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La entrada La catarsis de Armstrong: El día en que los autoconvocados se sacaron el entripado y dijeron de todo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los dirigentes de la Mesa de Enlace allí presentes pudieron apuntar una por una las ásperas sensaciones de estos productores, que se sacaron la espina clavada después del masivo acto del 9 de julio en San Nicolás, cuando sintieron que finalmente había renacido la mística de la pelea por la Resolución 125. Pero no sucedió: tras la derrota electoral en las legislativas, el gobierno de Alberto y Cristina en realidad endureció su política agropecuaria eternizando los cepos y prohibiciones para exportar, al tiempo que no se redujeron las retenciones y la presión impositiva sobre el sector.
Por eso esta “catarsis” fue considerada positiva, pues de algún modo -esta es la lectura política que hacen los organizadores- permite comenzar a reagrupar fuerzas agropecuarias para dar pelea en los próximos dos años que quedan de gobierno K. ¿Cómo? No se sabe bien todavía, pero ese fue el mandato que quedó flotando.
El santiagueño Juan Monín fue uno de los productores más duros, pero no solo con el oficialismo sino también con los políticos de la oposición, a quien les recordó que en las últimas elecciones “les hicieron la campaña gratis”.
José Perkins, otro productor autoconvocado de Pehuajó, recordó que la presión fiscal es uno de los principales problemas de lso productores, pues de cada 100 hectáreas que se siembran la rentabilidad de 70 de ellas debe detinarse para pagar uimpuestos y con el resto -30 hectáreas- hay que volver a sembrar. Pidió a los dirigentes de la Mesa de Enlace llevar este asunto al Congreso y convocar a los productores para meter presión a los legisladores:
Gabriel Cingolani, del sur de Santa Fe, fue particularmente duro con los cooperativistas de Coninagro que no acompañaron al resto de la Mesa de Enlace en sus últimas decisiones. Reclamó a sus pares productores que no duden en cortar las rutas de ser necesario para llevar adelante sus planteos. “O se mueven o nos llevan puestos”, resumió.
Mariana Gallinger es la titular de la filial de Federación Agraria en Crespo, Entre Ríos. Ella puso el foco en la falta de herramientas -especialmente financieras- que tiene la Mesa de Enlace a la hora de enfrentar a un gobierno que no ahorra recursos a la hora de agredir al campo. Por eso sugirió que cada productor ponga al menos 1 peso por cada una de las 140 millones de toneladas cosechadas cada año, para financiar el gremialismo rural.
Un productor entrerriano llamado Marcelo trató a los dirigentes de la Mesa de Enlace como “ingenuos” porque “se dejaron de usar”. Les pidió no negociar más con el gobierno sino enfrentarlo. “No se puede negociar con los talibanes”, dijo, y les sugirió: “Necesitamos que muestren los dientes y nos digan dónde tenemos que estar”.
Pero los productores que retaron a la Mesa de Enlace y desafiaron al gobierno también recibieron tirones de orejas: sobre el cierre del acto este asesor y comercializador de ganado que había llegado desde Salta les pidió también a los autoconvocados -que generalmente son productores de granos y se quejan prioritariamente de las retenciones- que sean un poco más solidarios ellos también con los reclamos de otros sectores productivos, especialmente de las economías regionales.
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]]>La entrada “Ratificamos el rumbo”: El Consejo Agroindustrial no parece lamentar haberse quedado sin tres entidades rurales se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Reafirmamos la vocación de dialogo y construcción de consensos, como único camino para convencer a la Política en general y al Gobierno en particular, que la Agroindustria en su conjunto es el principal aportante a la economía del país”, sostuvo el CAA en un comunicado, luego de analizar durante la tarde del viernes las causas y consecuencias de la salida de su seno de la Sociedad Rural Argentina, CRA y la Federación Agraria. Estas tres patas de la Mesa de Enlace están pegando un visible giro y volviendo a posiciones más confrontativas con el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Coninagro, que agrupa a las cooperativas del rubro, por ahora ha decidido permanecer y mantiene posiciones algo más conciliadoras.
El CAA nació promovido por entidades más vinculadas al comercio y la exportación de granos, pero rápidamente también logró la atención de las gremiales agropecuarias. Es que en sus comienzos parecía haber logrado milagros, al perforar la muralla de intransigencia que levantó el kirchnerismo a la hora de hablar de políticas específicas para el agro y la promoción de sus exportaciones. Sus principales coordinadores, José Martins y Gustavo Idígoras, incluso llegaron a mantener una reunión con Cristina Kirchner, que incluso prometió apoyar un proyecto de ley.
Pero los meses corrieron sin que esa norma -de la que se mutiló cualquier referencia a una posible rebaja de retenciones. fuera discutida en el Congreso. Y por el contrario, los productores agropecuarios comenzaron a sufrir diversas políticas de intervención a los mercados de carnes y granos, que ahora terminaron por convencer a la mayor parte de la Mesa de Enlace que no tiene sentido continuar con el diálogo. Este ánimo de ruptura se trasladó al interior del CAA, donde los ruralistas conviven con molineros, avícolas, exportadores de granos y otros eslabones que parecen más sus rivales que sus aliados.
Frente a las deserciones de estas tres organizaciones de la Mesa de Enlace, de las que el Consejo dijo haberse enterado por los medios, el Consejo recordó que nada tiene que ver con las medidas que aplica el gobierno y que son rechazadas por los productores.
“El CAA no ha participado en las mesas de trabajo sobre las regulaciones de exportación para la carne bovina ni tampoco en las propuestas del gobierno de constituir fideicomisos para productos derivados del trigo y del maíz. Existen, sin embargo, Mesas Intersectoriales de esas cadenas que actuaron y siguen trabajando para evitar la introducción de medidas restrictivas o distorsivas; con resultados y responsabilidades diferentes”, indicó el escrito de ese colectivo ahora menguado.
CAA -plenario 08.01.22
El escrito del Consejo además explicó que una de sus reglas de trabajo es no involucrarse “en temas coyunturales y/o gremiales” y que esa decisión “nos ha puesto al margen de las tensiones propias de las cadenas agroindustriales, absteniéndonos de participar en negociaciones sobre temas de mercados granarios o de carne, quedando estos en manos de las entidades gremiales”.
“No obstante, nos hemos expresado en múltiples ocasiones, de manera clara y concreta en contra de cualquier tipo de restricción a las exportaciones, ya que consideramos que son el factor principal de generación de divisas y creación de empleo que ayudará a nuestro País a salir de la crisis y mejorar los índices de calidad de vida de nuestros compatriotas”, indicaron.
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]]>La entrada La Mesa de Enlace cerró otra etapa de diálogo frustrante con el gobierno: La caída duró seis meses y dejó al agro de nuevo desnudo, como en pampa y la vía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa etapa conciliadora duró exactamente seis meses, medio año, y tuvo un elevado costo para todos. Se inició el pasado 9 de julio, en ocasión de un masivo acto en San Nicolás que reunió a nada menos que unas 50 mil personas. Y concluyó este 8 de enero, con una nueva convocatoria que pudo atraer apenas a una mínima expresión de aquello. El cielo y el infierno en un semestre: en este segunda protesta la gente no alcanzaba ni para llenar la rotonda de acceso a la localidad de Armstrong, en Santa Fe. Con suerte y buen humor, se convocaron apenas unos 200 productores.

-Ché Matías, ¿cómo vas a titular tu nota?- me preguntó de entrada uno de los “autoconvocados” que participó tanto en la organización de aquel masivo acto del 9 de julio como en esta pobrísima convocatoria del 8 de enero.
-Este es un concierto de debilidades- le contesté improvisando. Pero con el transcurso de la reunión también fui advirtiendo que no sería un mal título, pues resumía bien la situación.
Los dirigentes nacionales del agro, débiles frente a sus bases tras el fracaso de la etapa negociadora que encararon con el gobierno (y que se potenció sobre todo a partir de la llegada al gobierno de Julián Domínguez al Ministerio de Agricultura), concurrieron a una asamblea donde se suponía que los productores los escarmentarían por haber creído que frente al kirchnerismo existían otras alternativas más que la lucha franca, cuerpo a cuerpo, como en 2008. Pero los productores que iban a retar a sus dirigentes finalmente fueron tan pocos que tampoco tuvieron autoridad suficiente como para hacerlo.

Entonces, unos y otros, quedaron de nuevo en pampa y la vía: desnudos, débiles, repletos de internas y reproches, sin poder visible de fuego, declamando una intensificación de la protesta agropecuaria que no parece por ahora tener cauce.
“Si lo que hemos hecho hasta ahora no dio resultados, vamos a corregir el rumbo e ir hacia lo que ustedes proponen”, dijo Jorge Chemes, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que soportó estoico junto a sus pares de Federación Agraria, Carlos Achetoni; y de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, no solo los fuertes rayos de sol sino además muchos reproches de una veintena de productores -sobre todo de los grupos de autoconvocados- que se fueron pasando el micrófono para tener su minuto de caótica catarsis.
¿Por qué fueron tantos productores al acto de San Nicolás? “Hartazgo”, fue la palabra más escuchada
Pero el que peor lo pasó fue el representante de Coninagro, Lucas Magnano, un dirigente de una cooperativa agrícola de Santa Fe que cubrió con hidalguía la ausencia tanto del presidente de esa entidad, el mendocino Carlos Iannizzoto, como de su vicepresidente Elbio Laucirica, quien quedó aislado por un contacto estrecho de Covid.

Es que muchos productores llegaron a pedir la expulsión lisa y llama de Coninagro de la Mesa de Enlace, pues la consideran funcional a los intereses del gobierno y de sectores más concentrados de la cadena agrícola. Es otra postal de lo maltrecho que quedó el bloque agropecuario en solo seis meses, porque la confederación cooperativa decidió no seguir a las otras tres en la abrupta salida de la Mesa de Enlace del Consejo Agroindustria Argentino (CAA), el conglomerado de 64 entidades y cámaras del sector (ahora quedaron 61) que ha venido negociando con el gobierno en torno a una ley agroindustrial que mucho se promete pero todavía no prospera.
Todos necesitados: los unos y los otros: los dirigentes de la Mesa de Enlace necesitados de recuperar algo de confianza de sus dirigidos y los pocos productores que los enjuiciaban necesitados de señales concretas para creer que la etapa de diálogo había llegado a su fin y renacía aquella epopeya agropecuaria que como en 2008 sería capaz de hacer retroceder al kirchnerismo y de convocar a miles de personas, como había sucedido hace unos pocos meses, escasos seis, en el acto de San Nicolás.
En ese concierto de necesidades se escucharon entonces todo tipo de propuestas para reanudar la temporada de protestas agropecuarias. Algunas eran racionales, como la que hizo Nicolás Pino, el líder de la SRA, para reclamar al gobierno o a la justicia por la supuesta “inconstitucionalidad” de las retenciones vigentes, ya que el 31 de diciembre -y con la frustrada ley de Presupuesto 2021- se cayó la cesión hecha por el Congreso al Ejecutivo para fijar unilateralmente las alícuotas de ese tributo.
Otras fueron mucho más pasionales: desde un nuevo paro agropecuario que incluya la no venta de granos y ganado, hasta reanudar los piquetes y cortes de ruta, hasta no sembrar cultivos de invierno -como el trigo- a mediados de 2022 para que el gobierno sienta el impacto.

En todo caso lo que la Mesa de Enlace logró a pesar de los reproches es seguir al mando del conflicto y un poco más de tiempo para ordenarse en cuanto a fechas y modalidades. Fue Achetoni, de la FAA, el que propuso a los asistentes volver a hacer una asamblea en febrero, para allí si votar una suerte de ultimátum para el gobierno antes de iniciar las medidas de fuerza concretas. El lugar elegido está cargado de simbolismo: se propuso la localidad de Alcorta, donde en 1912 se produjo el histórico Grito, la primera rebelión de los chacareros.
-¿Irá gente ese día?- se preguntó uno con buen tino, en función de la escasa convocatoria lograda en Armstrong por los productores.
Varios se envalentonaron pensando en repetir un acto multitudinario como el del 9 de julio o todavía más grande. Evalúan que ahora que la Mesa de Enlace decidió volver a ponerse al frente de la protesta, más y más productores se irán sumando porque la situación no da para mucho más: en materia ganadera, sigue firme el cepo a la carne, y en materia agrícola persisten las retenciones y una fuerte presión fiscal, mientras que se limitan las exportaciones de trigo y maíz y la brecha cambiaria hace todavía más estragos en los márgenes de los productores, que venden sus granos al dólar oficial pero están pagando insumos al valor del dólar blue.
“Y si la sequía aprieta y comienza a provocar daños severos a los cultivos, ni te cuento. Los gringos van a empezar a aparecer de todos lados”, agregó un dirigente entusiasmado con el regreso a la protesta.
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]]>La entrada El ruralismo al diván: Sin nombrar al “ministro tóxico”, las cuatro entidades del agro explicaron las razones de su angustia y malhumor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Al parecer la terapia ofreció algún resultado y quizás los dirigentes rurales puedan dejar de ir al diván dentro de poco: Este pronunciamiento marca una suerte de principio del final de una etapa de acercamiento con el gobierno (que fue propiciada por el ministro de Agricultura, Julián Domínguez), y que ofreció muy pocos resultados a favor de los productores. Por el contrario, mientras los engatuzaba, el ministro se confirmó como una “relación tóxica” para el sector. Casi una suerte de psicópata que te dice una cosa en público mientras hace algo completamente diferente en privado.
Solo había que “darse cuenta”, dirían los socios de Aapresid.
“En la primera semana del año, el Gobierno Nacional ha dispuesto una serie de medidas para el sector agropecuario, en algunos casos mediante resolución y en otros mediante anuncios y/o propuestas que luego se convertirán en disposiciones legales. Desde la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias queremos dejar en claro que no compartimos, ni el rumbo, ni ninguna de las medidas tomadas y que nos permitimos reflejar los graves perjuicios que traerá al sector agropecuario y al país en general, y resaltar que no fuimos parte en ninguna de las decisiones que ha tomado el gobierno”.

Así comienza el comunicado de la Mesa de Enlace, que como muestra de sus complejos sigue autodenominándose “Comisión de Enlace” aunque nadie en la calle la llame así. Al menos, el bloque toma distancia de los últimos anuncios de Domínguez sobre el cepo a la carne y un probable fideicomiso para el trigo y el maíz. Lo hacen porque el flamante secretario de Agricultura, Matías Lestani, era hasta hace dos días el principal asesor de CRA y estampó su firma en una minuta avalando la negociación con el Ministerio de Agricultura.
Para sanar, dicen los terapeutas que lo primero que hay que hacer es tratar de dejar atrás los entripados: la Mesa de Enlace dejó en claro que no acepta ni cepos ni fideicomisos ni límites al comercio de productos del agro. “Hemos rechazado siempre la intervención arbitraria en los mercados, en cualquiera de sus formas, que desnaturaliza las relaciones comerciales dentro de cada cadena y siempre impacta sobre la producción primaria”, declaró en el comunicado.
Luego, para obtener el alta, también es necesario identificar el origen de los tormentos, y en todo caso ubicar las “relaciones tóxicas” que lo provocan. En este caso queda claro, aunque sin nombrarlo, que las entidades rurales decidieron tomar distancia del ministro Domínguez, quien estos meses las ha conducido por caminos repletos de vericuetos.
“Perjudicaron a los productores de carne, limitaron exportaciones y ahora pretenden soluciones mágicas para el trigo y el maíz, indefectiblemente el descuento en el precio lo recibe el productor. Solo basta con mirar a nuestros vecinos y analizar cuanto reciben ellos por lo que producen y que inflación llevan sus economías, allí no hay relatos, hay macroeconomía”, dijeron los ruralistas.
Comunicado 7 Enero CEEA pdf
“El problema no está en el campo, el problema está en la economía y es mucho más profundo y complejo, de allí sobresalen y se retroalimentan, la inflación y el déficit fiscal ambos no son nuevos, sino instalados por décadas y no son abordados como corresponde”, apuntaron los hombres de campo, tratando de desmontar viejos argumentos y alejar fantasmas.
El problema no somos nosotros, son ellos que nos hacen creer que nosotros tenemos la culpa.
Nombralo, amigo, nombralo. Pero no, los ruralistas en el diván todavía no se atrevieron a mencionar con nombre y apellido al ministro tóxico ni a su nuevo secretario, que muchos consideran como un traidor.
“Nos hemos comprometido como entidades que representan productores en todas las regiones y salimos a dialogar con gobernadores, funcionarios, cámaras y productores para juntos buscar caminos a una mayor producción para la generación de divisas al país. Pero lo cierto es que nos invitan a mesas y a diálogos, pero siempre sobre decisiones tomadas de antemano. No les ha servido el ejemplo de la historia reciente donde las intervenciones y sus consecuencias en la economía toda, aseguran idénticos resultados”.
Dejaron claro los ruralistas de que intentaron llevar esta relación por los carriles normales todo el tiempo que se pudo, pero que la realidad se impone una vez más, obligándolos a tomar definiciones: “Nuestros productores están decepcionados, hartos de ver como el Estado los deja sin nada, además del prejuicio ideológico con los que se los trata. Las asambleas en el interior profundo piden manifestar su enojo. Tienen razón, están sincerando lo que sienten”, avisan.
Porque, a pesar de estar humillados y desbordados, divididos y peleados, y hasta avergonzados en algunos casos, el orgullo es lo último que se pierde: “Las entidades integrantes de la Comisión de Enlace (y vamos con eso) estarán siempre en defensa de los productores, de la seguridad jurídica, de la razonabilidad fiscal, del derecho a la propiedad privada, de exigirle a la política la responsabilidad, ética y coherencia que bregamos por otro país posible que nos saque de este estado de desesperanza que nos abraza a todos”.
Les falta para obtener el alta, pero al menos es un avance.
Ilustración de portada: Marga Puncel
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]]>La entrada Domínguez logró lo que buscaba y comenzó la temporada de internas y “portazos”: CRA y la Sociedad Rural anunciaron que abandonan el Consejo Agroindustrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La idea en ese momento, que coincidió más o menos con la llegada de Julián Domínguez al Ministerio de Agricultura, era consolidar el bloque gremial representativo de los productores primarios en ese territorio ampliado a los otros eslabones de las cadenas vinculadas al agro, para defender desde allí un proyecto de país agroexportador abierto al mundo. Pero con el correr de las semanas, y gracias a las hábiles artes de la política ejecutadas por Domínguez, quedó claro que eso iba a ser imposible, al menos por ahora.
A pesar de que sus dirigentes hicieron oportunamente mucho para sumar a toda la Mesa de Enlace a esa suerte de coordinadora agroindustrial, ahora son CRA y la SRA las que decidieron, sin esperar a sus pares de las otras entidades gremiales, abandonar el CAA.
¿Por qué razón? “Las pocas medidas tomadas en relación al CAA, han sostenido las diferencias y han significado un severo perjuicio a la producción primaria”, resumió CRA en un comunicado. “Entendemos que el funcionamiento adoptado en las últimas semanas no es el que aspiramos los productores” declaró Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural, por su lado. Ambas entidades se mostraron descoordinadas y divididas incluso para hacer el mismo anuncio. Una salió a los apurones y la otra debió seguirla, cuando estaba acordada hacer un comunicado simultáneo el viernes por la mañana.

La confirmación de que las exportaciones de carne seguirán encorsetadas hasta fin del gobierno de Alberto y Cristina (cosa que no ha salido a criticar nadie del Consejo), más la chance muy posible de que desde el Ministerio de Agricultura se impulse un fideicomiso para que se subsidie a molinos harineros y avícolas con dinero del trigo y maíz que seguramente será descontado a los productores (en una nueva retención encubierta), han sido demasiado para este sector de los dirigentes rurales. A eso se suman los cierres de las exportaciones de ambos cereales, que parecen ser bien digeridos por los grandes exportadores.
La Federación Agraria y Coninagro están dudando sobre qué hacer, pero lo más probable es que al menos la segunda decida permanecer dentro de CAA, argumentando que representa a cooperativas de varios sectores y actividades, y que tienen también una pata agroindustrial innegable.
Lo cierto es que el sueño de ver unida a la Mesa de Enlace, terciando por los derechos de los productores dentro de una confederación agroindustrial más amplia, se está yendo al tacho. Y lo mismo sucede con la pretensión del CAA de representar a todo el arco productivo.
El bloque que coordina el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins, y que se mueve sobre todo con la impronta de exportadoras agrícolas, molinos harineros, empresas semilleras y otros pocos sectores, sin el acompañamiento de las principales gremiales agropecuarias, mal podrá decir ahora que representa al conjunto del agro argentino.
“La idea de generar un gran acuerdo entre sectores productivos primarios y la industria ha sido históricamente mirada con generosidad e interés por nuestra entidad. Por ello apreciamos como una idea feliz aquella que derivó en el llamado Consejo Agroindustrial Argentino, que tuviese una muy publicitada presentación ante el Gobierno Nacional y los distintos actores políticos”, indicó CRA en un comunicado en el que explica las razones de su partida. .
La entidad rural que preside Jorge Chemes recordó que se sumó al Consejo “coincidiendo y aportando para crear un marco de estabilidad fiscal y financiera sectorial hasta el 2030”. Eso iba a lograrse con un proyecto de ley de fomento a las inversiones, del cual se apropió el ministro Domínguez a los pocos días de asumir, en un acto compartido con Cristina y el propio Presidente Fernández. El proyecto finalmente se envió al Congreso sin el componente de discusión sobre las retenciones que reclamaban los productores. Y en ese mismo acto, el flamante ministro definió como “bienes culturales” los tres productos agropecuarios sobre los cuales el gobierno sigue interviniendo para “desacoplar” los precios siempre en perjuicio del productor: el trigo, el maíz y la carne vacuna.

Cada iniciativa desplegada por Domínguez en los últimos meses en este sentido resultó una estocada certera contra las posibilidades del CAA de mantenerse unido, especialmente porque el tan mentado “desacople” generalmente significa que los productores pierdan dinero de sus ingresos que usualmente podrían ser repartido entre otros eslabones de la vasta cadena agroindustrial.
Por eso era cuestión de horas el alejamiento tanto de CRA como de la Sociedad Rural. Ambas, a esta altura, se sienten convidados de piedra mientras el ministro Domínguez festeja porque la tarea que le encomendaron resultó efectiva en muy corto plazo de tiempo: asumió en septiembre y solo cuarto meses después puede mostrarle a Cristina y Alberto un frente agropecuario que quedó diezmado y repleto de enfrentamientos e internas.
La salida de CRA y de la SRA del Consejo se conoce a pocas horas de que sectores de productores autoconvocados realicen una asamblea en la localidad de Armstrong, en Santa Fe. Allí van a concurrir los dirigentes de la Mesa de Enlace y se esperaban fuertes críticas hacia su gestión, especialmente luego de que el bloque agropecuaria pareciera convalidar la propuesta de Domínguez para extender el cepo de la carne vacuna hasta fines de 2023.
También debido a la insólita situación que se produjo después de esos anuncios, el lunes pasado. El ministro difundió la foto de una reunión informal que había mantenido con el asesor de CRA, Matías Lestani, quien había actuado como principal negociador de esa entidad ante el gobierno. A las pocas horas, se sabía que Lestani pasaría a ocupar el cargo de secretario de Agricultura, debajo del propio ministro Domínguez.
Sin embargo, en su comunicado CRA se esforzó para que su salida del Consejo Agroindustrial no se viera salpicada por ese episodio ingrato, en el que muchos ruralistas de sus filas calificaron a Lestani directamente como un “traidor” a los principios de la entidad. Más bien explicó que “habiendo analizado los hechos transcurridos y las medidas anunciadas en los últimos 18 meses por parte del Gobierno, algunas de ellas siendo tratadas previamente con representantes del CAA, entendemos que los perjuicios que recayeron sobre los productores representados legítimamente por nuestra entidad ameritan que nos desvinculemos de dicho Consejo”.
“El histórico lema de nuestro Movimiento Rural Confederado, ‘Justicia económica para el productor rural’, fue por un momento soslayado por intereses ajenos al productor”, añadió CRA, que de este modo anunció su decisión de “retirar a sus técnicos y representantes en las mesas de trabajo”, avisando que “siempre estaremos dispuestos a ideas nuevas para un país distinto, pero no para consolidar viejas prácticas comerciales en detrimento de nuestros productores”.
La entrada Domínguez logró lo que buscaba y comenzó la temporada de internas y “portazos”: CRA y la Sociedad Rural anunciaron que abandonan el Consejo Agroindustrial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Hoy se celebra el día de los santos inocentes: Casi 70% de los productores cree que el nuevo Congreso legislará a favor del campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Santos Inocentes. Aunque no son niños y tampoco inocentes, a muchos productores agropecuarios quizás les corresponda esa chanza. Es que en la última medición del año del índice Ag Barometer -que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral- destacó que entre ellos existe un “marcado optimismo” en que los cambios en el Poder Legislativo, como resultado de las elecciones del pasado 14 de noviembre, redundarán en políticas a favor del sector.
Parece hecha a propósito la difusión de este informe justo en medio de este día: 7 de cada 10 productores piensan que la conformación del nuevo Congreso se va a traducir en políticas más favorables hacia el sector.
“Un 68% de los productores piensan que el mayor equilibrio de fuerzas en ambas Cámaras del Congreso se traducirá en políticas más favorables hacia el sector o (al menos) en una menor discriminación teniendo en cuenta los resultados en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa”, detallan los académicos de la Austral.

El informe además revela que la incertidumbre política es la mayor preocupación para los próximos 12 meses (57%), seguida por el clima (49%) y las retenciones (32%). Un escalón más abajo se encuentran las condiciones macroeconómicas (30%), el precio de los insumos y el acceso al crédito (22%).
“Los contextos políticos y macroeconómicos son los que generan mayor preocupación en los productores agropecuarios y, lamentablemente, esos temores se ven ratificados en la toma de medidas que intervienen los mercados, tales como el establecimiento de stocks de reserva, la constitución de fideicomisos para estabilizar precios, la cuotificación de exportaciones, la limitación de ventas externas, entre otros. Todas esas medidas han demostrado ser ineficaces para lograr el objetivo de bajar los precios internos de los productos agropecuarios (con el argumento de la Mesa de los Argentinos) y han afectado seriamente la rentabilidad de los productores, que están en una clara desventaja frente a sus pares de países competidores como Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Paraguay, etc”, indican los especialistas del Centro de Agronegocios y Alimentos.
En el mes de noviembre el Índice Ag Barometer Austral, que mide la confianza del sector, se mantiene con un valor de 79, igual que el del mes de septiembre pasado, aunque con una caída en las Condiciones Presentes (75) y una mejora en las Expectativas Futuras (82).
Con el sondeo de noviembre 2021 se han cumplido tres años de recolección de información, por lo que este último informe aporta algunas conclusiones acerca de la evolución de la Confianza de los Productores Agropecuarios de la Argentina. Así, los especialistas tres etapas netamente diferenciadas:
Finalmente, siempre que se lleva a cabo el último informe, el Ag Barometer Austral consulta a los productores sobre los principales desafíos / amenazas para los próximos 12 meses y los siguientes cinco años: “Al analizar las respuestas para un horizonte de tiempo de cinco años, la incertidumbre política se despega claramente del resto de las preocupaciones (55%), el clima, las retenciones y presión impositiva le siguen en importancia y, en menor medida, los factores macro y microeconómicos (contexto macroeconómico negativo 27%, precios de los insumos y acceso al crédito, 25% y 24% respectivamente)”.
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]]>La entrada Alberto y Cristina necesitan los dólares del campo tanto como el campo necesita “certidumbre” de parte de Alberto y Cristina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Que nadie lo dude: Esto lo arreglamos entre todos, no lo pueden arreglar solamente Alberto y Cristina”, dijo el Presidente al hablar en el acto de Plaza de Mayo, dejando claro lo que todos ya sabemos: que el ajuste necesario sobre las cuentas fiscales lo pagaremos entre todos.
Más allá de este escenario difícil, quizás el único hecho positivo es que la situación obliga al gobierno a disciplinarse y aceptar -de una buena vez- que depende en demasía de las divisas genuinas que ingresan a la economía, esn especial de la mano de las exportaciones, que en un 70% sond e productor originados en el agro.
Por eso resultó bien oportuna la pregunta que la consultora AmplificAgro realizó este mes entre unos 500 empresarios rurales y productores: si finalmente el gobierno acepta que necesita de los dólares que pueda generar el agro para evitar una crisis peor, ¿entonces qué necesita el agro para generar esas divisas?
“Le propusimos a los encuestados identificar los principales factores que intervienen de manera negativa para lograr el crecimiento de su negocio. Entre un listado de 9 factores, el más mencionado fue “Reglas del juego claras” con el 71% de las menciones. Lo siguieron “Incertidumbre Económica” e “Incertidumbre Política”, con el 68,9 y 58,9% respectivamente”, explicaron los analistas de esa consultora. Recién en cuarto lugar, luego de reclamar a los gritos reglas claras y certidumbre, figura el “acceso al financiamiento” como una limitante al crecimiento.

¿Y de qué hablan los productores cuando hablan de incertidumbre?
Dice el informe surgido de esta encuesta realizada la primera semana de dicimebre: “El primer tema en el que focalizamos es en la incertidumbre que genera el tipo de cambio y en qué medida impacta en el desempeño del negocio”, indicó Hernán Satorre, de dicha consultora.
Respondiendo del 1 al 5 (1 nada de impacto, 5 total impacto), la amplia mayoría de los productores (82,5%) puntuó con un 4 o 5 el impacto que el tipo de cambio tiene sobre su negocio, mientras que un 10,9% lo ubicó en un punto medio y solo el 5,9% considero que el tipo de cambio no repercute en sus actividades. La primera certidumbre a construir, entonces, debería ser la cambiaria.
Lo que pueda pasar con la inflación entró también en la gatera en la siguiente pregunta: ¿Cuál es la tasa de interés que están dispuestos a asumir para capital de trabajo? El 79,1% de los encuestados consideró potable una tasa de interés de hasta un 35%, mientras que un 10,4% de los consultados mencionó que podría llegar hasta un 40%.

En un mismo sentido, esta frágil situación financiera es la que determina que las expectativas de inversión sean muy bajas en el sector. Ante la pregunta si tiene previsto para 2022 invertir más, lo mismo o menos que este año, un 45,6% indicó que invertirá menos, mientras que un 31,1% dijo que invertirá lo mismo que en 2021. Solo un 17,1% indicó que invertirá poco más, más o mucho más.
Ante otra consulta, más de la mitad de los productores encuestados manifestaron que la situación es peor hoy que un año atrás, mientras que el 30,2% consideran que es igual a 2020. Sólo el 17,8% considera que ha mejorado algo las cosas.
Prevalece un gran pesimismo también acerca del futuro, ya que 68,3% de los consultados cree que el país estará peor el año próximo, mientras que un 24% considera que el país estará igual. Solo un 5% es optimista acerca del fututo.

Alberto y Cristina, a esta altura de la encuesta, podrán seguir bailando en Plaza de Mayo y preguntarse qué tienen que ver ellos con la sensación de incertidumbre y pesimismo que domina el sector productivo responsable de ingresar la mayor cantidad de divisas genuinas a la economía.
Quizás la respuesta la dupla presidencial la obtengan de la última pregunta formulada por AmplificAgro, que consultó a los productores por su sentimiento una vez conocido el resultado electoral y la derrota del oficialismo. Las palabras que surgieron como respuesta a esa pregunta fueron “esperanza, alivio y alegría”.
Si bien aun está lejos el 2023, el 73,7% de los encuestados cree que habrá alternancia en el gobierno para ese momento.
La entrada Alberto y Cristina necesitan los dólares del campo tanto como el campo necesita “certidumbre” de parte de Alberto y Cristina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Raspando el fondo de la olla: Tras la elección, Barbechando logró dar con 25 legisladores ligados de algún modo con el agro se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero hasta ellos tuvieron que rascar en el fondo de la olla para lograr dar con una docena de casos. Definitivamente el agro seguirá sin tener una representación equivalente a su importancia económica y social. Según los cálculos de la entidad, a partir del 10 de diciembre, habrá solamente 25 legisladores que tienen vínculo con la actividad rural, lo que significa menos del 10% del total de los legisladores que votan en el Congreso. Estos suman un total de 329: con 72 senadores y 257 diputados.
¿Cómo se llega a ese número? Luego de la votación del domingo, “de los 14 candidatos que siguieron en carrera post Paso, 10 de ellos se aseguraron la banca. Y cuatro de ellos provienen de la actividad privada y se lanzaron a la arena política” primera vez. Son:
Hay 2 candidatos con directa vinculación al agro que no pudieron mejorar su elección previa y quedaron afuera del Congreso: Son el ministro cordobés Sergio Busso (Hacemos por Córdoba) y el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzoto (Partido Federal-Mendoza).
Tampoco llegaron a ocupar una banca Luis Contigiani (Primero Santa Fe); Ariel Rauschemberger (FDT-La Pampa); Tané de Souza (Felicidad-Salta) y Cristian Klingbeil (Junto por el Cambio-Misiones).
Este es el informe:
INFORME_ELECCIONES_NOV_2021_VF_
“De esta forma, sumado a los diputados que siguen en carrera hasta 2023 o 2025, el Congreso de la Nación cuenta con 25 legisladores con alguna vinculación al agro, en mayor o menor medida”, estableció la Fundación Berbechando en sus cálculos.
Florencia Ricchiuti, integrante de la Fundación, prefirió destacar entonces que “los resultados de las elecciones generales arrojaron que el oficialismo perdió el quórum propio en el Senado, pero mantiene la primera minoría en Diputados”, aunque con una gran paridad frente a la oposición.
En Diputados, la virtual paridad que reinaba hasta entonces se mantiene, pero un poco más ajustada: el oficialismo es la primera minoría con 118 diputados y detrás, lo secunda Juntos por el Cambio con 116 bancas.
Tanto oficialismo como oposición deberán salir a la búsqueda de aliados para lograr las 129 bancas necesarias para dar inicio a la sesión: allí, el rol de los partidos provinciales -Hacemos por Córdoba, MPN, Frente Renovador de la Concordia y otros- será clave.
En tanto, después de más de 25 años de primacía del peronismo en el Senado, Juntos por el Cambio logró cosechar seis nuevas bancas y alcanzar un interbloque de 34 senadores; el Frente de Todos perdió siete bancas y quedó en paridad con el oficialismo con 34 senadores, y sin posibilidad de acceder automáticamente al quórum, como hasta entonces.
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]]>Según los resultados preliminares, en la categoría de diputados nacionales los opositores de Juntos se impusieron por el 44,12% de los votos (13.921) contra el 44,12% obtenido por el oficialismo de Todos (13.889). La diferencia fue de apenas 32 votos entre una y otra fuerza.
En las PASO, las listas que componían la oferta de la oposición habían superado al oficialismo del que proviene Domínguez por 7 puntos. Es decir que, como en la elección general en la Provincia de Buenos Aires, el peronismo logró remontar varios puntos de diferencia entre una elección y al otra. Pero aún así, no le alcanzó.
Darío Golia, el candidato local del peronismo, tenía la bendición del actual ministro nacional, que fue intendente y sigue siendo uno de los hombres fuertes del peronismo en Chacabuco. Incluso el ministro concurrió a votar acompañado por su hijo Tomás Domínguez, que integra la lista local del Frente de Todos.
Una mujer de 71 años es la que maneja los verdaderos hilos del poder en el Ministerio de Agricultura
¿Entonces? ¿Domínguez puede ser considerado un ganador o un perdedor de esta elección? Cabe recordar que el actual ministro fue convocado de urgencia para reemplazar al ex titular de Agricultura, Luis Basterra. Asumió a los pocos días de la derrota de las PASO, como parte de la renovación del Gabinete que implicó el desplazamiento de Santiago Cafiero y la llegada de Juan Manzur, en representación de la “liga de los gobernadores”. Fue una instancia intermedia para evitar una ruptura visible entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner, verdadera jefa de la fuerza y quien pudo condiciones en una carta que publicó a los pocos días de aquella derrota.
Este vez, los gobernadores recurrieron a Domínguez recordando su paso por Agricultura entre 2009 y 2011, cuyo principal mérito fue esmerilar la unidad de la Mesa de Enlace, que habría cobrado bríos tras la revuelta por la imposición de retenciones móviles en marzo de 2008. El propio Domínguez reconoce que no tenía ningún deseo de asumir en Agricultura, y que recién se enteró dos horas antes del anuncio, cuando Alberto lo llamó para ofrecerle el cargo.
En su breve gestión desde septiembre hasta aquí, Domínguez claramente navegó en medio de la corriente, entre las dos aguas. Para anunciar la apertura parcial del cepo a las exportaciones de carne vacuna -a través de nuevos cupos para la vaca conserva- se rodeó de cinco gobernadores, entre ellos el kirchnerista Axel Kicillof. A los pocos días, logró juntar a Cristina y Alberto en un acto para anunciar un proyecto de ley de fomento agroindustrial que venía discutiéndose hace un año.

Pero ahora las cartas definitivas están echadas: el peronismo bonaerense del que abreva Domínguez recuperó algunos puntos, pero finalmente volvió a perder. Esto lo coloca lejos del cielo, pero también a salvo del infierno. En el purgatorio, se sabe que los peronistas (como todos los políticos) buscarán responsables para echarle toda la culpa de la derrota y finalmente así poder reescribir su propia “fábula”, pensando en la próxima elección.
En ese purgatorio quedó Domínguez, que no puede ser sindicado como “mariscal de la derrota”, pues acaba de volver a la función pública, pero tampoco puede mostrar éxitos propios, pues la coalición gobernante liderada por el kirchnerismo finalmente perdió. El ministro de Agricultura deberá decidir ahora en qué sector de la feroz interna por venir se encolumna.
Todo parece preanunciar que el peronismo tradicional, del que forma parte Domínguez, se alineará con un débil Alberto Fernández, quien tendrá que seguir gestionando dos años más el país en un contexto de conflicto constante con Cristina y los sectores más exaltados del gobierno. Es el mismo sector que ahora buscará acuerdos “patrióticos” con la oposición y un aval legislativo para que toda la comunidad política apruebe en el Congreso un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario (FMI).
Si ese fuera el contexto, en los próximos días seguramente veremos una ratificación de Domínguez en Agricultura. Y dentro de ese ministerio, una reorganización de nombres y funciones en el marco de un recambio anunciado de funcionarios. Ya hemos contado en Bichos de Campo que la gestión del Ministerio de Agricultura se había convertido en un “cocoliche”, un mosaico representativo de todas las fuerzas internas de la coalición gobernante, en el que unos se anulan a otros y viceversa. Lo único que cambió allí desde 2019 es que el massismo subió unos escalones con la designación de Jorge Solmi como viceministro o secretario de Agricultura.
Domínguez no sabe de agronomía, pero sí conoce algo de esta “política adolescente” que se practica en la Argentina. Eso le alcanza para aprender que si uno siembra una semilla, pero luego no la riega ni la fertiliza, no obtendrá los frutos deseados. Tendrá que decidir rápido y claro con quien alinearse en la fuerte interna que se abrirá a partir de la derrota electoral. Y, luego de eso, tomar decisiones para transitar del mejor modo posible los dos años que restan de mandato.
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]]>Jaque a la dama. Esta quizás sea la mejor noticia para el agro y para todos los argentinos tras la elección de medio término. El Senado es clave para muchas discusiones que tienen que ver con la actividad agropecuaria. Para empezar, allí anida la posibilidad de topes para que el Poder Ejecutivo fije arbitrariamente el nivel de las retenciones a la exportación. Ahora habrá que negociar y conciliar para que las cosas prosperen, especialmente si se tiene en cuenta que el proyecto de Presupuesto Nacional 2022 contempla la posibilidad de modificar alícuotas de derechos de exportación hasta el final del mandato de Alberto Fernández.
En principio, en el Senado habrá 35 legisladores del Frente de Todos, que vería reducido su participación en 6 escaños. Es el producto del resultado electoral en seis de las ocho provincias que renuevan a sus senadores este año: Chubut, La Pampa, Corrientes, Mendoza, Santa Fe y Córdoba. El Frente de Todos solo ganó en Tucumán y Catamarca, reteniendo allí el tercer senador en puja.
Me han indicado reposo. Nada de que preocuparse, pero el esfuerzo realizado para participar del cierre del FdT retrasó la evolución del posoperatorio. Por eso, esta noche no podré estar, como hubiera querido y como siempre he hecho, en el búnker. Abrazo fuerte a todos y a todas.
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) November 14, 2021
La oposición nucleada en Juntos por el Cambio tendrá 31 sillas. Y quedarán 6 senadores que pertenecen a partidos provinciales, quienes podrían actuar para un lado o para el otro, según la situación. Entre ellos se cuenta el ex gobernador rionegrino Alberto Weretilneck y la cordobesa Alejandra Vigo, quien es la esposa del gobernador Juan Schiaretti, que prometió pelear para que desaparezcan las retenciones agropecuarias que afectan a su provincia.
La lista de los 72 legisladores que integrarán el Senado hasta 2023 es la siguiente, de acuerdo con la agencia oficial Télam. En el nuevo escenario el oficialista Frente de Todos mantendría 35 senadores, mientras que el frente opositor Juntos por el Campo tendría 31 senadores.
Bloque del Frente de Todos:
-Adolfo Rodríguez Saá (San Luis)
-Eugenia Catalfamo (San Luis)
-Silvina García Larraburu (Río Negro)
-Martín Doñate (Río Negro)
-Maurice Closs (Misiones)
-Nora Giménez (Salta)
-Sergio Leavy (Salta)
-José Mayans (Formosa)
-María Teresa González (Formosa)
-Edgardo Kueider (Entre Ríos)
-Claudia Ledesma de Zamora (Santiago del Estero)
-Gerardo Montenegro (Santiago del Estero)
-José Neder (Santiago del Estero)
-Cristina Del Carmen López Valverde (San Juan)
-José Uñac (San Juan)
-Ricardo Guerra (La Rioja)
-Oscar Parrilli (Neuquén)
-Silvia Sapag (Neuquén)
-Mariano Recalde (CABA)
-María Inés Pilatti Vergara (Chaco)
-Antonio Rodas (Chaco)
-María Eugenia Duré (Tierra del Fuego)
-Matías Rodríguez (Tierra del Fuego)
-Guillermo Snopek (Jujuy)
-Juliana Di Tullio (Buenos Aires)
-Ana Ianni (Santa Cruz)
-Marcelo Lewandowski (Santa Fe)
-Carlos Espínola (Corrientes)
-Lucía Corpacci (Catamarca)
-Guillermo Andrada (Catamarca)
-Carlos Linares (Chubut)
-Daniel Bensusán (La Pampa)
-Pablo Yedlin (Tucumán)
-Sandra Mendoza (Tucumán)
-Anabel Fernández Sagasti (Mendoza)
Interbloque de Juntos por el Cambio (31):
-Roberto Basualdo (San Juan)
-Pablo Blanco (Tierra del Fuego)
-Esteban Bullrich (Buenos Aires)
-Gladys González (Buenos Aires)
-Eduardo Costa (Santa Cruz)
-Alfredo De Angeli (Entre Ríos)
-Stella Maris Olalla (Entre Ríos)
-Mario Fiad (Jujuy)
-Silvia Giacoppo (Jujuy)
-Humberto Schiavoni (Misiones)
-Luis Naidenoff (Formosa)
-Roberto Basualdo (San Juan)
-Julio César Martínez (La Rioja)
-Martín Lousteau (CABA)
-Guadalupe Tagliaferri (CABA)
-Víctor Zimmermann (Chaco)
-Pablo Blanco (Tierra del Fuego)
-Eduardo Vischi (Corrientes)
-Gabriela Valenzuela (Corrientes)
-Flavio Fama (Catamarca)
-Luis Juez (Córdoba)
-Carmen Álvarez (Córdoba)
-Carolina Losada (Santa Fe)
-Dionisio Scarpin (Santa Fe)
-Ignacio Torres (Chubut)
-Edith Terenzi (Chubut)
-Daniel Kroneberger (La Pampa)
-María Victoria Huala (La Pampa)
-Germán Alfaro (Tucumán)
-Alfredo Cornejo (Mendoza)
-Mariana Juri (Mendoza)
Independientes:
-Juan Carlos Romero (Salta)
-Lucila Crexell (Neuquén)
-María Clara del Valle Vega (La Rioja)
-Magdalena Solari Quintana (Frente Renovador de la Concordia de Misiones)
-Alberto Weretilneck (Juntos Somos Río Negro)
-Alejandra Vigo (Hacemos por Córdoba)
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