 2010, durante su primer paso por la cartera agropecuaria.
Domínguez, además, repitió que con la sanción del llamado “Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador” se iban a poder elevar las exportaciones argentinas a 100.000 millones de dólares y crear 700 mil nuevos puestos de trabajo, como decía el CAA en sus planteos originales.

Pero en el mismo momento en que Domínguez realizaba tan ampulosos anuncios, el Consejo Agroindustrial distribuía un estudio en el que acotaba muchísimos los objetivos que se había planteado inicialmente. Ya no era llevar las exportaciones a 100 mil millones de dólares sino simplemente elevarlas en unos 7.000 millones de aquí a 2026 (la quinta parte de la proyección inicial). Y en materia de creación de empleo, ya no se hablaba de 700 mil puestos nuevos sino apenas de 150 mil.
¿Qué sucedió para que el famoso Plan Agroexportador haya quedado reducido a una mínima expresión de lo que era? ¿Qué sucedió? ¿Qué fue lo que cambió entre el texto del proyecto de ley original y éste que ahora firmó el Presidente para enviar al Congreso?
Salta a la vista, que los objetivos a los que apunta la ley se redujeron de un año al otro -y tras atravesar el filtro oficial- a la quinta parte de lo que eran en los orígenes de esta discusión.
El documento del Consejo Agroindustrial celebraba (porque mejor es poco que nada) los beneficios para nuevas inversiones destinadas a exportar una mayor cantidad de bienes, para generar más divisas y crear nuevos trabajos. Esta es la lista de beneficios previstos en el proyecto: 
¿Y qué fue lo que se quitó del anteproyecto original que elevó el CAA a las autoridades? Pues algo que el mismo gobierno acaba de anunciar este viernes, pero para la industria automotriz.
Para ese sector fabril, que suele ser mimado por todos los gobiernos, el Poder Ejecutivo anunció la eliminación de las retenciones para las “exportaciones incrementales”. ¿Qué quiere decir? Que durante 2022 las empresas que fabrican autos (en buena medida con partes importadas) continuarán tributando las alícuotas actuales de derechos de exportación hasta un monto equivalente a las ventas externas de 2020. Pero que todo lo que exceda esa cifra quedará a salvo del temible tributo aduanero.
La medida a favor de las automotrices fue presentada por los ministros de Economía, Martín Guzmán; y de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dos de los funcionarios que inicialmente habían dado su visto bueno a la propuesta del Consejo Agroindustrial, pero que luego comenzaron a meterle hacha para podarla y dejarla convertida en una mínima expresión de lo que era.
Lo que la Ley Agroindustria proponía era justamente eso, que si el agro lograba incrementar sus niveles de exportaciones durante la vigencia de la nueva ley, las retenciones a la exportación (que son mucho más elevadas que las que pagan los autos) s fueran reduciendo paulatinamente.
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]]>La entrada Un año y medio después de la primera promesa, el gobierno envía al Congreso un proyecto de ley deshilachado consensuado con la Cadena Agroindustrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pasó un año y medio desde entonces. Y fue necesario que un cachetazo electoral en las elecciones PASO le recordara a los funcionarios de Alberto, empezando por la propia Cristina, que ya no son lo que eran y que deben ponerse a trabar en serio para retener el poder.
Lo cierto es que a más de un año de su presentación, el gobierno accedió a presentar el texto revisado de ese marco legal de fomento exportador. Será esta tarde en el Museo del Bicentenario, en un acto encabezado por el propio Alberto Fernández, que contará con la presencia de casi todo el nuevo Gabinete (encabezado por el tucumano Juan Manzur) y representantes del CAA, que aglutina a más de 60 entidades del sector. Estarán muchas de ellas, que provienen de la cadena agroindustrial, pero no los dirigentes que representan a los productores primarios, aglutinados en la Mesa de Enlace.
Hay que decirlo de entrada. El proyecto de ley, que el Presidente había vuelto a prometer en marzo de este año en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, quedó reducido a una mínima expresión de lo que era. Por ejemplo, ya no prevé como en su origen una rebaja paulatina de las retenciones o derechos de exportación por las exportaciones crecientes que pueda realizar cada sector. De retenciones minga, diría el Mellizo.
Pero si pasa sin cambios el filtro del Congreso, la ley será positiva para algunos sectores de la cadena productiva y sobre todo algunas prácticas, como una mayor fertilización. Por eso no ha de ser descalificarse de entrada. Veremos bien de qué se trata. Por ahora el texto definitivo no se conoce. Hasta anoche se le estaban haciendo retoques.
Lo que anticipan las fuentes oficiales es que esta iniciativa “estará focalizada en aumentar las inversiones del sector a través de incentivos, como amortizaciones aceleradas” del IVA. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, anticipó que ese diferimiento sería “a tres años para nuevas inversiones”.
Otros componentes de la ley son que ciertos gastos en equipamiento, fertilizantes o semillas fiscalizadas podrán ser descontadas de la liquidación del impuesto a las Ganancias. Domínguez también anticipó que se podría resolver para los ganaderos que la liquidación de ese impuesto no sea ya anual sino que coincida con la venta de cada animal. Pero eso no estaba todavía demasiado claro.
El proyecto del CAA, envejecido por la espera, será presentado ante la ausencia de los principales representantes de los productores, que siguen shockeados por los anuncios oficiales sobre la apertura parcial de las exportaciones de carne, que todavía no fue implementada pero que promete liberar por completo los envíos de vaca conserva para China.
Pero más allá de guardar recelos con el gobierno, la Mesa de Enlace está siendo bastante desconfiada con sus socios del propio Consejo Agroindustrial,. un espacio que la excede y que es timoneado por el presidente de la Bolsa de Cereales porteña, José Martins, y por el titular de los principales exportadores de productos agrícolas, nucleados en Ciara-CEC, Gustavo Idígoras.
En una reunión mantenida en los últimos días, los integrantes de las cuatro gremiales agropecuarias exigieron que, para aplacar las suspicacias, siempre se sumara un representante de la Mesa de Enlace en las negociaciones del CAA con el gobierno. Pero esa promesa quedó muy pronto en la nada.
Deshilachada, como el proyecto de ley de fomento a las exportaciones del sector agroindustrial, que será presentado esta tarde.
Queda claro que por más que el gobierno envíe esta tarde el proyecto de ley al gobierno, no será debatido este año por diputados y legisladores en lo que resta del año. Y mucho menos aprobado. Así, quedará solo como un acto de tinte electoral de parte de un gobierno obligado a recuperar la iniciativa.
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